POLITICA
La trampa de las asimetrías

Las postales que retratan el desempeño de la economía argentina están siempre marcadas por el contraste y la dualidad. La actividad productiva muestra sectores que están creciendo aceleradamente (minería, energía, bancos), y otros que no encuentran un piso en su caída (textiles, calzados). Hay empresas que cierran (Fate) o que se van del país (Nissan), y marcas que anuncian su próximo desembarco (H&M). Nichos de bienes dolarizados que están en su mejor momento (autos de lujo) y alimentos básicos cuyo consumo retrocede (productos lácteos).
Surge entonces, inevitable, una pregunta absolutamente central para evaluar el proyecto económico de Javier Milei: ¿es la disparidad un rasgo intrínseco del modelo libertario, o constituye un desvío coyuntural? ¿Las asimetrías pueden representar una característica tan determinante para un programa económico, o en realidad sólo simbolizan la fase de transición hacia un estadio más evolucionado del plan? Las respuestas a estos interrogantes son decisivas para el futuro del proyecto oficial, porque determinan si el Gobierno debe mantenerse prescindente de esas dinámicas o, si por el contrario, tiene que administrar de algún modo ese proceso.
Hasta ahora se pueden identificar tres tipos de asimetrías que tienen raíces profundas en el tiempo, pero que se visibilizaron como derivaciones propias del actual programa económico. Por un lado, la que surge de observar el desempeño dispar de los distintos sectores productivos, entre los que encontraron mayores facilidades en la apertura comercial y los que la padecen, y entre los que tienen una proyección global y los que dependen del mercado interno.
La segunda marca divisoria emerge entre grupos sociales, con una clase alta y media alta que aceleró sus compras en dólares y que se beneficia con el tipo de cambio, y clases media-baja y baja que consumen menos y tienen dificultades importantes para llegar a fin de mes.
Y la tercera bifurcación es la geográfica, con las regiones cordillerana (minería), patagónica (energía) y pampeana (campo) en un momento de prosperidad, y los conurbanos de las grandes ciudades, en particular el AMBA, con industrias deprimidas y consumos deteriorados.
La nueva Argentina se está construyendo sobre estas tres líneas de fractura. Se trata del intento de reconversión más profunda de la concepción del país desde que se agotó el modelo de sustitución de importaciones a mediados de los 70. Es el experimento más ambicioso porque apunta a trasladar el epicentro productivo de la era industrial a zonas determinadas por los recursos naturales. También porque asume que la competitividad es la única fuerza organizadora de la matriz productiva, en donde cualquier esquema de compensación es considerada una adulteración distorsiva. Y además porque lleva implícita una lógica de restauración individual que desafía la tradición igualitaria que caracterizó al país desde el siglo XX, un orden en el cual la libertad personal representa un valor superior al de la realización comunitaria.
Las asimetrías entre los diferentes sectores productivos empezaron a intuirse en los primeros dos años de gestión libertaria como un fenómeno emergente, pero ahora se están cristalizando como un rasgo estructural.
La última medición del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que se conoció esta semana fue una demostración muy clara. El informe correspondiente a febrero exhibió una caída general de la actividad del 2,1% interanual, y de 2,6% respecto de enero. Una nueva señal de que el primer trimestre ha sido muy árido para la economía argentina.
Sin embargo, lo que más llama la atención es la disparidad absoluta entre los distintos rubros relevados. Por un lado, aparecen los ganadores: la pesca subió el 14,8% interanual, la minería 9,9%, la agricultura el 8,4% y los bancos el 6,6%. Por el otro, los perdedores: la industria manufacturera, con una caída interanual de 8,7%, y el comercio con un retroceso del 7%. Es decir, de un extremo a otro hay diferencias de más de 20 puntos de actividad.
Es un paisaje que se tornó habitual, aunque no esté claro hasta qué punto es sustentable en el tiempo, porque como señaló Carlos Melconian en su reciente columna en , mientras el sector ganador “apenas araña el 20% de la economía”, el perdedor “ronda el 50% del PBI”. Por eso desestima la idea de una economía en dos velocidades, “porque da una idea de simetría”, y prefiere hablar de una “fragmentación regresiva”.
Para algunos analistas, la Argentina en un claro ejemplo de lo que se conoce como “la enfermedad holandesa” (Dutch Disease), que es un fenómeno económico que se genera como consecuencia de un aumento repentino en los ingresos de divisas (generalmente por el hallazgo de recursos naturales como gas o petróleo), que termina perjudicando al resto de los sectores productivos del país, especialmente a la industria. El término deriva del caso de los Países Bajos en los años 70, cuando el descubrimiento de grandes yacimientos de gas natural enriqueció al país, pero la fortaleza de la moneda de entonces, el florín, terminó por hundir su sector industrial. Claro que después la economía holandesa adoptó un set de profundas reformas, tras un amplio acuerdo político, y que se reconvirtió hacia el sector de servicios, logística y alta tecnología para lograr altos niveles de competitividad.
Daniel Schteingart, especialista en temas de económicos y sociales de Fundar, marca una distinción fundamental entre los tres sectores más perjudicados con el actual modelo. Sostiene por un lado que la merma que exhibió la construcción en los últimos dos años “tiene un rasgo más coyuntural” que puede revertirse a partir de las inversiones del RIGI y de que se reactiven obras de infraestructura, con intervención pública y privada. Algo similar ocurre con el comercio, que desde su perspectiva podría recomponerse a partir de una recuperación del consumo, aunque “en modo más dual, no en todos los rubros por igual”.
Pero después remarca que el desplome de la industria es la que exhibe características más estructurales. “La industria no sólo cae en términos absolutos, es decir, en comparación con su desempeño en años anteriores, sino que también retrocede en términos relativos, lo que implica que pierde incidencia en el PBI. Por lo cual aún si la economía crece, la industria va a perder terreno”, apunta Schteingart.
En la lógica del Gobierno, esto constituye una etapa del proceso de reconversión productiva, que apunta a una progresiva transformación de una matriz basada en una industria demandante de protección, a otro esquema que sólo contiene algunos sectores industriales muy competitivos y un crecimiento fuerte en el área de servicios. Esto se complementa con la potenciación de los recursos naturales, a manos del agro, los hidrocarburos y la minería.
El gran dilema en este esquema es el efecto laboral, porque los sectores que hoy son más dinámicos son los menos demandantes de mano de obra. Esa reconversión es la más compleja de efectuar, porque entraña adicionalmente un desafío geográfico, ya que los puestos de trabajo se pierden rápido en los cordones urbanos y crecen lento en el interior productivo del país. Y no es imaginable una migración masiva, simplemente porque no habría puestos laborales suficientes. Sólo basta con escuchar al gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, quien no se cansa de advertir que el impulso logrado por Vaca Muerta tiene que ser capitalizado por los neuquinos, no por los forasteros. Como si el conurbano bonaerense pudiera mudarse a Añelo.
Muchas veces se cita el ejemplo de Australia como un caso virtuoso de reconversión productiva que se inició en los 80 y se profundizó en los 90, y que le permitió pasar de una economía cerrada y poco competitiva, a otra pujante y globalizada. Si se comparan las medidas económicas adoptadas allí con el proceso que lidera Milei se pueden encontrar varios paralelismos: apertura comercial, reforma laboral, eliminación de regulaciones, flotación monetaria.
Pero hay dos diferencias sustanciales. La primera, es que fue un programa consensuado con todos los actores políticos, empresariales y sindicales. La segunda, es que como parte del plan se adoptó una serie de medidas tendientes a arbitrar el proceso de transformación con un programa de reentrenamiento laboral enfocado en áreas productivas, una fuerte inversión en desarrollo tecnológico y científico, y un fomento a las industrias vinculadas con los recursos naturales. Es decir, un modelo que incluyó una guía de la transición, no sólo con contención social sino también con políticas orientadas a la reconversión propuesta.
Las asimetrías sociales tuvieron en los últimos días dos retratos tremendamente gráficos, que ilustran la cristalización de segmentos cada vez más distantes, uno arriba y otro abajo de la pirámide poblacional. La primera de esas pinturas la aportó Fernando Moiguer al presentar su más reciente trabajo que, contraintuitivamente, se enfocó en la nueva configuración de la clase alta. El consultor la caracteriza como una emergente del modelo propuesto por el Gobierno, legitimada por el discurso de Milei de que ser rico no está mal. “Históricamente, la clase alta argentina tendió a diluirse simbólicamente bajo la ‘identidad de clase media’, como forma de integración cultural y resguardo frente a la inestabilidad política y social. Hoy, ese pacto implícito comienza a romperse. Cambia el contexto macroeconómico, el clima social y las formas de legitimación del éxito”, describe el estudio.
A partir de ese disparador hace una profunda radiografía económica y sociológica de ese sector que representa el 6% de la población, pero el 49% del ingreso total del país. Señala que hay un desacople entre la clase media y la clase alta, porque “mientras amplios sectores de la clase media ajustan expectativas y profundizan sus estrategias de supervivencia, la clase alta, más allá de preservar su posición relativa, se transforma y redefine sus códigos. Deja de funcionar como una extensión aspiracional de la clase media y comienza a operar como un sujeto social con lógica propia”.
Remarca que la clase alta empieza a tener nuevas dinámicas, como la territorialización (élites regionales vinculadas a los polos más activos), la fragmentación (diferencia la clase alta de los “herederos”; la de los “auto-construidos”, como profesionales y empresarios consolidados; y la de los “emergentes”, nuevos ricos de origen popular, los tres grupos con conductas y estéticas diferentes), y el consumo estratégico (búsqueda de calidad, de promociones, de experiencias).
En definitiva, Moiguer pinta con agudeza a la punta de la pirámide como un actor social con una identidad propia que ya no disimula su riqueza, y que se siente validada por un mensaje que emana desde el propio Milei y que coexiste con un ecosistema digital que contribuyó a socializar modos, estilos, consumos, conductas, sentido de pertenencia y aprobación.
En el otro extremo se sitúa el último informe del Indec sobre Indicadores de vida de los hogares en 31 aglomerados urbanos, con datos consolidados del segundo semestre de 2025. En ese trabajo se desglosa una serie de datos que dan cuenta de un empeoramiento de las condiciones de vida de los sectores de estratos más bajos. Quizás la cifra más abarcativa es la que señala que sólo el 28,2% de los pobres acceden a servicios de agua, gas y desagües, mientras que un año antes esa cifra era de 32,1%. Lo mismo ocurre con el ítem vivienda: el 65,9% habita en construcciones con materiales de calidad, pero el año anterior esa cifra era de 67,9%.
Gentileza Observatorio de La Poderosa
Son pequeñas señales que parecen sustentar el dato sobre pobreza que el Indec dio a conocer anteayer. Al desagregar el último trimestre del año pasado se notó una suba de tres puntos, que pasó del 26,9% en el período julio-septiembre al 29,9% entre octubre y diciembre. Es una tendencia que preanuncia un crecimiento de la pobreza en el arranque del 2026, pero que puede tener una parábola inversa en los próximos meses, si se cumple la previsión de una baja inflacionaria en el segundo trimestre.
Más allá de las estadísticas, se nota que así como la clase alta se cristaliza hacia arriba con dinámicas propias, la clase baja se consolida hacia abajo con consumos retraídos, en un comportamiento dual que es un signo distintivo de la marcha de la economía hoy.
La clase media, que históricamente caracterizó a la sociedad argentina y funcionó como un amortiguador y al mismo tiempo como un promotor aspiracional, aparece hoy más atenta a no caer dentro de los parámetros de la clase media-baja, que a mantenerse en la ilusión del ascenso social. En la Argentina de las asimetrías su margen de identidad se angosta. Ser de clase media hoy no es un significante nítido.
Santiago Poy, investigador en temas de desigualdad socioeconómica del CIAS, remarca que “la clase media sufrió mucho los recortes del sector público: la reducción de subsidios deterioró su ingreso disponible, el empleo público perdió poder adquisitivo y se contrajeron los recursos clave para sus expectativas de movilidad social, como sucede con la educación superior. Pero en buena medida ese segmento mantuvo expectativas porque hasta el año pasado había una narrativa, impulsada por el Gobierno, de que la estabilidad era un valor. Lo que ahora está en tela de juicio es si la estabilidad también es capaz de generar una mejora económica”.
Carlos Melconian en su reciente columna en La Nacion,el último informe del Indec sobre Indicadores de vida de los hogares en 31 aglomerados urbanos,Jorge Liotti,Conforme a
POLITICA
Malvinas: las razones del desplante del Gobierno a los libertarios fueguinos durante la visita a la base naval de Ushuaia

El viernes pasado en Ushuaia el termómetro llegó a un máximo de solo cuatro grados. El ministro de Defensa, Carlos Presti, y el canciller Pablo Quirno estaban en Tierra del Fuego para recorrer el predio donde se montará la nueva Base Naval Integrada, que tiene un avance incipiente y que el gobierno de Javier Milei dice querer terminar.
La avanzada nacional se diseñó en pocos días. Pero como la Casa Rosada en materia Malvinas está tan preocupada por la retórica, los detalles del arribo sureño tuvieron tanta atención al punto que -para no entorpecer la línea de que esta es “una causa nacional”– el Gobierno no tuvo problemas en desairar a un grupo de senadores y diputados propios.
Los legisladores nacionales de La Libertad Avanza (LLA) de Tierra del Fuego llegaron hasta Ushuaia desde Buenos Aires con la comitiva oficial en la que viajaron Quirno y Presti, pero los dejaron plantados en una locación de la Armada en la Base Naval Ushuaia, impedidos de participar de la actividad por la que se gestó el viaje, o sea, la visita al predio de la nueva Base Naval Integrada.
“Nos quedamos esperando como unos boludos”, dicen que se escuchó entre la comitiva de libertarios, que no sabía hasta ahí que la orden de dejarlos había venido de arriba.
Cuentan fuentes al tanto que la medida que se tomó desde el Gobierno fue en pos de mantener el discurso de “unidad nacional” que pidió el Presidente en la cadena nacional. “Si iban los legisladores se iba a armar quilombo sin sentido”, resumió una fuente oficialista. Otra acotó: “Es una causa nacional, no partidaria. Lo tienen que entender”.
Los detalles del viaje a Ushuaia se terminaron de delimitar en la reunión de mesa política de la semana pasada. Ahí apareció el primer veto para la travesía de los legisladores, a los que algunos en el oficialismo acusan de haberse subido al viaje y otros aseguran que fueron invitados por Defensa.
Dicen fuentes al tanto que uno de los más enérgicos en frustrar la visita de los diputados y senadores junto a Quirno y Presti fue el asesor Santiago Caputo, que se habría encargado en persona de indicarle a Defensa que a la base integrada los legisladores no iban. Caputo fue el principal ideólogo de la avanzada de Malvinas del Gobierno y el que diseñó que Milei hiciera en su discurso un llamado a la unidad nacional.
Otras fuentes afirman que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, también desalentó la foto de los legisladores en la futura base y que existía un arreglo en el ala política mileísta de no subirlos. Presti también habría estado alineado finalmente ante esa orden. “Los bajaron”, afirmaron voces de Rosada.
Así, los senadores Agustín Coto y María Belén Monte de Oca, y los diputados Miguel Rodríguez y Santiago Pauli, desembarcaron en Ushuaia junto a la comitiva nacional y quedaron en la Base Naval Ushuaia. Allí esperaron que Quirno y Presti fueran a la Casa de Gobierno a reunirse con el gobernador opositor Gustavo Melella y que volvieran a buscarlos para ir a la recorrida por la Base Naval Integrada.
Pero -cuentan fuentes que conocen lo que pasó- el grupo de diputados y senadores fueguinos vio cómo pasaba el tiempo y todo se dilataba. Se dieron cuenta de que a la base integrada con Quirno y Presti no iban a ir en el momento en que aparecieron públicamente las fotos de la reunión entre los funcionarios nacionales y Melella, mientras ellos continuaban a la espera, y después los retratos de los ministros en el predio de la mismísima base integrada.
A la vez que una parte del Gobierno los acusó de querer apropiarse de una actividad que no les correspondía, quienes hablaron con los legisladores aseguran que pretendían instruirse sobre las nuevas medidas vinculadas a la soberanía, de las que no los participaron.
Más allá de eso, los diputados y senadores se atuvieron al verticalismo y evitaron preguntas sobre por qué nunca los pasaron a buscar. No sabían que fue una orden que salió desde la Casa Rosada. A Quirno y a Presti recién los volvieron a ver en el almuerzo que se hizo una vez que los ministros volvieron de su recorrida nevada.
Malvinas,Paula Rossi,Conforme a
POLITICA
La Justicia confirmó las fechas de los juicios contra Cristina y Máximo Kirchner por las causas Los Sauces y Hotesur

La Justicia definió el calendario para juzgar a Cristina Kirchner en las causas Los Sauces y Hotesur. El Tribunal Oral en lo Criminal Federal 5 resolvió separar el juzgamiento que investiga a la exmandataria por presunto lavado de activos vinculado a las empresas de Lázaro Báez y del Grupo Indalo.
El tribunal, integrado por Adriana Palliotti, José Antonio Michilini y Fernando Machado Pelloni, fijó el inicio del debate de Los Sauces para el viernes 23 de octubre de 2026 a las 10, mientras que Hotesur se juzgará por separado a partir del viernes 19 de marzo de 2027.
Los jueces justificaron la separación en que, pese al marco histórico común, ambas causas tienen objetos procesales distintos: en Hotesur se investiga el circuito de fondos de Báez hacia los hoteles familiares a través de Valle Mitre, mientras que en Los Sauces se suman también pagos del Grupo Indalo por alquileres de inmuebles. El tribunal advirtió que un juicio conjunto, con casi 200 testigos por expediente, podría extenderse más de dos años, y habilitó además los sábados 24 y 31 de octubre y la primera semana de la feria de enero para las audiencias de Los Sauces.
La causa Hotesur
En Hotesur, los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques sostienen que una parte de los fondos de la obra pública vial adjudicada irregularmente a empresas de Lázaro Báez en Santa Cruz —investigada en la causa Vialidad— se habría canalizado a través de la explotación de los hoteles Alto Calafate y Las Dunas, que habrían pasado al patrimonio de la familia Kirchner y que luego se alquilaban a Valle Mitre, una sociedad vinculada al empresario.
Según el requerimiento de elevación a juicio, Valle Mitre le pagó a Hotesur SA más de $28 millones y otros $6,9 millones por Las Dunas entre marzo de 2010 y mayo de 2013, y los accionistas habrían retirado esos fondos bajo la forma de créditos en lugar de dividendos. Los hechos fueron calificados como lavado de activos, con el agravante de organización destinada a la comisión continuada del delito para algunos de los imputados. El tribunal recordó además que Florencia Kirchner fue sobreseída en esta causa por decisión firme del 26 de noviembre de 2021. Sí está imputado Máximo Kirchner, hoy diputado nacioinal.
La causa Los Sauces
La causa conocida como Los Sauces tiene un objeto más amplio: además de los fondos del Grupo Báez, la acusación identifica una segunda fuente de dinero en empresas del Grupo Indalo, que habrían pagado a la sociedad Los Sauces SA —constituida en noviembre de 2006— a cambio de beneficios, contratos, concesiones, licencias y ventajas impositivas.
Según el requerimiento fiscal, entre 2009 y 2016 Los Sauces facturó a esas empresas casi 26 millones de pesos en concepto de alquileres, una cifra que representaba cerca del 88% de su facturación total, muchas veces por contratos sobre propiedades que no resultaban necesarias para la actividad de las locatarias o con valores por encima del mercado. Los fiscales sostienen también que los accionistas retiraron más de 10 millones de pesos de la sociedad y usaron gratuitamente algunos de los inmuebles. La imputación se investiga bajo la hipótesis de asociación ilícita, además del lavado de activos.
Para justificar la separación, el tribunal invocó el artículo 43 del Código Procesal Penal, que impide mantener una acumulación de causas cuando eso implica un retraso grave para alguna de ellas, y remarcó que cada expediente tiene casi 200 testigos propios, con apenas poco más de veinte nombres en común entre ambas nóminas. Según los jueces, un juicio único habría obligado a las defensas y querellas con interés en un solo expediente a sentarse en audiencias ajenas a su causa, y el debate conjunto podría haberse extendido por más de dos años.
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También pesó que Los Sauces tiene un grado de avance procesal mayor —esa causa llegó primero al tribunal— y que los tres jueces integran distintos tribunales orales federales y deben compatibilizar agendas con otros juicios en curso en sus jurisdicciones de origen. El tribunal citó como antecedentes el desdoblamiento que el TOF1 hizo entre los tramos de Plan Cóndor y Automotores Orletti, y el que el propio TOF5 aplicó en la causa Sueños Compartidos.
Como paso previo al inicio del debate, el tribunal también ordenó actualizar la información personal, laboral y de antecedentes de los imputados: pidió a los poderes del Estado que informen los cargos públicos que ocupan o hayan ocupado, requirió un informe socioambiental a la Dirección de Control y Asistencia de Ejecución Penal, y solicitó a la Dirección Nacional de Reincidencia y a la Policía Federal los antecedentes penales de cada uno.
Cristina Kichner
POLITICA
Encuesta de Poliarquía: la imagen de Milei no remonta, crece el rechazo entre las mujeres y se fortalece Cristina Kirchner

La aprobación de la gestión de Javier Milei se mantuvo en 42% en septiembre, el mismo nivel registrado en julio y agosto, una meseta después de la caída registrada durante el primer semestre del año, según la última encuesta nacional de Poliarquía. El relevamiento de una de las consultoras más respetadas del mercado refleja una dualidad de cara a las elecciones de 2027: el Gobierno pudo detener su caída, pero no logra iniciar un camino de recuperación.
Dos datos sobresalen en el informe. El primero es el récord en la brecha de género entre los que apoyan a Milei y los que lo rechazan. Solo una de cada tres mujeres valora positivamente la gestión presidencial, mientras que entre los hombres lo hace el 52%. Además, en un escenario de oferta restringida para las próximas elecciones presidenciales, Cristina Kirchner se ubica en primer lugar, con 38%, seguida por Milei con 34% y Mauricio Macri con 18%. Otra vez, dos caras de la moneda: por un lado, sorprende la fortaleza de la expresidenta, detenida en su domicilio e impedida de ser candidata, y por otro se vislumbra un escenario favorable al oficialismo en caso de una convergencia entre La Libertad Avanza y el Pro.
El informe de la encuestadora que dirige Alejandro Catterberg describe la evolución del año en dos etapas. “Un primer semestre de deterioro constante y los últimos tres meses donde los indicadores parecen haberse amesetado”.
La comparación de indicadores clave entre enero y julio muestra el tamaño del desgaste acumulado por el Gobierno en la primera mitad del año: la aprobación presidencial cayó 9 puntos, la imagen positiva del Gobierno retrocedió 12 puntos, y la idea de que el Gobierno “gobierna para la mayoría de la gente” perdió 12 puntos. En el mismo período, la percepción de que “la mayoría de las personas que forman el gobierno son corruptas” subió 11 puntos.
Entre julio y septiembre, más allá del estancamiento de la aprobación presidencial, algunos de los indicadores se recuperaron parcialmente. La imagen positiva del Gobierno sumó 3 puntos, la idea de que gobierna para la mayoría ganó 4 puntos y la percepción de corrupción bajó 2 puntos. Siguieron cayendo la evaluación positiva de la situación económica, que retrocedió 3 puntos adicionales, y la idea de que “el Gobierno sabe cómo resolver los problemas, pero necesita tiempo” perdió 6 puntos.
Según el informe, ese desgaste impactó en tres planos: “En el plano institucional, durante el primer semestre se debilitó la narrativa anticasta, la imagen de Gobierno y la percepción de integridad. En el plano económico, empeoraron tanto la lectura de la situación actual como sus perspectivas. En el plano de las expectativas, se acortan los tiempos percibidos para la resolución de los problemas del país, un indicador que continúa en descenso en el último trimestre, y se debilitan las señales de mejora futura”.
La base electoral también se desgasta
Pese a la estabilidad general en 42%, la encuesta detectó pérdidas de apoyo en segmentos centrales de la propia coalición de Milei. Entre los votantes de Patricia Bullrich en 2023 el apoyo bajó 8 puntos respecto de agosto, y entre los encuestados de nivel socioeconómico alto cayó 10 puntos en el mismo período. En lo que va del año, ambos segmentos acumulan caídas de 18 y 22 puntos, respectivamente, en sus niveles de respaldo a la gestión.
Uno de los datos centrales del informe es la diferencia de aprobación entre hombres y mujeres, que este mes alcanzó los 20 puntos: 52% de aprobación entre los hombres contra apenas 32% entre las mujeres, es decir. Según la serie histórica de Poliarquía, esa brecha se duplicó desde el inicio del mandato: era de 9 puntos en el promedio de 2024, subió a 11 puntos en 2025, a 12 puntos entre enero y mayo de 2026, y llegó a 20 puntos en el promedio del trimestre junio-septiembre de 2026.
“Nunca en nuestra serie histórica de más de 30 años registramos una diferencia tan amplia y sostenida en la apreciación y evaluación de un líder político como lo que se observa en el caso del presidente Milei”, sostiene el estudio. Y plantea una hipótesis: “La amplificación de la brecha puede tener alguna explicación económica (las mujeres son más sensibles a la agenda cotidiana familiar -ingresos, consumo, empleo, bienestar-), pero sin duda la raíz se encuentra en dimensiones vinculadas al estilo de liderazgo y comunicación del presidente”.
Expectativas económicas
El 52% de los consultados evalúa negativamente la situación económica actual del país, tres puntos más que en agosto, mientras que la evaluación positiva bajó cuatro puntos y se ubicó en 14%, con lo que regresa a niveles de julio. La mirada retrospectiva también empeoró: 55% considera que el país está peor que hace un año, dos puntos más que el mes anterior.
Las expectativas hacia adelante funcionan, según el informe, “como un colchón relativo”: mientras el 52% evalúa negativamente el presente, el 41% cree que la situación empeorará en el futuro, una brecha de 11 puntos entre el diagnóstico actual y la proyección. Dentro de ese horizonte, un 35% cree que la situación mejorará y un 21% que permanecerá igual. Respecto de la economía personal, en cambio, se registró una leve mejora de dos puntos, con un 39% de evaluaciones positivas.
En cuanto a las preocupaciones personales, los problemas económicos agrupados pasaron de 56% de menciones en julio a 60% en septiembre. Dentro de ese conjunto, los bajos salarios encabezan el ranking con 20% de menciones -“un valor récord en la serie”-, seguidos por el desempleo y, en tercer lugar, la inflación.
Sobre a quién beneficia la gestión, siete de cada diez argentinos creen que el Gobierno actúa pensando solo en “algunos sectores”, tres puntos más que en agosto, aunque todavía por debajo del pico negativo registrado en julio. Un 29% considera que el Gobierno gobierna para la mayoría “de la gente”.
El escenario 2027
Ante la pregunta de a quién preferirían como próximo presidente entre Cristina Kirchner, Javier Milei y Mauricio Macri, la encuesta arrojó 38% para Kirchner, 34% para Milei y 18% para Macri, con 5% de votos en blanco y 4% de no sabe/no contesta. “El nivel de CFK refleja, en este escenario forzado, el piso del rechazo a Milei”, señala Poliarquía, que agrega que una eventual convergencia entre los votos de Milei y Macri alcanzaría los 52 puntos.
Por segmentos, Kirchner domina ampliamente en el Gran Buenos Aires (60%) y entre los sectores de menores ingresos, mientras que Milei concentra su mayor apoyo en los niveles socioeconómicos altos (44%) y en el interior del país (37%). El respaldo a Macri crece con la edad de los encuestados. La brecha de género vuelve a aparecer en este escenario: la diferencia entre hombres y mujeres en la predisposición a votar a Milei es de casi 20 puntos.
Javier Milei,Cristina Kirchner,Conforme a
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