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INTERNACIONAL

Bolivia repite el guion del terrorismo de Estado electoral visto en Nicaragua y Venezuela

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El presidente de Bolivia, Luis Arce, al atender a la prensa este lunes, 7 de abril, en La Paz (Bolivia) (EFE/STR)

Acusaciones trucadas con pruebas falsificadas, fiscales y jueces sicarios en procesos judiciales manipulados para perseguir, apresar, exiliar o eliminar, son algunos de los medios de terrorismo de Estado que las dictaduras del socialismo del siglo 21 o castrochavismo usan para inhabilitar a opositores reales. Lo hicieron en Nicaragua 2021, en Venezuela 2024, y ahora repiten el terrorismo de Estado electoral en Bolivia para las elecciones generales del 17 de agosto de 2025.

Las dictaduras del socialismo del siglo 21 en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia hacen elecciones periódicas que no son libres, no son justas, no están basadas en el sufragio universal y secreto, y no están destinadas a expresar la soberanía popular, sino a perpetuar el régimen con apariencia de democracia. Violan todos los elementos esenciales de la democracia del artículo 3 de la Carta Democrática Interamericana y los derechos humanos establecidos en los artículos 1,3,4,5,7,8,9,11,13,15,15,20,23,24 y 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

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Por eso, Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia son “dictaduras electoralistas en las que el pueblo vota, pero no elige”, porque realizan elecciones sin libertad, sin Estado de derecho, sin separación ni independencia de poderes, sin libre organización política, con perseguidos, presos y exiliados políticos. En estos países sin democracia nada garantiza ni la libertad ni los derechos humanos.

Además, construyen y sostienen la “oposición funcional”, formada por políticos, agrupaciones y partidos que simulan ser contrarios al régimen y que actúan para dar apariencia de democracia. La oposición funcional es parte de la dictadura porque participa de la corrupción y de la impunidad, simula legalidad en órganos legislativos títeres, avala la violación de derechos humanos, la existencia de presos y exiliados y más.

A cuatro meses de las elecciones generales 2025 en Bolivia, el sistema de dictadura electoralista está en plena ejecución: 1.—El padrón electoral es el mismo demostrado como adulterado por el fraude del año 2019 y anteriores, y por Rosario Baptista que renunció “denunciando que no es posible continuar en un Órgano Electoral que no es independiente ni imparcial”, agregando que “más allá de las elecciones de 2019, en el proceso electoral de 2020 se ignoraron los verdaderos resultados y principios obligados de respeto a los derechos humanos, sometiendo a la ciudadanía a la voluntad del partido político (El MAS del régimen), que bajo las condiciones actuales nunca perderá una elección”; 2.— En Bolivia hay 303 presos políticos certificados por Global Human Rights League (www.ghrl.org) y la misma entidad prueba que “10.255 ciudadanos bolivianos han presentado solicitudes de asilo político en 29 países”. Entre los presos políticos están la ex presidenta Jeanine Añez y varios miembros de su gobierno, el Gobernador de Santa Cruz, Luis F. Camacho, el cívico potosino Marco Antonio Pumari, el activista de derechos humanos Fernando Hamdan y más; 3.— Fiscales y jueces son instrumentos del régimen que aplican la metodología usada en Cuba, Venezuela y Nicaragua de procesar, encarcelar y sentenciar a inocentes, forzándolos en muchos casos a admitir delitos que no han cometido para obtener “procesos abreviados con sentencias leves”. La justicia es el instrumento represivo de las dictaduras del socialismo del siglo 21 y cada expediente de los presos y perseguidos políticos así lo prueba.

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Por el supuesto, en el golpe de Estado escenificado el 26 de junio de 2024, Bolivia tuvo más presos y perseguidos políticos, pero ahora en proceso electoral se vuelve a utilizar el caso con un video documental del régimen para inculpar más gente, entre la que destacan analistas políticos y el candidato independiente a la presidencia Jaime Dunn. Han puesto en marcha la persecución e inhabilitación de quien creen puede ser un opositor real.

Para las elecciones del 7 de noviembre de 2021 en Nicaragua, el régimen apresó por lo menos 7 candidatos presidenciales de oposición, a decenas de candidatos al legislativo, varios fueron inhabilitados y otros salieron al exilio. Puro terrorismo de Estado. Ejecutado el fraude, la dictadura exilió y desnacionalizó a 222 presos políticos y sigue detentando el poder.

Para las elecciones del 28 de julio de 2024 en Venezuela, el régimen inhabilitó a la candidata María Corina Machado que había ganado la primaria opositora con el 92,35% de votos, luego inhabilitó a Corina Yoris a quien Machado presentó como su reemplazante y finalmente Machado hizo su candidato a Edmundo Gonzales Urrutia y ganaron la elección con más del 67% de votos. La dictadura aplicó terrorismo de Estado de principio a fin y sigue usurpando el poder con un grupo criminal/militar de ocupación.

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Bolivia, bajo terrorismo de Estado electoral —con crisis social, económica y energética que la lleva a la situación de miseria de Cuba y Venezuela— aún sigue exhibiendo su dictadura/narcoestado como una democracia que tendrá elecciones.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

www.carlosssanchezberzain.com



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INTERNACIONAL

Isabel Allende, a los 83: “Mientras pueda pensar voy a escribir y después… miraré un cuadro”

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“Soy incapaz de contar un chiste”, va a decir dentro de un ratito Isabel Allende. “Pero puedo contar una historia”. Y, sí. Isabel Allende cuenta historias, eso le cambió la vida cuando era una exiliada que trabajaba como administrativa, eso la hizo una de las autoras más leídas en idioma español, eso llevó sus libros al cine y la hizo traducir a más de 40 idiomas. En la entrevista misma -un Zoom de 40 minutos-, Allende cuenta y cuenta. Hace reir, conmueve. No son chistes, claro.

Esta charla ocurre en los días en que Prime Video anuncia cuándo estrenará la serie de La casa de los espíritus, sobre el primer libro de Allende, ese que, en 1982, fue el punto de inflexión: será el 29 de abril. Pero no es por eso que la autora se sienta frente a la cámara sino porque a principios de abril estará en librerías su nuevo libro, que estará en las librerías argentinas desde el próximo 9.. No es una novela: se llama La palabra mágica. Una vida escrita y se trata de un recorrido por su vida y obra -cómo fue que empezó a escribir este libro, qué ocurrió cuando salió aquel- y, lo que no es menor, ofrecer “Trucos para la escritura”. Muchos. Una especie de curso de escritura dirigido por esta best seller.

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En esta conversación, Allende dará sus claves principales para escribir, contará la historia íntima de su divorcio de Willie Gordon, que fue su marido durante 28 años -y que murió en 2019-, se reirá, recordará sus comienzos, dirá que todo fue un golpe de suerte.

Isabel Allende reflexiona sobre su proceso creativo en su nueva obra ‘La palabra. Una vida escrita’ (Europa press)

Sabe, cómo no, que la crítica muchas veces la mira desde arriba. En el nuevo libro, dice que no recuerda el nombre de quien la llamó “escribidora” (fue un autor de culto, Roberto Bolaño). Pero en esas páginas dice que “para mí la escritura no es una opción, es una adicción”. Y dice que su infancia no fue feliz “pero tuve el refugio fabuloso de los libros”. Entonces, “me pregunto cómo se las arreglan para escribir los autores que tuvieron una infancia feliz”.

Esa infancia ocurrió un poco en Chile pero mucho afuera, porque su padre se fue y su madre se casó con el diplomático Ramón Huidobro, que para ella fue un papá inolvidable. Entonces anduvieron por Perú, Chile, Bolivia y El Líbano.

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Habla Allende, entonces, desde su casa de San Francisco, donde vive con Roger Cukras, su actual marido.

-Leyéndote, por un lado da la sensación de que es muy fácil escribir, que hay que seguir unas pautas y listo. Pero luego parece todo lo contrario, porque decís que hay algo que se tiene o no se tiene… ¿Vos aprendiste, lo traías, pudiste enseñar?

-Se fue dando de a poco. Yo empecé a escribir muy tarde, pero siempre estuve muy atraída por los libros. Cuando era chica no existía la televisión, no existían las películas para niños tampoco. O sea que lo único que se podía hacer era leer. Yo era la única niña en un ambiente más bien masculino, con mis tíos, mis hermanos. No tenía mucha vida social tampoco. Y me crié leyendo. Después empecé a trabajar como secretaria en las Naciones Unidas, copiando estadísticas forestales, pero rápidamente me trasladaron al Departamento de Información, donde podía escribir algunas cosas para la prensa. Estudié un año en Bélgica y pude empezar a escribir en la revista Paula. Y ahí aprendí a escribir. Me enseñaron mis compañeras, que eran periodistas: yo no era periodista. Me enseñaron a estructurar un artículo, a empezarlo bien, a manejar el idioma: yo había estado en diferentes países, en diferentes colegios, en diferentes idiomas. Ni siquiera escribía bien el castellano. Ese fue el inicio y de ahí ya no paré más. Pero cuando me fui al exilio en Venezuela, no pude escribir como periodista, no pude hacer nada relacionado con la literatura o con la escritura.

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-¿Por qué?

-Por falta de conexiones, muy difícil. Mira, cuando uno empieza en otro país, uno no es nadie y todo lo que has hecho antes -yo había hecho teatro, había hecho periodismo, había hecho de todo menos radio- no sirve de nada. O sea, si tú no tienes los pitutos, como decimos en Chile, para conectarte, no consigues nada. Terminé administrando una escuela, que es lo menos adecuado para mi temperamento que te puedas imaginar. Y en eso trabajé cuatro años y medio antes de empezar a escribir. Y empecé a escribir sin ninguna ilusión de que eso fuera un libro, de que se pudiera publicar, ni podía imaginar que me iba a cambiar la vida. Fue un golpe de suerte extraordinario.

El primer periodista que me entrevistó, que era un crítico, me dice: “¿Usted puede explicar la estructura circular de su novela?”. ¡Ni idea de lo que estaba hablando el tipo!

-¿Fuiste a un taller, tomaste clases?

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-Nada. Muy solitario mi trabajo. Hay una parte que es la capacidad de contar de manera que sea interesante. Hay gente que sabe contar un chiste porque tiene el sentido de la pausa, de lo que hay que guardarse hasta el final, de cómo sorprenderte con la última cosa, que es el chiste. Yo no tengo eso. No soy capaz de contar un chiste aunque lo lea. Pero puedo contar una historia. Y cuando me ha tocado enseñar, que han sido muy pocas veces, puedo enseñar a estructurar algo, puedo corregir algo que ya está escrito, pero no puedo darle al futuro escritor o escritora eso que es la pausa del chiste, cómo se hace para agarrar a tu lector. Eso creo que es innato.

-En el libro decís que el miedo te terminó llevando a la escritura…

-El primer libro (N. de la R: habla de La casa de los espíritus) es un ejercicio de nostalgia, de tratar de recuperar todo lo que había perdido en el exilio: la familia, mi abuelo, todo lo que dejé atrás y que nunca más pude recuperar. Mi país. Yo llevaba ya varios años viviendo en Venezuela y sentía que no iba a ninguna parte, que estaba como detenida en la nada. Iba a cumplir 40 años y todo el pasado existía en una especie de burbuja que se iba desdibujando más y más. Por eso digo que ese libro nació de todo lo perdido. Y ahí está todo. En una obra de Brecht hay un personaje que dice que él va por el mundo con un ladrillo para mostrarle al mundo cómo era su casa. Y yo siempre pienso que La casa de los espíritus tiene la forma y el peso de un ladrillo y que le estoy mostrando al mundo lo que era ese mundo, esa vida que perdí.

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-¿Y sirvió para recuperar algo?

-Claro, claro. Quedó impreso en papel lo que había sido mi abuela, mi abuelo, mi infancia, mi país. Estaba todo ahí, mis tíos locos, todo. Y nunca más se perdió. O sea, mi ladrillo sirvió.

El entonces presidente de Estados Unidos Barack Obama entrega la medalla presidencial de la libertad a la escritora chilena Isabel Allende en Washington, 24 de noviembre de 2014.  (REUTERS/Larry Downing (UNITED STATES)
El entonces presidente de Estados Unidos Barack Obama entrega la medalla presidencial de la libertad a la escritora chilena Isabel Allende en Washington, 24 de noviembre de 2014. (REUTERS/Larry Downing (UNITED STATES)

-¿Y para tu nostalgia?

-Sí, sirvió porque me conectó con el pasado y me abrió el mundo. Yo estaba metida en una cápsula, tan limitada y tan deprimida y tan furiosa también… Junto con esto, se estaba deshaciendo mi matrimonio, mis hijos se iban a la universidad… Muchas cosas se combinaban para que yo me sintiera pésimo. Y el libro me pavimentó el camino para otros libros. Me dio una voz y me conectó con el mundo. Yo me acuerdo cuando me invitaron a España -se publicó el libro en España primero- para hacer la presentación. Yo era una campesina que llegué con una maleta enorme que no la podía ni levantar porque no tenía ruedas a hacer entrevistas de prensa sobre algo que yo no tenía idea cómo lo había hecho.

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-¿Por ejemplo?

-El primer periodista que me entrevistó, que era un crítico, me dice: “¿Usted puede explicar la estructura circular de su novela?”.

-¿Y entonces?

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-¡Ni idea de qué estaba hablando el tipo! Para mí la estructura eran los edificios y circular era la menstruación. Eso te da una idea de la inocencia y la ignorancia de aquella época. Y después, poco a poco, paso a paso, he ido haciendo una carrera muy solitaria, porque yo no pertenezco a ninguno de los grupos literarios que se apoyaban unos a otros. Además, por ser mujer, estaba excluida de los círculos masculinos completamente. Y es muy difícil para una mujer, para cualquier autora, obtener el respeto que tiene cualquier escritor masculino. Para que te critiquen con verdadero respeto, para que te traten con el respeto que tratan a un hombre. Y me lo dijo mi agente, Carmen Balcells, desde el comienzo: “Vas a tener que hacer el doble o triple de esfuerzo que cualquier hombre para obtener la mitad de reconocimiento”. Así ha sido.

Portada de 'La Casa de los Espíritus' de Isabel Allende, edición 40 aniversario. Presenta ilustración de rostro con cabello verde ondulado sobre fondo verde.
La portada de la edición especial por el 40 aniversario de «La Casa de los Espíritus». (Imagen Ilustrativa Infobae)

-Pero te tomó Carmen Ballcells, que era “la mama grande” del boom latinoamericano. No tomaba a cualquiera.

-Yo no sabía que existían los agentes literarios. Escribí la novela y pasó por Venezuela Tomás Eloy Martínez. Y él dijo: “Nadie te va a publicar si no tienes un agente. El mejor agente es Carmen Balcells en Barcelona”. Y yo le mandé el libro por correo. No tenía idea quién era Carmen Balcells, nunca había oído su nombre. Yo estaba completamente lejos de la industria del libro. Fue un milagro, oye, un milagro. Hoy no se daría.

-¿Y cómo lo explicás?

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-Estaba el boom de la literatura latinoamericana, que tomó al mundo por asalto, la verdad. Y se hablaba de la literatura latinoamericana pero ahí no había ninguna voz femenina, a pesar de que las mujeres estaban escribiendo desde siempre, pero ignoradas por el boom. Y yo creo que eso llamó la atención. Y mi apellido, anda a saber. ¿Por qué Carmen Balcells se interesó en leer ese manuscrito cuando le llegaban miles? Porque era latinoamericana, porque era chilena, porque me llamaba Allende. No sé.

-Acá decís que no podés escribir desde el despecho y el enojo. Y lo decís hablando de tu separación de Willie. Preguntás cómo dejaron de quererse, una pregunta dura. Entonces: ¿desde dónde sí podés escribir? Y ¿por qué dejaron de quererse?

-Me separé de Willie hace diez años, en el 16, y no podía escribir sobre lo que había pasado porque no lo había resuelto emocionalmente. Todavía me preguntaba por qué. ¿Por qué se terminó esa relación en la cual invertí veintiocho años? No fue una frivolidad separarse. Me separé porque ya no daba más la cosa, pero necesité diez años para poder mirarlo con ironía desde lejos y verme yo misma en el papel que cumplía entonces. Y decir: “Qué pelotuda”. Pero no lo podía decir en ese momento, lo puedo decir ahora: era una pelotuda.

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La escritora Isabel Allende abre su corazón y cuenta en detalle el proceso que la llevó a separarse de su segundo esposo, Willie Gordon. Desde la tragedia que marcó un quiebre en la relación hasta el momento clave en una sesión de terapia que le hizo ver la realidad.

-Bueno…

-Y tú me preguntas por qué se termina el amor. A veces simplemente se cansa el amor, se va desgastando. Nunca con Willie tuvimos una pelea, nunca nos enfrentamos con portazos ni con palabrotas ni nada. Con decirte que nos separamos sin un abogado. Y yo sentía que Willie se iba alejando. Esto empezó muy claramente cuando murió su hijo. Cuando murió el menor de sus hijos, por una sobredosis de heroína, algo se le quebró a Willie adentro. Ya venía alejándose, alejándose. Pero cuando se murió el hijo se encerró y yo ya no pude tener acceso a él. Entonces, empezamos a ir a terapia. Y en la terapia yo hacía todo el esfuerzo y Willie estaba mirando el celular, distraído. No participaba, no estaba interesado. Yo tendría que haberme dado cuenta mucho antes que él no estaba interesado en la relación conmigo, pero no quise verlo. No quise verlo nomás, porque era evidente, para otra gente era evidente.

-¿Entonces?

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-Entonces hubo un momento en la terapia en que el psicólogo nos dijo: “Escriban en un papel, en una frase, qué es lo que quiere de la otra persona y me lo traen en la próxima sesión”. Volvimos a la sesión siguiente y dice: “Bueno, ¿hicieron la tarea?” “Sí”, le dije yo, y Willie dijo: “No, yo no tuve tiempo”. Que esa era la típica actitud: “No, yo no tuve tiempo”. Entonces el psicólogo dijo: “Bueno, Isabel, dale tu papel a Willie. Willie, por favor, leelo en voz alta”. Y Willie dijo: “No tengo necesidad de leerlo, sé exactamente lo que dice. Lo siento mucho, no te lo puedo dar”. Y la única palabra que yo había escrito en el papel era, en inglés, kindness, o sea, cariño. Lo único que quería era cariño. No le estaba pidiendo nada porque yo soy muy autosuficiente. Pero el cariño no te lo puedes dar tú misma, te lo tiene que dar otro. Entonces, cuando dijo eso, fue como si se hubiera abierto una cortina y yo hubiera visto finalmente lo que era evidente, que él no quería estar en esa relación, que estaba harto de estar conmigo, que estaba cansado.

William Gordon, un hombre de mediana edad con sombrero gris y chaqueta color canela, habla en un micrófono en un evento. Detrás, se ve una pantalla de laptop
William Gordon estuvo casado con Isabel Allende. Murió en 2019.

-Qué doloroso.

-Es que él quería sentirse joven de nuevo, quería tener mujeres jóvenes, quería tener el éxito que tal vez alguna vez tuvo. Era un hombre de setenta y tantos años, gastado, quebrado, deprimido por la muerte de los hijos… Todos los hijos, drogadictos. Todos los hijos murieron, dos de ellos antes que él. Entonces, era muy trágico y él quería vivir otra vez, volver a ser joven y yo era una carga, pues un ancla. Entonces le dije: “Bueno, entonces no hay nada que hacer, tenemos que separarnos”. “Ok”, dijo. Así: “Ok”. Y yo le dije: “¿Cómo lo hacemos?” “Como tú quieras”, me dijo. Y en cinco días había comprado una casa chiquita por ahí cerca. Teníamos una casa inmensa, con piscina… Y yo me quedé sola en el caserón y él se fue para allá y yo de repente cocinaba y le llevaba comida, paseábamos los perros, amistosamente. Y él empezó a salir con mujeres jóvenes y a gastarse la plata en mujeres jóvenes y empezó la locura de él. Pero bueno, eso fue su historia.

-¿Y la tuya?

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-Mi historia fue que siempre había estado con alguien, siempre había estado casada. Me casé a los diecinueve y nunca me faltó marido hasta los setenta y cuatro. Y ahí me encontré por primera vez sola. Entonces fue un tiempo de reflexión muy importante. Y en ese tiempo de reflexión, antes de que el destino me mandara a Roger, me encontré con mí misma por primera vez sola y fue muy bueno. Compré una casa con un dormitorio y una cama donde cabíamos yo y mi perro, nadie más. Y esa reducción, el deshacerme de todo, regalar todo y quedarme con lo esencial, fue fantástica. Una liberación completa.

Una mujer de cabello blanco y corto, con un blazer lila y camiseta negra, mira directamente a la cámara. Un cuadro adornado cuelga en la pared detrás
Isabel Allende, en la entrevista con Infobae por Zoom. (Captura de video)

-¿Y de eso ya podés escribir?

-Sí, ya pude escribir. Ya escribí una memoria sobre eso, que está por ahí dando vueltas. No sé cuándo se va a publicar.

-Hablabas de lo difícil que era tener reconocimiento. ¿Sos una buena escritora?

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-Yo creo que sí. Creo que sé contar una historia y no me cuesta nada una vez que me largo. Y después corrijo mucho, es cierto, pero el impulso de contar lo tengo adentro y me doy cuenta de que escribo correctamente.

-En el libro mostrás una relación entre la Inquisición y la fantasía de América latina. ¿La literatura fantasiosa que tenemos, el realismo mágico, tienen que ver con que los conquistadores escaparon de la Inquisición?

-No, yo creo que es el fabuloso continente que encontraron. ¡Vienen de Extremadura estos tipos! Y aterrizan en el Caribe… ¿qué se puede esperar? Deben haber quedado patitiesos. Llegan a México y se encuentran con una cultura absolutamente increíble en una ciudad flotante prácticamente. Y allí entran estos tipos que son unos patanes de Extremadura. Entonces, lógicamente se volvieron locos. Bueno, lo dice Alejo Carpentier. Dice que en América Latina no hay que inventar el surrealismo, está ahí, está en todo lo que ves. La cosa es poder contarlo de manera que sea creíble.

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“No me preguntes por Venezuela porque no he estado ahí hace muchos años. No me queda ni un solo amigo allí, se fueron todos”

-Porque no salimos volando, no es verdad.

-Hablas de Cien años de soledad. ¿Qué pasó allí? Que no saben cómo explicar lo que le pasa a Remedios la Bella. La familia inventa que se va en cuerpo y alma al cielo porque seguramente se quedó embarazada, hubo que recluirla en alguna parte y desapareció del mapa. Pero entonces la posibilidad de que se fuera en cuerpo y alma al cielo queda como flotando y la gente como que medio lo cree, ¿te fijas? Esa explicación no la podrías dar entre los anglosajones. Tendrías que decir que se murió nomás. O sea dentro de nuestra imaginación como latinoamericanos existen todas las posibilidades.

-Mmm.

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-Es fantástico. Yo tengo una anécdota ahí en el libro, sobre un amigo que tenía en Venezuela. Asdrúbal Meléndez, ya se murió. Era actor de cine, era pintor. Y tocaba cualquier instrumento. Me encuentro con Asdrúbal, después de no verlo mucho tiempo, y andaba como con varias vueltas de collares de colores. Le pregunto qué pasa y me dice que los usa para no ser invisible. Que se estaba volviendo invisible. ¿Tú crees que se le ocurriría a un alemán? Yo lo dudo.

-Puede ser algo simbólico. Como “soy una mujer mayor, me volví invisible”, porque si no generás deseo, sos invisible.

-Las mujeres decimos eso, decimos que nos volvemos invisibles. Pero de ahí a que tú realmente creas que no te ves en el espejo, ya hay un paso…

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Portada del libro "La palabra mágica: Una vida escrita" de Isabel Allende. Fondo azul con título, nombre de autora y editorial en letras doradas, y un libro abierto con flores
En «La palabra másgica» Isabel Allende habla de cómo escribe y da consejos.

-Ya que mencionás Venezuela y que viviste tantos años ahí…

-Yo amo a Venezuela, le debo todo. Le debo a Venezuela el color. Vengo de una familia vasca sobria, deprimida, con suicidas en mi familia, melancólicos. Y de un país sobrio, con miedo, venía escapando de una dictadura. Y llego a esta Venezuela saudita, que era la Venezuela del petróleo, donde todo era importado, donde el clima y todo se prestaba para la playa, para la exuberancia del cuerpo, con las mujeres más lindas del mundo que ganaban todos los concursos de belleza. La abundancia y la alegría. Cualquier disculpa era buena para una fiesta, para bailar. En Chile no bailábamos, dos pies izquierdos teníamos.

-¿Cómo ves todos los cambios que hubo? ¿Qué te cuentan?

-No me preguntes por Venezuela porque no he estado ahí hace muchos años. No me queda ni un solo amigo en Venezuela, se fueron todos. Están todos viviendo de inmigrantes en otras partes, muchos en Chile. Ahora, yo no sé qué es lo que pretende Trump en Venezuela. Fuera de quitarles el petróleo, no sé qué, qué es lo que pretende.

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-¿Y cómo ves Chile con la asunción de la derecha?

-Chile es un país que va de la izquierda a la derecha cada cuatro años. Y yo creo que Kast va a hacer grandes cambios que durarán cuatro años… pero es una democracia sólida. Yo no creo que vaya a pasar lo que está pasando en Estados Unidos, aunque él es un gran admirador de Trump y está siguiendo sus pasos, en lo que es inmigración por ejemplo. La gente lo votó por él por las mismas razones que votaron aquí, que fue por la inmigración y por la seguridad.

-¿Y harán algo parecido a lo que está haciendo Estados Unidos?

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-Claro que sí, pero en vez de un muro, están haciendo una zanja. Y eso ya comenzó. La verdad es que hay un problema de inmigración en Chile: es un país chico que ha tenido una inmigración tremenda. Hay más de ochocientos mil venezolanos y llegaron en oleadas. Los primeros fueron profesionales que encontraron trabajo inmediatamente y han sido realmente abrazados por la sociedad chilena. Después llegó otra clase de gente que llegó a trabajar también, pero la tercera ola fue gente que no estaba acostumbrada a trabajar. Y ahí empezaron las pandillas y el crimen urbano y en Chile empezaron a echarle las culpa de todo a los venezolanos. Hay un sentimiento antimigrante muy fuerte.

-En este libro das “trucos de escritura”, ¿me podrías decir los más importantes?

-Primero, perderle el miedo. Yo creo que lo más importante es lanzarse y escribir. Siempre se puede corregir. Lo que no puedes corregir es lo que no has escrito. Yo gasto mucho tiempo en editar, en corregir, en revisar, en chequear cada cosa bien. Ese trabajo es mecánico y ahora hay mucha ayuda. Pero tienes que lanzarte y contarlo de frentón.

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-¿Otro?

-La otra cosa es que uno no le da a la escritura la prioridad que necesita. Uno siempre tiene otra cosa que hacer. Tienes que ganarte la vida, tienes que cocinar, tienes que esto, que lo otro… Siempre hay una disculpa Y para mí la escritura tiene prioridad absoluta. Te voy a dar un ejemplo estúpido, pero acaba de pasar. Mi marido fue al dermatólogo y volvió herido porque le sacaron algo. Parece que se quitó el parche y pasé yo por la cocina y estaba sangrando. Entonces, había sangre en el mesón de la cocina. Y entonces paso yo y le digo: “¿Necesitas ayuda?”. Y me parece que me dijo que sí, pero yo no lo oí. Yo seguí de largo a mi oficina, que queda dentro de la casa, y seguí escribiendo. Y como a la hora llega él todo vendado y me dice muy triste: “Te dije que sí necesitaba ayuda. Te lo dije dos veces y ni siquiera me miraste”. Eso te da una idea de la prioridad de la escritura. No puedes parar. Yo solamente lo pude hacer cuando mis hijos ya no me necesitaban.

-Decís que desde los ochenta años escribir te cuesta más.

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-Me cuesta más porque me he puesto más lenta para todo. Para caminar, para imaginar, para todo estoy más lenta. Pero me planteé el desafío de escribir una novela este año y estoy lanzada. Entonces, como te digo, es cuestión de tirarse de cabeza y ya después veremos.

-El libro termina diciendo algo como “escribir, escribir”, con la idea de escribir hasta la muerte. ¿Cómo es eso?

-Mientras tenga cerebro… El tipo de libro que yo escribo requiere atención, memoria, estudiar mucho, sobre todo la novela histórica. Entonces, mientras me funcione la cabeza lo puedo hacer, porque a diferencia de si yo fuera bailarina, no importa que el cuerpo no me dé, si me da la mente. Mientras pueda pensar voy a escribir y después… ya no se podrá nomás. Me dedicaré a mirar un cuadro.

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INTERNACIONAL

En el exclusivo Mónaco, el Papa denunció «los abismos entre ricos y pobres»

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El Papa León XIV visitó este sábado durante diez horas el pequeño principado de Mónaco, de apenas 2,2 kilómetros cuadrados de territorio, habitado por 39 mil habitantes. Solo nueve mil son nacidos allí, el resto son extranjeros residentes, en el país con el mayor número de multimillonarios del mundo.

El Papa, que habló siempre en francés, el idioma oficial de Mónaco, criticó en uno de sus primeros discursos “los abismos entre pobres y ricos” y dijo que “cada talento, cada oportunidad, cada bien depositado en nuestras manos tiene un destino universal, una exigencia intrínseca de no ser retenido sino redistribuido”.

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En una clara referencia a los conflictos mundiales criticó que “la ostentación de la fuerza y la riqueza de la prevaricación perjudican al mundo y amenazan la paz”.

Señaló en otro discurso “las estructuras de pecado que excavan abismos entre pobres y ricos, entre privilegiados y descartados, entre amigos y enemigos”.

En el Palacio del Príncipe, donde lo recibió el reinante príncipe Alberto II, el pontífice, en su primer saludo desde el balcón donde una multitud lo recibió con entusiasmo, instó a los habitantes de Mónaco a usar su riqueza con prudencia y “don de la pequeñez”.

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“Es importante especialmente en un momento en el que la exhibición de poder y la lógica de la opresión están dañando al mundo y poniendo en peligro la paz”, agregó.

El Vaticano y el principado de Mónaco son los dos Estados más pequeños del mundo.

Visita a la tumba de Grace Kelly

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El príncipe Alberto II es hijo de la famosa actriz norteamericana Grace Kelly, que se había casado con el príncipe Rainiero III, y que murió en un accidente automovilístico.

La tumba de Grace Kelly se encuentra en la catedral metropolitana, que el Papa visitó. En su discurso, León XIV instó a evitar fundar la vida social “sobre la producción de la riqueza”.

Dijo que las diferencias, “nunca se conciertan en ocasión de división”.

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El pontífice, en un Estado que tiene al catolicismo como religión oficial, instó a la iglesia a “defender y promover la vida de todo hombre y toda mujer, desde su concepción hasta su fin natural”.

También pidió a los católicos que “ofrezcan nuevos mapas de orientación capaces de frenar aquellos impulsos del secularismo que corren el riesgo de reducir el hombre al individualismo y de fundar la via social sobre la producción dela riqueza”.

Por último el Papa León se preguntó: “¿Estamos realmente defendiendo al ser humano?”, “Estamos protegiendo la dignidad de la persona, de la vida en todas sus fases?, ¿Es realmente justo y esta inspirado en la solidaridad el modelo eoonómico y social vigente?”

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El pontífice se dirigió luego a la plaza de la Iglesia de Santa Devota, dedicada a la patrona de Mónaco.

Una multitud de fieles frente a la iglesia de Santa Devota, para ver al Papa León XIV, este sábado. Foto: ANSA

Misa en un estadio

Tras almorzar en el episcopado, el Papa se dirigió , a media tarde, al estadio Louis II, donde le esperaban 15 mil personas.

En su intervención, el pontífice denunció que las guerras que ensangrentan el mundo “son fruto de la ideolatría del poder y del dinero”. En un puesto de honor, cerca del altar, se encontraban el príncipe Alberto, su esposa Charlene y el resto de la familia Grimaldi, de origen genovés, que reina en el país desde hace siglos.

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El Papa pidió a la Iglesia que ayude a “ser lugar de acogida, de dignidad para los pequeño y los pobres, de dignidaid integral e inclusivo..

La homilia sirvió también al pontífice para volver a gritar no a la guerras. “¡No nos acostumbremos al estruendo de las armas ni a las imágenes de la guerra!”, pidió.

“La paz no es un mero equilibrio de fuerzas, es obra de corazones purificados de quines ven el el otro a un hermano al que cuidar, no a un enemigo al que abatir”, afirmó

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“Aun hoy cuantos cálculos se hacen en el mundo para matar inocentes”, añadió,. También llamo a “hacerse cargo de toda existencia humana, en cada una de sus fragilidades, desde que es concebido en el seno materno hasta que envejece. Como nos ha enseñado el Papa Francisco, la cultura de la misericordia rechaza la cultura del descarte”.

Su presencia e intervención en el estadio concluyó su gira. El Papa se trasladó después al helipuerto de Mónaco, donde lo despidió el príncipe Alberto II. El aparato partió hacia Roma donde llegará en torno a las 19 hora local, las 15 hora argentina.

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DC court rulings stall Trump agenda across immigration, policing, Fed — raising stakes on executive power

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

President Donald Trump’s second-term agenda is hitting repeated roadblocks in Washington, D.C., federal court, where judges have halted major policies — fueling a growing clash over whether the judiciary is checking executive power or overstepping into it.

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The rulings have halted key parts of Trump’s agenda on immigration, policing and federal authority, intensifying debate over whether courts are acting as a constitutional check or obstructing elected leadership.

Here are some of the biggest court clashes Trump is facing in D.C. federal court.

Alien Enemies Act: A centuries-old statute becomes the focus of a modern fight

One of the biggest fights is also one of the earliest lawsuits filed against the Trump administration in D.C. federal court  — centered on the Trump administration’s use of the Alien Enemies Act, a 1798 wartime law, to deport certain migrants to El Salvador’s CECOT prison.

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Civil rights groups and immigration advocates have argued the Trump administration is stretching the law beyond its intended use case, including the three previous times it was used in U.S. history — most recently, during World War II. The Trump administration has defended the move as a lawful exercise of executive authority over national security and immigration enforcement.

The case quickly landed in D.C. federal court and has since moved up on appeal, with higher courts now weighing the scope of the president’s authority under the centuries-old statute. The outcome could have sweeping implications for how rarely used emergency powers are applied in modern immigration policy.

EX-JUDGES BLAST TOP TRUMP DOJ OFFICIAL FOR DECLARING ‘WAR’ ON COURTS
 

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Salvadorian troops are seen guarding the exterior of CECOT, or Counter Terrorism Confinement Center, Dec. 15, 2025, in Tecoluca, El Salvador.  (John Moore/Getty Images)

Who controls DC streets: Washington or the White House?

The scope of federal power over states and localities has also been tested. Courts have imposed limits on Trump’s efforts to assert control over National Guard units, raising federalism concerns about the balance between state and federal authority.

The standoff began in August 2025. Trump moved to expand federal control over policing in Washington, D.C., including deploying National Guard troops to respond to crime. 

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A related lawsuit, District of Columbia v. Trump, challenges what city officials describe as an unprecedented federal intrusion into local policing. The case remains a key test of presidential authority over the nation’s capital.

Protected status for Haitian migrants: Temporary or ‘de facto amnesty’?

The Supreme Court agreed to hear a pair of appeals from the Trump administration seeking to immediately halt Temporary Protected Status (TPS) designations for Haitian migrants. Haitians were first granted TPS status in 2010 after a devastating earthquake. Previously, a lower court judge in D.C., U.S. District Judge Ana Reyes, had blocked the Trump administration from lifting the TPS designation.

U.S. Solicitor General D. John Sauer urged the high court to take up the broader issue of whether the Trump administration can revoke TPS protections for other migrants living in the U.S. — citing the Justice Department’s appeal of a similar case centered on TPS protections for Syrian migrants that was kicked to the high court earlier this year.

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«Unless the court resolves the merits of these challenges — issues that have now been ventilated in courts nationwide — this unsustainable cycle will repeat again and again, spawning more competing rulings and competing views of what to make of this court’s interim orders,» Sauer said last week. «This court should break that cycle.»

The appeal comes as the Trump administration has sought to wind down most TPS designations, arguing the programs have been extended for too long under Democratic presidents.

«Haiti’s TPS was granted following an earthquake that took place over 15 years ago,» said then-spokesperson for DHS Tricia McLaughlin. «It was never intended to be a de facto amnesty program, yet that’s how previous administrations have used it for decades.»

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SCOTUS TO REVIEW TRUMP EXECUTIVE ORDER ON BIRTHRIGHT CITIZENSHIP

President Trump called Crockett 'low IQ' and suggested Omar be 'taken back' to Somalia

U.S. President Donald Trump speaks in the Oval Office of the White House. (Andrew Harnik/Getty Images)

USAID: Judges pump the brakes on agency cuts

Early in the term, the administration’s effort to rapidly scale back the U.S. Agency for International Development was halted by a federal judge, who blocked mass leave orders and the dismantling of the agency’s workforce.

The Supreme Court eventually intervened in the case. Last March, the high court denied the Trump administration’s request to block a lower court’s order for the administration to pay nearly $2 billion in foreign aid money for previously completed projects, and leaving to the lower court judge the details of how those contracts should be paid out. That suit was eventually appealed to a higher court, where litigation remains pending.

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BIDEN-APPOINTED FEDERAL JUDGE RULES TRUMP’S ‘THIRD COUNTRY’ DEPORTATION POLICY IS UNCONSTITUTIONAL

Federal Reserve Governor Lisa Cook and attorney Abbe Lowell leave the U.S. Supreme Court today in Washington, D.C. (Getty Images)

Federal Reserve Governor Lisa Cook and attorney Abbe Lowell leave the U.S. Supreme Court today in Washington, D.C. (Getty Images)

Can the White House reshape the Fed?

The independence of the Federal Reserve is also an issue before the courts.

Lawyers for the Trump administration asked U.S. District Judge James Boasberg earlier this month to reconsider an earlier order that quashed grand jury subpoenas of Federal Reserve Chair Jerome Powell, appearing to make good on a vow from U.S. Attorney for D.C. Jeanine Pirro to appeal the order to a higher court.

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In the Justice Department’s motion for reconsideration that was submitted Monday, prosecutors argued that the court «applied an incorrect legal standard, erred with respect to certain facts, and overlooked other relevant facts.» 

They argued that a subpoena should be allowed when there is even a «reasonable possibility» that the category of materials the government seeks will produce information «relevant to the general subject of the grand jury’s investigation,» and even where a subpoena recipient «proposes a plausible theory of an ulterior motive.»

The Supreme Court heard oral arguments in a separate case, Trump v. Cook, earlier this year. That case centered on whether Trump has the power to fire Lisa Cook from the Fed’s board of governors — without notice and largely without the ability for courts to challenge the «for cause» provision underpinning her removal.

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Cook remains in her position for now, following an order from U.S. District Court Judge Jia Cobb. 

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Meanwhile, White House officials have railed against the «activist» judges who they have accused of overstepping their agenda or acting with a political agenda to halt or pause Trump’s policies from taking force.  

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