INTERNACIONAL
Fue un criminal nazi, escapó a Sudamérica y se convirtió en socio de Pablo Escobar: Klaus Barbie, el “Carnicero de Lyon”

Persiguió y asesinó a los judíos holandeses: a muchos les tiró encima perros salvajes mientras él disfrutaba del espectáculo macabro. Después se convirtió en el jefe de la Gestapo de Lyon durante la ocupación nazi a Francia. Muy rápido se ganó el apodo de El Carnicero de Lyon: torturó y asesinó a miles; entre ellos los 44 niños del Hogar de Izieu que envió a morir a los campos de concentración. Asesinó a Jean Moulin, líder de la Resistencia Francesa. Después de la Segunda Guerra Mundial logró escapar a través de la Ruta de las Ratas. Pasó por la Argentina y se radicó en Bolivia. Allí, con nombre falso, como Klaus Alltman dirigió empresas, mutó en importante traficante de armas, diseñó golpes de estado y fue clave en el establecimiento del narcotráfico en Bolivia; uno de sus socios comerciales fue Pablo Escobar Gaviria. Durante cuarenta años cometió atrocidades y se mantuvo olímpicamente impune hasta que la resistencia de un matrimonio de cazadores de nazis logró que fuera deportado y juzgado en Francia.
Klaus Barbie fue, en la escala jerárquica, un nazi de segundo orden. No era uno de los que diseñaron las políticas de exterminio o que las coordinaron. Sin embargo su ferocidad y sadismo lo hizo distinguirse del resto. Fue responsable de mucho daño y dolor. Fue un criminal de guerra.
Tras un paso por Ámsterdam donde sembró el horror y provocó deportaciones y asesinatos, se corrió la voz de su sadismo e impiedad, jalones indispensables para ascender en la pirámide de poder nazi.
En 1942 lo nombraron jefe de la Gestapo de Lyon. Desde el primer momento instaló el terror en la ciudad. Persiguió a los miembros de la Resistencia y deportó y asesinó miles de judíos. No sólo daba órdenes. Predicaba con el ejemplo, disfrutaba de la acción. Concurría a los operativos para mostrarle a sus subalternos la dureza con la que debían desempeñarse. Torturó y mató a Jean Moulin, el jefe de la Resistencia. Fue el responsable de más de 4000 asesinatos y de 7000 deportaciones. Y también de la muerte de 44 niños judíos de entre cuatro y 16 años que estaban en el asilo de Izieu, dónde los habían enviado clandestinamente para tratar de alejarlos de las garras del horror nazi. Con Barbie a la cabeza, un batallón de la Gestapo ingresó a sangre y fuego al lugar, mató a los siete adultos que los cuidaban y envió a los lagers a los 44 chicos. Ninguno sobrevivió.
Los hermanos de Simone Lagrange pertenecían a la Resistencia Francesa. Un día una patrulla alemana irrumpió en su casa de Lyon. Patearon la puerta, dieron vuelta los muebles, golpearon a las tres personas que vivían allí: al matrimonio Lagrange y a Simone que tenía 13 años. A la cabeza del grupo estaba el jefe de la Gestapo local, Klaus Barbie. Le gustaba estar presente en estos operativos, desatar su sadismo sobre las víctimas; disfrutaba también de que se corriera la voz en toda la ciudad y de que el miedo hacia su persona se acrecentara. Deseaba ser temido.
Al padre lo golpearon brutalmente. No buscaban una confesión de él. Sólo querían que las mujeres aflojaran, que ellas dieran el paradero de los buscados. Pero ni la madre ni la hermana hablaron. Barbie alejó a sus subordinados y quedó a cargo del interrogatorio. Tomó a Simone y la golpeó varias veces en la cara. Los ojos de la nena de 13 años se cerraron, la sangre caía por su cara y manchaba el vestido. Después Barbie la tomó del pelo, y la acercó a la madre que no podía ocultar su espanto. “Mirá, mirá lo que le estás haciendo a tu hija”, le dijo el nazi a la señora que siguió sin delatar a sus hijos. Los tres fueron deportados a un campo de concentración. Al padre lo mataron delante de su hija; la madre murió de tifus. Solo la hija regresó. Y se juró no descansar hasta hacer justicia, hasta que Klaus Barbie, el Carnicero de Lyon, fuera condenado. Tardó más de cuarenta años pero finalmente lo consiguió.
En los momentos en los que la suerte nazi en Francia ya estaba echada, sin embargo sólo por el placer de asesinar, por su antisemitismo rampante, pergeñó el Último Tren, una deportación final, con los vagones atestados de judíos horas antes de que las fuerzas aliadas ingresaran a liberar Lyon.
A pesar de esos antecedentes, tras la guerra consiguió quedar impune en base a su falta de escrúpulos, astucia, frialdad y la complicidad de muchos poderosos.
Apenas se produjo la rendición alemana, Barbie fue detenido. Pero se escapó del tren que lo llevaba al campo de prisioneros. Desde ese momento siempre consiguió que alguien lo refugiara.
Utilizó como tantos otros la Ratline, la Ruta de las Ratas. Cruz Roja, Génova, salvoconducto firmado por un obispo relevante y barco hacia Buenos Aires.
Allí comenzó su destino sudamericano. Las siguientes cuatro décadas las pasó entre Argentina, Bolivia y Perú.
El continente le ofrecía protección por la lejanía y por la permeabilidad de los gobernantes de esos tiempos hacia los nazis escapados. Muchos están seguros de que también encontró cobijo en la CIA, con la excusa de la Guerra Fría fue reclutado. Ese fue el escudo final que necesitaba para vivir sin preocuparse. Barbie entendió cómo se disputaba la Guerra Fría y utilizó el enfrentamiento de los vencedores en beneficio propio. Estados Unidos, con la excusa de la lucha contra el comunismo, no dudó en esas décadas en aliarse, prohijar y encubrir a dictadores latinoamericanos, tiranos africanos y hasta nazis. No importaron las sentencias que pesaban sobre él: en Francia había sido juzgado dos veces en ausencia y condenado a muerte por sus delitos en ambas oportunidades.
En Buenos Aires, según contó él mismo tiempo después, vivió en un hotel de la calle Maipú durante diez días. Después partió hacia Bolivia. Allí se asentó. Trabajó en un aserradero hasta que consiguió hacer contacto con el dictador de turno. Lo nombraron director de una compañía de comercio marítimo.
Se supo también que colaboró en varias operaciones de inteligencia y en el contrabando de armas en favor de los gobernantes de facto de la región. En Bolivia se hacía llamar Klaus Altman y tenía una activa vida pública con negocios con personajes conocidos y funcionarios. Visitaba oficialmente los despachos del poder, era hombre de consulta de los gobiernos de facto. Muchos sostienen que fue uno de los que diseñó la persecución del Che Guevara.
No parecía un hombre con dos condenas a muerte sobre sus espaldas. Se sentía seguro. Muy seguro. Rápidamente obtuvo la ciudadanía boliviana. Pero, como sucedía siempre en las dictaduras latinoamericanas, un cambio de mando, una puja militar lo dejó sin protección. Debió mudarse, modificar su lugar de residencia. En 1968 se desplazó hacia Perú. Allí le agregó una N al apellido que usaba. Pasó a ser Altmann.
En Lima, muy velozmente, como en Bolivia, se sintió muy cómodo. Proliferaban los negocios en las altas esferas. Su perfil era alto. Se sentía impune y protegido. No creía que debía esconderse de nadie. Seguía dándose el lujo de salir en la tapa de los diarios. Una mujer, una de sus tantas víctimas, lo reconoció en la portada del periódico limeño de mayor tirada, una nota que describía el encuentro entre algunos ministros peruanos y varios importantes hombres de negocios.
La víctima miró y miró la imagen. No podía creer que ese supuesto empresario fuera el oficial nazi que la había torturado un cuarto de siglo antes en Francia. Estaba convencida que era Barbie por más que el epígrafe de la foto dijera que su apellido era Altmann. La mujer envió el recorte a Beate y Serge Klarsfeld, un matrimonio que se dedicaba a perseguir y a cazar nazis. Ellos sólo podían comparar esa imagen poco nítida, algo borrosa, granulosa, con dos fotografías de Barbie sacadas en 1943 que tenían en su archivo. Con ayuda de expertos determinaron que las coincidencias fisonómicas eran múltiples. Era una pista que valía la pena seguir.
Era 1971. Empezaba un trabajo para los Klarsfeld que recién terminaría dieciséis años después. Se convirtieron en la sombra de Barbie. Serge Klarsfeld, casi en simultáneo, recibió en su pequeña oficina unas fotocopias. Era el dictamen de una fiscalía alemana archivando la causa con Klaus Barbie por crímenes contra la humanidad.
En ese momento podrían haber tirado la toalla, pero los Klarsfeld no se resignaron. Comenzaron una campaña en varios frentes. Sabían que necesitaban esfuerzo, paciencia e imaginación. Hicieron presentaciones judiciales en Alemania y en Francia. Sabían, también, que esto no se dirimía sólo en el plano legal. Debían alertar a la opinión pública.
La primera tarea fue movilizar al pueblo de Lyon. Si la gente que había sufrido las atrocidades perpetradas por el jefe de la Gestapo local no se quejaba e indignaba, difícilmente le hicieran caso los tribunales alemanes. Necesitaban que los franceses los acompañaran. Además todavía había allí varios que podían reconocerlo y que podían testimoniar en su contra. Montaron una campaña similar en Munich.
Beate Klarsfeld luego viajó a Perú. Alertado por sus amigos poderosos, Barbie huyó y volvió a Bolivia. Sentía al país del Altiplano como su refugio. La protección era doble: la que le brindaban sus amigos poderosos y la de la ley. Al ser ciudadano boliviano no podían enviarlo a Francia pese a sus condenas previas en ausencia: no había tratado de extradición entre los dos países.
Los militares bolivianos le recordaron a la señora Klarsfeld que tenía visa de turista y que por lo tanto, no podía movilizar a nadie ni utilizar la prensa. De todas maneras ella se las ingenió para hacer saber que esa persona a la que todas llamaban Altmann era en realidad Klaus Barbie. Los diarios publicaron la noticia. El ambiente se enrareció para Barbie, muchos de sus protectores se hicieron a un lado por temor a perder sus negocios y terminó preso por una denuncia añeja por defraudación y estafas varias. A pesar de eso, los pedidos de extradición siguieron siendo denegados.
Escobar
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Democrats call for gun control after Oregon school shooter reportedly uses shotgun purchased by his mother

Several high-profile Democratic lawmakers renewed calls for gun control after a teenager broke into an Oregon elementary school Thursday and fatally shot three children and a teacher before being killed by an armed bystander.
Sen. Ron Wyden, who has represented Oregon in the Senate since 1996, made one of the most explicit calls for tighter gun laws following the shooting at Silver Rail Elementary School in Bend, where the 16-year-old attacker used his mother’s shotgun, according to The Associated Press.
«The best way to honor these victims is to at long last pass common-sense gun laws that reduce the risks of more children, parents, teachers and staff forced to live in fear of similar nightmares for their schools,» Wyden said in a statement.
Suzanne Bonamici, D-Ore., said Thursday night that «the epidemic of gun violence in schools across America must come to an end.»
GEORGIA HIGH SCHOOL SHOOTING SUSPECT COLT GRAY CHANGES PLEA TO GUILTY, NOW FACES LIFE IN PRISON
«No parent should have to wonder if their child will come home at the end of the day,» Bonamici said. «Children deserve to feel safe — and be safe — in school.»
Democratic Rep. Janelle Bynum represents Oregon’s 5th Congressional District, which includes Bend. She attended a nighttime vigil for the teacher and children — aged 5, 8 and 11 — who were killed in the shooting.
«When are we going to step up and say enough of killing our babies? When are we going to say that we need safe schools, that we need to make sure that people who should not have firearms don’t have them? When are we going to stop making excuses? When are we going to practice that same bravery that that bystander had?» Bynum told KTVZ 21, a local NBC station in Bend, at the event.
Statements from Sen. Jeff Merkley, D-Ore., and the state’s Democratic governor, Tina Kotek, stopped short of calling for new regulation on guns, but both made it clear gun violence should have no place in American schools.
FEDERAL APPEALS COURT UPHOLDS CONTROVERSIAL ILLINOIS BAN ON SEMIAUTOMATIC GUNS
Democrats outside of Oregon appeared a bit freer to express support for going further on gun control, especially in the early aftermath of the shooting, which also left another child, 7, and a teacher, 54, critically injured.
Sen. Martin Heinrich, D-N.M., said the gun reforms Congress passed after the Uvalde school shooting — including enhanced background checks for buyers under 21 — did not go far enough.
«Much more must be done. Not a single child should be lost to gun violence. Ever,» Heinrich said in a statement posted to social media.
Sen. Elizabeth Warren, D-Mass., who supports federal red-flag laws and universal background checks, had a similar message.
«No family should ever have to suffer like this—and there have been over 50 school shootings just this year,» she wrote on social media. «Congress must do much more to prevent gun violence.»
DOJ TARGETS SPANBERGER, NEWSOM GUN LAWS WITH TWIN LAWSUITS AFTER SCOTUS AFFIRMS SECOND AMENDMENT RIGHTS
The reactions from lawmakers came as authorities in Bend continue to piece together how the deadly attack unfolded and how the teenage gunman obtained the weapon he used.
Police said they did not know if the shooter knew anyone at the school or if he had attended when he was younger.
The first emergency call came at 12:59 p.m. from a person in a vehicle who reported being shot at multiple times by someone carrying a long gun, Bend Police Chief Mike Krantz said Thursday. Dispatchers then received dozens of calls reporting that a shooter had entered the school.
Officers arrived within three minutes of the first emergency call. Moments later, an officer reported that a «community member» had shot the teenage suspect.
Silver Rail Elementary School, which is about 125 miles southeast of Portland, has a total of 467 students this academic year. It serves students in kindergarten through fifth grade.
After the shooting, students were bused to a nearby church that served as a family reunification center, where relieved parents embraced their children and walked them to their cars, some carrying stuffed animals and other comfort items they had brought from home, The Associated Press reported.
The Bend-La Pine school district canceled classes, sporting events and extracurricular activities Friday across all 32 of its schools.
The Associated Press contributed to this report.
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INTERNACIONAL
Trump’s Capitol Hill whisperer reveals secrets to president’s dealmaking as he heads for exit

EXCLUSIVE: There are few people in the United States who have more significantly shaped the course of American history over the last two years, while remaining as little-known as James Braid.
Millions of Americans across the country may not be familiar with the name, but in Washington, D.C., Braid is hard to miss both literally and figuratively. At 6 feet, 6 inches tall, he cast a tall shadow during his days at the White House and on Capitol Hill pushing President Donald Trump’s legislative agenda.
And that shadow has been responsible for helping push numerous legislative successes for Trump over the finish line, from rolling back Biden-era policies to passing Trump’s signature tax policy bill, until Tuesday — which marked Braid’s last day as director of the Office of Legislative Affairs. The «stock-in-trade» of the job, he told Digital in a rare interview, «is cautious optimism in the face of all odds.»
From the outside, being Trump’s whisperer on Capitol Hill does not look like an easy job, particularly when the president is known to personally call out lawmakers who oppose his agenda. Recently, for example, he publicized the personal phone number of Sen. Tom Cotton, R-Ark., over his opposition to a bill making daylight saving time permanent.
TRUMP DROPS REPUBLICAN SENATOR’S PHONE NUMBER IN SOCIAL POST OVER FURY ON STALLED BILL
But Braid insisted that Trump’s people skills ultimately meant those dust-ups came out of the wash and lauded «his extraordinary capacity to have a tough conversation one day and play a round of golf the next.»
«There’s always a give-and-take in any relationship with a legislator, and sometimes there’s a give as a result of, you know, tension,» Braid said. «But you know … one errant Truth [Social post], or one critical Truth, does not a relationship make.»
But some Republicans’ relationships with the president never seemed to recover, like in the case of Sen. Mitch McConnell, R-Ky., who has no love lost with Trump.
Braid said the key to working with people was always being straightforward about what the White House wants.
«We’ve been able to be honest brokers and deliver for a lot of these members in different ways,» he said.
But Trump’s presence still looms large in Congress whether he’s there in person or not.
A senior administration official familiar with Braid’s work told Digital that ultimately, «No one speaks for President Trump except for President Trump.»
The official said Trump is known to be «hands-on at every critical legislative juncture» that pushes his agenda forward.
And Braid revealed that he keeps tabs on certain votes, as well.
«He always wants to know how people are voting after every major vote. He knows where people are,» Braid said, adding that Trump «ultimately knows that Republicans in Congress overwhelmingly vote with him.»
But Braid admitted he has faced long odds over his last two years, particularly with the vast tax-and-policy package nicknamed the Big, Beautiful Bill.
MILLIONS TAP TRUMP TAX CUTS THIS FILING SEASON AS REFUNDS TOP $3,400
He recalled sitting in his office one day, «I looked at the quad on the TV, and every single chyron is some variation of ‘GOP megabill in trouble.’ And yeah, I mean, there’s certainly, at every moment, it was tenuous. At every moment, the thread was fraying.»
One specific scenario he recalled took place at Sterling Golf Club in Virginia, where he, Trump, Office of Management and Budget (OMB) Director Russell Vought and then-deputy chief of staff James Blair were meeting with Senate Republican holdouts on the legislation.
GOP FISCAL HAWK SOUNDS ALARM ON ‘OUT OF CONTROL’ FEDERAL SPENDING, SAYING ‘BOTH PARTIES HAVE FAILED US’
«We’re sitting there with [Sen. Rand Paul, R-Ky.], [Sen. Ron Johnson, R-Wis.], [Sen. Rick Scott, R-Fla.], me, Blair, Russ and the president, and they’re bringing out these heaps of food,» Braid recalled. «I think there’s something like four pizzas on the table and maybe 22 hot dogs for five guys, none of them were eating. And it’s just, I mean, we, I think we argued about the administration’s overall funding strategy for two hours as the afternoon wore on.»
Ultimately, however, the bill passed the House and Senate — for which Braid credited both administration officials and congressional leaders.
«The level of commitment that was there and present from the leadership across the Republican Party to get this thing done, basically willed it into being,» he said.
He referenced the day Trump signed the bill when asked about his best day on the job over the last two years: «I would say July 4th in the White House with my son and the speaker of the House in the summer sunshine, watching the president sign the most significant piece of Republican domestic policy legislation.»
Top congressional leaders hailed Braid as a critical champion of the GOP agenda.
«James is a total pro and one of House Republicans’ greatest teammates,» House Majority Whip Tom Emmer, R-Minn., said. «He took the time to get to know our members and master the unique dynamics of the House Republican Conference.»
Senate Majority Leader John Thune, R-S.D., called Braid a «tremendous partner» for his conference.
«I’m grateful for his dedicated service to our country, and I wish him and his family all the best with their next chapter,» Thune said.
Vought called Braid a «lion for the president in delivering his agenda on the Hill.»
And Vice President JD Vance, who hired Braid as his legislative director before both ascended to the White House, told Digital that he is «incredibly brilliant, effective and a hard worker without compare.»
«He has been with me since the start of my Senate term, where he was with me for every fight and brought his talents to the president’s second term, where he has played a central role in every single policy effort since,» Vance said.
Now that he is departing, the senior administration official who spoke with Digital said they expect Braid to find work outside the government after years of grinding on Capitol Hill and the White House.
As for Braid, he said of his next move, «It’s hard for me to even think about not doing this job, but at the end of the day, I know [Katie Bailey is] going to do great … but yeah, I’ll take a little time and try to figure out what’s next.»
Bailey, Braid’s former deputy director of the Office of Legislative Affairs, is now taking over the job.
He summed up his advice to his successor in two bullet points.
«Number one, you have to be ruthless in what you’re focused on and tune out the distractions to get the issue of the day over the line and onto the president’s desk,» he said. «Number two, invariably, the situation feels pretty grave, but usually we muddle through, and to remain optimistic.»
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INTERNACIONAL
Félix Savón buscando comida en un basurero, un exboxeador con artrosis sin respaldo y el sistema cubano que «recicla personas»

Félix Savón, tricampeón olímpico de boxeo, fue filmado hace unos días mientras buscaba comida en un basurero de Cuba. La escena, difundida el 11 de octubre, reavivó el debate sobre el abandono estatal a los deportistas retirados de la isla, entre ellos el boxeador Leonardo Winter Echeverría.
Según detalla el Periódico Cubano, Winter Echeverría integró el boxeo competitivo cubano durante la década de 1980. Hoy vive en Banes, Holguín, con una artrosis en la rodilla que le dificulta caminar y asegura no recibir respaldo del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER).
207 combates sin respaldo institucional
Su historia salió a la luz a través de un video difundido en redes sociales por el perfil Cuba Independiente y Democrática (CID), movimiento opositor que documentó su testimonio.
En la grabación, el expúgil recuerda que disputó 207 combates y sumó alrededor de 150 victorias a lo largo de su carrera. También menciona haber enfrentado a figuras destacadas del boxeo nacional, aunque no identifica a todos sus rivales.
Winter Echeverría participó además en torneos internacionales en Venezuela y Guyana, donde obtuvo al menos un triunfo dentro del sistema deportivo cubano. Esa trayectoria contrasta, según su relato, con la falta de atención que recibe en la actualidad por parte del INDER.
La denuncia sobre la precariedad de los exatletas cubanos describe un patrón reiterado: deportistas que representaron al país en competencias internacionales y que, tras el retiro, quedan sin cobertura médica ni económica estatal, obligados a subsistir con pensiones mínimas o con la ayuda de terceros.
CID cerró su publicación con una frase de la propia grabación: “Los hombres que fueron no se pueden olvidar”. Hasta el momento no existe una respuesta pública del INDER sobre la situación particular de Winter Echeverría, ni datos que confirmen si solicitó asistencia por los canales institucionales.
Otros exboxeadores que denunciaron precariedad
El caso del residente en Banes guarda semejanzas con el de Gaspar Casamayor Álvarez, exboxeador de Santiago de Cuba. Su precariedad fue documentada por Periódico Cubano en marzo pasado.
Pese a contar con una credencial que lo identifica como “Gloria Deportiva”, Casamayor Álvarez se vio obligado a vender objetos personales y pedir ayuda económica para alimentarse, según consignó el diario.

Ariel Hernández, doble campeón olímpico de boxeo, relató por su parte que la remuneración recibida por sus resultados internacionales no cubría sus necesidades. El expugilista explicó que tuvo que trabajar como custodio tras abandonar la competición.
A ese listado se suman otros nombres difundidos en los últimos meses. El excampeón mundial Bernardo Comas, de 65 años, vive en Camagüey con demencia senil y una pensión de 8,000 pesos cubanos mensuales.
El exboxeador Félix Lemus cultiva la tierra para sobrevivir con poco más de 3.000 pesos al mes, de acuerdo con CiberCuba, sitio de noticias cubano.
En abril de 2025, el exlanzador Omar Ajete criticó durante una transmisión televisiva las condiciones de atención a los deportistas retirados en Pinar del Río. Su intervención quedó interrumpida cuando abordaba las deficiencias del apoyo institucional.
El video de Savón y el reclamo en octubre
La página de Facebook BoxeoCubano publicó el clip de 17 segundos donde se ve a Savón responder a quien lo filmaba desde un automóvil: “Recogiendo comida, comida para comer”. La grabación superó el millón de reproducciones en un día, según registró CiberCuba.

El comediante Limay Blanco localizó al tricampeón olímpico y le entregó alimentos, dinero en efectivo y una Biblia donados por su iglesia. El encuentro, también difundido en video, disipó las dudas sobre la identidad del hombre filmado.
El ajedrecista cubano Lázaro Bruzón, emigrado de la isla en 2018, reaccionó ante CiberCuba: “Todos los deportistas fueron cifras útiles mientras producíamos resultados. Una vez retirados, se acabó el negocio para ellos”.
Bruzón amplió ante el medio que el sistema deportivo cubano “recicla personas, exprime almas y descarta” a quienes dejan de ser útiles, y responsabilizó del trato a quienes gobiernan la isla desde 1959.
El INDER ha negado en reiteradas ocasiones que exista una desatención institucional generalizada, aunque no presentó pruebas concretas de la asistencia que brinda a sus antiguos atletas, según reportó CiberCuba. Hasta ahora, ni el organismo ni las autoridades deportivas cubanas emitieron una respuesta pública sobre el caso de Winter Echeverría ni sobre el de Savón.
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