CHIMENTOS
Mica Viciconte y Fabián Cubero en “Lo de Pampita”: “Tenemos un cajón con juguetes y disfraces. Hay que innovar la pareja”
Micaela Viciconte y Fabián Cubero se conocieron en agosto de 2017 durante la transmisión de Un sol para los chicos, el programa solidario de El Trece que reúne a distintas figuras para recaudar fondos. Aunque ese primer encuentro no derivó en un romance, ambos dejaron una buena impresión y fueron sus amigos en común quienes les insistieron en que podían formar una gran pareja.
Tiempo después, Cubero consiguió el teléfono de Mica a través de una amiga que compartían y comenzó la historia de amor. Hoy llevan casi nueve años juntos y son padres de Luca, nacido en 2022, el primer hijo de la panelista y el cuarto del exfutbolista. Además, conforman una familia ensamblada junto a Indiana, Allegra y Sienna, las tres hijas que Cubero tuvo durante su anterior relación.
Antes de convertirse en una figura de la televisión, Micaela Viciconte nació en Mar del Plata y se instaló en Buenos Aires con el objetivo de trabajar como guardavidas. Su salto a la popularidad llegó en 2014 con Combate, donde rápidamente se destacó y dio inicio a una carrera que la llevó a participar en distintos programas de entretenimiento. En la actualidad integra el equipo de Ariel en su Salsa, por Telefe.
La carrera de Fabián Cubero, en cambio, quedó marcada por su extensa trayectoria en Vélez Sarsfield. Llegó al club en 1996 por recomendación del preparador físico Julio Santella, comenzó a trabajar bajo las órdenes de Carlos Bianchi y desde 1998 se consolidó como titular. Se retiró del fútbol profesional en 2020, con un homenaje acompañado por excompañeros y entrenadores, y mantiene el récord de ser el futbolista con más partidos disputados en la historia de la institución.
Aquí, los momentos más destacados de la charla:
—Fabián, ¿cómo fue para vos tener de vuelta a un hijo?
Fabián Cubero: —Para mí fue espectacular. Al principio estaba un poquito dudoso con el tema porque ya tenía tres. Y venía con bastante laburo con los chicos y ella venía primeriza y dijo: “Yo ya quiero uno”. Y yo le dije: “Bueno…”.
—¿Cómo fue esa charla?
Micaela Viciconte: —Le digo “Pongamos una fecha para comenzar a buscar”. Esto fue en febrero y él me dijo: “Bueno, arranquemos en diciembre”. Después “octubre”. No, le digo.
—Te la iba pateando…
FC: —Iba bajando de a uno, viste: “Bueno, septiembre”.
MV: —Yo ya me estaba calentando y le digo: “esperá”. Pasaron cuatro años y tenemos la idea de tener un hijo. Me dice no, que sí, que no, bueno… quedamos en abril. Y ahí empezamos a ir con los médicos y al toque quedamos. Yo sabía que él podía, pero uno tiene la duda si vos podés, no podés, ¿viste? Entonces dije bueno, voy y me hago el chequeo de todo y me sale que tenía como ovarios de cuarenta años y que era probable que tenía que hacer un tratamiento.
FC: —Ovarios más de otra edad, digamos.
MV: —Claro.
—Había que estimular un poco.
MV: —Claro. Y me acuerdo que saqué pasajes para ir a las Cataratas ese fin de semana. El médico me dijo: “Tenés este día, este día y este día”. Entonces le dije: “Tenemos estos tres días con uno descanso”.
FC: —Te tenés que preparar mentalmente para cumplir con los días.
MV: —Son días muy importantes. No es como que fluye, como que sabés que lo estás haciendo porque estás en búsqueda de eso. Me acuerdo que cenamos con un vinito, que esto, que lo otro, y fue en la primera. A los tres días sigue sin venir mi periodo. Le digo: “Andá a comprar un Evatest. No, comprá dos”, le digo, “porque si uno falla, tenemos otro”. Fue a comprar. Compró uno en vez de dos.
FC: —Yo soy mucho así.
FC: —Me mandaste a comprar de vuelta, ¿no?
MV: —Sí, porque me recalenté. Te dije dos.
FC: —Volví, tuve que ir a comprar otro.
—¿Y entonces…?
MV: —Probamos el electrónico y… marcaba error. Entonces me llevé el Evatest en el auto porque tenía que trabajar. Y en el medio de la pausa de la radio me voy al baño.
—¿Solita?
MV: —Sola. ¡La ansiedad que tenía! Y dice embaraza… la foto, es un horror. Estoy en un baño casi público y dice positivo. Y yo dije “¡no, no puede ser!”. Así que fue como muy rápido…
—¿No llegaste a diciembre?
FC: —No llegué a nada. Mi objetivo era diciembre, pero no lo cumplí.
—¿Qué pasa cuando se pelean?
FC: —Con ella se pudre, conmigo como que todo sigue igual, digamos. Yo no peleo, o sea…
MV: —No peleás porque yo creo que es de los hombres en general, no quiero hablar por todos, pero como que nunca saben qué hicieron, ¿entendés? Como que les decís: “Che, pero ¿yo hice eso?“. Como que no tienen ni idea. Y yo soy la mujer que necesita hablar. Para que todo esté bien, necesito hablar. Si vos estás tres días sin hablarme, esa pelota va creciendo y después va a ser cada vez peor ablandarme. Entonces, al otro día sentémonos. ”Che, ¿cómo hacemos?» Y esa es la parte que a él no le gusta. Entonces, ahí hay un problema. Termino yo: “Fabián, bajá que tenemos que hablar”.
FC: —¡Pará, que diga la verdad! Hay veces que yo le voy a hablar y me dice: “No, ahora no quiero porque estoy muy enojada, salí de acá”. Entonces, no sé cuándo sí, cuándo no. A veces muy temprano, a veces muy tarde.
MV: —Una vez al año.
FC: —No, he ido varias veces a hablar. “Che, amor, vamos a hablar”. “¡Salí de acá! Cuando esté enojada tenés que esperar un poquito…“.
MV: —Porque cuando me dice “no es tan grave”, para mí sí es grave.
—Mica, una vez dijiste que si te enojás no le hablás por un mes.
FC: —Es que ella es así.
MV: —He mejorado.
FC: —Ahora son veinticinco días, no es un mes.
MV: —Al principio de la relación sí, a veces los enojos me duraban mucho, pero me pasa que necesito también procesar un poco. Si hablo en caliente es peor. Yo necesito…
FC: —¿Ves cómo se pisa? Esas fueron las veces que le fui a hablar y me echó.
MV: —Si nosotros tenemos una discusión y automáticamente querés venir a hablar, no. Esperemos, bajemos ahí y a la noche o al otro día, hablamos. Vos venís automáticamente porque no querés que se pudra y decís: “Hablemos“.
FC: —Es que te juro que a veces digo no, bueno…
MV: —Es difícil.
FC: —Siento como que nada es grave. Ya está, no nos vamos a andar enojando, ya pasó, listo, ¿entendés? O sea, soy mucho de eso.
FC: —Mi cabeza siempre está en hacer maldades. Hoy en día es algo que todavía lo tengo como incorporado, te juro. Voy al colegio a buscar a las nenas y le toco bocina a las nenas sin que se den cuenta y las asusto. O sea, soy un nene, soy un chiquilín.
MV: —Nos divierte a todos, como que ya lo conocemos y es parte de su humor y lo aceptamos.
—¿A vos te hace bromas?
MV: —Todo el tiempo. Soy fóbica a las abejas, les tengo miedo. Veo una abeja y me voy a la mierda, corro. El primer viaje que hicimos, nos conocíamos poco y yo me duermo una siesta de una hora. Mi celular estaba en la mesita de luz y él me apoya una abeja muerta que encontró.
FC: —Había una abeja, la maté, la traje y la puse arriba del celular. Ella estaba durmiendo y yo se lo puse, porque me dio bronca que duerma. No podés ir a Miami y dormir una siesta. No existe.
MV: —No, casi me muero. Me dijo: “La fobia se va con más fobia”. ¡Casi lo mato!
FC: —Es mi teoría, que la fobia se va con más fobia.
MV: —Y el nene hace bromas, se pone las máscaras de Halloween.
—¡Ay, no, salió igual a él!
FC: —“¡Quiero asustar a mamá!”.
MV: —¡Es igual! Hace todas las mismas bromas. Es como muy gracioso.
FC: —Ella es muy pasional también en la intimidad…

—Eso los unió un montón entonces…
FC: —Sí, es muy fogosa, sí. Somos de innovar bastante nosotros como pareja. Tenemos una valijita también, ¿no?
—¿Una valijita con qué?
MV: —Y… siempre hay que innovar.
—¿Algunos juguetes, algunas cositas…?
FC: —Sí.
—En alguna entrevista dijiste: “Tengo muchos disfraces”.
MV: —Sí, hay de todo. Yo soy como más timida en ese sentido, pero bueno, hay que jugar, nos reímos.
FC: —Hay un montón de disfraces. De todo.
MV: —Porrista, enfermera… tipo angelito, tipo diablito. Mucho de encaje.
—¿Viene con acting?
MV: —No, te la debo. Es que me tiento, no puedo. Un día, en el departamento, no podía salir del baño, agarré un chupetín y dije: “No, no puedo salir con el chupetín”, es demasiado (ríe). Haciéndome, tipo, la colegiala. Digo: “Flaca, no, ya sos grande”. Y bueno… salí con el chupetín y nos cagamos de risa.
—¿Él también se pone disfraz?
FC: —No, yo no. A veces me gusta poner música, velas, masajes: yo armo todo de la nada.
MV: —Voy a dormirme y veo la camilla de masajes abierta y digo: “¡Oh, my God!”.
FC: —Hoy toca (risas).
MV: —La familia ensamblada, para mí, fue lo más difícil. Entender, aceptar, cuál era mi rol, cuál era el de él, cuál era el de mi hijo. A mí, eso es lo que más me costó.
FC: —Lo que más disfruto es cuando hay un buen vínculo de mis hijas con ella, ¿viste? Eso es lo que más tranquilidad me da. Si pasa algo y no fluye la relación y los vínculos de mis hijas con ella, me siento como mal, ¿viste? Me siento como en una encrucijada porque están mis hijas y está ella, y no es que uno lo divida, pero no son sus hijas, ¿entendés? Entonces, a veces estoy ahí como en el medio y es lo que más cuesta. Me gustaría que no nos preguntén más nada de nuestra vida privada…
MV: —No va a pasar.
FC: —Pero es parte de lo que somos, ¿no? O sea, tenemos una historia…
MV: —Ahora respondon ”No hablo del pasado». Esa frase la tomé de vos, Caro, y de verdad siento un alivio fatal.
FC: —Sí, así que sos una inspiración para nosotros.
MV: —Sos una inspiración. Me parece que no suma, la gente sabe quiénes somos. Ya está, no suma. Me parece que hay que vivir el presente, nuestra familia, nuestros proyectos.
FC: —Tratamos de no hablar… sí hablamos de nosotros, porque es justamente lo que dijimos hace un rato; es entender un poco el juego y no volver a caer en lo mismo, porque cualquier cosita es un disparador para que se viralice.
—Puede ser usado en tu contra.
FC: —Claro, porque viste que aparte los medios, a veces, ellos mismos se van generando. Me dijeron tal cosa…
—O te vienen y te agrandan toda la versión.
La pareja se sometió al ping pong de preguntas y respondió sin filtro cómo es su relación por dentro.
—¿Quién de los dos “roba” más?
FB: —Ella.
MV: —¡¿Yo “robo”?! ¡Ah, noooo!
FC: —Yo soy carismático, soy copado, soy agradable.
MV: —¡Pará, él está robando! Porque yo tengo mucha presencia, voy al frente, soy una mujer genuina, honesta, una mujer amiguera, empática, compañera.
FC: —Bueno, ella “roba”, porque yo la amo.
MV: —¡Ay, tomátela, es mentira! (ríe). Creo que es un conjunto de las dos.
FC: —Somos como parejos en ese sentido.
—¿Quién de los dos tiene siempre la última palabra?
FC: —Y ella, claramente. Ni lo dudo.
—¿Quién es más orgulloso?
FC: —Ella.
—¿Quién es el más probable que discuta por bolu…?

MV: —Él. Fabi no tenés ni fundamento cuando discutís. Yo no considero que discuto por boludeces. Para mí sos vos.
FC: —Y para mí son boludeces las que discutís vos. Además, yo no discuto.
MV: —No, pero cuando discutís, discutís por pelotudeces. Planteás cosas pelotudas.
—¿Como qué?
MV: —Boludeces, no sé… cosas cotidianas de la heladera. “Che, ¿no sacaste el churrasco?”. Son boludeces.
—Mejor discutir por eso que por cosas importantes. ¿Quién es más celoso?
FC: —No, en ese sentido, ninguno de los dos.
MV: —A mí me gustaría que a veces sea un poco más… algo. “Che, quién era?”, ¿entendés? Eso. Simple.
FC: —Ella es más de preguntar todo, en realidad. “¿Qué hiciste?”. “¿Dónde fuiste?“. “¿A qué avenida?“. “¿Por dónde pasaste?“. “¿Quién es?“.
—¿Y si lo ves en una fiesta charlando con una chica mucho rato?
FC: —Me c… a piñas, de una.
MV: —Si esa chica es una amiga, no pasa nada, pero…
FC: —Ah, pero enseguida pregunta, ojo. Cuando me ve saludando a alguien, “¿Quién era?» Y no puedo dudar porque ¿viste que a veces te pone nervioso cuando te apuran?
—Parece que ella es más celosa.
MV: —Yo observo, pero no le hago un reclamo. O sea, tiene que haber un fundamento o algo que me haga sentir incómoda, sí. Cuando yo le pregunto “¿cómo te fue», “¿qué hiciste?“, ”¿qué novedades hay?“, siempre le pregunto del lado de saber cómo le fue. Él lo toma mal. Y si no, ¡¿de qué hablamos?!
FC: —Es que te pregunta tanto que a veces dudo.
—¿Quién de los dos pidió perdón más veces?
FC: —Yo.
—¿Por qué?
MV: —Y, porque se equivoca más (ríe).
FC: —Porque ella siempre tiene la razón.
Disfrutá la antrevista completa en el video.
Fotos: Gastón Taylor
CHIMENTOS
Ella tiene 20 y su novio 33, llegaron a la Paparazzi Fest como la pareja del momento: apareció la ex él, se cruzaron y la tensión fue total

El Hipódromo de Palermo volvió a vestirse de glamour con la Paparazzi Fest 2026, en el marco de los 25 años de la revista. Las principales figuras del espectáculo se reunieron en una noche que tuvo de todo, aunque uno de los grandes atractivos fueron los chismes más picantes y los cruces inesperados.
Uno de los episodios que más llamó la atención fue el encuentro entre Daniela Celis y Nick Sicaro. El joven llegó acompañado de Lolo Poggio, su novia, después del escándalo que protagonizó con la ex Gran Hermano hace apenas unos meses, cuando tuvieron un affaire que, según trascendió, para ella tenía un significado más profundo que para él.
La tensión se hizo notar desde el comienzo. Hubo miradas cruzadas y ambos evitaron coincidir durante la noche. Apenas llegaron Nick y Lolo, Daniela se encontraba cerca de la alfombra roja, hablando por teléfono. Al advertir su presencia, giró la cara y continuó con lo suyo, sin volver a mirarlos.
En medio de las versiones y la expectativa por una posible reacción, Lolo no esquivó las preguntas sobre la situación. Sin intención de quedar involucrada en el conflicto que protagonizaron su pareja y Celis, la hermana de Julieta Poggio aseguró que mantiene una buena relación con ella, pese a la polémica que las rodea.
EL CRUCE ENTRE DANIELA CELIS Y NICK EN PLENA FIESTA DE PAPARAZZI
“Vinimos juntos con Nick. Con Dani obvio que hablo, todavía no la pude saludar porque está haciendo una nota, pero obviamente sí, el otro día nos juntamos”, sostuvo Lolo, quien quedó en el centro de la escena por su relación con el joven.
Además, Poggio respondió a las críticas que recibe en las redes sociales y lanzó un fuerte mensaje contra quienes cuestionan sus decisiones. “No les digo nada, son personas que están muy aburridas con sus vidas. Las cosas que te dicen son muy oscuras, y las cosas que te dicen son muy fuertes. Te das cuenta de que son personas muy insatisfechas con tu vida”, expresó.
Por último, Lolo se refirió a la diferencia de 13 años que existe entre ella y Nick, ya que tiene 20 y él 33. Lejos de considerarlo un problema, explicó que la edad nunca fue motivo de discusión en su entorno familiar: “No fue un tema de debate la edad, mi hermana Cami, más grande, también a mi edad había salido con alguien más grande. No fue un tema de debate”.
Daniela Celis, Nick Sicaro, Lolo Poggio
CHIMENTOS
Cuando Frank conoció a Carlitos, el musical que se despide de Buenos Aires para conquistar los escenarios del mundo

A punto de cumplir 600 funciones, el musical Cuando Frank conoció a Carlitos regresa este miércoles 4 de noviembre al Multitabarís de la calle Corrientes para iniciar su temporada de despedida porteña. La obra, que recrea el imaginario encuentro entre Carlos Gardel y Frank Sinatra en un camarín de Nueva York en 1934, ya convocó a más de 150.000 espectadores desde su estreno en 2024, estará en cartel hasta el lunes 7 de diciembre y luego viajará a Miami para iniciar su recorrido internacional.
El regreso tiene una particularidad: durante las cinco semanas de funciones, el rol de Frank volverá a estar a cargo de Alan Madanes, quien lo encarnó en la primera versión teatral, en el lugar que había tomado Lucas Gerson. El cambio de actor no altera la dinámica de la obra, más allá de los atributos personales con los que cada uno de ellos viste al personaje. Tanto ellos como Pablo Turturiello, quien lo interpretó en la versión original estrenada vía streaming, dialogan a sus maneras con Oscar Lajad, el Carlitos único e irrepetible, que por aquel entonces era una de las estrellas más importantes de la canción mundial poco antes de la tragedia que lo convirtió en leyenda. Las funciones se presentarán de miércoles a viernes a las 20.30, sábados a las 19 y a las 21, y domingos a las 19, en Corrientes 831.

La obra, escrita por Raúl López Rossi y Gustavo Manuel González y producida por Héctor Cavallero, surgió hace más de cinco años como un espectáculo de tangos cantados en inglés, pensado para un pequeño teatro de San Telmo con capacidad para 70 personas. En esa búsqueda, los autores se toparon con la leyenda nunca comprobada del cruce en camarines de El Zorzal y La Voz, que terminó por convertirse en el eje dramático de la pieza.
“En un principio iba a ser en un café con dos actores porque no entraban tres, hasta que apareció Eduardo Eurnekian con el aporte económico que nos permitió jugar a lo grande”, le dice López Rossi a Teleshow sobre aquel origen que poco se parece a la actualidad. El salto en la escala de producción los llevó a recorrer los diferentes teatros de Calle Corrientes, hasta que dieron con el Alvear. Para entonces, la historia había cambiado, aunque la esencia permanecía inalterable.
Aquel embrión minimalista mutó en musical con orquesta y bailarines en escena y la participación de Antonella Misenti como Nancy Barbuto, la novia de Sinatra. La obra transcurre en Nueva York, en 1934, dentro de un camarín de los estudios de la NBC. Carlos Gardel, consagrado y maduro, se refugia tras una audición para evitar a una mujer con la que no quiere cruzarse. Un joven Frank Sinatra, aún desconocido, irrumpe en el lugar y lo aborda con admiración y debe luchar contra el recelo del Zorzal. Entre consejos y confidencias, surge una amistad inesperada que combina humor y nostalgia y algunas de las canciones más lindas de todos los tiempos.

El estreno llegó el 5 de julio de 2024 en el Teatro Presidente Alvear, con una calle Corrientes ambientada en los años 30 y un Gardel que bajó de un auto de época. Casi de inmediato, se dieron cuenta de que algo pasaba con esa fábula, y que más allá del público propio del escenario municipal, podía pasar algo grande. “Gustó la obra, fue un comienzo tan bueno que creímos que toda la vida iba a ser sold out. Después, la vida real es más dura pero siempre nos vino a ver el público”, reconoce el autor sobre la evolución posterior del musical. Tras varias semanas de buena respuesta, la producción se mudó en septiembre de ese año al Teatro Astral, donde continuó sumando funciones y reconocimientos, que pronto se trasladaron a las vitrinas.
A lo largo de sus respectivas temporadas porteñas, el musical acumuló un palmarés amplio: siete de los diez Premios Hugo a los que estaba nominado, incluida la estatuilla a mejor musical, el Martín Fierro de Teatro, trece nominaciones a los Premios ACE y el Premio Argentores al mejor libro. También sumó el reconocimiento María Guerrero y Teatros del Mundo a la mejor escenografía, y fue declarado de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires en diciembre de 2024. “Los premios nos acompañaron desde el primer momento”, sintetiza López Rossi, sobre un reconocimiento de la crítica y de los colegas, quienes respaldaron la respuesta del público.

Pese a los traslados de sala, la estructura dramática y el repertorio se mantuvieron casi sin cambios desde el estreno. “El texto es el mismo, el repertorio es el mismo, solo se agregó una canción al final. Hay gente que la vio en el Alvear, Astral y Tabarís y no nota los cambios”, precisa López Rossi, y destaca el trabajo sostenido del equipo creativo para preservar la identidad original de la producción, que cuenta con la ejecución de la Orquesta Aeropuertos Argentina sobre arreglos de Nico Posse.
“La puesta se mantiene muy fiel a su origen, eso es mucho mérito de la directora y de todo el equipo que le metieron mucha cabeza”, dice López Rossi en referencia a la directora general Natalia del Castillo, Gonzalo Córdoba Estévez y Julieta Kompel. La trama transcurre en el camarín de los estudios de la NBC en Nueva York, en un relato que combina el espacio físico con los recuerdos y las proyecciones del Zorzal que suceden en su cabeza y se manifiestan en la terraza.

Una vez concluida la temporada en el Multitabarís, la producción viajará en febrero a Miami, donde se presentará en el Arsht Center, un espacio con más de dos mil butacas. “Empezamos con escepticismo porque es un teatro gigante, pero creemos que puede funcionar bien porque hay una gran comunidad latina”, señala el autor sobre las expectativas puestas en esa plaza.
Más allá de Miami, los autores evalúan nuevas escalas para la obra, entre ellas una posible gira por el conurbano bonaerense y el interior del país. También mencionan otros destinos internacionales, como la reciente propuesta de Ginebra o las siempre pendientes escalas por España y Chile. “Nos cuesta llevar todo este circo en gira, pero creemos que en algún momento lo vamos a hacer”, se entusiasma López Rossi sobre el futuro de la obra que nació pensada para el off de San Telmo, conquistó las luces de la calle Corrientes y mantiene el sueño de estrenar en Nueva York. Sí, allí donde nació esta leyenda que no para de darles satisfacciones.
CHIMENTOS
Los looks más espectaculares de los famosos de la PPZ Fest 25 años

Historia pura. Esa marca indeleble del espectáculo atraviesa un presente muy movilizante, que se cimienta en el increíble aniversario de su nacimiento. La Revista Paparazzi cumple veinticinco años desde su primera salida a la calle y para festejar semejante cifra realiza un evento espectacular.
En consonancia con los últimos años, este medio volvió a crear una sinergía con el Hipódromo de Palermo, que se erige en un espacio ideal para recibir a decenas de famosos para experimentar una noche llena de sorpresas, con diversos estímulos y una ambientación perfecta.
Así, el maravilloso punto de la Ciudad de Buenos Aires se transformó en el epicentro de la PPZ Fest 25 años, con una velada mágica en la que confluyeron celebridades muy emparentadas con la revista, que han construido historias en conjunto a lo largo de este cuarto de siglo.
Fiel a su estilo, la PPZ Fest hilvanó una atmósfera para la diversión, con diversos elementos que estimulan las charlas, las risas, como las delicatessen para los invitados, así como un escenario plantado en el corazón de la fiesta para que la música le aporte un color especial para la distensión.
LOS LOOKS DE LOS FAMOSOS EN LA PPZ FEST
En esa marea de famosos se destacó la alfombra, ese lugar mítico en el que posaron para las cámaras de la revista y así retratar todos los looks esplendorosos, bajo la consigna de detalles plateados, en referencia a los veinticinco años de Paparazzi.
Por eso desfilaron celebridades de la talla de: Alejandra Maglietti, Fátima Florez, Leticia Brédice, Nancy Pazos, Pamela David, Juli Poggio, Daniela Celis, Mauro Szeta, Furia Scaglione, Turco García, Belén Francese, Charlotte Caniggia, Pablo Migliore, Nito Artaza, Alberre, Lío Ferro, Ekatherina Ojeda, Amalia Guiñazú, Nancy Duré, Brian Sarmiento, Nai Awada, Danelik, Catalina Gorostidi.








PPZ Fest
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