DEPORTE
La historia de Sol Larraya Guidi, la nueva joya del tenis argentino que sueña en grande: “Quiero ser número 1 y ganar un Grand Slam”

Cuando las temperaturas otoñales comienzan a descender y se acercan a los 0 grados centígrados, las hojas caen lentamente de los árboles para renacer una vez más. Así se presenta Tandil, al sur de la provincia de Buenos Aires, a 380 kilómetros de la Capital Federal. Allí se encuentra Sol Larraya Guidi en su tierra natal, arraigada a sus afectos y tomando impulso para una nueva gira europea que tendrá como ejes centrales dos Grand Slam junior: Roland Garros y Wimbledon.
En ese paisaje serrano, de ritmo calmo pero con historia grande dentro del tenis argentino, la joven empieza a construir su propio camino. Con naturalidad y una madurez que sorprende para sus 17 años, cuenta: “Mi familia está compuesta por mi hermano Nicolás, mi mamá Stella y mi papá Pablo”, en el comienzo de la charla con Infobae, ordenando las piezas fundamentales de su historia.
El tenis, en su caso, no fue un descubrimiento casual sino una herencia emocional. “La primera vez que agarré una raqueta fue a los 4 o 5 años. Mi hermano empezó a jugar antes que yo, en 2009, cuando Juan Martín del Potro ganó el US Open”, recuerda. Y agrega, con una sonrisa implícita, que iba a verlo al club pero no la dejaban entrar a la cancha porque era muy chica.
El acceso llegó casi como un premio esperado. “Un día, para Reyes, me regalaron dos raquetitas de plástico y una pelota. Empecé jugando afuera de la cancha con mi papá y, a los 5, pude comenzar a practicarlo”, reconstruye.
Larraya Guidi dio sus primeros pasos en la escuelita del Club Uncas, bajo la conducción de Graciela Pérez, donde comenzó a familiarizarse con el juego. Con el paso de los años, dio el salto a la competencia en la Academia Tandil Tenis, dirigida por el reconocido formador Marcelo Gómez, etapa en la que también compartió su desarrollo durante varias temporadas con Mario Bravo. En la actualidad, continúa su crecimiento junto a Guillermo Billy Czerner, entrenador con experiencia en el circuito femenino, y Mariano Di Lollo como preparador físico.

El revés es uno de sus sellos distintivos. No es convencional, pero sí efectivo. “Siempre tuve revés a dos manos. No me acuerdo bien porque era chica, pero la idea de los profes era que más adelante jugara a una mano. Como no tenía fuerza, usaba la mano de arriba como apoyo. Después me acostumbré y quedó así”, explica. Y aclara que, si suelta la mano de arriba, puede pegar a una mano, aunque nunca lo cambió.
Lejos de representar una desventaja, con el tiempo lo transformó en una herramienta propia. “De chica me costaba, sobre todo cuando me jugaban pelotas altas. Pero ahora es algo natural, me acostumbré y no siento que tenga ninguna dificultad”.
El salto al circuito internacional juvenil le permitió medirse en el máximo nivel. “Jugué los cuatro Grand Slam Junior. El primero fue Roland Garros, que era el que más quería. Tenía 15 años y no era tan consciente de dónde estaba. Estaba muy nerviosa”, admite. Explica que los Grand Slam son totalmente diferentes, con un entorno nuevo en el que no siempre es fácil adaptarse, y asegura que “es otro mundo”. También remarca diferencias con jugadoras europeas en la forma de entrenar y competir.
Entre esas vivencias, hay momentos que quedan grabados. Recuerda que en Roland Garros pudo hablar un rato con Novak Djokovic, quien le preguntó cómo le había ido y le aconsejó que disfrute, porque la carrera del tenista es corta.

Su recorrido internacional comenzó temprano. “Mi primer viaje fue un torneo Sub 14 en Brasil”, señala. Y en cuanto a superficies, afirma que se siente más cómoda en polvo de ladrillo, aunque reconoce que tiene mucho por mejorar en todas, especialmente en la cancha rápida.
La transición al profesionalismo aparece como uno de los grandes desafíos. Explica que no es fácil porque conviven dos circuitos al mismo tiempo. En el último tiempo le dio prioridad al circuito junior para poder jugar los Grand Slam, pero la idea es enfocarse de lleno en lo profesional.
El calendario inmediato ya está definido. “Voy a jugar un J300 en Santa Croce (Italia), después la Copa Bonfiglio en Milán. Luego voy a entrenar a París y jugar Roland Garros. La idea es quedarme hasta Wimbledon”, enumera.
Las expectativas son medidas, pero ambiciosas. “Vengo jugando bien, pero en Europa es distinto. No te podés guiar por el ranking, todas juegan muy bien. Voy a intentar sumar puntos y buscar mi primera victoria en un Grand Slam”.
Larraya Guidi viene de conquistar dos medallas doradas en los Juegos Suramericanos de la Juventud Panamá 2026, en singles y en dobles junto a Sofía Meabe. Representar a la Argentina es, además, uno de los aspectos que más valora. “Me gusta mucho, porque el tenis es muy individual y esas semanas en equipo son diferentes. Me llevo eso más allá de las medallas”.

En febrero, Paola Suárez tuvo su presentación oficial como capitana de la Selección Argentina de Tenis Femenino de la Billie Jean King Cup en las instalaciones del Club Náutico Hacoaj, en un encuentro que reunió a referentes del tenis nacional y a varias jugadoras juveniles. Allí, la tandilense tuvo su primer contacto con la ex número 1 del mundo en dobles.
En ese camino también apareció el vínculo con referentes. Cuenta que la experiencia con Suárez fue muy linda, que era la primera vez que la veía y que estuvo muy involucrada con todas las jugadoras, hablándoles de cerca y compartiendo su experiencia. “Fue una experiencia muy buena y ojalá algún día me toque ser convocada”. Incluso, destaca que luego le escribió para felicitarla por las recientes medallas obtenidas en Panamá.
Si uno se pasea por Tandil, es habitual cruzarse a diario con chicos en bicicleta, raquetero al hombro, camino a los clubes. La ciudad serrana, considerada una de las capitales del tenis argentino, vio nacer a figuras como Guillermo Pérez Roldán, Mariano Zabaleta, Juan Mónaco, Juan Martín del Potro, Máximo González, Diego Junqueira, María Irigoyen y Lourdes Carlé, entre otros.
Tandil, inevitablemente, remite a una figura. “Desde chica, Del Potro es mi ídolo. Nadie me generó lo que me generaba él”, confiesa. Aunque también observa el presente del circuito: le gusta Aryna Sabalenka y, en el circuito masculino, Novak Djokovic y Carlos Alcaraz, aunque aclara que ninguno le genera lo que le generaba el tandilense.

A la hora de definirse dentro de la cancha, su respuesta sintetiza identidad. “Soy muy luchadora. Me gusta tener el control, atacar y también defender. Siempre trato de tener garra y pelear hasta el final”.
Y cuando se trata de mirar hacia adelante, no hay espacio para la tibieza. “A corto plazo, que me vaya bien en Roland Garros. Y a largo plazo, poder vivir del tenis, ser top ten, ser número uno y ganar un Grand Slam”.
En Tandil, mientras el otoño avanza y el paisaje se transforma, Sol Larraya Guidi se prepara. Lo que viene ya no es solo una gira, sino un nuevo capítulo en su proyección. Con la raqueta en la mano y un sueño claro, empieza a escribir su propia historia en el mismo lugar donde alguna vez otros la hicieron eterna.
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DEPORTE
Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.
Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.
La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.
La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.
El debate entre origen innato y aprendizaje social

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.
La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.
Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.
La comparación con los chimpancés y sus límites
Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.
“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.
La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.
El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.
Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas
La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.
Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.
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Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.
“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.
El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.
Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista
Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.
La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina
Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).
Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.
Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.
Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.
DEPORTE
El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.
El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.
La reacción que lo dice todo
La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.
La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.
La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.
Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows
Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.
Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.
En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.
“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.
Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.
North America,Sport,Tennis
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