CHIMENTOS
Floppy Tesouro en “Lo de Pampita”: “En el Bailando una persona me seguía y tuve miedo de que me secuestre”

Floppy Tesouro se consolidó como una de las figuras más reconocidas de la televisión y el espectáculo argentino durante las últimas dos décadas. Nacida en Buenos Aires en 1985, su nombre completo es Florencia Tesouro. Su carrera tuvo un fuerte impulso a partir de su participación en el programa juvenil Gran Hermano Famosos en 2007, donde su carisma la llevó a ganar popularidad rápidamente.
A lo largo de su trayectoria, Tesouro se destacó como modelo, actriz, cantante y conductora. Su presencia en ciclos como Showmatch, Bailando por un sueño y diversas obras de teatro de revista marcó etapas clave de su desarrollo profesional. Su versatilidad la llevó a incursionar tanto en el modelaje como en la música, con la grabación de sencillos pop y colaboraciones en proyectos televisivos y teatrales de alto perfil.
En el plano personal, la vida de Floppy Tesouro estuvo marcada por una fuerte exposición mediática. Contrajo matrimonio con Rodrigo Fernández Prieto en 2017 con quien tuvo a su hija Moorea y, tras la separación, formó pareja con Salvador Beccio.
Acá, los momentos más destacados de la charla:
—“¿A Floppy Tesouro le escribió un futbolista de la Selección por Instagram…?»
—Unos aplausitos (risas).
—¡Eso no es que te haya escrito un mensaje! ¡Eso es una reacción! Si ponés aplauso querés que el otro… conteste algo. ¿Lo hiciste?
—¡Nada, nada! Por las dudas, que nada se malinterprete.
—¿Pero era un señor comprometido?
—Sí.
—¿Juega ahora en la Selección en este Mundial?
—Sí.
—(Suspiro) No, no vamos a decir nada.
—No.
—Para no desconcentrar a nadie.
—¡No, por favor, que vamos bárbaro!
—¡Por favor te lo pido!
—¡Por favor te lo pido! Capaz que es de buena onda, claro. No hay manera de que yo toque a un hombre casado. Y habiendo tantos hombres, ¿por qué te tenés que meter con uno casado? ¿Bajo qué concepto te puede atraer un hombre de familia? No la veo, no la haría y no me gusta que lo hagan. Y me parece que hay mujeres que les da morbo salir con alguien que está en pareja, porque si no… no entiendo. O sea, algo les tiene que pasar interiormente, pero yo veo un tipo casado ¡y para mí ya tiene bombacha!
—¡Ya está, está muerto!
—Me hice las lolas a los 23, más que nada por una cuestión de que sentía como que el medio me lo pedía. Yo tenía mucha cola y tenía 85 de lolas: ¡hoy sería perfecta!
—Divina.
—Porque hoy se usa, ¿viste? “Menos es más”. Y me acuerdo que siempre me decían que me faltaba lolas. Cualquier contrato que cerraba era “Te falta un poquito más de lolas”, y lamentablemente, al ser chica, todo eso te va llegando, las ansias también de querer hacer un montón de cosas y de decir “a ver, no me están eligiendo porque tengo pocos pechos”, y bueno, me los hice. Después me sentía chocha porque me ponía algo sin corpiño y en esa época se usaba mucho tener lolas y cola. Y fue más que nada por eso. Hoy me gustaría tener un poquito menos.
—Qué pena no poder decidir uno con libre albedrío sobre su cuerpo, ¿no?
—Total. Por ejemplo, Silvina Luna, una mujer divina, una dulce, total. Bueno, hablando un poco de esto, ¿no? De la presión que por ahí la fue llevando a tomar esa decisión, ¿no? Sentía esa presión. Y contra eso a veces no hay con qué darle, ¿no?
—Y caer en las manos de equivocadas, una mala praxis.
—Fue con la persona equivocada, lamentablemente, sí. Muy duro, muy duro para todos. Todavía me cuesta entender que no está en este plano.
—Dejó muchos mensajes para las chicas jóvenes, como que su mensaje fue muy claro de “cuidá tu cuerpo”.
—Cuidar tu cuerpo y priorizar también el tema de la salud.
—Cuando fui a una entrevista con una agencia, pasé un mal momento con el dueño. Al principio me había sentido incómoda apenas llegué porque decía que me quería ver en ropa interior y yo le decía: “No, yo ya mandé un catálogo de todas mis producciones anteriores”. Yo ya venía trabajando en los medios, era más que nada por una cuestión que… nada, no lo quiero ni decir… pero de incomodidad. Me quedé tranquila cuando me dijo: “Bueno, está bien”. Pero al instante me dice: “Bueno, te va a ir muy bien”. Me hace así, me agarra la mano y me empieza a tocar dentro de la mano, todo muy incómodo. Me puse a llorar instantáneamente y estaba mi mamá esperándome afuera y mi papá abajo. Y me fui llorando, corriendo. Bueno, le conté a mi mamá, mi mamá quería entrar a hablar con él. Le dije: “No, nos vamos de acá, no voy a trabajar con él”.
—Es una situación de acoso sexual.
—Sí.
—Sí, porque si sos vulnerable y no reaccionás a tiempo, no sabés en qué podría haber decantado ese mimo en la mano, ¿no?
—Exactamente. Y esto que hablábamos antes de la contención familiar, de que esté mi mamá afuera cuando salí llorando, de que esté mi papá abajo, que obviamente estaba… que te imaginás. Los tuve que llevar a los dos porque querían subir. Pero yo dije: “No, no voy a trabajar acá, nos vamos”. No había pasado nada, pero yo me había sentido muy mal. Y después iba a todos lados con ese miedo y por suerte nunca más me pasó, jamás en la vida. Y trabajé en un montón de agencias.
—A cuántas sí les habrá pasado.
—Bueno, ahí está. Eso es lo que digo, ¿no? Cuántas mujeres vulnerables con ganas de llegar a los medios, de crecer, y les pudo haber pasado esto y por ahí no contaron con las herramientas. Yo, bueno, me angustié, salí corriendo, pero yo tenía todo muy claro en casa: qué estaba bien, qué estaba mal, hasta dónde, eso es muy importante.
—Igual uno nunca sabe cómo va a reaccionar tampoco. No podemos juzgar a ninguna mujer…
—Cero, porque cada una reacciona como puede.
—Nunca le di lugar a un hombre para que me diga qué me tenía que poner o si yo tenía que aceptar tal o cual trabajo. Yo siempre digo: para mí el trabajo es salud. ¡El trabajo es lo que amo hacer! ¡Se prende una cámara y se me ilumina la vida! Nadie me va a poner…
—Te ponés de novio con Floppy y después no querés que sea Floppy. Es como que…
—Es una locura.
—O plantear todo al principio.
—Esta es mi vida, estas son mis cartas y el otro decide, ¿no? Porque después cuando dejás algo por alguien, a veces no te arrepentís, pero a veces sí te arrepentís. Entonces, después si eso no funciona, le echás la culpa al vínculo. En cambio, si vos seguís haciendo tu vida, tu rutina, obviamente cambian las prioridades cuando estás en pareja, lógico, pero siempre con respeto, pero seguís haciendo tu rutina de vida, como hacemos nosotras, que amamos lo que hacemos y tenemos pareja y somos respetuosas. Me parece que es por ahí.
—Es un trabajo como cualquier otro. Terminás y salís corriendo a casa a sacarte las pestañas y ponerte el pijama, obvio.
—Sí. ¡Re!
—¿Hay algo ahí de lo que te hayas arrepentido en tu carrera?
—Las típicas tapas hot de cuando éramos más chicas. Pero la verdad es que no me arrepiento.
—Yo las tengo con mucho orgullo, eh.
—Yo las tengo todas encuadradas, gorda.
—Yo las veo para decir “qué bien que estaba ahí”.
—Eso seguro. Pero digo, hoy por ahí, digo, sería como algo muy fuerte teniendo una nena de casi diez años.
—Ah, no, yo con hijos varones también. Se espantarían.
—Pero no me arrepiento de haberlas hecho en su momento. Nada de lo que hice hasta hoy, eso siempre lo recalco, en lo laboral y en lo personal, es algo de lo que me arrepienta, porque creo que todo lo que fui haciendo me llevó a ser la mujer de 41 años que soy hoy. Plantada, con experiencia, que sé que sí, que no, que cuando sos más chica por ahí tenés como más incertidumbre. Pero no, no me arrepiento.
—Acá dice: “Floppy Tesouro fue amenazada y tuvo un botón antipánico”. ¿Cuándo fue eso?
—Sí, en pleno Bailando por un Sueño…, fue hace muchos años. Tenía una persona que me seguía. Cada vez que yo salía del Bailando me mandaba un mensaje y me decía, ponele: “Qué bueno que estés agarrando Libertador, camino corto”. Y yo iba por Libertador y me entraba a transpirar, digo: “Este tipo me secuestra”. Entonces, iba todas las noches hablando con mi papá a través de Bluetooth, hasta llegar a mi casa. Me llegó a mandar una vela en forma de pene al camarín. Empezó con chocolate, flores, hasta que mandó eso obsceno y me pareció un montón. Además de que me siguiera, que me mande cosas. Entonces, sí hicimos la denuncia. Una vez que hicimos la denuncia y que Marcelo Tinelli lo dijo televisivamente, frenó. Se ve que se asustó. Pero digo, ¿cuántos casos hay que no frenan y que las mujeres no tienen la oportunidad de decirlo en la tele?
—Y qué suerte que la Justicia reaccionó rápido con tu botón antipánico.
—Total, eso también, porque no siempre pasa.
—Me estoy comiendo un pebete.
—Un colágeno.
— Es un bombón, es un bombón y lo conocí gracias a vos.
—Sí, porque hice una gala. Soy como una vieja tía celestina. Los solteritos los pongo todos juntitos. Y al día siguiente me dice: “Ay, ayer en la gala, tiqui, tiqui, tiqui, tiqui”. ¿Qué hubo, match ahí, qué pasó?
—Un match espectacular. Nuestro amigo, Max Orlandi, estaba ahí y él me dice: “Hay uno para vos que no para de mirarte. Es el típico hombre que a vos te va a encantar”. Bueno, obviamente, nuestros amigos conocen nuestros gustos y me dice: “¡Está allá!“ Y yo no quería mirar…

—Te hacías la interesada.
—Claro, y le digo “vos haceme mirar para allá”, no sé qué, y lo miro y me sonríe y le sonrío. Dije: “Ah, es una bomba total”. Me pareció relindo. Me daba como esa cosa de italiano. Yo soy chapada a la antigua, olvidate. Yo si no me venía a hablar, moría en decir “qué lindo chico que vi en la gala”, pero no iba a ir a hablarle. Entonces, Max se pone a bailar con ellos y yo dije no me voy a quedar sola acá parada, le digo te voy a matar. Salva miraba, pero no se acercaba, un caballero. Después entendí. Salva pensó que Max era mi pareja.
—¿Y en qué momento se dio cuenta de…?
—Nada, cuando él empezó a bailar.
—Con el baile se dio cuenta (risas).
—Empezó a bailar omo muy desesperadamente, hasta que en un momento dijo “no, no es la pareja”. Y así fue. Nos pasamos los teléfonos y no perdió un segundo. Me invitó a cenar al instante.
—Ya tenía agendado al día siguiente.
—Ya tenía agendado al día siguiente. Fuimos a cenar. ¿Viste esas cenas de charlas de cuatro horas, literal, en un restaurant que se tienen que ir y vos estás…?
—Sos el último enamorado ahí.
—Espectacular. Y desde ese día no nos dejamos de ver nunca. Como que nos pusimos de novios a la semana, nos fuimos a Córdoba un fin de semana, una estancia supertranquila, a relajar y ahí me escribió una carta y me pidió que sea la novia. Yo me morí de amor porque…
—Bien a la antigua como a vos te gusta, me encanta.
—Viste que yo soy muy susanita, entonces todo eso que está escrito en el librito a mí me enamora.
—¿Cómo se fusionó él con esta familia que eran vos y Moorea?
—Claro, yo vengo con el combo. Yo creo que estaba esperando un gran compañero. Y Salva es un gran compañero de vida y, y muy, muy bueno con mi hija.

—La que tenía la mejor cola era la chica del verano. Y de todas esas mujeres ganaste.
—Gané como la mejor cola. Gané y fue reloco. Yo fui con amigas a Mar del Plata un fin de semana. Mis amigas me decían: “Subite que lo ganás”. Me subí, éramos dieciséis y yo tenía el número diez. Y me acuerdo que yo escuchaba: “Marado, Marado”.
—Ah, ya tenías hinchada.
— Yo decía: “Pará”. Miraba el número y decía: “Soy diez, soy yo”. Y bueno, fue reloco porque lo termino ganando y ese mismo día me dicen: “Bueno, mañana nos tenemos que ir a Buenos Aires porque tenés que estar con Leo y Vero en AM”. Y dije: “Bueno”.
—Ya está, esa es la mía.
—Todo suma. No es que algún día dije: “Ay, no, ahora la gente se va a acordar que ahora soy solo una cola bonita y que voy a laburar solo por el lomo”. Yo nunca pensé eso. Viste que a veces pasa. Abrió un montón de puertas y también queda en uno después de mostrar que sí conducís, que sí desfilás, que sí bailás.
—Que sí te sabés la letra. Obvio.
— Viste que con todo lo que pasó ahora con el tema de los cuerpos y qué sé yo, me llaman y me dicen: “¿Qué opinás de que hayan sacado el concurso?”. Tipo como si fuera la referente de “Cola Reef”.
—Ay, yo no lo hubiera sacado, porque te digo, las mujeres también admiramos la belleza de otra mujer. A mí me pasa mucho en redes. Las fotos más jugadas, los likes son de mujeres.
—Sí, eso habla muy bien de nosotras, de las mujeres, ¿no?
—Y además ganarte el cariño de las mujeres, del público es todo.
—Es todo. El hombre ya medio que uno dice: “Bueno, lo tengo medio ganado”, (Ríe) pero la mujer es más, no sé, a mí me da más satisfacción. Está bueno.
Disfrutá la entrevista completa en el video.
Fotos: Gastón Taylor
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CHIMENTOS
Las siete producciones detrás de la denuncia contra Hernán Casciari: de películas que no podían fallar a retornos de centavos

Desde un documental subido gratis a YouTube hasta una película que recaudó casi dos millones de dólares y devolvió centavos: los siete proyectos de Orsai Audiovisuales concentran los reclamos de 18 personas que este viernes presentaron una denuncia penal por presunta estafa contra el escritor Hernán Casciari ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 34 de la Ciudad de Buenos Aires.
La causa, radicada en la Fiscalía N.º 16 y presentada por el abogado Ariel Gil Ces, abarca producciones que acumularon aproximadamente 23.640 participaciones —no personas únicas, ya que varios inversores compraron bonos en más de un proyecto— entre 2020 y 2024. Los denunciantes, que aportaron entre USD 50 y USD 3.000 cada uno, sostienen que las promesas de rentabilidad formuladas públicamente por Casciari nunca se cumplieron y que la administración de los fondos careció de respaldo documental verificable.

Sola en el Paraíso fue el primer proyecto señalado en la denuncia. Lanzado en 2020, el documental sobre la experiencia de la actriz Justina Bustos durante la pandemia reunió 938 participaciones y fue presentado con fines de explotación comercial.
Sin embargo, según el escrito judicial, la obra terminó publicada en el canal personal de YouTube de Bustos —con escasos seguidores, según los denunciantes— sin que mediara consulta previa ni anuncio formal a quienes habían financiado la producción. María Alecia Izturriaga, una de las denunciantes que compró un bono de USD 50, declaró en la causa: “Yo sinceramente suponía que todavía estaban tratando de sacarle algunas monedas en diferentes mercados, o que, en última instancia, nos avisarían para subirla al canal de Orsai. Encima de que no se promocionó ni se supo más nunca qué pasó con eso, la suben gratis sin avisar”.

El segundo proyecto bajo la lupa es La Uruguaya, basado en la novela de Pedro Mairal. La producción, iniciada en 2021, habría recaudado aproximadamente USD 600.000 a través de 1.967 participaciones. Según la denuncia, la película fue vendida a Disney por exactamente el mismo monto que había costado producirla.
Los socios productores habrían recuperado el capital invertido, pero según indicaron no obtuvieron rentabilidad alguna, pese a que Casciari había afirmado públicamente —en el programa de televisión de Juana Viale, entre otras apariciones— que el proyecto había generado ganancias. La denuncia señala que los derechos vendidos solo cubrían Latinoamérica y que existían posibilidades de comercialización en otros territorios que nunca se concretaron ni se informaron.
Un detalle adicional que consta en el escrito judicial: ante las dificultades de Orsai para abrir una cuenta bancaria propia, el futbolista uruguayo Sebastián Fernández prestó su cuenta personal en el Banco Santander de Uruguay para recaudar los fondos de los inversores.

Canelones, el tercer proyecto cuestionado en la denuncia,habría acumulado 5.495 participaciones desde su lanzamiento en 2021. Fue anunciado inicialmente como una miniserie de seis capítulos basada en un cuento del propio Casciari. Según la denuncia, el formato cambió luego a una serie de cuatro episodios y finalmente a una película, sin que se presentaran rendiciones económicas diferenciadas para cada etapa.
El elenco —que incluyó a Darío Barassi, Verónica Llinás, Agustín “Rada” Aristarán y Arturo Bonín— fue señalado por los denunciantes como un factor determinante para invertir. Marcelo Vaccarili, que aportó USD 1.200 en este proyecto, declaró: “Cuando los actores elegidos fueron actores reconocidos como Barassi, Rada, Llinás y Bordón, no tuve dudas del éxito de la serie”.
Durante una proyección privada para socios productores en noviembre de 2024, en el Centro Cultural 25 de Mayo, se habría informado que la primera versión estaba terminada en un 90% y que la serie ya había sido vendida a una plataforma. En 2025, dijeron, se comunicó que existían dos versiones finalizadas. El 22 de julio de 2026, se indica en la presentación, Orsai anunció el estreno en cines para el 6 de agosto, junto con un cronograma que incluía funciones de prensa, avant première y posterior lanzamiento en streaming. Los inversores cuestionan que la estrategia de distribución fue comunicada sin instancias previas de consulta.

El proyecto que concentra la mayor cantidad de reclamos es La Muerte de un Comediante, la ópera prima dirigida y protagonizada por Diego Peretti. Con 10.139 participaciones, la película recaudó más de USD 1.800.000 entre 2022 y 2023. Los retornos informados por los denunciantes oscilan entre USD 1 y USD 84,60.
Según la denuncia, Casciari promocionó la película en el programa Perros de la Calle, conducido por Andy Kusnetzoff en Urbana Play, con afirmaciones como “Vas a ganar. Vos ponés cincuenta dólares y el año que viene vas a tener bastante más que eso”. Ante la advertencia del propio conductor de que no asegurara resultados, el escritor insistió: “Con esta sí puedo. Van a ganar”. Otros denunciantes recuerdan frases como “No te vamos a cagar” y “se van a llenar de plata”.
Sebastián Angelini, que invirtió USD 2.900 —la totalidad de sus ahorros—, declaró que su objetivo era “poner una cafetería al paso con los rendimientos que iba a generar la inversión”. Joaquín Aranda, que aportó USD 3.000, afirmó que Casciari aseguró que las plataformas comprarían el proyecto “por millones” solo por la presencia de Peretti.
El escrito judicial detalla además múltiples problemas operativos durante el estreno, el 20 de noviembre de 2025: la película se proyectó sin subtítulos en varias salas —pese a contener escenas en idiomas extranjeros—, la distribución contó con pocas copias y la campaña de difusión fue limitada. Los propios socios productores organizaron presentaciones en los cines, trabajaron como voluntarios en la avant première —donde, según la denuncia, recibieron “una botella de agua cada dos socios” como compensación— y gestionaron por su cuenta la corrección de los errores técnicos en las salas.
Con posterioridad al estreno, según el escrito, se informó a los socios productores que la película debía dejar de exhibirse en salas porque su permanencia dificultaría las negociaciones con plataformas de streaming. Sin embargo, el 17 de julio de 2026 se comunicó que la película sería emitida en televisión abierta en el programa Argentina de Película, conducido por Teté Coustarot. Según un comunicado público de la conductora, Orsai autorizó esa emisión el 29 de junio pero revocó la autorización el mismo día de la transmisión.
El proyecto Cinco Guiones, lanzado en 2023, reunió aproximadamente 1.250 participaciones con bonos de USD 100. La propuesta consistía en financiar cinco guiones escritos por autores reconocidos —Pedro Saborido, Felipe Pigna, Liniers, Tamara Tenenbaum y Casciari junto a Christian “Chiri” Basilis— para luego producir el más votado y vender los restantes.
Según la denuncia, la venta de los cuatro guiones restantes no avanzó. Orsai decidió publicarlos en papel y acreditó USD 20 en las billeteras de los socios como adelanto de regalías, lo que representó una devolución del 40% del capital invertido en ese rubro. El quinto proyecto, elegido por votación, fue la película animada sobre Emiliano Martínez que derivó en Emi On Off.

Emi On Off, presentado originalmente como una película animada de ficción sobre el arquero de la Selección argentina, acumuló aproximadamente 4.000 participaciones. Según la denuncia, en abril de 2025 el proyecto fue cedido en exclusividad a la productora PEGSA, un hecho que fue informado a los socios productores recién cinco meses después de firmado el contrato.
Posteriormente, el proyecto fue vendido a Netflix y transformado en un formato diferente al originalmente financiado. Como consecuencia, los socios productores dejaron de participar de la experiencia ofrecida al momento de invertir, desaparecieron los créditos comprometidos y se modificó el esquema de participación económica sobre futuras explotaciones. Rogelio López Vargas, uno de los denunciantes, calificó la situación como una “estafa piramidal hecha y derecha” y sostuvo: “Hacen y deshacen a piacere con el dinero de los inversores”.

El último proyecto incluido en la denuncia es D.A.M. (Mi Historia con Diego), un documental sobre Diego Maradona presentado en diciembre de 2024 por Kusnetzoff y Casciari en Perros de la Calle. Basado en videos inéditos del futbolista con un relato del propio conductor, el proyecto reunió 1.101 participaciones con un estreno previsto para la época del Mundial 2026.
La denuncia señala que al momento de la presentación judicial la venta de bonos continuaba abierta pese a que los derechos de imagen de Maradona no habían sido resueltos con los herederos. Paralelamente, Casciari manifestó públicamente que Orsai Audiovisuales “ya no existía” y que el proyecto pertenecía a Orsai Tech, aunque la comercialización seguía realizándose desde el sitio web de la empresa denunciada.
Un elemento transversal de la denuncia es el reconocimiento público que Casciari habría formulado durante un podcast: cuando un proyecto requería recursos adicionales, se utilizaban fondos provenientes del proyecto siguiente para cubrir esos gastos extraordinarios. Los socios productores señalaron que los grupos de inversores variaban entre una producción y otra, por lo que fondos aportados por un grupo podían destinarse a cubrir necesidades de otra producción financiada por personas diferentes, sin consulta previa.
Facundo Pedrotti, que invirtió USD 850 entre Canelones y La Muerte de un Comediante y recuperó apenas USD 9,87, resumió el mecanismo: “Lo que hizo en realidad es como si hubiese pedido un préstamo para pagar la deuda de otro préstamo, nada más que los prestamistas fuimos nosotros y salimos perdiendo”.
Los 18 denunciantes aseguran que enviaron cartas documento a los domicilios de Orsai Audiovisuales y del propio Casciari. Todas fueron rechazadas, devueltas o no obtuvieron respuesta. Nicolás Espósito, uno de los firmantes, declaró públicamente que no buscan calificar la situación como estafa: “Nosotros principalmente lo que buscamos son respuestas. Lo que pedimos fue transparencia y, como no respondieron la carta documento, tuvimos que avanzar por medios legales”. La causa solicita informes a la Inspección General de Justicia (IGJ), la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el Registro Nacional de las Personas (Renaper), además de una auditoría contable de la empresa y la convocatoria de Casciari a declaración indagatoria.
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La escandalosa pelea de Julieta Prandi con Evangelina Salazar: la imperdonable actitud de la modelo que hizo estallar a la esposa de Palito Ortega

A medida que fueron pasando los días de la separación de Emanuel Ortega y Julieta Prandi, comenzaron a trascender detalles explosivos y muy polémicos. Del lado de la familia del cantante, hay un fuerte enojo con la modelo.
Y pese a que desde un principio se quiso instalar que estaba todo bien entre Prandi y sus suegros, Palito Ortega y Evangelina Salazar, no es así. De hecho, hubo una situación en particular que no se contó y salió a la luz por primera vez.
A partir del comunicado que sacó Julieta, todos los hermanos de Emanuel, incluidos sus padres, se sintieron muy expuestos. En la fuerte interna que hay, Angie Balbiani tomó la palabra en Puro Show, revelando toda la información.
“A mí lo que me cuentan de adentro de la familia Ortega es que, Evangelina, obviamente te va a decir que no, la tiene cruzada Evangelina a Julieta hace tiempo”, comenzó diciendo la panelista.
LA EXPLOSIVA INTERNA DE LA FAMILIA ORTEGA CON JULIETA PRANDI
En ese marco de información, contó: “Había contado Santiago Sposato que tiempo atrás, en un evento familiar en el que estaba Luciana Salazar, Julieta Prandi decidió no saludarla, y ella llegó con Emanuel, beso a cada uno, y a Luli la ignora. En ese evento, Evangelina la separa a Julieta Prandi y le dice ‘en esta familia saludamos a todos’”.
“Después si saludó, pero lo que me dicen es que Julieta no se hizo querer, que Julieta hacía cosas para no hacerse querer. Veían que tenía una intención muy grande de querer cambiar a Emnuel. Por eso cuando los hermanos escuchan la noticia de la separación, se pusieron contentos”, sostuvo.
Ese gesto tan polémico que tuvo Prandi en la familia, no cayó para nada bien. Desde ese momento, todo lo que vino por delante fue para peor, porque a partir de determinadas actitudes de la modelo, la tensión continuó creciendo.
“Lo que planteaban es que Emanuel tiene un estudio de grabación y cada vez que tenía que grabar con una mujer, era un escándalo. Entonces no puede trabajar, no tiene libertad para trabajar. Los Ortega tienen mucho miedo que ensucie el apellido de la familia, por su pasado con Contardi”, sentenció Angie.
Emanuel Ortega, Julieta Prandi
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“No tenés corazón”: el comentario de Marcela Kloosterboer a Celeste Cid que generó risas al hablar de sus hijos

La conversación entre las actrices estuvo atravesada por risas, ternura y anécdotas familiares
Celeste Cid y Marcela Kloosterboer compartieron una charla íntima sobre los recuerdos materiales de la crianza, desde carpetas y cuadernos hasta dibujos, zapatillas y juguetes que pasan de un hijo a otro. Entre risas y confesiones, las actrices dejaron en evidencia dos formas muy distintas de relacionarse con esos objetos que suelen acumularse en las casas con chicos.
La conversación subida al canal de YouTube de Kloosterboer, comenzó con una pregunta simple de Marcela: “¿Vos sos de guardar las carpetitas, los cuadernitos?”. La respuesta de Celeste Cid fue inmediata y contundente: “Todo tengo”. Esa diferencia de hábitos abrió un intercambio espontáneo, en el que una defendió la importancia de atesorar cada etapa y la otra explicó por qué prefiere soltar buena parte de esas pertenencias.
Kloosterboer contó que no guarda todos los trabajos escolares de sus hijos y que, a veces, ellos descubren sus antiguas carpetas entre las cosas destinadas al reciclaje. Según relató, esa situación suele generar reproches en casa. “Todo tiro. Mis hijos encuentran sus carpetas en la recicladora y se enojan”, admitió.
La reacción de Cid mostró de inmediato de qué lado estaba en ese debate doméstico. “Ay, boluda”, le dijo entre sorprendida y divertida. Más adelante, ante la explicación de su compañera, insistió: “Pero no tenés corazón”.
Para Celeste Cid, los objetos que acompañan la infancia de sus hijos no son simples cosas guardadas. La actriz explicó que conserva muchos dibujos enmarcados y que le cuesta desprenderse de aquellas piezas que remiten a los primeros años de crecimiento.

“Yo tengo mucho dibujito enmarcado”, contó. Kloosterboer respondió que ella guarda algunos, pero solo unos pocos: “Claro, yo tengo tres, ponele”. La diferencia entre ambas volvió a quedar expuesta cuando Marcela explicó que, al encontrar un dibujo viejo, suele preguntarse qué hacer con él y termina por descartarlo.
Cid no pudo ocultar su incomodidad frente a esa idea. “Ay, no, no puedo”, repitió varias veces. Su postura no se limitó a los dibujos: también reveló que guardó las primeras zapatillas de André durante 13 años, hasta que Antón pudo usarlas.

“Las primeras zapatillas de André fueron las primeras de Antón. O sea, las guardé trece años”, explicó. El dato condensó su forma de mirar esos recuerdos: los objetos conservan una historia familiar y, a veces, pueden acompañar a más de una generación dentro de la misma casa.
Para Cid, ese apego no tiene que ver solamente con una cuestión práctica. En tono de broma, reconoció que su manera de cuidar se parece más a la de una abuela. “Yo soy más abuela que madre, me doy cuenta por momentos”, afirmó entre risas.
La mirada de Marcela Kloosterboer es distinta, aunque no por eso está desconectada del valor afectivo de ciertos recuerdos. La actriz aclaró que, cuando decide desprenderse de cuadernos o dibujos, intenta que tengan un destino responsable.

“Y lo pongo a reciclar, que por lo menos siento que le hago un…”, comenzó a explicar. Cid interrumpió, todavía afectada por la posibilidad de que esos objetos dejaran la casa. Kloosterboer completó la idea con una razón concreta: “No hago basura”.
Su decisión de conservar menos cosas también aparece vinculada a la necesidad de ordenar el espacio cotidiano. “Los demás los encuentro y digo: ‘¿Y este? Bueno, ya está’. Tiro”, relató. Sin embargo, en la misma charla reconoció que hay objetos que adquieren otra dimensión cuando siguen en circulación dentro de la familia.

La actriz contó que Otto juega actualmente con los Legos de Fer cuando era chico. La escena despertó una reacción de entusiasmo en Celeste, quien respondió: “Ay, hermoso. Me encanta”. Kloosterboer, fiel a su postura, confesó que probablemente se habría desprendido de esas piezas mucho tiempo atrás. “Yo los hubiera tirado hace un siglo”, dijo, antes de agregar que quizás los habría regalado.
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