POLITICA
Horacio Rodríguez Larreta: “La obsesión presidencial no está más”

El legislador y ex jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, cuestionó la gestión de su sucesor, Jorge Macri, durante una entrevista en Infobae a las Nueve, este miércoles, en la que lo volvió a criticar por falta de gestión y de obras, y también apuntó contra la senadora Patricia Bullrich, que se muestra competitiva.
En diálogo con el equipo de Infobae a las Nueve, integrado por Gonzalo Sánchez, Tatiana Schapiro, Ramón Indart y Cecilia Boufflet, Larreta deslizó que mantiene su “vocación de poder” para transformar la Ciudad, y reconoció que “la obsesión presidencial no está más”, luego de la aventura electoral de 2023 donde perdió la interna en las PASO de Juntos por el Cambio contra Bullrich.
Al analizar el estado de situación del distrito, el legislador porteño se mostró muy crítico con Jorge Macri: “Siento que la Ciudad se cayó. La ciudad está mal, me lo dicen todos los vecinos a donde vaya. La ciudad está más sucia”. Y agregó que “nunca en la historia hubo tanta gente en la calle como hoy en la Ciudad”.
El legislador del bloque Confianza y Desarrollo, que comparte junto a Guadalupe Tagliaferri, Graciela Ocaña y Emmanuel Ferrario, entre otros, remarcó la ausencia de obras estructurales en la gestión actual. “No hay una obra mediana significativa que tenga la ciudad en marcha. Cero. Yo no pido que hagan el Paseo del Bajo todas las semanas”, deslizó , y reforzó: “Lo único que vale es lo que ves. Todo lo demás es discurso, verso”.
El ex jefe de Gobierno fue enfático al comparar su gestión con las de otros adversarios que provienen del PRO: “Patricia Bullrich representa un gobierno que hizo cero obra de infraestructura, casi como se jactan de eso. Del otro lado, está Jorge Macri, que también hizo cero obras. Van dos años y medio, anunció 14 veces la línea F y no cavaron un pozo”.
En lo que respecta a La Libertad Avanza (LLA) y su intención de competir en CABA, evaluó: “Es lógico que quieran gobernar, es una democracia y que se presenten, es una elección. La Libertad Avanza no ha hecho nada en la Ciudad, podrían haber hecho una iniciativa desde el Gobierno nacional o una obra. Todas las campañas son ‘vótenme en la Ciudad para apoyar a Milei’. Ni siquiera en las campañas venían con propuestas y cosas nuevas”.
Nuevamente, cargó por la falta de avances en iniciativas en el distrito, donde la Casa Rosada también puede intervenir: “Hay terrenos enormes como el playón de Caballito, donde podrías estar haciendo viviendas para la gente que necesita. Tenés el playón de Liniers. Son todas cosas de Nación. En la ex Bodega Giol por Juan B. Justo, podrías haber avanzado. Yo dejé terminado la mitad del desarrollo del terreno. Nación puede hacer muchas cosas en la ciudad. Hasta ahora no han hecho nada”.
El legado del PRO y la autocrítica política
Rodríguez Larreta defendió el recorrido de su espacio y su trayectoria en el PRO, donde “en 20 años ganamos todas las elecciones”. “Vino Jorge Macri y perdió. Éramos el PRO y Juntos por el Cambio. Había gente del radicalismo, de la Coalición Cívica, de Confianza Pública, del socialismo y de Republicanos. Había una coalición muy amplia”. Y consideró: “Acá lo importante no son los partidos, sino sumar gente y que conozca de la ciudad, de cada tema”.
Sobre su propio estilo político, subrayó: “Tengo diálogo con todos, goberné con una coalición muy amplia incluso con la oposición, la ciudad se manejó muy civilizadamente. Siempre fui de diálogo”. En ese marco, contrastó los pocos funcionarios de su gabinete que quedaron: “No quiero decirlo porque después los persiguen. De 30, quedaron 3. Echaron a la gente que trabajó conmigo”.
Consultado sobre su vínculo con los actuales referentes del PRO, Rodríguez Larreta indicó que “hace un año y algo” no habla con Bullrich y Macri“. En ese marco, mostró su malestar por el rumbo actual: “Me rompí el culo durante 16 años laburando catorce horas por día de la ciudad. Entonces, cuando yo voy ahí al Riachuelo y veo que no terminaron el último pedacito de las obras y me quiero matar. Me da bronca”.
El proceso personal
Consultado sobre las consecuencias personales de la derrota electoral en 2027, Larreta reconoció que “tocó fondo” y que “en ese momento es difícil encontrar lo bueno». Relató que, pese a los consejos y frases de ánimo, “los querés mandar a todos a la mierda”. Pero admitió que sólo con el tiempo pudo procesar la experiencia: “Después sí, mirado en retrospectiva, uno dice: ‘bueno, aprendí a los golpes’. Pero en ese momento te la regalo”.
Sobre el fallido intento presidencialista, el ex jefe de Gobierno porteño admitió: “Yo no creo en el plan B, por ejemplo. Para mí había plan A solamente y nada. Por eso el golpe fuerte”. En cuanto a cómo sobrellevó la crisis personal, detalló: “Y todo. Psicólogo, pareja. Milagros me acompañó muchísimo. Amigos, familia, mi mamá, mis hermanos y mis hijas. Todos”.

Respecto a la recuperación anímica, Larreta señaló: “No es que te recuperás así linealmente”. Con honestidad, compartió: “Hoy, mirado para atrás, estoy bastante orgulloso de cómo lo superé. No, por el resultado. El resultado no tiene nada de bueno, nada, por más que te lo digan”.
La autocrítica
Rodríguez Larreta reconoció que, durante su campaña presidencial, se “alejó de la gente” cuando “hice toda mi carrera cerca, en la calle”. “Me encontrabas en el bar de la esquina en Monte Castro y después me iba a Lugano y atendía a la gente en la plaza. Todos los días de mi vida hacía eso. Llegué a la candidatura presidencial y desapareció”, admitió, al subrayar que durante esa etapa, su campaña “era alrededor de políticos”
“Fue una boludez. Y toda la vida además, es lo que me gusta, es lo que yo siento. Hoy hago dos o tres reuniones de vecinos por día. Algunas más grandes, otras con tres o cuatro. Todos los días, de lunes a sábado”, sostuvo.
Al ser consultado sobre su interés en una candidatura presidencial, Rodríguez Larreta fue tajante: “La obsesión presidencial no está más. Todo político te va a decir siempre que quiere ser presidente. Tenía una obsesión por eso. Para mí era, si querés una fijación, eso no está más. Hoy estoy totalmente enfocado”.

Sobre su relación con Mauricio Macri y los cambios en el PRO, fue preciso: “Hace un año largo que no hablo con Macri, me lo crucé en Tabac. Estamos bien”. Consultado si su candidatura sería funcional al kirchnerismo, respondió: “Para mí el kirchnerismo es el pasado. No podemos seguir mirando la política en función del kirchnerismo o antikirchnerismo. Macri tiene derecho a presentarse. Si quiere presentarse, que se presente. Fue presidente, está en su derecho”.
Al analizar la gestión de Macri como presidente, Larreta fue categórico: “Con luces y sombras. Yo no tengo dudas que siempre tuvo buena intención. Fue un tipo muy respetuoso del que pensaba diferente. Jamás agredía. Muy republicano en su visión. Obviamente, en lo económico faltó, si no, no hubiera perdido la reelección”.
Acerca del gobierno de Javier Milei, Rodríguez Larreta cuestionó que el Gobierno utilice “la agresión como forma de hacer política, que los putea a los periodistas, a los políticos, a los economistas”.
“No es el país que yo quiero y creo que la Argentina necesita -continuó-. Que yo reconozca que el equilibrio fiscal está bien. Ahora la gente no tiene laburo y la mayoría de los que tienen trabajo no llegan a fin de mes. Viene cayendo el nivel de empleo formal. Por otro lado, construye una sociedad donde el que no piensa igual es un enemigo o un traidor a la patria. No quiero eso para Argentina, no está bueno”.
El método “larreta”
Rodríguez Larreta reivindicó su método de gestión, al que caracterizó que “podía decir en mi computadora y en mi teléfono dónde estaba parado cada policía en la ciudad en ese momento”. “Eso es método. Medio obsesivo. Algunos me decían robot. Me joden un poco con eso”, ilustró.
Sobre el presente, contrastó con lo que ocurre con la gestión porteña, al afirmar que “se perdió eso”. Y reforzó su vínculo con la calle: “El ‘volvé’, el ‘la ciudad estaba mejor’. Esa frase aparece. Pero con respeto. Mirá que yo camino y voy por el medio de los lugares más concurridos. Me meto en todos lados”.
En cuanto a la situación electoral, también insistió en que “mientras yo era jefe de gobierno, ganamos todas las legislativas” en el PRO. “Llegó Jorge Macri y perdió. Es contundente. Eso es lo que dice la gente respecto a la gestión”, sostuvo.
Y reiteró que la presunta falta de método se traslada a los problemas de infraestructura: “Volvimos a ver, después de 15 años, imágenes de la ciudad inundada. No se puede creer. Te acordás de Mauricio Macri decía: ‘No se inunda más’. Bueno, hay que fijarse las fotos de Libertador y Dorrego. ¿Sabés por qué se inunda? Porque no limpian. Porque abajo hay un caño tremendo del Arroyo Maldonado. Si vos no limpiás y destapás el sumidero, la ciudad se vuelve a inundar”.

Sobre el PRO y el oficialismo porteño, aclaró: “No es un problema del partido, es un problema del Gobierno de la Ciudad. Hay gente del partido del PRO que piensa igual que yo o peor. Preguntale a la gente. La gente ya opinó con el voto contundentemente. Entonces, a mí lo que me da bronca es eso, que no se haya seguido avanzando”.
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POLITICA
José María Poirier: “Un Papa no soluciona los problemas de la sociedad, pero esperemos que la Argentina sepa escucharlo”

“Nosotros somos un país de sorpresas. Con su estado de ánimo tan sereno y reflexivo, León XIV sabrá leer nuestra realidad. El problema es que la sociedad argentina, especialmente la vida política y económica, sepa escucharlo”. La singular mirada sobre la visita del Papa pertenece a José María Poirier, periodista, director de la revista Criterio y un hombre de la cultura identificado con el pensamiento social cristiano.
En una entrevista con , Poirier asume que el mensaje de León XIV recorrerá los desafíos que plantean la pobreza y la fragmentación, signos de un mapa social que forma parte del paisaje cotidiano en la Argentina. Recuerda que se trata de un Papa que conoce nuestro país y ha estado muchos años en América Latina. “Un hombre que piensa y reflexiona antes de hablar”, define el periodista, formado en Filosofía en la Universidad Lateranense de Roma.
“Robert Prevost conoció los cinco continentes como superior general de la Orden de San Agustín. En el Vaticano, al frente del Dicasterio para los Obispos, trató con todos los episcopados. Probablemente conozca a los obispos de todo el mundo mejor que Bergoglio. La sociedad argentina tendrá que saber escucharlo. Y también la jerarquía eclesiástica, porque un cambio de papado dentro del catolicismo es un hecho importante”, describe el intelectual, de 76 años.
-¿Qué se puede esperar de la visita de León XIV?
-Esperar, siempre se puede esperar todo, pero no es sano. Conviene esperar poco, porque puede aparecer la desilusión. A mí me impresiona la gran capacidad de León XIV para escuchar, reflexionar, pensar y después hablar. Es un hombre muy reflexivo y muy profundo. Tal vez sería legítimo esperar que haga un llamamiento a la paz, a la cordura, a la convivencia, a la pacificación de los ánimos. El Papa apunta mucho a eso. Sus constantes referencias a la vida en comunidad en la Iglesia tienen un fundamento muy sólido. En todo caso, la dificultad es entender qué país recibirá a León XIV.
-En la propia Iglesia se dijo que el Papa se va a encontrar con una Argentina herida por la pobreza y la fragmentación. ¿Esa visión quedará reflejada en sus mensajes?
-En los mensajes seguramente. Son dos temas claves para el Papa. Ahora, si eso va a tener impacto en la vida real del país, es una incógnita. El llamado de León XIV va a estar dirigido a afrontar el drama de la pobreza, que es tan grave en la Argentina, así como la fragmentación y la división. Después está en nosotros saber responder. A mí me llamó la atención que después de la espectacular visita que hizo a París, Lourdes y Metz, al poco tiempo Francia se volvió a reencontrar con manifestaciones violentas. Un Papa no soluciona los problemas de la sociedad. Es ficticio pensarlo. Tampoco lo solucionó en España. Sí fue muy claro su mensaje en favor del respeto por las instituciones. El concepto institucional de Prevost es muy importante. Eso nos haría mucho bien a los argentinos.
-¿Las instituciones en la Argentina atraviesan una etapa de fragilidad?
-Es una historia antigua, no solo de fragilidad, sino de pendularidad, lo que acrecienta esa condición frágil. El Papa tiene un interés muy particular en volver a Perú, que es su segunda patria. Si uno analiza la política de Perú, con tantos presidentes presos, es desastrosa. Salvo Uruguay, que siempre fue un país moderado, toda América Latina es un poco ambivalente y muestra su fragilidad institucional.
-¿Los sectores políticos de la Argentina van a tratar de apropiarse de su figura y su mensaje?
-Sería muy ingenuo pensar que no lo van a intentar; está dentro del espíritu político tratar de hacerlo. No me parece lo mejor, pero es inevitable. Van a estar preocupados en el Gobierno y en la oposición, porque en los dos casos llamará la atención si tratan de apropiarse de una figura muy clara y decidida en sus gestos y en sus palabras.
-En la visita a España, León XIV habló en el Parlamento sobre la crispación política y la descalificación permanente. ¿Ese mensaje tuvo un impacto?
-Relativo. Después se profundizó el enfrentamiento entre el presidente Pedro Sánchez y la oposición. Algo similar sucede en Francia, donde está la ultraderecha, con Marine Le Pen, y del otro lado la ultraizquierda. Esto acompaña una derechización de la política internacional general. Hay cambios muy difíciles de prever. No sabemos qué pasará después de las elecciones en los Estados Unidos.
-¿La Iglesia tiene una posición frente a estos escenarios de convulsión?
-En el mejor de los casos, hay algunas figuras del Episcopado y de la dirigencia católica que son interesantes. A mí siempre me sorprende para bien el arzobispo de Córdoba, el cardenal Ángel Rossi, así como el presidente de la Conferencia Episcopal, el arzobispo Marcelo Colombo, y el de San Juan, monseñor Jorge Lozano. Otras figuras, ya retiradas, como Jorge Casaretto, siempre han aportado a la unidad dentro de la Iglesia. Hay otros a los que les cuesta estar a la altura de estas circunstancias o hacen una lectura muy parcial. No tenemos la generación aquella que marcaron los obispos Juan José Iriarte, Vicente Zaspe, Jorge Novak, Jaime de Nevares, Justo Laguna. Hoy ellos no están. Hay que aceptar que hoy la dirigencia de la Iglesia argentina ha perdido peso y prestancia.
-¿Eso implica que la Iglesia ha perdido peso e influencia en el terreno político?
-En lo político no creo que tenga mayor peso. En el campo social se nota una presencia mayor.
-¿Cómo se puede definir la Iglesia argentina que dejó Francisco?
-Quizás nos falta perspectiva, porque la historia es muy larga. Pero creo que ha dejado una sensibilidad social absolutamente distante de lo que fue el Episcopado en la época del enfrentamiento con Chile, en la dictadura militar. La renovación que provocó Bergoglio es muy importante. Al mismo tiempo, Bergoglio, con su desconfianza ante lo intelectual, empobreció el mundo episcopal. Con su personalidad tan peculiar, pretendía que nadie le hiciera sombra.
-¿Con Robert Prevost la Iglesia recupera su presencia en el campo intelectual?
-Yo creo que sí. Es muy respetuoso del mundo intelectual. Es un hombre de una formación importante, en ciencia, en teología y en derecho. Como apunta mucho a la comunión y a la corresponsabilidad, y tiene una personalidad que ayuda a eso, es capaz de trabajar en equipo. No era una característica de Francisco, que era un líder personalista, muy fuerte, con todo lo positivo que tuvo en sus reformas y toda la contrapartida en las oposiciones dentro de la Curia romana.
-¿El proceso de reformas que había iniciado Francisco en el Vaticano sigue adelante con León XIV?
-Sí, León XIV es un fiel continuador de estos procesos, como en el tema de la sinodalidad, que es el camino hacia una Iglesia más abierta y horizontal. Llama la atención que, al mismo tiempo que tiene esa mesura y capacidad de escuchar y delegar, es muy claro y decidido. Como pasó con algunas medidas que tomó.
-¿Qué medidas, por ejemplo?
-Con los lefebvristas y con algunas instituciones eclesiásticas en México y Perú, donde aplicó una mano severa. Cuando, después de escuchar y reflexionar, León XIV toma una decisión, esa medida es clara.
-¿Mostró esa misma firmeza en la respuesta a Donald Trump?
-Sí, lo favoreció el hecho de que él es norteamericano. Puede hablarle a su presidente con claridad y con decisión. Y enfrentar, incluso, los despropósitos de Trump.
Mariano De Vedia,Papa León XIV,Conforme a
POLITICA
Detuvieron a una persona por amenazas de muerte contra el papa León XIV

La Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) informó este sábado la detención de una persona por amenazas de muerte contra el papa León XIV, en la víspera de la llegada del pontífice a Argentina.
Según un comunicado difundido por el organismo en X, la información fue producida por su Subsecretaría de Operaciones de la SIDE, aportada al Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA) de la Policía Federal Argentina, y el procedimiento fue ordenado por el Juzgado Federal de Primera Instancia de Campana.
La SIDE precisó que el arresto se concretó “en menos de 24 horas desde que se obtuvo información de la amenaza”. El organismo no difundió la identidad del detenido, el contenido ni el canal de las intimidaciones, tampoco informó el lugar del arresto ni una eventual imputación formal.
En su comunicado, el organismo de inteligencia estatal afirmó: “Se detuvo a una persona que había realizado amenazas de muerte contra Su Santidad el Papa León XIV en el marco de su visita al país”.
La investigación por las amenazas contra León XIV

El procedimiento quedó bajo intervención del juez federal Adrián González Charvay, a cargo del juzgado de Campana, de acuerdo con el comunicado oficial.
El organismo atribuyó la celeridad del operativo a “la coordinación efectiva entre las áreas de Inteligencia, las Fuerzas Federales y la Justicia”. En el comunicado no se detalló las tareas realizadas por cada dependencia ni se informó los elementos de prueba incorporados a la causa.
La SIDE añadió que “reafirma su compromiso con la anticipación de riesgos y detección de amenazas, y trabaja de manera coordinada con las Fuerzas Federales para garantizar que la visita del Papa se desarrolle con normalidad y en un marco de seguridad”.
La llegada del papa y las actividades previstas en Argentina
León XIV arribará a Argentina mañana, domingo 8 de noviembre, a las 16:30 al Aeroparque Jorge Newbery, procedente de Montevideo. El pontífice permanecerá en el país hasta el 11 de noviembre, cuando partirá desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza con destino a Lima.
La agenda incluirá un homenaje en la Plaza San Martín, una reunión con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada y un encuentro con autoridades nacionales, representantes de la sociedad civil y diplomáticos en el Palacio Libertad. El paso del pontífice por el país incluirá misas en Buenos Aires, Luján y Córdoba y actividades públicas en esas ciudades y también en Claypole.
En esta última localidad bonaerense, el papa visitará el Pequeño Cottolengo Don Orione. En otras instancias, se reunirá con representantes del mundo laboral y con referentes de distintas tradiciones religiosas, y participará en una vigilia con jóvenes en el Monumento de los Españoles, Palermo.
La visita será la primera de un papa a Argentina en 39 años. El presidente Milei declaró el viaje de interés nacional mediante el decreto 1103/2026, que también estableció feriados con distintos alcances territoriales durante la gira.
Antes de emprender el viaje regional —que también incluye Uruguay y Perú—, León XIV expresó en sus redes sociales: “Me llena de alegría regresar al continente en el que he vivido tantos momentos de mi vida”, en referencia a los años que ejerció su ministerio en territorio peruano.
La detención comunicada por la SIDE sitúa la prevención de amenazas entre las prioridades inmediatas de cara a una visita con actos oficiales y concentraciones públicas previstas en varias ciudades.
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POLITICA
Un sanador para el alma herida de la Argentina

Es muy difícil identificar una visita más comprometedora que la de un Papa, que tiene la particularidad de hablar de temas sociales, económicos y políticos, pero desde la perspectiva trascendente de la espiritualidad. Su mensaje tiene el sustento de dos mil años de historia del cristianismo y la impronta personal que en este caso León XIV le aporta desde su serenidad y firmeza. Detrás de esa mueca de Gioconda aparentemente impasible se oculta un pastor sensible y un rector determinado. La impresión original de un pontífice gris e inexpresivo fue dejando paso de a poco a la percepción de estar frente a un líder de extrema profundidad, que no necesita ser carismático para empatizar. Un extraño blend entre Chicago y Chiclayo. Otra anomalía en la Santa Sede.
Probablemente su misión principal sea traspasar la capa superficial del bullicio dirigencial que lo va a rodear durante su estadía en el país, para alcanzar el subsuelo de la sociedad, donde habita el alma herida de la Argentina; ese submundo emocional en el que se tramitan los sufrimientos acumulados en los últimos tiempos.
El antropólogo Pablo Semán transmite desconcierto al advertir cuánto dolor parece soportar la gente en la intimidad de su silencio. “Veo una colosal inversión de fuerza psíquica en procesar la situación que atraviesa mucha gente, una sensación de pérdida, como si fuera un duelo. Primero debió tramitar la pandemia, después la inflación del gobierno de Alberto Fernández, después el ajuste de Javier Milei, y ahora enfrenta la pérdida de sentido de todo ese sacrificio. Hoy no le queda más que negar o aceptar esa pérdida de sentido. Y lo hace con muchísima tristeza”. Su crudo retrato procede de múltiples estudios cualitativos en diferentes puntos sensibles del país. Esa es la imagen que devuelve el sismógrafo más profundo. El Papa lo sabe porque mandó a recabar información de primera mano, a través de la Nunciatura, sobre empleo, ingresos, consumo y actividad económica.
Es probable que en las convocatorias masivas que encabezará el Papa, las tres misas principales en el Monumento a los Españoles, en Córdoba y en Luján, convivan tres grupos con motivaciones diferentes. El primero, conformado por los católicos de fe activa, aquellos para los que León XIV simboliza la conducción de la Iglesia que los cobija y la herencia del apóstol Pedro. Son los que podrán revitalizar su espiritualidad en esa demostración de comunidad masiva que el cristianismo propicia.
A diferencia de lo que ocurrió durante la última visita de Juan Pablo II en 1987, cuando era el segmento absolutamente dominante, hoy ese catolicismo practicante está en retroceso. Según el Barómetro de las Religiones de la UBA, un 57,7% se identifica como católico cuando en 1960 lo hacía el 90,5%. Sigue siendo la opción por lejos mayoritaria, pero ya no ostenta la hegemonía de entonces. Es un fenómeno global derivado de los propios errores de la Iglesia, pero también de la pérdida de representación que también afectó a otras instituciones, desde gobiernos y partidos políticos a sindicatos y clubes.
Parte de ese desgranamiento va las expresiones evangélicas, que crecieron hasta el 17,4%, aunque no parece representar el fenómeno popular que se da en países como Brasil. El sociólogo Daniel Schteingart plantea que la alternativa evangélica “se dio con particular fuerza en países de la región más pobres y que partían de niveles menores de urbanización y que tuvieron mayores migraciones internas en las últimas décadas. Centroamérica es donde más se ve esto, pero también Brasil y Perú”. Por contrapartida, la opción secular al catolicismo fue más importante en el cono sur en países históricamente más desarrollados (Argentina, Uruguay, Chile) y urbanizados.
El segundo grupo que muy probablemente nutra las misas de estos días estará compuesto por aquellos que mantienen algún grado de espiritualidad, pero por fuera de la institucionalidad de la Iglesia. Una suerte de fe a la carta, tramitada individualmente, y sin referencias jerárquicas, muy a tono con las dinámicas actuales. En el informe del Barómetro se marca que hay un 22,4% que no tiene filiación religiosa, pero que “no implica necesariamente ausencia de religiosidad. Este fenómeno se aproxima a lo que la sociología denomina ‘creer sin pertenecer’, donde la religiosidad persiste desvinculada de instituciones formales”. Un indicador de la propia Iglesia le da entidad a este colectivo: según sus estimaciones, como máximo el 20% de quienes peregrinan a Luján cada año son organizados por las parroquias; el resto se suma por las suyas en una expresión de fe administrada en sus propios términos.
En este segmento habita buena parte de la juventud, que expresa un índice de desafiliación religiosa del 31%, superior al promedio. Marcos Carbonelli, uno de los autores del informe, resalta dos explicaciones interesantes. Por un lado, alinea este corrimiento con la tendencia global hacia una mayor individualización de las sociedades, donde las estructuras verticales generan desafección y distanciamiento. Por el otro, un descalce temporal entre la visión de la Iglesia y la de los jóvenes. “Los jóvenes son testigos de una crisis de futuro por la sensación de incertidumbre en la que viven, y eso les genera una relación distinta con el tiempo. Es una generación más cercana a la gratificación instantánea. El mundo religioso, en cambio, se basa en la promesa de una vida realizada en el más allá, distante temporalmente”, analiza Carbonelli.
La gran novedad sería si al grupo de los católicos activos, y a los desinstitucionalizados se suma un tercer actor, integrado por quienes sienten necesidad de “un hospital de almas”, en términos de Semán. Por aquellos que, sin ser creyentes o sin identificarse religiosamente, se sienten atraídos por el mensaje sanador de un mensajero que habla de comprensión y amor. Los marginados, los caídos del sistema, los discapacitados, los que sufren por cuestiones materiales, pero también por soledad e incomprensión. Aquellos que buscan aliviar sus heridas como seres humanos. Los que verán a León XIV en la cárcel de Devoto y en el Cottolengo Don Orione (la actividad más crítica para el Gobierno, que mantuvo desfinanciado ese centro hasta que se confirmó la visita papal), pero que también es probable que se acerquen a las manifestaciones masivas.
La interpelación a la política
Esta convergencia de universos distintos es reflejo de una sociedad moderna mucho más compleja y variada, pero igualmente necesitada de reparación. Y es el dato que más interpela a la política, porque no se basa solo en una demanda religiosa, que en todo caso corresponde a la Iglesia, sino que se fundamenta en una necesidad de comprensión y de atención. El temor secreto del Gobierno es que cualquier mención del Papa a la situación de los más necesitados se convierta en un coro de reclamos anti-Milei.
Quienes están cerca del Presidente reportan que lo ven “exultante” con la visita de León XIV, en gran medida porque siente que responde a una invitación que él le hizo. Además llega justo después de una semana muy dura para él por el frente externo y el riesgo país. Quizás pase por alto el motivo real, que es cumplir el viaje de Francisco que no fue. Sin duda, su objetivo prioritario era visitar Perú, la tierra donde se redescubrió en su tarea pastoral, y después sumó las deudas de su antecesor. Argentina y Uruguay habían sido los dos países del cono sur que Bergoglio no pisó en sus pasos por Brasil, Chile y Paraguay (menos mal que no lo incluyó).
La plasticidad espiritual de Milei le permitirá disfrutar de la presencia del jefe de una Iglesia de la cual él se fue alejando con los años, a pesar de su temprana formación escolar. Como Presidente no asistió a celebraciones católicas (excepto las vinculadas a fechas patrias), pero sí a varios eventos de los evangélicos, y especialmente de la comunidad judía, religión por la que se inclinó decididamente a partir de su encuentro personal con Axel Wahnish. El rabino ortodoxo se cruzó en su camino en un momento de dificultades personales y le brindó una contención espiritual imprescindible. Milei también es una persona necesitada del “hospital de almas”. Detrás de sus excentricidades y de sus agresiones habita una persona lastimada y solitaria.
Su hermana Karina, mucho más terrenal y pragmática, está genuinamente “preocupada” porque todo salga tal lo programado. Ella se cargó al hombro toda la organización de la visita papal, en la convicción de que debía unificar las distintas líneas internas del Gobierno. Para eso debió tender puentes con un Episcopado con el que nunca se había referenciado (sí había participado de eventos evangélicos), además de coordinar con la gestión de Jorge Macri, Axel Kicillof y Martín Llaryora.
Fue práctica y ecuménica para resolver en pocos meses un evento gigante. Es probable que hoy sea la primera en emitir un mensaje de bienvenida, para refrendar su protagonismo. A cada actor le delegó la responsabilidad y el financiamiento de los eventos masivos, aunque según la percepción general, su foco principal estuvo en CABA. La misa de mañana, a la que asistirá Milei, contó con un respaldo más decidido, y en ese objetivo coincidió con Jorge Macri, a quien le terminó gestionando un momento personal con la entrega de las llaves de la ciudad. Esto derivó en una insólita politización de los eventos: la misa en el Monumento de los Españoles llevará la impronta de LLA y el Pro, y la de Luján la del peronismo. En una estará la plana mayor del Gobierno; y en otra, Kicillof, con gobernadores e intendentes.
José María Poirier, director de la revista Criterio, entiende que León XIV entraña un dilema para unos y otros. “El Papa claramente no está en la línea ultraliberal y dogmática del Gobierno, sino que manifiesta una atención especial por los problemas sociales. Pero también es incómodo para el peronismo porque no es Bergoglio, no se siente condicionado por su doctrina”. Interpretar a este pontífice con las categorías ideológicas de la grieta sería una exhibición de pereza intelectual.
Esta división incluso desbordó sobre la Iglesia, donde también hubo diferencias. Por ejemplo, los curas bonaerenses se quejaron porque la vigilia de los jóvenes en CABA se superpone con la que habrá en Luján a la espera de la misa del miércoles. Ese día los accesos por ruta estarán cerrados, así que los que quieran participar deberán ir el día anterior. También aducen que no se dispuso feriado nacional el miércoles, como sí se hizo para el lunes, de modo que los bonaerenses que trabajan en Capital no podrán participar.
De fondo aparece también una diferenciación interna entre los huérfanos de Francisco, que interpretan la presencia de León XIV como la reivindicación de la misión pastoral de Bergoglio, y otros que, por el contrario, ven en Robert Prevost una vuelta de página eclesiástica. El Episcopado trató de navegar entre ambas corrientes, planteando que el Papa es el sucesor de Pedro, pero que al mismo tiempo todo el viaje será un homenaje a su antecesor. Una polarización encubierta que todos buscan disimular.
Para la Iglesia local también es un desafío mayúsculo. Por un lado, organizativo, porque en pocos meses debió montar un operativo gigante, con actores con los que mantenía poca relación. Acordó todo lo que debía acordar, y cedió para conseguir financiación. Aceptó un encuentro del Papa con los principales aportantes, como José Luis Manzano, Daniel Vila, Eduardo Eurnekian y los Bulgheroni, así como el esponsoreo publicitario de algunas marcas comerciales. Hubo muchas tensiones por dos encuentros. Uno, el del Palacio Libertad, que será como una Asamblea Legislativa ampliada. Allí Karina decidió invitar a Victoria Villarruel, en el entendimiento que su ausencia incumplía la lógica ecuménica de la Santa Sede. Un milagro de León. Por el contrario, se bajó Mauricio Macri, según algunos, porque no le interesaba; para otros, por sus diferencias con su primo Jorge, quien lo había invitado.
El otro encuentro sensible es del mundo del trabajo en la UCA, donde se congregarán empresarios, sindicalistas, movimientos sociales y organizaciones intermedias. Hay un especial celo por ver qué personajes participan, porque ese evento lo tramitó el Episcopado directamente. Allí se podrá ver quiénes son los interlocutores considerados válidos en esta nueva etapa, si aún rigen las viejas figuras o aparecen rostros renovados.
Pero además de lo organizativo, la presencia del pontífice es un desafío para la Iglesia local en términos simbólicos. “La Iglesia tenía una tradición de eventos masivos, desde los encuentros eucarísticos, hasta los de jóvenes. Ni hablar de la visita de Juan Pablo II. Pero desde hace mucho tiempo no nos probamos en la calle, más allá de las masivas peregrinaciones a Luján. Debemos recuperar esa convocatoria, darle otro tono a la fe. Por eso buscamos hacer abiertos todos los eventos masivos y se rechazó la idea de ir a lugares con aforo, como una cancha de fútbol”, explica uno de los integrantes del Episcopado.
Habrá en los próximos días preguntas mínimas: ¿a quién le habló el Papa?; ¿criticó a Milei o al peronismo?; ¿a quién le hizo el gesto más simpático?. Pero de fondo hay un interrogante realmente importante: ¿qué quedará una vez que León XIV deje la Argentina? ¿Puede cambiar algo su visita? Para muchos, quizás sea una voz suave de afecto en medio de los gritos y las agresiones; una luz de esperanza frente a las dificultades cotidianas; una sanación espiritual para los lastimados. No va a poder modificar la realidad en tres días, pero puede hacer una contribución a revalorizar conceptos devaluados, no solo la fe, sino también la compasión, la comunidad y la caridad. En la era de los depredadores, un mensaje celestial.
Jorge Liotti,Conforme a
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