POLITICA
La oposición pone a Milei frente al espejo y la heladera le gana al celular

El Gobierno no explica sus prioridades: por qué hay plata para algunas cosas y no para otras. Anuncia baja de retenciones al campo y prepara quita de subsidios al gas. Pero tampoco empatiza con aquellos a los que les pide paciencia, un esfuerzo más para “hacer a Argentina grande nuevamente”. Los datos hablan: sube el nivel de endeudamiento, baja el dinero disponible de las familias y cae el número de empleadores y de trabajadores formales. Pero no todo es el bolsillo. O sí. En pocos días se conocerán los datos del índice de suicidios en Argentina y mostrarán un aumento para 2025 de más del 21% respecto del año anterior.
Ayer, el ministro de Economía, Luis Caputo, posteó en X: “En marzo el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró un crecimiento de 3,5% mensual en la serie desestacionalizada y de 5,5% en la comparación con igual mes de 2025”. No es falta de entusiasmo, pero para no caer en “la inseguridad es una sensación” de Aníbal Fernández, hay que interpretar los datos en contexto.
Patricio Larroulet, de la consultora Alquimia, advierte que los sectores que empujan la estadística son los que conocemos: minería, agro y pesca; mientras que los rubros construcción, industria y comercio están comparados contra uno de los peores momentos del 2025 (crisis cambiaría que derivó en un nuevo programa del FMI). No obstante, en un intento de optimismo, desliza: “Ojalá esto sea un momento de boom, pero la verdad que cuesta pensarlo. Los datos de alta frecuencia que hay de abril, vuelven a mostrar señales de estancamiento en indicadores como despachos de cemento, faena de vacas, molienda de soja y salario real. ¿Implica esto que el plan Milei es un fracaso? No, pero lejos estamos de ver una economía que trae bienestar a todos”.

El martes, durante su presentación en Valo, el Presidente insistió en que no cambiará el rumbo, que la inflación seguirá bajando y que su Gobierno pasó “de la política social que le regalaba el pescado a la gente a enseñarle a pescar”. Antes, había defendido al diputado Manuel Quintar de quienes lo criticaron por presumir de su flamante Tesla, un auto que en Argentina no se consigue por menos de 250 mil dólares. A los dos días apareció en un stream para decir que la batalla a cielo abierto que lideraban su “hermano” Santiago Caputo y Martin Menem en una red social, era una trampa “prefabricada”.
Lo que se advirtió esta semana es que la palabra del Presidente ya no clausura ninguna discusión. Ni siquiera las propias. Sin embargo, esas diferencias no son las que amenazan la popularidad del proyecto libertario. Son cotillón. El problema real está en el bolsillo, el empleo y la paciencia. El peronismo, principal espacio opositor, hace silencio y se ilusiona en que con eso alcance.
“En el Gobierno se pelean entre ellos porque el peronismo se corrió y dejó a Milei frente al espejo”, graficó un dirigente del peronismo bonaerense, para quien la interna que enfrenta su propio espacio no es, en esta instancia, necesariamente dañina. “Si el peronismo hoy estuviera unido y ordenado, Milei se estaría peleando con nosotros. Es lo que más le sirve y lo que intenta todo el tiempo”. Es eso, o admitir que los sectores que resisten la candidatura a Presidente del gobernador Axel Kicillof aún no tienen candidato.
Es cierto que aún es pronto y que muchos que en 2022 se sentían presidentes no llegaron ni a ser candidatos. Pero también es real que Kicillof tiene la voluntad de competir y que en su entorno muchos creen que “para no ser Alberto Fernández”, no puede aceptar los condicionamientos de Cristina Kirchner, sino ganarle una interna a su candidato. A esa tesis le falta una pata: Sergio Massa. Esta semana, su esposa Malena Galmarini y su suegro, Pato Galmarini, repitieron en el stream “Padre boludo, hijo boludo” que en 2027, para ellos, el candidato es Massa.
También hay otras aventuras en el universo peronista. Los diputados Emilio Monzó y Miguel Ángel Pichetto vienen conversando con intendentes bonaerenses para testear cómo impacta el nombre de Jorge Brito, dueño del banco Macro, entre otras cosas. El domingo estuvieron con Leonardo Boto, de Luján, y el lunes con Jorge Ferraresi, de Avellaneda. Del primero se llevaron la idea de que el peronismo “tiene que dejar de pelearse con las multinacionales”; del segundo que “hoy Cristina es guiada por Máximo”. Cuesta creer.
Demasiados peronismos, poca conducción, buena oportunidad; podría pensar Brito, hijo del empresario Jorge Brito, fallecido en 2020 y de excelente relación con Massa. El banquero no dice que no, tampoco que sí. Deja hacer y espera no tanto el final del Mundial, como las elecciones de noviembre en Estados Unidos para tomar una decisión.
Por ahora, la única certeza es que Kicillof está lanzado y hace equilibrio para que el ajuste del gobierno nacional no se le convierta en bumerang. En los últimos días, un grupo de intendentes transmitió su preocupación por los recortes en la provisión de medicamentos y el aumento del precio de la nafta que los obliga a reducir las rondas de los patrulleros. Los jefes comunales saben que hay cosas que no pueden faltar: comida, remedios y seguridad.
La situación de Kicillof no es fácil. La provincia que gobierna es la más populosa y a la que más le impacta la política industrial de Milei. El miércoles su ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis, terminó haciendo de escudo para evitar un enfrentamiento entre la policía y un grupo de manifestantes convocados en San Martín para reclamar por el cierre de la PYME número 25 mil en PBA.

Por eso, algunos en el PJ insisten en no anticiparse y esperar. “El peronismo tiene que aprovechar el mundial para sentarse a discutir en una mesa cinco conceptos, valores que den cuenta de que piensa el peronismo hacia delante y que estén en línea con el clima de época”, arriesga un dirigente con vasta experiencia.
Coincide, en parte, con el análisis de un ex intendente reconvertido en asesor de posibles inversores extranjeros: “En 2027 gana la elección el que sepa cómo convertir los dólares de Vaca Muerta en desarrollo y comunicárselo a la gente. La elección se ordena por dos cosas: 1. La oferta. 2. El tema. En 2025 el tema fueron los discapacitados en septiembre y la economía en octubre. La oferta hace que yo elija entre el mejor o el menos malo”.
La heladera le ganó al celular
Pero ya se dijo acá muchas veces: hablar hoy de candidaturas es un disparate. En muchos sectores del peronismo imaginan a un Milei competitivo en 2027 y no descartan que pudiera aplicar un cambio de dirección, de furioso pragmatismo, para conseguirlo. Pero también anotan que hay un nuevo clima de época. O como dijera un dirigente que integra la mesa política del Gobierno: “La gente hizo un click”.
Los climas de época cambian y cambian rápido. Esa foto con la Ferrari roja que popularizó a Carlos Menem en Pinamar el verano de 1995 y fue parte del cotillón para su reelección, fue la misma foto que dos años después, en las legislativas de 1997, le permitió a la Alianza construir su discurso de campaña y ganar.
Por eso, cuando algunos se preguntan: ¿Qué le pasó a Milei? ¿En que se convirtió el Gobierno? ¿Por qué tantos “tiros en el pie”? Vale advertir que en esa pregunta lo que está mal es el sujeto: no es Milei, es la sociedad. Milei es el mismo, lo que cambió es el humor social. Lo que antes causaba sorpresa, seducción y hasta admiración; hoy genera rechazo. Como sintetizó un político de raza: “La heladera le ganó al celular”.
En este contexto, no deja de sorprender la audacia del Gobierno. Unos días después que el ministro de Economía, Luis Caputo, avisara que “seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil”, la Cámara de Diputados le daba media sanción a un proyecto del Ejecutivo para modificar el régimen de “zonas frías” –ampliado en 2021 por impulso de Máximo Kirchner– y reducir el subsidio en la tarifa de gas a más de 1.6 millones de argentinos. La misma semana que el Presidente del Banco Central, Santiago Bausili, confirmara que no habrá salvavidas del Estado para los morosos.
Si bien es cierto que el dato de inflación de abril trajo alivio al equipo económico, saben que para llenar la heladera no alcanza con que los productos no aumenten de precio, sino que se necesita plata para poder comprarlos. Por eso, en el último tiempo empezó a escucharse, cada vez más, el concepto de dinero disponible: eso que le queda a las familias después de pagar los gastos fijos como alquiler, transporte, servicios. Y ese dinero disponible es cada vez menos.
En su último informe, la consultora Equilibra de Martin Rapetti señala que en marzo “el ingreso disponible cayó 0,4% mensual y un 1,9% interanual, quedando 12% abajo del nivel promedio previo a la transición de gobierno (enero-septiembre 2023)”. Allí, explican que si bien la inflación bajó un 0,8% respecto de marzo (pasó de 3,4% a 2,6%), los gastos fijos crecieron un 4,1%. ¿Qué quiere decir? Qué aunque los precios se mantengan, la gente tendrá menos plata disponible para comprarlos.

El ahogo financiero se advierte, también, en los niveles de morosidad que registraron en marzo su nivel más alto desde 2004, llegando al 11,5%. La explicación oficial a esa dificultad que encuentran familias y empresas, cada cual en su escala, para honrar sus deudas, se basó en una mala decisión. Para el ministro de Economía, Luis Caputo, muchos argentinos en un error de cálculos se “sobreendeudaron” creyendo que la inflación licuar las cuotas y para el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, los bancos y billeteras otorgaron créditos “a ciegas, sin saber a quién se le estaba prestando”.
Sin ir más lejos, el propio Banco Nación registró un fuerte aumento en el nivel de mora y amplió en marzo una suerte de “moratoria”, abierta en febrero, para ayudar a sus clientes morosos a saldar deudas. En abril, el banco contabilizó más de 170 mil cuentas de tarjeta de crédito con mora, más del doble de lo registrado en febrero. A esos clientes se les ofreció un plan de pago en cuotas con un plazo máximo de 5 años y una tasa de interés fija anual de 27% para los casos menos graves y un plan de hasta 8 años para aquellos con una mora superior a 90 días.
Un dato: el 30% de los clientes que no pudieron afrontar sus deudas, dejaron de recibir, casi al mismo tiempo, los aportes patronales; es decir, se quedaron sin trabajo. Fin.
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POLITICA
La producción muestra señales de recuperación, pero el pesimismo en las redes

Algo comenzó a moverse en los últimos meses en la conversación de los argentinos en redes sociales sobre el presente y el futuro de la producción nacional.
En medio de un clima económico dominado por el escepticismo, la discusión sobre el rumbo de los sectores productivos comenzó a mostrar señales de recuperación, aunque todavía insuficientes para revertir el pesimismo acumulado.
La mejora alcanza a varios de los sectores que el gobierno de Javier Milei considera estratégicos para su modelo económico: minería, tecnología, energía e incluso la industria, uno de los rubros más golpeados por la crisis del consumo y la actividad.
Sin embargo, el repunte todavía se encuentra lejos de los niveles de valoración de un año atrás, una distancia que pone en duda la capacidad de recuperación del sentimiento productivo durante los próximos meses.
Para el Gobierno, la evolución de estos indicadores constituye una señal relevante de cara a las elecciones presidenciales de 2027, cuando la discusión económica volverá a ocupar el centro de la disputa política.
Una luz tenue al final del túnel
El análisis de Monitor Digital sobre la conversación de los argentinos en redes sociales revela un dato alentador para el oficialismo: seis de los siete sectores productivos mejoraron su sentimiento durante septiembre respecto de agosto.
La única excepción fue el campo, aunque el agro consiguió mantenerse ligeramente por encima de la neutralidad.
También la tecnología regresó a terreno positivo, mientras minería, industria, servicios, energía y finanzas redujeron sus niveles de negatividad.
Sin embargo, la recuperación adquiere otra dimensión cuando se amplía la perspectiva histórica.
La producción nacional continúa atrapada en un clima digital predominantemente negativo, con niveles de rechazo que todavía superan ampliamente los registrados en años anteriores.
Es decir, septiembre dejó una mejora extendida entre los sectores productivos, pero la recuperación mensual todavía no alcanza para revertir el deterioro acumulado.
Un largo y fatigoso recorrido
En septiembre de 2022, el sentimiento sobre la producción nacional se encontraba en terreno favorable, alrededor de +10 puntos en el índice NSR.
Desde entonces, la conversación digital recorrió un camino sinuoso, con sucesivas caídas y recuperaciones que nunca consiguieron consolidar una tendencia positiva.
Durante 2024, ya bajo la presidencia de Javier Milei, el indicador protagonizó un repunte significativo y regresó a valores próximos a la neutralidad, incluso ligeramente positivos.
Pero el alivio duró poco.
Entre finales de 2024 y comienzos de 2025, el sentimiento volvió a deteriorarse hasta niveles cercanos a -35 puntos.
Durante marzo de 2026, la negatividad volvió a profundizarse y empujó el indicador hasta aproximadamente -40 puntos NSR.
A partir de entonces comenzó una recuperación parcial que ubicó el sentimiento de septiembre alrededor de -33 puntos.
Esta trayectoria expone dos fenómenos simultáneos: la tendencia histórica continúa siendo negativa, pero los últimos meses muestran una estabilización y una mejora parcial.
Una proyección estrictamente teórica permite imaginar una recuperación gradual de la valoración digital sobre la producción nacional.
Si esa tendencia se consolida, podría aportar condiciones más favorables para el Gobierno en la antesala electoral de 2027.
Tecnología y campo, al frente
La recuperación no avanza a la misma velocidad entre los diferentes sectores productivos.
Tecnología muestra una de las evoluciones más favorables: después de atravesar períodos con sentimientos cercanos a -20 puntos durante 2026, consigue regresar a valores positivos en septiembre.
El campo conserva una posición relativamente privilegiada, con oscilaciones alrededor de la neutralidad y un cierre de septiembre ligeramente positivo.
Por su parte, la minería protagoniza una recuperación considerable, desde niveles próximos a -60 puntos hasta valores cercanos a -20.
La industria y los servicios también mejoran, aunque sus indicadores permanecen aproximadamente entre -25 y -30 puntos NSR.
En el extremo más desfavorable aparecen energía y finanzas, con balances negativos que todavía rondan los -55/-60 puntos.
De esta manera, la recuperación presenta velocidades muy diferentes, con sectores que consiguen escapar del rechazo y otros que apenas logran reducirlo.
Una mejora que alcanza al corazón productivo
El análisis mensual permite identificar con mayor precisión dónde se concentra la recuperación.
Minería lidera la mejora de septiembre, con un avance del 10,5%, seguida por tecnología, con una suba del 7,6%.
También progresan energía (+3,9%), industria (+2,8%), servicios (+2,6%) y finanzas (+2,6%).
El campo constituye la única excepción, con una caída del 1%.
Pero el dato más relevante no aparece necesariamente entre los sectores con mayores recuperaciones.
Industria y servicios concentran el 65,8% de toda la conversación digital sobre la producción nacional, y ambos mejoran simultáneamente.
Esto significa que el repunte comienza a alcanzar al corazón del debate productivo, más allá de la minería y la tecnología, dos actividades con menor participación relativa en las menciones.
Sin embargo, la amplitud de la recuperación no equivale a una reversión del sentimiento.
Seis sectores mejoran, pero solamente dos terminan septiembre en terreno positivo.
La diferencia resulta fundamental: la conversación productiva reduce su pesimismo, pero todavía no consigue transformarlo en optimismo.

Un repunte que todavía arrastra las deudas del pasado
La comparación entre los últimos cinco septiembres introduce una advertencia sobre la magnitud real de esta recuperación.
Todos los sectores productivos presentan en septiembre de 2026 sentimientos inferiores a los registrados en el mismo mes de 2022.
La industria constituye uno de los ejemplos más representativos.
En septiembre de 2022, su valoración era ligeramente positiva. Durante 2023 ingresó en terreno negativo, recuperó parcialmente posiciones en 2024 y volvió a deteriorarse durante 2025 y 2026.
Servicios presenta una trayectoria similar, mientras finanzas acumula uno de los retrocesos más pronunciados, desde aproximadamente +15 puntos en 2022 hasta valores próximos a -55 en 2026.
Energía también registra una caída importante respecto de 2022, aunque conserva niveles relativamente estables desde 2023.
Minería presenta un recorrido más volátil: cayó fuertemente en 2023, consiguió regresar a terreno positivo en 2024 y posteriormente volvió a retroceder. Septiembre de 2026, sin embargo, muestra una mejora interanual.
Por su parte, tecnología conserva una de las mejores posiciones relativas, aunque permanece lejos de sus registros positivos de 2022 y 2024.
Finalmente, el campo sostiene una valoración comparativamente favorable, pero también inferior a la de cuatro años atrás.
En definitiva, la recuperación de septiembre abre una ventana de expectativas para el Gobierno, aunque todavía no modifica el balance histórico del sentimiento productivo.
La conversación digital comienza a mostrar señales de alivio, pero el camino hacia una percepción favorable de la producción nacional continúa siendo largo.
Y en un país donde la economía condiciona buena parte del humor social y político, el oficialismo necesita algo más que una mejora estadística.
Más bien necesita, digamos, que esa recuperación consiga instalarse en la percepción cotidiana de los argentinos.
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POLITICA
Círculo rojo: tres semanas clave para el futuro del Gobierno, el calendario electoral y la oferta opositora

Se aproximan tres semanas clave para el futuro de la política argentina. A fin de mes vence el ultimátum que los gobernadores le dieron a la Casa Rosada en las conversaciones informales de París para sellar un acuerdo global que tiene a la suspensión de las elecciones primarias (PASO) como eje principal de ese eventual entendimiento. Una semana después de la gira por Francia, el Gobierno no tuvo avances significativos, y existen discrepancias internas en torno a la urgencia para cerrar ese posible trato. Además, se acumularon nuevos interrogantes, en particular en la agenda económica, que, a pesar de su permanente pavoneo en redes sociales, tienen contrariado a Luis Caputo, “Toto”. El ministro cree que es imperioso blindar políticamente el programa económico que él mismo ideó junto al Presidente: la “bazooka de USD 75.000 millones” que mencionó a los pies de la torre Eiffel como respaldo de ese programa pareciera ser insuficiente a medida que se avecina la campaña electoral.
Cuán inquieto está Javier Milei por alcanzar ese blindaje sigue siendo aún una incógnita, pero por sus acciones pareciera mantenerse ajeno a esas preocupaciones. Las cifras de la economía real, ahora cuestionadas por el equipo económico, no tienen impacto en Olivos. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), en julio cerraron casi mil empresas -948-, y en la era Milei ya son 32.290 las que bajaron la persiana, una caída del 6,3% en 32 meses. “Gran Tres Arroyos despidió a 1.250 personas: les ofrecieron un cajón de pollo para que se fueran”. Un funcionario de primera línea seguía atento esta semana la placa roja de Crónica TV en su despacho. “Nadie mira eso”, se lamentaba.
Milei vuela lejos de esos asuntos: lo suyo es la macroeconomía y la batalla cultural, tanto puertas adentro como en el exterior. Esta semana planea viajar a Estados Unidos para apoyar a Donald Trump antes de las elecciones de medio término, y luego a España, para volver a revalidar su alianza con la ultraderecha de ese país en medio de la crisis habitacional que obligó a Pedro Sánchez a adelantar los comicios. Esos dos asuntos ocupan la agenda presidencial, el resto de las áreas de la administración lo tienen sin cuidado. Hay ministros que nunca fueron a Olivos. Funcionarios estrella, como Horacio Marín, de YPF, recién lo conocieron ocho meses después de asumir, en una visita a Vaca Muerta. El Presidente, por ejemplo, no tiene relación con funcionarios sensibles como el jefe de la SIDE o el de ARCA.
Esa atención la dedica casi a tiempo completo a la economía. El lunes, después de un desayuno a solas en Olivos, Milei le pidió al economista Alberto Ades, radicado en Manhattan, que expusiera ante los ministros del Gabinete su diagnóstico sobre la economía y las transformaciones globales. El Presidente estaba exultante. “Te van a salir dólares por los dientes”, le dijo al presidente del Banco Central, Santiago Bausili, eufórico por las exportaciones y los sectores estrella de la economía que explican por qué crece la actividad a pesar de que cae el empleo y el consumo no repunta. Caputo pegó el faltazo, y esa ausencia, junto a la presencia de Ades, volvieron a alimentar versiones de un potencial recambio en el Palacio de Hacienda. Para colmo, el economista egresado de la UBA y con un paso por Harvard elogió la base del programa fiscal del Gobierno, pero alertó por el atraso cambiario. Ayer, en declaraciones radiales, Ades volvió a machacar con la necesidad de no subestimar la transición entre el modelo anterior y el programa libertario, pero avisó: “Ellos ven que están haciendo las cosas que hay que hacer y que eventualmente la economía se va a recuperar, no habrá un ‘plan platita’”.

Esa certeza, que puertas adentro se traduce en desasosiego en el equipo económico y el ala política, es la que llevó al ministro de Economía a querer cerrar cuanto antes un acuerdo macro con los gobernadores. Así lo había pronunciado frente a los 13 jefes provinciales que acompañaron a la comitiva oficial en la cena de inauguración de la gira parisina en la Embajada argentina en esa capital. Caputo volvió a insistir en su regreso a Buenos Aires.
Esas negociaciones se desarrollan ahora contrarreloj.
Karina Milei mantiene una posición intermedia: vacila entre acordar cuanto antes o extender las conversaciones. Diego Santilli suele hacer lo de siempre: equilibrio entre todas las partes. Los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem, “Los turcos”, están convencidos de que un entendimiento urgente podría llevar al Gobierno a “pagar caro” por esos acuerdos. Santiago Caputo no participa de esas conversaciones, y espera que lo convoquen para la campaña: volvió a tener una participación más frecuente en las redes, está abocado a controlar las áreas que administra y, especialmente, a supervisar, junto a su hermano Francisco, los procesos de privatización de las empresas públicas. La última fue AySA, anteriormente fue Transener y la concesión de la Hidrovía, y en la lista de las próximas figura, por ejemplo, el ferrocarril Belgrano Cargas. A propósito, algo pasó en la licitación del predio de Tecnópolis, que se ralentizó, aunque ese proceso está a cargo de Santilli, bajo la supervisión de la hermana presidencial.
“Estas tres semanas son clave: sin PASO es un escenario, con PASO se abre otro partido”, aseguró el viernes un integrante de la mesa política.
En medio de esa urgencia del calendario, que incluye al Presupuesto y la tajada que obtenga cada gobernador, y que definirá las reglas electorales del próximo año y, por tanto, la oferta opositora, la Corte Suprema buscó cerrar este viernes una puerta que, una semana atrás, había vuelto a abrir en torno a la ley de tierras y que le propinó al Gobierno un escollo extra en esas negociaciones. Una paradoja, otra más, de esta nueva Argentina: el máximo tribunal le otorgó al Gobierno un salvoconducto con la resolución en contra del viernes a la encerrona en la que lo había llevado con el fallo anterior favorable que había avalado la derogación del artículo 145 del DNU 70. Esa decisión extraordinaria del viernes desinfló la sesión del próximo jueves en la que la oposición pretendía rechazar ese DNU fundacional de la gestión de Milei, y La Libertad Avanza convocó a otro debate para el miércoles 21, para discutir morosidad y discapacidad, y encontrar tal vez un nuevo acuerdo por la venta de tierras a extranjeros.

Pero los tiempos apremian. Cerca de Santilli siguen convencidos de que los votos para “suspender” las primarias estarían garantizados en las próximas semanas. Los gobernadores están inquietos. También un sector del Gobierno que una vez que empiece noviembre deberá involucrarse de lleno a la visita del papa León XIV, que se llevará buena parte de la agenda pública de ese mes y que provocó, en los últimos días, una serie de intercambios algo tensos entre funcionarios del Ejecutivo y la Conferencia Episcopal por las últimas declaraciones del arzobispo Jorge García Cuerva. Será en los días siguientes a la elección legislativa de Estados Unidos, que también es seguida con creciente interés por la administración local.
¿Todos unidos triunfaremos? Esas conversaciones con los gobernadores aliados son escrutadas con atención por el peronismo. En las últimas semanas, la discusión interna en torno a la conveniencia o no, y la vehemencia, en la defensa de las PASO -la herramienta que, se supone, debería servirle al peronismo para ordenarse y llegar con una oferta homogénea y competitiva al 2027-, se intensificó. Esa intensidad se explica, en buena medida, por la disputa al interior del kirchnerismo, con Cristina Kirchner y Axel Kicillof en el centro de la pelea.

Se trata de una guerra a la que el Gobierno le presta particular atención porque existe una decisión estratégica de confrontar con el gobernador bonaerense. “Lo necesitamos competitivo”, señalaron fuentes oficiales. Incluso en Casa Rosada no se descarta una gentileza propia de la casta vía aportes del Tesoro o la posibilidad de autorizarle a la administración provincial un endeudamiento para darle algo de aire de cara a la campaña en medio del ajuste brutal ejecutado desde el inicio de la gestión.
El Gobierno trata de diseñar a los tumbos la oferta opositora, seguro de que Kicillof representa el pasado y conserva un techo electoral, asociado al kirchnerismo, que le propiciaría a Milei la reelección más allá del evidente malestar social por la falta de respuestas del programa económico, y el intento recurrente del Gobierno bonaerense de despegarse del cristinismo. El último que lo hizo fue Carlos Bianco, “Carli”, mano derecha del gobernador, que desalentó la presentación de la expresidenta en la ONU: dijo que no tendría correlato, de tener un fallo favorable en Naciones Unidas, en la justicia local.

El mayor interrogante, incluso dentro del peronismo y por fuera de esa feroz pelea, es si la oposición es capaz de cara al 2027 de presentar una oferta de centro que aglutine a diversos sectores. Es el famoso proyecto de “mileísmo sin Milei” con el que fantasea el círculo rojo, y que incluye a Patricia Bullrich, que acaba de reunirse con Milei en Olivos, en la mañana del viernes, para avisarle que seguirá marcando públicamente sus diferencias con el Gobierno.
Fue una buena reunión, según las fuentes consultadas, e incluso la senadora cerró el posteo con el que publicitó el encuentro con la sigla “TMAP” -Todo Marcha Acorde al Plan-, a pesar de que ella misma cree que pocas cosas marchan bien de acuerdo al plan del Gobierno. Esa creencia que la llevó a plantear serias diferencias públicas azuzó su eventual postulación presidencial, por ahora frenada. Sería una pésima noticia para el intento de reelección de Milei. Esa especulación también está atada al futuro de las PASO. Algo similar ocurre con Victoria Villarruel, que últimamente envió emisarios a tantear a dirigentes de la provincia de Buenos Aires, donde tiene domicilio. ¿Podría postularse en ese distrito?
Esas fantasías del círculo rojo, y el vacío de una porción del electorado de centro que no quiere volver al kircherismo y está desencantado con la falta de empatía y el estilo de Milei, es la que alimenta el proyecto de algunos dirigentes. Desde Jorge Brito y Hernán Lacunza a los hermanos Manuel y Santiago Passaglia, que prevén presentar oficialmente su propio proyecto nacional en las próximas semanas, asesorados por la agencia que llevó a Zohran Mamdani a la alcaldía de Nueva York. Martín Lousteau fue más ambicioso: habló de conformar un “frente anti Milei”, de ambos lados del péndulo. Planea un evento multitudinario para fines de noviembre con dirigentes locales y del exterior.
Todos esos proyectos, personales o colectivos, con más o menos agua en la piscina, esperan por las reglas del juego electorales que terminarán por definirse en las próximas semanas. Fin de mes pareciera ser el deadline.
El apuro de esas conversaciones coincidió en estos últimos tiempos con la actividad intensa a la que volvió Sergio Massa, uno de los dirigentes con mayor influencia en el peronismo y sectores del círculo rojo. El ex ministro no lo va a develar públicamente, al menos en lo que resta del año, pero trabaja para presentarse otra vez como candidato presidencial. En tándem, por ejemplo, con Gerardo Zamora, con el que cenó la semana anterior junto a otros dirigentes: el senador también trabaja para ver si tiene una oportunidad, y acumuló una agenda de contactos envidiables con el poder, incluso con ramificaciones en el exterior.

Todos esos dirigentes especulan con la continuidad o no de las PASO. ¿A quién le conviene que se suspendan las primarias? ¿Y a quién no? Esas preguntas atraviesan al peronismo, y mantienen en estado de alerta a Kicillof: el gobernador sabe que no es lo mismo negociar con o sin esa herramienta con el kirchnerismo. Hacia adentro hay diferentes criterios. ¿Cuánto pesa la advertencia del cristinismo que, frente a un pronunciamiento favorable de la ONU, le otorgue avales políticos para presentarse en una hipotética PASO?
Pero incluso antes de esas negociaciones hay otras tratativas en el seno del territorio bonaerense que siguen sin saldarse. Por ejemplo, la limitación a la re-reelección de los intendentes y las cuatro vacantes en la Corte Suprema provincial que, en este último caso, pareciera quedar pendiente para marzo próximo o directamente para el próximo gobernador.
Kicillof no pudo liderar esa negociación, y le cuesta mucho imponer su posición respecto de los intendentes con la prohibición que rige actualmente. “Miren muchachos que si eso no sale esta Legislatura se va a llenar de intendentes”, advirtió el caudillo del conurbano Mario Ishii en una reunión reciente en el Senado provincial. Desde algunos sectores se amagó, en ese contexto, con incluir en las tratativas el cargo del subprocurador de la Provincia, por debajo del procurador Julio Conte-Grand.

Es la reedición bonaerense del pacto al que algunos sectores del peronismo y el oficialismo intentan arribar en el Senado para la elección del Procurador y completar las vacantes de una Corte que acaba de dar una nueva demostración de fuerza. Con ese pacto sueña Juan Bautista Mahiques. Difícil mientras siga corriendo el reloj y no haya mayores avances.
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POLITICA
La interna entre CFK y Kicillof divide cada vez más al PJ y dificultad un acuerdo electoral para el 2027

El peronismo está roto. Y, por momentos, parece que no hay forma de arreglarlo, aunque los dirigentes hablen de unidad o proyecten armados amplios para ganarle a Javier Milei. El último capítulo de la interna deja expuestos los niveles de la grieta que atraviesa al kirchnerismo. Muchos de los dirigentes de cristinismo creen que Axel Kicillof y sus principales aliados pretenden que Cristina Kirchner siga presa. La desconfianza es total, al punto que se entremezcla lo personal con lo político.
Durante la semana el Jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, dijo que el dictamen del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, al que acudió la ex presidenta para que brinde una posición sobre su condena en la causa Vialidad, no es vinculante para la Justicia argentina y que, en el caso de que CFK pueda ser candidata a presidenta el año que viene, se discutirá la posición del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). “El año que viene veremos cuál es la situación, quién convocó más, quién representa más”, sostuvo.
La mano derecha de Kicillof dejó en claro que no existe un alineamiento a la figura de la ex presidenta, como si había en otro momento. Tres años atrás nadie hubiese puesto en duda dónde debía posicionarse el kirchnerismo si Cristina Kirchner podía ser candidata. Pero los tiempos cambiaron y la emancipación del Gobernador generó una ruptura interna que parece imposible de saldar. CFK ya no conduce a todos los que están inmersos en el MDF. A ellos hoy los conduce el mandatario bonaerense.
La definición que retrata al detalle ese momento de la historia es la que hizo algunos días atrás el ex intendente de Avellaneda Jorge Ferraresi, uno de los dirigentes más allegados a Kicillof dentro del armado político. “Cristina eligió no conducirme. Yo no elegí que ella no me conduzca. No me llamó nunca más”, explicó durante un encuentro con militantes. Ferraresi fue vicepresidente del Instituto Patria y unos de los intendentes más cercanos a CFK. Ya nada es igual que antes.
Lo que más molestó en el corazón del cristinismo respecto a las expresiones de Carlos Bianco es lo que está vinculado a su situación judicial. Interpretaron que a Kicillof y su círculo político les da lo mismo el futuro de la ex presidenta y que, en los hechos, les conviene que ella siga presa, porque eso le abre el camino de su sucesión a Kicillof, que es el principal candidato que tiene el peronismo a esta altura del año.
“Al fin expresan en público lo que piensan en privado. Como alguna vez dijo Cristina en un tweet, es la historia la que sepulta a los mediocres y a los traidores. Nada más”, indicaron en la mesa chica de Máximo Kirchner. El mensaje es contundente. Bianco y, por añadidura Kicillof, son considerados traidores en el corazón del cristinismo. Parece difícil pensar en un acuerdo de unidad para el año que viene. Por lo tanto, es cada vez más importante que el peronismo defienda la continuidad de las PASO como una herramienta electoral para resolver sus diferencias.

Hace tiempo que en el cristinismo puro mantienen una idea respecto a cómo se puede reencauzar el vínculo entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner. “Esto se puede arreglar si Axel da la orden de que no digan más estupideces y le manda un mensaje a CFK para charlar y ponerse de acuerdo”, precisó un dirigente de estrecha confianza de Máximo Kirchner. Y agregó una frase que el líder de La Cámpora suele decir en privado en sus reuniones políticas: “Ellos lo rompieron, que ellos lo arreglen”.
“Axel no va a ir a tocarle el timbre a Cristina en San José 1111. Eso no va a pasar”, fue la sentencia de un intendente muy cercano a Kicillof. Incluso, dentro del MDF, hay quienes advierten que en los últimos meses del año van a sucederse más muestras de autonomía y diferenciación. Los de Kicillof y Cristina son dos caminos bien distintos. Por eso son cada vez más las especulaciones sobre el candidato que la ex presidenta respaldará el año que viene.
En esa lista hay tres nombres que hace tiempo dan vueltas en los análisis peronistas: Sergio Massa, Sergio Uñac y Gerardo Zamora. Lo que sucede es que las proyecciones son, todavía, muy prematuras, teniendo en cuenta el tiempo que falta para el armado de listas. Tiempo que se puede extender aún más si el Gobierno logra suspender las PASO en las próximas semanas.
En el MDF son cada vez más los nombres propios que se afilian a la teoría de que el año que viene puede haber una ruptura, si el cristinismo intenta cercar a Kicillof. Las PASO puede legitimar su candidatura y resolver una parte de problema, pero las fricciones incesantes van a impedir que se pueda consolidar como el candidato único del peronismo.

Quienes frecuentan al gobernador bonaerense lo ven completamente convencido de avanzar con su candidatura. Advierten que está confiado en que va a poder solidificar su armado el año que viene y que, hasta el momento, y pese a todas las críticas que le llueven desde distintos sectores del peronismo, nadie tiene los números que él tiene en las encuestas.
Kicillof no quiere parecerse a Alberto Fernández y por eso cree que todos los límites que puso van a servir a futuro. De esa forma desarma la teoría de que lo mejor hubiese sido quedarse callado y ser el candidato natural de CFK, sin peleas ni rebeliones. El Gobernador repite entre los propios, desde hace tiempo, que el peronismo debe tener bien en claro qué es lo que no se puede repetir del proceso del Frente de Todos. Lo central es, sin dudas, la delegación de poder.
“Ellos (el cristinismo) no asumen que estuvo mal haber boicoteado a Alberto todos los días cuando estaba el gobierno. Creen que Alberto estuvo mal en no correrse y hacerle caso a todo lo que decía CFK que había que hacer. Entonces, como ese es su diagnóstico, ellos no creen que haberlo castigado todos los días haya sido un problema”, reflexionó un ministro muy cercano a Kicillof. En esa definición reside algunos de los motivos por los que el Gobernador trabajó para desmarcarse del sector que lidera la ex presidenta.
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