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Las preocupaciones que afloraron en el Gobierno y la hipótesis de una interna libertaria para 2027

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Miércoles por la mañana. Faltaba un día para que el Senado tratara la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Mientras iba a su oficina, uno de los miembros de la Mesa Política levantó su teléfono y vio un mensaje de una persona que estima mucho en términos intelectuales. “No dejes que vendan la tierra”, decía la notificación. Ahí mismo, terminó de percatarse de que la batalla narrativa estaba perdida y que el capítulo de venta de tierras a extranjeros podía entrar en un callejón sin salida. Finalmente, el oficialismo también se vio obligado a quitar el capítulo de Manejo del Fuego. Aunque La Libertad Avanza había conseguido la media sanción, la derrota estaba consumada en términos simbólicos.

En la Casa Rosada no son fatalistas, pero saben que lo acontecido durante esta semana supone un llamado de atención. El oficialismo decidió reiniciar la agenda legislativa con uno de los pocos proyectos que tenía dictamen, pero que, vista la nueva oleada nacionalista post-Mundial, resultaba difícil de posicionar en la agenda pública sin una estrategia política y comunicacional adecuada. Eso fue objeto de múltiples críticas puertas adentro.

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Hacia el afuera, el primer atisbo de varios funcionarios del Poder Ejecutivo fue criticar en el off the record a Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado. Pero lo cierto es que Propiedad Privada fue presentada en marzo y los funcionarios la defendieron oportunamente en las reuniones de comisión. Esta se podría haber aprobado en una sesión celebrada en junio, pero el bloque comunicó su retiro luego de que el karinismo negociara con senadores kirchneristas la postergación de ese tratamiento para poder sancionar pliegos de jueces federales.

Nadie al interior del Gobierno cree que Sturzenegger tenga capacidad de poder real para imponer los tiempos legislativos de las reformas libertarias. “Él cumple su rol. Piensa reformas y tiene la mente preparada para el escritorio”, se sinceraban en un despacho de Balcarce 50. Javier Milei conversó con él en los últimos días, pero no lo retó. Sí existió la orden para que uno de los miembros de la Mesa Política se encargara de conversar sobre lo sucedido en los últimos días.

La Mesa Política está constituida hace un año y la estrategia política en el Congreso pasa por esa instancia. La crítica a “El Coloso” fue solamente una pantalla para no hacer pública una autocrítica que, puertas adentro, se hace desde todos los sectores. “El error fue nuestro, porque la orden de tratarlo siempre vino de Casa Rosada”, asumió uno de sus integrantes más importantes. Por su parte, un senador de La Libertad Avanza marcaba: “Tengo miedo de que pifien en el diagnóstico. Porque de ser así vamos a seguir con los problemas”.

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Federico Sturzenegger. RS Fotos

Esto no implica que los operadores políticos del oficialismo no tengan capacidad para corregir en el futuro. El Gobierno suele tener dosis de pragmatismo para circunstancias dificultosas y ha sabido retrotraer situaciones incluso más adversas ocurridas en los dos años anteriores. Pero el clima ahora es diferente, porque el advenimiento de la temporada de elecciones comienza a empastar el vínculo de los libertarios con los aliados, más en un contexto en el que las mediciones de aprobación sobre la gestión disminuyen y la recuperación de los salarios sigue sin percibirse. Hay preocupación en los alfiles políticos por esta cuestión sistémica.

En el Senado admiten que no pasó desapercibida la presencia etérea de Sergio Massa a lo largo de las horas de negociaciones. “Se sentía en los pasillos. Los del bloque Justicialista te lo hacían saber sin decirlo. Pusimos a jugar a un player. Y esta vez, los gobernadores que eran aliados nuestros no nos respondieron. Me da cosa que pueda replicarse a futuro”, confiesa una fuente libertaria.

Gustavo Sáenz (Salta), Hugo Passalacqua (Misiones), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca) y Rolando Figueroa (Neuquén) son algunos de los ejemplos de mandatarios que han sido extremadamente útiles para el Gobierno en otras votaciones. Esta vez, ninguno les brindó su apoyo para la votación en general.

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¿Excepcionalidad o presagio de lo que puede acontecer en un futuro no muy lejano? Es la pregunta que se hacen algunos diputados y senadores que en las próximas semanas deberán volver a sesionar. Quienes declaran en privado, afirman que el panorama se volvió algo neblinoso, como si no supieran bien con qué se van a encontrar en cuestión de días. “Lo de esta semana me hizo perder la brújula. ¿El gobernador que dijo que quiere acordar electoralmente conmigo nos va a apoyar, o el clima es tal que me voy a volver a encontrar a José Mayans haciéndose ojitos con una senadora que nos acompañó en el último año?“, confiesan.

Resultó llamativo que en los últimos días trascendió una orden de Karina Milei de que todos los proyectos comiencen a pasar por el tamiz de la Mesa Política y, en particular, por Diego Santilli. Cabe preguntarse, ¿cómo funcionaba entonces la dinámica al interior del Gobierno?

La mesa emergió como una forma de organización política de la cúpula del Gobierno luego de la derrota bonaerense del año pasado. También buscó ser una forma de licuar responsabilidades y ordenar el mecanismo de interlocución con los actores políticos, tanto gobernadores como bloques legislativos.

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La mesa política encabezada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei

En el pasado existía la queja de que tanto Guillermo Francos, como Santiago Caputo y los primos Menem mantenían negociaciones paralelas con todos ellos y que eso entorpecía la efectividad de las gestiones. Con los nuevos roles asignados en el último semestre, se esperaba que cada uno de los actuales miembros tuviera una esfera particular en la que no se pudieran cruzar los mandos. A grandes rasgos, se estableció que Patricia Bullrich tendría predominancia en el Senado; Martín Menem en Diputados; Diego Santilli y Lule Menem, con los gobernadores.

Esta semana demostró que esa repartija de roles resultó una quimera a los efectos prácticos: las negociaciones legislativas implican conversar con varios estamentos políticos al mismo tiempo. “¿Sabés quién negoció los votos del Senado? Todos. Volvimos a lo mismo, pero con más actores involucrados. Antes eran tres quienes lo hacían. Ahora son más», afirma, enojado, un legislador violeta que vio la secuencia desde adentro.

Tal y como está, la mesa política se confeccionó de una forma que no permite mayores cambios en su funcionamiento. Eso tiene como ventaja que sus integrantes pueden manejarse con algo más de independencia en base a sus criterios políticos, lo malo es que le impone una rigidez tal que, en el caso de un defecto en su funcionamiento, no existen mayores posibilidades de corregirse. “Ese es un síntoma significativo. Porque o continuamos así, o se rompe ese esquema para encontrar uno nuevo”, marcan.

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Con el resultado del viernes a la madrugada, el karinismo volvió a arremeter contra Patricia Bullrich. La acusan de tener un modo de operación política de carácter unipersonal que impide a los mismos senadores conocer cuál es el rumbo de las gestiones. Creen que la senadora no debe realizar sesiones semanales y concentrar más temas dentro de una misma jornada. También están preocupados por la cantidad de proyectos que todavía siguen sin media sanción en esa Cámara. Al salir del Palacio del Congreso luego de la aprobación de la Ley, la jefa de bloque atribuyó la caída de los dos capítulos a la especulación de los gobernadores y al desgaste político sufrido por el caso de Manuel Adorni.

A propósito de esto último, resultó llamativo que una figura importante del Gobierno diera a entender que extraña el esquema anterior con el otrora vocero presidencial. “Era bueno para ir y escuchar las verdades de cada una de las alas del Gobierno porque todo lo que se habla en mesa política es una mentira. Ahí somos todos hipócritas”, afirma una fuente. Adorni nunca terminó matando políticamente a Santiago Caputo. Milei le dio otras tareas a su entonces jefe de Gabinete, quien lo explicitó en su carta de renuncia: “He cumplido a rajatabla y hasta el último día aquel pedido especial que me hizo aquella noche en la Quinta Presidencial de Olivos”. Aunque no fue exactamente eso, el siguiente trascendido se acerca bastante: le habría pedido que le haga ver a su hermana “quienes son los malos” y que la proteja.

La foto que difundieron desde el oficialismo, para destacar el empoderamiento que tuvo Karina Milei

Al margen de las consideraciones, el Gobierno ya tiene en mente una sesión el 26 de agosto para tratar una batería de proyectos, entre los que se encuentran la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, la modificación de Inocencia Fiscal y el Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT). De prosperar, son nuevas iniciativas que recaerán en el ámbito del Senado, que por ahora solo tiene dictamen la Ley Hojarasca, aunque muchos al interior del oficialismo piden no tramitar en solitario. “Decime cómo le explico a un laburante que gana 900.000 pesos que lo único que tengo para mostrarle es la derogación de la Ley del Lobizón y la Ley del Azote. Sería un papelón”, agregan.

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Se prevé que la Casa Rosada le quiera dar tratamiento exprés a estas iniciativas mencionadas. Pero ya se divisa en el horizonte la complejidad que supondrá negociar la Reforma Política y el Presupuesto 2027, las dos iniciativas más complejas que el mercado mira con una atención particular. Al respecto de la primera, operadores del oficialismo creen que serán los mismos gobernadores quienes se verán forzados a apoyar la suspensión de las PASO porque “no tienen candidato nacional y, por ende, no tienen palanca para sus propios candidatos”. En otro importante despacho de Balcarce 50 son más pesimistas y ven que lo máximo que pueden conseguir es eliminar la obligatoriedad y pasar a un esquema de PAS.

Son algunas de las tantas negociaciones paralelas que tiene la Quinta de Olivos con las provincias. Una de ellas es con la Ciudad de Buenos Aires. Los armadores nacionales de LLA querrían que Jorge Macri traslade las elecciones porteñas hacia octubre. Todavía no llegaron emisarios formales a presentar esa propuesta, pero de ser el caso, en Uspallata no tendrían problema si es que les dejan imponer a ellos las condiciones. Esto no implicaría la falta de competencia, sino todo lo contrario: no ven con malos ojos realizar una competencia y, por primera vez en mucho tiempo, ven un panorama optimista hacia adelante.

“No nos desfavorece el paso del tiempo. Es lo contrario: nos favorece porque la narrativa orden y seguridad ya se empezó a consolidar ante un electorado porteño que se ha ido derechizando, pero que cree en el Estado. Hay un 60% de derecha y un 40% de izquierda. Hoy el panorama que vemos es que LLA y el PRO compiten por los primeros puestos”, afirma una fuente inobjetable.

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De todas maneras, no han recibido gestos desde Nación que muestren una voluntad acuerdista. Si existe, Mauricio Macri no negaría una instancia de diálogo, pero el temor es que antes de que se produzca un encuentro con Javier Milei, su hermana Karina lo obligue a reunirse con ella primero. Son pocos adentro del espacio amarillo los que creen que el expresidente tenga intenciones reales de candidatearse. Algunos dan su punto de vista de que la gran mutación que se está produciendo en Occidente es el debilitamiento de las centroderechas.

El círculo rojo está buscando candidatos que puedan resultar una alternativa “amigable” a Milei. Los outsiders pueden ser un camino. Uno de ellos planea lanzarse entre las elecciones de Brasil y las de Estados Unidos y ya consolidó a su nueva mesa chica luego de echar a dos importantes operadores que lo cebaban frente al establishment. Pero más de un gobernador le dijo a Infobae que Milei tiene su principal riesgo -en el eventual caso de no suspenderse las PASO- es la posibilidad de una competencia interna. “Para mí en un contexto donde el peronismo no va a conseguir o no prevé conseguir un candidato fuerte, la mayor amenaza de Milei no es Mauricio: es Patricia”, asestó uno de ellos.

Lo que resultó una verdadera novedad es que una fuente de la primera línea del oficialismo consultada por este tema no se horrorizó ante ese hipotético caso: “Si las PASO se mantienen y ella quiere, yo no tendría problema que compita. Javier le va a ganar”. Esto no es convalidado por el sector bullrichista. No por el momento.

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Un ministro de Kicillof y un intendente se sumaron a la carrera por la gobernación bonaerense: quiénes son los otros aspirantes

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La carrera por la sucesión de Axel Kicillof comenzó a sumar postulantes dentro del peronismo bonaerense. Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura y Servicios Públicos de la provincia, y Leonardo Nardini, intendente de Malvinas Argentinas, hicieron públicas sus intenciones de competir por la Gobernación en 2027, en medio de las discusiones por el futuro político del oficialismo.

“Me gustaría conducir los destinos de esta provincia”, afirmó Katopodis en una entrevista con Radio Brisas. El funcionario sostuvo que cuenta con experiencia para asumir el desafío y planteó que buscará darle continuidad a la gestión del actual gobernador, aunque también impulsar cambios.

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“Me tocó estar en San Martín, en el Gobierno nacional y ahora me toca en la provincia. Pude gobernar y gestionar los tres niveles del Estado, y la verdad que me siento con la confianza suficiente como para encarar todos los cambios, pero también de darle continuidad a todo lo que Axel viene haciendo en todos estos años”, expresó.

El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, junto al ministro de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia, Gabriel Katopodis. (Foto: NA)

Katopodis también cuestionó el rumbo del gobierno de Javier Milei y señaló que el peronismo debe construir una alternativa nacional para las próximas elecciones presidenciales. “Nuestra prioridad es que podamos poner a la Argentina en otra dirección, estamos convencidos de que el rumbo en el que está es equivocado”, sostuvo.

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La crisis de los propósitos colectivos

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El mundo actual se encuentra en una larga fase de profunda transformación acelerada, atravesada por una serie de factores estructurales que permiten pensar que el segundo cuarto de siglo será muy distinto al primero. Los principales vectores de esa metamorfosis son la frenética evolución tecnológica, con la IA como símbolo; los efectos del cambio climático; la brusca alteración demográfica, con menor natalidad y mayor longevidad; el derrumbe del viejo orden internacional basado en reglas y el predominio de los liderazgos autocráticos; y la reconversión del capitalismo global, más concentrado y menos occidentalizado. La humanidad se reformula a partir de las tensiones que se derivan de un caótico entrecruzamiento de factores económicos, políticos, sociales y tecnológicos.

En ese contexto, la Argentina también atraviesa su propia etapa de reconfiguración, que se deriva de los fenómenos globales, pero que tiene sus propios componentes. Javier Milei rompió el tablero político que se venía estructurando en torno de dos coaliciones, y ese sistema todavía no se volvió a rearmar. Deambula entre el regreso a una nueva polarización, el demorado surgimiento de nuevas figuras, o la fragmentación. La irresolución de este dilema es ganancia para el Gobierno, que atraviesa meses difíciles sin que nadie termine de capitalizar esa vacancia.

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El presidente Javier Milei durante la recorrida de campaña en CórdobaLLA

La llegada del poder libertario también trajo aparejado un recambio abrupto de la lógica económica, que pasó de un estatismo decadente a un libremercadismo irrestricto. Los efectos en la nueva matriz productiva son los que hoy mantienen en tensión a todos los indicadores, con sectores vinculados a las cadenas globales muy dinámicos (los RIGI-beneficiados), y otros más dependientes del mercado interno en tendencia declinante (los industri-deprimidos).

En el aspecto económico, a diferencia de lo que ocurre en el plano político, la irresolución es una desventaja para el Gobierno. Por eso sufre este largo valle con la sensación instalada de que la economía no está funcionando de acuerdo con las expectativas. El debate dentro de la mesa política sobre la conveniencia de acelerar o no el acuerdo político que reclama Luis Caputo, así lo refleja.

Llegada de los ministros a la Casa Rosada. Luis CaputoFabián Marelli

Pero debajo de esos movimientos visibles se viene produciendo una serie de transformaciones sociales, que se iniciaron en décadas pasadas, pero que cobraron nueva dimensión a partir de la pospandemia. En líneas generales, las tres tendencias históricas marcan que la Argentina ha tendido a ser estructuralmente más pobre, más vieja y más urbana. Se ha venido incubando una redefinición de la composición social del país, que exhibe rasgos diferentes a los que ofrecía décadas atrás, cuando se configuraron las instituciones y organizaciones que emergieron como ordenadores de la vida comunitaria. Es decir, se está haciendo cada vez más palpable el desfase entre una arquitectura institucional concebida para lógicas del siglo XX y las mutaciones que rediseñan una sociedad en modo siglo XXI.

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Ese descalce genera tensiones naturales porque hay una pronunciada crisis de representación en todos los órdenes. En parte este déficit fue aprovechado por el Milei original para plantar su bandera en contra del sistema político y económico. Pero su rol como catalizador de ese desencanto exhibe limitaciones. Por ejemplo, el sector más descontento con el Gobierno es la clase media, porque es la que más sobrecarga sufrió por la eliminación de subsidios y los incrementos de servicios y tarifas, prepagas, escuelas; es la que perdió capacidad de ahorro y se endeudó en montos mayores. Es la que más recortó sus expectativas.

La clase media es la que la siente más postergada sus expectativasHernan Zenteno –

Esa clase media es la principal víctima de la transformación socioeconómica de las últimas décadas, que pasó de ser un símbolo de la movilidad ascendente y un rasgo característico de la Argentina en comparación con otros países de la región, a sufrir un angostamiento marcado en número y capacidades, para dar lugar a la nueva clase que define las dinámicas sociales: la media-baja. Si la Argentina de la segunda mitad del siglo XX se definía por su clase media, ahora lo hace por su clase media-baja.

En la última medición de Management & Fit, la clase media fue la que peor calificó la coyuntura, fue incluso más dura que la clase baja. Por ejemplo ante la pregunta “¿cómo evaluás la situación económica del país?”, el 42,1% de los sectores medios la calificó como “muy mala” contra el 31,6% de los más bajos. No es que están peor que los más pobres, se sienten peor.

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Situación del país – M&F

Otro proceso similar parece ocurrir con los adultos. Si bien los jóvenes son los protagonistas de la época, los adultos progresivamente van siendo más numerosos. Y en ese corrimiento también se produce un descalce porque la expectativa de mejora es menor y la percepción de nueva frustración aumenta.

Una reciente encuesta de la consultora Mide, refleja un desencanto muy superior entre los mayores de 46 años, en comparación con las franjas etarias menores. Por ejemplo, entre el 64 y el 68% de ese segmento considera que el país va en la dirección equivocada (contra el 45% entre los sub 25 y el 51% de los sub 35); y entre el 60 y el 61% opina que la Argentina “está en una crisis profunda” (contra el 34% de los sub 25 y el 47% de los sub 35).

Según Gonzalo de Janin, que dirigió el trabajo, “hay distintas explicaciones para este desencanto maduro. Los mayores de 60 están afectados por la baja de las jubilaciones. Y los que están debajo de esa línea son los más afectados por la suba de los alquileres, las expensas, el colegio, la prepaga. También son los más críticos de las formas de Milei”. En el fondo, es un sector amplio que no termina de sentirse comprendido como parte del proyecto libertario, que tiene más mensajes para los jóvenes que para los adultos.

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Esa descompensación también se ve en relación con la extrema urbanización de la población, que hace de la Argentina uno de los países del mundo con mayor proporción de gente que vive en ciudades, con alrededor del 90% del total de habitantes. Ese proceso de acumulación generacional por décadas enfrenta ahora un estrés productivo, porque el modelo económico que promueve el Gobierno tiende a favorecer las regiones andina, patagónica y pampeana, a partir de la expansión de la minería, los hidrocarburos y el campo.

Pero los cordones de las grandes urbes, dedicadas a industrias y algún tipo de servicios, emergen con mucha menos proyección. Tampoco el anterior modelo económico cerraba porque era extremadamente AMBA-céntrico y poco competitivo, pero lo padecía un interior más invisibilizado y una economía que requería de anabólicos que distorsionaban la macro.

Miradas de futuro – Moiguer

En un trabajo reciente la consultora Moiguer retrataba estos contrastes a partir de preguntar por las expectativas que tenía en el país para los próximos doce meses. En el eje patagónico el 45% afirmó tener expectativas favorables; en el eje andino, el 41%; y en el pampeano, el 38%. Sin embargo en el AMBA esa misma respuesta solo alcanzó el 29%, la más baja a nivel nacional. Es un proyección de cómo cada región se visualiza en el futuro cercano. En el gran conurbano, el horizonte no ilumina un amanecer.

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Identidades líquidas

Estos indicadores permiten observar un triple descalce por razones socio-económicas, etarias y geográficas. Transformaciones de larga data que reconfiguran el rostro de la Argentina y que se encuentran en situación de estrés nuevamente. No porque lo anterior haya dado respuestas, sino porque las mutaciones constantes las van redefiniendo.

Pero por debajo de estos movimientos, se consolida otro proceso, mucho más sutil pero profundo, que también impacta en la manera de entender la política: la tendencia social creciente hacia la individualización y a la desafiliación. El desplazamiento de las representaciones colectivas y la reclusión en las identidades comunitarias; donde el Estado, los partidos políticos y las organizaciones no simbolizan más que una burocracia inexpresisva, al mismo tiempo que un streamer, un influencer de cocina thai o una agrupación de mascotas pueden provocar adhesiones mucho más firmes. Se pasó de una era de adhesión ideológica a otra de identificación personal.

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Luis Alberto Quevedo e Ignacio Ramírez

En el libro que acaban de publicar los sociólogos Ignacio Ramírez y Luis Alberto Quevedo, titulado “La gran transformación de la cultura política argentina”, le dedican un capítulo al tema y analizan su impacto en ese ámbito. Escriben allí que “la vida colectiva perdió parte de su espesor democrático” en la Argentina, que “en la pospandemia muestra una tendencia desintegradora: una erosión sostenida del capital social, visible en el aumento de la desconfianza, la fragmentación de las redes comunitarias y el debilitamiento del sentido de pertenencia colectiva”.

Es un fenómeno global, claramente, pero que en nuestro país encontró un cauce predominante en el proyecto libertario. Por eso los propios autores remarcan que “el triunfo de Javier Milei, más allá de sus aspectos más disruptivos, no puede leerse como una anomalía, sino como un emergente ‘normal’ de esta implosión social. Milei no convoca a la organización ni promete un horizonte compartido; no interpela a un pueblo, sino al sujeto solo, al individuo precarizado que ha perdido la fe en los otros. No ofrece comunidad, sino desquite”.

Este proceso de individualización es heredero del fracaso del último proyecto basado en las ideas del Estado presente y la justicia social, y su desplome definitivo con la pandemia. Su significación es muy profunda, porque marca un quiebre del proyecto colectivo, y el ingreso a una fase de autopreservación. Es lo que representa Milei y de allí la sintonía que logró con esa sociedad invertebrada, que se conecta por las redes. Al mismo tiempo, es una interpelación filosófica para el peronismo clásico, constructor del paradigma comunitario, dueño de la calle como espacio de expresión popular. Hay una fórmula desencajada allí.

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Máximo Kirchner, Sergio Massa y Axel KicillofTelam

Fuera de la militancia dura, los votantes de Milei apuestan a una relación instrumental: él es el que remueve los obstáculos para la realización personal. No aparece una vinculación política más profunda, ni siquiera un “nosotros” compartido. Es el que viene a romper las cadenas para que cada uno puede desarrollar su camino basado en sus méritos. Por eso la tolerancia social al ajuste de Milei ha sido por mucho tiempo una medida de hasta qué punto la gente había invertido su expectativa y su esfuerzo detrás de su promesa de redención.

Ese tipo de vínculo hace juego con la idea de la desafiliación, la crisis de vínculos que repele procesos de identificación muy profundos. Como explica Gala Díaz Langou, Directora del Panel Internacional para el Progreso Social: “La desafiliación es una crisis identitaria más profunda que la falta de confianza, que es algo más transaccional. Habla de un sentido de pertenencia más ontológico. Y hoy están en crisis las tres instituciones básicas de socialización: la familia, la escuela y el trabajo, pero también las entidades en general. En el plano político es más claro aún, empezando por la caída en la participación electoral”.

Un dato a seguir es el ritmo de consultas a la IA sobre cuestiones políticas. Es probable que en un clima de desafección identitaria muchos terminen directamente preguntando a la Inteligencia Artificial a quién votar. Una tecnificación del proceso democrático que entraña una dosis de despersonalización ideológica. Interesante será discernir quiénes van a promtear esas búsquedas.

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El economista Alberto AdesMAURO ALFIERI

El economista Alberto Ades, además de generar un revuelo de versiones por su reunión con Milei y su presentación ante el gabinete con observaciones sobre el programa, está presentando un libro que se llama “Lo que se desvanece”. Entre otros cambios de época reversiona al filósofo Zygmunt Bauman para hablar de “identidades líquidas”. Plantea allí que lo relevante es que las identidades dejaron de ser estáticas para pasar a una fase dinámica, y que “lo que se pierde, en todo caso, no son las identidades en sí, sino su pretensión de inmutabilidad”. En definitiva, la licuación de las pertenencias viene de la mano de una metamorfosis de las identidades. Muy complejo.

Esta es la sociedad a la que le va a tener que hablar la política de cara a las elecciones. Milei encontró en 2023 un discurso a partir del cual sintonizó la frecuencia de esas transformaciones. Hoy está en zona de fricción con una realidad que también a él se le va escurriendo. Él ya no representa lo mismo, y la gente también siguió sus movimientos de cambio. Por eso los descalces.

Pero mucho más inquietante es el cuadro para todos los que lo desafían, desde los posibles candidatos peronistas hasta los aprendices de outsiders. Intuyen que no conectan con los desencantados, pero no logran interpretar sus demandas. Hay una empatía esquiva que parte de pensar en una sociedad que ya se transformó, que desconfía de las intermediaciones y que es reticente a la hora de volver a pensarse como parte de un propósito colectivo.

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Jorge Liotti,Conforme a

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Médicos apuntaron a Kicillof y denuncian que ganan $6.000 pesos por hora en los hospitales bonaerenses – Nexofin

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Médicos residentes de los hospitales gestionados por el Gobierno de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires denuncian una situación laboral de extrema precariedad marcada por los bajos salarios, guardias colapsadas y éxodo de profesionales de la salud a otras jurisdicciones o al sector privado.

No se trata de una situación nueva. Recientemente, el 8 de octubre, los trabajadores residentes realizaron un paro en reclamo de mejores condiciones de trabajo y una movilización en La Plata, que concluyó con la entrega de una carta al Ministerio de Salud bonaerense y la Casa de Gobierno de la provincia.

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Axel Kicillof se reunió con el presidente de España y el alcalde progresista de Nueva York

Los testimonios recogidos por Mundo Gremial afirman que los haberes que perciben los residentes se ubican en los $1.200.000. Un salario que no se condice con la carga laboral que llevan a cuestas en el marco de la falta de personal que deriva en una sobrecarga de actividad frente al desborde de las guardias.

Si bien también apuntaron contra la política económica de ajuste del Gobierno nacional sobre las provincias, no dejaron de observar que “Kicillof también ahí tiene su responsabilidad, primero porque es quien nos paga los sueldos”.

Kicillof gastará US$3,3 millones para revivir un jet ejecutivo que lleva 10 años parado

“Hoy un residente que entra en primer año, sin ningún plus, cobra $1.200.000, lo cual entendemos que, en un marco en que un alquiler está alrededor de $600.000, no alcanza para llegar a fin de mes de ninguna manera”, indicaron, según el mencionado medio de comunicación, a lo que agregaron que “ganamos $6.000 la hora”.

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La entrada Médicos apuntaron a Kicillof y denuncian que ganan $6.000 pesos por hora en los hospitales bonaerenses se publicó primero en Nexofin.

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