CHIMENTOS
La angustia de Denise Dumas al aire por la desaparición de su gata: “Se llama Mina y nunca salió de casa”

Denise Dumas compartió en vivo en LAM (América TV) la preocupación de su familia en en este momento al revelar la desaparición de su gata Mina en el barrio de Colegiales, Capital Federal, por la zona de la Plaza Mafalda. Durante la emisión del programa, la animadora relató los detalles del hecho, mientras sus compañeros la acompañaban y buscaban alternativas para dar con el animal.
La panelista del ciclo explicó que la mascota se perdió luego de que colocaran unos andamios en la obra lindera a su casa, lo que facilitó su escape: “Me pusieron unos andamios, porque hay una obra justo al lado de casa y se ve que se fue por ahí”.
La conductora manifestó su angustia al no haber visto a Mina desde la mañana. “No la vemos desde hoy a la mañana ya”, señaló al aire, y agregó que ya habían avisado a los vecinos. Además, remarcó que la gata nunca antes se había escapado: “Nunca salió, el tema es ese. Nunca se fue de casa”.
La búsqueda fue inmediata. El equipo del programa mencionó que ya difundieron la información en las redes sociales de El ejército LAM, en un intento por ampliar el alcance del pedido de ayuda.
Mina es una gata negra, de ojos amarillos, pequeña de tamaño pero con varios años de vida. Dumas recordó cómo la adoptaron durante la pandemia: “Apareció en pandemia en la puerta de casa. Lloraba en la puerta y alguien preguntó por ella”. La conductora explicó que la familia terminó acogiéndola: “No era mía, pero fue nuestra”.
La situación se tornó más delicada al confirmar que Mina nunca había salido de su hogar antes, lo que aumenta la preocupación por su paradero. Denise y sus compañeros alentaron a la audiencia a colaborar: “Si pueden colaborar, si la ven, ya saben”. Dumas destacó la docilidad de su mascota: “Es rebuenita, le decís ‘Mina’ y viene”.

En marzo de este año Denise Dumas abrió su corazón al recordar la muerte de su hermana, quien sigue marcando su vida y relató en el ciclo de América cómo aquel hecho transformó su mirada sobre la responsabilidad vial. La conductora compartió que la tragedia familiar ocurrió cuando Janine, de dieciocho años, fue atropellada por un conductor alcoholizado en la Avenida del Libertador en 1989.
La panelista reconstruyó la madrugada que alteró el destino de su familia: “Un día sonó el teléfono en mi casa y mi hermana estaba muerta porque una persona que había tomado y la había matado”, comenzó diciendo conmovida. Esa llamada, aseguró, partió en dos la historia de los Dumas, dejando una huella imborrable.
El accidente, que sucedió cuando Denise tenía once años, generó en ella una postura inquebrantable frente al consumo de alcohol al volante. Desde entonces, la presentadora advierte sobre las consecuencias de la imprudencia: “Por eso digo que hay que tener conciencia que si tomas podés matar a alguien”.
El episodio ocurrió una noche en que Janine, tras mucho insistir, había conseguido el permiso de sus padres para salir con amigos. El vehículo que las trasladaba fue embestido por otro auto guiado por una persona bajo efectos del alcohol. El impacto fue sobre el lado de Janine, lo que resultó fatal.
La tragedia dejó profundas secuelas en el entorno familiar. Denise evocó con detalles la mañana siguiente: a las ocho, despertó con la irrupción de “unas siluetas” en su cuarto y una certeza estremecedora. “Al contar tres, pensé: ‘Falta uno’. Y lo primero que atiné a decir fue: ‘¿Quién se murió?’ ¡Sabía! Yo lo sabía…”.
La muerte de Janine, subrayó la conductora, generó un “antes y un después” en su vida y en la de sus padres. Denise recordó que su hogar “nunca estuvo a oscuras ni en silencio. Y ese fue el inmenso mérito de mis viejos”, para quienes la familia representa el sentido de todo. “Mi familia es todo. Viajar tiene sentido si voy con ellos. Trabajar tiene sentido porque lo que gano es para ellos. El éxito tiene sentido si lo celebro con ellos…”, afirmó.
CHIMENTOS
Cómo se habrían conocido la China Suárez y el piloto Franco Deambrosi: “No dan las fechas”

Este lunes, Intrusos (América TV) reveló el lunes el escenario preciso en el que la China Suárez y el piloto de automovilismo Franco Deambrosi se habrían conocido: el rodaje de la segunda temporada de En el Barro, la ficción de Underground en la que la actriz tuvo un papel protagónico y para la que la producción convocó a corredores de carrera reales. El dato llegó en medio del escándalo que desató Yanina Latorre días atrás, cuando publicó la foto de Deambrosi con una insinuación directa sobre un supuesto affaire con la actriz, entonces en pareja con Mauro Icardi.
Según explicó Marcela Baños, las escenas vinculadas al automovilismo en En el Barro requerían la presencia de pilotos de Turismo Carretera, dado que el personaje interpretado por Victorio D’Alessandro era un corredor que sería secuestrado dentro de la trama. Para esas escenas, la producción no recurrió a actores sino a pilotos reales. Deambrosi fue uno de ellos. “Ahí se conocen Franco y la China”, señaló Baños ante sus compañeros, que hasta ese momento desconocían el detalle.
La revelación generó reacciones inmediatas en el panel. Marcela Tauro preguntó con sorpresa: “¿¡Él es actor!?”, sin poder disimular el asombro ante la presencia del piloto en una producción de ficción. La aclaración de Baños despejó la confusión: Deambrosi no interpretó ningún papel, sino que funcionó como un doble en las escenas de pista junto a otros corredores.
La cronología del rodaje le da peso al dato. Según precisó el conductor Rodrigo Lussich, la segunda temporada de En el Barro se filmó entre el 2 de julio y el 14 de septiembre de 2024, un período en el que Icardi aún mantenía su relación con Wanda Nara. Esa ventana temporal fue la que alimentó las versiones sobre el momento en que la actriz y el piloto habrían cruzado sus caminos por primera vez, meses antes de que comenzara el vínculo entre Suárez e Icardi.
Natalie Weber había intentado despejar el solapamiento de fechas con un dato propio: según ella, Deambrosi y la China se habrían vinculado a partir de noviembre de 2024, cuando el piloto viajó para recuperarse de una rotura de ligamentos cruzados. Esa versión, sin embargo, quedó en tensión con la del rodaje de En el Barro, que ubica el primer contacto varios meses antes. Camilo García, por su parte, apuntó contra el propio piloto: “No da la fecha porque quiere seguir especulando con el misterio y que sigamos hablando de él”, en referencia a las declaraciones ambiguas que el piloto le había dado a la periodista Paula Varela.

El nombre de Deambrosi había entrado al escándalo de la mano de Latorre, quien publicó su foto con un mensaje dirigido a Icardi que prometía más información. Lo que vino después fue una escalada pública entre la panelista y el futbolista, con stories cruzadas y acusaciones en tiempo real. Deambrosi, en ese contexto, optó por el silencio durante días. Cuando finalmente habló, lo hizo a través de un texto en sus historias de Instagram que no desmintió nada de forma explícita.
“Hay conexiones que no necesitan títulos, fotos ni confirmaciones para existir, y eso solo nosotros lo sabemos”, escribió el piloto en ese descargo, una frase que el mundo del espectáculo interpretó como una confirmación velada del vínculo con la actriz. Antes de esa línea, había aclarado que no todo lo que se decía era cierto, pero también que no todo merecía ser aclarado. El texto cerró con una referencia a su mundo: “Mientras algunos intentan entender qué pasa, yo sigo enfocado en lo mío. Nos vemos en la pista. #88”.
El affaire con la China Suárez no fue el único episodio que vinculó a la actriz con un deportista en ese período. Según se informó en Intrusos, el coqueteo de Suárez con el piloto de Fórmula 1 Franco Colapinto en Madrid también ocurrió en noviembre de 2024, en una semana que concentró varios nombres y varias versiones en torno a la actriz.
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Quién fue el eliminado de Gran Hermano que dejó a todos en shock

Gran Hermano volvió a vivir una noche cargada de tensión. Como ocurre cada semana, los participantes esperaron con ansiedad la decisión del público hasta que Santiago del Moro anunció quién debía abandonar la competencia. Aunque era una eliminación que muchos fanáticos anticipaban, la despedida tuvo un condimento especial que rápidamente se robó toda la atención.
El jugador eliminado fue Leandro Nigro, uno de los participantes que había quedado en la mira de los seguidores del reality por su bajo perfil dentro de la casa. En las redes sociales, muchos lo catalogaban como una «planta», un apodo que suele recibir quien tiene poca participación en el juego y evita los conflictos.
Más allá de la eliminación, lo que terminó convirtiéndose en tendencia fue la manera en la que «Nigro» dejó la casa. En el marco de una dinámica especial, un hombre disfrazado de planta ingresó al reality y retiró su valija en una carretilla, una escena que provocó las risas de los participantes y muchos comentarios en las redes sociales.
Por su parte, Luana Fernández, que quedó con él en la placa quedó muy angustiada ya que temía irse. Al parecer, tampoco la agradó quedar en esa instancia con alguien que no hacía nada en la casa, lo que la obligará a replantear su estrategia. Mientras tanto, los seguidores del reality disfrutaron de esta divertida salida al ritmo de Bad Bunny.
OTRA BAJA EN LA RECTA FINAL
Con esta eliminación, Gran Hermano entra en una etapa decisiva. Cada salida modifica las alianzas, obliga a los jugadores a replantear sus estrategias y deja la competencia cada vez más cerca de la gran final.
Mientras tanto, el público ya comenzó a especular sobre quién será el próximo participante en abandonar la casa. Con menos jugadores en carrera y una convivencia cada vez más intensa, cualquier movimiento puede cambiar por completo el rumbo del reality.
Gran Hermano
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Julieta Ortega recordó las fantasías que provocaba en Sex: “Muchos pendejos me esperaban a la salida”

Durante su paso por Otro día perdido, el ciclo conducido por Mario Pergolini en Eltrece, Julieta Ortega repasó su experiencia como parte del elenco de Sex, la creación de José María Muscari que transformó la escena porteña con su propuesta inmersiva, rotativa y cargada de cercanía con el público. La actriz recordó los nervios iniciales, el fenómeno de los espectadores recurrentes y las anécdotas insólitas que marcaron su paso por el espectáculo.
Ortega remarcó que, aunque las primeras funciones le generaron ansiedad, rápidamente se adaptó a la dinámica del show y a la interacción constante con quienes asistían, en un contexto donde el límite entre artista y audiencia se diluye y se potencian situaciones inesperadas dentro y fuera del escenario.
La actriz relató que su ingreso a Sex se produjo cuando la obra ya llevaba varios años en cartel. Participó durante casi dos años, con funciones en Buenos Aires, Mar del Plata y en la gira. Al recordar su debut, subrayó: “Sex me puso nerviosa las primeras funciones, pero después ya no”.
Explicó que la propuesta la obligó a adaptarse rápido: los cambios de elenco y la variedad de espacios exigían una entrega y una conexión permanente, algo que, según detalló, le permitió ganar soltura y disfrutar la experiencia a pleno.
Julieta describió la particularidad de quienes asisten a Sex: “Había un par que iban mucho, que iban varias veces”. Pergolini comparó este fenómeno con el de la época de las vedettes, donde ciertos asistentes solían frecuentar los espectáculos con una lógica de admiración y ritual repetido.
La actriz coincidió, aunque aclaró que los códigos actuales son distintos. En tono de humor, señaló: “Pero no te llevaban nada. No te llevaban flores”. Sin embargo, admitió que alguna vez recibió flores en el camarín, generalmente con tarjeta y remitente identificado.

Uno de los ejes más disruptivos del relato de Julieta Ortega fue el contacto directo con el público después de cada función. “Muchos pendejos me esperaban a la salida”, confesó, divertida. “Era un gran momento ese”, señaló.
Narró una situación puntual en la que un espectador se acercó de manera tan frontal que ella valoró su gesto. “Este pibe es un capo. ¡Este pibe se viene conmigo!”, lanzó, entre risas.
La actriz explicó que la interacción sensual durante el show podía dar lugar a confusiones o expectativas en algunos asistentes: “Por ahí te esperan. La gente se siente que les estás tirando onda y te esperan”. Sin embargo, aclaró que, salvo excepciones, las situaciones se resolvían con naturalidad y sin mayores complicaciones.

La propuesta dirigida por José María Muscari se consolidó como un fenómeno escénico sin precedentes, con siete años en cartel y más de 800 mil espectadores.
La disposición de mesas en vez de butacas, la posibilidad de cenar o tomar algo durante la función y la rotación permanente del elenco convierten cada noche en una experiencia irrepetible. Ortega hizo hincapié en la libertad y catarsis que propone el show, así como en la cercanía con el público, que genera momentos únicos y desafía los límites tradicionales del espectáculo.

Sex se presenta como un show remixado y en constante mutación, con nuevos integrantes, componentes y formatos. A lo largo de estos años, la experiencia incluyó versiones inmersivas, virtuales, giras nacionales e internacionales, y temporadas en diferentes plazas.
El éxito de la obra reside en su capacidad de reinventarse, en la diversidad del elenco y en la manera en que interpela al público sobre el deseo, la sensualidad y el contacto. Según Ortega, ese “aire de libertad” y la posibilidad de vivir el espectáculo de manera personal son las claves que explican su permanencia y el boca en boca que lo mantuvo vigente durante tanto tiempo.













