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La Cultura de la Cancelación

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Dicen quienes entienden de los mecanismos del cerebro que nuestro órgano pensante tiende a buscar el menor gasto de energía posible y, por ello, le resulta más cómodo aceptar ideas preconcebidas, que validan de manera automática sus suposiciones, que establer mecanismos complejos de análisis, interrogación y crítica. Dicho en plata, nuestro cerebro prefiere creer antes que pensar, sencillamente porque pensar siempre es más pesado y costoso. Además, las creencias y los dogmas reducen la ansiedad, otorgan certidumbres allí donde había miedos, y generan una sensación de grupo que da seguridad. Los pensamientos, en cambio, exigen mucho trabajo, alimentan la duda y singularizan al individuo alejándolo de la masa. Desde cualquier perspectiva, no hay un lugar más solitario y amargo que un pensamiento propio. Y, a pesar de todo, es el único lugar posible para ser un individuo libre.

Pero de todos ellos, el tema anatema por excelencia es el de Israel, cuyo debate ha sido completamente expulsado del escenario público, y su necesaria complejidad se ha reducido al territorio yermo del pensamiento reptiliano, allí donde habita la nada. Millones de palabras huecas, dogmas repetidos hasta el vómito, libelos consagrados en el templo de la oscuridad, todo viralizado hasta el infinito, sacralizado. Sobre Israel no se debate, ni se argumenta, sinó que se dogmatiza, se decreta, se criminaliza, y aquellos que intentamos introducir ideas complejas, somos barridos por la marea. De golpe todo el mundo que no sabe nada de geopolítica, lo sabe todo de Israel, aunque no sepa ni dónde está en el mapa. Y como todos tienen su momento viral, se convierten en voceros de la mentira, la repiten, la multiplican, la convierten en verdad. Hace años vaticiné que las redes serían como Goebbels con Internet, pero nunca imaginé hasta qué punto acertaba el pronóstico.

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El problema llega cuando ese fenómeno de pensamiento único que impide cualquier atisbo de disidencia, salta de la red a la vida, y entonces nos encontramos con los guardianes de la fe dogmática que persiguen a Rony Kaplan en Uruguay, o montan manifestaciones judeofobas en México, o prohiben la entrada de una escritora judía en una universidad de Granada, o llevan a quien esto escribe a la fiscalía de delitos de odio de Barcelona, porque defender a Israel parece ser un crimen de lesa humanidad. Y todo ello, sin contar los actos violentos que desgraciadamente están arreciando.

Perdonen la autorreferencia, pero me paro un momento en la denuncia que me interpusieron, no porque sea importante mi caso, sinó porque es el síntoma de esta tendencia que intenta destruir, en todos los ámbitos, el derecho a pensar diferente. Un grupo de extrema izquierda, que me había tirado pintura en una conferencia, y al que tengo en los tribunales, llevó mis posicionamientos a la fiscalía bajo la acusación de “delitos de odio” y “apología del genocidio”. El objetivo era conseguir que mi defensa democrática de Israel, mi convicción de que no ha existido tal genocidio, y mi ataque frontal al terrorismo palestino (que no, nunca, a los palestinos), eran delitos penales. Informes policiales, vacíado de mis artículos y conferencias, y meses después, la fiscalía ha archivado definitivamente la causa, ha considerado que ejercía mi derecho a opinar libremente y ha invalidado la acusación. Es decir, no han conseguido su propósito, pero el intento de silenciarme públicamente y cancelarme socialmente era claro. Y aunque esta vez no lo han conseguido en mi país, no me atrevo a asegurar que no lo consigan en otro momento, o con otra persona o en otro país.

La tendencia es clara: se reduce la complejidad de los análisis, se simplifican hasta el delirio los conflictos, se impone un relato prefabricado e incontestable, y se masifica el pensamiento abeja, destruído todo atisbo de individualidad. Si ello es tendencia general, aún és más grotesco cuando se trata de hablar de Israel y la cuestión judía, atacada por masas ingentes de fanáticos iletrados que covierten el palestinismo en una nueva religión. Solo falta ver las imágenes de personas LGTB portando banderas de Hamás para entender hasta qué punto infinito puede llegar la estultícia.

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Habrá que resistir. No solo en la defensa de Israel, aunque en su defensa nos jugamos los valores occidentales y el modelo de sociedad libre. Pero más allá, se trata de la defensa del debate, contra la imposición del dogma, y del derecho incontestable a disentir, criticar y pensar más allá de las mareas. Los que me querían encausar, no buscaban matar mi pensamiento, sinó matar mi derecho a pensar, el mío y el de cualquiera que ose opinar en libertad.

@RaholaOficial

Web: https://pilarrahola.com

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Instagram: pilar_rahola/

cultura de la cancelación,redes sociales,opinión pública

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New York governor debate heats up as Blakeman, Hochul spar over Trump, sanctuary status, ICE shooting

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The New York gubernatorial race heated up Tuesday as Democratic Gov. Kathy Hochul and Nassau County Executive Bruce Blakeman clashed on the debate stage, with the pair trading jabs over President Donald Trump, a recent ICE-involved shooting and inflation.

The debate opened with the candidates being asked about the conduct of U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE), which last week drew outrage in New York City following the shooting of a 28-year-old Dominican national whom the Department of Homeland Security said refused to comply with lawful orders during a targeted operation in the Bronx. A 5-year-old boy inside Oscar Bergal’s vehicle was unharmed.

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«Kathy Hochul appealed to ICE to let this criminal out. The question that New Yorkers have to ask is what was this guy doing in New York in the first place? It’s because Kathy Hochul has made us a sanctuary state,» said Blakeman, a Republican.

«Think about it. This guy came into the country illegally. He’s been convicted of a crime. He’s got pending charges for dealing drugs, poison to our children. And he’s a gangbanger. This is who Kathy Hochul is defending?» Blakeman continued. «I have a cooperative agreement with ICE until Kathy Hochul said we could no longer cooperate with ICE. We got over 2,000 illegal migrants out of my county with criminal records ranging from rape, attempted murder, robbery, burglary, drug dealing, carjacking, gang activity. And that’s because we cooperated with ICE, and we didn’t raid one school, one hospital, one daycare center or one church. If you cooperate with federal law enforcement, it makes for a safer community. That’s what I did. Kathy Hochul is taking that ability away from us. That’s why things like this happen.»

Hochul called Blakeman’s response a «non-answer,» because «he refused to condemn what ICE did.»

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«So he basically says in the state of New York, he’d be fine if ICE agents shoot into cars, shoot guns into vehicles, not knowing who’s inside and could have killed a 5-year-old child. If that doesn’t shock the conscience of everybody — and it should shock his conscience as well — that he says, that’s OK, that’s how ICE is supposed to do it,» Hochul added. «I’ll tell you what. I oversee over 500 policing agencies in the state of New York, over half a million arrests every year. That’s not how you conduct yourself. ICE is out of control. It’s out of control in Nassau County.»

Blakeman pushed back, saying, «it never would have happened» but for Hochul’s «sanctuary policy.»

«You have invited criminals to come into our state and prey on our communities. And now you won’t let local law enforcement cooperate with ICE in an orderly way, like we did in my county,» Blakeman added. «We didn’t have any incidents in my county because we were allowed to cooperate with local law enforcement. But you took that tool away. The reason why that happened is because of you, Kathy Hochul, and your immigration policies, where you actually invite people into our state, give them free everything, and you don’t care whether they’re criminals or not. That’s a bad policy.»

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As part of her rebuttal, Hochul said, «I have a right to answer this one because this is so absurd. I have said, from the president on down, I said, New York is not a sanctuary for criminals, not a sanctuary for criminals. Full stop.»

The two candidates also clashed over Trump and the state of the U.S. economy.

«He promised to cut energy costs. He promised to cut down grocery costs. And you know what? Everything has happened under your friend, Donald Trump, who you are the president of the fan club for Donald Trump. It’s absurd how adoring you are of him. My gosh,» Hochul told Blakeman. «Well, what he has done is raise gasoline prices and energy prices and the cost of tariffs have driven up everything in the state. If you bought groceries lately, my God, the people are suffering. And that didn’t have to be the case. Why are we at war with the rest of the world?»

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«You like to talk about Donald Trump all the time, because you don’t want to talk about your record,» Blakeman responded.

«I’m talking about my record right now,» Hochul said.

«Because it’s a record of misery and failure,» Blakeman continued. «The highest taxes, utility rates that are 70% higher than the national average. But let me say something about Donald Trump. Donald Trump is my friend. He’s endorsed me. But so is Bonnie Lautenberg, a liberal Democrat whose husband, Frank, served in the United States Senate and was a pillar of the Democratic Party. Actor Debra Messing, who is a liberal Democrat who supports me because she trusts me to make safer communities, improve the quality of life here in New York.»

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«Alright, you got two votes,» Hochul said. «Good for you.»

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Uruguay y la democracia sin estridencias

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Volví de Uruguay con la grata impresión de que allí la democracia todavía puede vivirse sin estridencias. No es un país libre de tensiones, pero sus dirigentes parecen entender que ninguna diferencia justifica destruir las reglas que les permiten convivir. Esa normalidad rara vez produce titulares y, quizá por eso mismo, merece nuestra atención.

Pocos días después de mi visita, leí en El País de Montevideo un editorial titulado «¿Quiénes son los nuestros?». Su pregunta me dejó pensando y terminó por impulsar estas líneas. El texto proponía reconocer a los demócratas por su conducta ante la derrota, incluso cuando esa conducta tiene un costo personal. Es una medida exigente. Resulta fácil invocar la libertad cuando se gana. Defenderla cuando obliga a ceder el poder revela la profundidad de nuestras convicciones.

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Esa reflexión había comenzado durante el coloquio del Centro de Estudios para el Desarrollo sobre el nuevo escenario político de América Latina. Continuó en mis conversaciones con profesores y estudiantes de la Universidad ORT, en el reencuentro con Luis Lacalle Pou y durante mi visita a Julio María Sanguinetti. Fueron diálogos distintos, unidos por una convicción acerca del carácter temporal del poder, la legitimidad del adversario y el deber de preservar instituciones que pertenecen a todos.

En Uruguay, además, esa convicción tiene una expresión cotidiana. Sus líderes caminan por las calles y conversan con la gente sin la parafernalia que suele rodear al poder. Esa sencillez no les resta autoridad. Recuerda que gobernar es un servicio temporal y que la distancia entre un presidente y un ciudadano nunca debería volverse insalvable.

Sanguinetti lleva consigo la memoria de la recuperación democrática uruguaya. Lacalle Pou representa a una generación que ha impulsado cambios sin romper la continuidad republicana. Ambos recuerdan que la moderación exige carácter, pues supone defender las propias ideas y, al mismo tiempo, reconocer la dignidad de quien piensa distinto. En una democracia madura, una elección no tiene que convertirse en una refundación, ni la salida del gobierno en un acto de resentimiento.

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Durante años explicamos la política latinoamericana como un péndulo entre izquierda y derecha. Las diferencias ideológicas siguen siendo legítimas y necesarias, pero esa imagen ya no alcanza para comprender lo que está en juego. La frontera más profunda separa hoy a quienes aceptan la democracia como un sistema de límites y alternancia de quienes utilizan el voto para concentrar poder, apropiarse de las instituciones y convertir al adversario en enemigo. El populismo puede hablar en nombre de la igualdad o de la libertad, prometer una revolución o invocar el orden. Lo delata su relación con los límites. Considera que los contrapesos estorban, trata a la prensa independiente como una amenaza y quisiera una justicia dócil. Cambian sus banderas, pero permanece la pretensión de reducir una sociedad plural a una sola voz.

Por eso quienes nos reconocemos como liberales y demócratas debemos examinar también a los dirigentes que sentimos cercanos. Un gobierno favorable al mercado no necesariamente respeta la libertad. Un político puede denunciar el populismo y, al llegar al poder, adoptar sus métodos. Como sugería la pregunta de El País, la afinidad ideológica no puede decidir por nosotros quiénes son «los nuestros». Los límites al poder tienen verdadero valor cuando se los exigimos también a quienes comparten nuestras ideas.

Defender la democracia exige, además, responder a la angustia cotidiana de los ciudadanos. Cuando las instituciones deliberan mucho y resuelven poco, el cansancio se transforma en desapego. Entonces aparece quien promete resolverlo todo si se le permite gobernar sin controles. Una democracia incapaz de ofrecer seguridad, oportunidades y confianza deja espacio a esa tentación.

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José María Aznar aborda esta fatiga en su reciente obra Orden y libertad y plantea una distinción valiosa entre fragilidad y debilidad. Las democracias son frágiles porque dependen de reglas aceptadas, equilibrios delicados y juego limpio. Eso no las hace débiles. Han demostrado una extraordinaria capacidad para corregirse, ampliar derechos y permitir que millones de personas construyan su propio proyecto de vida.

El autoritarismo ofrece certezas rápidas a cambio de entregar poder. La democracia acepta que nadie es infalible y, por ello, nadie debe gobernar sin límites. Después de haber ejercido la Presidencia, respeto más la complejidad de gobernar y desconfío todavía más de las soluciones sencillas. También sé que la prueba más difícil para un demócrata llega cuando respetar las reglas tiene un costo personal.

Orden y libertad deben sostenerse mutuamente. Sin orden, las personas quedan expuestas a la violencia y al miedo. Sin libertad, el orden se convierte en imposición. Necesitamos Estados capaces de proteger a sus ciudadanos y lo bastante limitados para no someterlos. En un mundo donde la fuerza vuelve a desafiar las reglas, América Latina tiene una razón adicional para defenderlas. Para nuestros países, un orden internacional basado en normas es una garantía concreta de autonomía.

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Uruguay me devolvió esperanza. Sus instituciones sobreviven a los gobiernos, sus dirigentes compiten sin negarse mutuamente y sus jóvenes pueden discutir sin asumir que toda diferencia es una enemistad. La tarea no consiste en borrar las distancias entre izquierda y derecha, sino en cuidar el espacio democrático donde ambas pueden expresarse. Allí se encuentra, quizá, la respuesta a la inquietud que me dejó aquel editorial. Los nuestros son quienes saben ganar sin apropiarse del Estado y perder sin dejar de reconocer a su país en manos de otros.

*Guillermo Lasso Mendoza, ex presidente de la República del Ecuador.

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Entre dunas, coyotes y máximas de 47 grados: así es vivir en el Valle de la Muerte, la zona más calurosa del mundo

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El Valle de la Muerte es una extensa depresión desértica situada en el sureste de California, cerca de la frontera con Nevada, en Estados Unidos. Forma parte del Parque Nacional del Valle de la Muerte, un área protegida de más de 13.000 kilómetros cuadrados que abarca cuencas salinas, dunas, cañones, montañas y zonas de alta montaña. Dentro de sus límites se encuentra Badwater Basin, a unos 86 metros bajo el nivel del mar, el punto más bajo de América del Norte.

El paisaje se originó a partir de movimientos de fallas geológicas que hundieron el terreno entre cordilleras elevadas, como las montañas Panamint y las Black Mountains. Esa configuración, sumada a su baja altitud, la escasez de lluvias y el aire seco, favorece condiciones térmicas excepcionales.

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Durante el verano, las temperaturas máximas promedio rondan los 47 °C y las noches pueden mantenerse por encima de los 32 °C. Pese a esas condiciones, el parque alberga especies adaptadas al desierto, manantiales, salinas y comunidades humanas vinculadas a Furnace Creek.

Los empleados del Parque Nacional adelantan sus jornadas de trabajo a la madrugada con el fin de completar las tareas físicas antes del mediodía (REUTERS/David Becker)

Cómo es vivir y visitar el Valle de la Muerte, el lugar más caluroso del mundo

El Parque Nacional del Valle de la Muerte concentra algunas de las condiciones climáticas más extremas de Estados Unidos y el mundo. Durante el verano, las máximas promedio rondan los 47 °C (117 °F) y las mínimas nocturnas pueden mantenerse cerca de los 32 °C (90 °F). En ese entorno, los desplazamientos, las jornadas laborales y hasta las actividades cotidianas dependen de la temperatura.

La mayoría de quienes viven y trabajan dentro o cerca del parque se concentra en Furnace Creek, una pequeña localidad situada en una cuenca a unos 85 metros bajo el nivel del mar. Brandi Stewart, integrante del equipo de comunicaciones del parque, explicó a la BBC que la transpiración puede evaporarse tan rápido que apenas se percibe en la piel. Durante los meses de mayor calor, gran parte de la vida transcurre bajo techo o en vehículos con aire acondicionado.

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El Servicio de Parques Nacionales recomienda a los visitantes limitar sus trayectos a carreteras pavimentadas y permanecer cerca de los vehículos con aire acondicionado (AP Foto/John Locher, archivo)

El suministro eléctrico resulta determinante para los residentes. Un corte de energía puede dejar sin refrigeración a viviendas y comercios justo cuando la temperatura exterior alcanza sus niveles más altos. Algunas personas aprovechan las horas de la madrugada para realizar tareas al aire libre, mientras que otras se trasladan a zonas de mayor altitud, donde el ambiente suele ser menos caluroso.

La adaptación también condiciona la actividad laboral. Jason Heser, trabajador del campo de golf de Furnace Creek, contó a la BBC que su turno comienza antes de las 5:00 y que, en los días de calor intenso, puede adelantarse a las 4:00. Incluso a esa hora, las temperaturas pueden ubicarse entre 37,7 °C y 40,5 °C. Las tareas físicas se concentran antes del mediodía, cuando la exposición se vuelve más riesgosa.

Para los visitantes, el Servicio de Parques Nacionales recomienda evitar caminatas por el valle y las zonas bajas durante el verano. La entidad aconseja limitar los recorridos a carreteras pavimentadas, permanecer cerca del vehículo con aire acondicionado y reservar las actividades al aire libre para el amanecer o las zonas de montaña. El parque advierte que una avería mecánica puede convertirse en una emergencia, ya que la asistencia puede tardar horas en llegar.

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Las autoridades sugieren a cada persona beber cuatro litros de agua por día y consumir electrolitos para prevenir golpes de calor durante el verano (REUTERS/David Becker)

La hidratación es una de las principales medidas de prevención. Según la página del parque, cada visitante debe tomar al menos cuatro litros de agua por día y aumentar esa cantidad si realiza esfuerzo físico. También recomienda consumir alimentos o bebidas con electrolitos, ya que la transpiración implica pérdida de sales. El agua está disponible en Furnace Creek, Stovepipe Wells y Panamint Springs, aunque se aconseja llevar reservas adicionales en el vehículo.

Los guardaparques señalan que mareos, náuseas, dolor de cabeza, cansancio, calambres o confusión requieren interrumpir de inmediato la actividad, buscar sombra o aire acondicionado y beber agua en pequeñas cantidades.

Ante signos compatibles con golpe de calor, como desorientación o cambios de conducta, se debe pedir ayuda médica. La cobertura de telefonía móvil es limitada en amplias áreas del parque, por lo que el Servicio de Parques Nacionales aconseja informar el itinerario a un contacto, llevar un dispositivo de comunicación de emergencia y no apartarse de las rutas planificadas.

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La escasa cobertura de telefonía móvil en el territorio exige comunicar el itinerario planeado a un contacto de emergencia antes de iniciar el recorrido (REUTERS/Bridget Bennett)

Qué seres vivos habitan el Valle de la Muerte y cómo sobreviven

Aunque las temperaturas extremas y la falta de lluvias dominan el paisaje, el Valle de la Muerte alberga una comunidad de seres vivos adaptados a la aridez, la salinidad y el calor. Según el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos, la supervivencia en este territorio responde a tres estrategias: evitar las condiciones más hostiles, buscar ambientes más favorables o resistirlas mediante adaptaciones físicas.

Entre las plantas, algunas especies completan su ciclo de vida durante los meses más benignos. Las flores silvestres germinan, florecen y producen semillas en primavera; luego, esas semillas pueden permanecer inactivas durante años hasta que vuelven las lluvias. Otras especies se concentran cerca de manantiales o en sectores de mayor altitud, donde hay más humedad y temperaturas menos elevadas.

Los animales también ajustan sus rutinas al ambiente. Muchos mamíferos, reptiles e insectos reducen su actividad durante el día y salen de noche, cuando baja la temperatura. Otros se desplazan hacia zonas altas o buscan refugio bajo tierra, entre rocas y en áreas con vegetación. Según la Enciclopedia Britannica, entre los habitantes del parque figuran coyotes, zorros kit, linces, ratas canguro, conejos, borregos cimarrones del desierto, lagartos, serpientes, escorpiones y numerosas aves.

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Las plantas silvestres del desierto florecen durante la primavera y producen semillas que pueden mantenerse inactivas bajo tierra durante varios años (REUTERS/Bridget Bennett)

En los sectores con agua permanente viven especies con adaptaciones aún más específicas. El pez cachorrito de Salt Creek, por ejemplo, habita un arroyo cuyas aguas pueden superar la salinidad del océano. Durante el verano, sube hacia los manantiales, donde encuentra mayor profundidad, vegetación de ribera y protección frente a la radiación solar, de acuerdo con la información del parque.

También existen organismos capaces de resistir sin desplazarse. El Servicio de Parques Nacionales destaca el caso de los mezquites, cuyas raíces pueden alcanzar hasta 24 metros de profundidad para acceder a agua subterránea. En Badwater, un pequeño caracol soporta variaciones del agua entre 5 °C y 40 °C, además de cambios pronunciados de salinidad.

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