INTERNACIONAL
US allies need to shoot down Russian aircraft testing NATO boundaries, Czech president warns

NEW YORK — Czech President Petr Pavel insists that NATO needs to outright demonstrate its willingness to respond to Russian aggression or else Moscow will continue to push the alliance and its European boundaries.
«There might be the time when we will have to shoot down some of these planes or unmanned vehicles that are testing our readiness,» Pavel, a retired general and former chair of NATO’s Military Committee, predicted in a conversation with Digital on the sidelines of the U.N. General Assembly in New York City this week.
Pavel said alliance members understandably want to avoid escalation, but risk sending the wrong signal as he warned Moscow views restraint as weakness and is testing allied defenses with its continued aggression.
«What I am afraid of is that they see a lack of will on our side to take decisive action,» Pavel said. «Within Russian perceptions it demonstrates weakness. And they respect power.»
The warning followed fresh incidents along NATO’s eastern flank, where a Russian Mi-8 military helicopter crossed from Kaliningrad into Polish airspace Wednesday, prompting Poland to scramble fighter jets. Romania scrambled F-16s Thursday after another unidentified aerial target crossed its border from Ukraine.
Denmark’s military intelligence service also warned Thursday that Russia is likely to intensify hybrid attacks against NATO in the coming months and assessed a «low but growing» risk of a limited Russian military attack against one or more NATO countries bordering Russia.
ROMANIAN F-16 SHOOTS DOWN DRONE AFTER AIRSPACE BREACH, MARKING FIRST FOR NATO ALLY
Pavel said in a speech before the U.N. General Assembly Wednesday that Russia’s «aggressive posture poses a direct threat to European security» and warned that the risk is growing.
He told Digital that the pattern of recent escalation was familiar from his years at NATO, recalling Russian aircraft testing U.S. pilots over Syria and repeatedly violating Turkish airspace before Turkey shot down a Russian warplane in 2015.
«They are, on one hand, provoking. On the other, testing what will our reaction be,» Pavel detailed.
NATO already has procedures for accidental airspace violations, Pavel said, including warning aircraft and attempting to establish contact. But he drew a distinction between mistakes and aircraft that deliberately enter allied airspace and refuse to respond.
«If it is deliberate and the violator doesn’t respond to our measures, then we will have to act, because otherwise Russia simply would push further on,» the Czech president added.
RUSSIA’S NEIGHBOR REVEALS PERSONAL APPEALS TO TRUMP AS US WEIGHS NATO TROOP PULLBACK IN EUROPE
The comments come amid recent drone incursions involving NATO members along the alliance’s eastern flank, including incidents in Poland, Romania and Lithuania.
Pavel was similarly skeptical that President Vladimir Putin is serious about talks to end the war in Ukraine, saying he has seen no significant Russian effort to negotiate. He argued that while Moscow publicly expresses willingness to hold talks, the conditions it has attached would effectively strip Ukraine of sovereignty.
He said a genuine negotiating process would require Russia to agree to a ceasefire first and then enter talks without preconditions.
RUSSIA PREPARING HYBRID ATTACKS ON NATO’S EASTERN FLANK, INTELLIGENCE WARNS
The Czech president also warned that the wars in Ukraine and the Middle East have exposed another vulnerability across the NATO alliance: depleted weapons stockpiles and defense-production systems struggling to keep pace with demand.
«With the amount of ammunition, especially intelligent ammunition, consumed over a short period of time, we all understand on both sides of the Atlantic how short we are when it comes to stocks of these kinds of equipment,» Pavel said.
He said the lesson for both Europe and the United States is to accelerate weapons production and overhaul procurement systems he described as «extremely long and rigid.»
Pavel’s warning underscores a broader challenge facing NATO as it weighs how forcefully to respond to Russian activity without triggering a wider confrontation, while simultaneously replenishing the military stockpiles needed to sustain deterrence over the longer term.
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INTERNACIONAL
Fue un criminal nazi, escapó a Sudamérica y se convirtió en socio de Pablo Escobar: Klaus Barbie, el “Carnicero de Lyon”

Persiguió y asesinó a los judíos holandeses: a muchos les tiró encima perros salvajes mientras él disfrutaba del espectáculo macabro. Después se convirtió en el jefe de la Gestapo de Lyon durante la ocupación nazi a Francia. Muy rápido se ganó el apodo de El Carnicero de Lyon: torturó y asesinó a miles; entre ellos los 44 niños del Hogar de Izieu que envió a morir a los campos de concentración. Asesinó a Jean Moulin, líder de la Resistencia Francesa. Después de la Segunda Guerra Mundial logró escapar a través de la Ruta de las Ratas. Pasó por la Argentina y se radicó en Bolivia. Allí, con nombre falso, como Klaus Alltman dirigió empresas, mutó en importante traficante de armas, diseñó golpes de estado y fue clave en el establecimiento del narcotráfico en Bolivia; uno de sus socios comerciales fue Pablo Escobar Gaviria. Durante cuarenta años cometió atrocidades y se mantuvo olímpicamente impune hasta que la resistencia de un matrimonio de cazadores de nazis logró que fuera deportado y juzgado en Francia.
Klaus Barbie fue, en la escala jerárquica, un nazi de segundo orden. No era uno de los que diseñaron las políticas de exterminio o que las coordinaron. Sin embargo su ferocidad y sadismo lo hizo distinguirse del resto. Fue responsable de mucho daño y dolor. Fue un criminal de guerra.
Tras un paso por Ámsterdam donde sembró el horror y provocó deportaciones y asesinatos, se corrió la voz de su sadismo e impiedad, jalones indispensables para ascender en la pirámide de poder nazi.
En 1942 lo nombraron jefe de la Gestapo de Lyon. Desde el primer momento instaló el terror en la ciudad. Persiguió a los miembros de la Resistencia y deportó y asesinó miles de judíos. No sólo daba órdenes. Predicaba con el ejemplo, disfrutaba de la acción. Concurría a los operativos para mostrarle a sus subalternos la dureza con la que debían desempeñarse. Torturó y mató a Jean Moulin, el jefe de la Resistencia. Fue el responsable de más de 4000 asesinatos y de 7000 deportaciones. Y también de la muerte de 44 niños judíos de entre cuatro y 16 años que estaban en el asilo de Izieu, dónde los habían enviado clandestinamente para tratar de alejarlos de las garras del horror nazi. Con Barbie a la cabeza, un batallón de la Gestapo ingresó a sangre y fuego al lugar, mató a los siete adultos que los cuidaban y envió a los lagers a los 44 chicos. Ninguno sobrevivió.
Los hermanos de Simone Lagrange pertenecían a la Resistencia Francesa. Un día una patrulla alemana irrumpió en su casa de Lyon. Patearon la puerta, dieron vuelta los muebles, golpearon a las tres personas que vivían allí: al matrimonio Lagrange y a Simone que tenía 13 años. A la cabeza del grupo estaba el jefe de la Gestapo local, Klaus Barbie. Le gustaba estar presente en estos operativos, desatar su sadismo sobre las víctimas; disfrutaba también de que se corriera la voz en toda la ciudad y de que el miedo hacia su persona se acrecentara. Deseaba ser temido.
Al padre lo golpearon brutalmente. No buscaban una confesión de él. Sólo querían que las mujeres aflojaran, que ellas dieran el paradero de los buscados. Pero ni la madre ni la hermana hablaron. Barbie alejó a sus subordinados y quedó a cargo del interrogatorio. Tomó a Simone y la golpeó varias veces en la cara. Los ojos de la nena de 13 años se cerraron, la sangre caía por su cara y manchaba el vestido. Después Barbie la tomó del pelo, y la acercó a la madre que no podía ocultar su espanto. “Mirá, mirá lo que le estás haciendo a tu hija”, le dijo el nazi a la señora que siguió sin delatar a sus hijos. Los tres fueron deportados a un campo de concentración. Al padre lo mataron delante de su hija; la madre murió de tifus. Solo la hija regresó. Y se juró no descansar hasta hacer justicia, hasta que Klaus Barbie, el Carnicero de Lyon, fuera condenado. Tardó más de cuarenta años pero finalmente lo consiguió.
En los momentos en los que la suerte nazi en Francia ya estaba echada, sin embargo sólo por el placer de asesinar, por su antisemitismo rampante, pergeñó el Último Tren, una deportación final, con los vagones atestados de judíos horas antes de que las fuerzas aliadas ingresaran a liberar Lyon.
A pesar de esos antecedentes, tras la guerra consiguió quedar impune en base a su falta de escrúpulos, astucia, frialdad y la complicidad de muchos poderosos.
Apenas se produjo la rendición alemana, Barbie fue detenido. Pero se escapó del tren que lo llevaba al campo de prisioneros. Desde ese momento siempre consiguió que alguien lo refugiara.
Utilizó como tantos otros la Ratline, la Ruta de las Ratas. Cruz Roja, Génova, salvoconducto firmado por un obispo relevante y barco hacia Buenos Aires.
Allí comenzó su destino sudamericano. Las siguientes cuatro décadas las pasó entre Argentina, Bolivia y Perú.
El continente le ofrecía protección por la lejanía y por la permeabilidad de los gobernantes de esos tiempos hacia los nazis escapados. Muchos están seguros de que también encontró cobijo en la CIA, con la excusa de la Guerra Fría fue reclutado. Ese fue el escudo final que necesitaba para vivir sin preocuparse. Barbie entendió cómo se disputaba la Guerra Fría y utilizó el enfrentamiento de los vencedores en beneficio propio. Estados Unidos, con la excusa de la lucha contra el comunismo, no dudó en esas décadas en aliarse, prohijar y encubrir a dictadores latinoamericanos, tiranos africanos y hasta nazis. No importaron las sentencias que pesaban sobre él: en Francia había sido juzgado dos veces en ausencia y condenado a muerte por sus delitos en ambas oportunidades.
En Buenos Aires, según contó él mismo tiempo después, vivió en un hotel de la calle Maipú durante diez días. Después partió hacia Bolivia. Allí se asentó. Trabajó en un aserradero hasta que consiguió hacer contacto con el dictador de turno. Lo nombraron director de una compañía de comercio marítimo.
Se supo también que colaboró en varias operaciones de inteligencia y en el contrabando de armas en favor de los gobernantes de facto de la región. En Bolivia se hacía llamar Klaus Altman y tenía una activa vida pública con negocios con personajes conocidos y funcionarios. Visitaba oficialmente los despachos del poder, era hombre de consulta de los gobiernos de facto. Muchos sostienen que fue uno de los que diseñó la persecución del Che Guevara.
No parecía un hombre con dos condenas a muerte sobre sus espaldas. Se sentía seguro. Muy seguro. Rápidamente obtuvo la ciudadanía boliviana. Pero, como sucedía siempre en las dictaduras latinoamericanas, un cambio de mando, una puja militar lo dejó sin protección. Debió mudarse, modificar su lugar de residencia. En 1968 se desplazó hacia Perú. Allí le agregó una N al apellido que usaba. Pasó a ser Altmann.
En Lima, muy velozmente, como en Bolivia, se sintió muy cómodo. Proliferaban los negocios en las altas esferas. Su perfil era alto. Se sentía impune y protegido. No creía que debía esconderse de nadie. Seguía dándose el lujo de salir en la tapa de los diarios. Una mujer, una de sus tantas víctimas, lo reconoció en la portada del periódico limeño de mayor tirada, una nota que describía el encuentro entre algunos ministros peruanos y varios importantes hombres de negocios.
La víctima miró y miró la imagen. No podía creer que ese supuesto empresario fuera el oficial nazi que la había torturado un cuarto de siglo antes en Francia. Estaba convencida que era Barbie por más que el epígrafe de la foto dijera que su apellido era Altmann. La mujer envió el recorte a Beate y Serge Klarsfeld, un matrimonio que se dedicaba a perseguir y a cazar nazis. Ellos sólo podían comparar esa imagen poco nítida, algo borrosa, granulosa, con dos fotografías de Barbie sacadas en 1943 que tenían en su archivo. Con ayuda de expertos determinaron que las coincidencias fisonómicas eran múltiples. Era una pista que valía la pena seguir.
Era 1971. Empezaba un trabajo para los Klarsfeld que recién terminaría dieciséis años después. Se convirtieron en la sombra de Barbie. Serge Klarsfeld, casi en simultáneo, recibió en su pequeña oficina unas fotocopias. Era el dictamen de una fiscalía alemana archivando la causa con Klaus Barbie por crímenes contra la humanidad.
En ese momento podrían haber tirado la toalla, pero los Klarsfeld no se resignaron. Comenzaron una campaña en varios frentes. Sabían que necesitaban esfuerzo, paciencia e imaginación. Hicieron presentaciones judiciales en Alemania y en Francia. Sabían, también, que esto no se dirimía sólo en el plano legal. Debían alertar a la opinión pública.
La primera tarea fue movilizar al pueblo de Lyon. Si la gente que había sufrido las atrocidades perpetradas por el jefe de la Gestapo local no se quejaba e indignaba, difícilmente le hicieran caso los tribunales alemanes. Necesitaban que los franceses los acompañaran. Además todavía había allí varios que podían reconocerlo y que podían testimoniar en su contra. Montaron una campaña similar en Munich.
Beate Klarsfeld luego viajó a Perú. Alertado por sus amigos poderosos, Barbie huyó y volvió a Bolivia. Sentía al país del Altiplano como su refugio. La protección era doble: la que le brindaban sus amigos poderosos y la de la ley. Al ser ciudadano boliviano no podían enviarlo a Francia pese a sus condenas previas en ausencia: no había tratado de extradición entre los dos países.
Los militares bolivianos le recordaron a la señora Klarsfeld que tenía visa de turista y que por lo tanto, no podía movilizar a nadie ni utilizar la prensa. De todas maneras ella se las ingenió para hacer saber que esa persona a la que todas llamaban Altmann era en realidad Klaus Barbie. Los diarios publicaron la noticia. El ambiente se enrareció para Barbie, muchos de sus protectores se hicieron a un lado por temor a perder sus negocios y terminó preso por una denuncia añeja por defraudación y estafas varias. A pesar de eso, los pedidos de extradición siguieron siendo denegados.
Escobar
INTERNACIONAL
Qué leer esta semana: Harwicz, los mitos de la alquimia y la precariedad argentina sin fondo

Hay semanas en que los libros que llegan tienen mucho para decir sobre el presente, parece que nos están mirando. El nombre de Ariana Harwicz circula estos días por una polémica que la excede y que, al mismo tiempo, habla sobre el momento cultural que vivimos. Su cuento De regreso a casa -editado por Infobae en 2024- está disponible gratis y es una buena puerta de entrada a una escritura que descoloca.
También llega un volumen que propone revisar la historia de la alquimia desde adentro, con la mirada de una química que además se interesa por el hermetismo y la filosofía. Más de dos mil años de historia, culturas que se cruzan, personajes inesperados y preguntas que la ciencia moderna no terminó de cerrar.
Y, por último, una reedición que recupera la primera novela de Liliana Escliar, ganadora del Premio Planeta en 2000, con título nuevo y con esa capacidad de los buenos libros de describir algo que pasó hace veinticinco años como si estuviera pasando ahora.
¡Buenas lecturas!
1) De regreso a casa, de Ariana Harwicz

Ariana Harwicz está en el centro de la polémica esta semana —fue retirada del Festival Internacional de Literatura Cultur-Alh de Granada tras la presión de grupos universitarios pro-palestinos por su oposición al boicot cultural a Israel— y es buen momento para leerla. De regreso a casa, un cuento breve disponible gratis en Bajalibros, alcanza para entender por qué su escritura divide.
Un hombre vuelve al hogar que abandonó años atrás. No viene a reconciliarse. Desde un hotel en decadencia observa a su familia como un francotirador, acumula rabia y espera el momento de irrumpir. La premisa suena conocida; lo que hace Harwicz con ella, no.
El personaje nunca termina de definirse. “No se sabe si es un infiel que se fue con otra mujer o un soldado que volvió del frente desfigurado”, dijo la autora a Infobae. Tampoco ella lo sabe del todo. Lo mismo pasaba en Degenerado, donde el protagonista podía ser un criminal o un chivo expiatorio, y el texto no resolvía el dilema. Aquí tampoco.

La mirada del protagonista sobre su familia tiene algo del espía de Hitchcock, algo del soldado que apunta desde la trinchera. Un hombre que se siente irrelevante y se inventa un pasado glorioso para soportarlo. La familia siguió adelante sin él; eso, en su lógica, es una deuda pendiente.
Harwicz nació en Buenos Aires en 1977 y vive desde 2007 en el campo en Francia. Matate, amor, su primera novela, fue llevada al cine por Lynne Ramsay, con producción de Martin Scorsese y Jennifer Lawrence como protagonista.
2) Podría morirme ahora, de Liliana Escliar

Sur y después es un sello nuevo —publicó su primer libro en agosto de 2025— fundado por la escritora y directora editorial Flaminia Ocampo, hija de Elvira Orphée y sobrina nieta de Silvina y Victoria Ocampo, junto a las periodistas culturales Silvina Friera y Adriana Lorusso. El nombre juega con la revista Sur, el tango y la coordenada geográfica. Para su segunda temporada eligió recuperar Podría morirme ahora, reedición con título nuevo de La arquitectura de los ángeles, la novela con que Liliana Escliar ganó el Premio Planeta en 2000.
La precariedad, en esta novela, no tiene fondo. Es un barco que nunca termina de hundirse. Ramiro, desocupado crónico, acumula pérdidas con una constancia que roza lo sistemático: la fábrica de champú, el amigo Pipo desaparecido por la dictadura cívico-militar, la familia. A su lado, Manu, astrólogo y homosexual, pierde a su madre y a su joven amante. Ninguno de los dos se hunde del todo. Ninguno de los dos flota.

Lo que sostiene a estos personajes no es la esperanza en el sentido clásico sino algo más tosco: el humor. Escliar usa la carcajada como escudo contra el pesimismo, no para neutralizarlo sino para hacerlo habitable. “La vida es una mierda”, dicen Manu y Ramiro en distintas escenas, con distinto interlocutor, con idéntica convicción. Esa repetición no es un chiste; es una filosofía de supervivencia.
La novela transcurre a fines de los años 90, en el barrio de Caballito, y condensa con precisión el proceso de destrucción del aparato productivo argentino: el cierre de empresas, el desempleo estructural, la invisibilidad social de quienes quedan afuera. Ramiro termina vendiéndose destornilladores en el colectivo 132. Nadie levanta la vista para decirle que no. “Aceptó la precariedad como quien se pone un traje regalado”, escribe Escliar en una frase que no necesita contexto para doler.
El lenguaje también forma parte del retrato. La autora narra con el oído pegado al habla porteña de esa época —“chantapufi”, “fifar”—, palabras que hoy suenan a arqueología y que, sin embargo, describen algo que no pasó. Lo que cambió es el vocabulario; la ferocidad del individualismo, dice Escliar, más bien se acentuó.
Guionista de cine y televisión, autora de Los motivos del Lobo y Tumbas rotas, Escliar recupera con esta reedición una novela que en 2000 capturó algo que todavía no había terminado de ocurrir. El prólogo de Ocampo la define como “un llamado contra la invisibilidad que les adjudicamos a otros porque nos conviene”. Veinticinco años después, la frase no necesita actualización.
3) Eso no estaba en mi libro de historia de la alquimia, de Ángeles Ceregido

Eso no estaba en mi libro de historia de la alquimia, de Ángeles Ceregido, desmonta una imagen demasiado instalada: la del arte hermético como sinónimo de charlatanería medieval y calderos humeantes. El libro recorre más de dos mil años de prácticas, debates y símbolos que entrelazaron el estudio de la materia con preguntas filosóficas, científicas y espirituales.
Ceregido es doctora internacional en Química, pasó por laboratorios de Bélgica y España, y actualmente es directora científica en la industria farmacéutica. A ese perfil técnico suma un interés declarado por el hermetismo, la filosofía y la psicología, combinación que organiza el enfoque del volumen.
El recorrido arranca en el Egipto helenístico y llega hasta el presente. Por el camino aparecen las preguntas que marcaron la historia del Arte Sagrado: qué era la materia prima, si el plomo podía volverse oro, en qué consistía la piedra filosofal y de dónde venía la idea del elixir de larga vida. El texto sitúa esas cuestiones en una cosmovisión donde el conocimiento de la naturaleza incluía, a la vez, una transformación personal.

El tono divulgativo de la colección —Eso no estaba en mi libro de…— define el alcance del libro, de 336 páginas, que apunta a lectores sin formación previa en el tema. Pasan por sus páginas los vínculos del hermetismo con las cortes europeas, con las artes y con la filosofía, y también su relación con figuras mayores de la historia de la ciencia, entre ellas Isaac Newton y Robert Boyle.
Uno de los ejes del libro es la frontera entre alquimia y ciencia moderna. La primera quedó durante mucho tiempo del lado de la superstición, como si la química hubiera barrido con todo. Ceregido cuestiona esa lectura al recuperar el peso de la observación, la experimentación y el intercambio de saberes entre culturas. También rastrea la presencia de ciertos símbolos alquímicos en la psicología del siglo XX, donde Carl Gustav Jung retomó imágenes y operaciones de esa tradición para articular parte de su teoría.
La piedra filosofal y la transmutación aparecen aquí como piezas de un lenguaje histórico y espiritual, con múltiples lecturas posibles, antes que como promesas literales. Laboratorio y oratorio —la práctica y la reflexión— forman parte de la misma búsqueda. Para los alquimistas, la materia era una vía de acceso al orden del universo.
El libro ofrece una entrada accesible a un territorio que marcó la historia del pensamiento antes de que las disciplinas modernas fijaran sus fronteras.
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INTERNACIONAL
Soros-linked prosecutor faces primary challenge as fellow Democrat targets his record

Fairfax County Commonwealth’s Attorney Stephen Descano is facing a forceful rebuke from a former federal prosecutor who extensively criticized his record after announcing her bid to unseat him.
Descano, a Democrat, has faced criticism over what opponents describe as lenient prosecutorial decisions, particularly in serious cases involving illegal immigrant suspects. Former federal prosecutor Brittany Dunn-Pirio said that if there weren’t systemic problems in his office, she would want to work there.
«If this office were doing its job, I wouldn’t be running against it. I’d be applying to work for it. But it isn’t,» Dunn-Pirio said on her new campaign website after Washington, D.C.-area media reported her bid late Wednesday.
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«I’m a Democrat. This race isn’t about whether reform was right. It’s about whether the office can tell the difference between a first-time nonviolent offender who deserves a second chance and a violent or sexual offender who doesn’t,» Dunn-Pirio said on her website.
«It’s about whether deadlines are met, evidence is given to the defendant and victims are spoken to.»
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Digital reached out to Descano and Dunn-Pirio for further comment.
Descano campaign spokesman Nathan Kiker defended the incumbent’s record, telling Digital that «Steve Descano has spent his tenure proving that you can reform the justice system and keep our community safe at the same time.»
«Today, Fairfax County is recognized as the safest large county in the nation because Steve focused on accountability and the root causes of crime rather than failed policies of the past. We are proud to put that record before the voters,» Kiker said.
Dunn-Pirio also pointed to «botched sexual assault cases» and prosecutors declining to meet with victims, along with her contention that the justice system too often favors the «well-connected.»
One case that has drawn the scrutiny of Descano’s office involves Abdul Jalloh, an illegal immigrant from Sierra Leone charged with murdering Stephanie Minter. Minter was stabbed and killed at a Hybla Valley bus stop in February after Jalloh had cycled through the criminal justice system following numerous previous arrests.
Descano has pushed back on claims that his office simply allowed Jalloh to walk free, telling Congress his prosecutors obtained convictions against him «wherever possible.»
SOROS-BACKED DA’S LAX ILLEGAL IMMIGRATION POLICIES LED TO ‘PREVENTABLE’ BUS STOP STABBING MURDER: COMPLAINT
Dunn-Pirio previously served as a prosecutor in Frederick County, Virginia, and as a federal prosecutor in the district covering Lexington, Kentucky. She said she resigned from the DOJ in 2025 after working on COVID-related fraud and similar cases.
«I couldn’t stomach propping up a system that gave pardons to the well-connected while prosecuting average Americans for the same conduct,» she said, according to a release obtained by FairfaxNow.
She also said Descano’s office has spent too much time «failing the people I care about.»
A carousel on her new campaign website highlights cases that have drawn public scrutiny of Descano, including:
REPEAT OFFENDER WITH DOZENS OF PRIOR CHARGES ARRESTED FOR BURGLARIZING CHURCH IN SOROS-BACKED DA’S COUNTY
«We need a Commonwealth’s Attorney who can make this office work,» Dunn-Pirio said. «Every person in Fairfax should feel safe, and every person in Fairfax should be able to trust the office that’s supposed to protect them.»
Descano’s campaign did not immediately respond to an additional request for comment on Dunn-Pirio’s criticism.
Dunn-Pirio, most recently an associate at the civil litigation firm Harman, Claytor, Corrigan & Wellman, served as an assistant U.S. attorney in Kentucky for two years before resigning in November 2025. At the Justice Department, she specialized in COVID relief fraud and public corruption cases, according to her LinkedIn profile.
«Most recently I was a federal prosecutor, and I resigned from the Justice Department because I couldn’t stomach propping up a system that gave pardons to the well-connected while prosecuting average Americans for the same conduct,» Dunn-Pirio said.
Before becoming a federal prosecutor in 2023, Dunn-Pirio served as an assistant commonwealth’s attorney in Frederick County, an assistant attorney general in the state criminal appeals courts and a law clerk to Judge Randy Bellows in Fairfax County Circuit Court.
Dunn-Pirio emphasized that she is a «cradle Democrat,» distinguishing her candidacy from a challenge to Descano from the political right.
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She said she volunteered for former Vice President Al Gore at age 9, helped lead the College Democrats at the University of Notre Dame, remains active in local Democratic groups and previously managed a campaign for Virginia Del. Marcus Simon, D-Falls Church.
Republicans hold only one seat on the Fairfax County Board of Supervisors, while Democrats hold the remaining seats. Dunn-Pirio’s challenge to Descano will be decided first in the Democratic nomination contest ahead of the 2027 election.
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