CHIMENTOS
Mica Viciconte y Fabián Cubero en “Lo de Pampita”: “Tenemos un cajón con juguetes y disfraces. Hay que innovar la pareja”
Micaela Viciconte y Fabián Cubero se conocieron en agosto de 2017 durante la transmisión de Un sol para los chicos, el programa solidario de El Trece que reúne a distintas figuras para recaudar fondos. Aunque ese primer encuentro no derivó en un romance, ambos dejaron una buena impresión y fueron sus amigos en común quienes les insistieron en que podían formar una gran pareja.
Tiempo después, Cubero consiguió el teléfono de Mica a través de una amiga que compartían y comenzó la historia de amor. Hoy llevan casi nueve años juntos y son padres de Luca, nacido en 2022, el primer hijo de la panelista y el cuarto del exfutbolista. Además, conforman una familia ensamblada junto a Indiana, Allegra y Sienna, las tres hijas que Cubero tuvo durante su anterior relación.
Antes de convertirse en una figura de la televisión, Micaela Viciconte nació en Mar del Plata y se instaló en Buenos Aires con el objetivo de trabajar como guardavidas. Su salto a la popularidad llegó en 2014 con Combate, donde rápidamente se destacó y dio inicio a una carrera que la llevó a participar en distintos programas de entretenimiento. En la actualidad integra el equipo de Ariel en su Salsa, por Telefe.
La carrera de Fabián Cubero, en cambio, quedó marcada por su extensa trayectoria en Vélez Sarsfield. Llegó al club en 1996 por recomendación del preparador físico Julio Santella, comenzó a trabajar bajo las órdenes de Carlos Bianchi y desde 1998 se consolidó como titular. Se retiró del fútbol profesional en 2020, con un homenaje acompañado por excompañeros y entrenadores, y mantiene el récord de ser el futbolista con más partidos disputados en la historia de la institución.
Aquí, los momentos más destacados de la charla:
—Fabián, ¿cómo fue para vos tener de vuelta a un hijo?
Fabián Cubero: —Para mí fue espectacular. Al principio estaba un poquito dudoso con el tema porque ya tenía tres. Y venía con bastante laburo con los chicos y ella venía primeriza y dijo: “Yo ya quiero uno”. Y yo le dije: “Bueno…”.
—¿Cómo fue esa charla?
Micaela Viciconte: —Le digo “Pongamos una fecha para comenzar a buscar”. Esto fue en febrero y él me dijo: “Bueno, arranquemos en diciembre”. Después “octubre”. No, le digo.
—Te la iba pateando…
FC: —Iba bajando de a uno, viste: “Bueno, septiembre”.
MV: —Yo ya me estaba calentando y le digo: “esperá”. Pasaron cuatro años y tenemos la idea de tener un hijo. Me dice no, que sí, que no, bueno… quedamos en abril. Y ahí empezamos a ir con los médicos y al toque quedamos. Yo sabía que él podía, pero uno tiene la duda si vos podés, no podés, ¿viste? Entonces dije bueno, voy y me hago el chequeo de todo y me sale que tenía como ovarios de cuarenta años y que era probable que tenía que hacer un tratamiento.
FC: —Ovarios más de otra edad, digamos.
MV: —Claro.
—Había que estimular un poco.
MV: —Claro. Y me acuerdo que saqué pasajes para ir a las Cataratas ese fin de semana. El médico me dijo: “Tenés este día, este día y este día”. Entonces le dije: “Tenemos estos tres días con uno descanso”.
FC: —Te tenés que preparar mentalmente para cumplir con los días.
MV: —Son días muy importantes. No es como que fluye, como que sabés que lo estás haciendo porque estás en búsqueda de eso. Me acuerdo que cenamos con un vinito, que esto, que lo otro, y fue en la primera. A los tres días sigue sin venir mi periodo. Le digo: “Andá a comprar un Evatest. No, comprá dos”, le digo, “porque si uno falla, tenemos otro”. Fue a comprar. Compró uno en vez de dos.
FC: —Yo soy mucho así.
FC: —Me mandaste a comprar de vuelta, ¿no?
MV: —Sí, porque me recalenté. Te dije dos.
FC: —Volví, tuve que ir a comprar otro.
—¿Y entonces…?
MV: —Probamos el electrónico y… marcaba error. Entonces me llevé el Evatest en el auto porque tenía que trabajar. Y en el medio de la pausa de la radio me voy al baño.
—¿Solita?
MV: —Sola. ¡La ansiedad que tenía! Y dice embaraza… la foto, es un horror. Estoy en un baño casi público y dice positivo. Y yo dije “¡no, no puede ser!”. Así que fue como muy rápido…
—¿No llegaste a diciembre?
FC: —No llegué a nada. Mi objetivo era diciembre, pero no lo cumplí.
—¿Qué pasa cuando se pelean?
FC: —Con ella se pudre, conmigo como que todo sigue igual, digamos. Yo no peleo, o sea…
MV: —No peleás porque yo creo que es de los hombres en general, no quiero hablar por todos, pero como que nunca saben qué hicieron, ¿entendés? Como que les decís: “Che, pero ¿yo hice eso?“. Como que no tienen ni idea. Y yo soy la mujer que necesita hablar. Para que todo esté bien, necesito hablar. Si vos estás tres días sin hablarme, esa pelota va creciendo y después va a ser cada vez peor ablandarme. Entonces, al otro día sentémonos. ”Che, ¿cómo hacemos?» Y esa es la parte que a él no le gusta. Entonces, ahí hay un problema. Termino yo: “Fabián, bajá que tenemos que hablar”.
FC: —¡Pará, que diga la verdad! Hay veces que yo le voy a hablar y me dice: “No, ahora no quiero porque estoy muy enojada, salí de acá”. Entonces, no sé cuándo sí, cuándo no. A veces muy temprano, a veces muy tarde.
MV: —Una vez al año.
FC: —No, he ido varias veces a hablar. “Che, amor, vamos a hablar”. “¡Salí de acá! Cuando esté enojada tenés que esperar un poquito…“.
MV: —Porque cuando me dice “no es tan grave”, para mí sí es grave.
—Mica, una vez dijiste que si te enojás no le hablás por un mes.
FC: —Es que ella es así.
MV: —He mejorado.
FC: —Ahora son veinticinco días, no es un mes.
MV: —Al principio de la relación sí, a veces los enojos me duraban mucho, pero me pasa que necesito también procesar un poco. Si hablo en caliente es peor. Yo necesito…
FC: —¿Ves cómo se pisa? Esas fueron las veces que le fui a hablar y me echó.
MV: —Si nosotros tenemos una discusión y automáticamente querés venir a hablar, no. Esperemos, bajemos ahí y a la noche o al otro día, hablamos. Vos venís automáticamente porque no querés que se pudra y decís: “Hablemos“.
FC: —Es que te juro que a veces digo no, bueno…
MV: —Es difícil.
FC: —Siento como que nada es grave. Ya está, no nos vamos a andar enojando, ya pasó, listo, ¿entendés? O sea, soy mucho de eso.
FC: —Mi cabeza siempre está en hacer maldades. Hoy en día es algo que todavía lo tengo como incorporado, te juro. Voy al colegio a buscar a las nenas y le toco bocina a las nenas sin que se den cuenta y las asusto. O sea, soy un nene, soy un chiquilín.
MV: —Nos divierte a todos, como que ya lo conocemos y es parte de su humor y lo aceptamos.
—¿A vos te hace bromas?
MV: —Todo el tiempo. Soy fóbica a las abejas, les tengo miedo. Veo una abeja y me voy a la mierda, corro. El primer viaje que hicimos, nos conocíamos poco y yo me duermo una siesta de una hora. Mi celular estaba en la mesita de luz y él me apoya una abeja muerta que encontró.
FC: —Había una abeja, la maté, la traje y la puse arriba del celular. Ella estaba durmiendo y yo se lo puse, porque me dio bronca que duerma. No podés ir a Miami y dormir una siesta. No existe.
MV: —No, casi me muero. Me dijo: “La fobia se va con más fobia”. ¡Casi lo mato!
FC: —Es mi teoría, que la fobia se va con más fobia.
MV: —Y el nene hace bromas, se pone las máscaras de Halloween.
—¡Ay, no, salió igual a él!
FC: —“¡Quiero asustar a mamá!”.
MV: —¡Es igual! Hace todas las mismas bromas. Es como muy gracioso.
FC: —Ella es muy pasional también en la intimidad…

—Eso los unió un montón entonces…
FC: —Sí, es muy fogosa, sí. Somos de innovar bastante nosotros como pareja. Tenemos una valijita también, ¿no?
—¿Una valijita con qué?
MV: —Y… siempre hay que innovar.
—¿Algunos juguetes, algunas cositas…?
FC: —Sí.
—En alguna entrevista dijiste: “Tengo muchos disfraces”.
MV: —Sí, hay de todo. Yo soy como más timida en ese sentido, pero bueno, hay que jugar, nos reímos.
FC: —Hay un montón de disfraces. De todo.
MV: —Porrista, enfermera… tipo angelito, tipo diablito. Mucho de encaje.
—¿Viene con acting?
MV: —No, te la debo. Es que me tiento, no puedo. Un día, en el departamento, no podía salir del baño, agarré un chupetín y dije: “No, no puedo salir con el chupetín”, es demasiado (ríe). Haciéndome, tipo, la colegiala. Digo: “Flaca, no, ya sos grande”. Y bueno… salí con el chupetín y nos cagamos de risa.
—¿Él también se pone disfraz?
FC: —No, yo no. A veces me gusta poner música, velas, masajes: yo armo todo de la nada.
MV: —Voy a dormirme y veo la camilla de masajes abierta y digo: “¡Oh, my God!”.
FC: —Hoy toca (risas).
MV: —La familia ensamblada, para mí, fue lo más difícil. Entender, aceptar, cuál era mi rol, cuál era el de él, cuál era el de mi hijo. A mí, eso es lo que más me costó.
FC: —Lo que más disfruto es cuando hay un buen vínculo de mis hijas con ella, ¿viste? Eso es lo que más tranquilidad me da. Si pasa algo y no fluye la relación y los vínculos de mis hijas con ella, me siento como mal, ¿viste? Me siento como en una encrucijada porque están mis hijas y está ella, y no es que uno lo divida, pero no son sus hijas, ¿entendés? Entonces, a veces estoy ahí como en el medio y es lo que más cuesta. Me gustaría que no nos preguntén más nada de nuestra vida privada…
MV: —No va a pasar.
FC: —Pero es parte de lo que somos, ¿no? O sea, tenemos una historia…
MV: —Ahora respondon ”No hablo del pasado». Esa frase la tomé de vos, Caro, y de verdad siento un alivio fatal.
FC: —Sí, así que sos una inspiración para nosotros.
MV: —Sos una inspiración. Me parece que no suma, la gente sabe quiénes somos. Ya está, no suma. Me parece que hay que vivir el presente, nuestra familia, nuestros proyectos.
FC: —Tratamos de no hablar… sí hablamos de nosotros, porque es justamente lo que dijimos hace un rato; es entender un poco el juego y no volver a caer en lo mismo, porque cualquier cosita es un disparador para que se viralice.
—Puede ser usado en tu contra.
FC: —Claro, porque viste que aparte los medios, a veces, ellos mismos se van generando. Me dijeron tal cosa…
—O te vienen y te agrandan toda la versión.
La pareja se sometió al ping pong de preguntas y respondió sin filtro cómo es su relación por dentro.
—¿Quién de los dos “roba” más?
FB: —Ella.
MV: —¡¿Yo “robo”?! ¡Ah, noooo!
FC: —Yo soy carismático, soy copado, soy agradable.
MV: —¡Pará, él está robando! Porque yo tengo mucha presencia, voy al frente, soy una mujer genuina, honesta, una mujer amiguera, empática, compañera.
FC: —Bueno, ella “roba”, porque yo la amo.
MV: —¡Ay, tomátela, es mentira! (ríe). Creo que es un conjunto de las dos.
FC: —Somos como parejos en ese sentido.
—¿Quién de los dos tiene siempre la última palabra?
FC: —Y ella, claramente. Ni lo dudo.
—¿Quién es más orgulloso?
FC: —Ella.
—¿Quién es el más probable que discuta por bolu…?

MV: —Él. Fabi no tenés ni fundamento cuando discutís. Yo no considero que discuto por boludeces. Para mí sos vos.
FC: —Y para mí son boludeces las que discutís vos. Además, yo no discuto.
MV: —No, pero cuando discutís, discutís por pelotudeces. Planteás cosas pelotudas.
—¿Como qué?
MV: —Boludeces, no sé… cosas cotidianas de la heladera. “Che, ¿no sacaste el churrasco?”. Son boludeces.
—Mejor discutir por eso que por cosas importantes. ¿Quién es más celoso?
FC: —No, en ese sentido, ninguno de los dos.
MV: —A mí me gustaría que a veces sea un poco más… algo. “Che, quién era?”, ¿entendés? Eso. Simple.
FC: —Ella es más de preguntar todo, en realidad. “¿Qué hiciste?”. “¿Dónde fuiste?“. “¿A qué avenida?“. “¿Por dónde pasaste?“. “¿Quién es?“.
—¿Y si lo ves en una fiesta charlando con una chica mucho rato?
FC: —Me c… a piñas, de una.
MV: —Si esa chica es una amiga, no pasa nada, pero…
FC: —Ah, pero enseguida pregunta, ojo. Cuando me ve saludando a alguien, “¿Quién era?» Y no puedo dudar porque ¿viste que a veces te pone nervioso cuando te apuran?
—Parece que ella es más celosa.
MV: —Yo observo, pero no le hago un reclamo. O sea, tiene que haber un fundamento o algo que me haga sentir incómoda, sí. Cuando yo le pregunto “¿cómo te fue», “¿qué hiciste?“, ”¿qué novedades hay?“, siempre le pregunto del lado de saber cómo le fue. Él lo toma mal. Y si no, ¡¿de qué hablamos?!
FC: —Es que te pregunta tanto que a veces dudo.
—¿Quién de los dos pidió perdón más veces?
FC: —Yo.
—¿Por qué?
MV: —Y, porque se equivoca más (ríe).
FC: —Porque ella siempre tiene la razón.
Disfrutá la antrevista completa en el video.
Fotos: Gastón Taylor
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Revelaron el dato más explosivo de la separación de Franco Colapinto y Maia Reficco y estalló el escándalo: “Él está en otra y ella…”

Se acabó lo que se daba. El amor que meses atrás había nacido entre Franco Colapinto y Maia Reficco se quedó sin nafta, a medio camino. Con las cuatro gomas pinchadas, fuera de pista. Podríamos seguir hasta el infinito con imágenes elocuentes sobre la ruptura entre Franco y Maia que salió a la luz en las últimas horas. Pero mejor pongamos freno de mano y repasemos lo que pasó.
La primicia de la separación la dio Pepe Ochoa en LAM, en modo enigmático. ¿El fondo y contexto del final de este amor? Según el panelista, una crisis personal del piloto oriundo de Pilar que le jugaba en contra a las condiciones de toda relación. Fue él, según señaló Pepe, quien reconoció que no tenía “ni energía ni lugar” que Maia merecía a su lado.
Larga historia hecha corta, lleno de presiones en su carrera en Alpine con la Fórmula 1, Franquito admitió que no está en su mejor momento para estar de novio, ni con Reficco ni con nadie. Al menos, por ahora. “Estaba enganchado con ella, se puso de novio, pero no le puede dar ni la energía ni el lugar que ella se merece como novia”, dijo Ochoa.
Lo cierto es que la parejita llevaba semanas sin verse y fue María quien, según contó el panelista, puso primera, agarró el teléfono y se la jugó con la pregunta que Franco intentó evadir todo este último tiempo, cuando su cabeza estaba puesto en la pista y en el Mundial. “Ella lo llamó y decidieron cortar porque él no estaba para esa. Él está en otra, para triunfar y hacer lo que quiere cuando quiere”, dijo.
LAS SEÑALES DE LA CRISIS DE FRANCO COLAPINTO Y MAIA REFICCO
Y aunque la noticia de la separación de Franco y Maia explotó recién ahora, hacía rato que había señales de que algo no andaba bien. Desde hacía varias semanas no se mostraban juntos y un detalle terminó de encender todas las alarmas: el 14 de julio, cuando ella cumplió años, Franco no le dedicó ningún saludo en sus redes, un gesto que contrastó con el que ella había tenido con él meses atrás, durante un viaje a París.
Como si fuera poco, empezaron a aparecer otros movimientos que alimentaron las sospechas. Marina Calabró contó que el piloto comenzó a repartir «me gusta» en fotos de otras mujeres, mientras que la actriz reaccionó a posteos viejos de Colapinto. Pequeñas señales virtuales que, en tiempos de redes sociales, suelen decir mucho más de lo que parece.
Mientras los rumores crecían, cada uno siguió enfocado en su propio camino. Franco continuó con la exigente temporada de la Fórmula 1 en Europa y Maia permaneció instalada en Los Ángeles, dedicada a sus proyectos artísticos. Ninguno salió a confirmar la ruptura, pero, a esta altura, todo indica que la historia de amor llegó a su punto final.
Franco Colapinto, maia reficco
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Sofía Jujuy conoció a su sobrino Beltrán a 10 días de su nacimiento: el curioso regalo que le trajo del Mundial

La modelo no estuvo presente el día del nacimiento pues se encontraba cubriendo el Mundial 2026 (Video: Instagram)
El Mundial 2026 le deparó a Sofía Jujuy Jiménez más de una alegría, a pesar del resultado final que tuvo la Copa del Mundo. Mientras la modelo e influencer seguía a la selección argentina desde Estados Unidos como parte del equipo de La Casa Streaming, su hermana Inés estaba cursando las últimas semanas de su embarazo y, en la previa a las semifinales con Inglaterra, su sobrino llegaba al mundo y el bebé que la convertiría en madrina, fiel a su estilo se mostró emocionada por la llegada del pequeño, a pesar de no haber estado presente en ese momento.
De regreso en Argentina, Jujuy publicó en sus redes un carrete de fotos que resumió todo lo que no pudo vivir en tiempo real. La primera imagen la muestra a ella sola, con un sweater amarillo y el recién nacido en brazos, mirándolo con una sonrisa que no necesita explicación. El bebé duerme envuelto en una mantita estampada, ajeno al alboroto que su llegada generó.
En otra de las fotos aparece la postal familiar completa: la mamá de Jujuy, ella misma sosteniendo a Beltrán e Inés, la flamante madre, las tres juntas y sonrientes alrededor del recién nacido. Una imagen que condensa tres generaciones en un mismo sillón.
El texto que acompañó las fotos fue tan directo como el vínculo que describe: “Lo que espere este día, te amo Beltru de mi corazón, me hiciste madrina bb, qué lujo, quiero mimarte, cuidarte, ser tu lugar seguro siempre, estar ahí cada vez que necesites, acompañarte en todas, complicidad y alegría, ahora todo tiene otro sentido”.


La última foto del carrete cerró el posteo con un guiño mundialista: Jujuy aparece a pura sonrisa mientras sostiene al bebé frente a una remera blanca con el escudo argentino y la inscripción “Gracias por hacerme hincha de Argentina”. La prenda remite directamente a una escena que recorrió los portales durante el partido entre Argentina y Austria, cuando la modelo festejó un gol de Lionel Messi con un grito que se volvió frase: “¡Te amo Messi! ¡Gracias pá por hacerme hincha de Argentina!”. Que Beltrán haya nacido en pleno torneo convirtió esa remera en el regalo perfecto.
Para Jujuy, la coincidencia entre el Mundial y la llegada de su sobrino cargó de sentido las semanas que pasó fuera del país. En el posteo también le dedicó palabras a su hermana mayor: “Inus, que campeona sos, una vez más, enseñándome el camino y lo valioso de la vida, tan hermana mayor, estoy muy orgullosa de vos y de Mau, Beltrán no pudo haber elegido mejor, felicitaciones a esta hermosa familia, los amo con mi alma entera”.
Un grupo numeroso de personas, muchas de ellas vistiendo camisetas celestes y blancas con los colores de Argentina, se observa en las gradas de un estadio. Varios individuos tienen pintura azul en el rostro. Los asistentes levantan los brazos y abren la boca, mostrando expresiones de euforia. Este metraje documenta la reacción de los aficionados durante un evento deportivo, específicamente un partido de la selección argentina de fútbol. La escena refleja una congregación de seguidores manifestando su apoyo. Es una cobertura de evento.
Días atrás, a través de una videollamada en el ciclo Que alguien le avise (La Casa), Sofía relató con lujo de detalles el instante en que se enteró del nacimiento de su sobrino. “Eran la una y media de acá y ya no dábamos más. Yo le estaba por decir al Guti: ‘Che, frenemos, mañana seguimos’.Y ese sacudón de Beltrán me enchufó así”, contó Jujuy, describiendo cómo la noticia le devolvió energía justo cuando pensaba en bajar los brazos, a la par que su pareja, Gustavo Hormaechea.
Mientras en Argentina la mayoría esperaba la definición del encuentro, Sofía permanecía atenta al celular en pleno viaje en su motorhome, esperando novedades familiares y sufriendo por el partido en simultáneo. “Entonces, ahí nomás los llamé, me atendieron, los vi, me llenó de energía y le metimos esas dos horas más que nos faltaban del viaje. Yo seguía llorando, veía el video veinte veces. En el medio de la emoción dije: ‘La pu… madre, me estoy perdiendo el nacimiento de mi sobrino’”, relató. La intensidad del momento la llevó a confesar que, por un instante, todo lo demás pasó a un segundo plano: “No les voy a mentir, dije: ‘Me chup… un huevo la Scaloneta, quería estar con mi sobrino, con mi hermana abrazándola’”.
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¡Enojo y reproches! Diego Latorre confirmó todo sobre el escándalo de Messi y su arenga: “El tiempo es sabio y ya falta poco para que hablen Messi y los demás futbolistas”

La derrota de la Selección Argentina en la final del Mundial 2026 dejó un sabor amargo. Pero más allá del dolor, también disparó una serie de teorías conspirativas sobre lo que realmente ocurrió en ese último partido contra España. La charla de Messi en el vestuario antes de salir a la cancha, un equipo apagado y superado por completo, la expulsión de Enzo Fernández… una lluvia de situaciones. Todas analizadas por Diego Latorre.
Repasemos: la victoria de España en tiempo suplementario dejó a la Argentina sin la posibilidad de repetir el título mundialista. Pero fuera de la cancha, en redes y otros lugares comenzaron a tejerse diferentes versiones sobre algo extra. Algo que apunta a que la Selección habría estado condicionada por factores extradeportivos.
Desde la misma Scaloneta, varios jugadores salieron a descartar que haya existido algo raro en la final. Pero quien también salió a marcar su postura fue Latorre, que a través de sus redes sociales cuestionó con dureza las especulaciones que empezaron a circular tras la derrota de Argentina.
Molesto por las versiones que circularon después de la final contra los españoles, Latorre lanzó. “El delirio es total. Total. Que Messi pateó afuera en el calentamiento, que esa arenga no sé qué… Que el equipo no pateó al arco, que los jugadores no corrían, que Enzo Fernández se hizo echar… que los lesionados. Que el delirio es total”, expresó.
LA BRONCA DE DIEGO LATORRE POR LAS TEORÍAS PARANOICAS QUE GENERARON UN ESCÁNDALO CON MESSI Y LA SELECCIÓN
Luego Diego fue un paso más allá y dejó en claro que, para él, el paso del tiempo terminará aclarando cualquier duda que hoy pueda existir alrededor del plantel. “Pero bueno, sigan así. El tiempo es sabio y ya falta poco para que hablen Messi y los demás futbolistas”, sostuvo. Acá hizo foco a las futuras declaraciones que podrían dar tanto Messi como el resto de la Selección una vez que se vaya digiriendo el golpe.
El comentarista también aprovechó para enviar un mensaje directo a quienes sostienen que detrás de la derrota de Argentina hubo cuestiones ajenas al juego. “Eso es ser mal perdedor, no reconocer que hay otro equipo que jugó mejor y que las cosas que han sucedido son propias de un partido de fútbol. Nada más”, sentenció.
De esta forma, Latorre dejó en claro que, desde su mirada, España ganó por méritos propios y que el rendimiento de la Selección solo respondió a lo deportivo. Desde el desgaste físico, pasando obviamente por un rival que fue superior, el periodista dio su postura sobre las teorías conspirativas que hay alrededor de la final.
Diego Latorre, Mundial, Selección, Argentina
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