SOCIEDAD
La promesa que un padre le hizo a su hijo sobre el álbum del Mundial dividió opiniones: “Se pierde el juego”

La escena parece inofensiva. En plena fiebre por el álbum del Mundial —ese ritual que cada cuatro años entusiasma a chicos y adultos por igual— un padre sale del colegio y le anuncia a su hijo que le compró 150 paquetes de figuritas para completarlo de una sola vez.
En cualquier otro contexto podría tratarse apenas de una anécdota. Pero cuando se trata de un álbum que históricamente se llena entre intercambios, figuritas repetidas, búsquedas interminables y semanas de espera para conseguir la que falta, la escena abre una pregunta mucho más profunda.
¿Qué ocurre cuando los adultos intentan resolverles todo a los chicos antes de que puedan esperar, desear o frustrarse?
La discusión excede largamente al álbum. Habla de una época atravesada por la inmediatez, en la que casi todo parece estar disponible al instante y donde la frustración suele vivirse como una experiencia que debe evitarse.
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Pero también interpela a una generación de padres que, muchas veces con las mejores intenciones, busca despejarles el camino a sus hijos sin advertir que justamente en esos obstáculos se construyen aprendizajes fundamentales. Entonces, ¿qué lugar ocupan hoy la paciencia, el esfuerzo y la capacidad de tolerar la espera?
La dificultad de esperar en tiempos de inmediatez
Para la filósofa, escritora y docente Florencia Sichel, la escena de las figuritas llamó la atención por algo que va mucho más allá del juego. Su reflexión en redes sociales se volvió viral y generó cientos de comentarios. Algunos señalaban: “El deseo adulto invadiendo los espacios infantiles”; otros ironizaban: “Me muero abriendo 150 paquetes juntos, qué laburo”.
Más allá de las opiniones, hubo algo que quedó resonando en ella. “Había una necesidad de resolver lo que podría ser un juego o un problema de manera muy precipitada y excesiva. Algo de la inmediatez y del exceso me quedó dando vueltas”, explica.
Según plantea, la dificultad para sostener la frustración de los hijos muchas veces refleja una dificultad previa de los propios adultos. “Nos cuesta tolerar nuestras frustraciones y también convivir con la ansiedad de no tener las cosas resueltas de antemano”, señala.
Para Sichel, la relación con el tiempo cambió profundamente en las últimas décadas y ese cambio también impactó en la crianza. “Criar implica dedicar tiempo, presencia y disponibilidad a otro ser humano”, afirma. Sin embargo, esa necesidad suele entrar en tensión con una cultura que premia la velocidad, la productividad y las respuestas inmediatas.
Por su parte, la psicóloga Florencia Alfie (M.N 47.873) coincide en ese diagnóstico. “Hoy vivimos acelerados, con poco tiempo y mucha exigencia. Criamos atravesados por la ansiedad y la culpa. Nos cuesta sostener un ‘no’ porque genera malestar en los chicos, pero también en nosotros”, explica.
Para la especialista, el problema aparece cuando la necesidad de evitar conflictos lleva a resolver rápidamente cualquier incomodidad. “Poner límites claros y amorosos también forma parte de nuestra tarea como padres”, sostiene.
El valor de frustrarse
Aunque suele verse como algo negativo, la frustración cumple una función fundamental en el desarrollo emocional, y aún más en niños. Lejos de ser una experiencia que deba evitarse a toda costa, distintos estudios señalan que aprender a esperar, postergar recompensas y atravesar pequeñas decepciones forma parte del desarrollo de habilidades como el autocontrol, la regulación emocional y la tolerancia a la incertidumbre.
“Cuando un chico quiere algo y no lo obtiene al instante, aprende a esperar, a buscar alternativas y a regular la emoción que siente cuando algo no sale como esperaba”, dice Alfie. Y agrega: “La frustración no daña a los chicos. Los fortalece y los prepara para desafíos mayores”.

Desde esta perspectiva, completar un álbum de figuritas no consiste únicamente en llegar al resultado final. También implica atravesar una serie de experiencias que ayudan a construir recursos emocionales.
“Si le compramos a un chico 150 paquetes para llenarlo en un día, probablemente logremos el objetivo. Pero le quitamos buena parte de la riqueza del proceso: la espera, el intercambio con otros chicos, la negociación, la emoción de encontrar una figurita difícil y la satisfacción de conseguir algo después de haberlo buscado”, sostiene.
Sichel va incluso un paso más allá y advierte que muchas veces confundimos deseo con consumo. “Los chicos pueden decir que quieren algo, pero eso no significa necesariamente que ese sea su deseo”, plantea.
Para la filósofa, el deseo infantil suele ser más complejo de lo que parece y requiere tiempo, escucha y observación. “Vivimos en una época que le da mucho lugar al ‘quiero’, pero no siempre al deseo. Y son cosas distintas”, reflexiona.
Lo que se pierde cuando desaparecen el juego y el aburrimiento al mismo tiempo

Detrás de la necesidad de satisfacer rápidamente los deseos de los chicos aparece otro fenómeno que preocupa a las especialistas: la reducción de los espacios de juego libre y de los tiempos sin objetivos concretos.
En una época en la que todo parece tener que ser útil, productivo o estar orientado a un resultado, cada vez queda menos lugar para el ocio, la exploración y la imaginación. “Estamos perdiendo el juego”, advierte Sichel. “Y es una batalla que como padres no deberíamos abandonar. Los chicos necesitan tiempo libre, tiempo ocioso y tiempo no regulado”, dice.
Para la filósofa, el problema no es solamente que las infancias tengan agendas cargadas o estén rodeadas de estímulos constantes, sino que muchas veces los adultos también perdemos la capacidad de valorar esos momentos que parecen no conducir a ningún lado. “Nos cuesta porque nosotros tampoco tenemos ese tiempo. Queremos darle sentido y valor a todo de manera inmediata, pero el juego funciona con otra lógica”, piensa.
Y es justamente en esos espacios aparentemente improductivos donde ocurren algunos de los aprendizajes más importantes. Cuando un chico juega sin una meta específica, inventa reglas, crea historias, ensaya soluciones y pone en marcha su imaginación. Algo similar sucede con el aburrimiento, una experiencia cada vez más evitada, pero que puede resultar enormemente valiosa.
“El aburrimiento tiene muy mala prensa”, señala Alfie. “Se vive como algo que hay que eliminar, cuando en realidad puede ser una oportunidad para que los chicos desarrollen creatividad, autonomía y recursos propios para entretenerse”.
Según las especialistas, el desafío no consiste en eliminar toda incomodidad del camino, sino en comprender que la espera, el aburrimiento y la frustración forman parte de la experiencia de crecer.
Después de todo, muchas de las capacidades que los adultos más valoran -la paciencia, la creatividad, la tolerancia a la incertidumbre o la habilidad para resolver problemas- suelen empezar a construirse precisamente en esos momentos en los que no todo sucede de inmediato.
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Por eso, más allá de las figuritas, la pregunta de fondo parece ser otra: ¿hasta qué punto los adultos estamos intentando evitarles a los chicos experiencias que, aunque incómodas, resultan necesarias para crecer? Sichel responde con una idea tan simple como contundente: “Es imposible garantizar que un hijo nunca sufra. Y tampoco sería deseable. Una vida atravesada por emociones diversas es una vida más rica, más humana y también más empática”.
Sumario, Crianza, padres, aprendizaje, figuritas, album mundial
SOCIEDAD
Quebrantar una orden de alejamiento con un ‘me gusta’, una perdida o un WhatsApp borrado: así hostigan a sus exparejas los agresores machistas

Enviar un mensaje por WhatsApp, aunque el mensaje sea tan solo un punto, puede ser delito si hay en vigor una prohibición de comunicación por violencia de género. “He tenido casos en los que le ha mandado un punto, una letra, le ha hecho una llamada perdida y lo condenamos por quebrantamiento”, afirma rotunda la jueza María Auxiliadora Díaz. ¿Pero ver una historia de Instagram? ¿Darle me gusta a una publicación? ¿Transferir unos céntimos por Bizum? Son ejemplos de cómo los agresores van encontrando en las innumerables plataformas digitales nuevos canales para hostigar a sus exparejas y la Justicia va detrás, sentando jurisprudencia sobre qué supone un quebrantamiento ―penado con entre seis meses y un año de cárcel― para evitar que se repita. En la última memoria de la Fiscalía General del Estado 2026, publicada hace dos semanas, se destaca cómo se ha consolidado que los tribunales acepten el rastro de un mensaje eliminado como suficiente para acreditar el quebrantamiento.
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Se cancela Armed Fantasia, el sucesor espiritual de Wild Arms que estaba confirmado para Nintendo – Nintenderos

Malas noticias: Armed Fantasia, el sucesor espiritual de Wild Arms desarrollado por antiguos miembros de la saga, ha sido cancelado tras varios intentos de revisar su jugabilidad.
El proyecto, financiado mediante Kickstarter en 2022 y posteriormente respaldado por 505 Games, formaba parte de tres títulos cancelados por Digital Bros debido a los cambios en las condiciones del mercado y a la inversión adicional necesaria para completar su desarrollo. Este es el mensaje compartido:
«El Grupo decidió cancelar el desarrollo de algunos videojuegos, Directorate: Novitiate, Armed Fantasia y la secuela del juego free-to-play Battle Island, después de múltiples intentos de revisar su jugabilidad. Estas decisiones se tomaron tras una revisión exhaustiva del potencial de cada producto, teniendo en cuenta las cambiantes condiciones del mercado y la inversión adicional necesaria para completar el desarrollo y llevar los juegos al mercado. Como resultado, el Grupo registró un deterioro de activos no monetario de 18,7 millones de euros, incluidos 17,6 millones de euros correspondientes a cancelaciones relacionadas con los proyectos discontinuados y 1 millón de euros en pérdidas por deterioro de videojuegos cuyas pruebas determinaron que el valor actual de los flujos de efectivo futuros esperados era inferior al valor contable de los activos relacionados, reflejando unas expectativas de ventas más bajas.»
Fuente.
Armed Fantasia
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Qué se sabe de los dos kayakistas desaparecidos en Santa Teresita

La Prefectura Naval Argentina mantiene activo un amplio operativo para localizar a dos kayakistas que ingresaron al mar durante la mañana del lunes en Santa Teresita y no pudieron regresar a la costa. Las tareas de búsqueda se desarrollan en condiciones adversas, con lloviznas y ráfagas de viento de hasta 60 kilómetros por hora.
Los hombres, de 64 y 43 años, habían salido alrededor de las 10. Minutos después, uno de ellos se comunicó telefónicamente con las autoridades para informar que la corriente les impedía volver y que ambos se encontraban a la deriva.
A partir de ese aviso, Prefectura activó el protocolo de búsqueda y rescate. El operativo comenzó con el envío de una moto de agua y posteriormente fue ampliado con embarcaciones, patrullajes por la playa y un avión proveniente de la Estación Aérea San Fernando.
“Las posibilidades de encontrarlos son prácticamente nulas”
La Armada Argentina brindó nuevos detalles sobre el operativo de búsqueda. “Por tablas que nosotros tenemos de búsqueda y rescate, las posibilidades de sobrevida ya son prácticamente nulas”, indicó el comandante del Área Naval Atlántica y jefe de la Base Naval Mar del Plata, contraalmirante Fernando Enrique Pérez Kühn, sobre el escenario del rescate.
Esta evaluación considera las condiciones climáticas adversas en la zona, donde se registran vientos superiores a los 20 nudos y ráfagas que bordearon los 60 kilómetros por hora, de acuerdo con lo que sostuvo el contraalmirante durante una conferencia de prensa realizada para informar sobre el avance en el caso.
Quiénes son los kayakistas desaparecidos y dónde fueron vistos por última vez
Los dos hombres ingresaron al mar durante la mañana del lunes. Antes de hacerlo, se habían presentado en la sede local de Prefectura, donde los agentes les advirtieron que se encontraba vigente una alerta meteorológica y que estaba expresamente prohibido navegar bajo esas condiciones.
Pese a la advertencia, ambos decidieron adentrarse en el agua. Poco después, uno de ellos llamó por teléfono para pedir auxilio y señaló que la corriente les impedía alcanzar nuevamente la costa.
Durante la comunicación, precisaron que estaban a la deriva frente a la calle 29 de Santa Teresita, a más de tres kilómetros de la playa. Ese fue el último punto informado antes de que se perdiera contacto con ellos.
Las autoridades también difundieron las características de las embarcaciones para facilitar su identificación: uno de los kayaks es un Karku de color verde y el otro, un Escualo turquesa.
Cómo se desarrolla el operativo de búsqueda
Tras recibir el pedido de ayuda, Prefectura envió una moto de agua hacia el lugar indicado por los kayakistas. Sin embargo, cuando los agentes llegaron al sector señalado, los hombres ya no se encontraban allí.
Ante esa situación, el área de búsqueda fue ampliada. Las autoridades desplegaron dos embarcaciones de superficie, además de patrullajes a pie y en vehículos a lo largo de la playa.
También fue enviado un avión desde la Estación Aérea San Fernando para sobrevolar la zona. Las tareas aéreas se llevan adelante bajo condiciones meteorológicas severas, debido a las lloviznas y las ráfagas de viento que alcanzan los 60 kilómetros por hora en la costa.
El clima adverso y la intensidad del viento dificultan el rastreo en el agua. No obstante, los agentes continúan aplicando los protocolos habituales para intentar reconstruir el posible desplazamiento de las embarcaciones desde la última posición conocida.
El Centro de Gestión de Tráfico Marítimo Mar del Plata, por su parte, pidió colaboración a los buques pesqueros que navegan en la zona para ampliar la vigilancia y advertir rápidamente sobre cualquier posible avistamiento.
Qué protocolo se activó tras el pedido de auxilio
En los casos de desaparición de personas en el agua o en zonas ribereñas, las tareas de búsqueda comienzan de manera inmediata después de recibirse la alerta o la denuncia. No existe un plazo previo de espera para activar el procedimiento.
La Prefectura interviene mediante la Dirección de Policía Judicial, Protección Marítima y Puertos, y transmite el aviso a través de los sistemas federales de comunicación para coordinar los recursos disponibles.
El operativo incluye el envío de embarcaciones y unidades acuáticas hacia las coordenadas proporcionadas o la última posición conocida, donde se realizan tareas de prospección visual y rastreo.
Además, se difunden los datos de las personas buscadas y las características particulares de las embarcaciones utilizadas. En este caso, la identificación de los kayaks por sus modelos y colores resulta central para que otras unidades y navegantes puedan reconocerlos.
En la investigación interviene la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N.º 2 de Mar del Tuyú, perteneciente al Departamento Judicial de Dolores, mientras continúa el despliegue para localizar a los dos hombres desaparecidos frente a la costa de Santa Teresita.
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