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Malvinas: Milei manda esta semana la ley de Defensa de la Soberanía al Congreso

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El guiño de Cristina Kirchner a Uñac, las dudas en el PJ sobre las PASO y el mensaje de Kicillof al interior

En el peronismo las proyecciones sobre la continuidad de las PASO están divididas. Cada vez hay más dirigentes que creen que el Gobierno logrará tumbarlas y complicarle así el camino de la organización electoral a la oposición. El viaje a París de Javier Milei con 13 gobernadores, donde el Jefe de Gabinete, Diego Santilli, avanzó en las negociaciones por la reforma política, puede convertirse en una parada clave para el objetivo de la Casa Rosada.
Tal como relató Infobae ayer, el oficialismo cree tener los votos para suspender las elecciones primarias. Para lograrlo tendrá que jugar fuerte en el toma y daca, y acordar no competir en algunas provincias, o hacerlo con candidatos de bajo perfil, frente a algunos mandatarios que están dispuestos a apoyar. En Balcarce 50 hace tiempo que ven como un movimiento clave quitar las PASO y minar el campo electoral de la oposición.
Si la herramienta electoral queda sin efecto en lo que resta del semestre, el PJ entrará en una etapa donde la presión sobre la cúpula de dirigentes nacionales se multiplicará. Las caras más visibles del espacio tendrán que resolver cómo ordenar a tantas tribus que subsisten en el justicialismo y afrontarán un debate espeso, en el medio de las divisiones internas que sacuden al esquema político.

La viabilidad de la interna es un tema que da vueltas por varias oficinas peronistas. ¿Es posible ordenar una competencia a nivel nacional? ¿Cómo se financiaría esa elección? ¿Qué injerencia podría tener el gobierno nacional? ¿Están todos los sectores dispuestos a acompañar a un eventual ganador? ¿Cómo puede el peronismo dar una imagen de confianza frente a un electorado hastiado de la política y los políticos?
Hay diferentes análisis a la orden del día dentro del ecosistema justicialista. Algunos consideran que la eventual ausencia de las PASO podría generar una fractura expuesta de la fuerza política. Es un porcentaje menor el que lo sostiene. La gran mayoría advierte que, aunque quede un tendal de heridos en el camino, el peronismo tendrá la suficiente capacidad como para organizarse antes de que se venzan los plazos electorales. “De alguna forma nos vamos a poner de acuerdo”, suele decir un dirigente de larga trayectoria en el kirchnerismo.
Si las PASO se eliminan, empezará a crecer, lentamente, la idea de un candidato de consenso. Si bien no es la opción que más validada está dentro del peronismo, una posible caída de la herramienta electoral obligará al espacio político a considerar, con mayor detenimiento, otras opciones. Entre ellas lograr un acuerdo de unidad en la cúpula pero, a diferencia de las últimas elecciones, donde la mesa en el que se decida sea más horizontal y poblada.

En gran parte del peronismo quieren suprimir la posibilidad de que el próximo candidato sea señalado a dedo. Pero ya no alcanza con ponerle un freno al dedo de Cristina Kirchner, tampoco ven sustentable que ese consenso tenga el aval Sergio Massa. Si hay acuerdo, tiene que ser con más actores en la mesa. No solo porque el poder está mucho más subdividido que seis años atrás, sino también porque el próximo candidato, si no es electo por competencia, debería ser legitimado por una mayoría.
En ese camino hacia hacia la decisión final está Sergio Uñac, que el jueves ofició de anfitrión de Máximo Kirchner y un grupo de legisladores que son, en su mayoría, parte del kirchnerismo. En San Juan estuvieron Juliana Di Tullio, Paula Penacca, Sergio Berni, Víctor Santa María y José Glinski, entre otros. Todos dirigentes que reivindican la conducción de Cristina Kirchner y consideran que, el peronismo en su conjunto, debería pelear por la posibilidad de que la ex presidenta tenga chances de competir el año que viene.
La bandera discursiva de “Cristina presidenta” fue levantada por Máximo Kirchner durante varios de los actos que tuvieron lugar en la extensa jornada sanjuanina. Pero, en esta oportunidad, hubo una acotación particular. “Nuestra candidata es Cristina, pero eso no quita que un sanjuanino quiera caminar el país. Néstor empezó a caminar para el 2007 y fue en el 2003. Después está la vida, la historia, y las hendijas de la historia”, aseguró el líder de La Cámpora al diario El Tiempo de San Juan.

La presencia de Kirchner y una delegación de legisladores del mundo K fue un claro guiño de CFK al ex gobernador de San Juan, que es uno de los precandidatos que tiene el peronismo para el 2027. El senador viene recorriendo el país con una propuesta más terrenal y artesanal, y con un discurso muy anclado en las economías regionales y la necesidad de que la mirada del interior tenga mayor protagonismo en la primera línea de decisiones de la fuerza política.
En el universo justicialista algunos interpretaron ese guiño como una forma de profundizar las diferencias con Kicillof en el camino del proceso electoral. Nadie es capaz de asegurar que Uñac puede terminar siendo el candidato avalado por la ex presidenta, pero después de la jornada del jueves el caudal de especulaciones se multiplicó y se diversificó por las entrañas del armado político.
Kirchner viene sumando varias actividades en el interior del país y está construyendo un perfil nacional. Es una forma de mimetizar el proyecto histórico encarnado por CFK con su figura. Una continuidad. El cristinismo debe estar preparado por si al final del camino el peronismo en vez de confluir, termina explotando. Máximo Kirchner es la expresión genuina del poder político y territorial de la ex presidenta, aunque el carácter transitivo tenga sus limitaciones.
En la otra vereda peronista, Axel Kicillof sigue trabajando en armar, de abajo para arriba, una castillo de voluntades en distintas provincias. Muchas veces por los márgenes de la dirigencia principal, pero siempre convencido de que en el momento de las determinaciones, lo poco o mucho que haya juntado, será superior a lo que puedan poner sobre la mesa otros precandidatos.

Esta semana envió un mensaje a una nueva filial del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en Mendoza, donde volvió a hacer hincapié en que la discusión electoral del año que viene atraviesa los provincialismos y las rencillas internas. “El problema que tiene el país es nacional, no va a tener una solución provincial”, precisó en un mensaje destinado al local abierto en Guaymallén.
“Sé que es difícil y arduo en muchos lugares. Hay que dar las batallas que haya que dar. Hay que abrir los brazos y salir a militar”, agregó en el final de ese mensaje, aceptando las limitaciones de la edificación. Kicillof es consciente que armar un esquema propio en el interior, sobre todo en una provincia como Mendoza, donde hay un marcado perfil anti kirchnerista del electorado, es una tarea muy compleja. Pero apuesta a un camino donde lo único que sirve es sumar, sin contar la cantidad o la injerencia real de lo que se sume.
El Gobernador quiere demostrar que no se va a encerrar en un armado bonaerense, sino que va a avanzar en la construcción nacional que, a medida que pasen las semanas, tomará mayor velocidad. Y, además, quiere dejar flotando la idea de que tiene que haber una articulación nacional que permita llegar al poder real de la Casa Rosada para que haya, posteriormente, un cambio en las provincias.
Hace ya tiempo que Kicillof fue elegido como el principal rival del gobierno de Milei. Tanto el Presidente como el ministro de Economía, Luis Caputo, lo traen a colación cada semana con el fin de polarizar al máximo los modelos económicos y políticos. Es, en palabras del principal funcionario económico del Gobierno, el “anticristo”. Toda una definición que marca una jugada electoral de fondo. La exploración de lo que llaman el “riesgo kuka”, como un escudo de defensa ante los indicadores negativos de la economía argentina.
En Balcarce 50 están convencidos que enaltecer a Kicillof es el mejor movimiento para contrarrestar el avance de la oposición hacia las elecciones. El Gobernador, en tanto, se posiciona como la cara más visible del antimileismo y trata, entre tantas presiones y críticas, de mantener a flote su proyecto político sin entre en las guerrillas del submundo justicialista. Una pelea por la subsistencia.
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El Gobierno espera que haya balotaje en Brasil y apuesta a un triunfo de Bolsonaro sobre Lula para lograr la reforma del Mercosur

El Gobierno espera que las elecciones presidenciales de Brasil deriven en un balotaje y considera que un eventual triunfo de Flávio Bolsonaro podría abrir una ventana para retomar la reforma del Mercosur que Javier Milei viene impulsando desde el inicio de su gestión. En la Casa Rosada entienden que el resultado brasileño será determinante para saber cuánto margen tendrá la Argentina para avanzar con una mayor apertura comercial del bloque.
En Nación reconocen que no cuentan con encuestas propias sobre Brasil y siguen distintos relevamientos privados para medir la evolución de la elección. Los sondeos que toman como referencia muestran una diferencia acotada entre los principales candidatos y refuerzan la expectativa oficial de que la definición pase a una segunda vuelta.
Uno de los últimos estudios que recibieron ubica a Lula en 42% y a Flávio Bolsonaro en 38% sobre el total de votos, mientras que otra medición los coloca en 45,3% y 42,2%. Para un eventual balotaje, los escenarios relevados muestran una competencia todavía más ajustada.
Dentro del Ejecutivo no existe una lectura uniforme sobre quién terminará imponiéndose. Algunos funcionarios consideran que Lula mantiene una ventaja, mientras otros integrantes del equipo creen que el crecimiento de Bolsonaro abrió una posibilidad concreta de triunfo. La coincidencia interna pasa por esperar una elección polarizada y aguardar el resultado del domingo antes de recalibrar la estrategia regional.
Esos números explican parte de la expectativa que existe en Balcarce 50, pero no hay una evaluación única sobre quién terminará imponiéndose. Algunos funcionarios consideran que Lula sigue mejor posicionado, mientras que otros integrantes del equipo creen que el crecimiento de Bolsonaro ya permite contemplar un triunfo suyo. La coincidencia interna pasa por esperar una elección polarizada y con altas probabilidades de segunda vuelta.
La primera votación será este domingo 4 de octubre. Si ninguno de los candidatos consigue más de la mitad de los votos válidos, el balotaje se realizará el 25. La Casa Rosada proyecta definir buena parte de su estrategia regional después de esa instancia.
Uno de los principales temas que Nación vincula con el resultado es el Mercosur. En el Gobierno consideran que una eventual llegada de Bolsonaro al poder podría mejorar las condiciones políticas para volver a impulsar los cambios que la Argentina reclama sobre el funcionamiento comercial e institucional del bloque.
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El Coloquio de IDEA y la incertidumbre electoral: el debate empresario sin respuestas políticas claras

La edición 62 del Coloquio de IDEA, desarrollada en la ciudad de Mar del Plata la semana pasada, mostró un gran interés de la dirigencia empresaria respecto de lo que puede llegar a pasar en 2027 durante el proceso electoral. Sin embargo, ese interés no se vio reflejado en la presencia de políticos en los pasillos del Hotel Sheraton de la ciudad costera.
“Todos mirando qué puede pasar en 2027. Parece que vamos a vivir en una montaña rusa”, explicó un hombre de negocios que representa en la Argentina a una empresa europea. “Tampoco tuvimos mucho para escuchar”, agregó.
La presencia del Ejecutivo nacional estuvo representada por transmisiones desde París, Francia. Primero fue el presidente Javier Milei quien, aunque tuvo momentos en que cosechó aplausos —particularmente cuando apuntó contra Axel Kicillof—, se mostró bastante iracundo, en contraposición con lo que había sucedido minutos antes con el expresidente uruguayo Luis Lacalle Pou, quien dijo que los presidentes deben tener “paciencia y prudencia”.
La presencia del precandidato del PRO Hernán Lacunza concentró la atención de los empresarios respecto del modelo económico. Pero quien acaparó el interés fue la senadora Patricia Bullrich, única figura de relevancia de LLA presente en el encuentro.

Bullrich pasó por Mar del Plata y pareció dar un nuevo paso en este escenario, en el que parece prepararse para tomar una decisión de cara a 2027. Y se movió con ese ritmo.
Llegó, brindó una conferencia de prensa en la que dijo que representa “a un sector de los argentinos, me gustaría representar a todos”. Hizo referencia a que hace falta una economía “más amable con las familias” y a que la industria y el comercio deben sumarse a los sectores ganadores del modelo.
Bullrich se mostró como la racionalidad del Gobierno, pero aseguran que su posición no es escuchada en la mesa del poder del mileísmo. “Ella dice que lo plantea, pero que no la escuchan. No les entran las balas”, explicó un empresario que participó del almuerzo con la senadora.
La presencia de intendentes y jóvenes dirigentes de diferentes partidos quedó opacada por Bullrich, que se llevó la atención de los empresarios. Aunque fue invitada a exponer sobre la realidad del Senado, la escucharon con atención en un discurso que, en algunos momentos, calificaron como “una especie de plan de gobierno”. Un paso más.
En esa estrategia, en la que plantea que lo que debe continuar es el modelo y no necesariamente quien lo conduce —ya que no lo nombra—, la senadora no confirmó pero tampoco desmintió que hay cada vez más sectores enfrentados dentro del Gobierno. Un ejemplo de eso es lo que puede llegar a suceder con las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).

“Hay preocupación por ver qué pasa con las elecciones. No es lo mismo planificar el año con elecciones en agosto (PASO), octubre y noviembre (primera y segunda vuelta), que si solo vamos a la elección general. Pero no supo respondernos”, señaló una fuente que compartió el almuerzo de tres pasos.
La exministra no supo responder porque está “desentendida” del tema. El encargado de juntar los votos es Diego Santilli, el jefe de Gabinete. En el entorno de la legisladora aseguran que “el colorado dice que tiene los votos, y en el Senado no están. Ahora está con los gobernadores, que lo resuelva delante de Javier y de Karina. Que consiga los votos y listo”.
El gran ausente: el DNU 70/2023
Lo llamativo fue que, en medio del debate sobre el mercado y el modelo económico actual que se sucedía en todas las reuniones y conversaciones, la sesión del 15 de octubre, que podría derogar el DNU 70/2023, pasó inadvertida.
La oposición llamó a una sesión especial para derogarlo como consecuencia del debate que generó la Corte Suprema sobre la ley de Tierras. La particularidad es que si Diputados logra votar la derogación, no solo volvería a tener efecto la ley de Tierras, sino que también recobrarían vigencia los controles sobre prepagas y las restricciones al comercio exterior, además de las leyes de Abastecimiento y de Góndolas, entre otras.
Los diputados no pueden derogar solamente el artículo referido a la ley de Tierras, ya que los DNU se tratan “a libro cerrado”. Si consiguen los votos, todo vuelve atrás, porque el decreto ya fue rechazado por la Cámara de Senadores.
En ese contexto, los empresarios que estuvieron en IDEA plantean sus propios escenarios de cara a lo que van a planificar y contar a sus casas matrices o socios. El cambio en esas planificaciones pasa por si hay o no PASO, pero la gran mayoría entiende que habrá una segunda vuelta entre La Libertad Avanza y “el peronismo si se ordena”. Sin embargo, como pareció ser el mantra del mundo empresario este año, “todo es muy variable y parece que vamos a vivir 2027 en una montaña rusa, en una especie de serrucho”.
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