POLITICA
Javier Milei afrontó en 2015 cuestionamientos de la AFIP por sospechas de facturación irregular como economista y debió entrar en una moratoria

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Durante al menos cinco años, el presidente Javier Milei afrontó una moratoria que significaba casi la mitad de su salario de entonces. Ocurrió después de que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) registró cuestionamientos por facturas que había emitido como economista. Sospechaba que había emitido facturas falsas, según reconstruyó en base a documentación fiscal y contable, y los testimonios de cinco fuentes al tanto de su situación tributaria y laboral consultadas por separado durante los últimos 12 meses.
Los inconvenientes tributarios de Milei se registraron a partir de 2015; es decir, en los años previos a su lanzamiento a la política profesional, y se extendieron hasta mediados de 2020, cuando ya era una figura pública que evaluaba candidatearse a diputado nacional. Contrató abogados y regularizó su situación con la AFIP para evitar problemas mayores. Entre ellos, un reclamo que terminara en el Tribunal Fiscal de la Nación (TFN) o, incluso, en la Justicia.
El monto mensual de la moratoria a la que se acogió Milei refleja la situación. Abonó cerca de $50.000 por mes –unos 3600 dólares al tipo de cambio oficial de fines de 2015-, según dos allegados a los que el libertario expuso su situación, que definió como “complicada”. En aquellos momentos, sus ingresos netos en Corporación América, el holding que lidera Eduardo Eurnekián, rondaban los 110.000 pesos por mes.
Consultado por , el vocero presidencial Manuel Adorni pidió tiempo para preguntarle al Presidente sobre las consultas específicas remitidas por escrito. Indicó que debían “ubicar al contador [y] esperar que responda”, porque se trata de “cosas de hace 15 años”. Luego indicó que “estaba detrás” de las respuestas, pero al cierre de esta nota no dio una respuesta a los mensajes enviados, repetidas veces, por WhatsApp.
Los cuestionamientos se centraron, según reconstruyó , en las facturas que emitió como profesional mientras también se desempeñaba como “economista jefe” de la Fundación Acordar, la usina de ideas que montó el actual jefe de Gabinete, Guillermo Francos, para aportarle propuestas de políticas públicas al entonces gobernador bonaerense y actual secretario de Turismo, Ambiente y Deportes nacional, Daniel Scioli.

Las facturas señaladas son al menos 25, que Milei emitió de manera casi correlativa y en formato papel –no electrónicas– a favor de Provincia Seguros. Van de la factura 0164 en enero de 2014 a la factura 194 en octubre de 2015, mes en que se celebró la primera vuelta electoral de aquel año por la Presidencia. Las emitió para cobrar servicios de “consultoría”, “gastos”, “estudios complementarios” y “otros honorarios por trabajos pedidos”, según consta en las copias de esas facturas que obtuvo .
En los archivos y biblioratos de Provincia Seguros no quedan constancias de los presuntos trabajos de “consultoría” de Milei, ni de ningún otro tipo de contraprestación de servicios o bienes del actual Presidente. Tampoco hay constancias de que alguna vez haya ingresado a la única sede de la compañía, en la calle Carlos Pellegrini número 71 de la ciudad de Buenos Aires, según reconstruyó .
El monto total
El monto global de esas 25 facturas casi correlativas ascendió a $601.000, que actualizado por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) a principios de agosto de este año rondaría los $71,9 millones, monto que Milei habría recibido en momentos en que su trabajo para la Fundación Acordar era ad honorem, según él mismo dijo en varias ocasiones, y afrontaba dificultades para cubrir sus necesidades básicas, hasta el punto de haber optado entre alimentarse bien él o su perro, Conan, según él detalló en entrevistas televisivas anteriores a su asunción presidencial.
Esas no fueron todas las facturas que emitió a favor de Provincia Seguros. Durante 2012 emitió otras por un total de $32.480, monto que actualizado por el IPC equivale a $7,4 millones de principios de agosto de este año; y durante 2013 emitió más facturas por un total de $224.040, que actualizado por el mismo índice equivale a $43,1 millones.
Así, entre 2012 y 2015, Milei emitió facturas a favor de Provincia Seguros –una empresa que integraba el holding Grupo Provincia– por un total actualizado a agosto de este año por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de 120.383.868 pesos.


Las órdenes de pago para cada una de esas facturas de papel pasaron por las manos de varios ejecutivos de Provincia Seguros. Entre ellos, el entonces gerente de Administración de la compañía, Fernando Arana –de máxima confianza de Nicolás Scioli–, el entonces subgerente general, Pablo Asef, y el presidente mismo de Provincia Seguros, Alberto Haure.
Una vez autorizados, los pagos se concretaron por dos vías: cheque a nombre de Milei o transferencia electrónica a una cuenta bancaria del entonces economista jefe de la Fundación Acordar en el Banco Supervielle, según cotejó .
En Provincia Seguros, mientras tanto, la derrota de Scioli en las elecciones de 2015 y la asunción de María Eugenia Vidal como gobernadora bonaerense golpeó fuerte. Carlos Guevara asumió al frente de la compañía, nueve de los 10 gerentes fueron removidos y se constató que cerca de 350 personas emitían facturas cada mes sin que existieran constancias de que trabajaran o brindaran contraprestaciones por esos pagos, según relataron por separado dos veteranos de alto nivel dentro de Provincia Seguros a .
Facturas y el Grupo Banco Provincia
Según indicaron dos fuentes consultadas, uno de los cuestionamientos de la AFIP se habría centrado en las facturas de papel que emitió Milei después de entrar en vigencia la obligación de consignar en cada factura el “código de autorización de impresión” (CAI), con posterioridad al 1 de noviembre de 2014. Es decir, las que emitió a Provincia Seguros en simultáneo con el lanzamiento y desarrollo de la campaña presidencial de Scioli.
Una figura clave dentro de Provincia Seguros durante los años en que Milei emitió las facturas aludidas fue Ricardo Martínez Peñoñori, quien también integró Provincia NET por aquellos años y presidió una tercera empresa del holding, Provincia Leasing, en tanto que hoy ocupa el cargo de director independiente en Provincia ART.
Licenciado en Administración de Empresas y con más de 20 años en posiciones de conducción de empresas nacionales (privadas y de capital mixto), Martínez Peñoñori mantiene vínculos estrechos con Francos desde hace años; en particular, desde los tiempos en que compartieron vivencias, también, en los pasillos del Grupo Banco Provincia.
En ese contexto, según confirmaron tres de las fuentes consultadas, Martínez Peñoñori fue uno de los enlaces entre el Grupo Banco Provincia y la Fundación Acordar. También habría sido uno de los responsables de canalizar las facturas del economista jefe de la Fundación Acordar que quedaron luego bajo la lupa de los sabuesos de la AFIP.
( procuró consultar a Martínez Peñoñori durante los últimos meses, pero no respondió los múltiples mensajes enviados por WhatsApp a su teléfono celular).
Giro sustancial
Por aquellos años, Milei criticaba ya en duros términos el déficit fiscal como referente de la Fundación Acordar y ya tenía a los keynesianos como enemigos. Todavía no había incorporado las diatribas contra la “casta política”.

La Fundación Acordar para Crecer con Equidad –tal su nombre completo– abrió sus puertas entre fines de 2012 y principios de 2013. La impulsó Francos, un veterano de la política que había militado con Francisco Manrique y Domingo Cavallo, y que al término del gobierno de Carlos Menem recaló en Corporación América, donde conoció a Milei. Recién en 2007, junto a Scioli volvió a la función pública como presidente del Banco Provincia.
De la mano de Francos, Milei sintió que su vida registró un giro sustancial. “La oportunidad de conocer al doctor Guillermo Francos fue una de las mejores cosas que me pasó en la vida”, escribió en “Lecturas de Economía en tiempos del kirchnerismo”, el libro que sacó en 2014. “No sólo me rescató como macroeconomista al confiarme el lugar de Economista Jefe de la Fundación Acordar, sino que además me permitió conocer a Domingo Cavallo, el Padre de la Convertibilidad”, remarcó con mayúsculas para destacar su propio rol y el del exsuperministro de Menem y Fernando de la Rúa.
La Fundación Acordar fijó domicilio en la calle Reconquista 629, piso 1, departamento 2, de la ciudad de Buenos Aires. Desde allí, la usina se convirtió pronto en un insumo de ideas e iniciativas para Scioli, que mantuvo reuniones con sus expertos –entre ellos, Milei–, aunque el candidato presidencial delegó las gestiones cotidianas en su hermano, José “Pepe” Scioli.
A esas reuniones con alguno de los hermanos Scioli acudía Francos. También, Ricardo Martínez Peñoñori y Lisandro Catalán, quien en 2020 asumiría al frente del Registro Nacional de Reincidencia durante la presidencia de Alberto Fernández y, ya con Milei en la Casa Rosada, se convirtió en el número dos de Francos en el Ministerio del Interior.
Dentro de la Fundación Acordar, Milei conformó una “mesa económica” con algunos colaboradores y allegados. Entre ellos, Federico Ferrelli Mazza y Hernán García, quien quedó a cargo del área fiscal. Juntos se abocaron a desarrollar análisis de la coyuntura, evaluar la macroeconomía, tirarle ideas a “Pepe” Scioli y, en ocasiones, participar en charlas lideradas por Cavallo o por el también economista Juan Carlos de Pablo.
De aquellos años queda, también, la edición de “Política económica contrarreloj” que Milei publicó en coautoría con Ferrelli Mazza y Diego Giacomini, su amigo más cercano por aquellos años, aunque luego se distanciaron. En la tapa del libro figura el auspicio de la fundación. Por entonces, también, los inspectores de la AFIP tocaron a la puerta del libertario.
Hugo Alconada Mon,LA NACION,Política
POLITICA
Milei viaja a Washington para profundizar su alianza estratégica con Trump y ratificar su condena al antisemitismo

(Washington, Estados Unidos) Javier Milei viaja a Washington para profundizar su alianza estratégica con Estados Unidos y ratificar su posición política contra la ola global de antisemitismo que se multiplicó tras el ataque terrorista de Hamas contra Israel.
Milei es aliado estratégico de Donald Trump en la Casa Blanca, y este vínculo conceptual y geopolítico ya tiene diferentes estadios que reflejan las pujas en el tablero internacional.
Ya no se trata sólo de sintonía ideológica: Argentina se alinea con Estados Unidos en Medio Oriente, en la protección de los minerales críticos contra la voracidad de China y en la ampliación de las cadenas de suministros, que están bajo tensión permanente por Irán.
Chris Wright es el secretario de Energía de la administración republicana. Amigo personal de Trump, en la actual coyuntura tiene un papel clave en la política doméstica y en las consecuencias económicas mundiales que causa la suba del precio del petróleo y sus derivados.
Trump puede perder las elecciones de medio término por el precio de la nafta y el diesel, y Wright trabaja 24/7 al lado del Presidente de Estados Unidos para encontrar una salida al laberinto que en su momento terminó con el gobierno de Jimmy Carter.
Sin embargo, y pese a su agenda cotidiana desbordada, Wright aceptó participar del evento que organiza la Cámara de Comercio de Estados Unidos.
El jueves próximo, a pocos metros de la Casa Blanca, la élite económica americana se reunirá para escuchar al presidente Milei, que además recibirá el premio “Campeón Mundial de la Libre Empresa”.
El secretario Wright hará un discurso de apertura en la Cámara de Comercio, y a continuación Milei defenderá su plan de ajuste.
La disertación presidencial lleva como título: “El caso argentino, el desafío del crecimiento económico tras décadas de populismo”.
Los socios de la Cámara de Comercio y sus invitados especiales que participarán del evento tienen mucho interés en escuchar la presentación del jefe de Estado.
Asumen que es apoyado sin dudar por la administración Trump, pero a sus escritorios llegan los datos actuales de la economía argentina. Aumentó el desempleo, cayó la inversión, cierran las empresas, bajó el consumo y el riesgo país oscila todos los días.
La complejidad que exhiben los indicadores no afectan el respaldo de la Casa Blanca al plan de ajuste de Milei. Sin embargo, en DC aún se acuerdan del respaldo de Trump al plan de ajuste de Mauricio Macri, su fracaso y la llegada del peronismo al poder.

Tras participar en la Cámara de Comercio, Milei se moverá hasta la embajada de Argentina en Dupont Circle, adonde habrá un acto multilateral para repudiar los ataques antisemitas que se replican a nivel global tras la ofensiva terrorista de Hamas contra Israel.
El acto de repudió está organizado por la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA), que preside Marcelo Mindlin, y se aguarda la presencia del rabino Yehuda Kaploun, enviado especial de Estados Unidos para combatir el antisemitismo.
Están invitados todos los embajadores de America Latina frente a la Casa Blanca. El Gobierno ya sabe que los representantes de Brasil y México no estarán presentes.

Si no hay cambios de último momento, Milei llegará el 14 de octubre a Washington. Está confirmado que viajará junto al canciller Pablo Quirno, y aún no se sabe si Karina Milei -secretaria General de la Presidencia- será de la partida.
Luis Caputo viaja a Bangkok para las reuniones anuales del FMI, y no estará presente en la disertación de Milei en la Cámara de Comercio de Estados Unidos. Allí se encontrará con Kristalina Georgieva, que tiene diálogo fluido con el ministro de Economía.

El 14 de octubre a la noche, Milei será reconocido por su “Liderazgo e Impacto Global en el marco de la Herencia Hispana”, durante un evento que se realizará en el auditorio Andrew W. Mellon.
En esa cita exclusiva, organizado por la Gala de la Herencia Hispana, Milei se encontraría con Eduardo Bolsonaro -hermano de Flávio-, que también fue invitado a la celebración.
El presidente apuesta al triunfo de Bolsonaro ante Lula da Silva, y el probable encuentro con Eduardo Bolsonaro serviría para ratificar su respaldo político al candidato liberal.
El 15 de octubre, Milei regresará a Buenos Aires.
POLITICA
La familia de San Pedro que se enfrentó al poder de Camioneros y logró que estén por condenar a dos dirigentes que bloquearon su pyme

La vida de cada integrante de la familia Rey cambió para siempre esa madrugada del viernes 15 de febrero de 2021. Todo cambió para Ricardo Rey, su esposa y sus hijos, Ariel y Gustavo, que trabajaban todos los días en la pyme familiar creada en 1989 en la ciudad bonaerense de San Pedro, cuando unos 15 activistas del Sindicato de Camioneros bloquearon el acceso de la empresa para impedir la entrada y salida de los vehículos.
¿Qué hicieron los Rey para merecer algo semejante? Trabajaban normalmente, pagaban sus impuestos, cumplían con sus 15 empleados e incluso, como otras empresas de la zona, habían aceptado pagar desde 2017 una “contribución” mensual al Sindicato de Camioneros de San Nicolás. “Para trabajar en paz tienen que poner un sueldo por mes”, les advirtió el “recaudador” del gremio. Y lo hicieron, pero no aceptaron encuadrar a su personal, afiliado a Comercio, al Sindicato de Camioneros de la zona, liderado por Maximiliano Cabaleyro. Así se desató la ofensiva que paralizó la pyme familiar durante cinco días y le hizo perder más de 370 millones de pesos.
Podría haber sido una historia más de las tantas que sufren cientos de empresas en la Argentina como consecuencia de protestas sindicales extorsivas, pero en este caso algo fue distinto. Los Rey decidieron hacer una denuncia penal, hubo miembros del Poder Judicial que cumplieron su tarea y todo terminó con dos dirigentes sindicales detenidos desde 2022 y que ahora afrontan un juicio oral y público en San Nicolás por los delitos de extorsión y turbación en concurso con coacción.

Cabaleyro -ex concejal del Frente de Todos- fue a prisión hace cuatro años junto con Fernando Espíndola, el otro representante de Camioneros, luego de que la jueza de Garantías de San Nicolás ordenó la detención de ambos como responsables de los bloqueos del sindicato a Distribuidora Rey para que sus 35 empleados pasaran a estar encuadrados en sus filas y dejaran de estar afiliados en Comercio. Además, la Justicia encontró pruebas de pagos irregulares exigidos por los sindicalistas para dejar sin efecto la protesta.
En la causa judicial pudieron incorporarse videos, grabaciones, declaraciones testimoniales y hasta una caja de cartón con 500.000 pesos y dos cheques que recibieron en mano los dirigentes sindicales para garantizar la “paz social” y que, según la empresa, habrían probado el mecanismo de extorsión.
La semana pasada, los fiscales que llevan adelante la acusación solicitaron que se condene a Cabaleyro a 10 años de prisión efectiva por dos delitos de extorsión y otros dos de turbación en concurso con coacción.

El juicio quedó concentrado en la responsabilidad del jefe de Camioneros de San Nicolás ya que Espíndola no participa porque acordó un procedimiento abreviado a comienzos de septiembre, que derivó en un entendimiento entre el imputado, el fiscal y su defensor que aguarda la homologación de la jueza Elena Baquedano y podría derivar en una pena máxima de 6 años de prisión.
Ricardo Rey, el dueño de la empresa, falleció hace dos años y sus hijos lamentan que no haya podido ver cómo los responsables del bloqueo fueron detenidos, enjuiciados y probablemente sean condenados. Él se hizo conocido fuera de los límites de su ciudad cuando en esos días de hostigamiento sindical se viralizó un video en el que, tras una inspección del Ministerio de Trabajo a su empresa, motorizada por Camioneros, dijo entre lágrimas: “Me vienen a arruinar esos hijos de puta. Qué mierda se creen, no quiero más a esa gente acá”.
Ahora, tras 7 audiencias del juicio oral y público y a la espera del fallo, que se conocerá este miércoles, Ariel Rey afirmó a Infobae: “Es una etapa importante para nosotros y ahora esperemos que la sentencia acompañe lo sucedido. Me quedó la sensación de que en el juicio pudimos dejar asentado todo el trabajo probatorio”.

— ¿Cuál es tu sensación en este momento?
— Es la primera vez que atravesamos este tipo de situaciones. Nosotros estamos acostumbrados a trabajar. Hay una sensación de alivio porque pudimos sostener con firmeza las pruebas que habíamos incorporado a esta causa. Estamos muy animados por el compromiso del Ministerio Público Fiscal, encabezado por María del Valle Viviani y Verónica Marcantonio, más la firmeza de Florencia Arieto y su equipo de abogadas, donde se vio una experiencia y una manera de trabajar muy distintos al que presentaban la defensa de Cabaleyro y de los trabajadores. Así que estamos muy conformes con la primera etapa y a la espera de la decisión del juez.
— En las audiencias, donde ustedes describieron los aprietes, amenazas y exigencias de dinero de Camioneros, revelaste lo que les decía Espíndola, considerado el recaudador del sindicato: “Hacé como hacen todos tus colegas, que pagan un sueldo por mes. Esto funciona así: este es el kiosquito de Cabaleyro”
— Acá quedó demostrada la verticalidad. Nada se hacía que no supiera o no fuera avalado por Cabaleyro. Y el rol de Espíndola era acercarse a todas las empresas con el fin de “robar” los afiliados de todas las distribuidoras y en la búsqueda también de esa plata que todos teníamos que pagar por mes, con la amenaza concreta del bloqueo: “Para trabajar en paz, tenés que poner un sueldo por mes”. Frente al juez destaqué algo que decía Espíndola en las conversaciones conmigo y con mi hermano: “Ya sabés cómo funciona. Esto es para el quiosquito de Cabaleyro”. Pero Espíndola no podía tomar decisiones por sí solo. Todas las decisiones pasaban por Cabaleyro.
— ¿Cómo comienza el hostigamiento sindical?
— Esto arranca de manera muy brutal en 2011 cuando viene el sindicato de Camioneros a San Pedro y de manera simultánea bloquea 5 o 6 empresas con el fin de “robarse” todos los afiliados. “Todos esos empleados de Comercio son nuestros”, decían. Fue una embestida. En ese momento también conocemos a Cabaleyro porque viene con el Ministerio de Trabajo y entra a mi distribuidora de manera violenta. Les preguntaba a los empleados: “¿Este hijo de puta te tiene en negro?“. Así lo conocimos. Me acuerdo mi mamá estaba con delantal, porque en ese momento ella trabajaba detrás de un mostrador en nuestra distribuidora, y Cabaleyro le dice: ”¿Qué hace, señora, está trabajando en negro?“. Y era la dueña e iba a trabajar todos los días. No encontraron nada irregular, pero mi contador me dijo: ”Para no tener problemas, vamos a pasarle dos o tres empleados a Camioneros». Nosotros teníamos unos 10 diez empleados y estaban todos afiliados a Comercio. Después apareció Fernando Espíndola e insistió: “Tenés que pasar todos tus empleados a Camioneros. Si querés trabajar, tiene que ser así; si no, van a tener problemas”.

— ¿También les pedían plata?
— Exactamente. “Así funciona todo, así lo manejamos con todos tus colegas”, decía Espíndola. En las empresas sabíamos que seas práctica estaban normalizadas. Lo entendimos como una parte del costo. Eso fue a partir de 2017. Después empezaron a presionar cada vez más, hasta tal punto de que quisieron meternos un delegado. Les dijimos que no correspondía, que los empleados estaban bien encuadrados, pero ellos querían tener un delegado: es el sistema que tienen para presionar porque los delegados no trabajan y son absolutamente funcionales a los requerimientos del sindicato.
— ¿Y las presiones se mantuvieron?
— Comenzaron a aparecer de nuevo en 2019, año de elecciones presidenciales. Nos citaron al sindicato y Cabaleyro dijo: “Tengo que juntar un millón de pesos. Fijate cuánto me vas a dar vos. Si no, la vas a tener complicada”. La amenaza siempre era: “¿Querés tener problemas? Te conviene arreglar, no seas boludo, todos arreglan”. Hasta que en 2020, por presión tanto de los sindicatos como de trabajadores que se quieren encuadrar en Camioneros, tuve que pasarles 7 empleados y querían llegar a 10 para poder tener un delegado.
— Igual, la actividad principal de ustedes no tenía que ver con Camioneros sino con Comercio.
— Claro, mi actividad es comercio. Además el convenio de Comercio tiene tipificada la categoría porque dentro de la actividad están los choferes, los maquinistas, los limpiavidrios. Igual, tuve que pasarle 7 empleados, pero después Cabaleyro dijo: “Me tenés que dar 120 lucas (por los aportes sindicales) y te hago precio porque si te tengo que reclamar por todo, por dos años para atrás, me debés 3 millones”. Eso fue en 2020. Es otra de las cosas que pudimos probar y que aportamos a la causa.
— ¿En ese momento paró el hostigamiento?
— No, una vez que pasan los 7 empleados a Camioneros, imponen un delegado. ¿Por qué digo imponen? Porque para tener un delegado tiene que cumplirse determinados requisitos legales y no se cumplían en nuestro caso. Un día vino Edgardo Di Mayo (uno de sus empleados) y me dijo: “Yo soy el delegado”. Ahí empieza a cambiar su actitud. No laburaba, no cumplía con las órdenes. Me dijo abiertamente: “Mirá, esto no es nada personal, pero yo tengo que hacer todo lo que me dice el sindicato. El sindicato está para romper las pelotas”. Cuando lo sanciono por los incumplimientos cotidianos, aparecen las amenazas de Espíndola: “¿Cómo vas a sancionar a un delegado?”. En ese momento decidimos dejar de pagarle al sindicato todos los meses para trabajar en paz. Por eso tuvimos el primer bloqueo, el 15 de enero de 2021.
— ¿Tuvieron alguna advertencia previa?
— El 14 de enero recibimos una amenaza contundente de Espíndola: “Bueno, si no vas a poner, vamos a ver qué dice Cabaleyro”. Todo ese día tuvimos una incertidumbre impresionante, prácticamente no pudimos dormir, y las 4 y media de la mañana veo por las cámaras de seguridad al grupo de unas 15 personas, algunos empleados y otros delegados de Camioneros, ante la empresa. Era un cordón humano para que no pudiéramos sacar los camiones por la única entrada de mi negocio. Ahí mismo decidimos hacer la denuncia penal por el bloqueo y por la extorsión que veníamos sufriendo por parte del sindicato.

— ¿Cómo fue ese momento en que decidieron presentar la denuncia? No era fácil ir contra un sindicato poderoso que siempre tuvo respaldo político.
— Lo habíamos decidido después de la amenaza del día previo al bloqueo en una reunión de familia y con mi primer abogado, Daniel Spiropulos, porque afectaba nuestra dignidad. Tenemos todos los empleados en blanco, pagamos todo como corresponde, no debemos nada, tenemos todo en regla y ¿le tenemos que pagar a estos delincuentes para que nos dejen trabajar? No lo íbamos a poder tolerar mucho tiempo más. La situación tuvo un límite. Cuando pasamos a tener el primer delegado, automáticamente empezó a sabotear el trabajo y se termina formando un ámbito laboral imposible de sostener. Siete empleados que por ser camioneros se burlaban, no acataban las órdenes y complicaban el trabajo de otros 26 empleados que sí trabajaban.
— ¿Cuánto duró ese primer bloqueo?
— Duró un día. Cuando hicimos la denuncia penal, el sindicato realiza un montón de denuncias en el Ministerio de Trabajo sobre supuestos problemas en la empresa, diferencia de horas, cuestiones de seguridad e higiene. Y eso derivó en el segundo bloqueo, que duró 4 días a partir del lunes 22 de febrero. Hubo tensión, amenazas, burlas, acamparon ante la empresa, se instalaron con las reposeras en nuestra vereda y no podíamos trabajar. Incluso plantaron un motorhome en la puerta del negocio impidiendo el acceso. Por eso ampliamos la denuncia penal y el día 25 de febrero hubo reuniones en el Ministerio de Trabajo, a cargo de Sofía Rotundo, en connivencia y alineada con Cabaleyro, mientras tenía bloqueada la empresa. Yo tenía que negociar en el Ministerio de Trabajo con la pistola en la cabeza.
— ¿La denuncia judicial no avanzaba? ¿No hubo intervención del intendente o de la policía?
— Venía prosperando. Pero ahora, a partir de este juicio, me entero de conversaciones telefónicas de Cabaleyro que surgieron como producto de la investigación librada por la fiscal María del Valle Viviani. En aquel momento, aparece en escena el comisario de San Pedro, Juan Ramón Catalano, y primero se reúne con los que me están bloqueando y después conmigo. Me dijo que no podía hacer nada porque porque era una situación tensa por una manifestación. Le contesté que si no podía hacer nada no iba a poder entregar las cajas de comida a las escuelas porque estaba bloqueado el galpón donde las tenía. En esos días estábamos en pandemia y nosotros habíamos ganado una licitación para entregar unas cajas que se llamaban módulos alimenticios. Cuando el comisario toma nota de eso, se reúne con el intendente Cecilio Salazar para tratar de destrabar la situación porque lo complicaba a él. Ahora me enteré por las escuchas que Cabaleyro habló con el intendente y éste le dio órdenes al comisario para que nosotros cediéramos, que no compliquemos más y que pusiera en el acta como que no había conflicto, que no pasaba nada. Es gravísimo.
— ¿Y cómo se levantó el bloqueo?
— El 25 de febrero yo tenía que ir a la audiencia en el Ministerio de Trabajo a las 10 de la mañana, pero a partir de las 6 y pico de la mañana empiezan a llegar entre 10 y 12 camiones de otras empresas a copar toda la cuadra de mi empresa. Bloquearon toda la manzana con camiones para intimidarnos. En ese clima tuve que ir al Ministerio de Trabajo a decirle que sí al sindicato a todo lo que me pidieran. Tuve que ir a negociar con la pistola en la cabeza. Le dimos 50 mil pesos a cada trabajador, dejamos en apercimiento la sanción a Di Mayo, pasamos a Camioneros a 3 empleados más. Tuve que decir a todo que sí porque necesitaba facturar, trabajar, destrabar el tema. Tuve que acceder a todo. A tal punto que cuando se va terminando la reunión, que era por Zoom, ellos querían que quedara asentado que había “paz social” con la empresa y nosotros les dijimos: “¿Qué paz social? Queremos dejar asentado que acá hubo un bloqueo”.

— ¿El sindicato lo aceptó?
— No, no pudimos dejar esa constancia porque Cabaleyro amenazó con levantarse y suspender la reunión. “Entonces seguimos con el paro”. Tuve que aceptar porque tenía mercadería que se vencía, facturas que pagar, asfixia financiera. No tuve ni la libertad de poder dejar asentado lo que pasaba en un acta pública frente a la delegada del Ministerio de Trabajo que tenía constancias claras del bloqueo a la empresa.
— ¿Así pudo levantarse el bloqueo, entonces?
— Se levantó ese día al mediodía. Pero ese mismo día, por casualidad, les cae el oficio judicial a Cabaleyro y a Espíndola con la perimetral como producto de la denuncia penal que habíamos presentado en enero. O sea que, por un lado, yo estaba discutiendo todo lo laboral, donde no me quedaba otra que acceder a lo que pedían, y, por otro lado, la denuncia penal siempre avanzó.
— ¿Ahí terminó todo?
— No, en el mes de abril nos pidieron 500 mil pesos. Mi contador, que fue uno de los testigos, me dijo que lo habían llamado del sindicato para que pagáramos todos los gastos que hubo: “Todo esto no fue gratis. Yo tengo la perimetral, pero el colectivo está”. La amenaza era: o ponés los 500 mil pesos porque yo no puedo ir a la empresa por la perimetral, pero el colectivo está ahí.

— ¿Qué colectivo?
— La motorhome que nos había bloqueado y que era propiedad del sindicato. También decidimos acceder en esto porque las cuestiones penales no van al mismo ritmo que la necesidad de trabajo Y mucho menos que la capacidad de acción que tienen estas mafias. Así que, si bien estábamos muy decididos gracias a la clara visión de la fiscal Viviani, dijimos: “Bueno, pagamos esto y ya está”. Accedimos, pero hicimos un video poniendo esos 393 mil pesos en una caja de Chocolino, que es una marca de chocolatada, más un cheque de 103 mil pesos. Y dijimos: “Este cheque alguien lo va a cobrar”. Queríamos buscar alguna trazabilidad porque ya sabíamos que esa plata era para coima y que íbamos a poder encontrar quién era el que cobraba ese cheque y seguir impulsando una denuncia. A partir de ahí empieza el otro hecho, de extorsión, pero ellos buscan la manera de legalizar ese dinero porque sabían que había una denuncia penal.
— ¿Qué pasó entonces?
— El delegado que nosotros habíamos cuestionado y estos 6 empleados que obedecían a Cabaleyro empiezan constantemente a molestar y a sabotear el trabajo. Hasta tal punto que un día llega una inspección del Ministerio de Trabajo con dos inspectores que vienen acompañados con dos delegados del sindicato. Les preguntamos si los delegados estaban autorizados para estar ahí, pero cuando nos dijeron que no los echamos de la empresa: uno era el que me venía a cobrar la coima con Espíndola y ahora llegaba junto con el Ministerio de Trabajo. Una situación muy indignante. Ese fue el día en que mi papá se puso a llorar, como se puede ver en un video, porque tenia mucha bronca por eso que nos había pasado.

— ¿Todo empeoró desde entonces?
— En ese momento, cuando se arma ese disturbio, el delegado dejó de trabajar, vino hasta mi distribuidora, convocó a los 6 empleados que respondían al sindicato y les ordenó que dejaran de trabajar. Filmé esa situación porque como había una causa penal entendía que necesitaba pruebas y llamé a mi abogado y le dije: “A estos tipos no los quiero más en mi empresa”. Los despedimos a los 6, contratamos empleados nuevos, se encuadraron en el convenio que correspondía y desde entonces hubo libertad plena de trabajo. Hoy, mi empresa ya va renovando dos delegados distintos. Creo en la representación sindical, pero bajo las normas vigentes.
— ¿Cuál fue el costo emocional de este bloqueo, más allá de lo que representó en términos económicos?
— Por cuestiones cardíacas, mi papá tenía un cardiodesfibrilador. Cada seis meses tenía que ir al médico para hacerse un control y así se sabía si dentro de ese periodo había tenido algún acontecimiento, como lo llaman ellos. Uno de los de los períodos en que se accionó el cardiodesfibrilador fue el 15 de enero a media mañana cuando se encontró con el bloqueo. Si no tenía el cardiodesfibrilador, ese día a mi papá le agarraba un paro cardíaco de la indignación que tuvo por ese episodio.
— ¿Cómo reaccionó el resto de la familia?
— Hubo un montón de cuestiones emocionales. Como estábamos en pandemia, mis hijos no iban a la escuela y pasaban por la empresa, disfrutaban de estar con sus abuelos, pero al ver el bloqueo dejaron de ir y no la pisaron nunca más. Sufrimos amenazas, no solamente nosotros sino también proveedores de nuestra empresa. Hay conversaciones de Cavaleyro con proveedores y con un tal Marcelo, que suponemos que es Marcelo Aparicio (el número 3 del sindicato que lidera Hugo Moyano), que en el juicio decidieron desestimar, donde dicen: “¿Cuáles son los proveedores de este hijo de puta? Lo vamos a hacer cagar”. Es decir, amenazaban a mis proveedores para que no me vendieran más. La presión era terrible.

— Me imagino cómo lo habrá pasado tu mamá.
— Mi mamá está muy dolida porque, además de que le falta su compañero, le hubiera gustado que él estuviera viendo esta situación, aunque lo único que le interesaba a mi papá era que el negocio trabajara. Él no tenía ningún revanchismo, solamente quería trabajar, que su negocio funcionara, que le fuera bien y que pudiera crecer. Por eso mi mamá se acuerda que mi papá no podía creer que un grupo de delincuentes le impidiera trabajar. Él tampoco podía creer que hayamos tenido que pagar para poder trabajar. Mi hermano y yo teníamos que pagarle al sindicato sin que mi papá se enterara.
— ¿En toda esta pelea tampoco tuvieron apoyo de empresas del rubro o de las instituciones?
— Nosotros decidimos luchar teniendo el aparato sindical y el aparato del Estado en contra. Nuestros propios colegas nos decían: “Rey, tenés que aflojar, no vas a poder”. El mismo intendente me citó a su despacho para tratar de negociar y me dijo: “Che, son bravos, si ustedes no arreglan, Cabaleyro me corta la recolección de basura”. Le contesté: “Ah, Cabaleyro te está amenazando”, pero le tendría que haber dicho: “Denuncialo”. Ahora me enteré de esa charla con Cabaleyro que demuestra connivencia.
— ¿Cómo se llegó a las detenciones de Cabaleyro y Espíndola?
— Nosotros seguimos trabajando y a partir de ese video que se hizo viral de mi papá llorando contactamos a Florencia Arietto porque no sabíamos si nuestro abogado iba a tener la fortaleza para sostener esta denuncia penal. A partir del asesoramiento de Arietto, la causa penal tomó un impulso distinto, más firme. Y eso trajo un aire muy positivo para la fiscal. La investigación derivó incluso en un allanamiento al sindicato en San Nicolás y otro a la federación nacional (que lidera Moyano). En el medio, en abril del 2022, la la jueza de Garantías María Eugenia Maiztegui solicitó la prisión preventiva y efectiva de Cabaleyro y Espinoza hasta tanto se resuelva el juicio por delitos como coacción, coacción en grado de tentativa, extorsión y turbación de la posesión.

— Este caso te llevó a tratar de ayudar a otras pymes que pasaban por lo mismo y por eso te sumaste al Movimiento Empresarial Anti Bloqueos (MEAB).
— Cuando conocemos a Arietto también llegamos a conocer a otros empresarios como Verónica Razzini, Ignacio Dos Reis y otros con los que nos empezamos reunir para tratar de combatir los bloqueos. Así formamos el MEAB. Trabajamos mucho, elaboramos los protocolos para cada área, cada sindicato y cada situación. Aprendí muchísimo y logramos ayudar a otros empresarios que sufrieron lo mismo. Después llegaron los fallos judiciales y finalmente hoy podemos decir que un bloqueo a una empresa es motivo de despido con causa.
— Más allá de lo que representa para tu familia, ¿qué esperás que pase a partir de este juicio?
— Esta es una causa que visibiliza algo que la sociedad naturalizó: un sistema donde se nutre el caldo de cultivo ideal para la extorsión de la mafia sindical, en connivencia con el Estado, que debería mediar, pero termina siendo una dependencia del sindicato. Me interesa mucho más que esta causa termine con una condena ejemplar porque tenemos que mirar para adelante y tenemos que entender que huelga, derecho laboral, no justifica bloqueo, extorsión o coima. Hay una gran diferencia. Tenemos que tratar de que el trabajador entienda que el sindicato debe ocuparse de lograr las mejores condiciones para él. Tenemos 6 trabajadores que fueron utilizados por estos dirigentes. Les lavaron la cabeza porque los hicieron participar de un delito haciéndoles creer que eran derechos laborales. Por eso esta causa tiene que ser ejemplar. Más que para nosotros, para la Argentina.
POLITICA
En plena puja con los aliados, el Gobierno busca acelerar un acuerdo en el Senado para cambiar la ley de salud mental

Después de dos semanas de viajes y, pese a que habrá otros senadores que sumarán millas dentro de poco, el oficialismo intentará reactivar la agenda y acelera un acuerdo con la oposición dialoguista para modificar ley de salud mental, un tema delicado que genera un constante ida y vuelta entre el Gobierno y las provincias.
Hasta la noche del jueves último, la intención de la bancada de La Libertad Avanza en la Cámara alta, que comanda la porteña Patricia Bullrich (Capital Federal), era realizar una conferencia en los próximos días para anunciar los cambios trabajados en los recientes días con aliados, según confiaron desde diversos bloques a Infobae. El texto final no está cerrado.
Este medio obtuvo, durante el transcurso de la semana, un borrador de dictamen que fue girado a las bancadas. En particular, a los senadores que forman parte de las comisiones que trabajan el tema: Salud; y Legislación General. Ambas son presididas por mileístas: Ivanna Arrascaeta (San Luis) y Nadia Márquez (Neuquén), respectivamente.
Un primer punto a considerar es la dosis de intervención de los psicólogos -necesarios- no sólo durante el proceso de una internación -como contó semanas atrás Infobae-, sino en una casi equiparación con psiquiatras a la hora de tomar la decisión principal en una eventual internación. Desde dos despachos reconocieron, por lo bajo, la llamativa -y fuerte- presión que partió desde ministerios de salud de gran parte del interior del país. Por ahora no lograron quebrar esa barrera y los médicos primarían -con lógica- en ese sentido.

Otro ítem a contemplar es cómo y dónde tendría que interactuar la pata judicial. “No pueden decidir sólo ellos. La idea es no judicializar, pero sí que sean notificados y formen parte del sistema”, expresaron desde un despacho a este medio. También habrá aclaraciones relacionadas con internaciones en contra de la voluntad del paciente.
Sobre esta cuestión, aparece un inciso -el “q”-, que señala que “toda persona con plena capacidad puede consentir o rechazar anticipadamente determinados tratamientos y decisiones relativas a su salud mental, así como designar a una o más personas para que expresen su consentimiento cuando no pueda hacerlo por sí misma”. En tanto, las directivas deberán “ser aceptadas por el equipo interdisciplinario interviniente, salvo aquellas que constituyeran riesgo grave de daño para la vida o la integridad física propia o de terceros”. Además, “la declaración de voluntad puede ser revocada en todo momento”.
Por otra parte, en la propuesta que circula -sobre la cual falta el aval final- se deja claro que “la autoridad de aplicación” impondrá “los lineamientos para que cada jurisdicción defina las características de conformación de sus equipos interdisciplinarios, según la disponibilidad de recursos humanos de cada jurisdicción, pudiendo preverse la intervención del médico psiquiatra mediante teleconsulta sincrónica cuando su presencia física no pueda garantizarse”. Esto ocurre debido a las cifras compartidas entre senadores, que mencionan la presencia de poco menos de 4.000 psiquiatras generales y 454 “infantojuveniles”, versus 100.000 psicólogos matriculados.
Además, los familiares, representantes legales y quienes ejerzan funciones de apoyo de personas con una afección o trastorno de salud mental tendrían derecho a “recibir información y contenidos psicoeducativos sobre la afección, los tratamientos disponibles y su evolución previsible”; “conocer los recursos y dispositivos de la red de salud mental disponibles en su territorio; “acceder a instancias de orientación y apoyo para el autocuidado”; y “ser escuchados en cada etapa significativa del proceso de atención”.
En caso de cerrarse un consenso -no oficial aún-, se convocará al plenario de comisiones para dictaminar. La Libertad Avanza desearía ir al recinto el 22 del corriente mes -el mejor escenario, aunque complejo- o el 29. No obstante, la pre campaña electoral y las rencillas internas en la Cámara alta podrían dilatar, una vez más, el asunto.
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