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Las preocupaciones que afloraron en el Gobierno y la hipótesis de una interna libertaria para 2027

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Miércoles por la mañana. Faltaba un día para que el Senado tratara la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Mientras iba a su oficina, uno de los miembros de la Mesa Política levantó su teléfono y vio un mensaje de una persona que estima mucho en términos intelectuales. “No dejes que vendan la tierra”, decía la notificación. Ahí mismo, terminó de percatarse de que la batalla narrativa estaba perdida y que el capítulo de venta de tierras a extranjeros podía entrar en un callejón sin salida. Finalmente, el oficialismo también se vio obligado a quitar el capítulo de Manejo del Fuego. Aunque La Libertad Avanza había conseguido la media sanción, la derrota estaba consumada en términos simbólicos.

En la Casa Rosada no son fatalistas, pero saben que lo acontecido durante esta semana supone un llamado de atención. El oficialismo decidió reiniciar la agenda legislativa con uno de los pocos proyectos que tenía dictamen, pero que, vista la nueva oleada nacionalista post-Mundial, resultaba difícil de posicionar en la agenda pública sin una estrategia política y comunicacional adecuada. Eso fue objeto de múltiples críticas puertas adentro.

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Hacia el afuera, el primer atisbo de varios funcionarios del Poder Ejecutivo fue criticar en el off the record a Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado. Pero lo cierto es que Propiedad Privada fue presentada en marzo y los funcionarios la defendieron oportunamente en las reuniones de comisión. Esta se podría haber aprobado en una sesión celebrada en junio, pero el bloque comunicó su retiro luego de que el karinismo negociara con senadores kirchneristas la postergación de ese tratamiento para poder sancionar pliegos de jueces federales.

Nadie al interior del Gobierno cree que Sturzenegger tenga capacidad de poder real para imponer los tiempos legislativos de las reformas libertarias. “Él cumple su rol. Piensa reformas y tiene la mente preparada para el escritorio”, se sinceraban en un despacho de Balcarce 50. Javier Milei conversó con él en los últimos días, pero no lo retó. Sí existió la orden para que uno de los miembros de la Mesa Política se encargara de conversar sobre lo sucedido en los últimos días.

La Mesa Política está constituida hace un año y la estrategia política en el Congreso pasa por esa instancia. La crítica a “El Coloso” fue solamente una pantalla para no hacer pública una autocrítica que, puertas adentro, se hace desde todos los sectores. “El error fue nuestro, porque la orden de tratarlo siempre vino de Casa Rosada”, asumió uno de sus integrantes más importantes. Por su parte, un senador de La Libertad Avanza marcaba: “Tengo miedo de que pifien en el diagnóstico. Porque de ser así vamos a seguir con los problemas”.

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Federico Sturzenegger. RS Fotos

Esto no implica que los operadores políticos del oficialismo no tengan capacidad para corregir en el futuro. El Gobierno suele tener dosis de pragmatismo para circunstancias dificultosas y ha sabido retrotraer situaciones incluso más adversas ocurridas en los dos años anteriores. Pero el clima ahora es diferente, porque el advenimiento de la temporada de elecciones comienza a empastar el vínculo de los libertarios con los aliados, más en un contexto en el que las mediciones de aprobación sobre la gestión disminuyen y la recuperación de los salarios sigue sin percibirse. Hay preocupación en los alfiles políticos por esta cuestión sistémica.

En el Senado admiten que no pasó desapercibida la presencia etérea de Sergio Massa a lo largo de las horas de negociaciones. “Se sentía en los pasillos. Los del bloque Justicialista te lo hacían saber sin decirlo. Pusimos a jugar a un player. Y esta vez, los gobernadores que eran aliados nuestros no nos respondieron. Me da cosa que pueda replicarse a futuro”, confiesa una fuente libertaria.

Gustavo Sáenz (Salta), Hugo Passalacqua (Misiones), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca) y Rolando Figueroa (Neuquén) son algunos de los ejemplos de mandatarios que han sido extremadamente útiles para el Gobierno en otras votaciones. Esta vez, ninguno les brindó su apoyo para la votación en general.

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¿Excepcionalidad o presagio de lo que puede acontecer en un futuro no muy lejano? Es la pregunta que se hacen algunos diputados y senadores que en las próximas semanas deberán volver a sesionar. Quienes declaran en privado, afirman que el panorama se volvió algo neblinoso, como si no supieran bien con qué se van a encontrar en cuestión de días. “Lo de esta semana me hizo perder la brújula. ¿El gobernador que dijo que quiere acordar electoralmente conmigo nos va a apoyar, o el clima es tal que me voy a volver a encontrar a José Mayans haciéndose ojitos con una senadora que nos acompañó en el último año?“, confiesan.

Resultó llamativo que en los últimos días trascendió una orden de Karina Milei de que todos los proyectos comiencen a pasar por el tamiz de la Mesa Política y, en particular, por Diego Santilli. Cabe preguntarse, ¿cómo funcionaba entonces la dinámica al interior del Gobierno?

La mesa emergió como una forma de organización política de la cúpula del Gobierno luego de la derrota bonaerense del año pasado. También buscó ser una forma de licuar responsabilidades y ordenar el mecanismo de interlocución con los actores políticos, tanto gobernadores como bloques legislativos.

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La mesa política encabezada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei

En el pasado existía la queja de que tanto Guillermo Francos, como Santiago Caputo y los primos Menem mantenían negociaciones paralelas con todos ellos y que eso entorpecía la efectividad de las gestiones. Con los nuevos roles asignados en el último semestre, se esperaba que cada uno de los actuales miembros tuviera una esfera particular en la que no se pudieran cruzar los mandos. A grandes rasgos, se estableció que Patricia Bullrich tendría predominancia en el Senado; Martín Menem en Diputados; Diego Santilli y Lule Menem, con los gobernadores.

Esta semana demostró que esa repartija de roles resultó una quimera a los efectos prácticos: las negociaciones legislativas implican conversar con varios estamentos políticos al mismo tiempo. “¿Sabés quién negoció los votos del Senado? Todos. Volvimos a lo mismo, pero con más actores involucrados. Antes eran tres quienes lo hacían. Ahora son más», afirma, enojado, un legislador violeta que vio la secuencia desde adentro.

Tal y como está, la mesa política se confeccionó de una forma que no permite mayores cambios en su funcionamiento. Eso tiene como ventaja que sus integrantes pueden manejarse con algo más de independencia en base a sus criterios políticos, lo malo es que le impone una rigidez tal que, en el caso de un defecto en su funcionamiento, no existen mayores posibilidades de corregirse. “Ese es un síntoma significativo. Porque o continuamos así, o se rompe ese esquema para encontrar uno nuevo”, marcan.

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Con el resultado del viernes a la madrugada, el karinismo volvió a arremeter contra Patricia Bullrich. La acusan de tener un modo de operación política de carácter unipersonal que impide a los mismos senadores conocer cuál es el rumbo de las gestiones. Creen que la senadora no debe realizar sesiones semanales y concentrar más temas dentro de una misma jornada. También están preocupados por la cantidad de proyectos que todavía siguen sin media sanción en esa Cámara. Al salir del Palacio del Congreso luego de la aprobación de la Ley, la jefa de bloque atribuyó la caída de los dos capítulos a la especulación de los gobernadores y al desgaste político sufrido por el caso de Manuel Adorni.

A propósito de esto último, resultó llamativo que una figura importante del Gobierno diera a entender que extraña el esquema anterior con el otrora vocero presidencial. “Era bueno para ir y escuchar las verdades de cada una de las alas del Gobierno porque todo lo que se habla en mesa política es una mentira. Ahí somos todos hipócritas”, afirma una fuente. Adorni nunca terminó matando políticamente a Santiago Caputo. Milei le dio otras tareas a su entonces jefe de Gabinete, quien lo explicitó en su carta de renuncia: “He cumplido a rajatabla y hasta el último día aquel pedido especial que me hizo aquella noche en la Quinta Presidencial de Olivos”. Aunque no fue exactamente eso, el siguiente trascendido se acerca bastante: le habría pedido que le haga ver a su hermana “quienes son los malos” y que la proteja.

La foto que difundieron desde el oficialismo, para destacar el empoderamiento que tuvo Karina Milei

Al margen de las consideraciones, el Gobierno ya tiene en mente una sesión el 26 de agosto para tratar una batería de proyectos, entre los que se encuentran la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, la modificación de Inocencia Fiscal y el Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT). De prosperar, son nuevas iniciativas que recaerán en el ámbito del Senado, que por ahora solo tiene dictamen la Ley Hojarasca, aunque muchos al interior del oficialismo piden no tramitar en solitario. “Decime cómo le explico a un laburante que gana 900.000 pesos que lo único que tengo para mostrarle es la derogación de la Ley del Lobizón y la Ley del Azote. Sería un papelón”, agregan.

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Se prevé que la Casa Rosada le quiera dar tratamiento exprés a estas iniciativas mencionadas. Pero ya se divisa en el horizonte la complejidad que supondrá negociar la Reforma Política y el Presupuesto 2027, las dos iniciativas más complejas que el mercado mira con una atención particular. Al respecto de la primera, operadores del oficialismo creen que serán los mismos gobernadores quienes se verán forzados a apoyar la suspensión de las PASO porque “no tienen candidato nacional y, por ende, no tienen palanca para sus propios candidatos”. En otro importante despacho de Balcarce 50 son más pesimistas y ven que lo máximo que pueden conseguir es eliminar la obligatoriedad y pasar a un esquema de PAS.

Son algunas de las tantas negociaciones paralelas que tiene la Quinta de Olivos con las provincias. Una de ellas es con la Ciudad de Buenos Aires. Los armadores nacionales de LLA querrían que Jorge Macri traslade las elecciones porteñas hacia octubre. Todavía no llegaron emisarios formales a presentar esa propuesta, pero de ser el caso, en Uspallata no tendrían problema si es que les dejan imponer a ellos las condiciones. Esto no implicaría la falta de competencia, sino todo lo contrario: no ven con malos ojos realizar una competencia y, por primera vez en mucho tiempo, ven un panorama optimista hacia adelante.

“No nos desfavorece el paso del tiempo. Es lo contrario: nos favorece porque la narrativa orden y seguridad ya se empezó a consolidar ante un electorado porteño que se ha ido derechizando, pero que cree en el Estado. Hay un 60% de derecha y un 40% de izquierda. Hoy el panorama que vemos es que LLA y el PRO compiten por los primeros puestos”, afirma una fuente inobjetable.

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De todas maneras, no han recibido gestos desde Nación que muestren una voluntad acuerdista. Si existe, Mauricio Macri no negaría una instancia de diálogo, pero el temor es que antes de que se produzca un encuentro con Javier Milei, su hermana Karina lo obligue a reunirse con ella primero. Son pocos adentro del espacio amarillo los que creen que el expresidente tenga intenciones reales de candidatearse. Algunos dan su punto de vista de que la gran mutación que se está produciendo en Occidente es el debilitamiento de las centroderechas.

El círculo rojo está buscando candidatos que puedan resultar una alternativa “amigable” a Milei. Los outsiders pueden ser un camino. Uno de ellos planea lanzarse entre las elecciones de Brasil y las de Estados Unidos y ya consolidó a su nueva mesa chica luego de echar a dos importantes operadores que lo cebaban frente al establishment. Pero más de un gobernador le dijo a Infobae que Milei tiene su principal riesgo -en el eventual caso de no suspenderse las PASO- es la posibilidad de una competencia interna. “Para mí en un contexto donde el peronismo no va a conseguir o no prevé conseguir un candidato fuerte, la mayor amenaza de Milei no es Mauricio: es Patricia”, asestó uno de ellos.

Lo que resultó una verdadera novedad es que una fuente de la primera línea del oficialismo consultada por este tema no se horrorizó ante ese hipotético caso: “Si las PASO se mantienen y ella quiere, yo no tendría problema que compita. Javier le va a ganar”. Esto no es convalidado por el sector bullrichista. No por el momento.

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Renunció el subsecretario de Ciencia y Tecnología y cuestionó a su jefa por “destratos” – Nexofin

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El Gobierno registró una nueva renuncia dentro de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología. César Oscar Lencina dejó la Subsecretaría de Ciencia y Tecnología después de poco más de un mes en funciones y expuso en una carta los motivos de su decisión.

El exfuncionario presentó su dimisión con fecha de efecto el 29 de octubre, mediante un documento dirigido a la titular de la Secretaría, Adriana Baravalle, y al jefe de Gabinete, Diego Santilli. Allí describió dificultades para desarrollar su trabajo y cuestionó el trato que, según afirmó, recibía el personal del área.

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El exfuncionario mencionó como uno de los principales problemas la falta de comunicación y de acompañamiento institucional para llevar adelante la gestión. También apuntó directamente contra Baravalle por presuntas situaciones de destrato y desconsideración en el ámbito laboral.

“En particular, la falta de una comunicación eficiente y soporte institucional que permitiesen llevar adelante la gestión, sumado esto a situaciones de destrato y desconsideración de su parte hacia el personal en el entorno de trabajo, que no condicen en absoluto con mi forma de conducir las organizaciones”, escribió.

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En el mismo documento, el exsubsecretario sostuvo que cuenta con una amplia experiencia en liderazgo de equipos y que esas situaciones no se correspondían con su manera de conducir una organización.

Quién es César Oscar Lencina

Lencina es comodoro de la Fuerza Aérea Argentina y estuvo al frente de la Base Marambio, en la Antártida. Había asumido la conducción de la Subsecretaría de Ciencia y Tecnología a fines de septiembre, en reemplazo de José Luis Acevedo.

Su salida se produjo poco más de un mes después de su llegada y representa el segundo cambio en la titularidad del área en ese período.

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En la carta, Lencina explicó que tomó la decisión ante “las dificultades persistentes” que, según planteó, le impedían cumplir adecuadamente con las responsabilidades del cargo.

Por ahora, no se informó quién ocupará su lugar. Tampoco hubo una respuesta pública de Baravalle frente a los cuestionamientos que el exfuncionario incluyó en su presentación.

Otra renuncia reciente en el Gobierno

La salida de Lencina se conoció pocos días después de la renuncia de Daniel González, quien estaba a cargo de la coordinación de las áreas de Energía y Minería.

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En aquella oportunidad, desde el Gobierno señalaron que su alejamiento era una decisión que se venía evaluando desde hacía varios meses y que se había concretado “en los mejores términos”.

González también se refirió a su salida y destacó su paso por la gestión. “Es muy difícil irse, porque sos parte de una épica y un trabajo que se disfruta. Pero el trabajo es infinito, no se termina nunca”, expresó.

Además, sostuvo que había podido aportar su experiencia en áreas con un importante potencial, aunque aclaró que su permanencia estaba prevista por un tiempo limitado.

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Por qué Lula no rechazó de manera oficial el rol de Argentina en el viaje de Bolsonaro a EEUU y la tesis de guerra fría

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Entró por Migraciones, no tenía impedimentos de Interpol. Con ese argumento, oficializado por el jefe de Gabinete, Diego Santilli, la Casa Rosada explicó el rol de los organismos públicos y los funcionarios argentinos en el traslado de Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos. Luiz Inácio Lula da Silva calificó de “vergonzoso” el movimiento de su rival en las elecciones, pero evitó -hasta el momento- una protesta oficial hacia la Argentina y hacia Milei, que todavía no reconoce el resultado de balotaje, más allá de la convocatoria a la encargada de negocios, María Emilia Cortés, para recabar información.

Bolsonaro ingresó a Argentina el martes 27 de octubre a las 22:50 a través del Puente Internacional Tancredo Neves, en Misiones, junto a su esposa y sus dos hijas. A las 23:30 abordó en Puerto Iguazú un vuelo privado de la empresa Baires Fly, con destino declarado a Guayaquil, Ecuador. Desde allí continuó hacia Miami. La Dirección Nacional de Migraciones confirmó que la familia portaba documentación válida y que no existían impedimentos legales registrados para ingresar al territorio.

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El problema surgió del lado brasileño: el juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Alexandre de Moraes había ordenado al dirigente entregar sus pasaportes y le había prohibido salir del país, en el marco de una causa por presunto lavado de dinero. La Policía Federal de Brasil informó que no tiene registro oficial de su salida del país.

Durante un acto en Brasilia, Lula condenó la conducta de Bolsonaro sin mencionar al gobierno argentino. “Quien sale escondido de su país, debe alguna cosa”, afirmó. También calificó el episodio de “vergonzoso”. Pero en ninguna intervención pública atribuyó responsabilidad a Buenos Aires. La distinción no es menor. Una protesta formal contra Argentina implicaría una ruptura casi total en las relaciones diplomáticas, ya degradadas a nivel de encargados de negocios desde agosto, cuando Brasil retiró a su embajador Julio Bitelli tras los insultos de Milei a Lula en San Pablo, y solicitó la salida del diplomático argentino, Daniel Raimondi.

El canciller argentino en la cumbre del G20, en Atlanta, EEUU (REUTERS/Megan Varner/Pool)

Itamaraty, según supo Infobae, ordenó no escalar el conflicto. Es más, cursaría invitaciones tanto a Milei como a Trump para la nueva asunción presidencial de Lula, en enero de 2027. Antes de que los cancilleres Pablo Quirno y Mauro Vieira se cruzaran en Atlanta, en la cumbre del G20, el único paso formal conocido fue la convocatoria a Cortés. Fue un encuentro que duró apenas unos minutos con el embajador João Marcelo Galvão de Queiroz, jefe del Departamento de Mercosur. No fue con la cúpula del ministerio. Desde Brasilia describieron el episodio como un “procedimiento diplomático de rigor”, no como una reprimenda ni una protesta formal. Desde EEUU, el canciller argentino señaló que “no hubo ningún pedido de información”.

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Gabriel Puricelli, coordinador del Programa de Política Internacional del Laboratorio de Políticas Públicas, describió a la postura brasileña como “una cautela muy estudiada frente al acto hostil del gobierno de Javier Milei”. Según el analista, Lula y el canciller Vieira se han fijado desde 2022 una línea estratégica: preservar el vínculo bilateral en la mayor medida posible, incluso sin reciprocidad desde la Casa Rosada. “A esa línea estratégica se suma una consideración coyuntural: pasada la campaña electoral, no tiene utilidad siquiera marginal descender al nivel que propone Milei”, sostuvo a Infobae.

El canciller de Brasil, Mauro Vieira, y el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio (BRENDAN SMIALOWSKI/Pool via REUTERS)

El Planalto e Itamaraty, agregó, se guían por la máxima de no interrumpir a un adversario que se está equivocando: ignorar a Milei es, en ese esquema, un efecto secundario de no interferir en el colapso político de Bolsonaro.

Los números del vínculo comercial explican en parte esa decisión. Según el último informe de Intercambio Comercial Argentino del INDEC, entre enero y septiembre de 2026 las exportaciones argentinas a Brasil alcanzaron los USD 9.789 millones —el 12,7% de las ventas externas totales del país— y crecieron 4,5% interanual. Las importaciones desde Brasil sumaron USD 12.005 millones, aunque cayeron un 17% respecto al mismo período de 2025.

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El déficit acumulado para Argentina fue de USD 1.687 millones, notoriamente inferior a los USD 4.681 millones del mismo período del año anterior. En septiembre, último mes disponible, el intercambio bilateral totalizó USD 2.662 millones, según datos de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC).

El 64,5% de lo que Argentina exporta a Brasil son Manufacturas de Origen Industrial, con el sector automotriz como eje. Brasil concentra además el 21,4% de las importaciones argentinas y es el principal comprador de bienes nacionales. Una ruptura diplomática profunda afectaría cadenas productivas integradas durante décadas.

En un trabajo académico publicado por el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), Esteban Actis, investigador de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), describió que Argentina y Brasil atraviesan desde hace una década un proceso de “desacoplamiento bilateral”: una doble brecha, política y económica, que se fue ensanchando a medida que los gobiernos adoptaron visiones antagónicas y los actores privados diversificaron sus vínculos hacia mercados extrarregionales, en particular China.

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“Los costos económicos y comerciales de un enfriamiento bilateral son cada vez menores, principalmente para Brasil”, concluyó Actis. Esa asimetría estructural es parte del cálculo que permite a Itamaraty sostener lo que el mismo trabajo denominó “paciencia estratégica”.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, se dirige a sus seguidores durante la celebración de su 81er cumpleaños frente a la residencia presidencial oficial, el Palacio de Alvorada, en Brasilia, Brasil, el martes 27 de octubre de 2026. (AP Foto/Eraldo Peres)

Esa brecha ideológica tiene, para algunos analistas, una dimensión que excede la coyuntura. El alineamiento de Milei con Trump y su respaldo implícito al bolsonarismo, frente al vínculo de Lula con los gobiernos progresistas de la región y con China, le da a esa tensión una dimensión que varios analistas leen en clave de guerra fría regional. Vítor Stuart de Pieri, profesor de Geopolítica de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, la describió a Deutsche Welle. El escenario más probable, analizó, no es una ruptura, sino una especie de guerra fría bilateral: escaso diálogo presidencial, agresiva retórica y preservación pragmática de los vínculos económicos y burocráticos.

Puricelli también ubicó la respuesta de Lula en la política doméstica brasileña. El presidente dejó trascender por canales informales su malestar con la decisión del juez Moraes de retener los pasaportes de Flávio, lo que le permitió tomar distancia de una medida judicial que la oposición podía presentar como prueba de persecución política. “Lula ya pasó de pantalla: su foco está puesto ahora en asegurarse que las dos cámaras del Congreso queden en manos de los mejores interlocutores posibles del Centrão”, sostuvo.

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Después de la reunión de los cancilleres en el G20 de Atlanta, un segundo cruce está previsto para la semana siguiente. El 4 y 5 de noviembre se celebrará en Madrid la Trigésima Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno. Milei viajará a la capital española, mientras que Lula no asistirá; Brasil estará representado por Vieira, con lo que el Presidente argentino y el canciller brasileño podrían coincidir en el plenario.

El excandidato presidencial, Flávio Bolsonaro. (REUTERS/Agustin Marcarian)

Una investigación en dos frentes

Mientras la diplomacia avanza a baja intensidad, el caso genera presión interna en Argentina. Desde el juzgado federal de Puerto Iguazú y en Comodoro Py, los fiscales presentaron solicitudes de informes a distintos organismos para determinar las circunstancias del ingreso. La Dirección Nacional de Migraciones sostiene que la familia Bolsonaro cruzó “con documentación hábil de viaje sin ningún impedimento legal para el ingreso al país”. El viernes, la Justicia de Misiones archivó la denuncia.

En el Congreso, la oposición avanzó en varios frentes. El bloque de Unión por la Patria acordó pedir la interpelación del jefe de Gabinete Diego Santilli, de la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva y del propio Quirno, en los términos del artículo 71 de la Constitución. El bloque de Provincias Unidas presentó un proyecto de interpelación a Quirno con un cuestionario de 91 preguntas, que incluye si el asesor presidencial Santiago Caputo estuvo en el aeropuerto de Puerto Iguazú y si hubo comunicaciones entre funcionarios argentinos y autoridades brasileñas.

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Por otro lado, la única respuesta institucional formal del oficialismo brasileño llegó por vía partidaria. La Comisión Ejecutiva Nacional del Partido de los Trabajadores (PT) aprobó una resolución política en la que advirtió sobre la posición del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que habló de elecciones “amañadas”. “Brasil no aceptará que intereses extranjeros interfieran en su democracia, ni que disputas políticas sirvan de pretexto para menosprecias la voluntad soberana del pueblo brasileño”, según consta en el documento publicado en el sitio oficial del partido.

El texto, además, describe la fuga de Flávio como “la revelación de la gravedad del momento político” y su carta desde Miami como “un nuevo peldaño de la reacción autoritaria por parte de los derrotados en las urnas”. Argentina y Milei no aparecen mencionados en ningún párrafo del documento. Dentro de todo este marco, Lula optó por un gesto que refuerza el contraste con Milei. Tras la reelección, el mandatario brasileño respondió públicamente el saludo del expresidente argentino Mauricio Macri con un mensaje en el que recordó “los tiempos en que las diferencias circunstanciales entre nuestros países se discutían y resolvían de manera civilizada y republicana”.

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El tablero de Milei hacia 2027: Bullrich, Lula y una economía que todavía no despega – Nexofin

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Javier Milei todavía tiene un dato a favor cuando mira hacia 2027: incluso en un escenario adverso, las encuestas le mantienen un piso electoral de alrededor del 35%. Pero alrededor de ese número aparecen varios interrogantes que pueden modificar el escenario durante el próximo año.

Uno de los principales está dentro de su propio espacio. Patricia Bullrich volvió a diferenciarse del Presidente en distintos temas y, aunque todavía no confirmó una candidatura, dejó abierta la posibilidad de disputar un lugar en la próxima elección.

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La tensión quedó expuesta después de que Martín Menem saliera a sostener que La Libertad Avanza no debería tener dos candidatos presidenciales. “Es unánime que el único candidato de LLA es Javier Milei”, afirmó el titular de Diputados en diálogo con TN.

Patricia Bullrich se diferenció de Milei: “La gente decide en las urnas y su voluntad se respeta”

La respuesta de Bullrich fue relativizar esa definición y mantener abiertas sus propias cartas. “Yo estoy preparada, pero eso no quiere decir que vaya a ser candidata. Soy una persona que puede cumplir ese rol”, había planteado.

El problema para el oficialismo es que la senadora no necesita necesariamente competir para alterar el tablero. Su nivel de conocimiento, su peso político y la posibilidad de captar votos de sectores que hoy acompañan a Milei convierten su posicionamiento en una variable relevante.

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Milei mantiene una base, pero no tiene el escenario asegurado

Una encuesta de Cristian Buttié muestra que el 57,5% de los consultados quiere un cambio en 2027, mientras que el 33,8% todavía elige al Presidente.

Sin embargo, cuando la pregunta pasa a ser quién podría ganar una elección, Milei mantiene competitividad. El mismo estudio lo ubica diez puntos por encima de Axel Kicillof en una primera comparación y también lo muestra vencedor en un eventual balotaje, aunque por apenas tres puntos, dentro del margen de error.

Bullrich parte bastante más atrás en una primera vuelta, con 8,5%. Pero el escenario se modifica si consigue llegar al balotaje: allí, según esa medición, podría superar a Kicillof por siete puntos.

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Otra encuesta, realizada por Proyección Consultores, le asigna a Milei un 37% de intención de voto.

Los números muestran así una situación particular: el Presidente conserva una base electoral importante, pero todavía no consiguió convertir ese respaldo en una ventaja suficientemente amplia como para despejar las dudas sobre 2027.

El frente interno vuelve a cobrar importancia

Las diferencias entre Milei y Bullrich se hicieron visibles en varios episodios recientes.

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La senadora cuestionó al Presidente por sus ataques contra periodistas durante una cena de la Fundación Faro y sostuvo que había “cruzado un límite”. También marcó distancia respecto de la postura del Gobierno frente al triunfo de Lula en Brasil.

Martín Menem le bajó el pulgar a una posible candidatura de Bullrich y ratificó a Milei para 2027

“Lo que la gente decida en las urnas es su voluntad y se respeta”, afirmó Bullrich al referirse al resultado electoral brasileño.

A eso se sumaron sus cuestionamientos por cuestiones legislativas y por la falta de información sobre algunos temas incluidos en la agenda oficialista.

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Pese a las diferencias, ambos volvieron a mostrarse juntos públicamente y compartieron una fotografía durante una cena. El gesto sirvió para bajar momentáneamente la tensión, pero no eliminó las diferencias de fondo.

Brasil le plantea otro problema a Milei

El triunfo de Lula agrega una dificultad diferente. Brasil es el principal socio regional de la Argentina y la distancia ideológica entre ambos presidentes puede complicar algunas de las iniciativas que Milei pretende impulsar dentro del Mercosur.

Lula logró revertir el resultado de la primera vuelta y construir una coalición que fue más allá del Partido de los Trabajadores. Ese modelo también empezó a ser observado por dirigentes argentinos.

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Sergio Massa destacó precisamente esa capacidad de ampliar la base electoral. “Lula tuvo la inteligencia de armar un liderazgo comprensivo, no hegemónico”, sostuvo.

El exministro de Economía considera que el peronismo debería tomar nota de esa experiencia y construir una alternativa que incluya al kirchnerismo, pero también a sectores peronistas, radicales y gobernadores de centro.

El peso económico de Brasil hace que la relación no pueda reducirse a una disputa ideológica. El PBI brasileño es unas 3,5 veces mayor que el argentino y el intercambio comercial entre ambos países constituye uno de los principales vínculos económicos de la región.

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