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La historia detrás del partido oculto de Messi en la Selección: “A ese chico lo van a tener que aguantar 20 años”

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“Todo jugador quiere venir a su selección, es un orgullo estar en la selección argentina. Es lo mejor que me pudo haber pasado”. Un Lionel Messi de 17 años recién cumplidos, con el llamativo dorsal N° 17, cabellera frondosa y ochentosa con el flequillo desmechado, y algo arrebatado ante las cámaras, pronuncia una declaración de amor que, a la luz del tiempo, adquiere otro significado, uno con sabor a eternidad.

Aquel 3 de julio de 2004, en el Estadio Alberto Supicci de Colonia, la Pulga, más Pulga que nunca, acababa de deslumbrar a los pocos espectadores con una actuación elocuente. Un tiempo le alcanzó para marcar dos goles y generar un sinfín de situaciones en el triunfo por 4 a 1 contra Uruguay, el segundo de los dos partidos que la AFA organizó de apuro para blindarlo para siempre ante el inquietante interés de España por quedarse con el talento que ya asomaba en el Barcelona.

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Un puñado de días antes, se había disputado en la cancha de Argentinos, y ante apenas 500 privilegiados, el 8-0 ante la Sub 20 de Paraguay que le bajó la persiana a las intenciones ibéricas. Los focos históricos quedaron apuntados a aquel encuentro ya mitológico, que dejó oculto el partido ante Uruguay, una joya que está subida completa a YouTube y se hizo viral en las últimas horas ante el tsunami de nostalgia que provocó la despedida de Messi de la Selección.

Gerardo Salorio, preparador físico del equipo nacional, estuvo aquel día. Y también fue parte del paño de lágrimas por el adiós del astro a la casaca albiceleste, con la que ganó un Mundial Sub 20, una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 2008, dos Copas América, una Finalissima y la Copa del Mundo de Qatar en 2022. Todo eso (además de tres finales continentales y dos definiciones del certamen ecuménico) transcurrió desde esos dos amistosos fundacionales, cuando el astro rosarino todavía era una estrella en ciernes.

“Al principio me pegó mal la noticia de su retiro de la Selección. Pero en un momento dado pensé: ‘Yo soy un egoísta, disfruté 20 años de Leo y de haber trabajado con él’. Y empecé a filosofar de otra manera, creo que es lo mejor para él, se va en su mejor momento”, reflexionó el profe en diálogo con Infobae.

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Consultado sobre aquel duelo contra la Celeste, una sonrisa lo invadió. “Fue lapidario, les dimos un peludo… No tenían idea del equipo que teníamos”, evocó Salorio. Aquella tarde en Colonia, Argentina alineó un equipo con varias promesas, como Oscar Ustari, Pablo Barrientos, Ezequiel Lavezzi y Pablo Vitti. Desde el banco saltaron Fernando Gago, Pablo Alvarado y el mismísimo Messi. Por Uruguay actuaron nombres que luego dejaron su sello, como Diego Godín, Luis Aguiar, Ribair Rodríguez y Álvaro Pereira.

A los 15 minutos, Álvaro Navarro abrió el marcador para el local y Vitti igualó a los 31. El atacante surgido de Rosario Central fue quien le dejó su lugar a Messi tras el descanso. No quiso demorar mucho en mostrar lo que su electricidad podía aportarle al desarrollo: antes de los dos minutos, firmó el 2-1.

“El arquero buscó salir jugando con Messi de extremo por la derecha. Leo corrió como cuete, robó la pelota, y pum, adentro”, relató el preparador físico. En efecto, el fantasista recuperó ante un defensor, pulsó el botón de turbo con la pelota bien pegadita al botín izquierdo (acción que luego se transformó en su marca registrada), pisó el área y sacó el zurdazo que venció la resistencia del arquero Lucero Álvarez.

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A los 11′, Messi tomó la aguja, enhebró el hilo, dio la puntada y también terminó la prenda. Metió una asistencia filosa para el Pocho Lavezzi, quien superó el arquero y, como la pelota se le abrió, lanzó un centro en forma de globo para que la Pulga, en el segundo palo, cabeceara a la red. “Desequilibrante el número 17. Por algo lo traen desde Europa, por algo se lo llevaron tan joven a España”, resaltó Javier Díaz, comentarista del encuentro, quien este martes compartió un retazo del encuentro en su cuenta de X (antes Twitter).

Messi también estuvo en el 4-1. Condujo, desorientó a más de un rival con su regate, definió por encima del arquero, que llegó a amortiguar la definición, y apareció Lavezzi, ya un potencial socio, para resolver el pleito. De fondo, en el video, se escucha un alarido de un colaborador uruguayo, ofuscado por la facilidad con la que desequilibró el entonces retoño de La Masía. Tal vez hoy, a la distancia, halle consuelo en que cientos de rivales lo sufrieron con la misma intensidad.

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El video ofrece otras jugadas. Gambetas como si tuviera esquíes, lindas combinaciones con Gago o con Barrientos, complicidad con Lavezzi. Hugo Tocalli, el entrenador del equipo, supo confesar que esas dos actuaciones en los amistosos organizados de emergencia lo convocaron a la Pulga para el Sudamericano Sub 20 de 2005. No hizo falta más.

Antes y después, en esa primera convivencia, dejó señales de que Argentina tenía entre manos un diamante no en bruto, sino en proceso acelerado de pulido. “En la primera práctica arrancó y dije ‘éste está en 420, no en 220. Tenía velocidad y precisión”, recuerda Salorio, quien fue uno de los que le dio la bienvenida en el complejo de Ezeiza con una exigencia.

“Vos entrás al predio y ves la cancha 1; ahí estábamos entrenando. Y Hugo (Tocalli) me llama. Había una persona grande con un adolescente al lado. No lo conocía: era Messi. Lo primero que le tiré fue ‘el pelo está un poquito largo, lo tenemos que cortar’. Hugo me fulminó con la mirada. Y Jorge Messi, que era un buen tipo, me dijo ‘mañana lo hacemos cortar’. Un señor”, recordó el profe, que también vio signos que lo sorprendieron en el viaje de regreso de Colonia.

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El profe Salorio, junto a Messi

“Cuando volvíamos en el buque le dije ‘tenemos que entablar un diálogo más fluido’. Y él hablaba poquito. Y en el free shop era muy austero para gastar. Algunos entraban y arrasaban. A él le importaba jugar”, anotó en su libreta.

Tan austero era que ni siquiera reclamó su viático por la excursión a Uruguay, que accidentalmente se quedó un compañero. “Cuando íbamos al exterior, la AFA nos daba 50 dólares de viático a cada jugador. Esa vez no tenían cambio y a mí me dieron 100 para que le diera 50 a Leo. Le dije que apenas consiguiera, se los daría. Él ni se preocupó: ‘Tranquilo, tranquilo’. Nunca conseguí cambio: le debo 50 dólares a Messi”, confirmó Alvarado en la biografía de Messi escrita por Ariel Senosiain.

“Pasó el tiempo y no lo volví a ver. Así de simple. Es mi anécdota con Messi, porque después no tuve la suerte de jugar más con él, por lo menos me quedó esa anécdota”, supo añadir el ex defensor ante la pregunta de Infobae.

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Después de aquel show que permaneció olvidado por años, tras el paso por el vestuario, los chicos argentinos subieron al micro. Allí se sumó el representante de la selección de Uruguay para saludar y también para transmitir una preocupación tras lo que habían visto sus ojos.

“Nos felicitó y luego dijo: ‘Les tengo que preguntar quiénes son los dos delanteros’. Tocalli lo miró y respondió: ‘Uno se llama Ezequiel Lavezzi, juega en Estudiantes de Caseros, lo fue a ver el profe y lo recomendó. El otro vino de Europa. Y por los próximos 20 años lo van a tener que aguantar’”, reveló Salorio sobre el presagio casi perfecto del formador, porque los años de Messi aterrorizando rivales con la Selección fueron casi 22.

Si hoy lo tuviera adelante a Leo, le diría ‘gracias maestro, gracias por todo lo que me hiciste vivir’. Y lo disfrutaría más, porque me di cuenta de los momentos que me tocaron vivir junto a él. Como cuando lo llevé a mi pieza en pleno Mundial Sub 20 de Holanda para decirle ‘mirá que Pekerman te está siguiendo para la Mayor’. ‘¿En serio?’, me dijo, con esa carita…“, se emocionó el profe, como todos los argentinos al comprobar que el idilio con la Selección, al menos con los pantalones cortos, ya no tendrá más capítulos como aquel partido en Uruguay, con ribetes de fábula.

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Messi, en su etapa en las selecciones juveniles

Lionel Messi,fútbol,entrenamiento,Argentina

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Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

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Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.

Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.

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La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.

La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.

El debate entre origen innato y aprendizaje social

La investigación psicológica asocia la expansión corporal con emociones positivas como alegría, orgullo y triunfo en el deporte (Erik Williams-Imagn Images/REUTERS)

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.

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La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.

Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.

La comparación con los chimpancés y sus límites

La lectura del lenguaje corporal depende de la velocidad, la trayectoria y el contexto social en que ocurre el gesto deportivo (REUTERS/Dylan Martinez)

Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.

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Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.

La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.

El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.

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Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas

Lionel Messi celebra con los brazos arriba, durante un partido del Inter Miami (Crédito: Nathan Ray Seebeck-Imagn Images)

La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.

Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.

Middle East,Soccer,Sport

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Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

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Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.

“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.

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El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.

Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista

Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.

La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina

Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).

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Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.

Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.

Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.

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El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

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Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.

El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.

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La reacción que lo dice todo

La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.

La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.

La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.

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Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows

Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.

Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.

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En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.

“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.

Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.

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North America,Sport,Tennis

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