CHIMENTOS
Maxi López y Daniela Christiansson tuvieron su primer entrenamiento en pareja tras el nacimiento de su hijo

Maxi López tuvo su primer entrenamiento con Daniela Christiansson: «Yo también estaba medio embarazado»
Entre cábalas, y una mezcla de entusiasmo y ansiedad, Maxi López vive al máximo el Mundial 2026. En ese marco, el exfutbolista sigue de cerca la actualidad del conjunto de Lionel Scaloni y realiza todo tipo de notas de color en el marco del certamen. Más allá de esto, en las últimas horas, el ex delantero vivió un momento especial junto a Daniela Christiansson al poder disfrutar de su primer entrenamiento en pareja tras el nacimiento de su hijo Lando.
“Hoy se entrena en familia. Estamos juntos con Dani. ¿Cómo te sentís?”, le preguntó López a su pareja, en un video para Vestuario stream, cuando ambos se encontraban en el gimnasio con ropa deportiva. Con una sonrisa en su cara, la modelo destacó hace cuánto tiempo no se encontraban en esa situación: “Lista. Se pasó mucho tiempo desde el embarazo”.
Fue entonces cuando, fiel a su estilo, Maxi eligió bromear al respecto y realizó un comentario sobre su físico: “Ahora vamos a volver, olvídate. Yo también estaba medio embarazado, ¿eh? Sacando la panza”. Así las cosas, la jornada continuó con movimientos suaves y de poco peso para Daniela, pero exigentes paran López.
Ante esta situación, el ex delantero decidió quejarse ante las cámaras: “Entre la nutricionista que me mira las historias y este que me levanta con Pavarotti, voy a renunciar a esto”. Luego, Maxi protagonizó una breve discusión con su entrenador cuando el exdelantero tomó su celular. Al verlo, el coach lo reprendió rápidamente. “Pará que están saliendo los nenes de la escuela y tienen que llevarlos a hacer deporte”, se quiso justificar el exdeportista.
Días atrás, Maxi López abordó públicamente los rumores sobre la cesárea de su pareja, Daniela Christiansson, tras el nacimiento de su hijo Lando en Suiza el 31 de diciembre. El exfutbolista explicó que la intervención fue una decisión médica, tomada junto al equipo del hospital de Ginebra después de más de cuarenta semanas de gestación, y negó que existieran motivos laborales. Las críticas surgieron a partir de una frase que pronunció: “vamos a hacerlo salir, si no me matan”.
Durante una entrevista en Los Profesionales con Flor de la V, por El Nueve, López rechazó las versiones que señalaban que la cesárea buscaba acelerar su regreso a la televisión. Relató que la recomendación médica llegó tras superar las cuarenta semanas de embarazo. Junto a Christiansson, esperaron la posibilidad de un parto natural hasta que los profesionales indicaron la necesidad de fijar una fecha por el peso del bebé y los riesgos para la madre y el niño.
En la charla, López fue enfático: “La primera es que no adelanté. Lo aclaro porque hay cosas que me guardo. Pero Dani no podía dar a luz. El nene pesaba mucho. Los doctores en Suiza le cumplieron el deseo de intentar un parto natural, pero le dijeron: ‘El nene no va a poder nacer por parto natural’”. Comentó que se evaluó la inducción, aunque los médicos la desaconsejaron por considerarla riesgosa.
López remarcó que “cada parto fue consensuado”, y mencionó también a Wanda Nara (a quien llamó Solange), madre de otros de sus hijos. Señaló que las decisiones siempre se tomaron en familia.
La frase “vamos a hacerlo salir, si no me matan” generó repercusión en redes y medios. López explicó que fue una expresión en tono humorístico dirigida al médico, en un intento por aliviar la tensión: “El 31 no quería salir el chico. Y le dije al doctor: ‘Vamos a hacerlo salir, por favor, que yo tengo que volver a cocinar, si no me van a cocinar acá arriba. Si no vuelvo, me matan’”.
Aclaró que suele desdramatizar y buscar el lado positivo en situaciones difíciles. Reafirmó que la espera por un parto natural fue una decisión personal y no existió presión vinculada al trabajo. Ante las especulaciones sobre su participación en MasterChef Celebrity, López respondió: “En 2026, junto a Dani, decidimos venir a vivir a la Argentina. Ahora tengo que buscar una casa, un hogar, para cuando ella pueda viajar con el gordo, ya esté todo listo”.
El médico personal de Christiansson y el equipo del hospital de Ginebra determinaron realizar la cesárea porque el bebé ya superaba los 4,4 kilos. “Nos dijeron que era por cuestiones de salud”, indicó López en diálogo con Infobae.
CHIMENTOS
Gustavo Yankelevich habló por primera vez de la violencia que sufrieron sus nietos: “Franco me dijo que su papá lo desmayó a golpes”

Durante doce años, la familia Yankelevich atravesó un secreto que recién ahora salió a la luz: la violencia que, según relató Valentín, sufrió junto a su hermano Franco durante su infancia de parte de su padre, Darío Giordano. El silencio se sostuvo mientras la Justicia definía la tenencia de los chicos, pero el testimonio del joven en una entrevista con Tatiana Schapiro para Infobae cambió ese escenario. A partir de esas declaraciones, este lunes Gustavo Yankelevich decidió hablar públicamente por primera vez en Intrusos (América).
A través de una comunicación telefónica, el productor se refirió a la situación que debieron atravesar sus nietos mayores, Valentín y Franco, y que mantuvieron en silencio durante 12 años. “Hacía solamente un mes que los chicos vivían conmigo”, comenzó. “Si mediatizábamos este tema, los nenes no iban a lograr su objetivo, que era que me pudieran dar la tenencia a mí”, relató, con la voz quebrada.
En ese momento, Gustavo recordó una de las frases que Valentín pronunció durante la entrevista con Infobae: “Mi abuelo me salvó la vida”. Al repetir esas palabras, el productor se emocionó y tuvo que interrumpir su relato. “Me estoy emocionando y me va a costar hablar”, expresó. “En realidad fueron muchos los que los ayudaron a los chicos, entre otros, ustedes”, sostuvo con referencia al periodismo.
“Los chicos hubieran querido hablar desde el primer día”, explicó. El productor detalló que, durante ese período, la tenencia de los adolescentes estaba sujeta a revisiones. “Entonces ellos no hablaban porque a mí me dieron la tenencia por tres meses y no podían volver a su casa. Hubiera sido un desastre”, afirmó. “Cada tres meses a mí me monitoreaban cómo estaban los chicos. No cada tres meses, todos los días monitoreaban”, aclaró. “Íbamos a tribunales y entonces no podíamos hablar. Aunque los chicos tenían ganas de decir su verdad, que era la verdad”, afirmó Yankelevich.
En otro momento de la entrevista, el productor remarcó el papel de Cris Morena, la abuela de sus nietos y su expareja. “La primera que notó esto fue Cris (Morena). Lo digo porque, como no está tan mencionada en la nota, pareciera que no lo hubiera notado o no hubiera actuado. Cris lo notó, y me habló a mí, me advirtió: ‘Está pasando algo raro, prestale atención a los chicos’”, relató. “Yo le empecé a prestar atención a los chicos. En principio pensé que era algo pasajero, pero cada vez era más fuerte y más grande”, sumó en la charla.
Acto seguido, el productor contó un episodio que protagonizó junto a Franco durante uno de los almuerzos que compartían: “Me dijo: ‘Abuelo, quiero ir a vivir con vos’. Pero no me dijo que le pegaban”.
Ante ese pedido, Gustavo intentó buscar una alternativa que permitiera que el adolescente pasara tiempo con él sin plantear, desde el comienzo, un cambio definitivo de convivencia. “Le dije: ‘Mirá, vamos a hacer una cosa. Voy a hablar con tu papá y le voy a pedir si te deja venir una semana conmigo y vemos cómo te sentís conmigo. Y después un día le pedimos y si vos querés, venís a vivir más tiempo conmigo’”, contó.
Yankelevich explicó que, cuando habló con Darío Giordano, decidió no mencionar que Franco quería mudarse con él. “Cuando yo me junté con Darío y le dije: ‘Darío, Franco me pidió si no podía venir una semana’”, detalló.
Según recordó, la respuesta que recibió fue tajante: “Y él me contestó: ‘De ninguna manera, yo soy el dueño. Hasta los 18 años van a hacer lo que yo quiera. No, de ninguna manera va a venir’”. Para Gustavo, esa contestación representó un punto de inflexión y lo llevó a advertir que la situación era más grave de lo que había imaginado. “Y ahí dije: ‘Guau. Acá está pasando algo más grande de lo que yo pensaba’”, recordó.
Preocupado, Yankelevich le pidió que le explicara el motivo de ese cambio. “Le dije: ‘Fran, yo soy una persona grande, acá algo pasa, me tenés que hablar’”. Según narró, el adolescente entonces le contó que su padre lo golpeó después de enterarse de que quería quedarse una semana con su abuelo.
“Me dijo: ‘Cuando papá se enteró que yo te pedí a vos de ir una semana a tu casa, me cagó a trompadas, me desmayó a golpes’”, aseguró el productor. Al recordar esa conversación, hizo una pausa y reconoció: “Recordar esto me cuesta mucho”. Con el paso de los meses, Valentín también empezó a hablar sobre lo que vivía. Gustavo contó que eligió sacar a los hermanos del colegio para que pudieran expresarse delante de él. De acuerdo con su testimonio, los dos repetían una misma frase sobre la convivencia en el hogar: “Cuando ustedes vienen a casa es una persona y cuando se van y cierran la puerta aparece el monstruo”.
La decisión de avanzar con una denuncia llegó tras el llamado de la madre de una amiga de Valentín. El joven hablaba con ella por teléfono y le describía lo que atravesaba. La chica se lo contó a su mamá, quien se comunicó con Yankelevich. “Ahí dije: ‘Hasta acá llegamos’. No había más tiempo”, expresó.
Desde entonces, el productor visitaba todos los días a Valentín en el colegio. “Iba al recreo largo para darle un abrazo y un beso, para que sienta amor”, dijo. También les pidió a Cris Morena, a Tomás Yankelevich y al resto de su entorno familiar que lo dejaran conducir las gestiones. “Yo me hice cargo de esto”, señaló. Según detalló, retiró a los chicos de la escuela con autorización de su padre y los llevó a realizar una denuncia. “Se fueron con nada, con su mochilita”, contó. Después, mencionó la intervención de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema y de la Defensoría Pública de Menores e Incapaces N° 6.
Yankelevich sostuvo que esperaron hasta las 23.30 para conocer una primera resolución. El juzgado autorizó que Franco y Valentín permanecieran con él durante el fin de semana y, el lunes siguiente, dispuso que lo hicieran por tres meses. “El lunes decidieron que se queden los chicos conmigo”, recordó.
A su vez, el productor también compartió un episodio que, según dijo, influyó en la evaluación de los profesionales. Franco movía los ojos hacia arriba con frecuencia y Gustavo creía que se trataba de un tic. Durante una entrevista con el equipo que intervenía en el caso, una médica le dio una explicación distinta: “‘Franco no tiene un tic. Eso que está haciendo de poner los ojos en blanco es porque le pegan en la cabeza’”.
“Estos son mis nietos, existen. No estamos hablando de ficción”, manifestó Yankelevich, quebrado por la emoción. El productor aclaró que la familia no buscó exponer el caso durante años porque priorizó el bienestar de los chicos. “Van a hablar de mí, van a decir que soy un monstruo, pero acá lo que me importa son ustedes”, contó que les aseguró.
Además, se refirió a la situación de Azul Giordano, la hermana menor de Franco y Valentín. Gustavo explicó que los profesionales sugerían que los tres hermanos vivieran juntos, aunque él pidió que la nena continuara con su padre. “Azul tenía seis años. Yo les pedí por favor que se quede con él, porque él nunca le había pegado a Azul”, afirmó.
Por último, Yankelevich señaló que decidió dar esta entrevista para que otras familias conozcan los recursos institucionales disponibles frente a situaciones de vulnerabilidad. “Los chicos piden a gritos que los escuchen”, sostuvo.
CHIMENTOS
Fran Yankelevich relató el momento más crítico que con su papá, Darío Giordano, con apenas 10 años: «Me cagó a trompadas, me desmayó a golpes»

El estremecedor testimonio de Valentín Yankelevich sobre la violencia que vivió durante su infancia junto a su hermano Franco volvió a poner el foco en el rol fundamental que tuvo su abuelo, Gustavo Yankelevich, para ayudarlos a salir de aquella situación.
En medio de la conmoción por sus declaraciones sobre Darío Giordano, el productor también compartió detalles de cómo empezó a sospechar que algo grave estaba ocurriendo y recordó la conversación que le permitió conocer una parte de lo que vivían sus nietos.
En diálogo con Intrusos, Gustavo reconstruyó el momento en que Franco se acercó a él para pedirle que lo dejara vivir en su casa. Sin embargo, en aquel primer acercamiento, el chico no le contó que sufría agresiones. “Franco me dijo: ‘Abuelo, quiero irme a vivir con vos’, pero no me dijo que le pegaban. Le dije: ‘Voy a hablar con tu papá y le voy a pedir que vengas una semana conmigo y vemos cómo te sentís, y un día le pedimos de venir más tiempo conmigo, si vos querés’”, relató.
La respuesta que recibió de Giordano durante esa conversación fue la que encendió una alarma en el productor. Lejos de aceptar la posibilidad de que su hijo pasara más tiempo con su abuelo, el padre de los chicos se habría mostrado terminante. “Cuando me junté con Darío, me contestó: ‘De ninguna manera, yo soy el dueño. Hasta los 18 años van a hacer lo que yo quiera’. Y ahí me di cuenta de que estaba pasando algo más grande de lo que yo pensaba”, recordó Gustavo.
LOS ESCALOFRIANTES DETALLES DE LO QUE VIVIERON LOS HIJOS DE ROMINA YAN
Aquella reacción le hizo sospechar que detrás del pedido de Franco podía haber una situación mucho más delicada de la que hasta entonces conocía. A partir de ese momento, Yankelevich comenzó a prestar más atención a los cambios de comportamiento del chico.
Según contó, una semana después fue a buscarlo al colegio para almorzar juntos, pero Franco permaneció callado durante todo el encuentro. La escena se repitió en otras dos oportunidades, hasta que Gustavo decidió preguntarle directamente qué le estaba pasando. “No puede ser que de pronto dejaste de hablar conmigo. Me tenés que contar qué pasa”, recordó que le dijo, intentando que su nieto pudiera confiar en él y explicarle el motivo de su angustia.
La respuesta de Franco fue tan contundente como dolorosa. “Abuelo, si vos le contás esto a papá me va a matar. Cuando se enteró que yo te pedí de ir a vivir con vos una semana me cagó a trompadas, me desmayó a golpes”, fue la estremecedora confesión que,
Ese relato de Gustavo, finalmente le permitió comprender la gravedad de lo que estaba sucediendo. El miedo del chico a que su padre se enterara de que había hablado con su abuelo también dejó en evidencia lo difícil que le resultaba pedir ayuda.
Gustavo Yanklevich, Valentín Yankelevich, Franco Yankelevich, Romina Yan, Cris Morena
CHIMENTOS
Vacaciones ensambladas, sensualidad al sol y amor familiar: los días de Cinthia Fernández y Roberto Castillo en Miami

Cinthia Fernández festejó su cumpleaños en Miami con sus hijas y su pareja, el abogado Roberto Castillo, y compartió una extensa galería de fotos que resumió los días de descanso entre playa, navegación, paseos y salidas nocturnas. “Que más puedo pedir, en mi cumpleaños feliz”, escribió la panelista al pie de las imágenes.
Lejos de Buenos Aires, la artista reunió a su familia para una escapada frente al mar. Las postales mostraron distintos momentos del viaje: desde selfies en el ascensor y caminatas por la arena hasta una tarde de navegación por la bahía, chapuzones en el agua y una salida nocturna en la ciudad estadounidense.

En varias de las imágenes, Cinthia Fernández posó junto a sus hijas durante una jornada de playa. Las tres aparecieron con trajes de baño y shorts de jean, tomadas de la mano mientras se dirigían a la costa. Detrás de ellas se distinguían reposeras, sombrillas y los edificios que forman parte del paisaje urbano de Miami.
En otra foto, la panelista se mostró junto a una de las chicas después de entrar al agua. Con el pelo mojado y una sonrisa, ambas se acercaron a la cámara para una selfie. También hubo una imagen dentro de un ascensor, donde Fernández posó junto a dos de sus hijas antes de salir.

Las fotos reflejaron una dinámica familiar de vacaciones: playa, jornadas al aire libre y recorridas compartidas. En una de las tomas, la conductora y sus hijas miraron el mar desde un punto elevado, con la playa y las palmeras a sus espaldas.
Uno de los planes que formó parte de la celebración fue un paseo en lancha junto a Roberto Castillo y las hijas de Fernández. Desde la embarcación, el grupo recorrió la bahía y tuvo una vista abierta de la costa, los puentes y los edificios de la ciudad.

Una imagen tomada desde la proa mostró a las chicas sentadas de espaldas, frente al agua, mientras la lancha avanzaba con una bandera de Estados Unidos en el frente. En otra postal, se observa la costa desde el mar y el perfil urbano de Miami al fondo.
Castillo también aparece junto a Fernández y las jóvenes en la embarcación. En una de las fotos, el abogado, con el torso tatuado, abraza a la panelista mientras los demás integrantes del grupo descansan en la cubierta.

Además de las escenas familiares, Fernández publicó una serie de postales con Roberto Castillo. La pareja se fotografió en la playa, en un espacio al aire libre rodeado de palmeras y también dentro del agua.
En una de las imágenes, el abogado le da un beso en la mejilla a la artista. En otra, ambos miran a la cámara, mojados y sonrientes. Las construcciones de la costa aparecen detrás de ellos en varias de las fotografías.

También compartieron un retrato tomado desde el agua, donde Castillo abraza a Fernández. Ella lleva una malla negra y él aparece sin remera, con varios tatuajes visibles en el pecho, los brazos y la espalda.
Las imágenes mostraron una celebración íntima, con tiempo de pareja y actividades junto a las hijas de la artista.

La escapada tuvo también un capítulo nocturno. Fernández y Castillo se fotografiaron tomados de la mano frente a una tienda de Louis Vuitton. La imagen fue tomada al caer la tarde y los mostró con un look distinto al de las jornadas de playa.
Para esa salida, Cinthia eligió un conjunto negro con remera de manga corta y minifalda plisada. Completó el atuendo con zapatillas blancas y una cartera estampada. Castillo llevó una camisa celeste abierta sobre una remera blanca, pantalón blanco, reloj dorado y sandalias negras.

La publicación incluyó además una postal de un edificio de la firma francesa y otras fotos de la ciudad, como parte del recorrido que realizaron durante el viaje.
La conductora eligió una frase breve para acompañar la galería, que combinó imágenes de playa, navegación, paseos y salidas con Roberto Castillo y sus hijas. “Que más puedo pedir, en mi cumpleaños feliz”, escribió.
Sin mostrar una torta ni una celebración formal, Fernández dejó en claro que el foco de su cumpleaños estuvo puesto en el viaje y en la compañía de su círculo íntimo. La secuencia cerró con nuevas postales de la lancha y una vista de la bahía, con la costa de Miami en el horizonte.
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