DEPORTE
La selección argentina tiene ese “qué se yo”

La selección argentina, como dice el viejo tango de Piazzolla y Goyeneche, tiene ese “qué sé yo”. Sufre y sufre, pero va. Se tambalea, parece quedar al borde del abismo, obliga a sus hinchas a mirar el reloj con el corazón en la garganta y, aun así, encuentra la manera de seguir caminando. No siempre domina ni juega como quiere. No siempre logra que el partido transite por los lugares que imaginó. Pero cuando el escenario se vuelve incómodo, cuando la lógica empieza a resquebrajarse y el fútbol deja de ofrecer certezas, aparece algo que la sostiene. Aura, historia y un pueblo futbolero detrás.
El fútbol moderno pretende explicarlo todo. Los mapas de calor, los goles esperados, las presiones exitosas, la altura de los bloques y la cantidad de pases progresivos intentan traducir el juego a un idioma comprensible. Y claro que sirven. Permiten analizar por qué un equipo ataca mejor, dónde recupera la pelota o cuáles son sus problemas defensivos. Pero hay partidos —y equipos— en los qué esas herramientas no son suficientes.
¿Cómo se explica la mentalidad ganadora? ¿Cómo se explica el hambre de gloria? ¿Cómo se explica este deporte en un país cuya idiosincrasia es profundamente futbolera y competitiva?
Todo eso, y mucho más, es lo que le otorga al jugador argentino un estatus de jerarquía alrededor del mundo. Es lo que explica que nuestros futbolistas lleguen a otras ligas, compitan desde el primer día y, al poco tiempo, terminen convirtiéndose en referentes o capitanes. Hay una forma de vivir el juego, de asumir la presión y de entender la competencia que parece venir incorporada.
Y eso también está en esta Selección. No como una fórmula exacta ni como una verdad científica, sino como una marca cultural. Una manera de jugar, de resistir y de no aceptar la derrota mientras todavía quede una pelota por disputar. Es un poco la insignia que nos envidia el mundo entero.
Ese “qué sé yo” no reemplaza al fútbol. Pero muchas veces lo completa. Y hasta ahora le alcanzó. Le alcanzó con el corazón, con las individualidades y con una cuota grande de rebeldía. No siempre desde la brillantez, pero sí desde la convicción.
Argentina volvió a encontrar dificultades para jugar. Otra vez cedió espacios entre líneas con demasiada facilidad y, justamente por ahí, llegó el gol de Dan Ndoye. No es la primera vez que le sucede en este Mundial. Como tampoco es la primera vez que le cuesta cerrar los partidos cuando consigue ponerse en ventaja. O, quizá, simplemente ese sea el libreto de esta Selección. La receta, discutible o no, con la que termina sufriendo cada clasificación.
No fue una gran noche de Lionel Messi. Tampoco encontró respuestas por el lateral derecho, un sector que volvió a exponer algunas de las carencias del equipo. Argentina no lograba imponerse desde el juego y el partido empezaba a entrar en ese terreno incómodo que tanto le gusta a Suiza.
Entonces apareció la pelota parada. Bendita pelota parada. Esa que Walter Samuel trabaja obsesivamente y que ya le dio más de una solución a este equipo. Se sabía que era una de las principales debilidades del conjunto helvético y Argentina la aprovechó para romper el cero y golpear donde más daño podía hacer.
Cuando Suiza atravesaba su mejor momento llegó la jugada que cambió el partido. La expulsión de Breel Embolo por doble amarilla, tras una simulación por una inexistente falta de Leandro Paredes en la mitad de la cancha, dejó a los europeos con diez futbolistas. Una decisión que seguramente generará debate entre quienes desconfían del VAR, pero que, desde el reglamento, fue correcta. Y terminó modificando por completo el desarrollo del encuentro.
Ya en el tiempo suplementario, el partido fue prácticamente todo argentino. Con más empuje que claridad. Suiza resistía con una zaga central de enorme nivel, sostenida además por los buenos ingresos desde el banco, mientras todavía encontraba fuerzas para lanzar algún contraataque valiente. Murió de pie. Pero no le alcanzó.
Cuando el partido pedía un héroe, irrumpieron la calidad, la jerarquía y la locura de Julián Álvarez. La Araña decidió reencontrarse con el gol con un zapatazo inmejorable al ángulo. Un desahogo para él y para todo un pueblo argentino que ya empezaba a rezar para no volver a jugarse la clasificación desde los doce pasos.
Y cuando todo estaba perdido para los suizos, volvió a aparecer el hambre de Julián. Un déjà vu de lo ocurrido frente a Egipto. Presionó, robó una pelota que parecía perdida, Thiago Almada condujo el ataque y Lautaro Martínez aprovechó el barro para sentenciar la clasificación. Mojaron los dos nueves. Difícil imaginar una noticia mejor para Lionel Scaloni a las puertas de una semifinal.
Argentina no entra en pánico. No le teme a la adversidad. No se desespera cuando el reloj empieza a correr en su contra. Es un equipo que aprendió a convivir con la incomodidad, a aceptar que los partidos de un Mundial rara vez se juegan exactamente como fueron planificados. Pragmático como pocos. Nunca se enamora tanto de una idea como para olvidarse del objetivo.
La Scaloneta está jugando por debajo del nivel que gran parte del mundo del fútbol imaginaba antes del torneo. Le está costando reencontrarse con la fluidez de otros tiempos y por momentos deja dudas futbolísticas. Sin embargo, sostiene algo que fue sagrado en aquel proceso de Qatar y que sigue siendo el mayor patrimonio de este grupo: el alma por sobre el botín.
Parte de esa fortaleza se explica en el vínculo que construyó el grupo. Con los años, este plantel dejó de ser solamente un conjunto de grandes futbolistas y se transformó en una familia. Hay una confianza interna que se nota en los festejos post partido. Rodrigo De Paul lo resume muy bien en El método Scaloni: uno por la familia deja la vida. Esa unión no garantiza jugar bien, pero sí explica por qué Argentina rara vez se entrega.
El gran ejemplo de esto es Lionel Messi. No tuvo su noche más fina. Se lo vio más cansado que de costumbre y lejos de esa influencia permanente a la que acostumbró durante tantos años. El orden táctico helvético también lo apagó. Sin embargo, volvió a encontrar otra manera de ayudar desde el pase. El centro preciso para que Alexis Mac Allister encontrara el gol de cabeza fue una muestra más de que su incidencia está más viva que nunca. Y quizá esta clasificación envuelva un valor enorme de este grupo: hace tiempo que le demostraron al Diez que ya no necesita cargar el Mundial sobre sus hombros. Ellos también están dispuestos a correr, sufrir y, si hace falta, morir por él.
Ahora el destino vuelve a poner a Inglaterra del otro lado. Una semifinal de Mundial. Imposible no dejar que la memoria viaje. Imposible no pensar en la historia, en las heridas, en los fantasmas y en los héroes que construyeron uno de los capítulos más intensos del fútbol argentino. Y de nuestros capítulos más oscuros como sociedad.
Messi tendrá una definición más para escribir en su carrera. Quizá la última. Y si alguna vez heredó algo de Diego, ojalá sea, por encima de cualquier comparación imposible, la capacidad de disfrutar estos escenarios. Porque hay partidos que trascienden el resultado y Argentina volverá a jugar uno de esos.
Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo. Seguimos y vamos con el corazón. Contra todos.
fútbol,celebración,Lionel Messi,ilustración,deportistas,victoria
DEPORTE
Copa Sudamericana: El Metropolitano Roberto Meléndez es remodelado para la final entre Boca Juniors y Atlético Mineiro

El estadio de Barranquilla. Foto: EFE
El estadio Metropolitano Roberto Meléndez de la ciudad colombiana de Barranquilla afronta la recta final de una profunda remodelación que ampliará su capacidad de 43.000 a 65.000 espectadores, antes albergar el próximo 21 de noviembre la final de la Copa Sudamericana.
El partido lo disputarán Boca Juniors, que dejó el martes en el camino al Vasco da Gama tras vencerlo 1-3 en Brasil en la vuelta de las semifinales, y el ganador de la llave entre Atlético Mineiro y Montevideo City Torque, en la que el Galo ganó 3-0 el juego de ida.
El ‘Coloso de la Ciudadela 20 de Julio’, nombre que toma por el populoso sector donde está ubicado en el sur de Barranquilla, también será en adelante escenario de multitudinarios conciertos y espectáculos.
Las obras, iniciadas en enero de 2026 con una inversión superior a los 45 millones de dólares, incrementaron la capacidad del recinto y lo convirtieron en el estadio más grande y moderno del país.
Al eliminar la pista atlética y bajar el terreno de juego unos cuatro metros, las nuevas gradas se acercan al césped, mejorando la visibilidad y la experiencia del aficionado.
Para conciertos y eventos masivos, el aforo podrá alcanzar los 75.000 espectadores al aprovechar el área del campo gracias a la nueva grama híbrida Bermuda 419, que combina pasto natural con fibras sintéticas, además de un sistema de drenaje y riego automatizado, adaptado al clima tropical.
Parte positivo
A un mes de que se dispute la final de la Copa Sudamericana, el alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, destacó los avances de las obras y la modernización del escenario deportivo.
«¡Se enciende la piel del Supermetro! Avanzan las pruebas de iluminación de la fachada del sector oriental, donde un moderno sistema led permitirá crear juegos de luces y animaciones que llenarán de vida y color al coloso de la Ciudadela. ¡El Supermetro se prepara para lucir una imagen espectacular!», expresó Char.
La fachada cuenta con un sistema de más de 74.000 luces led que permite proyectar colores, imágenes y animaciones, mientras pantallas 4K y una franja led de 500 metros rodean el estadio.
La Plaza Monumental, de 16.000 metros cuadrados en el entorno del estadio, completa el entorno del principal recinto deportivo del Caribe colombiano.
Otro de los aspectos que destaca en la remodelación es que la instalación de las butacas está completada en cerca de un 90 %, con más de 10.800 asientos retráctiles de mayor confort; los sanitarios pasarán de unos 300 a cerca de 900; y se habilitarán cuatro camerinos modernos, uno exclusivo para la selección colombiana y otro para el Junior.
Los accesos se ampliaron de cuatro a catorce, y se incorporaron zonas VIP, áreas de hospitalidad, salas de prensa y espacios para museos del Junior y de la selección cafetera.
Historia del Metropolitano
Inaugurado el 11 de mayo de 1986 con un partido amistoso entre el Junior y la selección de Uruguay, el Metropolitano recibió el nombre del delantero barranquillero Roberto Meléndez en 1991, primer colombiano en jugar en el exterior.
Desde entonces se consolidó como la casa del Junior y de la selección colombiana. En sus gradas se vivieron las clasificaciones a los Mundiales de Italia 1990, Estados Unidos 1994, Francia 1998, Brasil 2014, Rusia 2018 y Estados Unidos, México y Canadá 2026.
Fue sede de la fase de grupos de la Copa América 2001, que Colombia conquistó en casa, y del partido de despedida de Carlos ‘El Pibe’ Valderrama en 2004, con la presencia de figuras como Diego Maradona. También acogió partidos del Mundial Sub-20 de 2011 y múltiples finales del torneo colombiano con el Junior como protagonista.
Visto bueno de la Conmebol
La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) realizó visitas técnicas entre finales de septiembre y principios de octubre para supervisar infraestructura, accesos y espacios operativos y confirmó que Barranquilla mantiene la sede y avanza l cronograma, despejando rumores de un eventual cambio.
Barranquilla se prepara a la altura del evento. El sector hotelero, con cerca de 300 establecimientos y más de 9.000 habitaciones, espera una ocupación cercana al pleno, similar a la registrada en el Carnaval.
Cotelco Atlántico, gremio que agrupa al sector hotelero, proyecta un impacto económico superior a los 60 millones de dólares y la llegada de decenas de miles de aficionados
Para las autoridades locales, la modernización del Metropolitano no solo posiciona a Barranquilla como sede de finales continentales, sino que también busca consolidarla como destino para grandes espectáculos musicales, con un impacto en el turismo y la economía local que trascenderá al 21 de noviembre en la final de la Copa Sudamericana. EFE
Copa Sudamericana, Boca Juniors, Atlético Mineiro
DEPORTE
El club italiano que lanzó una camiseta inspirada en un turrón

En el fútbol hay camisetas para todos los gustos, pero esta se lleva un lugar especial. Y es que en las últimas horas, el Cremonese, equipo que milita en la Serie B de Italia, sorprendió con una cuarta equipación inspirada en el torrone, un turrón tradicional que es todo un símbolo de la ciudad.
Una propuesta que mezcla fútbol, moda y gastronomía, y que demuestra que la pasión por los colores también puede tener gusto a golosina.
¿Cómo es la nueva camiseta del Cremonese?
La nueva equipación fue desarrollada en colaboración con Socialidea (agencia italiana de marketing digital, comunicación y desarrollo web) y lleva el nombre de Il sapore della tradizione (El sabor de la tradición).
El diseño toma como referencia los ingredientes y las características visuales del propio turron: presenta una base en tonos almendrados, con un degradado y una textura sutil, la cual remite a las almendras.
Los colores característicos del club, el gris y el rojo, aparecen en el cuello y en las franjas laterales, mientras que las mangas largas aportan una estética retro. Además, el escudo está inspirado en el que utilizaba la institución durante las décadas del 80 y 90.
«Una camiseta que une la identidad del territorio con una nueva visión estética», explicó el Cremonese en su presentación de esta nueva camiseta. En otra publicación de su cuenta de X, reforzó el concepto con la siguiente frase: «Algunas tradiciones se convierten en símbolos capaces de contar la historia de una ciudad. En Cremona, ese símbolo tiene el sabor del torrone».
Cuándo se estrena y cómo se consigue
La camiseta tendrá su primera aparición este sábado 31 de octubre, en el estadio Giovanni Zini, durante el encuentro frente al Benevento. El lanzamiento también estará vinculado con la Festa del Torrone, una celebración que se realizará del 7 al 22 de noviembre en las calles del centro de Cremona.
Durante esas fechas, el club contará con un stand propio, donde los hinchas y visitantes podrán adquirir la nueva equipación. También estará disponible en la tienda online oficial de la institución. Cada camiseta se venderá dentro de un estuche conmemorativo diseñado especialmente para la iniciativa.
I Grigiorossi —apodo con el que se conoce a la Cremonese— disputa actualmente la Serie B y suma nueve puntos en las primeras nueve fechas. Por sus filas pasaron futbolistas argentinos como Franco Vázquez y Santiago Ascacíbar.

Mirá también
El saludo eterno de los clubes a Diego Maradona por su cumpleaños

Mirá también
Conmoción en el cine por la muerte de Patrick Stewart: su fanatismo por Lionel Messi y el día que conoció al 10 en Londres

Mirá también
Bajo cero y con los puños en alto: la foto de Diego Maradona en la Muralla China que nació de una promesa a sus hijas
Serie B de Italia
DEPORTE
Se dieron a conocer imágenes inéditas de la primera vez que Diego Armando Maradona jugó en el Monumental

A 66 años de su nacimiento, salieron a la luz imágenes inéditas de Diego Armando Maradona en su primera visita al estadio Monumental para enfrentar a River Plate. El material corresponde al 4 de mayo de 1980, cuando Argentinos Juniors venció 2 a 0 al equipo dirigido por Ángel Amadeo Labruna, con dos goles del entonces joven delantero.
El usuario de YouTube Mundo Baik publicó el registro, que permaneció guardado durante más de cuatro décadas. En la presentación del video, explicó que las tomas proceden de una película Super 8 que había grabado su padre y que, tras la digitalización, encontró escenas de Maradona durante aquel encuentro por el Campeonato Metropolitano, que tuvo al Millonario como campeón y al Bicho como su escolta.
Las imágenes recuperan un partido que quedó asociado a una actuación decisiva del futbolista de Argentinos Juniors en la cancha de River. Con 19 años, Maradona ya era una de las figuras del torneo argentino y fue determinante en una victoria que alteró el desarrollo de aquella jornada.
El encuentro se disputó el domingo 4 de mayo de 1980 por la fecha 16 del Metropolitano. River Plate recibió a Argentinos Juniors en el Monumental y cayó 0 a 2, con los dos tantos de Diego Armando Maradona (uno fue de tiro libre).
La jornada tuvo además otro episodio que refleja el protagonismo del atacante: Maradona ejecutó un penal, pero no logró convertirlo -lo contuvo el Pato Fillol-. Pese a esa oportunidad desperdiciada, fue el responsable de los dos goles de Argentinos Juniors y definió el resultado en Núñez.
El valor central del video difundido por Mundo Baik está en su origen doméstico. No se trata de una transmisión televisiva ni de un resumen deportivo conocido, sino de una filmación realizada desde las tribunas con una cámara Super 8.

Según contó el responsable de la publicación, su padre grabó las imágenes y el material quedó archivado durante más de 40 años. La digitalización permitió recuperar escenas de aquel encuentro y revelar un documento audiovisual de una etapa previa a la llegada de Maradona a Boca Juniors, al fútbol europeo y a la selección argentina campeona del mundo en México 1986. En las imágenes se puede observar el penal fallado por Diego y uno de sus goles.
Años más tarde, en 2024, la cuenta oficial de Facebook de Diego Maradona rememoró ese partido con el siguiente mensaje: “Año 1980. Sacaste la lengua y te escapaste de Lonardi y Pavoni. Más atrás, J.J. López. River tenía también a Fillol, Passarella, al Conejo Tarantini, Saporiti, Mostaza Merlo, al Nene Commisso, al uruguayo Carrasco, Pedrito González, al Beto Alonso, al Negro Ortíz, a Luque, al Pelado Díaz y a Angelito Labruna como DT. El Pato te había atajado un penal en el minuto 18, pero finalmente ganó Argentinos Juniors 2-0, con dos goles tuyos. Habían venido a verte del Barcelona, pero unos días después el Flaco Menotti te declaró intransferible a clubes del exterior hasta finalizado el Mundial de 1982. Tenías 19 años”.

El material permite situar a Maradona en uno de los escenarios centrales del fútbol argentino cuando todavía defendía a Argentinos Juniors. En ese período, el delantero ya concentraba la atención de los grandes clubes del país y su futuro era motivo de especulación en la prensa especializada. La secuencia adquiere otra dimensión por la cercanía entre ese partido y una tapa de El Gráfico publicada dos días después. La edición del 6 de mayo de 1980 puso el foco en la posibilidad de que River Plate contratara a Maradona.
La reconocida revista llevó a su portada la pregunta “¿Maradona a River?”, una señal del interés que despertaba el jugador en el mercado local. La posibilidad no se concretó. Maradona continuó en Argentinos Juniors hasta 1981, cuando pasó a Boca Juniors.
Formaciones:
River Plate: Ubaldo Fillol; Eduardo Saporiti, José Luis Pavoni, Daniel Leonardi, Héctor López; Juan José López, Reinaldo Merlo, Juan Ramón Carrasco; Pedro González, Ramón Díaz y Juan Carlos Heredia. DT: Ángel Labruna.
Cambios: Emilio Commisso por Juan Carlos Heredia y Norberto Alonso por Juan Ramón Carrasco.
Argentinos Juniors: Roberto Rigante; Carlos Carrizo, César Bartolomei, Néstor D’Angelo, Adrián Domenech; Ricardo Giusti, Rubén Alberto Ríos, Silvano Espíndola, Rubén Omar Favret; Diego Maradona y Eugenio Morel Bogado. DT: Miguel Ángel Zurdo López.
Cambios: Eduardo Beaulieu por Cesar Bartolomei y Lorenzo Roman por Ricardo Giusti
Estadio: Monumental
Árbitro: Alberto Ducatelli
Diego Maradona versus River 1980
INTERNACIONAL3 días agoMedios brasileños afirman que Flávio Bolsonaro escapó del país y está en vuelo a Estados Unidos
SOCIEDAD2 días agoAvanza la búsqueda de los hermanos desaparecidos que fueron arrastrados por la corriente de un río en Santa Cruz
POLITICA2 días agoMalvinas: tras aceptar modificaciones, el Gobierno buscará llevar al recinto el proyecto de Ley de Soberanía el 12 de noviembre





















