DEPORTE
La copa perdida: el título internacional extinguido que Boca dilapidó con Real Madrid previo a la histórica Intercontinental del 2000

Real Madrid luce en sus vitrinas 35 trofeos internacionales y solamente uno no se repite entre los exhibidos: la Copa Iberoamericana que le ganó a Boca Juniors en 1994. Fue el único título organizado por la Conmebol y la Real Federación Española de Fútbol que se disputó en la historia y quedó en mano de los españoles. Apenas seis años después, el Xeneize se tomaría revancha con un logro de mucha mayor envergadura, aunque lo cierto es que esa estatuilla que prácticamente pasó desapercibida en vísperas del Mundial de Estados Unidos 94, hoy sería ponderado como el 23° internacional que al elenco de la Ribera se le niega hace tanto tiempo.
Boca se acreditó la chance de disputar esta final contra los madrileños luego de ganarle la Copa de Oro 1993 a Atlético Mineiro (la revancha fue 1-0 en la Bombonera con gol de Carlos Mac Allister, tras el 0-0 en Belo Horizonte). Aquel torneo había sido organizado por la Conmebol con todos los campeones internacionales del 92: el Xeneize (Copa Máster), Mineiro (Conmebol), Cruzeiro (Supercopa Sudamericana) y San Pablo (Libertadores). En medio, se registró la llegada al banquillo de César Luis Menotti, quien reemplazó a Jorge Habegger a fines del 93.
Los Merengues ya habían culminado con un discreto cuarto puesto en la liga española que se había quedado el Barcelona. Llegaron a esta cita como campeones de la Copa del Rey que le habían ganado en junio del 93 al Zaragoza. Aunque su entrenador para estas finales a ida y vuelta en el Santiago Bernabéu y la Bombonera, que todavía era denominada Dr. Camilo Cichero, fue el interino Vicente Del Bosque (16 años más tarde campeón del mundo con la selección española), quien había sucedido a Benito Floro, para la siguiente temporada la directiva ya había cerrado como DT al argentino Jorge Valdano.
El viernes 13 de mayo, el Boca de Menotti derrotó 2-1 a Mandiyú de Corrientes por la novena fecha del Clausura 94 que ganaría Independiente con goles de John Jairo Tréllez e Ivo Basay (descontó Héctor Rodríguez Peña). Al día siguiente, por la noche, un contingente compuesto por 18 futbolistas, cuerpo técnico y un puñado de dirigentes viajó a España para presentarse en el Bernabéu el jueves 19/5 frente a poco más de 2.000 espectadores, muchos de ellos con ticket obsequiado, que vieron en vivo el 3-1 del Real Madrid por los tantos de Fernando Hierro -de tiro libre- y el doblete de José Luis Morales. A falta de cinco minutos para el final, Mac Allister descontó para el cuadro argentino que estuvo en desventaja numérica casi todo el cotejo por la temprana expulsión del Mono Navarro Montoya al minuto 3 por tocar la pelota con la mano fuera del área. El árbitro italiano Piero Ceccarini no dudó en mandarlo a las duchas y así a Boca se le hizo cuesta arriba.
Menotti alineó a Navarro Montoya; Diego Soñora, Juan Simón, Carlos Moya, Carlos Mac Allister; Julio Saldaña, Raúl Peralta, Alberto Márcico; Rubén Da Silva; Sergio Martínez e Ivo Basay (luego ingresaron Luis Carranza y el Chino Tapia). El Flaco se vio obligado a sacar al Manteca Martínez para introducir al arquero suplente, Esteban Pogany, quien a los pocos minutos también pareció tocar la pelota con sus manos fuera del área, maniobra no advertida por el juez europeo. Los constantes mano a mano de los delanteros madridistas se originaban por el “achique” que intentaba imponer Menotti en su última línea, una acción que consistía en adelantar organizadamente a la defensa antes del pase vertical del rival para dejar en offside a los atacantes del adversario. Evidentemente no siempre le funcionó.

Del Bosque puso a Francisco Buyo; Velasco, Alkorta, Hierro, Lasa; Milla, Dani, Míchel, Martín Vázquez; Robert Prosinecki e Iván Zamorano (Morales, autor del doblete, sustituyó a Dani en el complemento). La particularidad es que, según una crónica de la revista argentina Sólo Fútbol, el chileno Bam Bam Zamorano tenía chances de recalar en Boca, que no haría uso de la opción de compra de 5 millones de dólares que había fijado el Necaxa de México por el trasandino Basay, ya que Valdano no solo tenía en carpeta a Fernando Redondo (Tenerife) sino que además pretendía a Gabriel Batistuta (Fiorentina). Finalmente Zamorano, que no viajó para la revancha en Buenos Aires, permaneció en Real Madrid y fue Pichichi de la liga española en la campaña siguiente con 28 gritos (y el Merengue fue campeón).
Boca retornó a Argentina y le pidió a la AFA postergar su partido correspondiente a la décima fecha del Clausura con Belgrano en Córdoba, algo que generó mucho disgusto en la directiva pirata pese a que le cedieron los 50 mil dólares que le correspondían al Xeneize en concepto de la televisación codificada de dicho encuentro. El match pasó del domingo por la tarde al lunes 23 de mayo, por la noche: los cordobeses se impusieron 1-0 con gol de Claudio Benetti. Con menos de 48 horas de descanso, el miércoles feriado del 25, Menotti buscó la remontada en una Bombonera a medio llenar con un once que tenía varios suplentes: Esteban Pogany; Julio Saldaña, Luis Medero (capitán), Raúl Noriega, Rodolfo Arruabarrena; Alejandro Farías, Alberto Naveda, Marcos Tejera; Carlos Tapia; Luis Carranza y Rubén Da Silva (Moya reemplazó al lesionado Saldaña a los pocos minutos de iniciado). El Vasco Arruabarrena, con apenas 18 años y un partido como profesional disputado el año anterior (empate 0-0 con Newell’s en la Bombonera), cumplió con su actuación.

Del Bosque paró a Buyo; Chendo, Nando, Antía, Marcos; Velazco, Milla, Míchel, Martín Vázquez; el yugoslavo Prosinecki y Dani. El árbitro fue el uruguayo Jorge Nieves, quien en la primera parte ni siquiera apercibió con amarilla a Pogany por barrer a un rival fuera del área y tocar la pelota con la mano, maniobra similar a la que le había costado la expulsión a Navarro Montoya en España. Da Silva abrió la cuenta sobre el cierre de la primera parte en una Bombonera que en varios momentos pidió por la “libertad de los pibes” ya que habían encarcelado (y otros, como el líder de La 12, José Barritta, estaban prófugos) a algunos miembros de la barra acusados del asesinato a tiros de los hinchas de River Walter Darío Vallejos y Ángel Luis Delgado en una emboscada a la salida del Superclásico disputado el 30 de abril.
En el complemento, el Polillita Da Silva había avisado con dos remates al travesaño antes de que Alberto Naveda, un volante sanjuanino que solo cosechó un puñado de partidos con la azul y oro, convirtió el 2-0 que le daba a Boca el título de campeón ya que sacaba diferencia por el “gol visitante” obtenido en el Bernabéu. La alegría duró apenas un par de minutos, porque Luis Milla aprovechó un rebote a la salida de un tiro de esquina, descontó y abrochó el trofeo para Real Madrid. El uruguayo Tejera, un delantero que con su melena y el 7 en la espalda se asemejaba al Manteca Martínez, tuvo una doble chance sobre la hora, pero entre el arquero y un defensor rival ahogaron su grito de gol que hubiera llevado la serie a los penales.
A los cuatro días, el Madrid aprovechó su “mini gira” por Argentina para medirse con el River dirigido por Daniel Passarella en el estadio Malvinas Argentinas de Mendoza. Con Emilio Butragueño e Iván Zamorano en la delantera, los españoles golearon 4-1 con comodidad al Millonario con tantos de Bam Bam (2), Prosinecki y Dani. Martín Ojeda anotó el descuento parcial para los riverplatenses, que formaron con Javier Sodero; Roberto Clérico, Fernando Gamboa, Diego Cocca, Ricardo Altamirano; Julio Toresani, Matías Almeyda, Ojeda, Sergio Berti; Gabriel Amato y Claudio Rojas (ingresaron Hernán Buján, Hernán Raciti, Leonardo Vujacich y Leonardo Fernández).
La historia marca que Boca y Real Madrid se vieron las caras en nueve oportunidades, con cuatro victorias por bando y una igualdad. En la gira que el Xeneize realizó por Europa en 1925, se impuso 1-0 con gol de Carmelo Pozo. Los españoles ganaron los amistosos de 1927 (2-1 en la Bombonera), 1964 (2-0 en Cádiz) y 1965 (3-1 en cancha de River). En 1966, empataron por única vez 1-1 en Marruecos, exhibición que terminó con triunfo madrileño en tanda de penales. Solamente los últimos tres cruces tuvieron carácter oficial y, dos de ellos, los ganó Boca. Aunque con el paso del tiempo algunos lamentarán haber dilapidado aquella Copa Iberia, los de la Ribera pueden darse el lujo de decir que le ganaron al más poderoso europeo como visitantes, como locales y hasta en Japón.

DEPORTE
Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.
Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.
La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.
La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.
El debate entre origen innato y aprendizaje social

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.
La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.
Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.
La comparación con los chimpancés y sus límites
Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.
“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.
La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.
El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.
Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas
La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.
Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.
Middle East,Soccer,Sport
DEPORTE
Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.
“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.
El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.
Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista
Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.
La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina
Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).
Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.
Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.
Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.
DEPORTE
El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.
El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.
La reacción que lo dice todo
La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.
La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.
La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.
Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows
Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.
Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.
En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.
“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.
Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.
North America,Sport,Tennis
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