DEPORTE
La historia de amor de Lisandro Martinez y Muri López: del flechazo a cómo ella lo sacó del pozo y lo ayudó a ser “un mejor hombre”

La selección de Argentina consiguió el pase a octavos de final del Mundial 2026 tras imponerse 3-2 sobre Cabo Verde en un encuentro que se resolvió en la prórroga en Miami. El duelo tuvo como gran protagonista a Lisandro Martinez, quien asistió a Lionel Messi en el primer gol y marcó el segundo en un partido cargado de tensión. Más allá de la clasificación, la noticia surgió en zona mixta cuando el defensor volvió a hacer referencia a su familia como su sostén emocional más grande, tras compartir una de las declaraciones más personales de su carrera. Confesó que estuvo cerca de abandonar el fútbol profesional tras su última lesión, pero el respaldo de su entorno lo llevó a seguir adelante.
“Si te digo la verdad, el primer mes me pasó eso de que ya no, no quería sufrir más, ¿viste? Porque ya me habían pasado otras lesiones en el pie cuando me lesioné el quinto metatarsiano, pero esta la verdad que fue la peor, la peor de todas. Estuve muy en el piso, pero también después nace mi hija y ahí como que se me equilibró todo. La vi cómo dio luz a mi mujer también, el esfuerzo que hizo y dije yo: ‘Cómo no voy a seguir luchando ahora‘.
El zaguero reconoció que su proceso de recuperación no solo implicó esfuerzo físico, sino también una carga emocional intensa. La llegada de su hija y el acompañamiento de su familia fueron factores determinantes para que pudiera reconstruir su motivación.
Esta no es la primera vez que Licha tiene palabras tan emocionantes hacia su familia y en especial su esposa. En mayo de este año el defensor de la selección argentina y Manchester United abrió su corazón al referirse a Muriel López Benítez.
“Para mí también lo más importante es tener una buena mujer al lado. Porque desde que estoy con Muriel, ella me ha enseñado mucho a ser un hombre”, expresó en diálogo con el Pollo Álvarez. “Yo por ahí venía como de un lado, por decirte, muy machista. Me crié más o menos así. Y es como que nunca pude desarrollar el lado femenino. Cómo tratar muy bien a una mujer, cómo expresarme, a dar amor… Siempre creía que era como una debilidad llorar. Entonces, ella me enseñó todas esas cosas que la verdad me encantan. Me encanta llorar, me encanta expresarme, me encanta dar amor, me encanta abrazar, decir las cosas en la cara: te amo, te quiero, lo que fuese. Y creo que esas son mis raíces, ¿no? La familia y tener una buena mujer al lado».
El flechazo cuando eran adolescentes
El aire fresco del río Gualeguay traía consigo el aroma de la tierra húmeda, una constante en aquella ciudad entrerriana donde las siestas eran largas y los sueños parecían dormitar al ritmo del tiempo. Allí, entre calles tranquilas y canchas de barrio, un joven de quince años, Lisandro Martínez, pasaba los días detrás de un balón, alimentando la esperanza de llegar algún día a lo más alto del fútbol. Hacía un año que ya formaba parte de las Inferiores de Newell’s.
En ese contexto, Muriel López apareció como una ráfaga de energía. Se conocieron por amigos en común. Licha quedó fascinado por su carisma y su risa contagiosa. Muriel, con una mezcla de espontaneidad y determinación, tenía claro que algo especial se cocinaba entre ambos desde el principio.
Los primeros días de su relación fueron los típicos de adolescentes: caminatas por las calles empedradas de Gualeguay, charlas interminables, mensajes enviados con la ilusión de que el otro respondiera rápido. Pero también había algo más: una conexión genuina, el tipo de lazo que, aunque joven, ya se vislumbraba inquebrantable.
Mientras Lisandro seguía afilando su técnica en la cancha, Muriel asistía al colegio secundario, apoyándolo en cada partido, en cada nuevo desafío. La comunidad, pequeña pero solidaria, pronto los reconoció como “esa pareja linda del barrio”, esa que parecía hecha para durar.

La vida en Gualeguay también tenía sus complicaciones. Lisandro soñaba con las grandes ligas, y Muriel sabía que ese sueño podía llevarlo lejos de casa. Pero, desde el primer momento, ambos demostraron que estaban dispuestos a superar cualquier barrera que se interpusiera en su camino.
Cuando Lisandro Martínez comenzó a destacar en el fútbol juvenil, el horizonte se ampliaba más allá de los límites de Gualeguay. Su talento lo llevó a integrar las divisiones inferiores de Newell’s Old Boys, a más de 300 kilómetros de su ciudad natal. Fue el primer gran paso hacia una carrera que demandaría sacrificios, no solo de él, sino también de Muriel, quien, desde el inicio, eligió acompañarlo, aunque la distancia amenazara con poner a prueba su vínculo.
Mientras Lisandro entrenaba en el club rosarino, Muriel permanecía en Gualeguay, enfocada en sus estudios secundarios. La relación sobrevivía a base de llamadas telefónicas y mensajes que, en esa época, requerían paciencia y esfuerzo. Las visitas eran esporádicas, breves, pero cargadas de significado.
El paso a Defensa y Justicia, tras su salida de Newell’s, marcó otro momento crucial. En Florencio Varela, un equipo con menos renombre pero más oportunidades para mostrarse, Lisandro encontró el espacio ideal para desarrollarse. Sin embargo, eso implicaba seguir alejado de su tierra y de Muriel. Ambos entendieron que, si querían sostener lo que tenían, debían adaptarse a un estilo de vida en constante cambio.

La carrera de Lisandro despegó con rapidez. En 2019, su venta al Ajax de Ámsterdam marcó no solo un salto profesional, sino también un desafío personal. Vivir en Europa era un sueño hecho realidad para él, pero también significaba enfrentarse a un idioma, una cultura y un ritmo de vida completamente nuevos. Para Muriel, quien se unió a él meses después, fue un cambio radical: dejar su entorno familiar en Gualeguay para seguir al hombre con quien había compartido su adolescencia.
Desde entonces, construyeron una rutina lejos de casa, apoyándose mutuamente mientras navegaban la vida en el extranjero. Los kilómetros que una vez los separaron se convirtieron en kilómetros recorridos juntos, desde Ámsterdam hasta Manchester, donde la carrera lo posicionó como uno de los defensores más destacados de su generación. Hasta recibió un apodo original, El Carnicero, por su fiereza para domar a los delanteros rivales, más allá de su técnica más asociada a un volante que a la de un zaguero.
La fama de Licha no apartó a su novia de sus orígenes. Por ejemplo, llegó a ser noticia por su participación, cada vez que la agenda se lo permitió, en los Carnavales de Gualeguay. La esencia, a pesar de la vida en Europa, jamás la perdió.

Cada tanto abrieron las puertas de su intimidad y se hicieron virales, pero no por los feroces quites o las conquistas de Lisandro. En agosto, Muri le preguntó a Martínez si sabía qué era una tanga de encaje. La consulta dejó al futbolista visiblemente nervioso e hizo reír a su novia con su vacilante respuesta. Lisandro, entre risas e incomodidad, intentó adivinar y terminó respondiendo con humor: “La que encaja”.
López describió el video con la frase: “¡Lo tenía que hacer! No pasa nada, después te explico”. La publicación alcanzó 56 mil reproducciones y más de 9 mil me gusta.
El 6 de octubre, ambos anunciaron la llegada de Aurora con una serie de mensajes que incluyó la ecografía. “Estamos inmensamente felices de tu llegada a nuestras vidas!!! Sos el reflejo del largo camino que hemos recorrido juntos, de cada paso dado con cuidado, con consciencia y con paciencia, pero sobre todo con amor, ese amor que ahora nos trae aún más amor! Gracias por elegirnos!!! Te aman con el alma entera… Mamá y Papá”, fue la primera parte del mensaje que publicó el ex defensor de Defensa y Justicia en su cuenta de Instagram.
“Y por supuesto también te espera con muchas ansias el perrito con el corazón más puro del mundo”, agregó Licha, en relación a Polo, el bulldog francés a la que hasta le hicieron una cuenta en redes para reportar sus travesuras.
Una vez que la noticia comenzó a recorrer las redes sociales, las reacciones no se hicieron esperar. Rodrigo De Paul, compañero de Martínez en el seleccionado, escribió: “Crece la Scaloneta. Felicidades, mi rey”. Otros jugadores como Guido Rodríguez y Nicolás Tagliafico también se sumaron a las felicitaciones para con el jugador zurdo, al igual que Alejandro Garnacho: “Enhorabuena, hermano”.




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DEPORTE
Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.
Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.
La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.
La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.
El debate entre origen innato y aprendizaje social

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.
La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.
Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.
La comparación con los chimpancés y sus límites
Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.
“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.
La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.
El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.
Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas
La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.
Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.
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Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.
“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.
El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.
Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista
Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.
La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina
Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).
Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.
Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.
Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.
DEPORTE
El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.
El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.
La reacción que lo dice todo
La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.
La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.
La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.
Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows
Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.
Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.
En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.
“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.
Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.
North America,Sport,Tennis
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