ECONOMIA
Más allá del fútbol: cómo es el intercambio comercial de la Argentina con Austria, Argelia y Jordania

El Mundial de fútbol no solo enfrenta selecciones en la cancha. También pone en primer plano vínculos que, en el comercio internacional, funcionan con lógica propia: la de los granos, los lácteos, las carnes y las materias primas que Argentina envía al mundo. Los rivales de la Albiceleste en la fase de grupos —Jordania, Argelia y Austria— son mercados con dinámicas muy distintas, pero con un denominador común: el sector agroindustrial argentino ocupa en todos ellos un lugar central.
Así lo analiza la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) en un informe elaborado por Guido D’Angelo y Emilce Terré, que repasa los principales números del intercambio bilateral con estos tres países y con las naciones anfitrionas del torneo.
El maíz, la soja, los lácteos y la carne son los productos que aparecen con mayor frecuencia en ese mapa exportador. Y aunque las cifras varían según el destino, el patrón se repite: Argentina exporta commodities y productos agroindustriales, e importa desde esos mercados insumos o bienes industriales. La cancha del comercio exterior, en ese sentido, tiene reglas distintas a las del fútbol.
El último de los rivales de Argentina en la fase de grupos es, al mismo tiempo, el que presenta el mayor potencial de crecimiento en la relación comercial. Jordania compra a la Argentina maíz en grano y harina de soja para alimentación animal, además de cebada, queso mozzarella y merluza.
El país árabe integra la región de Medio Oriente, que según la BCR representa “el segundo superávit comercial más importante del comercio exterior argentino”. Eso ubica a toda la región —y a Jordania como parte de ella— como un destino estratégico para las exportaciones nacionales.

De acuerdo a los datos publicados por la BCR, elaborado en base a informes de Indec, en 2025 la Argentina logró exportaciones por USD 728 millones a Jordania, con una fuerte participación de la soja y el maíz.
El informe señala que, con mejores condiciones de acceso, Argentina tiene mucho potencial para ampliar sus ventas a este destino, especialmente en carne y cueros bovinos. Se trata de dos de los sectores donde el país tiene mayor competitividad relativa, y donde las barreras arancelarias o sanitarias pueden representar la diferencia entre participar o no del mercado.
En ese sentido, la relación con Jordania no es la de un socio consolidado, sino la de uno en construcción: hay un piso firme de intercambio en granos y derivados de la soja, pero el techo está más alto de lo que el comercio actual refleja.
Con Argelia, la relación comercial tiene historia. Argentina sostiene relaciones diplomáticas con ese país desde su independencia, en 1962. En términos económicos, Argelia es la cuarta economía de África, detrás de Nigeria, Sudáfrica y Egipto, y representa el 7% del PBI del continente. Con esos tres países, concentra cerca de la mitad de toda la economía africana.
En 2025, argelia compró productos argentinos por un total de USD 1.143 millones. El vínculo comercial bilateral tiene un producto dominante: el maíz. En 2025, Argentina exportó a ese destino 3,2 millones de toneladas de maíz por un valor de 575 millones de dólares. Ese volumen representó el 10% de las exportaciones totales de maíz del año pasado y explicó la mitad de todas las exportaciones argentinas hacia ese destino. El récord histórico de envíos maiceros a Argelia se registró en 2019, cuando se superaron las 4 millones de toneladas. En la última campaña, Argelia fue el tercer destino más relevante del complejo maíz, detrás de Vietnam y Egipto.

Detrás del maíz aparece la leche entera en polvo, que concentra prácticamente la totalidad de las exportaciones del complejo lácteo a ese mercado. Con más de 290 millones de dólares exportados en 2025, Argelia se posicionó como el segundo destino más importante para los lácteos argentinos, solo superado por Brasil. La BCR destaca que Argelia es uno de los principales consumidores de lácteos del mundo: según la FAO, el consumo promedio de leche allí alcanza los 145 litros por habitante por año, muy por encima de los 90 litros del promedio mundial.
El complejo soja también tiene presencia: en 2025, las exportaciones a Argelia superaron los 220 millones de dólares, con un 80% explicado por harina de soja y el resto por aceite. El volumen total exportado fue próximo a 1 millón de toneladas, lejos aún del récord de 2018, cuando los despachos superaron 1,8 millones de toneladas.
En lo que va de 2026, el trigo y los tubos de acero sin costura emergieron como nuevos productos que ganan peso en el comercio bilateral. Del otro lado de la balanza, Argelia es un proveedor relevante de urea para Argentina, siendo el tercer origen del fertilizante nitrogenado en 2025. La BCR remarca que Argelia “espera ser cada vez más protagonista de la demanda de productos agro de África”, lo que proyecta al país como un destino de creciente interés para el agro argentino.
El vínculo con Austria es el más modesto de los tres en términos de volumen exportador, pero no por eso irrelevante.
Los cueros bovinos, los vinos y los huevos son los principales productos agroindustriales que Argentina vende al país europeo. El intercambio bilateral superó los 100 millones de dólares el año pasado, un máximo desde 2015 según la oficina nacional de estadísticas de Austria.

Más allá del comercio directo, Austria tiene inversiones radicadas en Argentina en sectores como el maderero, el automotriz y los servicios informáticos. El informe advierte que los números bilaterales no capturan todo el intercambio real: más del 70% del comercio exterior austríaco es comercio intra-Unión Europea, y el puerto de Rotterdam actúa como el principal hub de recepción de exportaciones argentinas en el bloque. Desde allí, esos productos se distribuyen por Europa, y muchos terminan siendo consumidos en Austria a través de cadenas comerciales que no quedan registradas como exportaciones directas entre ambos países.
La BCR sostiene que “con el acuerdo Mercosur–UE vigente, emergen grandes oportunidades para ampliar aún más el comercio argentino–austríaco”. El acuerdo, que estuvo décadas en negociación, puede ser el disparador de un intercambio bilateral más profundo con uno de los jugadores de la fase de grupos.
El informe de la BCR también repasa la relación de Argentina con los tres países organizadores del torneo: Estados Unidos, México y Canadá, que integran el bloque comercial T-MEC —antes conocido como Nafta—. El dato curioso que rescata el texto: ese acuerdo trilateral fue firmado en Buenos Aires en 2018, como evento paralelo al G20 que tuvo lugar ese año en Argentina.

En 2025, el comercio con el T-MEC rompió récords históricos y marcó su máxima participación en las exportaciones argentinas en 20 años (más de USD 10.000 millones exportados). El motor fue Estados Unidos, que explica más del 80% de las exportaciones argentinas al bloque, con un récord histórico impulsado principalmente por la energía. Esa misma potencia es además el principal aportante de inversión extranjera directa al país.
Canadá, por su parte, alcanzó en 2025 niveles históricos de inversión en Argentina y es el segundo inversor más importante en la minería nacional. A finales de mayo de este año se llevó a cabo la décima ronda de negociaciones entre el Mercosur y Canadá para avanzar hacia un acuerdo de libre comercio. Y México, rival histórico en canchas de todo el mundo, es un socio clave del sector automotriz argentino y un aliado creciente de los complejos oleaginosos.
ECONOMIA
Clima de Negocios: la industria cruje en medio del contexto recesivo, el dólar, el RIGI propio y la pulseada por sobrevivir

“Venimos pidiendo hace dos años medidas de reactivación e igualdad de condiciones: nivelar la cancha y bajar los impuestos”
“Si nos sentimos agraviados, respondemos. No ayuda tener conflictos abiertos que no cambian nada”

“Hay diferencias, pero nunca dejó de haber diálogo con los funcionarios”


“Me preocupa que caiga la actividad, porque genera menor recaudación, menor empleo y es un espiral negativo que a todos nos impacta. Por supuesto que estoy preocupado”
“Ojalá que en el año electoral se puedan discutir los problemas de la Argentina en profundidad. Sin ataques sin fundamento ni golpes bajos”
Martín Rappallini,UIA
ECONOMIA
Se desploma el uso de efectivo: las extracciones en cajeros automáticos cayeron a la mitad en los últimos dos años

El avance de los pagos digitales impacta con fuerza en el uso de efectivo, que se ubica en los niveles más bajos de los últimos tiempos. La modificación en las costumbres del consumidor a moverse sin billetes es rotunda, especialmente entre los jóvenes, y se puede explicar con los números crecientes de transferencias, pagos QR y pagos con tarjeta, en especial de débito. Pero también se puede exhibir del otro lado: la red de cajeros automáticos cada vez se usa menos.
Las extracciones de efectivo muestran una caída pronunciada, según datos del Banco Central. En julio de 2024, el sistema registraba 99 millones de operaciones mensuales; dos años después, el total descendió a 46 millones, una reducción de más de la mitad. El retroceso se explica sobre todo por el menor uso de los cajeros automáticos, que pasaron de cerca de 90 millones de extracciones mensuales a poco más de 40 millones en ese período.

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La entrada en circulación del billete de $20.000 en noviembre de 2024 pudo haber contribuido a reducir la necesidad de hacer extracciones frecuentes, al permitir retirar montos más altos con menos unidades. Sin embargo, su efecto fue limitado por la inflación acumulada desde entonces, que redujo rápidamente el poder de compra de la denominación y, por lo tanto, su capacidad para explicar por sí sola la baja en el uso de cajeros.
Para impulsar la digitalización (o incomodar el uso de efectivo, como quiera verse), el Banco Central sigue sosteniendo un billete de máxima denominación con un valor muy bajo, de apenas 13 dólares. Tampoco modificó el límite por extracción que todos los cajeros deben entregar a clientes de otros bancos, que es de solamente $60.000. Pese a esas decisiones del BCRA, la cantidad de extracciones sigue en baja.
Si bien la red de comercios (supermercados, estaciones de servicio, farmacias y otros) en los que se puede retirar efectivo en la línea de cajas es extensa, su uso también mermó. Los datos no muestran que el retiro en comercios esté reemplazando al retiro por cajeros. Aunque su participación en el total es menor, el gráfico muestra que esta modalidad perdió operaciones durante la misma etapa, sin compensar el desplome de los retiros tradicionales. En el mismo plazo de dos años, las operaciones pasaron de 7 millones por mes a algo más de 3 millones.
Sin efectivo en las góndolas de supermercado
Otro dato duro para analizar el desplome del uso del efectivo es la estadística que publica mes a mes el Indec sobre los medios de pago en las compras de supermercado. Allí también cada vez se paga menos con billetes. A comienzos de 2021 explicaba el 32,5% de las ventas, mientras que en junio de 2026 representó apenas el 16,6%. En poco más de cinco años, su participación se redujo casi a la mitad, en línea con la menor circulación y utilización del cash.

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El espacio que deja el efectivo fue ocupado, sobre todo, por los otros medios de pago, cuya participación pasó del 5,3% al 15,6%. Allí se agrupan alternativas como transferencias, pagos con código QR y billeteras virtuales. Las tarjetas de crédito mantienen un lugar central —el crédito avanzó del 35,1% al 41,9%, mientras el débito se mantuvo cerca de una cuarta parte del total—, favorecidas por las promociones y descuentos frecuentes de los supermercados. Algunas grandes cadenas, incluso, emiten sus propias tarjetas. Sin embargo, el cambio también responde a una tendencia más amplia: el hábito del consumidor a no llevar dinero en efectivo.
El cambio de hábitos es tan fuerte que para los bancos el alcance de la red de sucursales y cajeros dejó de ser vital. Y la mayoría de las entidades, aún las más tradicionales, muestra más interés en crecer de manera virtual que en infraestructura física. Incluso para la banca pública se volvió más relevante actualizar y mejorar los canales digitales que asentarse en pequeñas localidades o barrios periféricos para estar presente con una oficina.
Los datos oficiales también muestran que la red de sucursales comenzó a achicarse. Hoy existen por lo menos 500 sucursales menos que cinco años atrás en todo el país. A la par de la aparición de los bancos digitales, las fusiones entre entidades registradas en los últimos años también eliminaron muchas sucursales. La cantidad de cajeros automáticos en la Argentina también comenzó a estancarse y se estabilizó entre 19.000 y 20.000 máquinas, con su consecuente costo en seguridad, mantenimiento y abastecimiento. Un incentivo más para que los bancos sigan impulsando la digitalización.
ECONOMIA
¿Crecimiento más lento, estancamiento o recesión?: las claves del debate sobre qué pasará con la economía argentina

La discusión viene recién ahora porque se fijan en el EMAE del Indec, que intenta hacer un PBI mensual. El debate actual es porque sólo crecen realmente tres sectores: el agrícola, el minero y el energético (Jorrat)

Hace años que no se hace un censo agrícola o un censo ganadero. Es difícil asignar números, sería interesante poder hacerlo, pero no tenemos los datos primarios, los censos (Jorrat)


La recesión más larga de los últimos 32 años tuvo lugar entre 1998 y 2002, duró 48 meses; la segunda ocurrió entre 2017 y 2020 (30 meses), y la tercera entre 2022 y 2024 (Jorrat)
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