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Javier Milei, en la encrucijada entre el voto moroso y el voto “terrorista”

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El oficialismo mileísta busca “domarlos”, según su lenguaje. La oposición dura les pone una ficha para desbalancear la cancha electoral en contra de Javier Milei. Son los morosos, el nuevo sujeto político que en este 2026 empieza a tallar fuerte en el camino rumbo al 2027 electoral.

El Gobierno apunta a licuar el poder político y la legitimidad de los morosos. Se vio en los últimos días cuando Milei y Luis Caputo avanzaron con una estrategia llena de desafíos: responsabilizar a los ciudadanos endeudados por sus decisiones individuales y despegar a la política macro de su papel en ese proceso. “La pregunta es: ¿le pusieron una pistola en la cabeza para endeudarse? No”, planteó Milei el domingo. “Cada uno nos tenemos que hacer cargo de nuestras decisiones”, afirmó Caputo la semana pasada.

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Se trata del inicio de un nuevo capítulo en la pedagogía macroeconómica del mileísmo: de la virtud política del ajuste del gasto público antidéficit, anti emisión y anti inflación a la virtud del ajuste de la economía doméstica y la responsabilización de los hogares como sujetos económicos libres. Es decir, sus bolsillos, su decisión.

Toda una escalada en el carácter disruptivo de Milei: de lo que parecía una promesa electoral antipopular a otra tan impopular como la anterior, pero todavía más osada. De 2023 y 2025 y el ajuste fiscal impensado como imán en las urnas, lo que le terminó dando resultados electorales, al ajuste de las familias y la administración de sus desequilibrios como un asunto estrictamente privado.

Las políticas del Gobierno quedan fuera de toda responsabilidad. Desde el oficialismo, no se ve todavía una tendencia a construir satisfacción ciudadana por vías económicas más directas. ¿Puede salirle el tiro por la culata al Gobierno? Es decir, ¿hay riesgo esta vez de despertar o exacerbar reacciones anti mileístas en las urnas de 2027?

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Del otro lado del río ideológico, el kirchnerismo hace ese cálculo y sueña con que los morosos se conviertan en el nuevo ordenador de la oferta electoral. En ese votante, la oposición kirchnerista cifra sus esperanzas de ganar la centralidad política en 2027. Las palabras de Kicillof el 9 de julio último fueron directo a esos oídos: “En todo el país tenemos récord absoluto no sólo de la deuda de la familia sino de gente que no puede pagar la cuota de la deuda. Tocando un botón queda endeudado y después no lo puede pagar. Pero en realidad esto es un síntoma: el endeudamiento es para vivir”, dijo.

El Gramsci de Milei

La coreografía mileísta en el camino electoral encontró otro componente en las últimas semanas. De los morosos a los “terroristas”, es decir, periodistas, estudiantes, profesores e investigadores que piensan distinto, todos señalados como tales por Milei el domingo en una entrevista con Luis Majul. Un kirchnerismo gramsciano que, según Milei, habría triunfado en la batalla cultural vía copamiento en la producción simbólica. Milei responde haciendo lo mismo, pero en sentido opuesto.

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Milei vuelve a reescribir el manual electoral. Por un lado, con la responsabilización de los morosos, innova en la relación entre oficialismo y votante: a los morosos, ni “plan platita” de ningún tipo, al menos hoy, y ni siquiera narrativa de comprensión. Hay peligro de que ese voto se escape por izquierda o por derecha, pero, por el momento, el Gobierno no concede. Por el otro lado, con la acusación a la disidencia intelectual, agrava el distanciamiento de una centro derecha móvil que lo votó en 2023 y no está segura de volver a hacerlo en 2027.

El horizonte del Gobierno está tironeado entre los morosos que no ven llegar los resultados económicos y el votante republicano condicionado por el hastío de la identidad mileísta.

El proyecto de reelección de Milei sufre hoy dos fuerzas que presionan en el mismo sentido: contra el Gobierno. Una es el kirchnerismo, por supuesto. Lo paradójico es que la otra proviene de las entrañas del oficialismo: se concentra en el endurecimiento de su discurso identitario que impacta sobre la libertad de expresión y sobre la disidencia como virtud republicana. Esa virtud puede no interesarle al mileísmo, pero sí le interesa a los votantes que no lo votaron en primera vuelta pero lo acompañaron en el balotaje de 2023.

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Desde afuera, la oposición, y desde adentro, el oficialismo, pueden llegar a converger en un resultado en la primera vuelta: la acentuación de la dispersión mileísta en un escenario electoral que se presenta, de movida, fragmentado. Es decir, el riesgo de fuga de votos insatisfechos a espacio alternativos dentro del cuadrante de centroderecha, desde Pro a Victoria Villarruel. En esa primera vuelta, cada punto porcentual vale oro para el oficialismo.

Las encuestas son contradictorias: coinciden en una caída de imagen de Milei que no llega a los 40 puntos, pero aún así algunos encuestadores de trayectoria no ven un Milei perdedor. Sin una alternativa electoral con chances, el Gobierno la tendría bastante fácil el año que viene, pero se la complica de gusto. Por ahora insiste con el sobregiro tribal para consolidar a su votante leal, que le dio aire en la primera vuelta de 2023. La gran apuesta es sostener la inflación a la baja y una activación del PBI que empiece a generalizar sus efectos.

De la inflación a la morosidad

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El problema para el Gobierno es el cambio de tendencia: la inflación, a la baja, ya no es percibida como el problema más urgente. Ahora preocupa la morosidad. El Banco Central dio un dato preciso en su última “Encuesta de condiciones crediticias”: de cada tres personas que se volvieron morosas en los dos últimos años, dos cayeron en atrasos por una pérdida en su capacidad de pago, y no por haberse endeudado más.

Hay un punto central en medio de un proceso electoral: Inflación y morosidad son experiencias ciudadanas distintas. Con la inflación, el dinero y el tiempo se escurre entre las manos: la aceleración de precios acelera la percepción del paso del tiempo. El futuro adquiere velocidad y la salida es gastar el dinero ni bien toca las manos: desprenderse de la moneda antes de que pierda más valor. Con la emisión y la inflación crece la pobreza, pero la ilusión óptica es que hay agua para apagar ese fuego. Massa 2023 aprovechó ese ánimo social. El peronismo en general no ve a la inflación como un problema: el toqueteo de la macro, con la emisión, les permite sostener la ficción del consumo. Y el subidón de pobreza medida por ingresos se disimula con una batería de planes sociales clientelistas.

Con la morosidad y la deuda impagable que aprieta, la experiencia psicológica es otra: no hay futuro y ficción de consumo a donde fugarse. Ni una baja de la inflación, con contención sostenida de esa baja, alcanza para generar esperanza: la plata alcanza cada vez menos. El llamado del prestamista informal presiona sin piedad sobre la vida familiar. La cuestión es cómo va a influir en el voto un panorama compuesto de informalidad creciente y morosidad como estilo de vida.

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Hay otro punto que diferencia la lucha contra la inflación de la lucha contra la morosidad. Milei fue capaz de hacer pedagogía con la inflación: dejó claro que es responsabilidad de la casta política. El votante quedó en el lugar de víctima. Pero la narrativa anti morosos del Gobierno se aleja de esa línea: la morosidad no es culpa de la casta política, es decir, de este Gobierno, sino del ciudadano de a pie que se endeuda. En la mirada del oficialismo, el moroso es la casta.

Desde el regreso a la democracia, la inflación e, inclusive, la hiperinflación fue el gran problema económico y político. El ajuste fiscal en serio y sostenido era la solución, pero nadie se animaba a plantearlo: era piantavotos. Hasta que llegó Milei. Ahora el problema político es otro: desempleo formal con informalización laboral y endeudamiento

Desde el equipo económico, la morosidad es una de las caras de la especulación modelo 2025 contra el Gobierno. Caputo explicitó esa lectura. Puso en duda el estado de necesidad del que tomó deuda, y señaló la dolarización preventiva como causa posible del endeudamiento en 2025: “Si yo te ayudo a vos porque tomaste mal un crédito, y yo no sé si vos tomaste mal el crédito porque no llegabas a fin de mes o porque alguien te había contado que Milei se iba y el dólar se iba a ir a 3.000…”.

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La narrativa oficialista disciplinadora de los hogares endeudados parte de esa hipótesis. No contempla una pieza del rompecabezas: el subidón de tasas que decidió el Gobierno en medio del proceso electoral el año pasado para evitar la suba del dólar. Ese cambio en la tasa de interés es una de las causas centrales de la incobrabilidad. Se sumó una pérdida sostenida del poder de compra del salario.

Deuda particular y Estado, ¿asuntos separados?

¿El Gobierno tiene respuestas políticas para darle a los morosos? Sí, el oficialismo tiene respuestas, pero no está claro si son las mejores. La argumentación del oficialismo se basa en cuatro premisas más o menos explícitas. Primero, la toma de un préstamo es un cálculo individual y libre. Segundo, no es una decisión dictada por una necesidad causada por un contexto ajeno al individuo. Tercero, un salvataje del Estado es la socialización indebida de una responsabilidad individual a terceros. Cuarto, los morosos son primos hermanos de los especuladores dolarizados.

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Todas se sintetizan en un principio que empieza a tallar en la visión política y macroeconómica del Gobierno: endeudamiento individual y Estado, asuntos separados. Es decir, para el Estado mileísta, no hay responsabilidad de la política económica en la toma de deuda de los particulares en 2025.

Hay una línea de continuidad en la visión política y económica del mileísmo que llega desde el ajuste fiscal a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y de ahí a una visión del mundo anti morosos. Cualquier salvataje a los endeudados es una concesión y una ruptura en su concepción del retiro del Estado en el juego económico que juegan los actores particulares, incluida la familia.

El Gobierno apuesta a una reforma cultural macroeconómica también a escala hogareña. Es una concepción política que se auto impone una restricción en el manejo de la economía, y busca elevarlo ahora a la enésima potencia: al hogar del votante en pleno avance del proceso electoral. La gran pregunta es cómo reaccionará el voto moroso.

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Luciana Vázquez,Javier Milei,Conforme a

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El PRO llevó su agenda internacional a Estados Unidos y mantuvo reuniones en la Casa Blanca

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El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y el titular del bloque de Diputados del PRO, Cristian Ritondo, encabezaron una agenda política en Washington con reuniones en la Casa Blanca, el Congreso de Estados Unidos y el Atlantic Council. El objetivo de la visita fue fortalecer los vínculos con referentes del oficialismo estadounidense y ampliar la proyección internacional del partido.

Uno de los principales encuentros fue con Richard Walters, subsecretario de Gabinete de la Casa Blanca para Asuntos Legislativos y Políticos. Según informaron desde el partido, la conversación giró en torno al escenario político de Estados Unidos, los cambios que atraviesa América Latina y el nuevo mapa regional tras las últimas elecciones.

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“Junto a Cristian Ritondo conversamos con Richard Walters sobre el escenario político de Estados Unidos, los cambios que atraviesa nuestra región y las transformaciones que está llevando adelante el presidente Javier Milei”, sostuvo Jorge Macri.

El viaje de Jorge Macri y Cristian Ritondo buscó reforzar los vínculos con Estados Unidos. (Foto: PRO)

El jefe de Gobierno porteño agregó que “la Argentina tiene hoy una oportunidad histórica de consolidar un camino de estabilidad, reformas, seguridad, menos impuestos y más libertad para quienes trabajan, producen e invierten”. También afirmó que “fortalecer nuestra relación con los Estados Unidos es una parte fundamental de ese camino”.

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Mandan a un tribunal oral a revisar si corresponde anular la condena a Guillermo Moreno por la falsificación de datos del INDEC

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La Cámara Federal de Casación abrió la puerta para evaluar si corresponde anular la condena a Guillermo Moreno a 3 años de prisión en suspenso y 6 años de inhabilitación para ocupar cargos públicos por falsear datos del INDEC cuando era secretario de Comercio durante el kirchnerismo, porque entiende que se encuentra prescripta por el paso del tiempo.

Los jueces de la Sala II del tribunal, Mariano Borinsky y Alejandro Slokar, rechazaron un recurso extraordinario del fiscal ante la Casación Mario Villar, evitaron que el caso vaya a la Corte y convalidaron la decisión por la cual ordenaron al tribunal oral que hizo el juicio que evalúe si la causa contra Moreno y su exnúmero dos Beatriz Paglieri se encuentra prescripta.

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Los magistrados declararon inadmisible el recurso extraordinario federal interpuesto por el fiscal y con ello quedó firme la decisión por la cual se ordenó al tribunal oral la revisión del fallo, a 17 años desde que ocurrieron los hechos.

Los magistrados consideraron que el escrito del fiscal Villar no cumplía con los recaudos que la ley exige para la admisibilidad del recurso, y dijeron que no iba dirigido contra una sentencia definitiva, por lo cual decidieron su desestimación por inadmisible.

Moreno y Beatriz PaglieriTelam

Los jueces basaron su fallo en el criterio sostenido por la propia Corte Suprema de Justicia en lo relativo a los requisitos exigidos para la interposición del recurso extraordinario. El tribunal oral ahora queda ahora obligado a dictar un nuevo pronunciamiento sobre la prescripción ajustado al estándar trazado por los jueces Borinsky y Slokar que ya señalaron que el asunto puede estar prescripto ya que la causa lleva más de 17 años de tramitación.

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La causa se originó en una denuncia presentada en febrero de 2007 vinculada a la actuación de Moreno en el INDEC durante su gestión como secretario de Comercio Interior.

El Tribunal Oral Federal N° 2, integrado por Néstor Costabel, Rodrigo Giménez Uriburu y Jorge Gorini, condenó a Moreno y a Paglieri a una pena de tres años en suspenso por los delitos de abuso de autoridad en concurso ideal con destrucción e inutilización de registros públicos. La coimputada Marcela Filia fue absuelta y el fallo quedó firme y fue consentido por la propia fiscalía.

El 1° de julio de 2026, la Sala II, por mayoría de los jueces Slokar y Borinsky, con la disidencia del juez Javier Carbajo, había hecho lugar a los recursos de casación de ambas defensas, y ordenando que se dicte un nuevo fallo.

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El tribunal oral había rechazado el planteo de prescripción al considerar que mientras Filia fuera funcionaria en el INDEC no operaba ese supuesto, aun cuando hubiera sido absuelta por una decisión firme y consentida por el fiscal.

Los jueces de Casación Mariano Borinsky, Diego Barroetaveña y Alejandro SlokarEnrique García Medina

La mayoría de Casación revocó ese criterio al sostener que el principio de que la causa no prescribe cuando un imputado es funcionario público tiene el propósito de evitar que corra el término mientras quien ocupa ese cargo pueda influir negativamente u obstaculizar el avance de la investigación. Y además dijo que el imputado que suspende los plazos no debe ocupar cualquier cargo público, sino uno que tenga incidencia sobre el asunto del proceso.

El tribunal oral había reconocido al absolver a Filia que no surgía de las constancias del expediente cuáles fueron las actividades que desarrolló en el INDEC, ni el cargo para el que fue contratada. Sin embargo, entendió que se trataba de una empleada administrativa que cumplió órdenes propias de sus funciones.

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Pero la Cámara de Casación entendió que ese déficit no podía ser suplido luego para sustentar la suspensión del plazo. Ahora los jueces del Tribunal Oral Federal 2 deberán revisar nuevamente si corresponde o no declarar prescripto el caso.




la condena,Hernán Cappiello,Conforme a

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Germán Martínez: “El principal desafío que tiene el peronismo es la reconstrucción de la confianza”

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El debate por el Presupuesto 2027 comenzará a ocupar el centro de la agenda del Congreso y, con él, las negociaciones entre el Gobierno, los gobernadores y los bloques opositores. Germán Martínez, jefe del bloque de Unión por la Patria en Diputados, sostuvo que su espacio esperará a conocer el proyecto definitivo antes de fijar una posición, aunque anticipó algunos de los puntos que buscará discutir.

Durante una entrevista en Infobae al Regreso, el legislador recordó que el Gobierno había enviado al Congreso el adelanto del Presupuesto el 3 de julio y consideró que allí ya podían observarse algunas de las proyecciones que ahora trascendieron. “Ya a esta altura conviene esperar el documento final”, planteó.

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Martínez aclaró que Unión por la Patria no se opone a que el país tenga una Ley de Presupuesto. “Nosotros nunca estuvimos en contra de que haya un presupuesto”, afirmó. Sin embargo, cuestionó que el análisis de las cuentas públicas quede concentrado en el resultado fiscal y sostuvo que también deben contemplarse la evolución de los ingresos y el nivel de actividad.

Como antecedente, recordó que el Presupuesto aprobado en diciembre había proyectado una inflación del 10,1% para este año y planteó que las diferencias entre las previsiones oficiales y la evolución posterior de la economía deben ser consideradas al analizar las nuevas estimaciones.

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El impacto del ajuste y la preocupación por la economía

Para respaldar su planteo, Martínez citó durante la entrevista un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) sobre la evolución del gasto público. Según los datos que mencionó, entre enero y agosto de 2026 y el mismo período de 2023, las transferencias corrientes a las provincias cayeron un 86%, mientras que la obra pública y el gasto de capital registraron una reducción del 83%.

También señaló una caída cercana al 40% en el financiamiento universitario y en las prestaciones sociales, mientras que, según su exposición, las jubilaciones acumularon una pérdida real del 8,2% frente a 2023.

Hay que pensar el presupuesto también teniendo en cuenta estos elementos”, sostuvo. Para el diputado, la discusión sobre el equilibrio de las cuentas públicas debe contemplar qué ocurre con los recursos que ingresan al Estado.

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Si uno mira solamente la dinámica del gasto sin mirar la dinámica de los ingresos, se complica”, explicó. En ese sentido, vinculó la recaudación con el nivel de actividad y sostuvo que una economía con mayor producción y consumo amplía la base sobre la cual se cobran los impuestos.

Martínez sostuvo que el debate del Presupuesto 2027 debe incluir el resultado fiscal, los ingresos del Estado y el nivel de actividad económica (REUTERS/Angela Ponce)

La situación de la industria ocupó otro tramo de la entrevista. Martínez contó que participó en Esperanza de la reunión anual de la Federación de Industriales de Santa Fe por el Día de la Industria y aseguró que allí recibió un diagnóstico negativo por parte de empresarios del sector. “El principal problema que tenemos hoy es un infernal parate económico”, definió.

Según relató, el presidente de la entidad habló de un “ACV productivo” para describir la situación. Martínez sostuvo que el crecimiento de sectores orientados a la exportación, como los hidrocarburos, la minería, el litio, la economía del conocimiento y las energías renovables, necesita complementarse con una recuperación de la demanda interna. “Si a esos elementos no le agregás un mercado interno potente, no te alcanza”, afirmó.

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Qué dijo sobre el proyecto del Gobierno para Malvinas

Martínez también se refirió al proyecto que el Gobierno prepara sobre Malvinas y que contempla medidas vinculadas con empresas que desarrollen actividades en las islas. El diputado evitó anticipar si Unión por la Patria acompañará la iniciativa hasta conocer su contenido. “Veremos cuál es el contenido y evaluaremos en función de eso”, respondió.

El jefe del bloque opositor recordó que el Congreso ya cuenta con legislación sobre la cuestión. Mencionó las leyes sancionadas en 2008 y 2011 relacionadas con la pesca y con sanciones a empresas que operen en la zona sin autorización argentina.

Sobre Malvinas, Germán Martínez pidió conocer el contenido del proyecto del Gobierno y reclamó que se debata en las comisiones de Relaciones Exteriores y Defensa (Infobae en Vivo)

En ese contexto, cuestionó la decisión del Gobierno de impulsar ahora nuevas medidas y reclamó que el proyecto sea discutido en las comisiones de Relaciones Exteriores y Defensa. “Que venga el proyecto y que se debata y que esté abierto”, sostuvo.

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Martínez también planteó la necesidad de establecer controles sobre las actividades económicas vinculadas con los recursos de las islas y advirtió sobre posibles irregularidades en sectores como los hidrocarburos y la pesca.

El desafío del peronismo y su mirada sobre Kicillof

Consultado por la reconstrucción del peronismo, Martínez sostuvo que el espacio debe recuperar capacidad para interpretar las preocupaciones cotidianas de la sociedad. “Tenemos que tener una capacidad de leer con precisión dónde está puesta la expectativa de la vida cotidiana de los argentinos y las argentinas”, afirmó.

Entre los temas que considera centrales ubicó la actividad económica, el empleo, la recuperación del salario real, el consumo interno y las políticas de ciencia y tecnología. En materia laboral, señaló que se perdieron más de 300 mil puestos de trabajo.

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El diputado también reconoció errores de las administraciones peronistas y los vinculó con el deterioro de la confianza de parte del electorado. “El principal desafío que para mí tiene el peronismo tiene que ver con la reconstrucción de la confianza”, sostuvo.

Martínez afirmó que el principal desafío del peronismo es reconstruir la confianza y volver a interpretar las preocupaciones sobre empleo, salario real y consumo interno

Sobre Axel Kicillof, Martínez lo definió como “un muy buen gobernador de la provincia de Buenos Aires” y lo ubicó entre los dirigentes que podrían formar parte de una futura propuesta presidencial del peronismo.

En Santa Fe, en tanto, evitó confirmar una candidatura a gobernador, aunque reconoció que analiza esa posibilidad. “Ganas no me faltan”, dijo, y señaló que cualquier definición dependerá de la estrategia que adopte el Partido Justicialista provincial.

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También evaluó la gestión de Maximiliano Pullaro. Martínez reconoció como un dato positivo la reducción de los homicidios dolosos y las balaceras en Rosario. “Hay un acierto, sin lugar a dudas, y hay que tratar de sostenerlo”, afirmó.

Al mismo tiempo, sostuvo que la venta de estupefacientes en los barrios de la ciudad “lejos de solucionarse, está potenciada”. También valoró la inauguración de un natatorio en la zona sur de Rosario y cuestionó el rumbo económico de la provincia, al considerar que Santa Fe quedó condicionada por las decisiones del gobierno de Javier Milei.

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germán martínez

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