POLITICA
Luz, cámara, Malvinas

Dos novedades internacionales están modelando la estrategia de Javier Milei para defender, como obliga la Constitución, la soberanía argentina sobre las islas Malvinas. La primera es la divergencia cada vez más profunda entre los Estados Unidos e Israel, por un lado, y el Reino Unido, acompañado por Francia y Canadá, por otro, respecto de los conflictos de Medio Oriente. Es imposible saber qué duración tendrá ese entredicho entre antiguos aliados. La otra novedad es el atractivo económico de Vaca Muerta, que es utilizado por el Gobierno como herramienta de presión para inhibir a las petroleras que quieran hacer negocios con los “kelpers”.
La escena que se configuró a partir de estos factores, que tienen alcance muy diverso, fortalece una decisión que Milei parece haber tomado hace ya tiempo. Él está relativizando la estrategia fundada por Miguel Ángel Zavala Ortiz durante el gobierno de Arturo Illia, que consistió en apostar a las negociaciones con Londres en el marco de las Naciones Unidas. El Presidente está más próximo al curso de acción que prefirió el kirchnerismo: ejercer una especie de embargo sobre la población de las islas acorralando con sanciones a los potenciales inversores que quieran hacer negocios habilitados por el gobierno usurpador.
El desencuentro de los Estados Unidos e Israel con el Reino Unido tuvo una manifestación muy elocuente en marzo pasado, cuando el gobierno laborista de Keir Starmer se negó a autorizar al de Donald Trump a utilizar la base militar de la isla Diego García para atacar a Irán. Más agresivo que ese veto fue el argumento en que se sostuvo: Irán no era el agresor sino el agredido. Si se repasa la historia de la alianza militar norteamericano-británica, esa fue una diferencia de primera magnitud. En ese contexto apareció un cable del Pentágono que insinuaba que Washington podría revisar su neutralidad en el diferendo por Malvinas.
El episodio ligado a la guerra contra Irán se inscribe en una tensión más amplia: la decisión de Trump de replegar a los Estados Unidos de su rol de garante de la defensa atlántica, exigiendo un mayor aporte económico europeo al sostenimiento de la OTAN. También en este punto Londres está enfrentada con Washington. El gobierno laborista se niega a hacer los recortes fiscales a los que estaría obligado si tuviera que contribuir, como pretende Trump, con 3% de su PBI al sostenimiento de la organización militar aliada. El actual primer ministro, Andy Burnham, promete cumplir con ese requisito para 2035. Pragmáticos, los ingleses se proponen arrastrar los pies hasta que Trump abandone la Casa Blanca. Como si la retracción norteamericana fuera una ocurrencia exclusiva del actual presidente.
En este clima de desavenencia, la semana pasada Trump repitió los términos de aquel cable del Pentágono. Milei, impulsado por Santiago Caputo, el “Mago del Kremlin”, le tomó la palabra y lanzó una iniciativa política que ocupa hoy los principales esfuerzos de la administración.
A esta divergencia se agregó la crítica del Reino Unido, Francia y Canadá contra Israel por la expansión de los asentamientos de colonos sobre Cisjordania. La posición tradicional del Reino Unido es que la ocupación israelí sobre esos territorios de Cisjordania viola el derecho internacional. Además de ratificar esa tesis, el gobierno del laborista Andy Burnham propuso castigar a las compañías que faciliten el establecimiento de israelíes en esa región. El principal argumento de Burnham es que Israel dificulta la existencia de un Estado palestino con territorio en Cisjordania y Gaza. Además, denuncia que la ocupación se realiza con violencia.
Burnham es criticado por la oposición conservadora, que alerta sobre el costo que puede tener para Gran Bretaña un conflicto con Israel y con empresas que operen en la Cisjordania ocupada.
La reacción en Israel ha sido, siguiendo a Trump, utilizar la usurpación de las Malvinas como argumento contra Londres. En un juego de espejos, el ministro de Seguridad israelí, Itamar Ben-Gvir, pidió a Benjamin Netanyahu que sancione al Reino Unido por la anexión ilegal de Malvinas.
La defensa británica en el Parlamento es muy significativa para la disputa con la Argentina: el avance de los colonos israelíes no sería igual a la presencia del Reino Unido en las islas porque es resistido por el pueblo palestino. En otras palabras, los británicos apelan al principio de autodeterminación de los pueblos, al deseo de la población radicada en las tierras en conflicto. Es una diferencia importantísima con la diplomacia argentina, que siempre ha considerado que los “kelpers” no son el “pueblo” de Malvinas sino una población implantada por una apropiación ilegal. Para dirimir la soberanía se pueden tener en cuenta los intereses de los habitantes, pero no sus deseos. De este debate depende, entre otras cosas, qué comité de Naciones Unidas tiene competencia sobre el diferendo. La Argentina siempre fue exitosa en conseguir que sea el comité de descolonización.
Más allá de las diversas modulaciones de estos conflictos entrelazados, apareció un fenómeno nuevo del que Milei intenta sacar todo el provecho posible. Es este: la ocupación de Malvinas se ha convertido para el Reino Unido en una vulnerabilidad en la que hunden el puñal las potencias que rivalizan con él.
El gobierno libertario profundizó una estrategia que ya había esbozado. Cuando la canciller Diana Mondino justificó un voto en contra del embargo norteamericano a Cuba en la Asamblea General de Naciones Unidas con el argumento de que, si no acompañábamos esa posición tradicional, no conseguiríamos los votos contra el Reino Unido en la cuestión Malvinas, Milei no dudó en despedirla. Demostró allí que él no sacralizaba la escena multilateral de la ONU. Y que prefería mucho más obtener beneficios de una lealtad canina hacia los Estados Unidos de Trump.
Milei tiene derecho a pensar que eligió el camino correcto. Por las ambiguas declaraciones de Trump y por la posición pro argentina de su otro aliado, la derecha israelí. A la luz de ese éxito, la Casa Rosada vuelve a confiar en la estrategia que arrojó a Mondino fuera del palacio. El reclamo por Malvinas no debe sostenerse tanto en las gestiones multilaterales como en el hostigamiento a la economía “kelper” a través de algo muy parecido a un embargo. La administración libertaria se distancia, entonces, de la línea radical. Y se recuesta sobre la del kirchnerismo. La ley que el Poder Ejecutivo enviará al Congreso potencia la que en su momento impulsaron dos nacionalistas como Pino Solanas y Cristina Kirchner. Con una curiosidad: el espíritu de esa normativa procede de un proyecto frustrado de Eduardo Menem, quien siendo senador siempre mantuvo en relación con las Malvinas un temperamento mucho más combativo que el que convalidaba su hermano Carlos, respaldando al canciller Guido Di Tella. En el menemismo convivieron dos concepciones alrededor de esa disputa: la de Carlos Menem/Di Tella y la de Eduardo Menem/Mario Cámpora, su asesor en la materia.
No deben sorprender algunas afinidades. La Libertad Avanza tiene algunas expresiones nacionalistas afines e incluso más marcadas que las del kirchnerismo. Basta repasar los mensajes del “Mago” Caputo a través de su cuenta de X. Allí declaró que para los Estados Unidos “Inglaterra es el pasado y la Argentina es el futuro”. Dijo que para defender la soberanía territorial la Argentina debe ser, entre otras cosas, “militarmente respetable”, una afirmación inquietante en el contexto de la discusión sobre Malvinas. Caputo también señaló como agentes británicos a quienes se opongan a las actuales decisiones del Gobierno en relación con esta materia. Y ordenó: “Márquenlos”. Bromas de un mago.
La decisión de sancionar a empresas que hagan negocios concedidos por el gobierno “kelper” en territorio argentino se apalanca sobre otra novedad de época: el valor que tiene la formación Vaca Muerta para las empresas internacionales de servicios petroleros. La amenaza de “no hacés negocios en la Argentina si te involucras con los negocios de los usurpadores en Malvinas” tiene otro voltaje. Milei resolvió llevarla a fondo. Más allá de lo que en su momento ensayaron Cristina Kirchner o Alberto Fernández.
El programa de sanciones debe atravesar algunas encrucijadas críticas que, cabe esperar, ya fueron contempladas. Son los desafíos propios de un sector, el petrolero, en el que las operaciones suelen estar entrelazadas. El Gobierno ya experimentó este problema. Una de las notificaciones que advertía sobre castigos a empresas que operaran en relación con el proyecto Sea Lion, en Malvinas, estaba dirigida a la empresa Bluewater. Es la compañía de servicios contratada por Navitas, la principal accionista del consorcio que opera en las islas, para proveer la planta flotante para la extracción de petróleo de Sea Lion.
Gracias al aviso de un diplomático advertido de esta historia, se demoró el envío de la carta. Sencillo: Bluewater es la fabricante de las dos monoboyas en las que se sostendrá el oleoducto que sacará el petróleo de Vaca Muerta a través del puerto de Punta Colorada. Las autoridades hicieron una excepción y esperaron a que esas boyas salieran de Dubai, sortearan el bloqueo del estrecho de Ormuz y fueran transportadas hasta la Argentina.
Las fechas de los contratos de Bluewater plantean un problema. En junio de 2025 el consorcio que opera el oleoducto, al que pertenece YPF, contrató a esta compañía como proveedora de las monoboyas. Pero Bluewater ya tenía un contrato con Navitas, de Sea Lion, que ya era público en enero de ese año. La ley que prevé sanciones para casos de este tipo, y que Milei quiere endurecer, no se aplicó. ¿Se ignoraba la relación de Bluewater con Navitas? ¿O el Gobierno no estaba tan sensibilizado con las inversiones en Malvinas como empezó a estarlo después de las declaraciones de Trump?
Anoche, el canciller Pablo Quirno y el procurador del Tesoro, Sebastián Amerio, redactaron otra tanda de denuncias contra firmas que colaboraron, de un modo u otro, con la explotación petrolera de Malvinas. En el marco de esta vía de acción, el caso Bluewater habilita a plantear algunas incógnitas que ya deben haber sido despejadas por el “Mago” y los funcionarios oficiales. Por ejemplo, ¿qué bancos financiaron a Navitas, la empresa israelí que, en sociedad con la inglesa Rockhopper, opera Sea Lion? ¿Son bancos que gestionan intereses argentinos?
Es posible que Luis “Toto” Caputo y el propio Quirno, ex secretario de Finanzas, se lo estén preguntando. Otro interrogante: ¿cuáles son las compañías de trading que comercializarán el petróleo argentino usurpado en Sea Lion? En ese rubro no hay muchas firmas. ¿Ninguna opera u operará en Vaca Muerta? No hay por qué dudar de la consistencia técnica de la arremetida penal de la Casa Rosada. En todo caso, esa consistencia se podrá calibrar por un detalle: las excepciones que se vayan decidiendo, como en el caso de la demora con Bluewater.
Un detalle relevante: el procurador Amerio está en contacto permanente con el ministro de Economía para evaluar el costo eventual de las denuncias. Habrá que ver cómo se proyecta esta prudencia sobre la redacción de la reforma a la ley de sanciones. Es posible que se introduzcan dispositivos disuasivos más que punitivos.
Es posible que entre las excepciones en danza esté la situación de Eduardo Elsztain. Este reconocido empresario estuvo comprando desde 2005 acciones de la Falkland Islands Holding, controlante de Falkland Islands Company, la empresa que durante años controló casi toda la economía de Malvinas. Elsztain publicó una nota explicando esa operación. El texto es muy interesante en varios aspectos. Uno de ellos: en 2017, cuando estuvo cerca de convertirse en accionista mayoritario, el gobierno británico lo bloqueó con el argumento de su origen argentino. Elsztain recuerda ese antecedente para verificar que él no pretendía sólo hacer negocios en Malvinas: creía que la posición que había adquirido forzaría un acercamiento capaz de facilitar la discusión de soberanía.
La evocación de Elsztain hace juego con la ocurrencia de un experto que se acercó a Julio De Vido en pleno kirchnerismo para sugerirle: “Si varios empresarios siguen a Elsztain, una vez que los argentinos controlen la Falkland Islands Company pueden bloquear todo el juego ‘kelper’ en las islas”. La ocurrencia no voló.
La carta de Elsztain justificando sus negocios en Malvinas tiene otro aspecto interesante. Reivindica un enfoque particular del problema de la soberanía. Es el punto de vista que adoptaron Carlos Menem y Di Tella. Para recuperar las islas no hay que hostigar a los “kelpers”. Al revés, hay que involucrarse con ellos a partir de los negocios. Si esos lazos se fortalecen, habrá un día en que la discusión por la soberanía será inevitable. Si algo no se puede sospechar de Elsztain es que sea crítico del gobierno de Milei. Aun cuando, en contra de una versión muy extendida, no le haya prestado un departamento a la hermana del Presidente. Sin embargo, la nota de este empresario es una crítica tácita, implícita, pero muy fundada, a la vía que acaba de adoptar el Gobierno.
El “Mago” Caputo parece haber ordenado: “Luz, cámara, Malvinas”. Es natural. La soberanía argentina sobre las islas se convirtió en un argumento de conflictos mucho más globales. Fue puesta en el centro de la escena internacional por Trump y por el gobierno israelí en su disputa con el Reino Unido. Imposible no aprovechar esa oportunidad. Caputo la aprovechó al cuadrado: avanzó también sobre el presupuesto de la administración y fortaleció las áreas que él domina. En especial, la SIDE y sus fondos reservados. Otro desafío a la señorita Milei.
La puesta en escena no alivia al Gobierno en otros frentes. Desde la batalla parlamentaria por las moras financieras, hasta el nuevo derrumbe de la construcción y de la industria. Malvinas debe compensar esos sinsabores. Con una dificultad. Como señaló la especialista en campañas electorales Ana Iparraguirre, es casi imposible llevar agua para el propio molino cuando se trata de una cuestión que, como la “sagrada causa” de Malvinas, no provoca debate alguno. El “Mago” por un momento exhibió algún sentido del humor y ordenó “márquenlos”. Pero no hay a quien marcar.
Carlos Pagni,Conforme a
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Roberto Edgar Volcán se sumó a La Libertad Avanza y quiere ser candidato a intendente de Puerto Iguazú

El cantante de cumbia Roberto Edgar Volcán lanzó su precandidatura a intendente de la ciudad de Puerto Iguazú por La Libertad Avanza. El artista confirmó su incorporación al partido libertario tras arreglar con referentes provinciales para competir en las próximas elecciones locales.
Al explicar los motivos de su postulación, durante una entrevista en LN+, Edgar expresó: “Me identifico con el partido y tengo muchas ganas de poder trabajar por mi pueblo, por Puerto Iguazú. Para esto me vengo preparando ya hace muchos años y creo que hoy es el momento”.
“Creo que es hora de que ocupe el puesto una persona común como yo, que vengo de una familia muy humilde. Nací en Villa Tacuara en un barrio con camino de tierra, salí de abajo y conozco mucho a mi gente”, agregó más tarde.
En relación con sus principales ejes de gestión, el precandidato remarcó la urgencia de desarrollar una mayor infraestructura educativa para la localidad, que considera insuficiente para sus 90.000 habitantes. “Principalmente, se necesita urgente una universidad para Iguazú. Hoy la gente está pidiendo eso”.
Al mismo tiempo, el precandidato advirtió sobre el impacto de las adicciones en la zona: “Hoy estamos viviendo en Iguazú otra problemática que tiene que ver con el tema de la droga, con la pedra —psicoactivo ilegal altamente adictivo, considerada una variante económica o residuo letal del crack—, y hay muchos jóvenes que están pasando por un momento muy difícil”.
Respecto a su llegada al espacio referenciado a nivel nacional por Javier Milei, el líder del grupo Volcán sostuvo que la aproximación fue propuesta por algunos referentes locales, entre ellos Adrián Núñez, presidente del partido provincial. “El acercamiento fue mutuo, porque cuando yo decido con mi familia asumir esta responsabilidad, ahí pude conocer a la gente de La Libertad Avanza de Misiones”, explicó Edgar.
Por otro lado, señaló que todavía no mantuvo conversaciones directas con el Presidente ni con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, aunque valoró que el mandatario haya entonado en un discurso un fragmento de su tema “Esa malvada”, compuesto por Jorge Chandet.
En cuanto a su actividad profesional, el cantante de 49 años aclaró que no abandonará los escenarios y que seguirá con sus presentaciones los fines de semana: “La música fue y será mi cable a tierra. Siempre que yo pueda hacer música un fin de semana me va a desconectar”.
Finalmente, el músico evitó definirse como antiperonista y concluyó: “La gente quizás puede decir ‘pero no sos político’, y bueno, eso es lo mejor que tengo: que no soy político”.
una entrevista en LN+,agregó más tarde,La Libertad Avanza,Misiones,Puerto Iguazú,Conforme a
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Versiones cruzadas entre el Gobierno y el PRO sobre las diferencias que demoran un acuerdo electoral

“Estamos lejos del acuerdo electoral”, admitió el diputado Cristian Ritondo durante la última reunión de la mesa quincenal en Casa Rosada entre el PRO y La Libertad Avanza. Desde ambos partidos aseguran que es muy precipitado hablar de una alianza de cara a 2027, aunque por lo bajo descuentan que llegarán a un entendimiento en función del objetivo de la reelección del presidente Javier Milei.
Pese a la buena sintonía entre las fuerzas, hubo un punto que ambos espacios se ocuparon de remarcar: la reunión no tiene carácter electoral. La aclaración llegó tras el cuarto encuentro, que volvió a mostrar las diferencias que persisten entre ambos espacios. Durante el intercambio, Ritondo y Fernando De Andreis trasladaron su malestar por la decisión del Gobierno de incluir el ajuste en discapacidad en el Presupuesto 2027.
“Recién nos estamos poniendo de novios. Ahora nos conviene a todos patalear. Si nos mostramos acuerdistas ahora, qué hacemos el año próximo. El casamiento es el acuerdo”, graficó un funcionario ante Infobae.
Por su parte, desde Uspallata remarcaron que es apresurado abordar las conversaciones electorales y postergaron la definición. “Las elecciones son en agosto del 2027, si hay PASO, sino en octubre. Las alianzas electorales no se hacen con tanta anticipación. Falta mucho para esas conversaciones”, señalaron a este medio desde el PRO.
En paralelo a las estrategias electorales, la discusión convive con otro frente que el oficialismo considera determinante para avanzar en el vínculo con el PRO: la interna entre los primos Jorge y Mauricio Macri, que parece no ordenarse.

En Casa Rosada repiten desde hace meses que los contrapuntos entre los Macri complejizan el canal de diálogo, por lo que esperan que los primos ordenen sus diferencias antes de avanzar en una discusión electoral.
“Primero tenemos que ver qué hacen con las leyes para adelante. En el fondo, se esconde que no tienen resuelto el debate por la Capital”, expresó una fuente oficial respecto a las diferencias de criterios. “Ahí el principal problema es Mauricio”, diagnosticó otra voz del oficialismo.
En el campamento amarillo negaron las versiones de distanciamiento y las atribuyeron a “rumores o comentarios en off del Gobierno”. “¿Quién dijo que tienen diferencias? ¿Lo dijo Mauricio? ¿Lo dijo Jorge?“, se preguntaron desde el entorno del jefe de Gobierno.
Otro de los puntos de tensión pasa por el pedido del PRO de preservar los territorios donde gobierna. Desde el partido amarillo reclaman que esos lugares sean respetados en un eventual acuerdo, mientras que en La Libertad Avanza avanzan con la intención de expandirse y disputar espacios donde el macrismo no tenga buena valoración.
Sin embargo, el apoyo a la reforma electoral que la administración libertaria aspira a tratar antes de fin de año abre otro frente de discusión: los dirigentes del PRO todavía debaten si acompañar o no la eliminación de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO). La misma lógica guía, según su entorno, la negociación que Karina Milei mantiene con los gobernadores: “Los acuerdos se hacen post reforma”.

En medio de las conversaciones, el ex presidente Mauricio Macri reapareció en el norte del país. Sus movimientos generan interpretaciones contrapuestas en el oficialismo: por un lado, habilitó a sus diputados a entablar el canal de diálogo con La Libertad Avanza, y por el otro, respalda la candidatura presidencial de Hernán Lacunza.
Desde Jujuy, Macri aseguró que el partido que fundó respaldó al Gobierno “como nunca nadie lo hizo”, pero planteó que el actual superávit fiscal “es de mala calidad”. “También faltan buenos equipos”, se lamentó, en la reiteración de una crítica que mantiene desde hace tiempo.
Sus cuestionamientos volvieron a generar malestar entre los libertarios, que acusaron a Macri de haber perdido el capital político, pero no su “capacidad de daño”.

“Macri es Bonnie Blue”. La definición, deliberadamente provocadora, sintetiza la lectura que hacen en el entorno presidencial sobre el rol que conserva el ex mandatario. “Cerramos o estamos próximos a cerrar con los tres gobernadores por separado, el 80% del bloque lo maneja Cristian, que está adentro, y de los tres senadores, dos renuevan. En 2027, solo va a tener un diputado y un senador”, expresó una fuente con acceso al despacho presidencial.
Para graficar esa la situación, en uno de los despachos de Balcarce 50 apelaron a un episodio ajeno a la política nacional. “Mauricio tiene la impunidad de no cobrar nada”, expresó un integrante del Ejecutivo, que reprodujo además el reciente clip en el que Gastón Gaudio negó haber recibido ayuda del ex presidente en su candidatura para conducir Independiente. “No hace nada por el otro, solo lo que le conviene a él”, se escucha decir al ex tenista en el video.
La negociación entre los dos partidos no se agota en la discusión por un eventual entendimiento de cara a los comicios presidenciales del año próximo. En ese diálogo también están en juego las disputas internas de cada espacio, los apoyos legislativos y el rol de Mauricio Macri, mientras el acuerdo de cara a 2027 todavía parece lejano.
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Surgen alertas en el Gobierno por los indicadores económicos y Milei busca cambiar la agenda con su viaje a París

El presidente Javier Milei emprenderá esta noche una nueva gira internacional, esta vez a París, con una preocupación adicional: la suba del riesgo país en las últimas jornadas, que llegó a superar los 600 puntos, se suma a la serie de índices negativos publicados por el Indec y que, según el primer mandatario, tienen que ver con la “fluctuación” de una economía que dista de la pronosticada, meses atrás, por el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, que había aventurado “los mejores 18 meses de las últimas décadas”.
Milei buscará en París atraer inversores, dar detalles en el exterior de su modelo económico y exhibir apoyo de las provincias, ya que durante la gira lo acompañarán 13 gobernadores. Caputo, en tanto, responsabiliza a la oposición por la incertidumbre de los mercados con frases altisonantes. “El kirchnerismo es el infierno y Kicillof es el anticristo, así está visto realmente, y yo entiendo que la gente lo ve así, porque efectivamente lo es”, dijo el ministro durante el CFO Summit 2026.
¿Qué hacer ante las turbulencias económicas? En el Gobierno no hay una postura unificada, más allá de que el propio Presidente afirmó que los índices del Indec dan “cualquier cosa” en un contexto de alta volatilidad. En línea con la respuesta que Milei dio a LN+, la mayoría del Gobierno cree que lo mejor es continuar en el mismo sendero y no hacer olas con ningún “plan platita” para reactivar el consumo, si bien están en carpeta, por ahora, sotto voce, “algunas ideas” para hacer frente a un eventual temporal.
“Hoy el riesgo país está bajando, los indicadores están siendo en forma de serrucho. Lo mismo pasa con el índice de confianza de la Universidad Di Tella [marcó una caída del 5,9% en septiembre y tocó su nivel más bajo], o el de confianza del consumidor”, respondió un integrante de la mesa política, que se reúne este martes con el proyecto de Super RIGI de fomento a la inversión extranjera como uno de los temas de agenda.
En su conferencia de prensa semanal, el vocero presidencial Adrián Ravier defendió hoy el plan económico y dio su visión de la suba del riesgo país. “Hay dos shocks externos, lo que ocurre en Medio Oriente y la suba de tasas en Estados Unidos. Ambas impactan en los (países) emergentes”, afirmó el portavoz presidencial. “Este año 2026 va a ser un año de crecimiento para la Argentina”, afirmó Ravier, y reiteró que “este gobierno no emite moneda”, en el contexto de un “plan de estabilización que está funcionando”. Por si faltaba alguna aclaración extra, el vocero pidió “recordar dónde estábamos” antes de la llegada del gobierno libertario, y reiteró que “cuando bajamos fuerte la inflación, bajamos también la pobreza”. El 1,7% de inflación de agosto es el dato que el Gobierno sigue rescatando en un contexto adverso en casi todas las demás variables.
Diferencias internas
Más allá de la línea que baja desde Balcarce 50, voces del oficialismo, por el momento minoritarias, piden escuchar las alertas y la desconfianza de los inversores extranjeros, aceleradas luego de las declaraciones del Presidente a su paso por las Naciones Unidas. “El primer paso es reconocer la situación. Los índices siempre fluctúan, pero si para el Presidente está todo bien, ahí hay un problema”, comentó una voz del oficialismo que pidió reserva.
Una de las pocas voces que se escuchan en público alertando sobre la situación es la de Patricia Bullrich, para quien la Argentina no está en “la peor de las crisis, y tampoco en la situación de despegue” que esperaban en el oficialismo. “Queremos que la gente tenga mejor vida, mejores salarios, que la producción mejore, los comercios vendan más, más construcción”, como dijo días atrás la jefa de los senadores libertarios a LN+. La exministra de Seguridad pidió además que “los demás motores también se enciendan”, en referencia a sectores que no vienen creciendo, como sí lo hacen la agroindustria, energía y minería. Su punto de vista no es, por cierto, el único con preocupación por la marcha de la economía y su consecuencia en las chances de reelección del Presidente.
“Cacarean, falta mucho para la elección y poner ahora (fondos) es tirar la plata”, criticaron allegados al Presidente. Cerca de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, observan las críticas de la jefa de senadores libertarios en clave electoral, más allá de la defensa que el propio Presidente hizo de su aliada política.
El domingo último, el Presidente dio una visión antagónica a la de quienes ven con preocupación los índices económicos que, salvo la inflación, arrojan resultados negativos. “Nos enfocamos en el indicador tendencia a ciclo porque la economía está teniendo muchos cambios estructurales. Por eso están arrojando cualquier cosa. Nosotros vamos a lograr cuatro años seguidos de crecimiento. Estamos en niveles máximos de consumo, exportaciones y PBI”, afirmó el primer mandatario, reacio por el momento a cualquier cambio brusco en el rumbo económico, y a horas de un nuevo viaje internacional.
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