POLITICA
La cartelera electoral del PJ: de Grabois a Kicillof y los intendentes que aceleran para gobernar PBA

Juan Grabois es el nuevo precandidato a presidente que tiene el peronismo. La principal diferencia con sus virtuales competidores es que él es el único que lo dijo con nombre y apellido. Aunque a Axel Kicillof no le haga falta ser tan explícito para clarificar, de cara a la sociedad, que está trabajando para su candidatura nacional 2027.
El dirigente social saltó a la cancha electoral luego de afirmar, en una entrevista con El Destape, que tiene un programa armado y que su vocación es empezar a recorrer el país este año para posicionarse como una opción. Al igual que en el 2023, Grabois está decidido a ser un protagonista de la discusión nacional del peronismo hasta el final. Como sucedió cuando perdió con Sergio Massa en las PASO.
“Si hay un acuerdo de programa, el candidato es secundario. Sino habrá que dirimir cuál es el nivel de aceptación de la propuesta de cada uno de alguna forma”, aseguró el diputado nacional ante la consulta de Infobae. Grabois considera que la mejor opción es que las diferencias se diriman en las PASO, pero si el Gobierno logra eliminarlas, apoya la idea de Sergio Uñac se hacer una gran interna partidaria abierta.
En el peronismo, hay un consenso generalizado sobre la necesidad de contener a todos los sectores posibles. Grabois aparece en un extremo distinto al que está Miguel Pichetto, pero ambos trabajan en simultáneo para construir una coalición amplia en el camino hacia el 2027. El primer paso para ordenar un proceso político caótico y atomizado, como el que vive el peronismo, es tratar de sostener las elecciones primarias como herramienta clave para legitimar una candidatura.
El dirigente social aceptó que hay cuestiones en las que no coincide con Kicillof, que es el principal precandidato que hoy tiene la oposición, pero resaltó la necesidades de acordar los puntos centrales de un programa de gobierno, con base en los prioridades de cada sector que participe, para poder sostener una discusión de estrategia electoral como es la definición de los candidatos.
Por su parte, el gobernador bonaerense hará una parada internacional en su camino de construcción de una candidatura nacional. En las próximas horas viajará a España, donde tendrá, en su primera parada en Madrid, algunas reuniones con funcionarios del gobierno del presidente Pedro Sánchez y también con empresarios.
El viernes viajará a Barcelona donde tendrá un encuentro con el alcalde local, Jaume Collboni, y participará del encuentro que organizó la Movilización Progresista Mundial, a la que fue invitado por el presidente español. En ese evento se cruzará con la delegación del PJ nacional que envía Cristina Kirchner y que estará encabezada por Eduardo “Wado” de Pedro.
El senador nacional estará acompañado por otros dirigentes como el intendente de Merlo, Gustavo “Tano” Menéndez y los diputados Eduardo Valdés, Nicolás Trotta, Lucía Cámpora y Jorge Taina, entre otros. Una foto de unidad peronista puede llegar a darse a miles de kilómetros de la Argentina, aunque falten varios sectores que son parte de la coalición actual.

En el kicillofismo desconfían de que eso suceda. Creen que la delegación del PJ tiene como objetivo opacar la participación de Kicillof. Y que algunos días atrás, cuando se realizó el homenaje a los ex combatientes de Malvinas en Tierra del Fuego, la presencia de Mayra Mendoza tuvo ese mismo objetivo. En definitiva, en el corazón del gobierno bonaerense, creen que está la intención de rallar al Gobernador cada vez que se pueda.
En otro plano de la discusión peronista está la pelea por suceder a Kicillof. Un grupo de intendentes que se mueve en conjunto desde hace un tiempo ha decidido levantar el perfil y el domingo hizo público un partido de fútbol que se disputó en el Polideportivo Padre Mugica. En esa lista, se anotan Federico Achával (Pilar), Federico Otermín (Lomas de Zamora), Gastón “Gato” Granados (Ezeiza) y Nicolás Mantegazza (San Vicente).
De ese grupo, Achával y Otermín aparecen como posibles candidatos a la gobernación. También, en la misma alineación del equipo, estuvo el jefe comunal de Merlo, Gustavo “Tano” Menéndez, que también tiene intenciones de caminar para competir por la Gobernación bonaerense.
Todos ellos jugaron contra un equipo de Frente Renovador (FR), que tenía entre sus titulares al diputado nacional Sebastián Galmarini y al intendente de San Fernando, Juan Andriotti, dos aspirantes a la gobernación nacional en el espacio político que lidera Sergio Massa.

Entre todos los intendentes que jugaron, con gracia y algún mensaje entre líneas, algunos saludaron a Massa, que ofició de DT del conjunto del FR, y le dijeron: “Vamos por la tercera, Sergio. La tercera es la vencida”. La referencia fue a la posibilidad de una tercera candidatura a presidente. El ex ministro de Economía mantiene su perfil bajo y trata de mantener el equilibrio en el vínculo con todos los sectores del peronismo. Un lugar de articulador que le queda cómodo y que conoce bien.
En la terminal del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), hubo una reunión el martes de la semana pasada, en Avellaneda, donde los principales interesados a la gobernación estuvieron pasando agenda sobre un puñado de temas políticos que les competen. Hablaron de la posibilidad de un desdoblamiento bonaerense, de la delicada situación económica y del impacto en los municipios, y de las candidaturas a gobernador del año que viene.
En esa mesa, estuvieron el ministro de Obras Públicas bonaerense, Gabriel Katopodis; los intendentes Jorge Ferraresi (Avellaneda), Fernando Espinoza (La Matanza), Julio Alak (La Plata), Andrés Watson (Florencio Varela) y Pablo Descalzo (Ituzaingó). También estaban presentes Mariano Cascallares, Julio Pereyra y Alberto Descalzo. De esa nómina, los cuatro primeros tienen la vocación de ser candidatos para suceder a Kicillof en la Gobernación.
Lo más lógico, y probable, es que si existe una PASO, el MDF busque sintetizar su expresión en una sola fórmula, y que no haya cuatro candidatos del mismo espacio interno del peronismo. Por eso, las elecciones primarias son claves para poder resolver los nombres propios del proyecto justicialista que va a someterse a la decisión del electorado de la provincia de Buenos Aires.
Sergio Massa
POLITICA
La guerra entre Jaldo y Manzur divide al PJ de Tucumán: el rol de Cristina Kirchner y el poder en juego

“Para que no sigan las especulaciones, que hoy se pelean, que mañana se juntan. Le digo a Manzur que lo espero el 9 del mayo del 2027 en las urnas. Los dos como candidatos a gobernador”. Osvaldo Jaldo, actual gobernador de Tucumán, le dedicó esas palabras a su enemigo íntimo, senador nacional y ex mandatario provincial, Juan Manzur. El mensaje fue contundente: no hay tregua ni unidad. Es uno otro.
Los dos peronistas. Ambos importantes en las últimas dos décadas de la política tucumana. Los dos integrantes de una fórmula que gobernó la provincia durante ocho años y que terminó con el reinado de José Alperovich. Algunos días atrás, cuando pronunció esas pocas oraciones, Jaldo dejó en claro que no habrá convergencia entre los dos nombres más pesados del PJ tucumano. La guerra está declarada.
La unidad del peronismo en el sexto distrito electoral más importante del país, que concentra a cerca de un 1.300.000 electores, es una utopía. Quienes supieron formar parte de una sociedad política sólida, hoy ni siquiera se hablan. El poder cambió de mando. La estructura política, que contiene a intendentes y legisladores, responde, mayoritareamente, a Jaldo. Manzur tiene una representación más chica y trata de hacerse fuerte en la adversidad. Está al frente de una resistencia contra los libertarios, pero también contra la conducción de Jaldo, que controla la mayor parte del peronismo tucumano.
En ese contexto se inscribió la visita que la semana pasada el senador le hizo a Cristina Kirchner en San José 1111, con quien habló de la interna que atraviesa a la provincia y de su juego político de cara a las elecciones locales, fijadas para el 9 de mayo del 2027. Manzur entiende que él representa la propuesta del peronismo nacional en Tucumán. La voz que puede enarbolar el discurso más opositor a Milei. Una diferencia sustancial con Jaldo, quien se convirtió en un aliado táctico de la Casa Rosada y, desde hace tiempo, recibe cuestionamientos de los distintos sectores del PJ por prestar el voto de sus legisladores a las iniciativas libertarias.
Jaldo está lanzado a buscar su reeleción. Sería su segundo mandato como gobernador y el cuarto integrando una fórmula, ya que entre el 2015 y el 2023 compartió la dupla de gobierno con Manzur. Su intención es darle continuidad a la sociedad con Miguel Acevedo, el actual vicegobernador, y con Rosana Chahla en la intendencia de San Miguel de Tucumán. Acevedo heredó el cargo porque la corte Suprema volteó la candidatura de Manzur en la fórmula durante el 2027. Chahla estuvo mucho tiempo cerca del actual senador pero, en los giros del poder y el despoder, terminó cerrando filas con el Gobernador.
De cara al año electoral, existe cierta incertidumbre sobre las condiciones de la candidatura de Jaldo. Según marca el artículo 90 de la Constitución tucumana, el mandatario está en condiciones de competir el año que viene y, en el caso de ganar, de completar su cuarto mandato en la cúpula del Poder Ejecutivo de la provincia. Sin embargo, hay sectores de la oposición que amenazan con trabar ese camino con un planteo a la Corte Suprema.
Hay dos posibilidades que consideran los rivales político. Una es plantear que Jaldo ocupó el rol de gobernador durante la licencia que tomó Manzur para hacerse cargo de la Jefatura de Gabinete en el gobierno de Alberto Fernández, por lo que se le debería computar ese mandato como primero y el actual como segundo. En consecuencia, no podría tener un tercero.

La otra opción es plantear que, al buscar un cuarto mandato dentro de la fórmula ejecutiva, no se está respetando el principio de alternancia que marca la Constitución Nacional. Es un tema que tomaron como argumento en La Libertad Avanza tucumana, pero que, por el momento, no utilizarán para avanzar ante la justicia electoral.
El artículo 90 de la Constitución provincial, en el que se respalda Jaldo, es claro y no deja lugar a segundas interpretaciones. “El Gobernador y el Vicegobernador duran cuatro años en sus funciones y podrán ser reelectos por un período consecutivo. El Vicegobernador, aun cuando hubiese completado dos períodos consecutivos como tal, podrá presentarse y ser elegido Gobernador y ser reelecto por un período consecutivo. Si el Gobernador ha sido reelecto para un segundo período consecutivo no puede ser elegido nuevamente, sino con el intervalo de un período. Lo mismo resulta de aplicación para el cargo de Vicegobernador”, sostiene.
En el sector del peronismo que lidera Manzur no creen que el ex gobernador presente un recurso de amparo para frenar el camino a la reelección del actual mandatario. Sería hacer lo mismo que sufrió en carne propia tres años atrás, cuando la Corte Suprema lo invalidó para ir como vicegobernador. Hay una diferencia clave entre los dos casos. Manzur buscaba en ese momento un quinto mandato en una fórmula, luego de ser dos períodos vicegobernador de Alperovich y dos períodos gobernador, con una interrupción por licencia debido a su desembarco en la Casa Rosada. Jaldo busca su cuarto ciclo en una fórmula.
Si por alguna traba judicial Jaldo no puede competir, el tablero electoral tucumano se rompería completamente. Hay quienes piensan que la salida a esa encrucijada sería catapultar a Acevedo a la gobernación. Otros, en lo que parece ser una opción más arriesgada, creen a Jaldo capaz de impulsar a su hermana. Lo cierto es que en el oficialismo tucumano descartan cualquier inconveniente judicial que pueda entorpercer el camino hacia la reelección.

Por el momento Manzur no confirmó qué hará respecto a su futuro electoral. Algunos creen que va a competir como candidato a gobernador para quedarse con la representación de un sector del peronismo tucumano. Otros advierten que, sabiendo de antemano que es muy posible que enfrente una derrota ante Jaldo, decida correrse y construir un rol de armador nacional del peronismo, con una identidad federal bien marcada. Es decir, un eslabón entre la dirigencia nacional y los caudillos del centro y norte del país. Como espalda, tiene mandato hasta el 2029 en su banca del Senado.
En el caso de que Manzur no sea candidato, el peronismo nacional tiene dos opciones: buscar un acuerdo con Jaldo para el armado de listas nacionales – Tucumán elige diputados – o poner en cancha a un candidato propio. Ahí el nombre apuntado es el del diputado nacional Pablo Yedlin, hombre de confianza de Manzur. Su participación tendrían una proyección de posicionamiento, más que de competencia real. Pensando en una etapa de sucesión en los años siguientes.
Yedlin es un ferviente opositor de Jaldo y de Milei. En el último mes se metió dos veces para interceder a favor de Manzur frente a las críticas de Jaldo. Primero fue cuando el Gobernador dijo en una rueda de prensa que su ex compañero de fórmula mandaba “algunos caniches a ladrar”, en referencia a los dirigentes cercanos que lo cuestionaban. Yeldlin subió una foto a sus redes sociales en la que aparecía abrazando a un perro caniche. Pura ironía.
Después salió al cruce cuando Jaldo cuestionó a Manzur por ir a visitar a Cristina Kirchner. “Viéndose en la debilidad política el senador fue en búsqueda de una pollera. Es un pollerudo”, afirmó el mandatario provincial. Yeldlin respondió otra vez en sus redes. “Siempre de este lado de la vida. Lo que atrasa es ser despectivo y machirulo, ¿huele a viejo, no?”, escribió junto a una foto suya con CFK y otras de ella con el presidente de Brasil, “Lula” Da Silva, el dirigente social Adolfo Pérez Esquivel y el ex presidente de Colombia Ernesto Samper. Todas en el departamento donde cumple condena por la causa Vialidad.
En el círculo más chico de Cristina también defendieron al ex gobernador: “Juan no es pollerudo, es un hombre de la política que va a a visitar a una compañera que está injustamente presa”. La tensión reina en el ambiente. En la cumbre peronista que tuvo lugar en el Hotel Emperador el 11 de agosto, uno de los temas que se habló fue la posibilidad de tratar de acercar a Jaldo y a su par de Catamarca, Raúl Jalil, al armado nacional del PJ. Movimientos pensados como parte de una estrategia electoral de cara al 2027. Por el momento no hay avances en ese sentido. La guerra a cielo abierto no contribuye en esa línea.
En el gobierno tucumano aseguran que para el año que viene no habrá acuerdos con el gobierno de Milei ni con Manzur. Seguros de ganar, avanza con la convicción de que van a fortalecer su poder territorial y político en la provincia. El peronismo, claro está, quedará dividido en dos.
POLITICA
Javier Milei y sus medidas, en vivo: el mandatario cargó contra la prensa y la calificó de “sicarios de la pluma”

MAR DEL PLATA.– Durante varias horas nadie quería decir dónde iba a almorzar Patricia Bullrich con algunos de los principales ejecutivos del país. No figuraba entre las actividades abiertas del Coloquio de IDEA y quienes tenían el dato no lo soltaban. El secreto se terminaba afuera: una de las camionetas estacionadas en el encuentro empresario llevaba un cartelito en el parabrisas: “Almuerzo con la dirigencia política. Costa Galana”.
Bullrich llegó después de hablar en el escenario principal. Subió al primer piso y entró al salón Juan de Garay, con vista al mar. La esperaban 35 ejecutivos. No era una representación menor del poder económico: estaban Fabián Kon, del Galicia; Julio Patricio Supervielle, dueño del banco que lleva su apellido; Juan Martín Parma, de Macro; Javier Martínez Álvarez, de Techint; Oscar Sardi, de TGS; Juan Farinati, de Bayer; María Eugenia Sampalione, de Newmont; Sofía Vago, de Accenture; Wanda Weigert, de Globant; Agustín Bellido, de IBM; Eduardo Gorchs, de Siemens, y Juan Pablo Estévez, de AWS, entre otros. Había representantes de bancos, industria, minería, energía y tecnología sentados alrededor de la misma mesa.
POLITICA
La Libertad Avanza pidió expulsar a Juan Grabois de Diputados tras los insultos y forcejeos en comisión

La Libertad Avanza presentó este jueves un proyecto para excluir al diputado de Unión por la Patria Juan Grabois de la cámara baja por “desorden de conducta” luego del cruce que protagonizó con legisladores del oficialismo ayer durante un plenario de comisiones.
La iniciativa llevó la firma de la diputada Silvana Giudici, aunque remarcaron que cuenta con el apoyo de todo el bloque violeta. En su texto, la exPRO justificó la medida por la pelea que estalló el miércoles en la reunión plenaria de las comisiones de Defensa Nacional, de Legislación Penal y de Relaciones Exteriores y Culto, mientras se discutía el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional.
De acuerdo a Giudici, allí Grabois “expresó agravios en forma reiterada a las autoridades del plenario, a sus pares y a los presentes con expresiones injuriosas y descalificativas, incitando a la confrontación física y provocando la interrupción definitiva de las comisiones”.
El pedido se apoya en el artículo 66 de la Constitución Nacional, que faculta a cada Cámara a sancionar a sus miembros por desorden de conducta en el ejercicio de sus funciones. La Constitución exige para eso el voto de dos tercios.
En los fundamentos del proyecto, Giudici relató que Grabois interrumpió el uso de la palabra a los gritos y luego avanzó “en actitud de intimidación física directa” contra el diputado oficialista Gerardo Huesen, hasta que otros legisladores debieron interponerse.
El texto también mencionó que Grabois se dirigió a la presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores, Juliana Santillán, con la expresión “tontita”. Según el proyecto, cuando el titular del plenario, Carlos Zapata, le pidió que se disculpara, respondió que “la estoy describiendo, no la estoy insultando”. Después, tras el corte del micrófono, le gritó “facho de mierda” a Zapata, quien dio por terminada la reunión.
Giudici sumó el posteo que Grabois publicó horas más tarde en X: “Estos hijos de puta infames admiradores de Thatcher entregan la patria, te quieren vender que defienden la soberanía y prepotean a cualquiera que se oponga a la mierda que están haciendo”. Para la diputada, eso demuestra que “no estuvimos ante un exceso al calor del debate, sino ante una estrategia deliberada de atropello e interrupción del trabajo legislativo”.
En ese contexto, Giudici aseguró que “cuando la conducta de un legislador trasciende el intercambio verbal y afecta materialmente el funcionamiento del Cuerpo, ya no estamos ante la vehemencia propia del debate, sino ante un desorden de conducta”.
Y agregó: “Nada de esto puede confundirse con una discrepancia política ni con la vehemencia propia del debate. Es, lisa y llanamente, desorden de conducta en el ejercicio de la función, en los términos del artículo 66 de nuestra Carta Magna”.
En paralelo, el proyecto mencionó dos antecedentes recientes. El primero es el del 26 de agosto, durante la sesión por la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, cuando el diputado Aldo Leiva protagonizó un altercado que terminó en un intento de agresión contra Nicolás Mayoraz y las autoridades del Cuerpo.
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