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Marcos Rojo se disculpó con el hincha de Racing, pero se defendió de las críticas: “Cuando tengo un mínimo error, piden mi cabeza”

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Marcos Rojo quedó en el ojo de la tormenta en Racing. El experimentado marcador central recibió una dura sanción de cuatro fechas en el Torneo Apertura por sus insultos al árbitro en la derrota contra River Plate. Algunos días más tarde, tuvo un gesto que generó polémica al reírse junto a Cristian Medina tras la caída contra Botafogo en el último minuto por la Copa Sudamericana.

Después de una semana convulsionada, el defensor habló con el programa de ESPN F12. “Estos días estoy tratando de seguir trabajando, seguir enfocado como venía hasta ahora. Hay que salir adelante. Aprovechar para pedir disculpas si a alguien le molestó lo que pasó el otro día en la Copa Sudamericana. Porque lo que pasó con River, son cosas que pasan en el fútbol. Pero lo del otro día capaz se sacó de contexto, era aclarar eso. Pedir disculpas”, argumentó el ex Boca Juniors en el inicio.

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Respecto a su expulsión contra el Millonario, explicó: “No lo hago intencionalmente. De hecho, en la jugada con Martínez Quarta y Fausto Vera, sinceramente no lo veo. Estoy forcejeando con los dos y después sale de la jugada porque no me marcaba, y yo estoy tratando de sacarme de encima a Fausto porque la pelota va para un costado. Estoy forcejeando y cuando me zafo, veo que le pego y me di cuenta que lo golpeé en la nuca. Él ni siquiera estaba en la jugada, estaba saliendo. Cuando le pegué ya sabía que me iban a expulsar, estaba clarísimo”.

A esto, sumó: “El referí ya venía advirtiéndome desde que empezó el partido. Me acerqué a hablar con Montiel y Acuña y les dije que no lo había visto. Estaba claro que me iban a expulsar. Pero no lo busqué. Tengo 36 años. ¿Qué gano con meterle una piña a un rival? Con todas las cámaras que hay, con el VAR, con todos los ojos puestos en mi. Sería algo muy tonto de mi parte hacerlo. No tuve ninguna intención. No lo veo a él. Estoy forcejeando con Fausto Vera y se me va la mano a Martínez Quarta. No tengo ningún problema con él y no tendría porqué pegarle una piña”.

Marcos Rojo se mostró molesto por las constantes críticas que recibe y aseguró que es “injusto” que midan sus acciones de una forma diferente que al resto. “Yo lo siento. No quiero ponerme en víctima y decir que están todos contra mí. Pero la realidad es esa. Cuando tengo buenos partidos no escucho a nadie hablando de mí. Pero cuando cometo el mínimo error están toda la semana hablando del tema y pidiendo mi cabeza después de cada partido malo que tengo. Molesta un poco y te termina condicionando. Lo que me gusta hacer es jugar al fútbol”, analizó.

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El defensor también aprovechó la ocasión para pedirle disculpas a Sebastián Zunino, árbitro del duelo contra River al que insultó tras la expulsión. “Son cosas del juego. Voy a protestar como lo hacen cinco jugadores más. Todo el mundo protesta. Pero parece que el único que no puede decir nada soy yo adentro de la cancha. Se la pasan sacándome amarilla por cualquier cosa. No quiero entrar en el tema de los referís. Aprovecho para pedir disculpas (a Sebastián Zunino), ya que si bien dije cosas que no estaban en su lugar el otro día, era un cúmulo de cosas que fueron pasando. Nunca tuve una pelea con un árbitro o rival. Son discusiones normales que se dan todos los partidos. Es aclarar eso”, argumentó.

Al mismo tiempo, el defensor explicó la situación al finalizar el duelo contra Botafogo en la que quedó en el foco por hablar con Medina. “Pasa lo de River y justo el otro día en la Sudamericana, saben que estoy hablando con un excompañero y me estoy riendo de una cosa que me está diciendo un compañero que lo conozco desde los 17 años. Conviví mucho con él. Me hizo un comentario, por ahí no era el lugar o el momento, pero yo soy así. El que me conoce sabe que me estoy riendo todo el día y me la paso haciendo bromas. Disculparme con la gente, que es la que sufre. Si les molestó que justo me enfocó la cámara cuando me estoy riendo con un excompañero, pedirles disculpas. Me equivoqué, lo admito”, aseguró.

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El pedido de disculpas a sus compañeros y sus errores contra River: “Ya tuve la charla que tenía que tener con mis compañeros. Les pedí disculpas por lo que había pasado. No solo por eso, sino por todo. El error que yo cometí en el primer tiempo que condicionó un partido que era muy parejo. Estábamos jugando de igual a igual, lo estábamos haciendo muy bien. Las chances más claras las habíamos tenido nosotros. Con el dolor que me fui es que sentí que el partido se escapó y lo perdimos después de esa jugada. Fue mala suerte, le erré a la pelota. Pasa en todos lados. Le pasó el otro día a Neuer que a los 30 segundos regaló un gol para pasar a una semifinal de Champions. Es muy normal, pero parece que cuando me equivoco yo me tienen que echar de los clubes”.

La sanción de cuatro fechas que recibió y si sus insultos fueron una descarga: “De la sanción no sé nada. Terminé de entrenar recién y me estoy enterando ahora. El golpe existió y sabía que iba a irme expulsado. Los insultos fue un cúmulo de cosas que fueron pasando a lo largo del partido. El error, la expulsión, cómo se dio. Las charlas que ellos también nos dicen no se escuchan. Terminé explotando y no estuve bien. No somos un ejemplo para nadie haciendo estas cosas. Si me dieron cuatro fechas tendré que aceptarlas. No esperaba nada”.

Las críticas que recibe por sus lesiones: “Ahora estoy mucho más tranquilo con las lesiones. Yo siento que me lesiono y sale en todos lados, hablan toda la semana. Y es difícil. Después tenés que salir a la calle. Acá no tanto, pero en Boca fue difícil. Siento que si se lesiona otro no pasa nada, pero me lesiono yo y está en todos lados”.

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Cómo es su forma de jugar y la relación que tiene con sus rivales: “Siempre fui así en mi carrera sin importar la camiseta que tenga puesta. Traté de dar lo mejor, de luchar con todas mis armas. Que me he equivocado, seguro. Me voy a seguir equivocando, seguro. Pero siempre fue tratando lo mejor por el club que represento. Si tengo que hablar con el referí o forcejear con alguno por defender a un compañero lo voy a seguir haciendo porque es mi forma de jugar y de entender el fútbol. Nunca es desde el lado de la mala intención. Cualquiera te lo puede decir, yo jamás traté mal a algún rival o le dije algo fuera de lugar. Son cosas normales dentro del campo de juego”.

La recordada lesión a su compañero Santiago Sosa en la cara: “No es lindo verlo. Fue una jugada que yo no lo veo a él, terminamos chocando los dos. Fue una desgracia que ninguno de los dos buscó. Lo que más me dolió fue escuchar o leer que lo hice al propósito. Qué están hablando. Lo escuché, que lo quise lastimar. Es lo que me molestó. Han inventado que no me quiso saludar. Esos detalles que buscan siempre generar un problema y meterme en el foco”.

Si va cambiar su forma de jugar: “Mi forma le molesta a la gente o al rival. Cuando estaba en Boca todos me festejaban, mismo en Estudiantes. El pelear, discutir con el árbitro, los rivales. Pero cuando no te tienen de su lado les molesta. Es mi forma de jugar. Ya tengo 36 años, no voy a cambiar mi forma de jugar. Obvio voy a tener más cuidado. No soy un jugador mal intencionado. Soy bruto, es mi forma de jugar. Soy un central que le gusta la fricción y voy con todo”.

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Su carrera y sus metas de seguir jugando de manera profesional: “Gracias a dios hice una muy buena carrera y podría estar en mi casa tranquilo sin estar teniendo problemas o amargándome. Pero decido estar acá, en un club grande. Seguir compitiendo. Es el club ideal para competir y pelear campeonatos. Si sacás el error y la roja, estaba teniendo un gran partido con River. Ese error marcó el partido y la rematé con la roja. Pero si lo analizás, había hecho un gran partido”.

“Cada vez que me toque entrar a la cancha voy a dar todo, como lo hice siempre. Me voy a equivocar, pero siempre fue buscando lo mejor para mis compañeros y el club que defiendo. La gente de Racing tiene que estar tranquila que yo voy a dar lo mejor hasta el último día”.

“Yo siento el fútbol así. El día que no lo sienta más así, me quedaré en mi casa. Cuando estoy adentro de la cancha lo vivo al 100. Trato de defender al club y a mis compañeros en todo momento. Soy así y lo voy a seguir haciendo”.

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Cómo piensa que quedó la relación con los hinchas: “A nadie le gusta el murmullo o que lo silben en su cancha. Es la realidad. El otro día me tocó empezar el partido y la gente me aplaudió. El cariño siempre lo sentí y me gustaría que siga de la misma forma. Jamás le falte el respeto a esta camiseta”

La posibilidad de marcharse de Racing y su relación con los hinchas: “La chance de ir a Estudiantes fue real. Pero cuando me tocó jugar acá el primer partido, la gente me aplaudió. Me trató muy bien todo el tiempo”.

Su futuro en Racing: “Hasta junio yo tengo contrato y voy a dar el máximo hasta el último día que voy a estar acá”.

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Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

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Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.

Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.

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La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.

La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.

El debate entre origen innato y aprendizaje social

La investigación psicológica asocia la expansión corporal con emociones positivas como alegría, orgullo y triunfo en el deporte (Erik Williams-Imagn Images/REUTERS)

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.

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La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.

Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.

La comparación con los chimpancés y sus límites

La lectura del lenguaje corporal depende de la velocidad, la trayectoria y el contexto social en que ocurre el gesto deportivo (REUTERS/Dylan Martinez)

Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.

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“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.

La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.

El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.

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Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas

Lionel Messi celebra con los brazos arriba, durante un partido del Inter Miami (Crédito: Nathan Ray Seebeck-Imagn Images)

La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.

Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.

Middle East,Soccer,Sport

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Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

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Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.

“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.

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El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.

Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista

Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.

La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina

Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).

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Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.

Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.

Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.

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El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

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Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.

El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.

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La reacción que lo dice todo

La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.

La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.

La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.

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Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows

Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.

Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.

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En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.

“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.

Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.

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North America,Sport,Tennis

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