SOCIEDAD
La Matanza: en medio de la tormenta, un policía se defendió a los tiros de un robo y mató a un ladrón

El partido bonaerense de La Matanza nuevamente fue escenario de un violento episodio de inseguridad: esta vez, un policía de la Provincia de Buenos Aires -franco de servicio- que fue emboscado por al menos cuatro delincuentes que querían robarle el auto, sacó su arma reglamentaria para defenderse del asalto y mató a uno de los ladrones.
La salvaje secuencia, que quedó registrada por una cámara de seguridad, ocurrió anoche en medio de la tormenta que azotó al Área Metropolitana de Buenos Aires, frente a una heladería ubicada en la esquina de Calderón de la Barca y Tinogasta, en González Catán.
Hasta allí, el oficial se había acercado junto a su familia cuando de repente fue interceptado por otro auto, un Peugeot 307 negro en el que viajaban al menos cuatro individuos.
De acuerdo con lo que se observa en el video del hecho, difundido por medio locales del conurbano bonaerense, del vehículo de los delincuentes descendieron dos hombres armados con intenciones de robo. Cuando uno de ellos apuntó al conductor, el policía se identificó y disparó desde el interior de su auto con su arma reglamentaria.
Las imágenes de la secuencia son impactantes. Uno de los asaltantes, que portaba un revólver, intentó escapar contra el sentido del tránsito, pero fue alcanzado por un disparo y cayó a pocos metros. Murió prácticamente en el acto.
El segundo agresor consiguió huir en el auto con el que habían emboscado al agente. Según confirmó el sitio Inforbano, el vehículo utilizado por los delincuentes tenía pedido de captura por robo y ya fue identificado por la Policía.
Los otros tres escaparon y son buscados por la fuerza. El oficial y su familia resultaron ilesos, y el arma del delincuente -que fue encontrada al lado de su cuerpo- fue secuestrada para peritajes. El oficial y su familia resultaron ilesos.
La investigación quedó a cargo del fiscal Diego Rulli, titular de la UFI Temática de Homicidios del Departamento Judicial La Matanza, quien dispuso que las pericias fueran realizadas por una fuerza federal, conforme al protocolo vigente. La Policía continúa con la búsqueda de los prófugos, mientras que la escena del hecho fue preservada para las tareas periciales.
Además, los investigadores trabajan ahora para determinar la identidad del asaltante fallecido y dar con el resto de la banda.
SOCIEDAD
Un estudio a más de 14.000 personas encontró que entre el 55% y el 70% respetó una reglas incluso cuando nadie estaba mirando

¿Por qué alguien espera frente a un semáforo en rojo en una calle completamente vacía? ¿Por qué respetamos determinadas normas aunque sepamos que nadie está observando y que probablemente no habrá castigo si las incumplimos? La psicología y la ciencia tienen las pistas.
Durante décadas, economistas, psicólogos y sociólogos discutieron distintas respuestas. Una posibilidad es que obedecemos porque tememos una sanción. Otra sostiene que nos interesa preservar nuestra reputación. También podría ocurrir que respetemos las normas para no perjudicar a los demás.
Pero una nueva investigación plantea que existe una razón todavía más básica. Muchas personas sienten que una regla debe respetarse simplemente porque es una regla.
El trabajo reunió a 14.034 participantes en cuatro series de experimentos y desarrolló un modelo denominado CRISP. Sus siglas representan cuatro fuerzas que pueden explicar el cumplimiento: respeto intrínseco por las reglas, incentivos externos, expectativas sociales y preferencias sociales relacionadas con el bienestar de otros.
Para separar esos factores, los investigadores diseñaron una situación deliberadamente artificial. Los participantes debían mover un círculo por una pantalla hasta una meta y recibían dinero dependiendo de cuánto tardaran.
En el camino aparecía un semáforo. La instrucción decía claramente que había que esperar hasta que cambiara de rojo a verde. Pero había una trampa, nadie los obligaba a hacerlo.
Podían atravesar inmediatamente el semáforo, llegar antes y ganar más dinero. Actuaban de manera anónima, solos y sin perjudicar a ninguna otra persona si decidían ignorar la regla. Aun así, una mayoría esperó.
Dependiendo de las condiciones experimentales, entre aproximadamente el 55% y el 70% de los participantes obedeció, llegando incluso a renunciar a una parte importante de sus posibles ganancias.
Para los investigadores, este comportamiento muestra que el miedo al castigo o el deseo de ayudar a otros no bastan para explicar por qué seguimos normas.
Ver a alguien romper una regla también cambia nuestra conducta
El estudio encontró, sin embargo, que ese respeto interno convive con aquello que creemos que los demás esperan de nosotros.
Cerca del 80% de los participantes consultados consideró que obedecer la regla era socialmente apropiado, mientras que alrededor del 90% veía su incumplimiento como inapropiado en algún grado.
Eso ocurría pese a que se trataba de una norma arbitraria dentro de un experimento y su incumplimiento no tenía víctimas.
La simple existencia de una regla parecía crear una expectativa sobre lo que “se supone” que debe hacerse. Los investigadores comprobaron también que observar a otras personas incumpliendo podía resultar contagioso.
En otra fase, algunos participantes vieron cómo supuestos compañeros atravesaban el semáforo sin esperar. Bastó observar a un solo infractor para que disminuyera de manera apreciable la probabilidad de obedecer.
Incluso cuando seis de seis compañeros rompían la regla, alrededor del 55% de los participantes seguía respetándola en algunas condiciones. Es decir, ver a todo el mundo desobedecer aumentaba las infracciones, pero no eliminaba completamente la tendencia a cumplir.
Además, la experiencia podía dejar huella. Quienes previamente habían observado a otros saltarse la norma mostraron después una mayor probabilidad de incumplirla cuando volvieron a realizar la tarea completamente solos.
TNS
SOCIEDAD
La Matanza: le robaron la bicicleta, reclamó en el barrio y mataron a su amigo de 3 tiros en la cabeza

Juan Manuel Oviedo, de 36 años, oriundo de Laferrere, fue asesinado el viernes pasado frente al lavadero de su amigo José. Dos pistoleros a bordo de un Ford verde pasaron frente al lugar, ubicado en el cruce de las calles Saturnino Saraza y Donizetti, barrio de Villa Dorrego. Así, abrieron fuego. Luego, escaparon.
Oviedo, pintor de obra, fue el primero en la línea de los disparos: comía un pancho en la vereda. “Lo balearon por atrás”, asegura su hermana Daiana a Infobae: “Lo mataron de tres tiros en la cabeza”. Era padre de un chico de trece años. “Mi sobrino está destrozado. Él y su papá hacían todo juntos”, asevera Daiana.
El hecho, investigado por el fiscal Diego Rulli de la UFI de Homicidios, llegó a oídos de las autoridades tras un reporte de los médicos del Hospital Simplemente Evita, donde Oviedo había sido trasladado y donde finalmente perdió la vida. Otro amigo que estaba junto a él, un hombre de 40 años, había resultado herido en el ataque. Estaba internado allí también, estable y fuera de peligro.
El personal de la Comisaría 4° de Villa Dorrego de la Policía Bonaerense se presentó allí. Un testigo clave en la causa los esperaba: José, el dueño del lavadero. Allí, José relató el posible motivo de la balacera que le costó la vida a su amigo. No fue un ataque sicario, un vuelto por el negocio de la droga, un asalto. Todo fue por una bicicleta.

De acuerdo al sumario policial del día, había sufrido el robo de la bicicleta en su lavadero. Así, fue a reclamar a “los fondos del barrio” para recuperarla, de acuerdo al reporte. Poco después, vinieron los pistoleros. Daiana Oviedo aporta un nuevo dato a la trama: “Lo que sabemos nosotros, lo que nos contaron, la misma versión a todos, es que al lavadero ya lo habían tiroteado antes. O sea, al lavadero lo balearon no una, sino dos veces.”.
El cuerpo de Juan Manuel fue enterrado ayer domingo en un cementerio de la zona. Daiana continúa: “La situación de la inseguridad es malísima, todos los días pasa algo nuevo. Acá los vecinos no saben qué decir. El otro día mataron a un remisero a las 7 de la mañana. Yo vivo sola, tengo que andar con 99 ojos en la nuca”.

El crimen de Juan Manuel es parte de una historia más grande y más aterradora. Hubo ocho homicidios en La Matanza la semana pasada. La cifra, revelada por altas fuentes oficiales, revela una jurisdicción al límite. Rosario, años atrás la capital del asesinato en la Argentina, solo tuvo nueve casos entre julio y agosto según informes del Gobierno provincial.
Los motivos de las muertes, investigadas por los fiscales de la UFI de Homicidios matancera, son los usuales en la zona oeste del conurbano: ladrones baleados por los policías a los que intentan asaltar, vecinos baleados por delincuentes, o víctimas del ascendente negocio de la droga. El domingo por la mañana, horas antes del entierro de Juan Manuel, un motochorro fue muerto a tiros en el Camino de Cintura a la altura de Ciudad Evita por una oficial de la Policía de la Ciudad a la que le intentó robar la moto.
SOCIEDAD
China reacciona a las alertas por la IA denunciando una “agenda oculta” para “estrangular” su tecnología

Las reacciones desde China al terremoto provocado por la propuesta de Anthropic de frenar el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) muestran la tensión que se vive entre las grandes potencias, Pekín y Washington. Sobre todo después de que Donald Trump minimizara los riesgos inherentes a la IA y señalara que el verdadero peligro es que China los adelante. El Ministerio chino de Exteriores sostuvo este lunes que la difusión de narrativas de amenaza o fomentar la confrontación solo obstaculizará el proceso de gobernanza de la inteligencia artificial (IA), en medio del debate generado en Estados Unidos sobre la necesidad de frenar el desarrollo de esta tecnología. Además, el diario oficialista chino Global Times acusó a parte de la comunidad tecnológica estadounidense de aprovechar la preocupación en EE UU por los riesgos de la IA y los llamamientos a ralentizar su desarrollo para desplegar un “manual de guerra fría” contra la IA china. El llamamiento de Amodei se presenta como una “declaración racional” centrada en la seguridad global de la IA, pero en realidad contiene una “agenda oculta” contra China, según el medio.
Seguir leyendo
Tecnología,China,Inteligencia artificial,Grandes tecnológicas,OpenAI,Alibaba,ChatGPT,Anthropic,Sam Altman,Donald Trump,PCCh
SOCIEDAD22 horas agoEntre arroyos y countries: vecinos intentan salvar el último pulmón rural del conurbano antes de que cambie para siempre
POLITICA1 día agoTrump habló de una posible guerra por Malvinas y dijo que podría intervenir para resolverla
ECONOMIA2 días ago“Inteligencia distorsionada”: la crítica de un premio Nobel de Economía en medio de la polémica por la carrera de la IA













