INTERNACIONAL
Qué leer esta semana: Harwicz, los mitos de la alquimia y la precariedad argentina sin fondo

Hay semanas en que los libros que llegan tienen mucho para decir sobre el presente, parece que nos están mirando. El nombre de Ariana Harwicz circula estos días por una polémica que la excede y que, al mismo tiempo, habla sobre el momento cultural que vivimos. Su cuento De regreso a casa -editado por Infobae en 2024- está disponible gratis y es una buena puerta de entrada a una escritura que descoloca.
También llega un volumen que propone revisar la historia de la alquimia desde adentro, con la mirada de una química que además se interesa por el hermetismo y la filosofía. Más de dos mil años de historia, culturas que se cruzan, personajes inesperados y preguntas que la ciencia moderna no terminó de cerrar.
Y, por último, una reedición que recupera la primera novela de Liliana Escliar, ganadora del Premio Planeta en 2000, con título nuevo y con esa capacidad de los buenos libros de describir algo que pasó hace veinticinco años como si estuviera pasando ahora.
¡Buenas lecturas!
1) De regreso a casa, de Ariana Harwicz

Ariana Harwicz está en el centro de la polémica esta semana —fue retirada del Festival Internacional de Literatura Cultur-Alh de Granada tras la presión de grupos universitarios pro-palestinos por su oposición al boicot cultural a Israel— y es buen momento para leerla. De regreso a casa, un cuento breve disponible gratis en Bajalibros, alcanza para entender por qué su escritura divide.
Un hombre vuelve al hogar que abandonó años atrás. No viene a reconciliarse. Desde un hotel en decadencia observa a su familia como un francotirador, acumula rabia y espera el momento de irrumpir. La premisa suena conocida; lo que hace Harwicz con ella, no.
El personaje nunca termina de definirse. “No se sabe si es un infiel que se fue con otra mujer o un soldado que volvió del frente desfigurado”, dijo la autora a Infobae. Tampoco ella lo sabe del todo. Lo mismo pasaba en Degenerado, donde el protagonista podía ser un criminal o un chivo expiatorio, y el texto no resolvía el dilema. Aquí tampoco.

La mirada del protagonista sobre su familia tiene algo del espía de Hitchcock, algo del soldado que apunta desde la trinchera. Un hombre que se siente irrelevante y se inventa un pasado glorioso para soportarlo. La familia siguió adelante sin él; eso, en su lógica, es una deuda pendiente.
Harwicz nació en Buenos Aires en 1977 y vive desde 2007 en el campo en Francia. Matate, amor, su primera novela, fue llevada al cine por Lynne Ramsay, con producción de Martin Scorsese y Jennifer Lawrence como protagonista.
2) Podría morirme ahora, de Liliana Escliar

Sur y después es un sello nuevo —publicó su primer libro en agosto de 2025— fundado por la escritora y directora editorial Flaminia Ocampo, hija de Elvira Orphée y sobrina nieta de Silvina y Victoria Ocampo, junto a las periodistas culturales Silvina Friera y Adriana Lorusso. El nombre juega con la revista Sur, el tango y la coordenada geográfica. Para su segunda temporada eligió recuperar Podría morirme ahora, reedición con título nuevo de La arquitectura de los ángeles, la novela con que Liliana Escliar ganó el Premio Planeta en 2000.
La precariedad, en esta novela, no tiene fondo. Es un barco que nunca termina de hundirse. Ramiro, desocupado crónico, acumula pérdidas con una constancia que roza lo sistemático: la fábrica de champú, el amigo Pipo desaparecido por la dictadura cívico-militar, la familia. A su lado, Manu, astrólogo y homosexual, pierde a su madre y a su joven amante. Ninguno de los dos se hunde del todo. Ninguno de los dos flota.

Lo que sostiene a estos personajes no es la esperanza en el sentido clásico sino algo más tosco: el humor. Escliar usa la carcajada como escudo contra el pesimismo, no para neutralizarlo sino para hacerlo habitable. “La vida es una mierda”, dicen Manu y Ramiro en distintas escenas, con distinto interlocutor, con idéntica convicción. Esa repetición no es un chiste; es una filosofía de supervivencia.
La novela transcurre a fines de los años 90, en el barrio de Caballito, y condensa con precisión el proceso de destrucción del aparato productivo argentino: el cierre de empresas, el desempleo estructural, la invisibilidad social de quienes quedan afuera. Ramiro termina vendiéndose destornilladores en el colectivo 132. Nadie levanta la vista para decirle que no. “Aceptó la precariedad como quien se pone un traje regalado”, escribe Escliar en una frase que no necesita contexto para doler.
El lenguaje también forma parte del retrato. La autora narra con el oído pegado al habla porteña de esa época —“chantapufi”, “fifar”—, palabras que hoy suenan a arqueología y que, sin embargo, describen algo que no pasó. Lo que cambió es el vocabulario; la ferocidad del individualismo, dice Escliar, más bien se acentuó.
Guionista de cine y televisión, autora de Los motivos del Lobo y Tumbas rotas, Escliar recupera con esta reedición una novela que en 2000 capturó algo que todavía no había terminado de ocurrir. El prólogo de Ocampo la define como “un llamado contra la invisibilidad que les adjudicamos a otros porque nos conviene”. Veinticinco años después, la frase no necesita actualización.
3) Eso no estaba en mi libro de historia de la alquimia, de Ángeles Ceregido

Eso no estaba en mi libro de historia de la alquimia, de Ángeles Ceregido, desmonta una imagen demasiado instalada: la del arte hermético como sinónimo de charlatanería medieval y calderos humeantes. El libro recorre más de dos mil años de prácticas, debates y símbolos que entrelazaron el estudio de la materia con preguntas filosóficas, científicas y espirituales.
Ceregido es doctora internacional en Química, pasó por laboratorios de Bélgica y España, y actualmente es directora científica en la industria farmacéutica. A ese perfil técnico suma un interés declarado por el hermetismo, la filosofía y la psicología, combinación que organiza el enfoque del volumen.
El recorrido arranca en el Egipto helenístico y llega hasta el presente. Por el camino aparecen las preguntas que marcaron la historia del Arte Sagrado: qué era la materia prima, si el plomo podía volverse oro, en qué consistía la piedra filosofal y de dónde venía la idea del elixir de larga vida. El texto sitúa esas cuestiones en una cosmovisión donde el conocimiento de la naturaleza incluía, a la vez, una transformación personal.

El tono divulgativo de la colección —Eso no estaba en mi libro de…— define el alcance del libro, de 336 páginas, que apunta a lectores sin formación previa en el tema. Pasan por sus páginas los vínculos del hermetismo con las cortes europeas, con las artes y con la filosofía, y también su relación con figuras mayores de la historia de la ciencia, entre ellas Isaac Newton y Robert Boyle.
Uno de los ejes del libro es la frontera entre alquimia y ciencia moderna. La primera quedó durante mucho tiempo del lado de la superstición, como si la química hubiera barrido con todo. Ceregido cuestiona esa lectura al recuperar el peso de la observación, la experimentación y el intercambio de saberes entre culturas. También rastrea la presencia de ciertos símbolos alquímicos en la psicología del siglo XX, donde Carl Gustav Jung retomó imágenes y operaciones de esa tradición para articular parte de su teoría.
La piedra filosofal y la transmutación aparecen aquí como piezas de un lenguaje histórico y espiritual, con múltiples lecturas posibles, antes que como promesas literales. Laboratorio y oratorio —la práctica y la reflexión— forman parte de la misma búsqueda. Para los alquimistas, la materia era una vía de acceso al orden del universo.
El libro ofrece una entrada accesible a un territorio que marcó la historia del pensamiento antes de que las disciplinas modernas fijaran sus fronteras.
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Soros-linked prosecutor faces primary challenge as fellow Democrat targets his record

Fairfax County Commonwealth’s Attorney Stephen Descano is facing a forceful rebuke from a former federal prosecutor who extensively criticized his record after announcing her bid to unseat him.
Descano, a Democrat, has faced criticism over what opponents describe as lenient prosecutorial decisions, particularly in serious cases involving illegal immigrant suspects. Former federal prosecutor Brittany Dunn-Pirio said that if there weren’t systemic problems in his office, she would want to work there.
«If this office were doing its job, I wouldn’t be running against it. I’d be applying to work for it. But it isn’t,» Dunn-Pirio said on her new campaign website after Washington, D.C.-area media reported her bid late Wednesday.
VIRGINIA DEMS SPLIT ON DOJ PROBE OF SOROS-BACKED DA ACCUSED OF GIVING ‘SWEETHEART DEALS’ TO ILLEGAL ALIENS
«I’m a Democrat. This race isn’t about whether reform was right. It’s about whether the office can tell the difference between a first-time nonviolent offender who deserves a second chance and a violent or sexual offender who doesn’t,» Dunn-Pirio said on her website.
«It’s about whether deadlines are met, evidence is given to the defendant and victims are spoken to.»
VIRGINIA DEM DEFENDS SOROS-BACKED PROSECUTOR FROM DOJ PROBE AFTER ILLEGAL IMMIGRANT CHARGING ALLEGATIONS
Digital reached out to Descano and Dunn-Pirio for further comment.
Descano campaign spokesman Nathan Kiker defended the incumbent’s record, telling Digital that «Steve Descano has spent his tenure proving that you can reform the justice system and keep our community safe at the same time.»
«Today, Fairfax County is recognized as the safest large county in the nation because Steve focused on accountability and the root causes of crime rather than failed policies of the past. We are proud to put that record before the voters,» Kiker said.
Dunn-Pirio also pointed to «botched sexual assault cases» and prosecutors declining to meet with victims, along with her contention that the justice system too often favors the «well-connected.»
One case that has drawn the scrutiny of Descano’s office involves Abdul Jalloh, an illegal immigrant from Sierra Leone charged with murdering Stephanie Minter. Minter was stabbed and killed at a Hybla Valley bus stop in February after Jalloh had cycled through the criminal justice system following numerous previous arrests.
Descano has pushed back on claims that his office simply allowed Jalloh to walk free, telling Congress his prosecutors obtained convictions against him «wherever possible.»
SOROS-BACKED DA’S LAX ILLEGAL IMMIGRATION POLICIES LED TO ‘PREVENTABLE’ BUS STOP STABBING MURDER: COMPLAINT
Dunn-Pirio previously served as a prosecutor in Frederick County, Virginia, and as a federal prosecutor in the district covering Lexington, Kentucky. She said she resigned from the DOJ in 2025 after working on COVID-related fraud and similar cases.
«I couldn’t stomach propping up a system that gave pardons to the well-connected while prosecuting average Americans for the same conduct,» she said, according to a release obtained by FairfaxNow.
She also said Descano’s office has spent too much time «failing the people I care about.»
A carousel on her new campaign website highlights cases that have drawn public scrutiny of Descano, including:
REPEAT OFFENDER WITH DOZENS OF PRIOR CHARGES ARRESTED FOR BURGLARIZING CHURCH IN SOROS-BACKED DA’S COUNTY
«We need a Commonwealth’s Attorney who can make this office work,» Dunn-Pirio said. «Every person in Fairfax should feel safe, and every person in Fairfax should be able to trust the office that’s supposed to protect them.»
Descano’s campaign did not immediately respond to an additional request for comment on Dunn-Pirio’s criticism.
Dunn-Pirio, most recently an associate at the civil litigation firm Harman, Claytor, Corrigan & Wellman, served as an assistant U.S. attorney in Kentucky for two years before resigning in November 2025. At the Justice Department, she specialized in COVID relief fraud and public corruption cases, according to her LinkedIn profile.
«Most recently I was a federal prosecutor, and I resigned from the Justice Department because I couldn’t stomach propping up a system that gave pardons to the well-connected while prosecuting average Americans for the same conduct,» Dunn-Pirio said.
Before becoming a federal prosecutor in 2023, Dunn-Pirio served as an assistant commonwealth’s attorney in Frederick County, an assistant attorney general in the state criminal appeals courts and a law clerk to Judge Randy Bellows in Fairfax County Circuit Court.
Dunn-Pirio emphasized that she is a «cradle Democrat,» distinguishing her candidacy from a challenge to Descano from the political right.
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She said she volunteered for former Vice President Al Gore at age 9, helped lead the College Democrats at the University of Notre Dame, remains active in local Democratic groups and previously managed a campaign for Virginia Del. Marcus Simon, D-Falls Church.
Republicans hold only one seat on the Fairfax County Board of Supervisors, while Democrats hold the remaining seats. Dunn-Pirio’s challenge to Descano will be decided first in the Democratic nomination contest ahead of the 2027 election.
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“Siempre ha sido difícil desobedecer”: los hijos de los represores de la dictadura cuentan sus historias de culpa y vergüenza

Un plano aéreo que baja por la 9 de Julio, recorre el Obelisco, panea una ciudad despertándose al alba y se mete en un departamento. Sobre una mesa redonda, cientos de fotos, recuerdos, memoria, y una mujer que navega entre las postales de una vida estallada. “Soy Analía Kalinec, nací el 31 de octubre de 1979 en la provincia de Córdoba, en Argentina. Cuando yo nací, mi mamá era ama de casa, tenía 22 años. Y mi papá, 27, era policía”. Así comienza Desobediente, un documental recién estrenado.
El ingreso a la historia es emotivo pero directo, sin distracciones. Kalinec creció en una familia común, como tantas de este largo y enigmático país, y creció bajo el paraguas de algo que podríamos llamar felicidad. Un día del año 2005, con una familia nueva, la suya, la propia, ya formada, con hijos, con esposo, ejerciendo la docencia, irrumpe la verdad. Entonces el quiebre. Suena el teléfono: es su madre, que le dice: “No te asustes: papá está preso. Son todas cuestiones políticas. Enseguida se va a aclarar, ya va a salir”.
Detrás de ese padre cariñoso había un represor, un torturador, un genocida. Eduardo Emilio Kalinec, conocido como el Doctor K, tuvo una participación muy activa en la última dictadura militar. Para los sobrevivientes, era particularmente “salvaje”. “Me generaba mucha culpa desconfiar de mi papá. Yo pensaba que ahí había un error”, cuenta en el documental. De pronto, cae la venda; la realidad se impone, desnuda. Pero su madre y sus hermanas deciden romper la relación con ella. Entonces queda sola.

Ahora, desde su casa, Analía Kalinec conversa con Infobae Cultura: “Cuando empezamos a compartir nuestras experiencias con otros familiares de genocidas nos dimos cuenta que los sentimientos de culpa y de vergüenza nos atravesaban fuertemente. Trabajamos eso internamente y empezamos a pensar un pronunciamiento: qué teníamos de particular para decir los familiares de los genocidas sobre este tema, cuál era la importancia de esta voz en la construcción de la memoria colectiva”.
En el año 2017 nace la agrupación Historias Desobedientes. Fue en ese momento que se encontró con la “vocación documentalista” de Federico Coringrato y Martín Vergara, quienes le propusieron hacer una película: “Lo fueron documentando en tiempo real durante todos estos años, incluso en el medio estuvo la pandemia. No solamente estuvieron acompañando e involucrándose activamente en el colectivo, sino también abriendo puertas y posibilitando encuentros para retroalimentar el proyecto”.
Volvamos al documental. “A mí secuestraron el 13 de junio de 1977. Tenía 16 años y estaba embarazada de menos de tres meses”, cuenta Ana María Careaga, junto a Analía. Están en lo que quedó del centro clandestino Club Atlético. “Acá había una plataforma”, dice y extiende los brazos, “donde ya de entrada empezaban a torturarte: te desnudaban, te tiraban agua helada, picana eléctrica”. Luego narra un recuerdo breve: “Un represor le dice a otro: seguí vos, me tengo que ir a buscar a mi hija al colegio”.

“Perdidos en los recovecos de la Historia, depositarios de sus más grandes silencios y sus más radicales contradicciones, uno a uno fueron llegando los Desobedientes, sin otro equipaje que un puñado de relatos por construir”. Así comienza el texto de Verónica Estay Stange, la presentación del libro, luego del prefacio de Daniel Feierstein. Estamos hablando de Desobedientes: familiares de genocidas por la Memoria, la Verdad y la Justicia toman la palabra, que acaba de publicar Marea Editorial.
En París, ya de noche, Estay Stange atiende el teléfono para esta conversación. Es docente universitaria y sus días se pasan entre clases y defensas de tesis. “Hay un montón de trabajo”, dice y sonríe. Empezó dedicándose a la literatura francesa, ese era su objeto de estudio, pero poco a poco se fue acercando a la memoria como campo de investigación. “Sobre todo por mi propia historia”, dice. Nació en México, en el exilio. Sus padres, ambos chilenos, son sobrevivientes de la dictadura de Augusto Pinochet.
“El hermano de mi papá se sumó con toda conciencia al grupo de represores que lo había detenido. Por eso milito en Historias Desobedientes”, cuenta. Miguel Arturo Estay Reyno, más conocido como El Fanta, se encargó de identificar, torturar y hacer desaparecer a sus antiguos compañeros de militancia. Murió preso a los 68 años en 2021 por complicaciones del Covid. “Yo no tuve que vivir el proceso de descubrimiento, pero sí dimensionar las implicaciones que había tenido mi tío”, asegura.

Desobediente no se acota a la historia de Kalinec, tampoco a la de los familiares de genocidas argentinos que “torcieron el destino”, que se aceptaron “bastardos”, sino que el impulso cruza las líneas geográficas y conecta con historias similares ligadas a las dictaduras de Chile, Paraguay y Uruguay, pero también a los “hijos indignos” del franquismo español y del nazismo alemán. Una fuerza mundial y humana que nace triste por la ruptura pero que se consolida triunfante en la convicción enlazada.
“Cuando esto empieza a trascender fronteras y se acercan desobedientes de otros países, notamos que los familiares de los genocidas son un actor social importante. Durante muchos años permanecieron en el imaginario social alineados al pensamiento genocida. Hoy, a partir del crecimiento del movimiento feminista y de la lucha por los derechos humanos, ha cambiado”, asegura Kalinec, que es psicóloga, que participó con textos en Desobedientes, y que en 2011 publicó su libro Llevaré su nombre.
“Esto ha generado una conciencia que ha logrado penetrar en estas cosmovisiones del mundo que nos son inculcadas dentro de las familias de los genocidas. Hoy nos posicionamos desobedeciendo estos mandatos de lealtad familiar y de honrar al padre, tan fuertemente arraigados en estas culturas, para decir: no, la dignidad humana, el respeto por los derechos humanos, la construcción de estructuras democráticas e inclusivas, son las cosas que nosotros tenemos que defender a contrapelo”.

“Desobedientes tiene dos dimensiones: una reflexiva y una testimonial”, dice sobre este libro, que es una reedición corregida, modificada y ampliada de otro que salió en el año 2018 bajo el título Escritos desobedientes. “La propuesta vino de la editorial porque la edición anterior se agotó. Fue una decisión importante porque actualmente en distintos países del mundo hay una intensificación de la extrema derecha, tanto en los gobiernos, como se ve en América Latina, como dentro de la población”, explica.
Todo libro es producido por y para una época. Y si bien el núcleo de Desobedientes fue pensado para un contexto previo, al mundo que le habla es a este, al actual. “Las ideas de extrema derecha se están difundiendo con una magnitud y una rapidez tremendas”, asegura quien además es autora de La resaca de la memoria: herencias de la dictadura y De Papudo al infierno: autobiografía de Andrés Valenzuela Morales. “Este libro es importante para poder pensar lo que está ocurriendo hoy”.
“Siempre ha sido difícil desobedecer. En los países donde había un trabajo activo de memoria, donde los juicios estaban vigentes y existía una condena ética del negacionismo o de lo ocurrido en la dictadura, era un poco más fácil que la conciencia existiera. La parte afectiva sigue siendo dura. Poder acceder a ese grado de conciencia, que hace que alguien se vuelva desobediente, es mucho más difícil. Estamos remando contra la corriente en estos tiempos”, concluye Verónica Estay Stange.

Kalinec asegura que la lucha es contra “las lógicas autoritarias, jerárquicas, fuertemente machistas y patriarcales que imperan dentro de las fuerzas armadas y de seguridad, y que son las que alimentan el pensamiento genocida, que es fuertemente conservador y autoritario”. Hoy, en esta época, continúa, “frente a estos discursos de odio y negacionistas, venimos a aportar un eslabón más dentro de la cadena del movimiento de derechos humanos, reforzando la solidaridad con las víctimas”.
“Los discursos negacionistas también son interpelados por nuestros discursos, los de los propios familiares de genocidas. Tenemos una responsabilidad importante repudiando estos crímenes y reclamándoles también a nuestros familiares genocidas que cuenten lo que saben, que rompan el pacto de silencio, y que aporten información sensible, que sabemos que tienen, acerca del destino de los detenidos desaparecidos y los bebés nacidos en cautiverios”, concluye Kalinec, del otro lado del teléfono.
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Alaska has a voting system like no other state; Republicans worry it could cost them in November

Republican Sen. Dan S. Sullivan is in the middle of a competitive race as he seeks re-election this year in red-leaning Alaska in a midterm showdown that’s one of roughly a dozen that will determine if the GOP keeps control of the Senate.
Working against Sullivan as he runs for a third six-year term in the Senate is not only a rough political climate facing Republicans but also Alaska’s unique electoral system, which includes four candidates from an open primary advancing to the general election and ranked-choice voting.
Alaska is the only state in the nation to have a «top four» primary system in which candidates advance regardless of party affiliation. And it’s one of only two states, along with Maine, to use ranked choice voting for statewide and federal races.
Defenders of the system say it gives independent voters more choices, weakens party control and encourages candidates to appeal beyond their base.
SEEING DOUBLE: THE SECOND DAN SULLIVAN ADVANCES IN ALASKA’S CRUCIAL SENATE SHOWDOWN
Alaska GOP Chair Carmela Warfield has repeatedly referred to the state’s electoral system as a «MESS» in social media posts.
«It’s hurting the Republican Party,» veteran GOP strategist Mary Marslender told Digital.
Sullivan is battling former Democratic Rep. Mary Peltola. The two candidates combined received over 90% of the primary vote.
But Daniel J. Sullivan, a retired schoolteacher and registered Republican whom Marslender and supporters of the senator call «Decoy Dan» is also on the general election ballot.
A conservative nonprofit group, Americans for Public Trust, claimed that the other Sullivan, who is not related to the senator, was working with Democrats to confuse voters. The Peltola campaign and Daniel J. Sullivan both denied the allegation.
The Alaska Division of Elections disqualified him from the ballot, but the decision was overturned first by an Alaska Superior Court judge and later by the state Supreme Court.
SIX FORCES THAT COULD HELP REPUBLICANS DEFY HISTORY IN THE MIDTERM ELECTIONS
There is also a third Republican on the Senate ballot: Gerald Heikes. He advanced to the general election when the fourth-place primary finisher, Democrat David Leslie, withdrew from the race.
Marslender claimed that the current system has «become an easy way for the Democrats to game the system.»
Pointing to Daniel J. Sullivan’s inclusion on the general election ballot, she said, «That never would have been allowed in the previous old system. … But because there’s an open primary, he was allowed to be on the ballot.
«Republican primary voters under the old system wouldn’t have voted for him, and he wouldn’t have been in there.»
With ranked-choice voting, voters rank candidates by preference, and if nobody receives a majority of first-choice votes, additional counting rounds occur until someone reaches a majority.
Marslender said there’s a perception that Republicans would unite around the incumbent senator in the general election.
DEMOCRACY ’26: STAY UP TO DATE WITH THE ELECTION HUB
But, she said, in Alaska, which is the nation’s largest and most remote state, «It’s really hard to get a statewide message out» due to «the geographical challenges.»
Alaskans for Better Elections, which supports the system, has been holding events to help voters better understand how it works.
«Alaska’s election system celebrates our independence, giving us the freedom to vote for the person who is best for the job,» the group highlights on its website.
The Senate race wasn’t the only contest impacted by the current system. There were also eleventh-hour withdrawals that rocked the races for governor and the U.S. House, which also cast a shadow on the state’s unique voting process.
Alaska voters get to weigh in when they cast general election ballots to either keep or scrap the current system.
Matt Schultz, a Democrat who suspended his congressional bid before the primary, supports keeping the system. But he told the AP, «We need to make things much more transparent and predictable and understandable by the general public so that we can truly have trust in our democracy again.»
Republican Lesil McGuire and Democrat Tom Begich, former state lawmakers who were both eliminated in the primary for governor, defended the system.
«Let’s be clear: We would have faced challenges and might not have advanced in a traditional closed or semi-closed primary. Our election system was not designed to guarantee anyone a win. It was designed to solve a problem: elections in which a narrow, more partisan slice of voters decided the November ballot, resulting in hyperpartisanship that limited progress,» they wrote in an opinion piece in The Anchorage Daily News.
«We don’t support our current system because it was good for us as candidates; we support it because it’s good for us as Alaskans.»
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