POLITICA
Malvinas y seguridad: una especialista advirtió que el proyecto incorpora facultades que exceden el reclamo de soberanía

Desde la ocupación británica de 1833, la Argentina sostiene su reclamo de soberanía sobre las islas Malvinas. Ahora, el Congreso analiza un proyecto de ley que podría ampliar las facultades del Poder Ejecutivo en materia de seguridad e inteligencia. La iniciativa prevé sanciones para las empresas que operen allí, pero también contempla la creación de un Consejo de Seguridad Nacional y medidas sobre desinformación y financiamiento.
Mariana Altieri, politóloga especializada en geopolítica indicó que esa combinación excede el reclamo territorial argentino. El caso de Malvinas está encuadrado por las Naciones Unidas como una cuestión de descolonización e integridad territorial, mientras las posiciones británicas e isleñas sostienen la autodeterminación de los habitantes.
Para Altieri, afirmar que las islas tienen ese derecho implica una falsedad: “Si vos decís que las Malvinas tienen derecho a la autodeterminación de los pueblos, estás desinformando”.
La especialista respaldó que Argentina desarrolle una campaña propia para responder a esas narrativas, pero rechazó que el proyecto vincule la cuestión de soberanía con campañas políticas, procesos electorales, terrorismo, interferencia extranjera o desinformación masiva.
“Están mezclando dos cosas y están poniendo a Malvinas como mascarón de proa”, afirmó Altieri en Infobae A las Nueve. Su planteo es que el Congreso separe los temas y trate con tiempo una eventual reforma de la política de seguridad y defensa.
Un Consejo de Seguridad Nacional con atribuciones cuestionadas
La creación de un Consejo de Seguridad Nacional funciona, según la analista, como un posible “caballo de Troya”: el reclamo argentino por las islas permitiría incorporar una estructura estatal cuyas funciones excederían la disputa de soberanía. “Te están metiendo una especie de ley base de seguridad con un consejo de seguridad”, señaló.
Argentina estableció una separación entre la defensa nacional y la seguridad interior durante la transición democrática. La Ley de Defensa contempla agresiones de actores estatales externos, mientras la seguridad interior se ocupa de problemáticas dentro del país.
Altieri sostuvo que esa distinción debe preservarse, aunque reconoció que el país necesita abordar cuestiones complejas como el crimen organizado, el narcotráfico, la protección de infraestructuras y las funciones de las agencias estatales. El debate, remarcó, debería tramitarse mediante una norma específica y no dentro de una iniciativa sobre Malvinas.
La politóloga cuestionó que el eventual organismo concentre definiciones vinculadas con defensa, terrorismo, campañas de desinformación e injerencia externa. También alertó que el proyecto podría otorgar al Ejecutivo mecanismos de actuación sin controles legislativos suficientes.
“Voy a correr al Legislativo, vos simplemente hacé esta ley que me va a dar un montón de facultades”, resumió Altieri sobre su lectura de la propuesta. A su criterio, cualquier organismo de esas características debe incorporar participación efectiva del Congreso.
La Secretaría de Inteligencia del Estado, antes denominada Agencia Federal de Inteligencia, figura entre los organismos con competencias delimitadas. Altieri indicó que esa dependencia puede aportar información al Ejecutivo, pero no tiene autorización para espiar a civiles sin causas ni procedimientos.
La posibilidad de intervenir de oficio ante asuntos definidos como seguridad nacional también despertó reparos. La especialista advirtió que el proyecto contiene “letras pequeñas” que podrían habilitar medidas sin trámites administrativos previos.
Las definiciones amplias, añadió, podrían abarcar asuntos sin relación directa con las islas: la Patagonia, los centros de datos, las actividades de organizaciones extranjeras o tensiones asociadas con pueblos originarios. Ese marco podría facilitar acciones represivas y usos judiciales de estas herramientas durante campañas electorales.
Las sanciones empresariales y el incentivo de Vaca Muerta
Las restricciones para compañías que desarrollen actividades económicas en Malvinas reúnen el respaldo de Altieri, quien recordó que la Cancillería argentina trabaja desde hace años sobre limitaciones vinculadas con la explotación de hidrocarburos. La politóloga propuso conservar ese capítulo y excluir de la ley los artículos relacionados con el Consejo de Seguridad Nacional.
Argentina inhabilitó a Navitas para operar en territorio nacional durante 20 años en 2022 por actividades vinculadas con las islas, según explicó la especialista. La sanción forma parte de las medidas destinadas a desalentar la explotación de recursos en una zona cuya soberanía permanece en disputa con el Reino Unido.

Las multas, sin embargo, no alcanzarían para detener a las empresas, sostuvo Altieri. La herramienta de mayor peso sería el riesgo de perder oportunidades de negocios en Vaca Muerta: “Las empresas no van a dejar de operar solo por las multas o las sanciones”.
“Sino por el miedo de perderse Vaca Muerta”, agregó sobre el posible efecto de las restricciones. La analista consideró acertado incorporar a los proveedores dentro del régimen sancionatorio, porque elevaría los costos de las operaciones petroleras y dificultaría la actividad en las islas.
La estrategia debería contemplar también la logística, los servicios prestados a petroleras y la explotación de recursos vivos marinos, áreas que podrían incrementar los costos de la ocupación británica. Altieri mencionó a Rockhopper y Navitas entre las compañías presentes en el área.
Las grandes petroleras internacionales no participan en esos proyectos porque se desarrollan en un territorio disputado entre Argentina y el Reino Unido.
Una ley limitada a sanciones empresariales podría transmitir previsibilidad a las compañías, mientras que una iniciativa que sume seguridad y defensa diluye ese mensaje. “Si vos mandás eso mezclado en un montón de otras cosas”, advirtió Altieri.
La politóloga propuso que el Congreso trate la iniciativa por partes o introduzca modificaciones para conservar las sanciones y retirar el resto de las disposiciones. “Si hacemos un consejo de estas características, hagamos un consejo serio”, sostuvo, al pedir controles, intervención parlamentaria y legitimidad para su funcionamiento.
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POLITICA
Pese al desgaste de Milei, los nuevos “outsiders” siguen agazapados y no logran cautivar a los votantes desencantados

El deterioro que sufrió la imagen de Javier Milei en el primer semestre del año y la crisis de liderazgo e identidad que atraviesa el peronismo alentaron a figuras extrapartidarias, como el banquero Jorge Brito, el empresario de medios Daniel Hadad o el pastor Dante Gebel, a amagar con dar un salto a la política para anotarse en la carrera presidencial de 2027.
De hecho, en el Gobierno admiten que les inquieta que pueda irrumpir un postulante de los márgenes del sistema que logre seducir a los desencantados con la gestión libertaria en los tramos finales y se quede con el premio mayor.
Pero ni Brito ni Hadad ni Gebel confirmaron que aún tengan deseos reales de participar en la disputa de poder del año próximo. Solo dieron indicios de que podrían considerar una postulación y de que apostarían a construir una alternativa a Milei y el kirchnerismo. En un momento marcado por la incertidumbre, dilatan la decisión hasta que se aclare el panorama. En rigor, aún no lograron cautivar o atraer la atención de un sector representativo de la ciudadanía, según los analistas de la opinión pública.
En sus estudios, Federico Aurelio, de Aresco, detectó que cerca del 25% del electorado aspira a que exista una oferta alternativa al Gobierno y al kirchnerismo o la izquierda. Sin embargo, remarca que Hadad, Gebel o Brito no lucen competitivos hasta ahora. “Hay una voluntad de la sociedad que haya una alternativa a Milei y Cristina, pero hoy ninguno de los eventuales candidatos de ese sector tiene el nivel de conocimiento para liderar ese espacio ni para tener esa intención de voto”, indica. Además, Aurelio remarca que para que una fuerza que represente a la tercera posición posea caudal electoral necesita “tener un solo representante”. En otras palabras: Brito, Hadad y Gebel deberían unirse para concentrar la atención de los votantes que rechazan tanto a Milei como al peronismo.
Según las mediciones de Juan Mayol, de Opinaia, Hadad tiene un 67% de conocimiento y Brito, 61%. Más complicado estaría Gebel, al que solo identifica un 43%. En una encuesta con 1.434 casos, solo el 2% dijo que votaría a Brito y el 1%, a Hadad, si se presentaran en las PASO. En el menú de opciones aparecían Milei (34%) y Axel Kicillof (17%). En tercer lugar, quedaron los indecisos (16%). Gebel no sumó apoyos. Los datos fueron recopilados a fines del mes pasado.
Con esos números en la mano, Mayol minimiza la probabilidad de que irrumpa un outsider que modifique el tablero político, como ocurrió con Milei en 2023. Hace tres años, ante un descontento generalizado, el líder de LLA fue el instrumento que encontró el electorado para castigar al sistema, a “la casta”. “No está claro qué van a proponer Hadad, Gebel o Brito. Milei tenía ideas disruptivas y se lanzó en 2021, después de la cuarentena por la pandemia de coronavirus, con un diagnóstico y una propuesta. Hoy hay varios candidatos en el medio y no veo que aparezca algo distinto”, puntualiza Mayol.
Según datos obtenidos en las últimas semanas por Casa Tres, que dirige Mora Jozami, al 35% de la población le preocupa más la chance de que vuelva el kirchnerismo que la eventual reelección de Milei en 2027. En cambio, el mayor temor para un 30% de la sociedad es que Milei continúe como presidente. En tanto, un 16% de los consultados respondió que le inquietan por igual ambas opciones.
Jozami observa que no será sencillo para un representante de la “tercera vía” o de una opción de centro ocupar esa vacante y aglutinar al variopinto grupo de los descontentos con Milei y el kirchnerismo. “Siempre se habla de tercer espacio, pero en realidad es el cuarto, porque no está la izquierda”, comenta. A su vez, vislumbra que es improbable que una nueva figura ajena al sistema pueda convertirse en un retador temible para Milei. Nota que, tras el ascenso del libertario, ya se habría agotado la idea del outsider “salvador”.
Hugo Haime también presagia que son bajas las probabilidades de que aparezca un outsider o una tercera vía que tenga posibilidades de protagonizar la contienda del año próximo. Lo asocia a que el país vuelve a ingresar en “un proceso de polarización” y el espacio por fuera de los extremos es reducido. “Además, hay una demanda de alguien con experiencia; no veo la opción de un nuevo fenómeno Milei”, puntualiza Haime.
¿Candidatos de laboratorio?
Brito se mueve en las sombras como si planificara competir en 2027, pero aún no muestra sus cartas. Desde hace meses, Emilio Monzó y Nicolás Massot, dos exmacristas que intentan edificar una opción de centro que agrupe a peronistas y radicales que no comulgan con Milei ni el kirchnerismo, buscan convencerlo de que se sume a la pelea electoral. A Monzó y Massot se sumó Diego Bossio. “Ese espacio mide 15 puntos de largada y tiene 46 de potencial”, aventuran en el grupo que apuntala a Brito. Monzó tiene lazos con intendentes del PJ y mantiene el vínculo con los radicales Ernesto Sanz y Mario Negri, quienes pretenden plantar una propuesta a los dos polos dominantes -una reversión de JxC- y no descartarían sumarse a una interna con Brito en las primarias. De hecho, el tema ya se habló de manera informal entre los articuladores de ambos sectores.
Después del Mundial de EE.UU., el empresario y expresidente de River Plate comenzó a dar definiciones respecto de cuál sería su modelo de país o su visión de la economía. Elogió el ordenamiento de la macro que encaró Milei, pero advirtió sobre los problemas de competitividad y la falta de inversión en infraestructura. También sugirió que se requiere una reforma impositiva para dinamizar la economía.
Si bien evitó confirmar si evalúa postularse, la mesa de dirigentes que promociona a Brito ya tanteó a la mayoría de los consultores políticos. Por caso, Jaime Durán Barba, exestratega de Mauricio Macri, fue uno de los entrevistados. Quienes asesoran al titular del Banco Macro y de la empresa energética Genneia, que se reencontró con Sergio Massa en Córdoba durante el evento organizado por Natalia de la Sota, confían en que aún hay un margen de tiempo para instalarlo como candidato. Los expertos le transmitieron que en la actualidad las campañas son cortas y que es preferible mantenerse de incógnito y agazapado.
Hadad, el dueño de Infobae, anticipó que definirá si se lanza o no como precandidato a presidente a fines de noviembre, una vez que se conozcan los resultados de las elecciones intermedias en los Estados Unidos, las presidenciales de Brasil y los comicios parlamentarios en Israel. El periodista valoró los esfuerzos del gobierno de Milei para lograr el equilibrio fiscal e implementar reformas estructurales, pero consideró que el Presidente debería escuchar y tener más empatía con los argentinos que padecen los efectos del ajuste. Puso el foco en la necesidad de avanzar con una revolución educativa y reclamó un rol activo del Estado para acompañar los avances de la Inteligencia Artificial (IA). Tiene nexos estrechos con el poder político y el establishment financiero de los Estados Unidos, donde hay inquietud respecto de la sustentabilidad del proyecto de Milei.
Gebel, conductor y conferencista con ascendencia en el mundo evangélico, se mantiene replegado y dilata su decisión. Radicado en California, concentra sus energías en organizar el “Superclásico de la Juventud” en el estadio de Vélez Sarsfield, un show que prevé encabezar en diciembre y que marcará su regreso al país. La última vez que el influencer estuvo en la Argentina fue en abril pasado, cuando se reunió con gremialistas, empresarios y dirigentes políticos. Sus laderos en la Argentina son el legislador porteño Eugenio Casielles, uno de los primeros desterrados de La Libertad Avanza, y los sindicalistas Juan Pablo Brey y José Minaberrigaray. Ese grupo trabaja en el armado de una estructura territorial y ya cuenta con un sello partidario para competir a nivel nacional. Aún no saben qué hará Gebel, pero no descartan presentarse de igual forma, incluso en el caso en que el pastor termine declinando la propuesta. Por lo pronto, iniciaron contactos informales con los armados incipientes de Brito y Hadad.
Clima de incertidumbre
A casi un año de que los argentinos vuelvan a las urnas, el escenario está plagado de interrogantes que condicionan las definiciones. ¿Se mantendrán las PASO o no? ¿Se consumará la ruptura entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner? ¿Habrá un repunte de la actividad económica o se agravará el problema del empleo?
En concreto, el gran enigma es si el Presidente podrá ser reelecto. Según datos de Poliarquía, Milei cayó doce puntos en lo que va del año -de 54% a 42%-. La pérdida de apoyo se acentúa cuando se mira al universo de los votantes que apoyaron a Patricia Bullrich en 2023. En ese segmento el Presidente perdió más de veinte puntos.
Esas dificultades que atraviesa Milei explican los últimos intentos de Bullrich para diferenciarse del Gobierno y el apuro del establishment por hallar un potencial candidato pro-mercado. Buscan un perfil que mantenga el equilibrio fiscal, el corazón del programa de Milei, pero que se muestre moderado y dialoguista a la hora de discutir reformas para desarrollar la economía.
En ese contexto, en los últimos meses irrumpieron los nombres de Brito y Hadad. También se animaron a involucrarse en la pelea electoral los economistas Hernán Lacunza y Carlos Melconian. Ambos expresaron su intención de competir por la presidencia el año que viene.
A los encuestadores les cuesta creer que una tercera fuerza pueda romper la polarización kirchnerismo/antikirchnerismo o Milei/anti-Milei que ordena la oferta electoral en la antesala de 2027. Jozami asegura que estos espacios suelen ser atractivos en los años previos a una elección nacional, pero que pierden nitidez a medida que se acerca el momento de la votación.
Una prueba de ello es el rendimiento que tuvo en las últimas legislativas el sello de Provincias Unidas, el frente electoral que diseñaron un grupo de gobernadores dialoguistas. El espacio de centro impulsado por Maximiliano Pullaro, Martín Llaryora e Ignacio Torres cosechó apenas el 7% de los votos a nivel nacional.
Mariel Fornoni, de Management & Fit, opina que el escenario está abierto y que el resultado de la elección dependerá de la performance de la economía y de la praxis política de Milei. “Las elecciones las ganan y las pierden los gobiernos”, comenta. Fornoni remarca que actualmente el Presidente tiene un 37% de aprobación, según sus mediciones. Estima que el kirchnerismo podría alcanzar el 20% y que hay un sector del electorado que se siente huérfano. Pero la clave, pronostica, será si Milei logra o no retener su nivel de apoyo o si pierde más capital político en la carrera electoral.
“Si Milei llega a octubre con pocas posibilidades de reelección, veo una competencia muy fragmentada. Eso puede llevar a complicarlo al Gobierno porque le va a resultar más difícil ganar en primera vuelta”, puntualiza.
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POLITICA
Kicillof habló de una posible candidatura en 2027 con un mensaje al PJ: “Una alternativa no se construye desde una oficina”

Axel Kicillof dio este sábado la definición política más contundente de los últimos meses y arengó a construir una opción política para las elecciones presidenciales de 2027. Durante un plenario federal en Avellaneda, el gobernador bonaerense aseguró: “Cuenten conmigo para que el año que viene haya una alternativa para terminar con este modelo”.
La frase fue pronunciada ante dirigentes, militantes, intendentes y referentes del Movimiento Derecho al Futuro en un escenario atravesado por la reorganización del peronismo y las tensiones internas de Unión por la Patria.
“Estamos acá para comprometernos a construir una alternativa. No alcanza con resistir: tenemos que ofrecer una esperanza para el pueblo argentino”, planteó Kicillof durante su discurso, en el que también cuestionó el rumbo económico del gobierno de Javier Milei.
Además, dejó varios mensajes hacia dentro del PJ: “Una alternativa no se construye desde una oficina”. “Las nuevas canciones se componen colectivamente y de abajo para arriba”, agregó en referencia a las críticas recibidas por parte de La Cámpora por construir su propio espacio político.
POLITICA
Una hipótesis maldita en el camino a la reelección

Patricia Bullrich actúa como un termómetro que mide la salud de los proyectos políticos que integra. Su rebeldía en capítulos contra Javier Milei combina minuciosamente espontaneidad y cálculo. Primero se indigna, después se ríe. Es pronto para afirmar si pergeña una candidatura presidencial desde las entrañas del oficialismo, pero con palabras, canciones y gestos irónicos alumbra una duda inconfesable que atraviesa a militantes y aliados del gobierno libertario: ¿y si el plan económico no está funcionando?
El pataleo de Bullrich porque no le habían avisado de los recortes adicionales en el área de Discapacidad incluidos en el proyecto de presupuesto coronó una semana incómoda para Milei. Al desorden interno se sumó una oleada de estadísticas oficiales que estropearon los festejos cotidianos por el éxito histórico que atribuye a sus políticas.
El lunes, el Presidente le dedicó cinco horas a aleccionar a sus ministros y sus legisladores sobre los fabulosos resultados del programa y el destino inevitable de crecimiento sostenido si se mantienen el superávit fiscal y la restricción monetaria. Tres días más tarde el Indec publicó las cifras que corroboran una caída del 0,6% en la actividad en el segundo trimestre. Se contrajeron de manera significativa el consumo privado y la inversión, que se desinfla desde hace más de un año. La tasa de desempleo subió 3 décimas. Al día siguiente el Banco Central reveló que en julio continuó al alza la mora crediticia de las familias, un problema que Milei describe como una mentira inventada por sus enemigos.
Los indicadores adelantados del tercer trimestre muestran que la industria, la construcción y hasta la minería tuvieron un flojo desempeño en julio. Agosto y septiembre varía según quién lo estime. Pero en el oficialismo asusta la perspectiva de otro período de caída, lo que técnicamente pondría a la Argentina en recesión. Es una hipótesis maldita que a toda costa ansían evitar, justo en el momento en que la mesa política del Gobierno se impuso acelerar la ejecución del plan de reelección.
Milei despotrica contra los que le piden cambios. Cree que lo tientan a emitir y acelerar el gasto. No piensa arriesgar la desinflación y la calma cambiaria, dos tesoros de su gestión. “Darle rosca a la política monetaria sería pegarnos un tiro en los pies”, insistió esta semana.
En la intimidad les dice a los suyos que no le importa perder unas elecciones. Habla como si le sedujera el papel de incomprendido, el derrotado por “hacer lo que hay que hacer”. Fantasea con ganarse la vida dando conferencias por el mundo y eso requiere un relato en el que la rendición no encaja.
El presupuesto mantiene la impronta de recorte sin fin, a pesar de que el ministro de Economía, Luis Caputo, había dicho en junio que la clave pasa ahora por recaudar más “porque seguir generando superávit vía ajuste fiscal ya es muy difícil”. El superávit se mantiene, pero los ingresos impositivos siguen cayendo, según las últimas cifras oficiales.
El récord de exportaciones, producto de la cosecha y del boom petrolero, alimenta ilusiones. En la Casa Rosada apuestan a una paulatina recuperación del salario por efecto de la menor inflación y que se reavive el consumo popular antes de fin de año gracias a la baja de tasas. Nada que se parezca a una fiesta.
Que el proyecto de presupuesto volviera a podar las partidas para Discapacidad lo avaló Milei en persona, pese a que sus legisladores negociaban con otros bloques parlamentarios un alivio para el sector. También validó que se redujeran los fondos para universidades y se eliminara la actualización automática de la Asignación Universal por Hijo (AUH). Caputo lo puso por escrito, sin avisar a los integrantes de la mesa política con los que se reunió el martes. Cayó como dinamita en el Congreso.
“Me toman por tonta”, se brotó Bullrich. Martín Menem, leal ejecutor de Karina Milei, se movió con sigilo en lugar de sobreactuar fastidio. Consiguió aval para continuar los contactos con los opositores dialoguistas con el fin de no profundizar el ajuste en Discapacidad. A la par se anunciaba el proyecto sobre Malvinas, en el que el Gobierno incluyó artículos que penalizan “la manipulación de la opinión pública” a partir de noticias falsas. En nombre de la patria y la soberanía se esboza allí una ley mordaza. A los aliados libertarios les iban subiendo minuto a minuto el precio de la lealtad.
Los cambios en los subsidios para los sectores más pobres pusieron los focos en Capital Humano, que con su gestión de los planes presume de haber levantado una eficiente barrera de contención social. “No discutí con nadie, no me peleé con nadie”, escribió el viernes la ministra Sandra Pettovello. En el Gobierno dicen que, con o sin movilidad automática, la asistencia se mantendrá actualizada con el valor de la canasta básica. Eso no quita que integrantes del ala económica del oficialismo crean que se debería ajustar esas partidas, que en los años de Milei crecieron por encima de la inflación.
“Hay mucho más gasto para recortar y muchos más impuestos para bajar”, declaró Milei en una entrevista que le concedió a The Economist. El Presidente se preocupó por destacarla, en pleno torbellino oficialista, con un tuit al que adosó la muletilla irónica que usa para alardear de su atracción internacional: “Fenómeno barrial”. No se percató -o no le importó- que el posteo en el que la revista británica destacaba su frase terminara con la siguiente apreciación editorial: “Con su índice de aprobación neta personal profundamente negativo, el experimento de libre mercado de Javier Milei pende de un hilo”.
La última encuesta de Poliarquía muestra que sus niveles de imagen no repuntan después de una caída fuerte de enero a junio. Ese estudio destaca especialmente una pérdida de apoyo entre los votantes de Bullrich en 2023: en ese segmento cayó 8 puntos en un mes y 18 en lo que va del año. También se acentuó su deterioro entre los sectores de mayor poder adquisitivo.
A ese público le habla Bullrich cuando pide “cercanía” con los que sufren. No usa “empatía” porque Milei prohibió esa palabra. Quiere ser la dueña del “sí, pero” en un movimiento político que sacraliza el culto a su líder.
Con ella, Milei juega un ajedrez retorcido. Es la única persona a la que le admite una crítica pública. Se preocupa por aclarar, cada vez que ocurre, que no le molesta. Como si al no reaccionar neutralizara la rebeldía. Este viernes Bullrich lo toreó con un video musicalizado con una canción de Lali Espósito, la intérprete de la que el Presidente ha dicho cosas horribles. Él ahora comentó que escuchó algunos temas y le gustaron. Malvinero y fan de Lali. Le falta prologar un libro de Keynes.
“Hoy no podemos plantearnos un quiebre con Patricia. Ella tensa la cuerda, pero si rompe pierde. Hay que ser estratégicos”, explica uno de los armadores del oficialismo.
Blindaje político
El plan para la reelección apunta a completar cuanto antes un blindaje político que surta un efecto equivalente a lo que busca Caputo en el terreno financiero con la “montaña de dólares” que acumula para prevenir episodios cambiarios durante 2027.
Milei cumple el rol de agitador que ya ensayó en Bahía Blanca, donde el viernes encabezó una caravana de simpatizantes. Irá a ciudades donde estén en marcha proyectos de RIGI, que simbolizan la esperanza de desarrollo que su gobierno vende.
Sus operadores se concentran en obtener antes de que termine octubre la reforma electoral que incluye suspender las primarias abiertas y obligatorias. El objetivo es retacearle al peronismo un instrumento para ordenarse en medio de su crisis irresuelta, pero también mostrar a los mercados que el gobierno libertario tiene una red de soporte partidista y territorial potente como para aspirar a un mandato más.
Por ahora los votos no están. Al ser una ley electoral se requiere una mayoría agravada (37 senadores y 129 diputados). Bullrich es quien más insiste con la necesidad de revisar el plan, lo que potencia las murmuraciones cerca de Karina Milei. En ese círculo sospechan que la senadora quiere que se mantengan las primarias para desafiar desde adentro al Presidente en caso de que la parálisis económica devalúe su figura. Ella lo niega.
Los gobernadores que pasaron por la Casa Rosada esta semana siguen lejos de dar el sí a la reforma. La persistencia del ajuste no ayuda a ablandarlos. “El equilibrio fiscal tiene que estar acompañado por equilibrio social”, dijo el peronista salteño Gustavo Sáenz después de reunirse con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, el encargado de destrabar la reforma.
La novela del presupuesto y la ley de seguridad nacional ahondaron la desconfianza de los dialoguistas. Pero las gestiones no paran. El avance más claro ha sido con el Pro, a partir del momento en que la hermana presidencial dispuso el deshielo con Mauricio Macri. En la Casa Rosada admiten que hay voluntad de despejarle el camino a Jorge Macri para la reelección, algo que parecía impensado seis meses atrás. Realismo puro. Esperan como gesto que el partido amarillo confirme el apoyo a la cancelación de las PASO y que desactive la idea de una candidatura disidente, como la que encarna el economista Hernán Lacunza. El macrismo se ilusiona, pero no baja la guardia.
A los radicales amigables, como los que gobiernan Mendoza, Chaco y Corrientes, los imaginan también adentro. Aunque Milei no se prive de incomodarlos como cuando dijo, este miércoles, que “Alfonsín se fue del gobierno como una rata con 5000% de inflación”.
Los alfiles de Karina confían en que fluirán alianzas con gobernadores cordilleranos –ganadores del modelo- como el neuquino Rolando Figueroa o el sanjuanino Marcelo Orrego. También cuentan al chubutense Ignacio Torres, al entrerriano Rogelio Frigerio y al peronista catamarqueño Raúl Jalil. Sáenz es siempre escurridizo y con el tucumano Osvaldo Jaldo esperan competir a nivel local y después pactar para las elecciones nacionales.
Distinto es el caso de Martín Llaryora, de Córdoba. “Ahí vamos a competir para ganar”, añade una fuente parlamentaria que integra el comando de campaña libertaria. En Santa Fe esperan acercar posiciones con el radical Maximiliano Pullaro, aunque todavía es una relación trabajosa.
Pronósticos fallidos
Un Milei a la baja en las encuestas resulta menos atractivo como aliado para una clase política enfocada en retener posiciones de poder. ¿Por qué eliminar una herramienta de competencia electoral, como son las PASO, si el que lo pide no puede garantizar el triunfo?
A Milei y Caputo ya no les funciona la varita mágica de los pronósticos exitistas. Abril, mayo y junio eran los tres primeros meses de los “18 mejores de la historia argentina” que anunció el ministro. Terminaron con una caída de la actividad. El Presidente alardeó con que iba a hacer un concierto para festejar que el índice de precios mayoristas de julio había empezado “con 0” y que eso anticipaba el fin de la inflación. Agosto acaba de dar 2,1%. Los dos dijeron que el problema de la mora bancaria era cosa del pasado antes que un nuevo indicador mostrase que sigue creciendo.
“Nosotros no creemos en las proyecciones”, dijo Milei el miércoles, al defender los trazos gruesos del presupuesto 2027. Tal vez sea mejor así. Antes que adivinar el futuro, le urge salir del laberinto del ajuste que solo conduce a más ajuste. Es la verdadera batalla cultural que libra: demostrar que un programa liberal en la Argentina puede terminar de otra forma que en una recesión o, con suerte, en una larga temporada de estabilidad mediocre.
rebeldía,una caída del 0,6% en la actividad en el segundo trimestre,alza la mora crediticia de las familias,artículos que penalizan “la manipulación de la opinión pública” a partir de noticias falsas,https://t.co/rGNwbs1BuA,September 16, 2026,Martín Rodríguez Yebra,Javier Milei,Conforme a
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