POLITICA
¿Hubo una campaña antiargentina en el Mundial?: cómo interpretó Milei los ataques a la Selección y qué piensan los libertarios

Para Javier Milei, el Mundial no terminó el domingo con la derrota frente a España en Nueva York. Apenas concluyó la final comenzó a consolidarse, entre dirigentes, funcionarios, empresarios, intelectuales y comunicadores del universo libertario, una convicción que con el correr de las horas también haría propia el Presidente: la Argentina había sido convertida en el “villano” del torneo mediante una campaña internacional que excedía ampliamente el fútbol. Y que el ecosistema libertario incorporó a la batalla cultural, que Milei convirtió en uno de los ejes de su proyecto político, tanto dentro como fuera del país.
Este miércoles, el jefe de Estado publicó varios mensajes sobre el tema. En uno de ellos se hizo eco de una frase de Winston Churchill: “¿Tenés enemigos? Bien. Eso significa que alguna vez en tu vida defendiste algo”. Fue el último de una serie de expresiones vinculadas a la campaña antiargentina, en la que se terminó metiendo la grieta y el kirchnerismo.
La lectura que terminó imponiéndose en el oficialismo sostuvo que, durante las seis semanas de competencia, se conformó una narrativa internacional destinada a instalar una imagen negativa de la Argentina y de sus principales figuras deportivas. Las acusaciones de racismo, los cuestionamientos por supuestos favoritismos arbitrales, la viralización de jugadas polémicas, la proliferación de las expresiones “ArgenFIFA” y “Mundial amañado”, las referencias a la relación del país con Israel y la transformación de Lionel Messi —el héroe de Qatar 2022— en objeto de críticas y burlas fueron agrupadas como expresiones de un mismo fenómeno.
No se trató de una posición institucional del Poder Ejecutivo ni de una decisión formal asumida por el Gobierno. No hubo un comunicado oficial, una intervención de la Cancillería ni una declaración ministerial. Fue una construcción política y cultural más amplia, elaborada en el ecosistema que rodea al Presidente y convalidada luego por Milei mediante uno de los mecanismos que utiliza habitualmente para fijar posición: los reposteos en su cuenta personal de X.

La medición de Ad Hoc y las cuatro narrativas
Antes de que esa explicación adquiriera volumen político, una medición de la consultora Ad Hoc Digital aportó una dimensión cuantitativa al fenómeno. El trabajo, que monitoreó las conversaciones en redes sociales entre el 11 de junio y el 20 de julio, identificó cuatro narrativas principales vinculadas con la Argentina durante el Mundial.
La caracterización del país como racista acumuló 826.000 menciones. La vinculación entre la Argentina e Israel reunió 764.000. Las publicaciones que utilizaron las expresiones “ArgenFIFA” y “Mundial amañado” llegaron a 688.000, mientras que las referencias explícitas a la existencia de una campaña antiargentina alcanzaron 379.000 menciones.
Los cuatro universos analizados rozaron, en conjunto, 2,7 millones de publicaciones, aunque las cifras no deben considerarse como conversaciones completamente independientes porque pudieron existir superposiciones entre las distintas categorías. Tampoco permiten probar, por sí solas, la existencia de una operación coordinada ni establecer si detrás de ellas hubo una conducción centralizada. Sí muestran que, durante el torneo, se desarrolló una conversación digital de enorme magnitud alrededor de una serie de atributos negativos asociados con la Argentina.
El comportamiento temporal fue otro de los aspectos destacados por Ad Hoc Digital. Las publicaciones no se distribuyeron de manera uniforme a lo largo del Mundial, sino que aumentaron antes y después de los partidos de la Selección y se intensificaron a medida que el equipo dirigido por Lionel Scaloni avanzó hacia las instancias decisivas.

Picos, partidos y contenidos recortados
Las menciones relacionadas con la definición de la Argentina como un país racista registraron sus primeros incrementos durante la fase de grupos, pero crecieron de manera mucho más pronunciada en los cruces contra Cabo Verde, Egipto, Suiza e Inglaterra. El punto máximo coincidió con la semifinal frente al seleccionado inglés, cuando la conversación se acercó a 80.000 publicaciones en una sola jornada. Después de la final contra España se produjo otro crecimiento relevante.
Un comportamiento similar mostraron las acusaciones de supuestos favoritismos de la FIFA y los árbitros. Las expresiones “ArgenFIFA” y “Mundial amañado” tuvieron uno de sus mayores picos durante el partido ante Egipto, cuando superaron las 110.000 menciones diarias. La conversación volvió a acelerarse en la semifinal y en las horas previas y posteriores al encuentro decisivo.
El patrón observado por la consultora indicó que cada partido funcionó como un catalizador. Una decisión arbitral discutida, un gesto de un futbolista, un cruce entre jugadores o una imagen aislada podían transformarse rápidamente en videos y publicaciones con millones de visualizaciones. Con frecuencia, esos contenidos eran recortados, editados o presentados sin el contexto completo de la jugada.
La investigación también detectó que más de 451.000 usuarios relacionaron a la Argentina con Israel durante la Copa del Mundo. La cifra de usuarios derivó en un total de 764.000 menciones, lo que indica que muchas cuentas publicaron más de una vez sobre el tema.
Los principales picos estuvieron vinculados con tres episodios: el pedido público de un ministro israelí a Milei para que la Selección “trajera la cuarta Copa”, la exhibición de una bandera de Israel durante el partido contra Egipto y las manifestaciones israelíes de respaldo a la posición argentina sobre la soberanía de las Islas Malvinas.
El informe de Ad Hoc Digital marcó, además, una evolución dentro de la conversación sobre racismo. El debate comenzó con comentarios acerca de la composición étnica del plantel argentino, pero luego dejó de concentrarse exclusivamente en la Selección y avanzó hacia una caracterización más amplia de la sociedad argentina. En ese proceso intervinieron figuras internacionales con audiencias masivas, entre ellas el actor estadounidense Samuel L. Jackson, que amplificaron el tema fuera del ámbito deportivo.
Las métricas permitieron dimensionar lo que había sucedido, pero no explicaron sus causas ni determinaron quiénes impulsaron cada una de las conversaciones. Sobre esa base, el mileísmo comenzó a construir su propio diagnóstico.
Los reposts presidenciales como señal política

La intervención de Javier Milei fue decisiva para conferirle densidad política. El Presidente no escribió una argumentación propia ni publicó una explicación ordenada sobre lo ocurrido. Optó, en cambio, por republicar mensajes de personas vinculadas con distintos sectores del universo libertario: funcionarios de su administración, empresarios que respaldan el rumbo económico oficial, comunicadores cercanos al Gobierno y periodistas cuyas opiniones encuentran resonancia entre sus seguidores.
Cada uno puso el foco sobre un aspecto diferente, pero todos coincidieron en una premisa: la hostilidad que recibió la Argentina durante el Mundial no podía explicarse solamente por las rivalidades deportivas.
Entre las publicaciones que Milei eligió amplificar hubo varias del empresario y emprendedor tecnológico Martín Varsavsky, quien respalda públicamente el programa político y económico del Gobierno. Su participación resultó significativa porque mostró que esa lectura no circulaba únicamente entre funcionarios o militantes libertarios, sino también entre referentes del sector privado identificados con el rumbo de la gestión.
Varsavsky sostuvo que existía una operación para presentar a la Argentina como una sociedad racista y relacionó esa narrativa con la reacción de sectores de la izquierda internacional frente al cambio político impulsado por Milei. En uno de los mensajes reposteados por el Presidente habló de una “cancelación” contra el país y sintetizó su interpretación con una frase: “No quieren que la Argentina salga adelante”.
La lectura de Varsavsky vinculó directamente el fenómeno deportivo con la política. Según su planteo, las críticas contra la Selección no respondieron solo a lo sucedido dentro de las canchas, sino que estuvieron condicionadas por la imagen internacional del gobierno libertario y por la resistencia que, a su juicio, genera el programa de Milei en sectores progresistas de Europa y otras regiones.
El Presidente también amplificó publicaciones de Felipe Núñez, asesor económico e integrante del equipo que trabaja junto al ministro de Economía, Luis Caputo. Núñez planteó que las acusaciones contra la Argentina debían analizarse como parte de una dinámica política más amplia y sostuvo que el país se había convertido en un blanco atractivo para quienes cuestionan el rumbo adoptado por el Gobierno.
Otro de los mensajes reposteados fue el del periodista argentino Diego Laje, cuyas opiniones suelen ser amplificadas por Milei y tienen repercusión dentro del ámbito libertario. Laje utilizó el concepto de “guerra híbrida” para definir lo que, según su diagnóstico, estaba ocurriendo contra la Argentina.
La expresión, frecuente en los estudios estratégicos y de seguridad, suele describir acciones en las que se combinan herramientas políticas, tecnológicas, comunicacionales, económicas y culturales para influir sobre una sociedad sin recurrir a una confrontación militar convencional. Ningún integrante del Gobierno adoptó oficialmente esa definición, pero la decisión de Milei de republicarla fue entendida como una señal de coincidencia con el sentido general del planteo.
Entre los reposts presidenciales también aparecieron mensajes de Juan Pablo Carreira, conocido en las redes como “Juan Doe”. Carreira es director nacional de Comunicación Digital de la Presidencia y sumó a sus responsabilidades el manejo de la cuenta de la Oficina de Respuesta Oficial. Sus publicaciones sostuvieron que buena parte de los contenidos más virales difundidos durante el Mundial respondían a una construcción destinada a deteriorar la imagen internacional del país.
Los reposts se sucedieron durante varios días. Ninguno, de manera aislada, podía ser considerado una declaración oficial. Leídos en conjunto, sin embargo, configuraron una posición inequívoca sobre la forma en que Milei procesó el fenómeno.
La lectura del mileísmo: del fútbol a la batalla cultural

Mientras el Presidente emitía esas señales, entre dirigentes, funcionarios, empresarios, comunicadores e influencers cercanos al oficialismo comenzó a consolidarse un diagnóstico bastante homogéneo. La Argentina, sostuvieron, dejó de ser cuestionada por episodios futbolísticos concretos para convertirse en el antagonista general del Mundial.
La explicación combinó diversos elementos: algoritmos que premiaban los contenidos capaces de generar indignación, recortes audiovisuales difundidos sin contexto, cuentas con gran capacidad de amplificación, videos editados para presentar a los jugadores como agresivos o tramposos, celebridades internacionales y usuarios coordinados que contribuyeron a expandir las publicaciones más negativas.
La primera etapa, según esa lectura, consistió en instalar etiquetas alrededor del país. Las acusaciones comenzaron con la composición étnica de la Selección y luego se extendieron hacia una condena más general de la sociedad argentina. A ese eje se sumaron las denuncias de beneficios arbitrales, la utilización recurrente del término “ArgenFIFA”, la idea de que el campeonato estaba organizado para favorecer a la Selección y las controversias vinculadas con Israel.
En los círculos libertarios se repitió otra idea: el cambio no se produjo necesariamente en el comportamiento de los jugadores, sino en el sistema de distribución de contenidos y en la forma en que las plataformas ordenaron la conversación pública.
El caso más citado fue el de Lionel Messi. En Qatar 2022, el capitán argentino había sido celebrado como un héroe global que finalmente alcanzaba el único título que le faltaba después de una carrera extraordinaria. Cuatro años más tarde, según el diagnóstico del mileísmo, comenzó a ser presentado como un villano, destinatario de críticas, burlas y cuestionamientos que excedían cualquier análisis sobre su desempeño deportivo.
Para quienes compartían esa mirada, Messi no cambió sustancialmente. Lo que se modificó fue el dispositivo que seleccionó y distribuyó los contenidos sobre él. La combinación entre algoritmos, influencers, celebridades, cuentas automatizadas y videos aislados habría construido una representación diferente no solo del futbolista, sino también de la Selección y de la Argentina.
Mientras esa explicación se extendía por el universo oficialista, todavía faltaba una elaboración conceptual que reuniera todas las piezas. Esa formulación llegó desde Agustín Laje, director ejecutivo de la Fundación Faro, un think tank afín al Gobierno que respalda al Presidente y en el que Milei brindó varios discursos, como una demostración de su cercanía política e ideológica.
Para Laje, la comparación con Qatar 2022 resultó determinante. Según su análisis, en aquel Mundial no existió un fenómeno semejante. La Selección fue celebrada internacionalmente y los intentos de acusar a la Argentina de racismo por la ausencia de jugadores negros en el plantel tuvieron una incidencia acotada y terminaron siendo objeto de burlas.
Esta vez, afirmó, la situación fue distinta. A las acusaciones de racismo se sumaron las definiciones de los argentinos como soberbios, arrogantes, violentos, tramposos y favorecidos por los árbitros. La multiplicación de descalificaciones, según su mirada, no puede atribuirse exclusivamente a la pasión futbolística ni a las dinámicas espontáneas de las redes.
Laje sostuvo que en esa campaña participaron distintos actores con gran capacidad de amplificación. Incluyó desde noticias falsas y granjas de bots hasta influencers, artistas reconocidos y medios internacionales. Entre los ejemplos mencionó a Samuel L. Jackson, el programa español El Chiringuito y la cantante Rosalía, cuyas intervenciones contribuyeron, a su juicio, a multiplicar los contenidos adversos a la Argentina.
Su análisis incorporó también una dimensión cultural. Para el titular de la Fundación Faro, la campaña despertó una reacción de odio ante la posibilidad de que a los argentinos les fuera bien. Para explicarlo recurrió a René Descartes y a la definición de la envidia que el filósofo formuló en Las pasiones del alma: una tristeza acompañada de odio frente al bien ajeno.
Laje agregó, además, un componente de política interna. Acusó al kirchnerismo de haber sido una pieza relevante en la consolidación de esa narrativa. Según su planteo, sectores kirchneristas validaron los discursos que presentaban a la Argentina como racista, promovieron la idea de que los jugadores eran “desclasados”, fomentaron críticas contra Messi y alimentaron la sospecha de que los triunfos de la Selección se explicaban por los árbitros y por los favores de la FIFA.
No todos los diagnósticos coincidieron con esa explicación. Tampoco la medición de Ad Hoc Digital permitió concluir que haya existido una única operación coordinada, con responsables definidos y una estrategia centralizada. Lo que sí demostraron las métricas es que durante poco más de un mes se desarrolló una conversación extraordinariamente intensa alrededor de la Argentina y que sus principales picos coincidieron con los partidos de la Selección y con la aparición de nuevas controversias.
Sobre esa combinación entre datos cuantitativos y lectura política, el mileísmo elaboró su explicación de lo ocurrido.
Para el oficialismo, el torneo confirmó una idea que Milei sostiene desde antes de asumir la Presidencia: que las disputas políticas contemporáneas ya no se libran solamente en los congresos, las elecciones, los gobiernos o los medios tradicionales, sino también en las plataformas digitales, los algoritmos, los movimientos culturales y la construcción de narrativas capaces de atravesar fronteras.
En esa concepción, las críticas contra la Selección pasaron a ser interpretadas como un episodio más de la batalla cultural. Las acusaciones de racismo, las denuncias de un campeonato amañado, los videos contra Messi, las publicaciones de celebridades y los recortes de jugadas dejaron de ser fenómenos dispersos para integrarse en una explicación común.
Eso permite entender por qué Milei no respondió mediante los canales institucionales. La discusión no se planteó como un asunto de Estado ni como un conflicto diplomático. El Presidente actuó como líder político del universo libertario: seleccionó y amplificó publicaciones de funcionarios, empresarios, periodistas e intelectuales que, desde lugares diferentes, construían una lectura convergente.
Desde esa perspectiva, el Mundial no quedó archivado junto con el subcampeonato conseguido por la Selección en Nueva York. En el oficialismo pasó a integrar otro repertorio: el de los episodios que Javier Milei y su entorno consideran parte de una disputa cultural global.
Los datos de Ad Hoc Digital sirvieron para medir el fenómeno. Los reposts presidenciales mostraron cómo decidió leerlo Milei. Y las intervenciones de dirigentes, empresarios, comunicadores e intelectuales cercanos al mileísmo terminaron de construir una explicación que hoy circula con naturalidad dentro del oficialismo.
La conclusión es conocida: para ese espacio político, durante seis semanas la Argentina no solo disputó una Copa del Mundo. También libró una batalla por su reputación internacional.
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POLITICA
Efecto Mundial: el Gobierno presentó un proyecto para arancelar la universidad y la salud para extranjeros sin residencia

La amplitud en redes que hubo sobre la final perdida en el Mundial generó la difusión en diferentes plataformas de posteos puntuales de personas extranjeras en el país que se burlaban de la Selección Argentina y de otros asuntos sensibles ajenos al fútbol.
Eso, explican en el Gobierno, fue uno de los disparadores para que La Libertad Avanza presentara un proyecto de ley en la Legislatura bonaerense que propone que los extranjeros sin residencia permanente paguen el uso de hospitales públicos y universidades provinciales.
La iniciativa fue anunciada ayer por el diputado provincial y jefe de bloque libertario en ese recinto, Agustín Romo, la cual recibió la adhesión de todas las filas del oficialismo: desde su sector, Las Fuerzas del Cielo; el karinismo y hasta el apoyo público de una de las dirigentes más importantes del oficialismo, Patricia Bullrich.
“Así que hay extranjeros que viven en Argentina, estudian gratis en Argentina, se atienden gratis en hospitales Argentinos mientras odian a la Argentina? Perfecto. Acabo de presentar un proyecto para arancelar la salud y la educación a extranjeros en la provincia de Buenos Aires”, tuiteó el jefe de bloque libertario.
No es una iniciativa que se prevea escalar a nivel nacional. En el plano sanitario implicaría modificar la Ley de Migraciones, afirman fuentes del Ministerio de Salud de la Nación. Por el lado de las Universidades Nacionales está vigente el DNU 366/2025 sobre la autorización para cobrar a estudiantes extranjeros y los rectores están legalmente autorizados desde finales de mayo del año pasado.

“Desde el Gobierno ya lo hicimos (dentro de las restricciones que tenemos). Ahora les corresponde a las universidades cobrarles a los estudiantes que no sean residentes permanentes”, afirmó el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez en su cuenta de X. Esto no es algo que esté previsto por ninguna de las casas de estudio nacionales, según manifestaron oportunamente los rectores englobados en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).
El proyecto provincial presentado por La Libertad Avanza indica que el cobro alcanzaría tanto la atención médica planificada como las carreras universitarias. “No resulta justo que personas que se encuentran transitoriamente en el país puedan utilizar gratuitamente estos servicios sin contribuir a su sostenimiento”, sostiene el documento.
En diálogo con Infobae, Romo agregó: “Mientras un argentino tenga dificultades para acceder plenamente a la salud y a la educación, es una locura que estemos financiando esos servicios para los extranjeros. Somos el país más generoso del mundo, pero cuando vamos al exterior no recibimos el mismo trato: en ningún lado nos dan salud o educación gratuita, ni siquiera por reciprocidad”.
“Encima, nos damos cuenta de que muchos de los que vienen a vivir, estudiar y disfrutar de la Argentina nos odian, nos critican y nos tildan de racistas. Bueno, se acabó. El contribuyente argentino no tiene por qué seguir pagándole la salud y la educación a extranjeros que nos insultan y no valoran al país. El juego se terminó”, dijo el presidente del Bloque de Diputados de LLA.
El proyecto remarca que no se busca rechazar a nadie en casos graves. Ante una urgencia médica, los hospitales públicos no podrán demorar ni condicionar la atención por cuestiones de pago. Solo una vez que el paciente esté estabilizado, se iniciará el cobro de la prestación. Además, se exceptúa del cobro a víctimas de trata de personas y a quienes reciban atención relacionada a enfermedades transmisibles o vacunación, por cuestiones de salud pública.
El régimen propuesto diferencia entre extranjeros con residencia temporaria, transitoria, precaria o sin ningún estatus migratorio regular. En todos esos casos, antes de recibir atención médica programada o habitual, deberán acreditar un seguro de salud, cobertura de un tercero obligado o abonar el arancel correspondiente. El dinero recuperado por este sistema irá directamente al Fondo Provincial de Salud.

La iniciativa también establece que las universidades provinciales de gestión estatal deberán fijar una retribución para los estudios de grado que cursen ciudadanos extranjeros sin residencia permanente. Cada universidad definirá los montos y modalidades de pago, respetando el marco general de la ley.
La medida no afecta a quienes ya tengan residencia permanente, por lo que los estudiantes internacionales y quienes permanezcan en el país de manera temporaria o transitoria serán quienes deban afrontar el arancel.
“La idea es evitar lo que nosotros llamamos los estudiantes golondrinas. Que son quienes vienen a estudiar, se quedan y después al instante se van. Hay empresas que se encargan de eso. En Brasil y en Ecuador existen, por decir algunos casos”, dijo Álvarez en diálogo con Infobae.
Esta iniciativa también se presentó en la Ciudad de Buenos Aires hacia finales del 2024 por parte del bloque libertario que hoy en día comanda la legisladora porteña Pilar Ramírez.
Esta fue en el marco de la versión porteña de la Ley Bases, la cual tenía un total de 95 páginas y estaba dividida en varias áreas, desde una reorganización completa de Ministerios y Secretarías, hasta cuestiones de seguridad pública, pasando por la simplificación de trámites y una medida para que aquellas personas que no residan en el distrito empiecen a pagar por los servicios de salud pública, cuando no se trate de casos de urgencia.
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POLITICA
Elecciones 2023 | Esteban Bullrich votó y dejó un mensaje: “La dirigencia no ha estado a la altura de su pueblo, pero creo que eso va a cambiar”

El exsenador, que se convirtió en un referente de la lucha contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), viajó a la localidad de Agustina, partido de Junín, para emitir su voto
5‘minutos de lectura
Hace instantes, Esteban Bullrich (54), el exsenador nacional de Juntos por el Cambio, tras recorrer 300 kilómetros, emitió su voto en la escuela de la localidad de Agustina, partido de Junín (Buenos Aires) y fue recibido por el intendente Pablo Petrecca y con aplausos por parte de los votantes, fiscales y autoridades de mesa del establecimiento.
Bullrich salió temprano de su casa en un country de la zona norte del Gran Buenos Aires y llegó a votar a las 11, en una camioneta Kia de color blanca, acompañado por su hijo, su enfermero y un asistente. En la escuela fue recibido por Pablo Petrecca, el intendente de Junín y un grupo de veinte personas que se acercaron a recibirlo con aplausos.
Dentro del establecimiento, el exsenador se mostró emocionado ante la ovación recibida. Tomó el sobre e ingresó al cuarto oscuro acompañado por su hijo mayor, Agustín y un policía. Minutos más tarde salió con la boleta y la depositó en la urna con la ayuda de su hijo. Tras emitir su voto, Bullrich dijo unas palabras de agradecimiento y manifestó que volverá en octubre para las elecciones generales.
Agustina es una pequeña localidad que se encuentra a 10 kilómetros de Junín, donde el exsenador fijó su domicilio en 2017, en un campo familiar vecino al pueblo, cuando se postuló como senador nacional por la provincia de Buenos Aires y derrotó a Cristina Fernández de Kirchner en una elección histórica.

El viernes, a través de sus redes sociales, el exsenador, que en 2021 fue diagnosticado de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), instó a los ciudadanos a que este domingo vayan a votar y adelantó que él recorrería 600 kilómetros en total para ejercer su derecho cívico. “Es el mayor acto de rebeldía”, dijo.

Horas antes de votar, tuvo un breve cruce de mensajes con , en el que respondió cinco preguntas.
-Usted se encuentra legal y moralmente relevado del compromiso de votar, ¿para qué lo hace?
-Una vez más, no voy a renunciar al privilegio de elegir a quienes nos gobiernan.
-En su última aparición, en las redes sociales, pidió a la ciudadanía que vaya a votar, ¿lo inquietó el comunicado de la Cámara Nacional Electoral alertando sobre el riesgo de un ausentismo elevado en las primarias?
-Me preocupa mucho, por eso hice la convocatoria pública instando a votar. Creo que no ir a votar es rendirse, es dejar que las estructuras pagas nos dominen, que las minorías ganen peso. Eso daña nuestra democracia y hay que luchar contra ese mal. Y yo no me rindo.
-Como referente político de Juntos por el Cambio, ¿por qué no apoyó abiertamente a alguno de los candidatos de su espacio?
-Porque, dado mi propósito de unir a los argentinos, creí que expresar mi preferencia por alguno no era conveniente, que podía tener un efecto nocivo en nuestro espacio, y no querría hacer nada en ese sentido.
-En un escenario de creciente violencia e inflación descontrolada, ¿cuesta mantener la fe en el país?
-Una amiga dice que el dicho debería ser: donde hay esperanza, hay vida. Y yo creo lo mismo. Tenemos un gran país, gente extraordinaria, y una dirigencia que no ha estado a la altura de su pueblo, pero creo que eso va a cambiar. Como decía Steve Jobs, solo los locos que creen que pueden cambiar el mundo, son los que finalmente lo hacen.
-Anunció en las redes que el próximo 27 de agosto participará de la Media Maratón de Buenos Aires con el objetivo de recaudar fondos para su Fundación, en especial para realizar un ensayo que mostró buenos resultados, ¿qué expectativas tiene?
-Mi sueño es que podamos hacer un ensayo de un tratamiento que está dando buenos resultados en Europa, con Interluquina 2, para que veinte pacientes lo hagan acá. En gran parte para eso hacemos esta campaña.
Hace tres años que Bullrich fue diagnosticado de Esclerosis Lateral Amiotrófica, una enfermedad que afecta a 1 de cada 100.000 personas en el mundo (dos de los casos más famosos, Stephen Hawkings y Roberto Fontanarrosa). La ELA es una enfermedad neurodegenerativa progresiva. “Los nervios dejan de transmitir. El cerebro manda órdenes pero los músculos no responden. La cabeza funciona perfecto, sos muy consciente de cada cosa que va pasando”, explicó en una oportunidad Bullrich.
El 9 de diciembre de 2021, por sus problemas de salud, Bullrich renunció a su banca en el Congreso. “Esta decisión la tomo con todo el dolor del mundo”, dijo el entonces senador a través de “Háblalo”, la aplicación creada por Mateo Salvatto que facilita el habla de los que tiene dificultad en su comunicación, y luego se quebró en llanto.
Al año siguiente, el exsenador creó la Fundación que lleva su nombre y se convirtió en un referente de la lucha contra la enfermedad. Entre sus objetivos, además de brindar acompañamiento a los pacientes y sus familias, promover la investigación de tratamientos y encontrar una cura de la ELA.
Este año, cuando cumplió 54, pidió por sus redes sociales que en lugar de regalos prefería recibir donaciones para su fundación. En sus redes Bullrich se mostró sorprendido y agradecido por la suma recaudada: en solo un día logró reunir casi 5 millones de pesos. “No podemos competir con Santi Maratea, pero es un montón de plata que gracias a su generosidad, va a ayudarnos a seguir buscando la cura a esta enfermedad de mierda”, escribió.
Constanza Bengochea,LA NACION,Política
POLITICA
Qué dijo el embajador argentino en España sobre las agresiones a compatriotas

Ante los videos que circulan en redes sociales de agresiones de parte de españoles a argentinos después de la final del Mundial, el embajador argentino en España, Wenceslao Bunge Saravia, aseguró que esos episodios no reflejan lo que ocurre en las calles del país y pidió no trasladar la rivalidad deportiva fuera de la cancha.
“La verdad es que me cuesta escuchar eso”, expresó al referirse a las imágenes que se viralizaron tras el partido. En ese sentido, contó que el domingo quiso dejar un mensaje en sus redes sociales para transmitir una idea clara: “Quería que el fútbol quede en el fútbol. Somos dos países hermanos. Sueño con diez finales como estas. Veo con orgullo que dos países hermanos estén en la final”.
El embajador explicó que vivió el encuentro junto a su familia en un club de argentinos en España, donde había unos 2000 hinchas, y luego recorrió las calles de Madrid con la camiseta albiceleste.
“Fui con mi mujer y con mi hija más pequeña, de siete años, vestida de Argentina. Ella nació en España. Caminé por la Gran Vía después del partido saludando a españoles, ellos me saludaban a mí. Estaba la pica del fútbol como tiene que ser en el deporte y como hubiera sido al revés”, relató en diálogo con Radio Mitre.
Aunque reconoció que existen hechos que “se están viralizando” y que son “deplorables”, sostuvo que la situación no coincide con la información que manejan oficialmente desde la representación diplomática. “Tenemos seis consulados en España, casi un millón de argentinos y cada vez que hay una agresión a un argentino nos comunican las diferentes comisarías. No tenemos una sola comunicación ni una sola declaración de agresiones. En la calle no lo vemos”, manifestó.
También contó que, al retirarse del establecimiento donde vivió la final, circuló con una bandera argentina en el auto y que el intercambio con los españoles se limitó a las bromas propias de una final. “Yo salí del partido e iba con mi bandera argentina en el auto y estaba la broma del deporte, pero también el ‘bien jugado’”, señaló.
Bunge Saravia insistió en que la relación entre ambos países atraviesa un muy buen momento y pidió concentrarse en los hechos antes que en el impacto de algunos videos difundidos en internet. “Creo que nos toca a nosotros, como representantes de nuestro país, ir a lo que son los hechos. España es un país muy amigo de Argentina y Argentina muy amigo de España. No estamos viendo esto que se está viendo en las redes”, sostuvo.
Leé también: De la quema de banderas y camisetas de la Argentina a la agresión a los hinchas: así fue el violento festejo de los españoles
De todos modos, aclaró que quienes hayan sufrido algún episodio de violencia pueden recurrir a los consulados argentinos. “Les pido a esos argentinos que han sufrido agresiones que vengan, que los vamos a asistir. Cada vez que ha habido una agresión hemos intervenido”, afirmó. Además, señaló que “el Gobierno español tampoco quiere ver esas agresiones”.
El embajador indicó que diplomáticos argentinos estuvieron presentes en distintos puntos donde se siguió el partido y aseguró que no se registraron incidentes. En cuanto a su experiencia familiar, agregó que uno de sus hijos pasó por la Gran Vía y presenció un cruce entre hinchas, aunque lo minimizó tras considerar que estuvo relacionado con el consumo de alcohol. “Es normal: si pasa en un Boca-River, ¿cómo no va a pasar en una final del Mundial?”, opinó.
Finalmente, destacó el vínculo histórico entre ambos países y expresó su deseo de que vuelvan a encontrarse en una definición mundialista. “España está contenta de haber jugado una final con Argentina. Ojalá haya más. Son dos selecciones tremendas”, dijo y concluyó: “Tenemos muchas más cosas en común que diferencias con el Gobierno español. No hay una relación más estrecha entre dos países hispanoamericanos que entre Argentina y España. Enfoquémonos en las cosas en común, que son muchas más”.
España, Argentina, embajador
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