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Bolivia repite el guion del terrorismo de Estado electoral visto en Nicaragua y Venezuela

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El presidente de Bolivia, Luis Arce, al atender a la prensa este lunes, 7 de abril, en La Paz (Bolivia) (EFE/STR)

Acusaciones trucadas con pruebas falsificadas, fiscales y jueces sicarios en procesos judiciales manipulados para perseguir, apresar, exiliar o eliminar, son algunos de los medios de terrorismo de Estado que las dictaduras del socialismo del siglo 21 o castrochavismo usan para inhabilitar a opositores reales. Lo hicieron en Nicaragua 2021, en Venezuela 2024, y ahora repiten el terrorismo de Estado electoral en Bolivia para las elecciones generales del 17 de agosto de 2025.

Las dictaduras del socialismo del siglo 21 en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia hacen elecciones periódicas que no son libres, no son justas, no están basadas en el sufragio universal y secreto, y no están destinadas a expresar la soberanía popular, sino a perpetuar el régimen con apariencia de democracia. Violan todos los elementos esenciales de la democracia del artículo 3 de la Carta Democrática Interamericana y los derechos humanos establecidos en los artículos 1,3,4,5,7,8,9,11,13,15,15,20,23,24 y 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

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Por eso, Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia son “dictaduras electoralistas en las que el pueblo vota, pero no elige”, porque realizan elecciones sin libertad, sin Estado de derecho, sin separación ni independencia de poderes, sin libre organización política, con perseguidos, presos y exiliados políticos. En estos países sin democracia nada garantiza ni la libertad ni los derechos humanos.

Además, construyen y sostienen la “oposición funcional”, formada por políticos, agrupaciones y partidos que simulan ser contrarios al régimen y que actúan para dar apariencia de democracia. La oposición funcional es parte de la dictadura porque participa de la corrupción y de la impunidad, simula legalidad en órganos legislativos títeres, avala la violación de derechos humanos, la existencia de presos y exiliados y más.

A cuatro meses de las elecciones generales 2025 en Bolivia, el sistema de dictadura electoralista está en plena ejecución: 1.—El padrón electoral es el mismo demostrado como adulterado por el fraude del año 2019 y anteriores, y por Rosario Baptista que renunció “denunciando que no es posible continuar en un Órgano Electoral que no es independiente ni imparcial”, agregando que “más allá de las elecciones de 2019, en el proceso electoral de 2020 se ignoraron los verdaderos resultados y principios obligados de respeto a los derechos humanos, sometiendo a la ciudadanía a la voluntad del partido político (El MAS del régimen), que bajo las condiciones actuales nunca perderá una elección”; 2.— En Bolivia hay 303 presos políticos certificados por Global Human Rights League (www.ghrl.org) y la misma entidad prueba que “10.255 ciudadanos bolivianos han presentado solicitudes de asilo político en 29 países”. Entre los presos políticos están la ex presidenta Jeanine Añez y varios miembros de su gobierno, el Gobernador de Santa Cruz, Luis F. Camacho, el cívico potosino Marco Antonio Pumari, el activista de derechos humanos Fernando Hamdan y más; 3.— Fiscales y jueces son instrumentos del régimen que aplican la metodología usada en Cuba, Venezuela y Nicaragua de procesar, encarcelar y sentenciar a inocentes, forzándolos en muchos casos a admitir delitos que no han cometido para obtener “procesos abreviados con sentencias leves”. La justicia es el instrumento represivo de las dictaduras del socialismo del siglo 21 y cada expediente de los presos y perseguidos políticos así lo prueba.

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Por el supuesto, en el golpe de Estado escenificado el 26 de junio de 2024, Bolivia tuvo más presos y perseguidos políticos, pero ahora en proceso electoral se vuelve a utilizar el caso con un video documental del régimen para inculpar más gente, entre la que destacan analistas políticos y el candidato independiente a la presidencia Jaime Dunn. Han puesto en marcha la persecución e inhabilitación de quien creen puede ser un opositor real.

Para las elecciones del 7 de noviembre de 2021 en Nicaragua, el régimen apresó por lo menos 7 candidatos presidenciales de oposición, a decenas de candidatos al legislativo, varios fueron inhabilitados y otros salieron al exilio. Puro terrorismo de Estado. Ejecutado el fraude, la dictadura exilió y desnacionalizó a 222 presos políticos y sigue detentando el poder.

Para las elecciones del 28 de julio de 2024 en Venezuela, el régimen inhabilitó a la candidata María Corina Machado que había ganado la primaria opositora con el 92,35% de votos, luego inhabilitó a Corina Yoris a quien Machado presentó como su reemplazante y finalmente Machado hizo su candidato a Edmundo Gonzales Urrutia y ganaron la elección con más del 67% de votos. La dictadura aplicó terrorismo de Estado de principio a fin y sigue usurpando el poder con un grupo criminal/militar de ocupación.

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Bolivia, bajo terrorismo de Estado electoral —con crisis social, económica y energética que la lleva a la situación de miseria de Cuba y Venezuela— aún sigue exhibiendo su dictadura/narcoestado como una democracia que tendrá elecciones.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

www.carlosssanchezberzain.com



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Se quedó sin trabajo, le rechazaron un crédito e intentó secuestrar un avión para matar al presidente en 1974

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La llamó Operación Caja de Pandora. Un nombre ampuloso, un objetivo muy ambicioso: matar al presidente de Estados Unidos.

Samuel Byck era un hombre de 44 años que había quedado desocupado y al que el banco le había negado un crédito para emprender un nuevo negocio. Estaba enojado y frustrado. Padecía también de problemas mentales. Adjudicó todos sus males a Richard Nixon, el entonces presidente de Estados Unidos. Y diseñó un plan unipersonal para asesinarlo.

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El 22 de febrero de 1974 secuestraría un avión, obligaría a la tripulación a tomar rumbo hacia Washington y luego lo haría caer en picada sobre la Casa Blanca. De esa manera cometería el magnicidio. Consideraba que la parte más compleja del plan era asegurarse de que, en el momento en que él estrellara el avión, Nixon se encontrara en la Oficina Oval.

A decir verdad, los planes de Byck no eran muy detallados. Ni siquiera había pensado demasiadas alternativas. Había decidido improvisar. Suponía que con un objetivo claro -tener el dominio del avión para dirigirlo a la Casa Blanca- bastaba. En una de las grabaciones que dejó dice que tomaría un avión con algún ardid, una mentira o por la fuerza, sin demasiados detalles. Lo único que tenía claro era que iba a obligar al piloto a dirigirse a Washington, apuntar a la Casa Blanca y, mientras el avión estuviera descendiendo hacia su objetivo, mataría al piloto de un tiro en la nuca y él tomaría su lugar para asegurarse de cumplir con su objetivo.

Leé también: Vivieron 23 años como vecinos ejemplares, pero eran espías rusos: la historia que sacudió EE.UU.

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Samuel Byck era el mayor de cuatro hermanos de una familia pobre del sur de Filadelfia. Dejó el colegio siendo muy joven para trabajar y así ayudar en su hogar. Poco después de los 20 se alistó en el ejército donde permaneció dos años. Después se casó y tuvo cuatro hijos. Pasó por múltiples trabajos. Sufría de problemas mentales. Fue diagnosticado como bipolar. Su esposa lo dejó. Samuel pidió un crédito de 20.000 dólares, pero le fue denegado porque el negocio en el que pensaba usarlo era estrafalario. Ese rechazo que lo dejaba sin horizonte laboral lo terminó de desequilibrar. Se persuadió de que el único responsable de sus males era Richard Nixon. Y decidió asesinarlo. No sólo para vengar sus desgracias personales sino también como un supuesto servicio patriótico: estaba convencido de que era un deber que debía afrontar alguien como él.

En varias reuniones sociales contó que pensaba matar al presidente. Tan insistente fue que sus comentarios llegaron a oídos del FBI, que comenzó a investigarlo, pero muy rápido descartó su peligrosidad. Lo consideró un desequilibrado inofensivo. Descubrieron que había intentado afiliarse a las Black Panther Party y que había enviado largas cartas a referentes judíos de diferentes ámbitos, entre ellos, algún senador, jueces, el director de orquesta Leonard Bernstein y el científico Jonas Salk: un elenco variado.

Byck, por su parte, desde el día en que se autoimpuso la misión comenzó a vigilar a Nixon. Caminaba alrededor de la Casa Blanca, esperaba el paso del auto presidencial, anotaba horarios y rutinas. El día de Navidad lo encontraron en la explanada exterior de la Casa Blanca disfrazado de Papá Noel.

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El 22 de febrero de 1974, Samuel Byck secuestraría un avión, obligaría a la tripulación a tomar rumbo hacia Washington y luego lo haría caer en picada sobre la Casa Blanca. (Foto: AP)

El primer problema que enfrentó fue cómo conseguir un arma. Él estaba impedido de comprar una en el mercado legal. Había amenazado en público al presidente de Estados Unidos y el FBI, aunque lo había desestimado como objetivo a seguir permanentemente, lo había puesto en una lista de vedados. Necesitaba un arma de fuego: nadie secuestra un avión sin al menos un revólver. Se la robó a un amigo y fue el Smith & Wesson que utilizó para sus crímenes.

Desde fines de los años sesenta y hasta los primeros de la década del setenta la práctica de secuestrar aviones fue muy extendida, tuvo un auge que parece inconcebible en estos tiempos: hubo más de 300 casos. Años de virulencia, convulsionados, en el apogeo de la Guerra Fría, con grupos terroristas exigiendo reivindicaciones y liberación de detenidos en cualquier lugar del mundo y también de algunos vivos como el misterioso caso de D.B.Cooper que se lanzó del avión en pleno vuelo y nadie nunca supo si logró sobrevivir con el botín que obtuvo.

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Estos secuestros se hicieron tan habituales que, cuando se convirtieron en un problema serio, se modificó de manera contundente la seguridad aeroportuaria. Byck no había sido original, se inspiró viendo los noticieros. Pero no tuvo en cuenta que la mayoría de los piratas, compraba un pasaje común y procedía a tomar de rehenes a los pasajeros y a la tripulación una vez que ya estaban en el aire.

Al secuestro de los aviones se sumaron otros dos episodios que utilizó como musas. El de un hombre que disparó a decenas de personas desde la terraza de un hotel y al de un helicóptero que aterrizó sin autorización en los jardines de la Casa Blanca.

El entonces presidente de los Estados Unidos Richard Nixon, en 1974. (Foto: AFP)

El entonces presidente de los Estados Unidos Richard Nixon, en 1974. (Foto: AFP)

El 22 de febrero de 1974 Samuel Byck se despertó muy temprano. Tomó su arma, se subió a su auto y se dirigió al aeropuerto Baltimore-Washington. Todavía no había amanecido cuando llegó. Después de estacionar, aprovechó la oscuridad para merodear unos minutos mientras buscaba un lugar para ingresar a la pista sin llamar la atención. Hasta que vio una reja abierta. Apuró el paso, pero antes de atravesarla un policía salió a su paso: no podía caminar rápido porque cargaba una valija de cuero pesada. El hombre le explicó con amabilidad y algo de firmeza que el paso estaba restringido, que sólo podía ir por allí personal autorizado. Byck no insistió; sacó la Smith & Wesson de su cintura y disparó desde muy corta distancia. El guardia murió en el acto. El estampido del disparo fue tapado por el rugido de los motores de los aviones.

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Byck corrió y subió a un DC-9 de Delta Air Lines con destino a Atlanta que estaba en la pista, próximo a despegar. La unidad no fue elegida con premeditación: tan solo fue la que más cerca estaba y tenía sus puertas abiertas. Se dirigió raudo a la cabina —siempre sin despegarse de su valija de cuero— y, blandiendo el arma, amenazó al piloto y al copiloto. Les ordenó despegar de inmediato.

Los hombres trataron de calmarlo. Le dijeron que harían lo que él les pedía, pero que debían cumplir ciertos pasos porque, de otro modo, no sólo no los autorizarían a salir sino que el avión no estaría en condiciones materiales de volar. “¿Qué condiciones?”, gritó desaforado Byck. Le explicaron que era imposible despegar con las puertas abiertas. “¡Que las cierren!”, gritó. El piloto pidió a las azafatas que lo hicieran. Una de las chicas dudó en obedecer. Byck, con una mano —el arma no la soltaba—, abrió con dificultad la valija de cuero y mostró orgulloso su contenido. Era una bomba casera, muy sencilla pero letal: un bidón metálico de dos galones (unos siete litros y medio) de nafta con una mecha que salía de la parte superior. De uno de los bolsillos del saco extrajo un encendedor y lo acercó a la mecha. “Si no cumplen, explotamos todos”, dijo, simulando serenidad. Las azafatas se apuraron a cerrar todo.

Un Douglas DC-9, tal como el que Samuel Byck intentó secuestrar. (Foto: Wikipedia)

Un Douglas DC-9, tal como el que Samuel Byck intentó secuestrar. (Foto: Wikipedia)

Byck apoyó el arma en la nuca del copiloto y ordenó el despegue. Los hombres le mostraron, siempre con paciencia y aplomo, que esa luz roja en el tablero indicaba que los topes de las ruedas todavía estaban puestos y que si el personal de tierra no los retiraba no podrían carretear. Byck no aceptó las explicaciones. Creyó -acaso con razón- que le estaban mintiendo y que dilataban el despegue.

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Mientras el piloto intentaba hablar con la torre de control, el secuestrador les disparó a los dos. Los hirió de gravedad. Quedaron en el piso, desangrándose. Byck no se demoró contemplando su obra. Caminó por el pasillo de la nave y escrutaba a los pasajeros aterrados. Con el arma apuntó a una mujer y le ordenó que lo acompañara a la cabina. Decidió que ella fuera la que manejara el avión, la que intentara el despegue, sin importar sus nulas aptitudes. La mujer nunca había pilotado un avión, había sido elegida al azar por Byck, en medio de la nube de alienación que lo envolvía. Uno de los pasajeros quiso convencerlo de abandonar su aventura. Le dijo que si intentaban volar sin alguien capacitado al mando todos iban a morir. Byck no le contestó, sólo miró la valija y regresó a la cabina.

 Samuel Byck era un hombre de 44 años que había quedado desocupado y al que el banco le había negado un crédito para emprender un nuevo negocio. (Foto: AP)

Samuel Byck era un hombre de 44 años que había quedado desocupado y al que el banco le había negado un crédito para emprender un nuevo negocio. (Foto: AP)

Ya enterados del secuestro de la nave, varios policías se apostaron cerca del avión y en otros sitios estratégicos del aeropuerto. Los equipos Swat estaban en camino. Uno de los policías decidió disparar a las ruedas del tren de aterrizaje para impedir el despegue. Pero las balas no penetraron el caucho apretado y rebotaron; las balas terminaron perforando las alas del avión.

Mientras tanto, los policías habían acercado una manga a una de las puertas del avión. Y comenzaron a disparar para intentar ingresar. Byck desistió del despegue al darse cuenta de que la mujer que había elegido no tenía la menor idea de lo que tenía que hacer y él, menos aún. Escuchó un estruendo dentro del avión. Uno de los disparos había atravesado el grueso vidrio de la puerta. Byck se acercó y comenzó a disparar, a devolver el fuego. Pero cayó al suelo. Dos balazos lo impactaron. Sangraba, estaba muy dolorido pero consciente. Antes de que pudieran abrir la puerta, Samuel Byck se pegó un tiro en la sien. Unos minutos después, lograron ingresar a la nave. Byck todavía respiraba. Estiró una mano hacia el primero que se acercó a él y dijo: “Ayúdeme, por favor”. Después dejó de respirar. La valija con la bomba de nafta había quedado debajo de su cuerpo. El encendedor estaba tirado debajo de un asiento a cuatro o cinco metros de distancia.

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Tumba de Samuel Byck, en el Shalom Memorial Park en Huntingdon Valley, Pennsylvania, Estados Unidos. (Foto: AFP)

Tumba de Samuel Byck, en el Shalom Memorial Park en Huntingdon Valley, Pennsylvania, Estados Unidos. (Foto: AFP)

Los diarios al día siguiente dieron cuenta del intento frustrado de secuestro de un avión. Un avión que ni siquiera había despegado. Tuvo algo más de repercusión por las muertes que produjo. El guardia en tierra y el copiloto que murió en la ambulancia mientras era llevado al hospital. El piloto logró sobrevivir y tiempo después consiguió volver a volar.

Leé también: El día que fusilaron al anarquista italiano Severino Di Giovanni, el enemigo público número 1 de la Argentina

El significado de las acciones de Byck cambió unos días después de su muerte. El periodista Jack Anderson publicó una serie de artículos en The Washington Post que provocaron una enorme conmoción: allí se reveló que el objetivo de Byck era asesinar a Richard Nixon, el presidente de Estados Unidos. Byck había grabado cuatro casetes con sus confesiones y los envió por correo al periodista para que se conocieran las motivaciones de sus actos. Supuso que, cuando el mundo conociera sus argumentos y una vez consumado el magnicidio —nunca consideró que pudiera fallar—, sería erigido en el pedestal de los héroes; hasta debe haber imaginado su perfil tallado en el Monte Rushmore.

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Richard Nixon, Historia, Estados Unidos, Sumario

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Grenell calls ice rink vandal a ‘terrorist’ as federal authorities hunt suspect in toxic attack

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

Surveillance video and images of a suspect accused of vandalizing the Trump-Kennedy Center’s outdoor ice rink were released Saturday as federal authorities investigate what officials described as a «targeted attack.»

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Trump-Kennedy Center President and Ambassador Richard Grenell shared the footage on social media and urged the public to help identify the suspect.

«Help us find this terrorist suspect who attacked the Trump Kennedy Center,» he wrote.

He added: «Notice his shoes and his umbrella.»

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TRUMP–KENNEDY CENTER DETAILS MASSIVE REPAIRS, WARNS VENUE WON’T SURVIVE WITHOUT FIXES

Surveillance images released Saturday, Feb. 21, 2026, show a suspect accused of vandalizing the Trump-Kennedy Center’s outdoor ice rink. (Richard Grenell via X)

U.S. Park Police have obtained video footage, recovered what officials described as a toxic chemical container for DNA processing, and are reviewing cellphone tower data. Investigators are also canvassing nearby cameras, including Metro bus footage showing the suspect. The FBI is assisting in the investigation.

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The Trump-Kennedy Center previously described the incident as a «calculated, malicious attack.»

Roma Daravi, vice president of public relations for the Trump-Kennedy Center, said in a statement to Fox News Digital on Friday: «Today, a targeted attack on the Trump Kennedy Center vandalized and destroyed our outdoor arena, causing severe damage that we unfortunately must cancel tonight’s performance, but we are working feverishly to complete repairs so programming can resume tomorrow.»

TRUMP’S NAME ADDED TO KENNEDY CENTER FOLLOWING UNANIMOUS BOARD VOTE TO RENAME HISTORIC BUILDING

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Split image shows dark substance and skaters rehearsing outdoors

A split image provided exclusively to Fox News Digital shows a dark substance spread across the Trump-Kennedy Center’s outdoor ice rink alongside skaters rehearsing before the performance was canceled. Officials said video footage has been turned over to authorities. (Courtesy of the Trump-Kennedy Center)

She added: «We have turned over video footage to the authorities who are investigating this calculated, malicious attack and hold those responsible accountable.»

Officials said a brown-black substance was poured across the ice surface and that a gallon-sized container was left behind. Leadership described the substance as «toxic.» The exact chemical has not been publicly identified.

The Trump-Kennedy Center confirmed to Fox News Digital that U.S. Park Police are investigating and surveillance video was also offered to the FBI for review.

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BOARD VOTES KENNEDY CENTER TO BE RENAMED ‘TRUMP-KENNEDY CENTER,’ LEAVITT SAYS

split image between toxic chemical and surveillance video of suspect

Surveillance footage released Feb. 21, 2026, shows a suspect accused of vandalizing the Trump-Kennedy Center’s outdoor ice rink, authorities said. (Courtesy of the Trump-Kennedy Center)

Daravi later said authorities recovered the chemical container and are reviewing digital and cellphone data as part of the probe.

In a separate post linking to Fox News Digital’s exclusive reporting on the incident, Grenell wrote:

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«This is so sad & unnecessary— @TheDemocrats have been calling artists urging them to cancel and attacking the Center non-stop. It’s a calculated campaign. And now they have mentally unstable people taking action – and vandalizing the Center. We’ve seen serious death threats and constant harassment. Commonsense Democrats must speak up before this violence takes a life.»

KENNEDY CENTER BLASTS ‘FAR-LEFT BIAS’ IN RATINGS COVERAGE, POINTS TO NO. 1 DEMOGRAPHICS TIE

No suspect has been publicly identified. Authorities have not publicly released a motive.

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The vandalism forced the cancellation of a scheduled performance at the outdoor rink.

suspect accused of vandalizing ice rink at Trump-Kennedy Center

Video released Saturday, Feb. 21, 2026, shows a suspect tied to what officials described as a «targeted attack» at the Trump-Kennedy Center. (Richard Grenell via X)

Officials previously stated that violence «will not be tolerated» and said those responsible would be held accountable.

The board of trustees voted unanimously in December 2025 to rename the facility «The Donald J. Trump and The John F. Kennedy Memorial Center for the Performing Arts.» 

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President Donald Trump was later elected chairman of the board.

CLICK HERE TO DOWNLOAD THE FOX NEWS APP

The White House did not immediately respond to a request for comment Saturday.

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Ambassador Grenell is urging anyone with information to call 202-416-7900 or reach out to U.S. Park Police.

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Ucrania condenó el “chantaje energético” de Eslovaquia y Hungría: “Los ultimátums deberían ser para el Kremlin”

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El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, y homólogo de la República Checa, Petr Macinka (REUTERS/Anatolii Stepanov)

El Gobierno ucraniano denunció el sábado el “chantaje energético” ejercido por Eslovaquia y Hungría tras la amenaza eslovaca de cortar el suministro de electricidad de emergencia si Ucrania no reanuda los envíos de petróleo.

En un comunicado, el Ministerio de Exteriores de Ucrania rechazó y condenó las amenazas de los gobiernos respecto al suministro de energía. “Los ultimátums deberían ir dirigidos al Kremlin, y no a Kiev”, sostuvo el comunicado.

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Kiev instó a ambos países a cooperar de manera constructiva y actuar con responsabilidad. En ese sentido, insistió en dejar de lado “las amenazas infundadas e irresponsables provenientes de Budapest y Bratislava en los últimos días”.

Las autoridades ucranianas subrayaron que estas acciones, además de beneficiar a Rusia, perjudican a las propias empresas energéticas de Hungría y Eslovaquia que mantienen relaciones comerciales con Ucrania. El comunicado recordó el papel de Ucrania como “socio energético fiable” de la Unión Europea y país de tránsito de recursos energéticos.

El Ministerio de Exteriores no descartó la posibilidad de activar el Mecanismo de Alerta Temprana previsto en el Acuerdo de Asociación entre Ucrania y la Unión Europea.

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El comunicado oficial resalta que
El comunicado oficial resalta que las amenazas provenientes de Budapest y Bratislava no solo favorecen intereses rusos, sino que también afectan a las empresas energéticas de sus propios países (REUTERS)

La advertencia ucraniana se produce después de que el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, diera un ultimátum al presidente ucraniano Volodimir Zelensky: o admite la reanudación de los envíos de petróleo ruso a Eslovaquia antes del lunes, o ese mismo día se cortará el suministro eléctrico de emergencia a Ucrania.

El primer ministro húngaro, Victor Orbán, apoyó la postura eslovaca y advirtió con sumarse a la medida, recordando que Hungría ya dejó de suministrar diésel a Ucrania y rechazó los “préstamos de guerra” a Kiev. “Una parte importante de la electricidad de Ucrania proviene de Hungría, y si dejamos de suministrarla, podría haber graves problemas allí”, advirtió el jefe de Gobierno.

Fico criticó la actitud de Zelensky y lo acusó de ingratitud y de dificultar la relación bilateral, mientras que Orbán respaldó el ultimátum y mantuvo su postura crítica respecto al apoyo a Ucrania.

Eslovaquia y Hungría solicitaron a Croacia utilizar el oleoducto Adria como ruta alternativa para el suministro de petróleo, pero el ministro de Economía croata, Ante Susnjar, rechazó la solicitud.

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El primer ministro de Eslovaquia,
El primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, y su homólogo húngaro, Viktor Orban, asisten a una conferencia de prensa en Bratislava, Eslovaquia, el 28 de abril de 2025 (REUTERS/Radovan Stoklasa)

La decisión del primer ministro eslovaco responde al corte en el oleoducto Druzhba, principal vía de transporte de petróleo ruso hacia Europa Central, interrumpido desde el 27 de enero tras un ataque ruso en el oeste ucraniano.

“El presidente ucraniano se niega a comprender nuestro enfoque pacifista y, porque no apoyamos la guerra, se comporta con malicia hacia Eslovaquia”, argumentó Fico y afirmó: “Primero, detuvo el suministro de gas a Eslovaquia y ahora ha interrumpido el suministro de petróleo, lo que nos provoca aún más pérdidas y dificultades logísticas”.

El primer ministro de Eslovaquia recordó que el país proporcionó ayuda humanitaria a Ucrania desde el inicio de la guerra, recibió a unos 180.000 ucranianos y celebró reuniones bilaterales de alto nivel.

Sin embargo, advirtió que no aceptará una relación “unidireccional” y enfatizó: “Eslovaquia es un país orgulloso y soberano, y yo soy un eslovaco orgulloso y soberano”.

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Oleksandr Zinchenko, de 36 años,
Oleksandr Zinchenko, de 36 años, empleado de una empresa energética, revisa y resuelve un problema de voltaje en una subestación eléctrica después de que recientes ataques con drones y misiles rusos dañaran infraestructura civil crítica en Kiev (REUTERS/Valentyn Ogirenko)

Especialistas del sector señalan que Eslovaquia aportó el 18% de las importaciones récord de electricidad de Ucrania el mes pasado. Según el operador estatal Ukrenergo, Eslovaquia representa actualmente el 17% de las importaciones eléctricas ucranianas, mientras que Hungría cubre el 45%.

El trasfondo de la situación evidencia una fractura dentro de la Unión Europea respecto a la estrategia frente a Rusia y la dependencia energética de algunos de sus miembros. Mientras la mayoría del bloque redujo drásticamente las compras de energía rusa desde el inicio de la guerra, Hungría y Eslovaquia mantienen sus vínculos energéticos con Moscú.

(Con información de Europa Press)



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