POLITICA
Milei camina por la cornisa: entre el desorden político y el ajuste permanente

Javier Milei demostró hace tres años que se puede ganar una elección prometiendo un ajuste drástico. Ahora tiene que ganar una elección ejerciendo el ajuste permanente, una decisión que le hizo implosionar el gabinete esta semana y condiciona la posibilidad de ampliar su base de sustentación. Los gobernadores especulan, aún lejos de cerrar un acuerdo electoral. El Gobierno no puede garantizar la aprobación de su reforma política. Y una de las principales dirigentes del espacio libertario, como es Patricia Bullrich, desafía sin frenos la autoridad presidencial. La crisis interna se agrava aunque disimulen.
La realidad dejó esta semana números que alejan al Gobierno de la promesa de estar viviendo los mejores 18 meses de las últimas décadas. La economía se contrajo 0,6% en el segundo trimestre. El consumo privado cayó 2,4% desestacionalizado. La inversión retrocedió 0,8% y acumula cinco trimestres consecutivos de caída. La desocupación subió al 7,9% y ya hay zonas como el Gran Rosario con 11,5%, o el Gran Córdoba con 10,5% de desempleo. La informalidad laboral alcanzó al 45% de la población, consolidada incluso con la reforma aprobada en febrero pasado: en el primer trimestre de vigencia de la nueva norma subió 0,8 puntos. Los precios mayoristas, esos que el Presidente celebró que habían comenzado con cero en julio, marcaron en agosto un aumento del 2,1%. Son todos datos del Indec. La semana cerró con el Riesgo País por encima de los 500 puntos y la suba de tasas de la Reserva Federal de los Estados Unidos que le sumará al Gobierno dificultades para acceder al mercado de crédito internacional, llegado el momento. La morosidad volvió a subir en julio. En familias escaló a 12,9%, lo que representa un salto de 10,4 puntos porcentuales desde octubre de 2024 y en las empresas pasó de 0,7% a 3,6%. Hay 31.342 empresas menos desde el inicio de la gestión, según datos de Fundar, con 17 meses consecutivos de caídas. Este jueves se conocerá una suba de la pobreza, mientras el Presidente se encuentra en Nueva York, adonde viajará mañana para su presentación en las Naciones Unidas y encuentros con empresarios.
“No se dejen psicopatear”, les exigió Milei a los senadores y diputados que recibió esta semana en la Casa Rosada. Puso como ejemplo la crisis económica que tuvo Mauricio Macri en 2018 y les dijo que no se sometan a la agenda de la oposición. Les pidió que defiendan el modelo con datos. “No hablen de sensaciones”, fue una de sus frases, para asombro de los más veteranos en la política. La que le hizo caso fue la diputada Virginia Gallardo, que mientras cuidaba su piel en un reel de Instagram habló de la formación de precios para responderle a Gladys La Bomba Tucumana, que se había quejado por los costos de los alimentos. El resto de los invitados a la Casa Rosada hizo silencio. La “bomba atómica”, en palabras de Bullrich, que fue el nuevo ajuste en discapacidad, ya estaba redactada y pronta a ver la luz. Milei no habló del tema. Ni en la reunión de Gabinete ni en la reunión política con los legisladores. Está obsesionado con los periodistas y en cómo mantener viva una narrativa del bienestar futuro difícil de argumentar. Tampoco les anticipó el proyecto de presupuesto. El tema estalló a las pocas horas. El malestar que habían transmitido por lo bajo los diputados de La Libertad Avanza que negociaban con los aliados una iniciativa propia se agravó cuando Bullrich se despegó de todos y desnudó la falta de coordinación del equipo de gobierno.
Nunca fui lo que querían de mí
Hace rato que la senadora repite en la intimidad que no va a permitir que el rumbo se caiga por malas decisiones de Milei, un mensaje abierto a todas las interpretaciones. Puede ayudar a reorientar el barco, o imponerse para capitanearlo. En su nuevo desmarque, dijo que la tomaban por tonta y coronó la rebeldía con su renovado fanatismo por Lali Espósito. “Si me quieren joder me van a encontrar”, le transmitió a su equipo en las últimas horas. Todavía tarareaba el estribillo de No me importa.

Los apuntados fueron Luis Caputo y Santiago Caputo. Bullrich señaló en público a Economía cuando contó cómo y de dónde sospechaba que había salido el desguace a la actual ley de emergencia en discapacidad. Pero en las últimas horas fuentes del ala política coincidieron también en sospechar del asesor presidencial. “Esto vino así del ministerio de Salud y Santi suele decir que si tenemos que vetar, vetamos”, abundó un integrante de la mesa política. Mario Lugones, el ministro, responde en la interna al asesor presidencial.
La mesa política perdió poder. Los que tienen llegada directa a Milei ganan las batallas. No hay control de daños. Así como Bullrich no sabía, menos aún el jefe de Gabinete, Diego Santilli. “Ni Karina sabía”, refleja un integrante. “No se te puede pasar una cosa así, son improvisados”, aporta un gobernador aliado del Gobierno, cansado de que la Casa Rosada vuelva con una discusión que ya perdió.
Milei intervino la mesa política. Desde sus diez días de encierro en Olivos y las dudas que despertó aquella falta de actividades públicas, el Presidente se puso al frente de la conducción de gestión. Le molesta que el ala política lo corra con suavizar el tono y las ideas que irritan a la sociedad. Por eso resaltó la figura de Federico Sturzenegger a pesar de que del otro lado lo habían hecho responsable de la caída de la ley de tierras y hasta lo citaron a una reunión para que no vuelva a pasarlos por encima. El Presidente lo rescató.
Bullrich venía ya cruzada con la Casa Rosada cuando se conoció el decreto del Ministerio de Economía que fijaba el ciento por ciento de las regalías de la represa hidroeléctrica sobre el río Atuel para la provincia de Mendoza, dejando sin esos recursos a La Pampa. “Me rompen todos los acuerdos”, se quejó. Dos senadores de la provincia afectada son parte sustancial de su endeble mayoría de aliados que quedó resentida tras la derrota en el debate por la ley de extranjerización. Uno es Daniel Kroneberger, del radicalismo, y la otra María Victoria Huala, del Pro. A Bullrich se le está haciendo cada vez más pesado poder llevar adelante una sesión. Esta semana tuvo que postergar el tratamiento de la reforma de la carta orgánica del Banco Central. “Estamos llegando con la soga al cuello”, la escucharon descargar su bronca. Dice que no se puede perder “otro año de crecimiento” por regalarle la agenda a la oposición.

Bullrich arriesga poco. Quedó demostrado que cada vez que ella se diferenció, Milei corrió a abrazarla. Pasó cuando se abstuvo de seguir la estrategia diseñada por Karina Milei de rechazar el pliego de la jueza María Verónica Michelli, por ser cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, o cuando descargó su malestar contra Manuel Adorni por la falta de explicaciones en sus inconsistentes gastos. La reacción de Milei evidencia la debilidad presidencial. No puede romper la única alianza sostenible que tiene desde que llegó al poder. Aquel Pacto de Acassuso que lo llevó a ganar la segunda vuelta es el mismo que tiene que revivir para una reelección. Lo más probable es que ya con eso tampoco le alcance. Lo que no puede es perderlo.
La bullrichdependencia y las PASO
La bullrichdependencia de Milei es un reflejo de la falta de acuerdos más amplios. Hasta ahora la Casa Rosada no pudo ampliar su base de sustentación más allá de las coyunturas. Son acuerdos puntuales con gobernadores puntuales por una ley puntual. Siempre al filo de caerse. No logra ampliar su coalición, posiblemente, porque no asume la idea de un gobierno de coalición. Es lo que siempre le reprocha Bullrich y le deja en claro que ella no se va a dejar conducir por los libertarios. Su jugada busca preservarse ante un escenario de descomposición. En los círculos de poder renace la idea de que la eliminación de las PASO no avanza porque Bullrich se guarda esa carta para una eventual competencia interna contra Milei.
La duda que está dando vueltas por esas horas en los aliados es hasta dónde el Gobierno está convencido de eliminarlas. “No son categóricos”, contó un gobernador de diálogo directo con la Casa Rosada. Un sector empezó a comprender que es una herramienta que le puede dar una chance para reacomodar la campaña, como le pasó a Mauricio Macri 2019 o como lo experimentó Milei con la elección adelantada de la provincia de Buenos Aires el año pasado. “Si querés jugar el riesgo Kuka te sirve”, reflexiona un mandatario.
Detrás de Sanz
La semana política dejó la reaparición del ex senador y ex candidato presidencial Ernesto Sanz en la escena nacional, planteando la necesidad de una gran interna del espacio del medio. Propuso que sea entre el PRO, el radicalismo, el socialismo y la Coalición Cívica. Es un dirigente de apariciones esporádicas, que atrae al círculo rojo. ¿Quién está detrás? Cerca de Sanz sostienen que comenzó una construcción política fuera de la grieta. “Ni pollo ni pasta”, suele repetir para expresarlo. Considera que hay una oferta electoral reducida y que un espacio del medio podría confluir en una opción electoral. Marida con el coqueteo de Bullrich. Por ahora es una movida de un sector de la UCR no oficial, un acto de supervivencia ante el temor de que los gobernadores terminen entregando el partido a los libertarios. Trabajan en vínculos informales. Conversan con Jorge Brito vía Emilio Monzó, su principal armador, y con Hernán Lacunza, de quien salieron al rescate tras el lanzamiento de su candidatura presidencial y la posibilidad de un acuerdo entre el PRO y los libertarios que lo deje a la intemperie. En el pelotón de dirigentes incluyen a María Eugenia Vidal, a Alfonso Prat Gay y a Maximiliano Ferraro. No hay una foto pero hay conversaciones, se entusiasma un dirigente de esos sectores. El panorama electoral aún es tan incierto que nadie descarta un escenario de múltiples candidaturas más similar al 2003. El temor de este sector es que el radicalismo de los gobernadores termine acordando eliminar las PASO y los deje sin salida para definir candidaturas. Trabajan en frenar esa posibilidad.

Si quiere sacar la reforma electoral, el Gobierno tiene que hacerlo este año. El próximo solo puede aspirar a la suspensión de las primarias, como hizo para las elecciones de medio término. No puede extenderse más allá de febrero. Entonces, Santiago del Estero y Catamarca fueron las dos últimas provincias que le dieron el voto para lograrlo. Esta vez la primera juró lealtad al peronismo en la reunión del hotel Emperador. El gobernador Raúl Jalil mastica todavía la decisión. Cree que el Gobierno tiene la chance de instalar el tema como gasto innecesario, pero considera que la oposición necesita una herramienta ordenadora. Es el gran eje de negociación que le queda a la Casa Rosada. “Cuánto valen las PASO”, se preguntan en el peronismo.
Pronósticos en duda
En el medio entra la discusión por el Presupuesto que comenzará recién en octubre. El Gobierno arranca a la defensiva. El recorte en Discapacidad ya quedó archivado. No hay legislador aliado ni propio que esté dispuesto a levantar la mano en ese articulado. En el bloque oficialista de la Cámara de Diputados siguen trabajando en un proyecto “superador”, como lo llaman, pero aún no muestran las cartas. Martín Menem, otro de los no anoticiados de lo que se venía sobre el tema, había mandado a sus espadas legislativas a trabajar en acuerdos. El debate tendrá su desenlace esta semana, cuando salga el despacho de comisión. Llegó la fecha límite. El Gobierno le autogestionó el clima para que la oposición logre extender la emergencia.
Según relatan integrantes de la mesa política, lo único que se había anticipado internamente era la desindexación de las partidas sociales, al eliminar la movilidad automática de las asignaciones familiares, la asignación universal por hijo y por embarazo.
Milei transmite en las reuniones que sólo apuesta a desacelerar la inflación y mantener el dólar estable.
El resto de las variables presentadas generan más dudas que certezas. El Presupuesto de este año proyectaba un crecimiento del PIB del 5% pero apenas crecerá alrededor del 2%. Para el año que viene proyecta 4%, pero las variables para que se concrete esa suba no acompañan el optimismo oficial, sobre todo si se mira este 2026. Según marcó Haroldo Montagú, ex viceministro de Economía, el Presupuesto estima una caída del 2,1% de inversión para 2026 y proyecta un rebote del 9,2% para 2027. La recaudación creciendo arriba del 5% es otro dato que levanta interrogantes. Si este año con el crecimiento bordeando el 2% la recaudación cae 4%, no se explica la suba proyectada.
El otro eje es la magnitud del ajuste en obra pública. “Por cada 100 pesos que se gastaban en obra pública en 2023, en 2027 se gastarán apenas 15. Con ese nivel de desinversión pública, esperar que la inversión rebote un 9,2% en 2027 no es una meta sino un deseo”, resaltó el economista. El otro dato preocupante es la dolarización de carteras que ya se viene profundizando y que se aceleraría en medio de la carrera electoral. Durante las elecciones legislativas del año pasado las compras de dólares llegaron a tocar los US$6.500 millones en un solo mes. En julio pasado las personas humanas ya compraron más de US$3.000 millones.
El otro eje que no cierra tiene que ver con el crecimiento de los salarios, que no está en el Presupuesto, pero lo deslizó Caputo en la reunión de la mesa política cuando prometió que crecerán cerca del 25% para una inflación del 18%. En el mismo Presupuesto la recaudación por aportes y contribuciones patronales proyectada crece apenas un 19%. El ingreso disponible, condensado bajo la premisa más popular de “la plata no alcanza”, será la otra gran variable afectada en el año electoral. El Gobierno propone una reducción de subsidios a los servicios públicos, con lo cual habrá suba de tarifas.
Malvinas, el nuevo foco de conflicto
El Gobierno necesitará una nueva narrativa para pedirle a la sociedad que lo acompañe. Ensayó con reinstalar la causa Malvinas. Pero el contexto económico adverso la tapa. También será otro motivo de diferenciación de Bullrich, que no está de acuerdo con un nuevo proyecto ómnibus, y menos aún con la incorporación del capítulo que establece penalidades hasta por contratar asesores internacionales de campaña. “Es muy discrecional y poco prudente”, le dijo a su equipo. Otra batalla en puerta.
El proyecto crea un tipo penal por las campañas de desinformación, con penas de hasta 12 años de prisión. Sólo habla de expresiones tales como “manipular la opinión pública”, “campañas coordinadas” o “desinformación masiva”, sin precisiones. Ya los aliados marcaron resistencia. La autoría de la iniciativa, y su defensa en X, es de Santiago Caputo. La otra parte del proyecto que alertó a la oposición tiene que ver con la advertencia que hizo el diputado Maximiliano Ferraro sobre la derogación de la actual ley que establece sanciones para las empresas que operen en Malvinas. El diputado puso bajo la lupa una suerte de autoamnistía. “Eso lo hace sin preservar expresamente ninguna de las inhabilitaciones vigentes. Justamente la que alcanza a la petrolera que ellos mismos beneficiaron con concesiones y con el RIGI”, puntualizó sobre la empresa Premier Oil PLC, inhabilitada en 2013 y reconvertida después en Harbour Energy plc, que participa de un proyecto adherido al régimen especial de impuestos.
Un sondeo de Synopsis estableció que para el 58,2% de la población el cambio de postura de Milei es poco o nada creíble, contra un 38,2% que la consideró total o bastante creíble. Logró sí captar la atención porque del trabajo surge que el 81,7% estaba al tanto del contenido de la cadena nacional. Sirvió para darle una salida política al Gobierno, no alcanza para conquistar al electorado.
Las encuestas muestran que la caída en la imagen de Milei con la que arrancó el año se estabilizó. Pero quedó consolidado un rechazo alto, que supera el 50% en la mayoría de los sondeos. El Gobierno se aferra a la idea de que los desencantados no encontrarán una opción electoral que los contengan y volverán a votarlos en un ballotage. No hay mucho más en el análisis de la Casa Rosada, que trabajará en provocar la desorganización del peronismo y la vuelta al pasado como recurso narrativo.
El peronismo lo ayuda con su desacuerdo constante. La campaña Cristina candidata se reinstaló con fuerza esta semana, después de que desde San José 1111 probaran con un casting de postulantes que no prendió. Se dio en medio de las disputas de La Cámpora contra Axel Kicillof, a quien acusan de desleal. El gobernador un día respondió. “Al final era muy simple. Las nuevas canciones se escriben de abajo para arriba”, le devolvió la chicana a Máximo Kirchner. Lo hizo ayer, en el acto en que escenificó su armado nacional, una suerte de lanzamiento de campaña. Esta semana emprende también un viaje a Nueva York que incluirá reuniones con bonistas, empresas con intereses en la provincia y una reunión con el alcalde neoyorquino, Zohran Mamdani. Una foto de contraposición a Milei, que busca un encuentro con Donald Trump.
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POLITICA
Martín Menem condicionó las alianzas electorales con los gobernadores para 2027 a un acuerdo sobre la agenda de reformas

El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, condicionó las futuras alianzas electorales de La Libertad Avanza con los gobernadores para 2027 a que existan coincidencias sobre la agenda de reformas que promueve el presidente Javier Milei. La definición se conoció mientras la Casa Rosada negocia respaldos legislativos con los mandatarios provinciales y empieza a delinear su estrategia para el próximo año.
“¿Queremos ganar una elección o queremos un país para los próximos 40 años?”, planteó Menem durante un encuentro de dirigentes libertarios que se realizó el viernes en Tigre, bajo el lema Hacia una Argentina próspera. Su discurso giró en torno a la diferencia entre construir acuerdos para una victoria electoral y alcanzar entendimientos que sostengan el programa económico e institucional del oficialismo.
La posición del titular de Diputados, quien además es vicepresidente nacional de La Libertad Avanza, cobra relevancia por su participación en la conducción política del partido que encabeza Karina Milei. El mensaje se inscribe en una discusión que atraviesa tanto la organización partidaria como el vínculo con los aliados: el Gobierno necesita votos en ambas cámaras para avanzar con sus proyectos, pero también debe resolver con quién competirá en cada distrito en 2027.
“Quiero ser claro sobre qué estamos pensando para adelante, porque por ahí se habla mucho, pero el armado político es un tema muy complejo, porque tiene que ver con qué es lo que queremos”, sostuvo Menem. Y agregó: “Una cosa es querer ganar y otra cosa es querer que la Argentina llegue bien en los próximos 40 años”.
La advertencia se produjo en un momento de conversaciones entre la Casa Rosada y gobernadores de distintos espacios. El oficialismo busca reunir respaldos para la suspensión de las PASO, el Presupuesto 2027 y otras iniciativas del Poder Ejecutivo, en negociaciones que incluyen reclamos fiscales de las provincias, demandas de gestión y diferencias sobre el contenido de los proyectos.
En paralelo, se abre otra discusión política. La mayoría de los mandatarios ya decidieron desdoblar sus comicios, mientras definen cómo conformarán sus coaliciones locales y qué relación mantendrán con una eventual candidatura de Javier Milei a la reelección. La Libertad Avanza, que preside la secretaria General Karina Milei, tendrá que decidir si presenta listas propias, comparte candidatos con fuerzas provinciales o acuerda frentes más amplios.
Menem fijó una condición para esa etapa. “Sería mucho más fácil avanzar y cerrar acuerdos rápidamente con cuanto gobernante se nos cruza y llegar a alianzas electorales. Pero si queremos que esto dure y perdure en el tiempo, lo que tenemos que hacer es tener agendas programáticas similares”, afirmó ante los participantes.
La frase trazó una diferencia entre la cooperación parlamentaria y la integración de una coalición electoral. Un gobernador puede acompañar al Gobierno en una votación puntual, incluso en una ley central para el oficialismo, sin que ese respaldo implique compartir candidatos en los comicios.
El presidente de la Cámara de Diputados detalló los puntos que deberían integrar esa agenda común: “Bajar impuestos, seguir desregulando, seguridad jurídica, previsibilidad, no cambiarle las reglas a la gente”, enumeró. Luego señaló que ese proceso comenzó de cara a 2027.
La enumeración ofreció una señal sobre los criterios con los que la conducción libertaria evaluará sus futuros acuerdos. La condición no estuvo vinculada a nombres ni candidaturas, sino al rumbo de las políticas públicas que deberían acompañar los eventuales socios. Tampoco implicó descartar negociaciones con gobernadores de fuerzas distintas al oficialismo.

El desafío para La Libertad Avanza será conducir esas conversaciones en dos planos que no siempre coinciden. En el Congreso, el Gobierno requiere mayorías construidas con bloques y legisladores de distintas provincias. En el terreno electoral, cada acuerdo involucra definiciones sobre candidatos a gobernador, legisladores nacionales, intendentes y dirigentes locales.
A ese escenario se suma el debate sobre el sistema electoral. La eventual eliminación o suspensión de las PASO, uno de los objetivos impulsados por el oficialismo, podría modificar los plazos y mecanismos para seleccionar candidatos. También podría acelerar la definición de coaliciones antes del inicio formal de la campaña, en especial en provincias donde varias fuerzas buscan asociarse a la candidatura presidencial.
La provincia de Buenos Aires también ocupó un lugar en la exposición. Menem afirmó que allí se jugará “la madre de todas las batallas”, en referencia al peso de la competencia bonaerense. El distrito concentra una porción determinante del padrón nacional y representa uno de los principales desafíos territoriales para La Libertad Avanza, que buscará ampliar su representación y disputar el gobierno provincial.
Del encuentro participaron también Santiago Oría, vinculado a la comunicación audiovisual del Presidente, y el economista Federico Domínguez. Sin embargo, la intervención de Menem excedió la actividad partidaria y dejó expuesto el criterio que la conducción libertaria pretende aplicar a quienes aspiren a integrar su armado electoral.
La definición mantuvo abierto el margen de negociación con gobernadores y otras fuerzas, aunque anticipó una distinción entre aliados legislativos y socios electorales. Mientras la Casa Rosada busca los votos para su agenda parlamentaria, Menem planteó que los acuerdos para 2027 deberán contemplar coincidencias sobre las reformas que Milei pretende profundizar en un eventual segundo mandato.
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Martín Menem habló sobre el armado electoral del Gobierno: “Sería más fácil cerrar acuerdos con cuanto gobernante se nos cruza”

El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, habló sobre las diferencias internas en el Gobierno y de las negociaciones con los gobernadores por las elecciones del 2027.
“El tema del armado político es un tema muy complejo”, aseguró Menem durante un acto de La Libertad Avanza en Tigre, donde compartió la actividad con el diputado y armador bonaerense Sebastián Pareja.
Las declaraciones se dan en medio del ruido político dentro del oficialismo sobre la estrategia electoral y la posibilidad de cerrar alianzas con otros espacios políticos para el próximo año.
Menem planteó las tensiones que pueden surgir al momento de definir un acuerdo electoral. “¿Queremos ganar una elección o queremos un país para los próximos 40 años? Entonces ahí es donde empiezan a aparecer todo tipo de tensiones en lo que es el armado político. Porque una cosa es querer ganar y otra cosa es querer que la Argentina se desarrolle en los próximos 40 años”, señaló.
En ese sentido, consideró que para el Gobierno sería más sencillo “avanzar y cerrar acuerdos rápidamente con cuanto gobernante se nos cruza y llegar a alianzas electorales”.
Y agregó: “Si queremos que esto dure y perdure en el tiempo, tenemos que tener agendas programáticas similares”.
Durante su discurso, Martín Menem también defendió las medidas de la gestión de Javier Milei. “Estemos convencidos, encarnemos y sintamos que este es el único modelo posible para llegar a un camino de prosperidad, para que la Argentina salga adelante, no hay otra forma. Es superávit fiscal, inversión y trabajo”, reflexionó.
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El Gobierno busca suspender las PASO mientras enfrenta nuevas señales de enfriamiento en la economía – Nexofin

El Gobierno de Javier Milei atraviesa semanas decisivas en varios frentes. Tras el fallo de la Corte Suprema que restableció provisoriamente las restricciones a la compra de tierras por extranjeros, la Casa Rosada busca aprovechar el nuevo escenario para frenar el avance de la oposición contra el DNU 70/23 y concentrar sus esfuerzos en la suspensión de las PASO.
A la agenda política se suma un frente económico que empieza a generar mayor preocupación dentro del Ejecutivo. Aunque los principales indicadores todavía muestran crecimiento en términos anuales, la actividad perdió impulso y algunos datos reflejan una menor capacidad de consumo.
En este contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, impulsa la necesidad de cerrar acuerdos con los gobernadores para darle mayor respaldo político al Gobierno y evitar que la desaceleración económica termine impactando sobre el escenario electoral.
La Corte Suprema frenó la derogación de la Ley de Tierras y volvieron las restricciones para extranjeros
Uno de los principales desafíos del oficialismo estará en Diputados, donde la oposición convocó a una sesión especial para el 15 de octubre con el objetivo de avanzar contra el DNU 70/23.
El decreto había derogado la Ley de Tierras y eliminado los límites para la venta de campos a extranjeros. La oposición buscaba utilizar ese punto para impulsar el rechazo integral de la norma.
Sin embargo, el nuevo fallo de la Corte Suprema modificó el escenario. El máximo tribunal suspendió provisoriamente los efectos del artículo 154 del DNU y restableció las restricciones previstas en la legislación anterior mientras continúa la discusión judicial.
El Gobierno intenta aprovechar la decisión para desarticular la sesión opositora. La estrategia oficial consiste en ofrecer una alternativa sobre el límite a la cantidad de tierras que pueden adquirir los extranjeros y convencer a los bloques aliados de que no acompañen el quórum.
Para eso, el oficialismo convocó a un plenario de comisiones para el 14 de octubre, un día antes de la sesión que impulsa la oposición.
El objetivo central: suspender las PASO
El segundo gran desafío político del Gobierno es conseguir la suspensión de las PASO. El oficialismo pretende que el Senado avance con la iniciativa durante las próximas semanas y despejar así el camino electoral de cara a 2027.
La medida es considerada estratégica para el Gobierno porque permitiría ordenar el calendario electoral y facilitar la construcción de una estrategia para la eventual reelección de Milei.
Sin embargo, dentro del oficialismo existen diferencias sobre cuánto debe ceder el Gobierno frente a los gobernadores. Algunos sectores consideran que todavía no es necesario hacer concesiones importantes y que Milei podría recuperar margen de negociación más adelante.
Otros funcionarios, entre ellos Caputo, presionan para cerrar rápidamente acuerdos políticos. La discusión no es menor: el Gobierno necesita sostener una relación fluida con los mandatarios provinciales para avanzar con el Presupuesto 2027 y otras iniciativas en el Congreso.
La economía empieza a generar preocupación
El tercer frente que concentra la atención del Ejecutivo es la actividad económica.
La inflación de septiembre volvió a acelerarse. En la Ciudad de Buenos Aires llegó al 1,8%, mientras que el Relevamiento de Expectativas de Mercado estimó una inflación nacional cercana al 1,9%, con la posibilidad de que el dato se ubique alrededor del 2%.
A eso se suma el impacto sobre los ingresos. En la Ciudad, el ingreso necesario para pertenecer a la clase media alcanzó los $2.680.000, con un aumento del 2,5%. Esto implica que los hogares cuyos ingresos no acompañaron esa evolución quedaron más cerca de la categoría de fragilidad.
El Gobierno también intenta despejar las dudas sobre una posible recesión. Caputo cuestionó la interpretación de los datos del INDEC y sostuvo que la economía no cayó 2,9% en julio, sino que registró un crecimiento de 0,2%.
El Banco Mundial, por su parte, proyectó que la Argentina crecerá 2,1% durante 2026 y 3% en 2027. Aunque redujo su estimación respecto de la previsión anterior, el organismo todavía espera una expansión de la economía argentina.
El dato positivo es que, según esa proyección, el país podría encadenar tres años consecutivos de crecimiento entre 2025 y 2027, algo que no ocurre desde hace dos décadas.
Sin embargo, la desaceleración comienza a sentirse en distintos sectores. El uso de tarjetas de crédito cayó 11,1% interanual, en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo y el aumento de la morosidad.
La industria mostró un rebote del 1,9% en agosto y la construcción avanzó 0,4%, después de las caídas registradas en julio. Pero ambos sectores todavía no lograron recuperar todo lo perdido durante el año.
Otro dato que preocupa al Gobierno surge de la Encuesta de Tendencias de Negocios. El 53,6% de los industriales consultados señaló que la principal causa del estancamiento de la producción es la insuficiencia de la demanda interna. Muy por detrás quedaron la competencia de productos importados, con 10,1%, y la incertidumbre económica, con 6,7%.
El efecto Bolsonaro y la relación con Estados Unidos
En paralelo, Milei mantiene una intensa agenda internacional. El Gobierno recibió con interés las señales provenientes de Estados Unidos y la posibilidad de que Washington vuelva a asistir financieramente a la Argentina mediante un swap durante 2027.
El respaldo de la administración de Donald Trump también forma parte de la estrategia internacional del Presidente. Milei viajará nuevamente a Estados Unidos y participará de un evento junto a Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio Bolsonaro, antes de trasladarse posteriormente a Madrid.
El escenario brasileño también genera expectativas en la Casa Rosada. Algunos análisis anticiparon que un eventual triunfo de Bolsonaro frente a Lula da Silva podría beneficiar a la Argentina.
El impacto diplomático podría ser positivo y mejorar la relación bilateral, actualmente reducida al nivel de encargados de negocios. Sin embargo, el efecto económico no es tan directo.
Brasil tiene una economía mucho mayor que la argentina, un riesgo país inferior y se encuentra cerca de alcanzar el grado de inversión. El fortalecimiento del real después de la primera vuelta fue una señal positiva para los mercados, pero eso no significa necesariamente que la mejora se traslade a la Argentina.
Además, Bolsonaro plantea una política de reducción del gasto público. La profundidad de ese ajuste y su impacto sobre la economía brasileña serán determinantes para la Argentina, especialmente por el peso de Brasil como destino de las exportaciones nacionales.
Por eso, dentro del Gobierno, según publica TN, observan el escenario internacional como una oportunidad, pero saben que las principales dificultades siguen estando dentro del país: la actividad económica, las negociaciones con los gobernadores y la construcción del escenario electoral para 2027.
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