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La dura confesión de Oriana Sabatini: “Estuve embarazada dos veces escribiendo mi libro”

Oriana Sabatini presentó su primera novela, ‘Podría quedarme acá’, en la Feria del Libro ante una multitud y con su familia presente (Video: Instagram)
Oriana Sabatini está viviendo un presente de cambios y desafíos. A dos meses de convertirse en madre de Gia junto a Paulo Dybala, la artista dio un paso más en su carrera y presentó en la Feria del Libro su primera novela, “Podría quedarme acá”. Pero fue durante la charla de lanzamiento donde sorprendió con una confesión tan íntima como poderosa: “Estuve embarazada dos veces escribiendo mi libro… entonces la vida y la muerte estuvieron rodeándome constantemente mientras escribía esta historia”.
La cantante y actriz no evitó la emoción al repasar el proceso de escritura, que duró dos años y fue atravesado por enormes altibajos personales. Entre ellos, la pérdida de un embarazo previo al nacimiento de Gia, un suceso que había mencionado antes pero que, en este contexto, cobró una dimensión diferente. “Arranqué este libro sin estar embarazada, hace dos años. De hecho fue muy loco porque estuve embarazada dos veces escribiendo este libro”, compartió sobre el escenario, ante una sala colmada y con su familia entre el público.
Oriana contó que el embarazo, y sobre todo la primera gestación que no llegó a término, la pusieron frente a una contradicción profunda: “Una está creando vida y tenés que entrar a lugares internos que por ahí te incomodan, que cuestan”, confesó, en referencia a la trama de su novela, que gira en torno a la muerte, el dolor y la reconstrucción personal. “Me acuerdo que la primera vez que estuve embarazada me senté en la casa de mis papás, el día estaba hermoso, hacía calorcito y yo decía, ‘¿por qué me tengo que poner a escribir de la muerte?’”, relató. “Empujarme a esos lugares es un poco lo que hizo que después salieran esas cosas en la novela”.
“Podría quedarme acá” cuenta la historia de Ariana, una joven artista que, a punto de firmar un contrato discográfico en Estados Unidos, decide volver a Buenos Aires y empieza a trabajar en una funeraria, preparando y maquillando cadáveres. Allí se enfrenta a sus miedos, a los mandatos familiares y a un reencuentro inesperado con Teo, su primer amor, muerto trece años atrás. La novela, atravesada por el duelo, el deseo y la identidad, dialoga a su vez con la propia fascinación de Oriana con la muerte: la artista se formó en tanatopraxia y tanatoestética, disciplinas vinculadas al acondicionamiento de los cuerpos para su despedida.

“La maternidad me interpeló de una manera muy diferente escribiendo este libro, porque yo encima parí una hija, que no es dato menor. Entonces una se pone a pensar qué es lo que le quiere dejar a su hija. ¿Le voy a enseñar las cosas que a Ariana le enseñaron? ¿Voy a repetir los mismos patrones que repetimos todas las mujeres? Te dediques al entretenimiento o no, estamos todas regidas por las mismas leyes, lamentablemente”, reflexionó Oriana, que no dudó en revelar cómo la maternidad y la escritura se retroalimentaron en su propio proceso de autoconocimiento.
Durante la charla, Sabatini explicó que la novela va más allá de la clásica historia de amor sexoafectiva: “Me di cuenta con el proceso de la escritura, por más que haya una historia de amor sexoafectiva, creo que hay una gran historia de amor de Ariana con sus padres y obviamente que la maternidad me interpeló de una manera muy diferente escribiendo este libro”. La joven artista, que transitó la maternidad y el duelo casi en simultáneo, admitió: “Me hizo un poco cuestionarme y sentarme a pensar, ‘bueno, ¿qué le quiero dejar yo a mi hija?’. Y saber que me voy a equivocar. La historia de Ariana con sus madres es muy inspiradora en ese sentido”.

El proceso de escritura fue, para Oriana, una oportunidad para poner en palabras los vínculos, el dolor y el aprendizaje. “Empujarme a esos lugares es lo que hizo que salieran las cosas que salieron en la novela”, reconoció. La propia sinopsis del libro refleja esa búsqueda: Ariana, la protagonista, se enfrenta no solo a la presión estética y a la exigencia de la fama, sino también al desafío de reconstruirse en medio del dolor y de lo inesperado. La trama, que mezcla realismo, elementos fantásticos y una mirada mordaz sobre el cuerpo, la identidad y el deseo, invita a pensar en la autodestrucción, los mandatos y la posibilidad de volver a empezar aun cuando todo parece perdido.
El evento en la Feria del Libro fue mucho más que una simple presentación. Su padre, Ova Sabatini, su hermana Tiziana y su familia la acompañaron en un momento donde la emoción estuvo a flor de piel. Oriana firmó ejemplares, conversó con los lectores y compartió detalles del proceso creativo, un trabajo que la llevó a explorar territorios desconocidos y a enfrentarse con emociones intensas.
En noviembre pasado, Oriana ya había hablado sobre la pérdida de su primer embarazo durante una entrevista en OLGA. Allí detalló: “La primera vez el embarazo no llegó a término. Me sentía fatal el 90% del tiempo”. Sin embargo, la llegada de Gia el 2 de marzo de este año marcó un antes y un después en su vida y, ahora, la inspira a pensar en el legado que quiere dejarle.
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Juana Viale habló de la salud de Mirtha Legrand y contó cómo está su ánimo: “Tiene sus días”

Mientras Mirtha Legrand continúa con su recuperación en el Sanatorio Mater Dei, Juana Viale volvió a ponerse al frente de su histórica mesa televisiva. La conductora tomó nuevamente el lugar de su abuela en la emisión del sábado por la noche de La Noche de Mirtha (El Trece) y combinó la conducción del programa con uno de los momentos que ya forman parte de su sello: la presentación de su look frente a las cámaras.
Al abrir la emisión, Viale saludó al público y marcó la fecha antes de describir su vestuario. “Hola, buenas noches. ¿Cómo están en sus casas? Estamos acá, sábado. Sábado que sábado, 3 de octubre. Ya arrancó octubre. No nos queda nada para que termine este año. Hacemos un blink y ya está. Terminó todo y arrancamos”, dijo entre risas, para luego bromear sobre el paso del tiempo: “Vestida de rojo y blanco ya vengo. Barba blanca toda. En cualquier momento”.
A continuación, detalló su look de la noche. “Tengo un conjunto de tafetán de seda habano, un pantalón largo, botamangas anchas, comodísimo. Amo los pantalones cómodos y anchos. Un top con escote profundo y drapeado y espalda descubierta”, describió la conductora. La prenda pertenecía a la diseñadora Evangelina Bomparola.
Viale también mencionó a los responsables de su imagen: Juan Foho, de Infinito Estudio, estuvo a cargo del peinado —un recogido—, mientras que Cris Sepúlveda realizó el maquillaje: “Toda esta belleza que me hace en la cara… Unos celestitos para levantar un poco, ¿no? Hay que levantar esto”, comentó con humor.
Ya sentada en la mesa la conductora habló del estado de salud de su abuela. Este se produjo un intercambio con la producción del ciclo sobre la costumbre de mostrar su ropa al aire, una rutina que, según indicaron, comenzó a replicarse también en su propio programa. “Me río porque como estoy haciendo la suplencia de mi abuela acá, dicen eso desde mi confianza y ahora lo hacen en mi programa también”, señaló Viale entre risas.
Ante el comentario de Barbie Simmons, quien calificó la presentación del look como “una marca registrada”, la conductora aclaró la diferencia entre ambos espacios: “Claro, mi programa es mi programa, pero el de la abuela es el programa de la abuela, pero bueno.”

En ese mismo intercambio, Simmons le preguntó por el estado de salud de Legrand, lo que llevó a Viale a dar un parte médico. “Bien, mejorando momento a momento, día a día. Ya está en un cuarto común”, relató la conductora, ante lo que Simmons respondió con satisfacción: “Ay, qué bueno”.
Consultada por el ánimo de su abuela, Viale recurrió al humor: “Tiene sus días, como su carácter”, lo que generó risas en el estudio. Antes de pasar a la mesa con los invitados, le dedicó un saludo a Legrand, quien seguía la emisión desde el sanatorio. “Le mandamos un besito muy grande a ella que nos está mirando. Y después me viene la bajada de línea”, dijo, en referencia a los consejos que suele recibir de su abuela tras cada programa.
Consultada sobre si la Chiqui le da alguna indicación acerca de como llevar adelante su histórico programa mientras ella se encuentra recuperandose día a día, Viale prefirió no brindar detalles específicos y se limitó a calificarlas en términos generales: “Nada, nada, cosas lindas. Todas cosas lindas, en verdad”. Desde hace un mes, Juana reemplaza a su abuela en la conducción de sus icónicas cenas. En cada una de esas emisiones, la actriz cumplió su rol a la perfección y dio actualizaciones sobre el estado de su abuela, novedades que mantienen en vilo a todo un país.
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Acusan a la mamá de Yanina Latorre de revender entradas para ver a Messi: el mensaje que generó polémica

Leo Messi se prepara para su despedida de la Selección Argentina y participará del tercero de los amistosos internacionales que afrontará el equipo de Lionel Scaloni. El encuentro será el próximo martes 6 de octubre en el Estadio Monumental y, por supuesto, nadie quiere perderse ver al Diez en su último partido con la Albiceleste. En medio de esta expectativa, se dio a conocer una fuerte acusación contra Dora Caamaño, mamá de Yanina Latorre.
Todo comenzó a partir de un video de la periodista e influencer Natali Rodríguez donde apuntó contra la mujer por revender entradas para este partido a un elevado precio. Para respaldar esta denuncia, mostró capturas de conversación que mantuvo por medio de las redes sociales. Fue la propia joven que consultó por el valor de las localidades ya que Caamaño había publicado que estaban a la venta en su propio perfil de Instagram.
En las imágenes que difundió aparece un supuesto ofrecimiento para una ubicación en la tribuna Sívori alta por una suma de $700 mil. La publicación rápidamente llamó la atención por el elevado valor de la entrada y por quién estaría detrás de la presunta venta. Pero la acusación no terminó ahí. La periodista también aseguró que en la supuesta operatoria estaría involucrado uno de los nietos de Caamaño, hijo de la hermana de Yanina Latorre.
La situación se conoció justo cuando conseguir una entrada para la despedida de Messi se convirtió prácticamente en una misión imposible. Las localidades ofrecidas a través de los canales oficiales se agotaron rápidamente y, ante la enorme demanda, comenzaron a aparecer publicaciones con entradas disponibles a precios muy superiores. Por supuesto, el video generó cientos de comentarios en redes sociales en contra de esta situación.
LA MADRE DE YANINA LATORRE RESPONDIÓ A LAS ACUSACIONES
Ante la viralización del video filmado por Natali Rodríguez, Dora respondió a las acusaciones a través de su propia cuenta personal. «Querida esto no es una estafa, mi nieto mayor trabaja para la gente de AFA y cuando hay eventos de esta categoría, el precio lo pone quien tiene las entradas», explicó sin dar más detalles. El chat fue publicado por Fer Iglesias quien también ironizó sobre la situación: «Tsunami de chanes», expresó.
El escándalo aparece en medio de la expectativa por el último partido de Messi con la Selección Argentina en el país. La posibilidad de despedir al capitán argentino en el Monumental despertó una demanda enorme y las entradas oficiales se agotaron, dejando a miles de hinchas afuera y alimentando el mercado paralelo.
Así, mientras los fanáticos buscan desesperadamente una localidad para estar presentes en una jornada histórica, las publicaciones de reventa comenzaron a multiplicarse en las redes. Ahora, una de esas presuntas operaciones quedó vinculada a la familia de Latorre a partir de la denuncia realizada por una influencer, que generó una nueva polémica alrededor del esperado partido.

Yanina Latorre
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Georgina Barbarossa recordó los abusos que sufrió de Jorge Porcel: «La segunda vez que lo hizo yo estaba embarazada»

A semanas de que se conocieran las denuncias públicas de Georgina Barbarossa sobre situaciones de abuso que atribuyó a Jorge Porcel, la conductora volvió a referirse a aquellos episodios durante una charla con Catalina Dlugi. “Trabajar con Porcel fue un pan amargo”, expresó al recordar dos experiencias laborales que, según relató, atravesó en silencio.
Barbarossa contó que la primera situación ocurrió mientras compartían un programa en los estudios de Telefe ubicados en la calle Pavón. “No sabés lo que yo lloraba. Me tocó trabajar con él dos veces. Fueron dos veces que no teníamos ni un mango con Vasco”, dijo en alusión a Miguel “Vasco” Lecuna, su pareja de entonces, en Agarrate Catalina por La Once Diez Radio Ciudad. Am 1110.
La actriz explicó que no le contó lo sucedido a Lecuna ni a sus padres. “No le quería decir nada, porque te imaginás que Vasco, con la cara que tenía, lo mataba al instante. Tampoco le quería decir a mis viejos. En realidad, no se lo dije a nadie”, aseguró.
Ante la pregunta de Dlugi sobre si había sufrido abuso, Barbarossa respondió: “Sí, me abusó. Esa sola vez, en ese año”. Luego explicó que, tras el episodio, se refugió llorando en el área de vestuario.

Según relató, Carmen Vallejo, madre de Selva Alemán, fue la única persona a la que le confió lo ocurrido. “Me fui corriendo a la parte de vestuario y ella me dice: ‘¿Qué te pasa?’. Entonces le conté lo que me había pasado. Me dijo: ‘Bueno, no te preocupes, a partir de ahora yo me separo al lado tuyo. Cada vez que tengas un sketch o algo, yo estoy al lado tuyo’”.
“Ella me cuidó siempre y funcionó. Fue horrible”, añadió Barbarossa, quien sostuvo que, desde entonces, evitaba pasar por el camarín de Porcel.
La conductora también situó un segundo episodio en 1987, cuando estaba embarazada y trabajaba en Mesa de noticias. En ese momento, Gustavo Yankelevich, productor general, le había autorizado a asistir una vez por semana a las grabaciones de “Ratones y gatitos”.
“Yo iba con una panza enorme porque trabajaba cuando podía. Tenía dilatación de útero, al principio tenía pérdidas; era un embarazo complicado”, recordó. De acuerdo con su testimonio, al acercarse a saludar al humorista junto con otras dos personas, él les dijo: “Eh, vienen en patota”.

Barbarossa afirmó que, cuando se acercó para darle un beso, Porcel tuvo un contacto físico inapropiado. “Me metió la mano desde la pantorrilla hasta el culo y ahí me separé inmediatamente. Yo estaba embarazada, con una panza de cinco meses”, sostuvo.
“Fue horrible. Tampoco se lo dije a Vasco ni a nadie, porque nosotros estábamos trabajando”, señaló. En ese marco, Dlugi remarcó que, durante esa época, muchas mujeres no hacían públicas esas experiencias y que los hombres con poder podían aprovecharse de esa situación.
Consultada por las versiones sobre mujeres que concurrían al camarín de Porcel, Barbarossa aclaró que no presenció esos hechos. “Eso yo no lo vi porque trataba de ni siquiera pasar por el camarín de él después de que me pasó eso. Yo rajaba del camarín, me iba a la otra punta”, cerró.
A mediados de septiembre, Georgina Barbarossa amplió sus acusaciones contra Jorge Porcel y afirmó que cada trabajo que compartió con el actor resultó “una tortura”. La conductora dijo que lloró antes de las dos oportunidades laborales que tuvo con el humorista, que aceptó esas propuestas por una necesidad económica y que asistía a las grabaciones con temor a nuevos contactos físicos o comentarios que consideraba inapropiados.
Las declaraciones cobraron repercusión en medio de la polémica reactivada por una serie inspirada en la vida de Moria Casán y por los testimonios de figuras que trabajaron con Porcel. En ese contexto, Barbarossa había expresado: “Que Dios lo tenga en un tacho de mierda y no lo largue”.
Después, la actriz volvió a hablar con la prensa y sostuvo que no retiraba sus dichos. “Me arrepentí ayer de decir… No, no me arrepentí, porque es lo que pienso. Fue una tortura”, afirmó.
La conductora señaló que solo coincidió con Porcel en dos trabajos y que ambas experiencias le dejaron un recuerdo doloroso. “Lloré muchísimo las dos veces que tuve que ir a trabajar. Y las dos veces que tuve que trabajar fue un pan amargo porque lo tuve que hacer por necesidad”, expresó.
Barbarossa ya había relatado que Porcel la tocó sin su consentimiento. Al ampliar su testimonio, explicó que permanecía atenta durante las jornadas laborales porque, según afirmó, debía coincidir con él en espacios reducidos de los estudios y los camarines. “Cuidándote todo el tiempo, todo el tiempo que no te toque, que no te diga porquerías. Separándote”, respondió ante una consulta sobre cómo era trabajar por necesidad con una persona a la que acusó de esas conductas.
La actriz ubicó aquellos hechos cuando era joven y aseguró que no pudo reaccionar como hubiera querido. “Yo era muy chica, me quedé helada”, recordó. También contó que Carmen Vallejo, madre de Selva Alemán, la encontró llorando en un camarín después de uno de esos episodios.
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