CHIMENTOS
Guido Suller, sin censura: los secretos de su amor prohibido con Ricardo Fort, el paso fallido por Luzu y su relación con un «changuito de pueblo» 43 años menor

Luego de varias charlas, finalmente Guido Süller (65) organizó su agenda y programó venir a Buenos Aires para participar de la sección A solas con Paparazzi. Si bien le divertía ser parte de este segmento, la complicación para que se concrete la entrevista tenía que ver con la nueva vida del mediático por excelencia.
Sucede que, luego de separarse de Tomasito, el también arquitecto y ex tripulante de avión decidió vender su mansión de Pilar y cumplir su plan: alejarse de la gran ciudad para estar rodeado de gallinas, vacas y ovejas. Lo único que lo frenaba en esta idea de mudarse al campo era el hecho de estar solo, tan lejos de todo.
Sin embargo, en ese momento llegó un nuevo amor para Guido, oriundo de Jujuy: Hernán Sanabria. Ya contrajeron matrimonio, mediante una bendición en Brasil. Felices, comparten sus días. Inseparables, juntos llegaron hasta el estudio de Atlántida para grabar el reportaje. Aunque el joven de 22 años prefirió quedarse en el auto, en una decisión propia de su bajo perfil.
Pero Hernán debe esperar más de la cuenta: la entrevista se extiende. Y es que Guido tiene mucho para contar. Su vínculo amoroso con Ricardo Fort, la distancia con su hermana Silvia Süller, el sexo a los 65 años. «Empecé cuando empezó Paparazzi. 2000, 2001. Si este año Paparazzi cumple 25 años, yo también”, lanza, entre risas, recordando su desembarco en los medios.
—En ese momento ibas mechando lo artístico con las horas de vuelo requeridas para jubilarte.
—Me jubilé en 2015 como tripulante de cabina de pasajeros. Entré en 1989: era Susano (secretario de Susana Giménez en la televisión) y me iba a volar. Me jubilé después de 23 años y 12 mil horas de vuelo por todo el mundo.
—Muchos tienen la faceta del Guido mediático, pero también tenés el título de Arquitecto y fuiste tripulante. No sos solo eso que se ve.
—Claro. Por eso, no encajaba en la bolsa de los mediáticos, pero se me cerraron todas las puertas. Tuve que entrar por la ventana de la televisión. La verdad es que intenté buscar como actor o panelista, y todos me dijeron que no.
—Un orgullo para cualquier padre que un hijo estudie y se reciba. ¿Sentiste algo de eso en tu familia?
—No tanto. Es por el tema de la sexualidad. Mis papás sabían que tenían un hijo medianamente inteligente, que lograba cosas, que se sacaba un 9 en la facultad. Mis padres adoptaron un hijo, Marcelo, que tiene 10 años menos que yo y salió futbolista, chongo, con todas las minas: todo lo que mi papá quería que yo fuera. Mi papá era boxeador, me llevaba al Luna Park, a cazar: todas las cosas de macho. Tengo una foto que me muero de pena cada vez que la veo, donde estoy chiquito, 12 años, y dos liebres muertas y el rifle colgado. Ese era un macho.
—¿Y tu mamá?
—Es de otro siglo y en una sociedad machista: tenía que decir todo que sí. Mis papás no te abrazaban, no te besaban, no te decían «te amo» ni locos. Yo creo que sí me amaban, pero en silencio.
—¿Sentís que eso te marcó y demandás cariño?
—Obvio. Todo el tiempo pido que me digan que me quieren. Me metí en la tele para ser querido, aceptado, y logré que la gente me quiera. Me llena el alma caminar por la calle y que me digan cosas lindas.
—Fuiste pareja de Ricardo Fort cuando eran chicos. Fue una relación secreta, que llegó a ser tapa Paparazzi con las cartas de amor.
—¡Una de las tapas más vendidas! Terrible. Las cartas de amor manuscritas y firmadas por Ricardo. Auténticas. Las tengo y están amarillas, la letra se está borrando porque estaban escritas con lapicera.
—Un amor verdadero.
—Sí, obvio. Tenía 19 años. Fui su primer amor. Imaginate lo que fue para él y para mí esa pasión prohibida donde nadie se tenía que enterar. Nos latía el corazón cuando nos veíamos, me daba retorcijones. Hubo mucho amor y mucho sexo. Parecíamos conejos: todo el día teniendo sexo. En la casa de él, en la fábrica, detrás de un árbol en un auto… La relación duró un año y medio.
—Y los dos terminaron en los medios.
—Sí. Nos sentábamos en el cordón de la vereda, mirábamos las estrellas y soñábamos con ser inolvidables. Él quería ser cantante y yo, actor. Le pedíamos a Dios y al Universo que nos haga famosos. Los dos lo logramos, más o menos.
—¿Terminó mal la relación? ¿Volvieron a encontrarse y pudieron charlar?
—Terminó bien. Era otro Ricardo. Cuando él se enfermó, un día lo frené en Mar del Plata y le dije: «Ricardo, no podés ir a 200 kilómetros por hora porque terminás chocando. Relajate, que tenés toda la vida«. Y él me contestó: «No… Lo que pasa es que no tengo tiempo«. Después de que murió me quedé pensando en esa frase. ¿Por qué me dijo que no tenía tiempo, si tenía 40 años? Eso quiere decir que él percibía que se iba a ir de este plano.
GUIDO SÜLLER Y SU NUEVO AMOR: UN «CHANGUITO DE PUEBLO»
A los 65 años, el mediático apuesta a una nueva relación amorosa. «Charlando con un amigo le dije que era una porquería el ambiente gay porque todos se acuestan con todos, se meten los cuernos, se mienten: ‘Quiero otra cosa’. Y mi amigo me dijo que vaya a las provincias a encontrarme un changuito de pueblo, un chico sano, que no tiene noche. ¿Y podés creer que por Instagram me escribió un changuito de pueblo?».
«Lo primero que le pregunté fue cuántos años tenía —sigue Guido, sobre Hernán—. Me dijo 19. Le dije ‘¡Chau!’. Él estaba empezando a vivir y yo, terminando. Me decía que era mayor de edad, que a él le importaba el amor, que no tenía edad ni género. Estuve negándome hasta que a sus 20, lo conocí. Él es de Jujuy y me dijo que se venía a Buenos Aires. Un día me escribe: con su familia se venían en busca de una nueva vida. Estaba por zona sur: no se animaba a tomar el colectivo. Fue en remis con la mamá hasta el Obelisco y lo esperé a tres cuadras. ¡Ah! Virgen, virgen… Imagínate la mochila. A algunos les encantará, para mí era un peso terrible. Porque tu primera relación sexual te marca… No lo olvidás».
—¿Ricardo fue la primera tuya?
—No, no. En cambio él, Hernán, era su primera reacción. Pero es otra época, donde a través de Internet te informás de todo: cómo se besa, se toca, qué hay que hacer. Sabía todo. Le dije que se relaje y disfrute. Fue suave y quería que no se lo olvide. Puse una música linda, fue más de besos, caricias. Como más romántico, no salvaje. En cambio, con Ricardo, sí era salvaje. Él ya tenía experiencia y yo también.
—¿La paternidad es algo que te hubiese gustado?
—No. Me hubiese gustado cuando era joven, hasta los 40. Después ya empecé a tener edad de abuelo.
—¿Te pesa el paso del tiempo?
—La gente me da menos edad, pero tengo 65. Me dicen que soy un vampiro energético porque me gusta la gente joven. Pero me gusta la gente joven porque es más feliz: todavía no están golpeados por la vida, tienen sueños, proyectos. Para grande estoy yo. Y más grande, está muerto.
—¿Estás conforme con tu imagen?
—Total. Hernán sí… ¡Ah! Y no sabés lo que es en la cama. No sé si contarlo, pero no puedo seguirle el ritmo: 10 veces en un día no puedo. Al principio; ya no, porque hace 2 años que estamos juntos.
—En su momento, se dudó de la relación de novios de Ricardo Fort y Virginia Gallardo.
—La relación con ella era de amistad: (Fort) jamás le tocó un pelo. Ricardo tuvo una sola relación sexual a los 19 años, con una chica. La puso en cuatro, por detrás, le agarró las lolas y después empezó a bajar y bajar… Cuando llegó a la zona genital le faltaba algo; eso me decía a mí, porque hablábamos de estas cosas. Y no le faltaba nada. Era una mujer, no tiene nada: no hay pito ni testículos. Inmediatamente soltó, cortó la relación y dijo: «Esto, nunca más en la vida». Jamás hubo relaciones sexuales entre Virginia Gallardo y él.
—Tuviste tu experiencia en streaming. ¿Cómo te sentiste?
—Estuve en Patria y Familia todo el 2024, en Luzu. Exitazo. Lo di todo, hablé de todo. Pero tenía encontronazos con un par de compañeras y lamentablemente, cuando terminó el contrato, al año siguiente no me renovaron. Así que un besito.
—¿Alguno no te quería?
—Lo que pasa es que soy muy llamativo. Contratan a Guido Suller, uno de los más mediáticos. ¿Cómo voy a dejar de serlo? Soy de la tele y era mi primera experiencia en stream. Ténganme paciencia.
—¿Quienes serían, desde tu punto de vista, los hermanos Süller de hoy?
—Los Caniggia: Alex y Charlotte. Son disruptivos, distintos, sinceros. Si te tienen que mandar a la mierda, te mandan. Muestran su vida y participan en realities.
—Hablando de hermanos, ¿cómo está hoy tu relación con Silvia?
—Distante. Mi mamá y mi hermana fueron los amores de mi vida, las personas que más quise. Por Silvia hice de todo, pero ella no se deja ayudar: está encerrada en ese círculo de dolor. Se enamoró de Silvio Soldán como 30 o 40 años, y la relación se terminó. Es autodestructiva y se pone mala con los que la quieren ayudar. Está bien así, sola. Llené el vaso, no había más lugar. Un día dije basta. La vida pasa para mi también, y me merezco ser feliz.

—Hace unos días Silvia dijo que si se hace la serie de su vida, solo ella podría interpretarse.
—Está equivocada. ¿Con la edad que tiene, cómo va a hacer de ella a los 20 años? Necesita una actriz joven, mediática. Ya está desvariando un poquito… Por supuesto que yo no haría de mí, de joven. Me encantaría Franco Masini, Nacho (Castañares) de Gran Hermano. Me encantaría porque tengo una vida súper intensa y cosas que no saben de mis relaciones. Hoy ya me podría morir porque lo viví todo. Y lo que no viví fue porque sé que no me va a gustar. Sexualmente, hice de todo. Hasta un trío con dos mujeres. Soy gay y pude. Y me fue bien. Pero cuando terminó el acto sexual, una era de 20 y otra de 40, y la más chica le dijo a la otra: «Vamos, mami». Me llamó la atención y les dije: «¡Ay, qué linda relación que tienen que a cada rato le decís ‘mami’!». A lo que me dijo que sí, que era su madre. ¡Se tocaban y besaban entre sí! Dios mío…
-Acaba de terminar el mundial. ¿Cuál de los jugadores te parece el más sexy de la selección?
-Obviamente que Leandro Paredes y Rodrigo De Paul. A De Paul lo veo más chanchito en la cama, más juguetón y guarro. El otro casado, con una mujer que para mí es medio tóxica, que lo domina. Muy serio y el otro me da más atorrante. Para la cama De Paul y como belleza, Paredes.
—Vos que sos del medio, ¿qué pensás de las relaciones de Javier Milei con Fátima Flores, Yuyito González y la cantante Daniela?
—Show mediático. Él está enamorado de su hermana. Es raro. No voy a decir que es gay porque no tengo prueba de su sexualidad, pero no creo que haya llegado a la cama. Yuyito es histérica, no me lo imagino ni loco. Por ahí de Fátima sí. Acordate que hizo esos papelones que se subió al escenario en Mar del Plata y se chuponeó. Desagradable, siendo el hombre más importante de Argentina. Es un personaje mediático. En Intratables me propusieron pelearme con Milei: estábamos al mismo nivel de mediatismo y dije que no. Si me llevaba para el lado de la Economía me iba a hacer bolsa, es inteligente. 
—¿Hoy por hoy, podrías vivir sin trabajar?
—Soy jubilado de Aerolíneas (Argentinas). El tema es que Milei se ha olvidado de los jubilados. Podría vivir porque no me drogo, no tengo vicios, no juego a nada. Soy austero. Podría vivir (sin trabajar), pero no darme lujos. Por eso sigo trabajando como arquitecto y en los medios: conduzco eventos, hago publicidades. Sí, tengo que seguir trabajando.
—Por último, ¿quién es Guido Suller?
—Un buen tipo. Una buena persona. Alguien que se animó contra los prejuicios, que logró superar el qué dirán. Me chupa un huevo, que hablen bien o mal, pero que hablen. Ese es el secreto. El tema es cuando no hablan de vos. La indiferencia es la peor de las armas.
Guido Süller; A solas con Paparazzi
CHIMENTOS
Homero Pettinato confesó que sigue enamorado de Sofía Gonet: “Es muy fuerte lo que nos pasa a los dos”

Después de varias idas y vueltas, indirectas y polémicas, Homero Pettinato habló de su relación con Sofía Gonet, conocida como La Reini, y confesó que todavía siente amor por la influencer. La definición surgió durante una charla con Luis Novaresio, quien le preguntó de manera directa si seguía enamorado de su expareja.
“Sí, creo que sí. No estoy tan seguro. Cuando algo no funciona realmente es difícil describir bien lo que te está sucediendo. Es una pared contra la que reboté demasiadas veces, la verdad. Y… Pero sí, sí, la verdad que seguimos”, respondió el conductor en PH Podemos Hablar (Telefe) al referirse al vínculo que mantiene con Gonet.
Pettinato explicó que los encuentros entre ambos conservan una intensidad particular, aunque también describió las dificultades que impidieron consolidar la relación. “Cuando tenemos un contacto, cuando el contacto es amoroso, es algo muy fuerte lo que nos pasa a los dos, eso es verdad. Cuando amas a alguien que no te conviene, no te hace bien, cuando no le encontrás realmente la forma de que encaje en tu vida y que se genere algo verdaderamente lindo y que perdure, es muy difícil”.
Semanas atrás, Homero Pettinato hizo pública la situación que vive con un fanático de su expareja, Sofía Gonet, a quien señaló por amenazas de muerte y hostigamiento en redes sociales. En ese marco, días después el conductor manifestó su preocupación por la seguridad de la influencer y aseguró que ya solicitó un botón antipánico, aunque todavía debe retirarlo.
Así las cosas, este sábado, durante una charla con Andy Kusnetzoff en PH Podemos Hablar, Pettinato relató que las amenazas comenzaron poco después de iniciar su vínculo con Gonet. “Yo estoy en esas ahora. Al día de hoy, con el puntito en la frente. Bueno, básicamente había un fan de la Reini, de mi expareja, que está muy obsesionado con ella hace muchos años. Cuando apareció esta amenaza, hicimos el rastreo de cuándo apareció por primera vez, fue a las dos semanas de empezar a salir con ella. La primera amenaza que me tiró”.
El conductor vinculó los mensajes con una obsesión del hombre hacia la influencer. “Yo creo que esa es una patología que vemos muchas veces en los medios, la gente que se obsesiona. En este caso, este muchacho está totalmente obsesionado con ella y esa obsesión también le despertaba unas fantasías de matarme. Lo manifestaba en redes”.
Pettinato explicó cómo interpretó las publicaciones que recibió en redes sociales. “Yo lo que veía era una persona fuera de tratamiento y tal vez…”, comenzó, antes de que Kusnetzoff completara: “Desregulada”. Entonces, el conductor agregó: “Sí, desestabilizada, por decirlo de alguna manera, ¿viste? Entonces, yo eso lo veía siempre, cosas muy puntuales con las que me amenazaba, pero hace poco se apersonó en la esquina de Olga y me hizo el gesto. Cara a cara, lo cual para mí es un cambio bastante grande, una red flag”.
En ese momento, Kusnetzoff consideró que el episodio había representado un límite distinto y le preguntó qué hizo al verlo: “Claro, cruzó un límite importante. ¿Y qué hiciste cuando lo viste? Pero da miedo eso”.
Ante esa consulta, Pettinato contó que habló del hecho mientras estaba al aire y remarcó que su mayor temor estaba relacionado con su expareja. “Lo conté al aire, porque estaba al aire. Me dio miedo. Más que ver un peligro, vi un peligro inminente, sobre todo para Sofía, en realidad. Mi miedo era que su obsesión con ella se transforme en odio por ella. O esta cosa de Mark Chapman de: ‘Bueno, si no te puedo tener, te mato’”.
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Vicky Xipolitakis recordó cómo las burlas a su cuerpo la llevaron a poner en peligro su vida: «Llegué a pesar 35 kilos, era solo huesos»

Vicky Xipolitakis abrió su corazón en PH, Podemos Hablar (Telefe)y recordó uno de los momentos más difíciles de su vida. Durante la consigna dedicada a las personas que sufrieron bullying, la mediática habló sobre las burlas que recibió por su cuerpo y reveló cómo aquellos comentarios afectaron su salud física y emocional. Conmovida, contó que durante su adolescencia llegó a desarrollar anorexia, en una etapa en la que buscaba cumplir con los estándares de belleza que asociaba con el mundo del modelaje.
“Me afectó tanto que me cargaran, me afectó psicológicamente. Tuve anorexia en la adolescencia, quería ser modelo. Me quería poner bien físicamente. Llegué a pesar 35 kilos, solo me pesaban los huesos, fue complicado”, confesó Vicky, al reconstruir una experiencia que marcó su historia personal. Su relato expuso el impacto que pueden tener las críticas sobre la apariencia física, especialmente durante una etapa de tanta vulnerabilidad como la adolescencia.
La exparticipante de distintos ciclos televisivos explicó que atravesó meses muy complicados, en los que su bienestar se deterioró al punto de que le costaba levantarse de la cama. En ese contexto, reconoció que el sufrimiento no solo la afectaba a ella, sino también a sus seres queridos. Fue precisamente ver el dolor de sus padres lo que la llevó a replantearse lo que estaba viviendo y a dar un paso fundamental para comenzar a recuperarse.
“Fueron meses muy complicados. El clic fue cuando vi a mi familia sufrir, mis padres lloraban y dije ellos no se merecen esto. Empecé a hacer terapia, es muy importante dejarse ayudar con una familia muy presente en la adolescencia. Fue una etapa dura y gracias a Dios salí. No era feliz antes, no podía levantarme de la cama”, relató la mediática en el programa conducido por Andy Kusnetzoff.
LA REFLEXIÓN DE VICKY XIPOLITAKIS SOBRE LA ADOLESCENCIA
Durante la charla, Vicky también recordó hasta dónde había llegado su obsesión con el peso. Según relató, en una oportunidad debía pesarse para comprobar si estaba mejorando, pero encontró una manera de alterar el resultado. “Un día me tenían que pesar a ver si mejoraba y puse piedras en el bolsillo para pesar más”, reveló, al describir una conducta que reflejaba la gravedad del trastorno alimentario que atravesaba.
La mediática reconoció que en aquel momento se sentía muy insegura y que asociaba la belleza con la necesidad de modificar su cuerpo. Sin embargo, con el paso de los años logró construir otra mirada sobre sí misma y sobre la salud. “Estar linda es estar saludable, no fui feliz. Hoy ya tengo otras herramientas”, sostuvo, al comparar aquella etapa con su presente y destacar la importancia de contar con recursos para afrontar situaciones difíciles.
Otro de los aspectos que más la marcaron fueron las burlas y los comentarios sobre determinadas partes de su cuerpo. “Yo me escondía para que no me vieran las piernas”, recordó, al describir cómo el hostigamiento había condicionado su manera de relacionarse con los demás y con su propia imagen. Sus palabras dejaron al descubierto el sufrimiento que puede esconderse detrás de una persona que, desde afuera, parece desenvolverse con naturalidad.
Por último, Xipolitakis compartió una reflexión sobre el daño que pueden provocar las palabras y llamó a tomar conciencia antes de opinar sobre la apariencia ajena. “Las lenguas te matan y te pueden llegar a castigar. Hoy soy más grande y estoy segura. Uno puede hablar del cuerpo del otro y hacer mucho daño. Uno está lindo cuando está sano, se puede entrenar y estar mejor”, expresó.
Vicky Xipolitakis
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Ámbar de Benedictis homenajeó a Piero con un emotivo posteo sobre “Sinfonía Inconclusa”: la canción que los unía

Tras la muerte de Piero, Ámbar de Benedictis lo recordó con una publicación en redes sociales. La joven, hija de Juana Viale, compartió imágenes y fragmentos vinculados con la obra del músico, en un mensaje que generó reacciones de sus seguidores.
Entre las publicaciones incluyó la portada de Canto a la ternura y una estrofa de “La sinfonía inconclusa en la mar”. “Ahora es tiempo de la comparsa subacuática que orquestaste, de la orilla, la espuma y el aroma, de una sinfonía ya no más inconclusa… de todas esas cosas… de todas esas”, escribió. Según había contado anteriormente, esa canción era una de sus preferidas y en una ocasión le pidió al cantante que la interpretara en su escuela.
También difundió un video breve en el que se ve un pájaro dentro de un auto. La publicación fue leída por algunos usuarios como una referencia a la creencia de que las personas fallecidas pueden manifestarse a través de animales u otras señales. A los mensajes se sumaron Nacho Viale y Juan de Benedictis, padre de Ámbar, quien compartió imágenes acompañadas por la frase: “Eterno en nuestros corazones”.
Las publicaciones de la familia se sumaron a las expresiones de despedida para Piero, cuyo repertorio dejó canciones como “Mi viejo”, “Para el pueblo lo que es del pueblo” y “La sinfonía inconclusa en la mar”.
El jueves 8 de octubre, Ámbar de Benedictis asistió al velatorio de su abuelo en la Sala Velatoria Lázaro Costa, en el barrio porteño de Belgrano. La despedida se realizó un día después de la muerte de Piero, ocurrida el miércoles 7 de octubre, a los 81 años.
La hija de Juana Viale permaneció junto a sus familiares en la ceremonia privada, que reunió a personas del círculo cercano del cantautor, colegas y seguidores. En las imágenes que circularon desde el lugar se la vio con un canguro gris con capucha y una campera beige, mientras acompañaba a los De Benedictis en las horas previas al entierro.

La sala velatoria, situada en O’Higgins 2842, fue el punto de encuentro para varias generaciones de la familia. También asistió Juan de Benedictis, uno de los hijos del músico, además de otros parientes que recibieron las condolencias de quienes se acercaron a despedirlo.
Marcela Tinayre se expresó en redes sociales con una foto del artista y un mensaje dirigido a sus allegados. “Se fue Piero, artista inmenso, con sensibilidad única y su obra que atravesó generaciones. Era un Señor, un verdadero caballero. Mi cariño a toda su familia y muy especialmente a mi adorada Ámbar”, escribió.
El cortejo fúnebre partió el viernes a las 11 rumbo al Cementerio de la Recoleta, donde fueron inhumados los restos del cantante. La presencia de amigos y colegas del ambiente artístico se sumó a la despedida familiar del autor de “Mi viejo”, “Para el pueblo lo que es del pueblo” y “La sinfonía inconclusa en la mar”.

El último de esos títulos tuvo un lugar particular en el vínculo entre Piero y su nieta. En una entrevista de 2018, el músico se refirió a sus nietas y relató que “La sinfonía inconclusa en la mar” tenía un significado especial para Ámbar, quien incluso le había pedido que la cantara en su escuela.
La canción integra el álbum del mismo nombre, uno de los trabajos más recordados de su discografía. Piero compuso el tema que da título al disco, mientras que las demás obras del material pertenecen a Alejandro Mayol. Con el paso de los años, ese repertorio también quedó asociado a los encuentros familiares y a los recuerdos compartidos por Ámbar con su abuelo.
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