INTERNACIONAL
Quiénes son los posibles candidatos a Papa tras la muerte de Francisco: los europeos, los “tapados” y los moderados

La muerte de Papa Francisco en la madrugada de este 21 de abril marcó el fin de un pontificado caracterizado por su enfoque progresista y sus esfuerzos por acercar la Iglesia Católica a la modernidad. Con una salud cada vez más frágil en los últimos años, las preguntas sobre su sucesión llevan tiempo debatiéndose y ahora el mundo espera con ansiedad quién ocupará su lugar en la Santa Sede. La elección de su sucesor recaerá en el Cónclave Papal, compuesto por los cardenales menores de 80 años, quienes se reunirán en la Capilla Sixtina para decidir el futuro de la Iglesia.
La incógnita no es solo quién será el próximo Papa, sino qué dirección tomará la Iglesia. Los posibles sucesores varían considerablemente en su enfoque teológico, político y pastoral, lo que hace que el proceso sea aún más intrigante. “La gran pregunta que tienen que resolver los cardenales ahora es si quieren un Papa europeo o no”, explica a infobae Inés San Martín, vicepresidenta de Comunicación de las Obras Misionales Pontificias, ex co-editora de CruxNow.com y periodista con años de cobertura papal. “Esta pregunta también puede leerse como, ¿quieren continuidad con el papado de Francisco o no?”, analiza.

La especialista en el Vaticano ve muy difícil la elección de un latinoamericano y ninguna chance para los norteamericanos. De los no europeos, se inclina por los africanos. En ese grupo reducido incluye al congoleño Fridolin Ambongo Besungu y al nigeriano Peter Ebere Okpaleke.
Edward Pentin, conocido vaticanista, periodista de National Catholic Register y corresponsal de EWTN News, publicó tiempo atrás un libro autorizado sobre el tema, titulado: “El próximo Papa: los principales cardenales candidatos”. La investigación proporcionó la primera lista documentada sobre la posible sucesión aún cuando la salud de Francisco todavía no suponía urgencia. De ese listado, hay varios nombres que siguen vigentes y otros que se sumaron.

Con 70 años, el Cardenal Pietro Parolin, actual secretario de Estado del Vaticano, es uno de los favoritos para suceder al Papa. El italiano, con una larga trayectoria en el ámbito diplomático, Parolin es considerado un moderado. A pesar de su cercanía al poder, demostró ser un hombre de consenso, buscando soluciones diplomáticas en lugar de imponer ideologías. Su perfil lo posiciona como una figura estable y respetada, con capacidad para unir a los sectores más diversos de la Iglesia. Sin embargo, explica Inés San Martín a Infobae, la historia le juega en contra: “Parolin sería una continuidad de Francico, sí, pero tradicionalmente el secretario de Estado no es elegido”.

El cardenal húngaro Peter Erdö es conocido por sus posturas conservadoras, especialmente en lo relacionado con el matrimonio y los derechos de las personas LGBTQ+. Con 72 años, ha sido una voz importante en la Iglesia Católica europea como presidente sel Consejo de Conferencias Episcopales de Europa. Su visión tradicional de la moral católica podría atraer a los sectores más conservadores de la Iglesia, pero también podría generar tensiones con quienes siguen el camino más inclusivo de Francisco, asegura Pentin.

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“Erdö habla poco con los medios, por lo que no tiene una campaña armada por él, lo que podría dificultar su elección. Fue un candidato muy fuerte hace 5 años y ahora esta un poco desaparecido. Entonces era presidente de la Conferencia Episcopal Europea pero ya no lo es, y su influencia en los sínodos disminuyó”, detalló San Martín.

El filipino Luis Antonio Tagle es otro de los grandes nombres en la lista de sucesores. A sus 67 años, es el primer cardenal de Filipinas y, de ser elegido, se convertiría en el primer Papa asiático. Tagle es conocido por sus posturas progresistas y su enfoque pastoral inclusivo. En el pasado, ha criticado la actitud de la Iglesia hacia las personas divorciadas y las comunidades LGBTQ+, y abogó por una mayor acogida. Pentin advierte que su perfil podría representar una continuación de las políticas de Francisco, buscando abrir la Iglesia a los desafíos contemporáneos.
Para San Martín es una opción muy interesante, pero tiene la “desventaja” de que es un poco joven. “De ser elegido tendría un pontificio largo de unos 15 años”, advierte. Resalta como otra posible desventaja que “es muy bueno dando homilia y es un hombre muy pastoral, pero sus hermanos cardenales pueden cuestionar qué tan bueno es como administrador”.

El italiano Matteo Zuppi, considerado un cercano aliado de Francisco, también es un fuerte candidato. A sus 69 años, Zuppi ha mostrado un enfoque ecuménico y ha sido muy activo en la diplomacia internacional, incluso participando en misiones de paz. Es un defensor del diálogo con las comunidades LGBTQ+ y de una Iglesia más abierta y menos dogmática. La cercanía con el Papa saliente podría facilitar su elección, pero también podría generar resistencia entre los sectores más conservadores.
San Martín reslata que el perfil tan bajo de Zuppi podría ser un obstáculo para su elección: “Le costaría mucho conseguir la mayoria de los votos y hay muchos conservadores que no lo votarían”.

El congoleño de 65 años es el presidente del Simposio de Conferencias Episcopales de África y Madagascar. El capuchino conservador, anuló la doctrina de la Fiducia suplicante, la cual permitía a los sacerdotes bendecir a parejas no casadas o del mismo sexo en el continente africano. “Es cierto que es conservador, pero es un conservador africano, que no es lo mismo”, advierte San Martín en la conversación con Infobae.

El nigeriano de 62 años es otra de las opciones africanas. “Podría ser el tapado”, alerta San Martín. La vaticanista explica que es más de centro que Ambongo Besungu, y tiene un bagaje interesante a nivel pastoral. Nombrado por Benedicto XVI recien pudo ocupar su puesto gracias a la determinación de Francisco que luchó pro él cuando su propio país le ponía trabas a su nominaciíon.
“Es una continuidad de Francisco pero es más conservador de lo que la gente piensa”, explica San Martín.

Charles Maung Bo, el arzobispo de Yangón (Myanmar) de 76 años, expresó su condena contra la violencia que ha provocado la junta militar del país, especialmente contra las aldeas y las iglesias católicas. Myanmar, un país mayoritariamente budista, ha sido escenario de ataques por parte del régimen militar, que también afectaron a la aldea de Monhla, su lugar natal, asaltada por las fuerzas militares en 2022.
Nacido en esa pequeña comunidad, Bo se ordenó sacerdote en 1976. A lo largo de su carrera, sirvió en diversas parroquias del centro y noreste del país. En 2003, fue nombrado arzobispo de Yangón, cargo que desempeña actualmente. Además, presidió la Conferencia Episcopal de Myanmar entre 2000 y 2006. En 2015, el papa Francisco lo designó cardenal, y poco después, asumió la presidencia de la Federación de Conferencias Episcopales de Asia, donde estuvo al frente durante seis años.
“La clave será determinar cuál es la prioridad de los cardenales para el próximo papa: que sea pastoral, liberal o conservador, o un excelente administrador para continuar la transformación de Francisco”, insiste San Martín.

El cardenal italiano Pierbattista Pizzaballa de 60 años, es el patriarca latino de Jerusalén y se posicione como “papable”. “Si bien nació en Italia, es un hombre que hace mucho tiempo tiene su corazón y su ministerio en lo que sería una Iglesia mucho más misionera”, explica San Martín, loq ue lo ubica a mitad de camino entre los europeos y los no europeos.
Con una carrera marcada por la diplomacia y el cuidado de las minorías cristianas en el Oriente Medio, Pizzaballa no solo ha enfrentado desafíos religiosos y políticos, sino que también ha demostrado una habilidad excepcional para navegar las aguas turbulentas de los conflictos regionales. Con un perfil que se aleja de las divisiones internas del Vaticano, Pizzaballa representa una opción interesante para muchos observadores del Vaticano, quienes lo ven como una figura que podría traer estabilidad y equilibrio al papado en un momento crucial.
El Colegio Cardenalicio, encargado de elegir al Papa, incluye a 8 cardenales argentinos, de los cuales 4 tendrán derecho a voto en el próximo cónclave.
Ángel Sixto Rossi, miembro de la Compañía de Jesús, es conocido por su trabajo social y su cercanía con las personas más vulnerables. Fundador de Manos Abiertas, ha sido un firme defensor de la justicia social. Nombrado arzobispo de Córdoba en 2021 por Francisco, Rossi se ha destacado por su enfoque pastoral cercano a las periferias.
Por otro lado, Mario Aurelio Poli ha sido una figura polémica en la administración del Arzobispado de Buenos Aires. Sin embargo, su trabajo en el diálogo interreligioso y su promoción de la pastoral en las periferias continúan siendo su legado principal.
Vicente Bokalic Iglic, quien fue nombrado cardenal en diciembre de 2024, es conocido por su trabajo pastoral en el norte de Argentina, donde se dedicó a acompañar a las comunidades más vulnerables. Su nombramiento, aunque reciente, lo posiciona como un actor clave en el futuro de la Iglesia argentina.
Finalmente, Víctor Manuel Fernández, conocido como “Tucho”, es uno de los cardenales más cercanos a Francisco. Su nombramiento como prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe en 2023 le otorga un papel crucial en la Curia Vaticana, aunque sus posiciones progresistas, como la aprobación de la bendición de parejas del mismo sexo, han generado controversias dentro de la Iglesia.
Ninguno de los cuatro aparece como favorito aunque todos están en carrera. No parace ser el tiempo de otro latinoamericano, por esos sus chances disminuyen.

La elección de un nuevo Papa es un proceso solemne y profundamente significativo para la Iglesia Católica, se lleva a cabo en un evento conocido como el cónclave, una reunión cerrada de cardenales convocada para elegir al sucesor de San Pedro. Durante este cónclave, los cardenales electores —es decir, aquellos con menos de 80 años— se reúnen en la Capilla Sixtina del Vaticano para votar de manera secreta hasta que un candidato obtenga la mayoría necesaria.
Según las reglas vigentes hasta enero de 2025, hay un total de 138 cardenales electores, de un total de 252 cardenales en la Iglesia. Este sistema está diseñado para asegurar que el electorado esté compuesto por miembros del Colegio de Cardenales con experiencia y cercanía a los asuntos de la Iglesia. Solo aquellos menores de 80 años pueden votar en la elección, lo que limita el número de candidatos y, al mismo tiempo, busca mantener el vigor y la capacidad de discernimiento del proceso.
El cónclave se desarrolla en varias rondas de votación diarias. Generalmente, se realizan hasta cuatro rondas de votación al día hasta que un candidato recibe el apoyo mayoritario necesario para ser elegido Papa. Para que un cardenal sea elegido, debe obtener al menos dos tercios de los votos. Este proceso puede durar entre 15 y 20 días, dependiendo de la rapidez con que los cardenales lleguen a un consenso.
El cónclave, además de ser una reunión política de gran peso, es también un evento de gran significado religioso. En su ritual, se encuentran aislados del mundo exterior para garantizar que sus decisiones no se vean influenciadas por factores externos. Durante el cónclave, también recitan oraciones y celebran misas, buscando la guía divina en la elección del nuevo Papa.
Este procedimiento, que ha permanecido en gran medida inalterado durante siglos, garantiza que el proceso de sucesión sea llevado a cabo con el máximo nivel de seriedad y respeto por la tradición de la Iglesia Católica. Tras la elección, aparece la emocionante fumata blanca, este humo blanco que emerge de la chimenea de la Capilla Sixtina es la señal inequívoca de que el cónclave ha llegado a una decisión. Y finalmente, el “Habemus Papam”, donde el nuevo Papa es presentado a los fieles en la Plaza de San Pedro, marcando el final del cónclave y el comienzo de un nuevo papado.
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INTERNACIONAL
Murió Ali Khamenei, el ideólogo de brutales asesinatos y atentados que comandó el poder real de Irán por más de tres décadas

“En nombre del noble Ali, que la paz sea con él”. Con ese mensaje, publicado en la cuenta oficial de Ali Khamenei en las redes sociales, el régimen iraní admitió este sábado la muerte de su líder supremo. El ayatollah fue abatido durante un masivo ataque aéreo de EEUU e Israel sobre Teherán y la noticia cierra un capítulo oscuro que sobrevivió más de tres décadas.
Es que la figura dominante en la política iraní no es el presidente, sino el líder supremo, y que ese statu quo se haya mantenido imperturbable a través de los años sólo se explica por el poder de Ali Khamenei para reestructurar el sistema iraní a su antojo. La Constitución, de hecho, le otorga al líder supremo una enorme autoridad sobre las principales instituciones del Estado y así, durante sus 36 años de poder, logró prolongar su control a los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.
Khamenei nació en 1939 en Mashhad, una ciudad al noreste de Irán que alberga la tumba del imán Reza, el octavo imán chiíta. Su padre era azerí (la minoría iraní de habla turca) y creció en el seno de una familia religiosa de clérigos. El linaje de Khamenei se remonta, según se dice, al cuarto imán chií Alí Zeyn-ol-Abedin, lo que le confirió a su familia una legitimidad tradicional, ya que los miembros masculinos se incorporaron al clero chií llevando un turbante negro en señal de pertenencia a la familia del Profeta.

Según cuenta Farhad Khosrokhavar, Director de Estudios de la école des Hautes études en Sciences Sociales (EHESS) de París y autor de unas de las biografías más difundidas sobre el líder supremo, Khamenei comenzó sus estudios religiosos en Mashhad bajo la dirección de dos conocidos ayatollahs, el jeque Hashem Qazvini y el ayatollah Milani. Luego partió hacia Nayaf en 1957, pero no permaneció allí mucho tiempo, ya que su padre quería que regresara a Irán. Se trasladó a Qom, donde estudió con el Gran Ayatollah Boroujerdi, líder espiritual de los chiíes, y con el Ayatollah Khomeini.
Khamenei presentó una marcada politización desde sus comienzos. Un encuentro en su juventud con el líder de los Fedais del Islam, Seyed Mojtaba Navvab Safavi, que intentaba fundar un gobierno islámico en Irán en los años ’40 -mientras en Egipto los Hermanos Musulmanes también buscaban el poder-, resultó decisivo para su orientación política. En 1957 se reunió por primera vez con el ayatollah Khomeini y, de inmediato, su influencia fue evidente. En los años siguientes, Khamenei tomó medidas contra el régimen del Shah. Fue detenido seis veces y condenado a prisión y destierro.
Khamenei fue parte de la generación de clérigos que se radicalizó a partir de la década de 1960 debido a la modernización secularizadora del Shah y a su política de desislamización progresiva. En 1963, en Qom, se produjeron protestas bajo la instigación del ayatollah Khomeini contra la Reforma Agraria, los derechos de las mujeres y el giro totalmente laico de Irán.
Esta fracción del clero radicalizado compartía rasgos con la extrema izquierda marxista y con un sector de los intelectuales iraníes del tercer mundo, especialmente su antiamericanismo, su oposición a la occidentalización, a Israel y a la pérdida de la identidad islámica, según detalla el experto en Irán.

La visión antioccidental de esta generación se expresó en la concepción global de Khamenei, basada en una postura islamista y en la idea de que el Islam y Occidente son fundamentalmente incompatibles. Su biógrafo señala que tenía una cultura literaria importante y que leyó a poetas y escritores tanto iraníes como extranjeros, como Víctor Hugo, quien tuvo un profundo efecto en él. No obstante, mantenía una visión conservadora y autoritaria del mundo; consideraba que el papel de la mujer era criar a los hijos y apoyar a la familia patriarcal, más que participar en la vida pública o exigir la igualdad con los hombres.
En 1977 el régimen imperial le condenó a tres años de destierro en la ciudad de Iranchahr. Al año siguiente, tras la Revolución de 1979, regresó a Teherán. No tardó en ascender: primero como miembro del Consejo Revolucionario, luego, designado por el ayatollah Khomeini, como imán del viernes en Teherán, y después como adjunto al ministro de Defensa.

En 1981 fue electo presidente y ese año, mientras daba un sermón en la mezquita de Abouzar, en Teherán, explotó una bomba que lo hirió gravemente y paralizó su brazo derecho. El atentado se atribuyó al grupo Forqan, cuyos miembros habían sido ejecutados por el régimen islámico por asesinato, y también a los Muyahidines del Pueblo, que estaban en guerra con el régimen islámico.
Tras la muerte del ayatollah Khomeini en 1989, el Consejo de Expertos, máximo órgano de selección iraní, lo eligió como Líder Supremo (rahbar). Khamenei mantuvo su poder reestructurando la teocracia islámica según su criterio.
Se apoyó en el Ejército de los Pasdaran, cuyo desarrollo aseguró concediéndole cada vez más privilegios económicos y facilitando la creación de un verdadero imperio económico paralelo. El Ejército de los Pasdaran y sus diferentes ramas —entre las que se destaca Hezbollah—, fue capaz de terminar con las protestas durante las múltiples crisis del régimen: el movimiento estudiantil de 1999, el movimiento reformista del presidente Jatami (1997-2005), el Movimiento Verde de 2009, los intentos de empoderamiento del presidente Ahmadineyad (2012-2013), y el movimiento del “pan” de 2017.

Khamenei también se apoyó en las Fundaciones Revolucionarias y en la Fundación Astan Qods Razavi, que gestiona la propiedad del imán Reza en la provincia noroccidental de Khorasan y cuenta con varios miles de millones de dólares en activos, no sólo en Irán, sino también en India, Pakistán y otros países. Estas fundaciones le brindaron recursos económicos significativos, permitiéndole financiar sus políticas regionales en Líbano, Irak, Afganistán, Siria y otros lugares.
Como señalan analistas políticos, los recursos con los que contó Khamenei lo consolidaron como una figura de poder, aunque, a diferencia de Arabia Saudí, donde las arcas del Estado y del rey son equivalentes, en Irán el ejecutivo no tiene ningún control sobre estos fondos y el Líder Supremo puede utilizarlos libremente y sin rendir cuentas.

El sistema judicial, otra de sus bases, está completamente fuera del control del ejecutivo y del legislativo, haciendo del sector judicial un instrumento represivo utilizado para la persecución de la disidencia. Todos estos mecanismos en manos del Líder Supremo acorralan el poder del Presidente de la República, el Parlamento y otras instituciones electivas.
A través de la creación de una estructura paralela de gobierno, prácticamente todos los ministerios cuentan con su equivalente en la “corte” del Líder Supremo. El control de los ministerios centrales —el de Interior, el de Inteligencia, de Educación Nacional y Asuntos Exteriores—, convirtieron a Khamenei en el titular del auténtico poder en la sociedad iraní.
Islamista, antiimperialista y antisionista, Khamenei manejó la región, respaldando en Siria al ahora depuesto régimen de Bashar al-Assad, a Hezbollah en Líbano, defendiendo a las tendencias chiitas en Irak y financiando a Hamas en los territorios palestinos. Así consolidó, hasta su muerte, su posición como figura principal del régimen iraní y última instancia en las decisiones políticas y económicas del país.
“Desde su llegada al poder en 1979, el régimen iraní ha estado implicado en asesinatos, complots terroristas y atentados terroristas en más de 40 países”, reveló el 22 de mayo de 2020 el informe del Departamento de Estado de Estados Unidos, recogido por múltiples agencias. Ese número se fue multiplicando y, bajo el poder de Ali Khamenei, estas operaciones tomaron un carácter sistemático.
Uno de los capítulos más oscuros de la era Khamenei fue la reorganización de la fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria, a la que se encomendó actuar en el extranjero.
En 1994, el atentado suicida contra la mutual judía de la AMIA en Buenos Aires dejó 85 personas muertas y cientos de heridos. El ataque fue perpetrado por Hezbollah y, según descubrió la investigación, contó con apoyo de la República Islámica. Como resultado, Interpol emitió órdenes de detención contra ocho funcionarios iraníes, entre ellos el ministro de Inteligencia Ali Fallahian, el ministro de Asuntos Exteriores Ali Akbar Velayati y Mohsen Rezaei, comandante de la Guardia Revolucionaria.

A estos hechos siguió una serie de asesinatos de alto perfil en Europa. Un mes antes de que Hashemi Rafsanjani asumiera la presidencia de la República Islámica, Abdolrahman Ghasemlou, secretario general del Partido Democrático del Kurdistán Iraní, fue asesinado en Viena el 13 de julio de 1989. Cayó en una trampa tendida durante negociaciones con una delegación de Teherán.
En abril de 1990, poco después de iniciarse el mandato de Rafsanjani, Kazem Rajavi —hermano de Masoud Rajavi, líder de la Organización de Muyahidines del Pueblo— fue asesinado en Suiza. Kazem Rajavi había sido el representante de la República Islámica en la sede europea de Naciones Unidas en Ginebra. Recibió un disparo en la cabeza a quemarropa por parte de uno de los dos hombres armados con ametralladoras que utilizaron un Volkswagen para bloquear su paso cuando se dirigía a su casa en las afueras de Ginebra.
El 17 de septiembre de 1992, Sadegh Sharafkandi, secretario general del Partido Democrático del Kurdistán iraní, junto a otros dos dirigentes kurdos iraníes y su intérprete, fueron asesinados por hombres armados en el restaurante Mykonos de Berlín.
Estos actos demostraron la sistematicidad de los asesinatos, cuyo objetivo era enviar un mensaje de intimidación a la oposición, y dejaron pocas dudas de que contaban con la aprobación de la máxima autoridad política de la República Islámica. De no ser así, se habrían detenido tras las primeras investigaciones, pero continuaron por años.
El 11 de abril de 1997, tras un juicio de tres años en Alemania, el tribunal que examinó el caso Mykonos concluyó que el asesinato de los disidentes fue orquestado por un “Comité de Operaciones Especiales” de Teherán, en el que participaban el Líder Supremo, el presidente, el ministro de Exteriores y altos funcionarios de seguridad.
Los países europeos retiraron a sus embajadores y las relaciones diplomáticas quedaron en un nivel bajo hasta después de la asunción de Mohammad Khatami. Khamenei retrasó el retorno de los embajadores europeos y exigió que el embajador alemán fuera el último en regresar, dado que el tribunal alemán lo responsabilizó directamente por el ataque.
En 2011, al referirse a la sentencia alemana, Khamenei declaró: “Los gobiernos europeos… retiraron a sus embajadores de Teherán. No hemos olvidado esas cosas. Intentaron abofetearnos, pero recibieron una bofetada más fuerte”.
El Departamento de Estado de Estados Unidos subrayó en su informe: “A medida que los asesinos iraníes que utilizan la cobertura diplomática han recibido mayor atención, Irán ha recurrido a bandas criminales, cárteles de la droga y otros terceros para ejecutar sus planes de asesinato en el extranjero”.
En todo este tiempo, el Irán de Khamenei mintió sistemáticamente sobre su participación en asesinatos en el extranjero, incluso cuando su propio personal diplomático era sorprendido vigilando objetivos, transportando explosivos o huyendo de las escenas del crimen. Según la entidad estadounidense, “la campaña global de terror de Irán ha incluido hasta 360 asesinatos selectivos en otros países y atentados masivos con bombas que han matado y herido a cientos de personas».
En el último año, esa arquitectura regional comenzó a resquebrajarse de modo acelerado. El llamado “eje de la resistencia” —la red de milicias, organizaciones y Estados cliente que extendían la influencia iraní— fue golpeado sucesivamente.
Hezbollah, la organización más sofisticada apoyada por Teherán, sufrió pérdidas inéditas ante Israel: decenas de sus comandantes de alto rango fueron eliminados, incluyendo a su secretario general, Hassan Nasrallah, asesinado el 14 de septiembre de 2024. La organización, que había llegado a contar con más cohetes que varios ejércitos regulares, vio menguado su arsenal y diezmada su cúpula.
Hamas sufrió también pérdidas significativas en Gaza luego del sanguinario ataque del 7 de octubre de 2023 contra Israel. La respuesta militar israelí destruyó gran parte de su infraestructura y eliminó a gran parte de su liderazgo militar.
El golpe más estratégico llegó en diciembre de 2024, cuando el régimen de Bashar al-Assad en Siria colapsó ante el avance de fuerzas rebeldes. La caída de Damasco privó a Irán de su acceso terrestre al Mediterráneo, necesario para abastecer a Hezbollah y otras milicias aliadas. Sin este vínculo, la proyección de poder iraní hacia el Mediterráneo resultó profundamente limitada.
A esto se sumaron ataques aéreos israelíes con apoyo estadounidense durante el último año, que destruyeron buena parte del arsenal de misiles balísticos iraníes, el principal recurso de disuasión convencional para equilibrar su inferioridad frente a Estados Unidos e Israel.
En el frente interno, la situación es igualmente grave. Desde diciembre del año pasado, millones de iraníes protestan en más de cien ciudades, empujados por el colapso del rial, que había perdido la mayor parte de su valor, y por la crisis económica más aguda en décadas, sumada a la corrupción y al descontento ante décadas de represión.
La respuesta oficial fue una represión extrema. El presidente Donald Trump, en su discurso sobre el Estado de la Unión, citó como estremecedor dato que “32.000 personas” habían sido asesinadas en cuestión de semanas. De confirmarse, esta ola represiva sería una de las más sangrientas en la historia de la República Islámica.
Khamenei dedicó su vida a construir un régimen que se creía invulnerable: protegido por Dios, blindado por el terror y sostenido por el miedo. Murió bajo las bombas en el sitio que gobernó durante más de tres décadas. Su muerte cierra una era, pero deja preguntas: qué de su reino de terror quedará en pie, y quién vendrá a reclamar las ruinas.
Anniversaries,Middle East,TEHRAN
INTERNACIONAL
Trump orders strikes on Iran — experts say he can bypass Congress (for now)

Israel releases video of airstrikes in Iran
Israel Defense Forces released video it says shows its strikes against Iranian soldiers who were arming missile launchers in Western Iran to fire at the Jewish State. (Credit: IDF)
NEWYou can now listen to Fox News articles!
President Donald Trump’s announcement Saturday that the U.S. military began a major combat operation in Iran was met with immediate questions about whether the president improperly bypassed Congress, which has the sole authority to declare war under the Constitution.
Trump characterized the joint operation with Israel to take out Iranian leaders and eliminate its weapons supply as an act of «war,» bringing into focus the 1973 War Powers Resolution and the 2001 Authorization for Use of Military Force. Experts say those laws and court precedent have given Trump the authority to sidestep the legislative branch and attack Iran, for now.
«The courts have allowed presidents to order such attacks unilaterally. … There has historically been deference to presidents exercising such judgments under the [War Powers Resolution’s] vague standard,» George Washington University law professor Jonathan Turley wrote in an op-ed. «That was certainly the case with the attacks in Bosnia and Libya under Democratic presidents.»
A screen grab from a video the White House released showing President Donald Trump making statements regarding combat operations on Iran on Feb. 28, 2026, in Palm Beach, Florida. (US President Trump Via Truth Social/Anadolu via Getty Images)
The War Powers Resolution requires the president to consult Congress within 48 hours of a military offensive and cease actions within 60 days if Congress has not voted in support of them. Turley noted that Congress could still assert control over what the Pentagon is calling «Operation Epic Fury» sooner if it wanted to.
«Congress can seek to bar or limit operations in the coming days,» Turley wrote. «Given the fluid events, many members are likely to wait to watch the initial results and, frankly, the polling on the attacks. … The longer the operation continues, the calls for congressional action will likely increase.»
Former State Department official Gabriel Noronha, who advised on Iran, said in a lengthy X post that Congress has already authorized Trump’s actions under the AUMF because Iran is «the headquarters of al Qaeda.» Noronha said that, unlike other iterations of the AUMF, the 2001 version of the law was never repealed and «expressly authorizes force against any nation, organization, or person that planned the 9/11 attacks ‘or harbored such organizations or persons.’»
«Congress has had 25 years to limit the scope of the 2001 AUMF,» Noronha wrote. «Instead, it has consciously decided to preserve the President’s rights under the law to pursue international terrorists to the end of the earth.»

Congressional leadership pictured alongside each other; Republican House Speaker Mike Johnson, R-La., and John Thune, R-S.D., on the left and Minority Leader Hakeem Jeffries, D-N.Y., and Senate Minority Leader Chuck Schumer, D-N.Y., on the right (Bill Clark/CQ-Roll Call, Inc via Getty Images; Evan Vucci/AP Photo )
Trump said in a statement early Saturday morning that Operation Epic Fury was a «noble mission» and that service members could be killed, explicitly using the term «war.»
«The lives of courageous American heroes may be lost, and we may have casualties. That often happens in war,» Trump said.
Some have suggested that in planning the operation, Israel and the United States deliberately delegated responsibilities to avoid legal landmines.
A U.S. official told Fox News that the Israeli military is targeting Iranian leadership, while the United States is targeting missile sites that pose an «imminent threat,» rather than Iran’s leadership. Amos Yadlin, a retired Israeli Air Force general, also told Fox News that Israel carried out a strike on Iran’s leadership because of decades-old U.S. laws restricting the targeting of heads of state.
AMERICA STRIKES IRAN AGAIN — HAS WASHINGTON PLANNED FOR WHAT COMES NEXT?

Prime Minister Benjamin Netanyahu during his conversation with U.S. President Donald Trump. (Avi Ohayon / GPO)
The White House, meanwhile, has made clear that it factored Congress into the planning. Secretary of State Marco Rubio briefed the «Gang of 8,» which comprises the Democratic and Republican leaders of Congress and the top lawmakers on the intelligence committees, ahead of the action. Press secretary Karoline Leavitt said Rubio called the Gang of 8 members and gave them a heads-up on timing and connected with all but one of them. Once the strikes began Saturday morning, the Pentagon also briefed the Armed Services committees.
Republican lawmakers have largely reacted with support for Trump, while Democrats have been critical. House Minority Leader Hakeem Jeffries, D-N.Y., said in a statement that short of «exigent circumstances,» Trump needs Congress to authorize an «act of war.»
«The Trump administration must explain itself to the American people and Congress immediately, provide an ironclad justification for this act of war, clearly define the national security objective and articulate a plan to avoid another costly, prolonged military quagmire in the Middle East,» Jeffries said.
Sen. John Thune, R-S.D., commended the president, citing Iran’s «relentless nuclear ambitions» and refusal to engage in diplomacy.
Some non-interventionist GOP lawmakers spoke out against the actions. Sen. Rand Paul, R-Ky., said the Constitution gave Congress the power to authorize war «for a reason, to make war less likely.»
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Paul quoted President James Madison: «The Executive Branch is the branch most prone to war, therefore, the Constitution, with studied care, delegated the war power to the legislature.»
A bipartisan group of lawmakers, including Jeffries, Senate Minority Leader Chuck Schumer, D-N.Y., and Rep. Thomas Massie, R-Ky., said they are planning a forthcoming vote on a war powers resolution that would block U.S. action in Iran without congressional approval. Previous attempts to pass the same bill failed this Congress after Trump launched targeted strikes on Iran’s nuclear facilities and captured Venezuelan leader Nicolas Maduro.
Fox News’ Jen Griffin and Efrat Lachter contributed to this report.
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Bajo el estruendo de las alarmas y en pánico por las represalias de Irán, los israelíes corrieron a encerrarse en los refugios

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