ECONOMIA
La industria utilizó casi el 60% de su capacidad instalada, la marca más alta desde octubre

La capacidad instalada en la industria argentina llegó a 59,9% en abril, informó este martes el INDEC. Fue el mejor desempeño en seis meses: no se veían datos similares desde octubre del año pasado.
El último dato similar se había registrado en octubre, cuando la marca alcanzó 61%. Sin embargo, el nivel general se mantiene bajo en términos históricos.
La medición mostró una mejora de 0,1 puntos respecto a marzo de este año, cuando el indicador había marcado 59,8%. También superó el 58,3% observado en abril de 2025.
El indicador mide qué proporción del potencial productivo de las plantas industriales está en uso actualmente, y refleja cuánto de su capacidad máxima está siendo aprovechada. Las cifras dejan en claro que la industria sigue estancada. No logra recuperarse en todos sus rubros.
Qué sectores impulsaron la mejora en abril 2026
La mejora en los números registrados estuvo impulsada principalmente por cinco sectores que sostuvieron niveles de actividad por encima del promedio general.
La refinación del petróleo lideró el ranking con 86,8% de capacidad instalada. Le siguieron las industrias metálicas básicas con 73,4%, sustancias y productos químicos con 69,9%, papel y cartón con 67,3%, y productos alimenticios y bebidas con 60,4%.
En la comparación interanual, el Indec destacó que la principal incidencia positiva se observó en sustancias y productos químicos. Ese sector alcanzó un nivel de utilización de 69,9%, superior al 59% del mismo mes de 2025.
En abril del año pasado, la actividad del polo petroquímico de Bahía Blanca estuvo afectada por las inundaciones de marzo de 2025, que provocaron la falta de suministro de gas natural a las principales plantas.
Los rubros que cayeron y arrastraron el promedio
En contraposición, la principal incidencia negativa fue la de la industria metalmecánica excepto automotores. Ese rubro presentó en abril un nivel de utilización de 42,7%, inferior al 49,3% registrado en el mismo mes de 2025.
El organismo indicó que ese descenso está relacionado principalmente con los menores niveles de producción de maquinaria agropecuaria y de aparatos de uso doméstico.
Del informe se desprende que, de los 12 rubros analizados, seis registraron caídas interanuales: productos alimenticios y bebidas, productos minerales no metálicos, industria automotriz, metalmecánica excluida industria automotriz, productos de caucho y plástico, y productos textiles.
En tanto, cinco sectores mostraron bajas intermensuales: productos alimenticios y bebidas, productos del tabaco, papel y cartón, productos minerales no metálicos e industria automotriz.
Un panorama heterogéneo que se profundiza
En este contexto, el índice de producción industrial manufacturero mostró una baja de 2,8% interanual en el cuarto mes del año. La disparidad entre sectores se acentúa.
El desempeño heterogéneo refleja una industria con sectores que traccionan hacia arriba, como refinación y químicos, mientras otros como metalmecánica y textiles siguen hundidos, y la demanda interna no logra reactivar el conjunto.
El dato de abril marca un respiro, pero no un cambio de tendencia. La capacidad instalada sigue muy lejos de los niveles históricos que la industria argentina supo alcanzar en otros períodos.
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ECONOMIA
Prohibieron el Squeezy Dumpling en la Argentina: qué hacer con el juguete que presenta un “grave riesgo químico”

El retiro del mercado del juguete Squeezy Dumpling impactó a familias y comercios en todo el país luego de que el Gobierno confirme que el producto incumple normas de seguridad y podría ser potencialmente dañino para la salud de las personas.
De acuerdo con información de la Subsecretaría de Defensa del Consumidor, dependiente de la Secretaría de Industria, Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa, la medida busca evitar riesgos a la salud, especialmente en la infancia, en vísperas del Día del Niño.
Según informó la Subsecretaría, el Squeezy Dumpling contiene benceno en su superficie, con un valor cuatro veces mayor al permitido por la legislación argentina. Este dato surgió tras una denuncia de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), que impulsó la investigación y posterior intervención estatal.
La CAIJ notificó que el producto, fabricado en polímero plástico y con forma de gyoza, alcanza una concentración de 20 mg/kg de benceno, cuando el máximo aceptado es de 5 mg/kg. Este compuesto puede ingresar al organismo tanto por inhalación como por contacto dérmico directo, sin que sea necesaria la ingestión. La situación fue calificada por la Subsecretaría como un “grave riesgo químico”.
El artículo se comercializaba en plataformas digitales y comercios físicos de toda la Argentina, lo que llevó al Gobierno a coordinar un retiro extensivo y alertar a las autoridades provinciales para realizar tareas de fiscalización. El procedimiento de retiro fue confirmado por la dependencia estatal, que remarcó la importancia de la cooperación de consumidores y comerciantes para sacar el producto del alcance de los niños.
La denuncia de la CAIJ se fundamentó en informes de Safety Gate de la Unión Europea (SR/02073/26) y la agencia OPSS del Reino Unido (Recall 2606-0196), donde el juguete también fue retirado previamente del mercado. De acuerdo con la organización, la presencia de benceno detectada en el Squeezy Dumpling excede normas equivalentes en Argentina, Estados Unidos y la Unión Europea, lo que motivó la advertencia y la acción inmediata.
Además de la cuestión química, la Subsecretaría identificó otras irregularidades en el producto: la ausencia del Marcado de Conformidad, la falta de identificación del importador y la inexistencia de advertencias de seguridad en castellano en el envase. La falta de estos elementos fue considerada especialmente grave por las autoridades, ya que imposibilita identificar responsables en caso de daños o incidentes.
Qué hacer con el juguete
Ante esta situación, desde Comercio difundieron una serie de recomendaciones dirigidas a quienes tengan el juguete en sus hogares:
- Colocar el Squeezy Dumpling en una bolsa sin rotura, cerrarla e identificarla antes de desecharla.
- Lavarse bien las manos con agua y jabón después de manipularlo.
Estas indicaciones buscan evitar el contacto directo con la sustancia peligrosa y asegurar un descarte seguro para el entorno familiar y el ambiente.

El presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, Matías Furió, pidió a las familias verificar siempre el Marcado de Conformidad, los datos del importador y las advertencias en castellano antes de adquirir cualquier juguete. Un juguete seguro y legal tiene que tener tres cosas: los datos del importador responsable—nombre, razón social y CUIT—, todas las advertencias escritas en castellano, y el Marcado de Conformidad, que es el código QR con las siglas AR y dos tildes. Si alguno de esos tres elementos falta, no lo compren. No importa si el juguete se ve lindo, si es viral en redes o si el precio es tentador: sin esos datos, no hay nadie que responda si algo le pasa a su hijo”, sostuvo.
La campaña oficial se intensifica en fechas próximas al Día del Niño, cuando crece la demanda de productos para chicos. “Estamos en las vísperas del Día del Niño, que tendrá lugar el domingo 16 de agosto, por lo que le pedimos a cada padre y madre que, antes de comprar cualquier juguete, miren el envase”, remarcó el titular de la CAIJ.
Las autoridades de la Subsecretaría de Defensa del Consumidor remarcaron que la prioridad es proteger la salud pública y reforzar la vigilancia en el mercado de juguetes. La falta de controles como el Marcado de Conformidad y las advertencias en el idioma local, junto con la ausencia de identificación del importador, son motivos suficientes para rechazar cualquier producto, más allá de su popularidad o bajo costo.
carlos damin
ECONOMIA
La Pampa quiere cobrarle peajes a los camiones que vayan a Vaca Muerta por el impacto sobre sus rutas


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ECONOMIA
OpenAI, Hugging Face y una revolución que todavía no estamos entendiendo

Dentro de un entorno de OpenAI que debía estar completamente aislado de Internet, un modelo de inteligencia artificial encontró una falla de seguridad, la explotó, salió del entorno y terminó dentro de los servidores de Hugging Face, una de las plataformas de inteligencia artificial más grandes del mundo. Nadie se lo ordenó y el modelo lo hizo solo, en el medio de una prueba interna, para conseguir información que le sirviera para resolver mejor un ejercicio. Hugging Face detectó el ataque y lo confirmó públicamente. Días después, OpenAI reconoció su origen en un comunicado firmado por Sam Altman, su CEO.
Un agente de IA es distinto. Es un modelo al que se le da un objetivo y la posibilidad de actuar por su cuenta para cumplirlo, escribiendo y ejecutando código, navegando sistemas, probando herramientas, corrigiendo sus propios errores y encadenando decisiones durante horas sin que un humano intervenga en cada paso. Eso era justamente lo que OpenAI estaba evaluando, cuánto podían hacer estos agentes cuando se les bajaban las restricciones y se los dejaba operar con más libertad. Y esa libertad fue la que terminó llevándolos hasta Hugging Face.
La evaluación se llama ExploitGym, un ejercicio diseñado para medir si los modelos pueden encontrar y explotar vulnerabilidades de seguridad reales. Para correrlo, la empresa usó GPT‑5.6 Sol y otro modelo todavía no presentado públicamente, con menos restricciones de las habituales en temas de ciberseguridad. Los agentes pasaron horas buscando una salida del entorno cerrado en el que debían quedar contenidos, y la encontraron en una vulnerabilidad de tipo día cero, alojada en un software de terceros que OpenAI usaba como proxy para gestionar paquetes. La usaron para escalar privilegios y moverse por la infraestructura interna hasta llegar a una máquina con acceso a Internet.
Una vez afuera, el agente razonó que Hugging Face probablemente tenía información útil para resolver el ejercicio que se le había dado y buscó la forma de entrar. La encontró combinando credenciales robadas con otra falla de día cero, esta vez en el sistema que Hugging Face usa para procesar datasets subidos por usuarios. En un solo fin de semana, el agente subió un dataset malicioso, encadenó dos vulnerabilidades de ejecución de código, escaló sus propios permisos y se movió lateralmente por varios sistemas internos. Quedó un registro de más de 17.000 acciones. Nada de esto significa que el modelo haya “querido” atacar a Hugging Face ni que haya tomado una decisión consciente. No hubo instrucción humana para entrar ahí, sino un objetivo, una cadena de fallas que nadie anticipó, y un sistema capaz de encontrar caminos que sus propios creadores no habían previsto.
Ese problema quedó todavía más claro en la propia investigación del ataque. Para analizar los 17.000 registros, Hugging Face intentó primero usar un modelo comercial estadounidense de última generación, pero no pudo. Los filtros de seguridad del modelo bloquearon el análisis porque los registros contenían código de explotación real. La empresa terminó usando GLM 5.2, un modelo chino de pesos abiertos de Zhipu AI, corriéndolo en su propia infraestructura para no tener que mandar información sensible a servidores externos ni depender de las restricciones de otra compañía. Uno de los incidentes de seguridad más importantes vinculados a modelos estadounidenses terminó siendo investigado con un modelo abierto proveniente de china, no porque fuera mejor, sino porque era el único que la empresa podía controlar por completo.
Muestra hacia dónde se está moviendo el poder de cómputo mientras esto pasaba. En paralelo a todo esto la china Moonshot AI presentó Kimi K3, un modelo de 2,8 billones de parámetros que la compañía describe como el sistema abierto más grande construido hasta ahora. Según Moonshot, todavía queda por debajo de Claude Fable 5 y GPT‑5.6 Sol en rendimiento general, pero superó a ambos en algunas pruebas de programación.
Todas las empresas dicen que la seguridad importa. Ninguna quiere ser la que avanza más lento
La empresa anunció que liberará los pesos del modelo el 27 de julio, por lo tanto estará disponible para que cualquier persona en el mundo pueda utilizarlo libremente, aunque hasta ahora sigue sin publicarse. La carrera por mostrar el modelo más potente no siempre viene acompañada de la misma transparencia sobre sus límites. Los dos episodios, el de Hugging Face recurriendo a un modelo chino y el de Kimi K3 acercándose a la frontera, apuntan en la misma dirección.
Cada avance de OpenAI, Anthropic, Google o Meta presiona a DeepSeek, Moonshot o Alibaba a acortar la distancia, y cada lanzamiento chino refuerza en Estados Unidos la idea de que frenar puede significar perder. Todas las empresas dicen que la seguridad importa. Ninguna quiere ser la que avanza más lento. Es justamente esa dinámica la que intenta romper una propuesta que apareció en paralelo también, AI 2040, Plan A, del AI Futures Project, el mismo grupo detrás del influyente escenario “AI 2027”, liderado por Daniel Kokotajlo. La propuesta plantea que Estados Unidos y China acuerden hacia 2029 un marco de transparencia verificable para frenar deliberadamente el desarrollo de sistemas mucho más avanzados hasta 2040, en lugar de dejar que la competencia los empuje a una carrera hacia la superinteligencia sin controles. No es una predicción sobre lo que va a pasar, sino una recomendación sobre lo que, según sus autores, debería pasar.
El mecanismo que proponen se apoya en algo concreto. Cerca del 98,5% de los chips de IA del mundo pasa por un puñado de fabricantes, lo que permitiría rastrear y verificar quién entrena qué. La primera fase incluiría una pausa temporal de nuevos entrenamientos de gran escala durante varios años, verificable por ambas partes. Es fácil de escribir en un paper. Es mucho más difícil de llevar a la práctica, porque exige que dos potencias que no confían entre sí acepten compartir información sensible y someterse a controles mutuos sobre su infraestructura más estratégica. El incidente entre OpenAI y Hugging Face no responde si eso es posible. Pero muestra por qué la pregunta ya no puede esperar.
No estamos frente a una tecnología terminada a la que solo le falta encontrar mejores usos, sino construyendo los sistemas, descubriendo lo que pueden hacer y armando los controles al mismo tiempo. Todavía falta investigación por delante y es posible que algunos detalles cambien, aunque lo que ya sabemos alcanza para entender la señal. La peor lectura sería convertir esto en una profecía apocalíptica, y la segunda peor tratarlo como una anécdota sin consecuencias.
Lo que sí sabemos es que ya empezó, y que este episodio no muestra un futuro lejano. Muestra, con bastante claridad, dónde estamos hoy.
El autor es arquitecto de Soluciones en IA
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