POLITICA
Malvinas: cómo es la vida hoy en el lugar más amado y más desconocido por los argentinos

El siguiente texto es un anticipo del libro “Malvinas. El lugar más amado y desconocido por los Argentinos”, que enfoca la realidad de las islas 40 años después de la guerra; números y datos desconocidos hasta ahora
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En 1950 la población de las islas Malvinas empezó a descender lenta pero sostenidamente. De los 2259 habitantes que eran ese año, quedaban 1847 cuando la guerra los sorprendió en 1982. Tres o cuatro personas emigraron en 1983, pero desde ese año en adelante la cantidad de habitantes no paró de subir hasta los 3263 de hoy, sin contar la población transitoria de la base militar de Mount Pleasant.
Las islas se convirtieron en un destino deseable para gente de lugares aún más aislados y postergados, como la isla de Santa Elena o el extremo sur de Chile. Pero también se volvieron atractivas para profesionales de Gran Bretaña y otros países europeos que se instalan allí por algunos años para tareas calificadas. El gobierno local tiene una política inmigratoria muy estricta y la expectativa de crecimiento de la población es de 2% por año.
La base militar, con unos tres mil habitantes, duplicó a la población total y generó algunos problemas de convivencia. Tras la pandemia, en la base quedaron unos trescientos civiles y no más de ochocientos militares.
Los vuelos de los aviones de combate que surcaron en los últimos cuarenta años con alguna frecuencia el cielo de Puerto Argentino (Stanley) fueron motivo de protesta de vecinos, pero significaban algo más importante para ellos: Argentina ya no era una amenaza y estaban más protegidos que antes.
Las medidas económicas concretas que aplicó Londres después de terminada la contienda, la recuperación de la condición de ciudadanos británicos de pleno derecho en 1983 (se les había quitado en 1981), pero sobre todo, la experiencia de un bienestar nunca antes vivido gracias al cobro de derechos de pesca, cambió la vida de todos.
Luego de la guerra el gobierno de Margaret Thatcher destinó a las islas treinta millones de libras (36.200.000 dólares) para la reconstrucción. Después llegaron otros sesenta millones de libras (72.360.000 dólares) en concepto de ayuda para el desarrollo. Si antes de la guerra el presupuesto anual de las islas era de seis millones de libras (7.250.000 dólares), hoy es de más de setenta y ocho millones (94.100.000 dólares).
En 1986 se produjo un hecho clave que cambió la situación económica y social de los isleños: Gran Bretaña le otorgó a las autoridades locales la potestad de cobrar derechos de pesca en una zona de trescientas millas alrededor de las islas, en aguas argentinas, pero establecidas unilateralmente por los británicos como un área de exclusión bajo amenaza de derribo de aviones o hundimiento de barcos.
La Argentina protestó y protesta en distintos foros internacionales sin lograr hasta el momento que cese la usurpación de esas aguas y su consecuente usufructo económico.
Barcos de todo el mundo, principalmente de Asia, como así también de España, pagan millones de libras al año para pescar en esas aguas, sobre todo calamar y en menor medida merluza.

De allí en más el crecimiento económico fue exponencial. Los ingresos del gobierno local, que eran más bien magros, aumentaron en un 500%, asegurando la autosuficiencia en todas las áreas, excepto en defensa y asuntos exteriores, que permanecen a cargo de Gran Bretaña.
Una de las muestras más significativas de la nueva prosperidad fue la construcción del enorme colegio secundario, con una pileta de natación cubierta, un gran gimnasio y una biblioteca abiertos a la comunidad. La piscina de veinticinco metros fue una gran novedad, ya que no había otra en las islas y mucha gente no sabía nadar, o no lo hacía por el frío del mar. El nuevo colegio primario, el hospital, viviendas y decenas de kilómetros de rutas pavimentadas y mejoras de los caminos de ripio fueron otras muestras del flamante bienestar.
Las licencias de pesca lo explican casi todo. ¿Cómo funcionan?
La Asamblea Legislativa de las Islas Malvinas estableció un régimen de gestión basado en derechos transferibles para sus recursos pesqueros. Traspasa a empresas particulares con sede en las islas la posibilidad de vender los derechos de pesca y estas le pagan un canon al gobierno. El propósito declarado de esta política es promover el desarrollo del sector pesquero local. Algunas empresas isleñas se asociaron con firmas españolas, poseen embarcaciones y pescan por su cuenta, además de vender los derechos.
Las licencias se otorgan a distintos países, pero los mejores clientes son España y Corea del Sur. La categoría que se adquiera determina la cantidad, la zona y la clase de pescado o marisco que se puede capturar. Los barcos pesqueros en general no son factoría, sino que trasladan la captura a otros barcos que sí procesan y transportan la carga. Lo que pescan los españoles en Malvinas se vende casi en su totalidad en Vigo.
Con el cobro de los derechos, las autoridades isleñas también tienen facultades de inspeccionar los buques para evitar irregularidades de todo tipo, desde industriales hasta violaciones de los derechos de los trabajadores a bordo.
En aguas de las islas se pescan aproximadamente 244.000 toneladas de distintas especies de calamar y pescado al año, lo que equivale a unos 277 millones de libras esterlinas (334.000.000 dólares) para las empresas que venden el producto en Europa o Asia. Los isleños reciben por vender los derechos de pesca unos trece millones de libras esterlinas. En un año típico, dos especies de calamar representan el 75% de todas las capturas.
El volumen de la pesquería de las Malvinas no es importante en términos mundiales; sin embargo, las capturas totales son aproximadamente un tercio de las del Reino Unido, que pesca 623.000 toneladas, equivalentes a 831 millones de libras (mil millones de dólares), según datos de 2021. El Reino Unido es el segundo productor europeo, pero como es un gran consumidor de pescado importa más de lo que exporta.

Por su parte, Argentina captura 780.000 toneladas al año, aproximadamente. La mayoría se exporta porque el consumo interno es muy bajo. En 2018 los ingresos por exportaciones de este sector en nuestro país fueron de dos mil millones de dólares.
Los cálculos sobre lo que la Argentina pierde por no poder explotar las aguas que rodean las Malvinas no se deben limitar a lo que se extrae y a lo que se cobra por las licencias de pesca que vende el gobierno isleño. Hay un problema igual o más grande en nuestro mar, que es la pesca ilegal.
Volviendo a las islas, la pesca impulsó otras actividades asociadas, como el transporte y el almacenamiento, servicios administrativos y de apoyo, así como las inversiones en el comercio minorista y el inmobiliario.
Respecto de los ingresos anuales por las licencias, pueden encontrarse algunas diferencias según la fuente en distintos informes del gobierno isleño. Mientras el Departamento de Pesca señala que los ingresos promediaron los veinte millones de libras esterlinas (unos 24.100.0000 de dólares) durante los primeros veinte años (1986-2006) y que últimamente se han reducido a unos trece millones de libras esterlinas (15.700.000 dólares), el informe sobre el estado de la economía de las islas indica que asciende a veintinueve millones de libras (35.000.000 dólares). La pesca representa alrededor del 40% del PIB.
Hoy la economía de las islas es superavitaria, según el informe sobre el estado de la economía que ya citamos. Los ingresos provienen de la recaudación impositiva (treinta millones de libras), las licencias de pesca (veintinueve millones de libras), más los fondos de inversión administrados externamente (once millones de libras), la exportación de lana (ocho millones de libras) y de carne de oveja (dos millones de libras). El turismo aporta, por su parte, unos seis millones de libras.
Ese mismo informe advierte, eso sí, sobre la inflación: en total, fue 25% a lo largo de diez años, entre 2010 y 2020.
En 2020, por ejemplo, de los setenta y ocho millones de libras de presupuesto, proyectaron un gasto de alrededor de cincuenta y cuatro millones para una importante ampliación del hospital, la construcción de un nuevo puerto, planes de vivienda y nuevos caminos y mejoras en el sector educativo, en ese orden. Al referirse a estos proyectos, el entonces gobernador Nigel Phillips enfatizó el «enfoque entusiasta con prudencia fiscal» con que se manejan los gobiernos de las islas.
El PIB per cápita es el quinto más alto del mundo, con ochenta y un mil libras, aproximadamente (cifras de 2018). Efectivamente, altísimo para una población tan pequeña. Sin embargo, esto no significa que todos sean ricos, ni mucho menos. Tampoco significa que el ingreso de las familias sea equitativo.
A vuelo de pájaro, o de dron, no se advierten grandes contrastes económicos y sociales en las islas. Más bien, parece un claro ejemplo de clase media generalizada; no hay villas de emergencia ni tampoco mansiones; sí algunas casas de inferior calidad y tamaño, o deterioradas por falta de mantenimiento, ubicadas la mayoría en la periferia de Puerto Argentino, aunque vimos algunas en lo que podríamos llamar el centro de la ciudad.
La desigualdad se evidencia en la existencia de grandes terratenientes con decenas de miles de hectáreas de campo y empresarios que venden licencias pesqueras que pueden tener un estilo de vida superior al promedio. Sin embargo, no se nota ostentación a simple vista.
Las estadísticas oficiales sí reflejan esas diferencias: «Las islas se encuentran entre los países de ingreso alto en los que la mayor proporción del ingreso total obtenido va al 10% que más gana», dice el informe que citamos.
La escala se organiza de esta manera según los índices desde 2005 hasta 2019: si se ordena la población de las islas por sus ingresos, con los ingresos más altos arriba y los más bajos abajo, el 50% de abajo obtiene el 26% del total del ingreso de las islas, mientras el 50% más alto obtiene el 74% del total del ingreso. Si se considera solo el primer 20% de los de abajo (o sea los que están más al fondo de la escala), ese grupo consigue solamente 7% del total de los ingresos. Y si se toma al 1% que está al tope de la escala (los que reciben los mayores ingresos), entre ellos se reparten el 10% del ingreso total de las islas.
No parece tan grave si se lo compara con lo que sucede en el continente, uno de los más desiguales del mundo: hoy, en América Latina y el Caribe, mientras que el 10% más rico se queda con el 55% de los ingresos y el 77% de la riqueza, el 50% más pobre recoge el 10% de los ingresos y tan solo el 1% de la riqueza.
El tema no pasa inadvertido en los medios locales ni en la Asamblea Legislativa y choca con la imagen casi idílica que los isleños promueven sobre su progreso económico y social desde el fin de la guerra de 1982.
Un informe de la Falkland Islands TV (FITV) emitido en octubre de 2022 aseguraba que aún antes de la pandemia las islas eran «uno de los territorios más desiguales del mundo» a pesar del alto ingreso per cápita. Un nivel de autocrítica llamativo para lo que se ve, y mucho más si se compara con la desigualdad extrema del continente americano.
Sobre la base del mismo informe del gobierno isleño que citamos anteriormente, el reporte periodístico de la televisión local señalaba que los niveles de desigualdad en las islas eran similares a los de Estados Unidos o Gran Bretaña y que esto se había acentuado, con fluctuaciones, en los últimos quince años, «aunque no de manera dramática».
El concejal Mark Pollard, a quien entrevistamos en nuestra visita de marzo y abril de 2022, había dicho en una sesión de la Asamblea Legislativa que la pobreza existe en las islas, a pesar de quienes creen que no es así. «Lo hemos hablado muchas veces en esta Asamblea (…) ¿Pueden el capitalismo y la teoría del derrame afectar esto? Sugiero que algunas políticas que pensamos aplicar para las próximas décadas parecen no estar funcionando», advirtió. El mismo Pollard dijo después que el hecho de que tanta gente tenga dos o tres trabajos es el resultado de que el dinero no alcanza, y no por causa del aburrimiento o excesivo amor al trabajo.

Otro legislador, Roger Spink, entrevistado por el mismo programa televisivo, opinó en cambio que no se pueden comparar economías de tan diferente tamaño como la isleña y la de Estados Unidos. Dio a entender que pocas personas en una comunidad tan chica pueden distorsionar una estadística, además de que el gobierno garantiza servicios sin costo alguno, cosa que no ocurre en ninguna otra parte. Sin embargo, Spink no desconoció que existe la pobreza en la población y propuso subir el salario mínimo para mejorar la situación.
El informe televisivo hace hincapié en que a pesar de que la ayuda social es valiosa y los impuestos son bajos en las islas, estos últimos resultan especialmente benévolos con las grandes empresas, sobre todo con las pesqueras. Las ganancias de hasta quinientas mil libras pagan un 21% de impuestos, mientras que las mayores de ese monto pagan 26%. En cuanto a los impuestos personales, no pasan del 26%, mucho menos de lo que se cobra en el Reino Unido. No existen impuestos al capital, a la herencia, a la riqueza, ni ley de sellos.
El gobierno local asegura que, comparada con países de similares ingresos, esa desigualdad es menor en términos sociales gracias a los bajos impuestos, los servicios gratuitos de salud y educación para toda la población, además de subsidios para calefacción y el bajo precio (comparado internacionalmente) de los combustibles. Según el mismo informe, la llegada masiva de turistas con los cruceros del verano «achica la brecha entre quienes más y menos ganan».
Un cambio externo importante que impactó en los planes económicos del gobierno local, y del que todavía no se conocen los resultados definitivos, fue el Brexit.
Los isleños en general no eran partidarios de la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea decidida en una consulta popular vinculante en 2016. Por varias razones, la mayoría de los isleños estuvo en contra del Brexit. Las dos más importantes: políticamente, porque ser parte de la UE les daba más seguridad contra los reclamos argentinos. Temen que España, que mantiene su reclamo por el Peñón de Gibraltar y ahora ya no es más socia de Londres, pueda secundar a Argentina en los foros internacionales en su reclamo por Malvinas.
En segundo lugar, lo económico: la nueva situación los obliga a negociar la venta de su producción pesquera directamente con los clientes europeos, cuando antes lo hacía a través del Reino Unido. No solo eso: ahora se aplican aranceles a sus productos que achican sus márgenes de ganancia. Sin embargo, por gestión e iniciativa de España, principal importador de la producción que proviene del Atlántico Sur, la UE exceptuó en 2021 del pago de aranceles a los productores de calamar loligo, por lo que el impacto del divorcio de Europa en esa cuenta no ha sido tan duro. Sí se suspendió la ayuda al desarrollo que las islas recibían de la UE.
Cuando se habla de la economía y sustentabilidad de las islas, siempre está presente la expectativa por extraer petróleo y gas.
Durante los años en los que se realizaron prospecciones petroleras, al comienzo de los 2000, se temía que, si alguna vez se empezaba a concretar la explotación del petróleo que yace en el subsuelo marino, la llegada de trabajadores, técnicos y profesionales de la industria podría conllevar a un aumento de población y un consiguiente cambio de estilo de vida. Esto no es para nada deseable para muchos isleños que aseguran que no aceptarían más riqueza si eso implica perder la tranquilidad y la seguridad de la que disfrutan hoy.
De todas formas, la baja del precio del petróleo, las dificultades tecnológicas para extraerlo en las condiciones climáticas y profundidades extremas del Atlántico Sur y la imposibilidad de tener apoyo desde el continente han disuadido por ahora a las grandes empresas. El gobierno isleño asegura que si finalmente esto se concreta no implicará cambios demográficos importantes.

A fines de 2022 se había conocido que el gobierno local de las islas había extendido licencias de exploración a distintas empresas. Al respecto, el ingeniero en petróleo Alejandro R. Luppi, especialista en el tema, nos dice: «Las prórrogas de las licencias que el gobierno de las Islas Malvinas viene dando a pedido de los interesados se enmarcan en el deseo de mantener viva la posibilidad de que los esfuerzos exploratorios que tuvieron resultado positivo sigan pendientes, a la espera de que se materialice la explotación. En todos los casos, aquellos resultados parecen moderados y el éxito de una explotación redituable, dudoso. Esta es la razón por la que la explotación se viene postergando sine die, sin perjuicio de que las consecuencias de la guerra en Ucrania, entre ellas la marginación de Rusia como importante proveedora de hidrocarburos y el consecuente aumento del precio de estos, hayan dado lugar a nuevos análisis económicos que podrían activar proyectos latentes (aunque no parece ser el caso que nos ocupa)».
—¿Qué perjuicios adicionales causan esas prórrogas a la Argentina?
—Diría que el perjuicio se limita a que se mantiene el statu quo respecto de los derechos aún vigentes de los licenciatarios, ya que ni el Reino Unido ni otros candidatos han demostrado interés concreto en sustituir a estos últimos al vencimiento de las licencias mediante propuestas superadoras, que seguramente deberían prever la explotación de los descubrimientos.
En otras palabras, todo dependerá en el futuro del precio del petróleo, de los avances tecnológicos en esta industria y de la política, como siempre.
Con este panorama económico a la vista, resulta interesante ver en qué trabaja ahora la gente en Malvinas.
Actualmente, el mayor empleador es el Estado, lo que no deja de ser sorprendente para una sociedad que adhiere a principios económicos liberales. El gobierno de las islas requiere de técnicos y profesionales para su funcionamiento. El organigrama de direcciones, secretarías y departamentos parece el de un país, no el de un pueblo de tres mil habitantes. Según el censo de 2016 (los datos liberados del censo de 2021 no incluyen este tema), el 29% de la población activa trabaja en el sector público. Muchos funcionarios especialistas en determinadas áreas son contratados en el exterior y constituyen parte de la población que, siendo británica o de países del Commonwealth, está de paso por un par de años en las islas.
En segundo lugar, como empleadores siguen el comercio y la actividad ganadera, con 9,7% de la fuerza laboral, gracias al aumento del precio de la lana en los últimos años. La lana es la principal exportación de origen ganadero; un poco más atrás vienen la carne de oveja y cordero. Durante la pandemia de Covid el gobierno local tomó medidas preventivas de protección a los productores: les compró una cantidad importante de lana y la almacenó hasta que la reapertura de los mercados le permitió venderla.

Con el turismo pasó algo similar. Para compensar las pérdidas derivadas del encierro, el gobierno organizó una especie de Pre Viaje, llamado TRIP Scheme, para que durante la pandemia los isleños pudieran recorrer las islas alojándose en las pequeñas posadas o cabañas que hay en diferentes lugares, en especial en las estancias ovejeras.
El gerente de uno de los hoteles de Puerto Argentino (Stanley) nos comentó que, salvo cuando cerró durante tres meses para hacer reformas, durante 2020 y 2021, siempre tuvo huéspedes: «Eran todos de acá. Gente del campo que venía a pasar un fin de semana, o los de la ciudad, que venían al hotel para variar un poco».
Hay pleno empleo en las islas, y mucha gente tiene dos ocupaciones, sobre todo en temporada alta de cruceros, cuando muchos pobladores se convierten en guías de turismo para hacer conocer las islas a los visitantes. El mismo gerente de hotel nos comentaba que estaba esperando a unos empleados nuevos provenientes de Nepal, porque como en las islas todo el mundo tiene trabajo, no se consigue mano de obra local. De hecho, entre sus empleados pudimos ver a tres filipinas, un colombiano y dos chilenos.
Por otra parte, los isleños son gente que así como antes estaban dispuestos a cortar turba durante todo el verano para tener durante el invierno (y aún hay quien lo hace) se las arreglan para hacer todo por sí mismos. Por cierto que hay plomeros, electricistas, mecánicos y demás, pero muchas de las personas que conocimos en diferentes viajes, sobre todo las que viven en estancias que no están en la ciudad, saben hacer un poco de todo y están acostumbrados a arreglarse solos.
Este texto es uno de los capítulos de “Malvinas. El lugar más amado y desconocido por los Argentinos” (Ariel), de los periodistas Alejandra Conti y Sergio Suppo, que se publica este jueves 2/3. La obra cuenta qué cambió desde la guerra, cómo se modificó la relación de los isleños con la Argentina, qué profundidad tuvieron las modificaciones económicas, sociales y políticas en el archipiélago
Alejandra Conti,Sergio Suppo,LA NACION,Ideas
POLITICA
ADEPA rechazó enfáticamente un fallo de la justicia formoseña que criminaliza a periodistas

La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) expresó hoy su “profunda preocupación y rechazo” ante la sentencia del Juzgado de Paz de Menor Cuantía de Las Lomitas, Formosa, que condenó a cinco días de arresto (sustituibles por una multa de $282.550 para cada uno) a cuatro integrantes del equipo periodístico de “Hambre de Futuro”, de LN+, por haber realizado entrevistas y filmaciones en la Comunidad San José.
La sentencia consideró a los periodistas Lautaro Guillamondegui, Micaela Urdinez, Joaquín Rajadel y Javier Corbalán responsables de haber violado el artículo 73 del Código de Faltas de Formosa, por haber desarrollado una actividad sin contar con la autorización previa exigible y por carecer de un carnet para ejercer el periodismo.
“ADEPA considera especialmente preocupante e inadmisible que una controversia vinculada con el ingreso y la realización de actividades periodísticas en una comunidad haya derivado en una sanción de naturaleza penal o contravencional contra quienes desarrollaban una tarea informativa”, dice la declaración dada a conocer hoy. “La libertad de prensa protege el derecho de los periodistas a investigar, entrevistar, registrar y difundir información de interés público, y cualquier restricción a ese ejercicio debe ser compatible con las garantías constitucionales y convencionales que protegen la actividad periodística”, sostiene.
El documento de ADEPA advierte que en la Argentina no se necesita licencia, matrícula ni autorización estatal para ser periodista, investigar, formular preguntas o difundir información. Recuerda asimismo que “la libertad de buscar, recibir y comunicar informaciones está reconocida por la Constitución Nacional a todas las personas” y que “no puede quedar condicionada al otorgamiento de una credencial por parte del Estado ni por organismo alguno”.
ADEPA destaca que la sentencia contradice lo garantizado por la propia Constitución Nacional cuando el juez formoseño sostiene que, sin esa acreditación, “cualquier persona podría arrogarse la condición de periodista”.
“Resulta especialmente grave que, en 2026, una sentencia emanada del Poder Judicial de una provincia argentina desconozca principios elementales de nuestra Constitución, la doctrina constitucional consolidada en materia de libertad de prensa y los estándares del sistema interamericano de derechos humanos”, observa ADEPA, que recuerda que hace más de 40 años, mediante la Opinión Consultiva OC-5/85, la Corte Interamericana estableció que el ejercicio del periodismo no puede quedar sujeto a colegiaciones, matrículas o habilitaciones obligatorias.
Además, ADEPA subraya que “el propio fallo reconoce que los periodistas fueron inicialmente autorizados a ingresar y a realizar entrevistas, y que se retiraron cuando se les pidió hacerlo”.
La declaración de ADEPA dice que “resulta cuestionable que la decisión judicial se funde exclusivamente en la declaración o denuncia del cacique Guillermo López”, quien dio una versión que contradice lo expresado por los periodistas en las audiencias y que “resulta desmentida por los registros audiovisuales de las notas periodísticas”, que dan cuenta de su disposición respetuosa y de la autorización otorgada.
“No se describe ingreso violento o clandestino, permanencia contra la voluntad de los miembros de la comunidad, agresión física ni una intromisión concreta en la intimidad de persona alguna”, advierte el documento.
“ADEPA considera indispensable que este criterio sea revisado -dice-. Convertir una credencial profesional en condición para ejercer el periodismo implica instalar un mecanismo de habilitación previa incompatible con nuestra sociedad democrática, con lo que ha sido una práctica habitual desde 1983 hasta la fecha y con una amplia jurisprudencia nacional en la materia.”
La Asociación de Entidades Periodísticas insiste en que “la exigencia de autorizaciones estatales para realizar tareas periodísticas no puede transformarse en un mecanismo que permita impedir, seleccionar o condicionar previamente qué periodistas pueden investigar determinados asuntos o acceder a información de interés público” y que “un precedente de estas características debe ser categóricamente rechazado, por sus implicancias para la libertad de prensa y el derecho de la sociedad a recibir información”.
realizado entrevistas y filmaciones,Adepa,Periodismo,Conforme a
POLITICA
Tregua en la interna del Gobierno: las oscilaciones de Patricia Bullrich y los pronósticos del grupo de Karina Milei

La tensión parece haber bajado, pero continúa siendo materia de conversación en muchas de las conversaciones de dirigentes libertarios. Ayer por la tarde-noche, cuando comenzó a conocerse que Karina Milei había convocado a una cena con senadores de La Libertad Avanza, la pregunta de algunos legisladores y funcionarios era si iba a ir Patricia Bullrich o si, además, iba a estar Martín Menem -su hombre de mayor confianza- a su lado.
“Qué marcada de cancha…”, comentaba ayer a la noche uno de los diputados nacionales que se autodenomina “violeta puro”, al conocer que la composición final del encuentro incluía a ese trío compuesto por Karina, Bullrich y el menor de los primos Menem. Una vez finalizado, diferentes asistentes comentaron a Infobae que el clima que hubo durante esas dos horas y media fue más tranquilo y ameno del esperado. “Como cantaba Sergio Tomás, ‘no pasa nada’”, decían desde el bloque libertario.
Esta semana que se está terminando ha sido diametralmente opuesta a la anterior, cuando se presentó el proyecto de Presupuesto para el 2027 y la jefa de bloque de La Libertad Avanza estalló en público porque hubo cambios que no le habían sido anoticiados y que rompían con ciertas negociaciones que venía encarando junto a otros negociadores políticos del Gobierno. Hubo críticas hacia funcionarios como Luis Caputo y Diego Santilli, pero el movimiento más resonante fue el video en el que canta un tema de Lali.
La tónica de estos días fue distinta. “Esto es un sube y baja. Siempre estamos a la espera de cuando se necesiten nuevos hits”, afirman, crípticos, en el entorno de la dirigente libertaria. Al ser abordada por los cronistas que se encontraban afuera del restaurante, afirmó que la reunión de Mesa Política se desarrolló con tranquilidad, minimizó las versiones de que aspira adelantar su candidatura presidencial y dijo que la cena había sido “muy amable”.

El cambio actitudinal de Bullrich fue percibido por la mesa chica de Karina Milei. No se les escapan las declaraciones que esbozó durante toda la semana pasada, pero afirman que su estrategia es “no seguirle el juego” para darle una excusa para romper o generar una situación de victimización por la dinámica propia que generan los karinistas. “Está buscando tironear y lo sabemos. A ella no le conviene romper y para nosotros es valiosa. Queda convivir aunque no nos llevemos del todo bien en ciertos momentos, no queda otra”, afirma a Infobae una fuente de primera línea del Gobierno.
La secretaria general de la Presidencia envió las invitaciones para la cena de este miércoles por la noche hacia el comienzo de la semana. Es decir, la jefa del bloque libertario sabía que debía comer con “El Jefe” incluso después de la reunión de Mesa Política que se iba a desarrollar el martes. Esa sensación de que iban a tener que seguir viéndose las caras hizo que, probablemente, desde más de un despacho se recomendara bajar el tenor de la discusión.
En ese primer encuentro en la Casa Rosada, la conversación se fue distendiendo con el paso de los minutos. Hubo un primer apartado donde no se pudo esquivar la cuestión de lo que había sucedido la semana anterior. Ahí fueron importantes las voces de Diego Santilli y del secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández, que ayudó a descomprimir el ambiente. Bullrich llegó a exponer su malestar ante ese grupo y se acordó canalizar las críticas puertas adentro.

Entre los estrategas políticos de la Casa Rosada persiste una cierta tranquilidad a partir del análisis de la conversación pública que generó la discusión de la senadora la semana pasada. Consideran que dio en el clavo al salir a decir que el Gobierno se había equivocado por los cambios en materia de discapacidad, pero que las formas que había utilizado en redes no tuvieron una conversación positiva. En el sector de Bullrich afirman lo contrario: que se instaló una conversación que le permitió desmarcarse en un asunto sensible y que ese hecho en sí configura la capacidad que tiene como figura política para hacer objeciones y no ser criticada por eso.
Lo que se marca en distintos despachos del Gobierno es que no se prevé una nueva escalada entre ambos sectores. Al menos no por ahora, pero siempre existen suspicacias alimentadas desde diferentes sectores que reavivan la conflictividad. Una de estas versiones es que la jefa de bloque no estaría muy convencida del proyecto para reformar los subsidios por Zonas Frías. Menos conspirativo y más concreto es lo que le han dicho dos senadores de La Libertad Avanza a Infobae: que no quieren votar ese proyecto. Pese a decirlo en privado, no está claro si se animarán a pronunciarse negativamente llegado el caso.

En tanto, el Senado sesiona hoy para tratar dos temas clave. El primero es una modificación a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, ya aprobada por Diputados. El Senado decidió retocar el mecanismo para remover a las autoridades del BCRA: en lugar de requerir dos tercios de ambas Cámaras, quedará mayoría absoluta solo en el Senado. Por eso, el proyecto vuelve a Diputados en segunda revisión. Aunque resistido en primer término por los funcionarios del Palacio de Hacienda, desde el ala política del Gobierno les hicieron entender que si no, la reforma no iba a salir.
El segundo tema es el recorte de subsidios en zonas frías, que reduce los beneficios que amplió el kirchnerismo —limitándolos a casos sociales (familias bajo tres canastas básicas, discapacitados, veteranos de Malvinas)— y mantiene los subsidios para las zonas originales (Patagonia, Malargüe y la Puna), aunque con un esquema distinto que aplica el subsidio sobre la generación de gas y no sobre la distribución.
En cuanto a los apoyos, el escenario es frágil. Hay riesgo de quórum tanto al inicio como durante la sesión, especialmente para el tema de zonas frías, que está —según reconocen propios y ajenos— “atado con alambres”. El compromiso del Ejecutivo con algunos gobernadores norteños de incorporar “zonas cálidas” y subsidios eléctricos a futuro genera cierto clima de tensión interna y rompe la unidad de los bloques más grandes, complicando aún más los números.
POLITICA
Renunció el administrador de la obra social de los militares y la crisis se profundiza

Con 600 puestos de trabajo en riesgo, cortes de prestaciones en todo el país y una deuda que sigue creciendo y llega hoy a $200.000 millones, el administrador de la obra social de los militares, el coronel retirado Ariel Guzmán, renunció a su cargo, un día después de reunirse con el ministro de Defensa, Carlos Presti.
A raíz de un complejo diseño administrativo fijado por la actual gestión de Presti, Guzmán tenía a su cargo la administración de la liquidación del antiguo Instituto Obra Social de las Fuerzas Armadas (Iosfa), mientras avanza –aún en una etapa incipiente– la nueva Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA). Mientras la nueva estructura –OSFA– recibe los aportes de los afiliados, la antigua Iosfa mantiene una deuda de $213.000 millones con prestadores de todo el país.
En tanto, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) realiza una protesta frente a la sede de la obra social, en Paso 551, cuyas puertas amanecieron hoy cerradas por temor a un posible intento de toma del edificio. Con su jefe Rodolfo Aguiar a la cabeza, los militantes de ATE tomaron la sede de la obra social después de violentar la persiana. Los gremialistas definirán en una asamblea si mantendrán la toma de la sede o levantan la protesta, según informaron a fuentes sindicales.
El gremio denunció un proceso de vaciamiento que pone en riesgo unos 600 puestos de trabajo, mientras los cortes de prestaciones se extienden fuera del área metropolitana, lo que repercute fuertemente en el interior.
Aguiar tiene 55 años y era un sindicalista poco conocido hasta noviembre de 2023, cuando reemplazó a Hugo Godoy al frente de la conducción nacional de la ATE, uno de los dos sindicatos más poderosos del sector público, con representación en todas las provincias y 342.000 afiliados. Aguiar es hoy uno de los rostros más combativos contra la gestión de Javier Milei.
En el Liceo Aeronáutico Militar de Funes, en la provincia de Santa Fe, por ejemplo, el personal civil lleva adelante un plan de lucha por los descuentos que les aplican en sus salarios, cuando tienen cortadas las prestaciones de la obra social.
La renuncia del administrador
“La gestión de Presti montó un diseño complejo para superar la crisis. Creó por decreto la nueva Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) y mantuvo una estructura residual del antiguo Iosfa para hacer frente al pago de la deuda, con el compromiso de que el Ministerio de Economía aportaría los fondos para cancelar el pasivo”, señaló una fuente cercana al organismo.
Según pudo saber , Presti citó al coronel Guzmán a una reunión porque no estaba satisfecho con los tiempos en que estaba avanzando la liquidación del Iosfa, lo que el ministro considera un “paso fundamental para abordar la deuda pasada y la actualización del modelo de gestión”.
En una comunicación previa, el coronel Guzmán, como administrador de la estructura residual de Iosfa, le había planteado al ministro su preocupación porque el presidente del Directorio de OSFA, el general de brigada Pablo Guillermo Plaza, pidió que la entidad residual siguiera brindando la atención médica de los afiliados, a través de su red prestacional, más allá de la fecha establecida, cuyo plazo vence el 30 de este mes.
En la conducción de la obra social explicaron que el Iosfa y la OSFA son dos organizaciones diferentes, con persona jurídica distinta y modelos de gestión disímiles. “Hasta ahora no se habían podido implementar algunos cambios que -ahora sí- comenzarán a verse y le llegarán al afiliado”, prometen fuentes con acceso a la gestión de Plaza.
La protesta de ATE, que hace algunas semanas se movilizó al Ministerio de Defensa, reaviva el conflicto. La dirigencia gremial advirtió que la interrupción de las prestaciones lleva tres meses y que hay trabajadores y familias que quedaron sin cobertura.
A ello se suma la preocupación por el posible cierre de las 33 farmacias pertenecientes a la obra social, así como 11 centros médicos que funcionan en Quilmes, Morón, Olivos, Bahía Blanca y Mendoza, entre otras sedes. Además, se analiza la cesión de 18 centros turísticos a las propias Fuerzas Armadas, pero sin que ello implique el traspaso del personal.
una deuda que sigue creciendo,Rodolfo Aguiar,reemplazó a Hugo Godoy,contra la gestión,pic.twitter.com/DTJ1QnllpN,September 24, 2026,Mariano De Vedia,Fuerzas Armadas,Conforme a
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