POLITICA
Milei, el estropicio de las internas y la lección mundialista antes de la final

Nada, ni siquiera el Mundial, pareció suficiente para sosegar la interna libertaria. Y hasta el cálculo básico quedó desairado: lejos de resultar contenidos o disimulados, los conflictos y desajustes en el interior del oficialismo -algunos, realmente graves- terminaron por constituir un dato sobresaliente de la gestión violeta entre partido y partido. No sólo eso. El Gobierno quedó descolocado antes de la final, mal parado -en parte también por una batalla propia- en el siempre sensible tema de Malvinas y desubicado frente a una declaración de Messi sobre la alegría colectiva generada desde la cancha y la realidad social. Se confirmó así, por anticipado, la máxima lección mundialista: no suele haber correspondencia entre lo que da el fútbol y lo que se imagina en los escritorios del oficialismo de turno.
Ese desacople tiene registro desde los días previos al Mundial. Manuel Adorni imaginó beneficios por un cambio de foco social para presentar su declaración jurada, después de un largo proceso de deterioro propio y del oficialismo por la investigación sobre su patrimonio. El efecto fue inverso y Olivos finalmente decidió su salida ante la inminencia de un desenlace político duro, en el Congreso. Después, con la coronación de Diego Santilli, se apostó a que el “profesionalismo” político revertiera el cuadro. El camino de las negociaciones con gobernadores y aliados es complicado: un nuevo pico te tensión interna acaba de precipitar otro revés en el Senado. Coincidió en la práctica con el manejo del Gobierno -malo, de mínima- frente a la carga emocional colectiva del partido con Inglaterra, antes y después del triunfo.
El Gobierno navega además en aguas difíciles. Da señales de entender que cualquier utilización evidente del clima generado por la Selección provocará el efecto inverso, es decir, claramente negativo. Y al mismo tiempo tiene la esperanza de que el humor social juegue a favor, incluso una vez pasado el Mundial. Está dicho: la historia mundialista de la Argentina está lejos de exponer un impacto mecánico de logros o caídas deportivas en el tablero político.
Vale un repaso. Argentina ganó dos de sus tres estrellas en democracia: la del 86, en México, llegó en la antesala del declive de la gestión radical; y la del 2022, en Qatar, fue seguida por el final del gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. En el medio, las frustraciones mundialistas mezclaron en política celebraciones y derrotas de los gobiernos en los siguientes turnos electorales.
En estas horas, el Gobierno mira al lunes que viene con una consideración de sentido común: cualquiera sea el resultado del domingo, la Selección será recibida con enorme homenaje en las calles. Olivos apuesta a una foto de los jugadores en el balcón de la Casa Rosada, sin Javier Milei y sin ningún funcionario. Por supuesto, sería una postal a contraponer al patético intento de hace cuatro años, otro síntoma del deterioro del experimento PJ/K.
Las tratativas para organizar la llegada de la Selección y montar un enorme operativo de seguridad involucran, además de cálculo, al gobierno nacional, a las autoridades porteñas y a la gestión bonaerense. Tiene todo connotación especial, también, porque del otro lado está Claudio Tapia, apuntado por investigaciones sobre manejos escandalosos de la AFA. En la superficie, para algunos es una especie de mancha venenosa. Por debajo, asoma todo más matizado, con grises, especialmente desde la coronación de Juan Bautista Mahiques en el ministerio de Justicia. De todas maneras, determinante es la palabra de los jugadores.
Hasta hace unos pocos días, el oficialismo se movía formalmente alejado del tema, envuelto en sus propios problemas y con sus objetivos, en primer lugar el plan reeleccionista. Se notaban sobreactuaciones en las felicitaciones por algún resultado y poco más. Pero por efecto de la interna y por pésima lectura de lo que podía generar, y generó, el cruce en semis con Inglaterra, cambió el cuadro.

Era previsible que el tema de Malvinas emergiera entonces, más allá de la explotación por parte de la vicepresidente. Está claro el necesario -en rigor, ineludible- camino de la diplomacia, un frente que en sentido amplio es desatendido y hasta desconsiderado por el Gobierno como juego propio. No era eso, de todas maneras, lo que estaba en discusión. Subir el tono como parte del nuevo capítulo con Villarruel fue inentendible en función del Mundial -de la expectativa abierta en ese terreno, social antes que política- y además, sin atender la estribación, cada tanto visible, de repetidas frases de Milei con elogios a Margaret Thatcher.
Frente a ese cuadro, asomaron al menos dos apariciones de Adrián Ravier, que parece no haber sopesado los temas y tampoco, el momento. En la primera, a raíz de aquellos dichos sobre Thatcher, recurrió al argumento de que fueron sacados de contexto y añadió que sólo eran referidos al plano económico. Poco eficaz como respuesta. La segunda se produjo después de declaraciones de Messi y, si como algunos sostienen, no apuntó a ser un cruce, expuso al menos impericia.
Lo que había dicho Messi no demandaba comentario alguno. Explicó el valor de generar alegría social, un festejo popular, desde la cancha, cuando las cosas no están fáciles: “Hay gente que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la viene peleando”, describió. Ravier dijo que no hay que generalizar “con esto de que la gente no llega a fin de mes”.
Claro que el tema Malvinas sumó la foto de la bandera que dio vuelta al mundo. Y claro también que cada uno en política debería cuidar su lugar. La vicepresidente no reparó en su lugar institucional. Tampoco es algo nuevo: más bien ahonda el camino transitado por otros, incluido en primera línea Milei, cuando cargan e insultan contra cualquier expresión crítica. Un listado que incluye a opositores, economistas, periodistas, artistas.
La nueva serie de cruces con Villarruel agregó lo suyo a una interna que por supuesto la incluye y supera. El Gobierno se propuso avanzar en el Congreso como parte central del plan reeleccionista y, antes incluso, para “recuperar” manejo de la agenda. Fue algo así como el paso siguiente a la designación de Santilli en la jefatura de Gabinete. Esa movida, también para despejar el camino, suponía la contención de la interna entre el bando de Karina Milei -fortalecida a pesar de haber tenido que precipitar la caída de Adorni- y el espacio de Santiago Caputo, que se llevó como gesto un largo abrazo presidencial, el 9 de Julio.
No fue así. Hubo un pase de organismos que se movían en la órbita del asesor (Enacom, Arsat, Correo) al área de la jefatura de Gabinete. Y, desde las cercanías de la secretaría General, se hace circular que vuelve a estar en la mira la Side, una pieza mayor en esta diputa. Para completar, volvió a crujir la relación con Patricia Bullrich -además de su cruce con Villarruel-, después de otro frustrado intento de avanzar con el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada.
Todo el temario legislativo -con la reforma electoral a la cabeza- quedó postergado de hecho para agosto. Para entonces, ya no se tratará del efecto Mundial, sino de la realidad de todos los días. También en política.
POLITICA
El oficialismo quiere aprovechar el impulso en el Senado y aprobar la reforma del Banco Central

La próxima semana no será mucho más tranquila para el Senado de la Nación. El oficialismo acumula temas de interés central en la Cámara Alta y buscará volver al recinto el próximo jueves.
La jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza ya anunció su intención de ir al recinto el jueves próximo y buscar la aprobación total del proyecto de ley de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, algo que en principio estaba previsto para el jueves pasado pero que el debate sobre dónde están las reservas de oro, en un principio, y sobre la designación del presidente y el directorio complejizó.
“Hay pedidos de parte de la oposición para introducir cambios en lo que se refiere a los directores, su designación y su remoción”, señaló una fuente del oficialismo.
El punto en debate es el que se refiere a que el presidente, el vicepresidente y los directores del BCRA solo podrán ser apartados de sus cargos por las causales expresamente previstas en la ley. En el caso de la destitución, además, deberá contarse con la aprobación previa de ambas cámaras del Congreso, con una mayoría de dos tercios de los miembros presentes.
El sistema de designación se mantiene: los integrantes del Directorio serán propuestos por el Poder Ejecutivo y deberán contar con el acuerdo del Senado por mayoría simple.
La idea del Gobierno de establecer un proceso de remoción tan exigente busca darle seguridad al titular del BCRA, Santiago Bausili.
En la Cámara Alta no están muy alineados con la idea del Gobierno, por varias razones. La primera es que los gobernadores quieren un BCRA “más federal”, es decir, quieren sillas en el directorio. La segunda es que los senadores no quieren compartir con los diputados el rol de designar y remover a las autoridades del BCRA. “Esto es un problema porque van a introducir modificaciones y va a volver a Diputados. Hoy es un escenario impensado que se pongan de acuerdo para insistir con el texto original, pero si los gobernadores se ponen de acuerdo, todo es posible en este Congreso”, explicó un hombre de mucha experiencia parlamentaria.

El temario es más amplio y también incluye otro proyecto que genera complicaciones: el de zona fría. La semana pasada LLA obtuvo dictamen y, aunque se esperaban cambios en la redacción del proyecto teniendo en cuenta que el Senado tiene 25% de legisladores patagónicos, el oficialismo se apoyó en los gobernadores del norte y logró avanzar.
Mientras en la Cámara Alta se debatía el proyecto, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, se reunía con los gobernadores del norte, a quienes les volvió a prometer que el apoyo para restringir zona fría se compensaría con un régimen de zona caliente.
El punto a resolver para LLA es qué pasará con votos que hasta ahora eran aliados y a los que esta ley no beneficiaría. Ese es el caso de Mendoza, que hoy tiene a toda la provincia dentro del régimen y que, de aprobarse la norma, solo mantendrá a Malargüe. Se especulaba que el gobernador Alfredo Cornejo, aliado de la Casa Rosada, no aportaría sus votos antes de septiembre. Con la llegada de un clima más benigno y con la decisión de la Casa Rosada de emitir un decreto que otorga el 100% de las regalías a la provincia en detrimento de La Pampa, le aseguraría dos de los tres votos de la provincia —el tercero es de Anabel Fernández Sagasti (PJ), que está de licencia—.
Esa decisión, que genera ingresos para Mendoza, significa una pérdida importante para La Pampa, donde hay dos votos que hasta ahora Bullrich contabilizaba como propios —uno radical y otro del PRO— y que es probable que pierda.
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POLITICA
Sin romper con el Gobierno, Bullrich hace valer su peso en las encuestas y pone a prueba la paciencia de los Milei

Los últimos cortocircuitos entre la Casa Rosada y la Cámara de Diputados abrieron un frente colateral: un nuevo desmarque de Patricia Bullrich. Por lo menos, el tercero de peso desde que asumió como jefa del bloque de LLA en el Senado. Pero ¿qué hay detrás de sus movimientos? ¿Una estrategia con miras a 2027, genuino desgaste parlamentario o un intento de marcarle la cancha a Javier Milei y, de paso, hacer valer su poder de fuego frente a Karina? “Ella juega su juego”, repiten los suyos.
“Todos los peros tienen un porqué”, refuerza la propia Bullrich en el posteo que subió tarareando la canción “No me importa”, de Lali Espósito —blanco de críticas del Presidente—, un día después de pedirle al Ejecutivo que no la tome por tonta. Toda una declaración de guerra que la Casa Rosada intentó moderar.
Su reclamo llega tras el cimbronazo que se desató puertas adentro de la Cámara de Diputados con el ingreso, a última hora del martes, del Presupuesto, que terminó por dinamitar el borrador que trabajaba el oficialismo para conseguir un “proyecto superador” a la prórroga en discapacidad impulsada por la oposición. Un punteo con “los innegociables”, sobre todo del Pro, que la Casa Rosada conocía y ya había avalado.
En menos de 24 horas, el giro fue absoluto y en dirección contraria. El texto oficial derogaba una serie de artículos clave de la prórroga en discapacidad. El más resonante para los aliados y los prestadores: eliminaba la actualización obligatoria, automática y mensual de los pagos a prestadores según el índice de IPC.
Una jugada en silencio que, en primera instancia, le explotó a Martín Menem. Y, por extensión, se reflejó en las caras de desconcierto de las diputadas oficialistas Silvana Giudici y Laura Rodríguez Machado, que tuvieron que dar acuse de recibo a las quejas de propios y ajenos durante el plenario de las comisiones de Presupuesto y Discapacidad. Frente a los representantes del sector prestador, que se encargaron de hacerle notar al Gobierno la crisis que atraviesa la actividad.
“Se incendió todo”, reconoció La Libertad Avanza (LLA), en una suerte de sincericidio con el que Menem tuvo que lidiar. Puertas adentro, dijo y se desdijo. Pero sus laderos se ocuparon de dejar en claro que, pese al cortocircuito, no hubo quiebre con la Casa Rosada. Menos aún con Karina Milei.
Menem necesita recomponer. Bullrich, no.
Sus porqués son variados. Y es que la titular de LLA en el Senado mira las encuestas: según cuál tome, queda un punto por arriba o por debajo del Presidente. Un dato que, como aclaran desde algunas consultoras, toma otra dimensión si se tiene en cuenta que su diferencial —margen entre la imagen positiva y negativa— es mejor que el del mandatario.
“Creo que está tratando de marcar algo del orden de la autonomia, que es un un valor en la política. Hay que ver qué pasa porque el Gobierno fue muy duro con otras figuras que plantearon esto”, señala Shila Vilker, analista de opinión pública y directora de la consultora Tres Punto Cero. Con la vicepresidenta, Victoria Villarruel, el Ejecutivo dio sobradas muestras.
“Pero con Bullrich no van a ser duros porque el Gobierno no se puede dar el lujo de perder ni un punto. Está creciendo de nuevo, pero no le sobra nada”, advierte.
En el último sondeo de la consultora, la imagen positiva de la senadora, en el orden del 39%, condice con la de Milei. “Su figura esta atada al destino que tiene el Gobierno. En algunos mediciones viene arriba y en otras comparten números. Pero la composición es distinta, ella tiene menos adhesion del nucleo durísimo que tiene Milei”, aclara Vilker.
En el último sondeo de la consultora, la imagen positiva de la senadora, en torno al 39%, coincide con la de Milei. “Su figura está atada al destino que tiene el Gobierno. En algunas mediciones viene arriba y en otras comparten números. Pero la composición es distinta: ella tiene menos adhesión del núcleo durísimo que tiene Milei”, explican.
Una necesidad mutua que tiene correlato con lo que admiten, por lo bajo y no tanto, cercanos a Bullrich. “Está cuidando un electorado propio que no se siente atraído por Milei”, señalan. Una base electoral que no estaría destinada a una eventual disputa en la Ciudad: posibilidad completamente descartada por la exPro. “Va por una lógica nacional”, insisten quienes conocen sus movimientos.
Eso sí: no se trataría de una candidatura propia, diferenciada de Milei, que implicara un rompimiento real con LLA. Por lo menos hoy, ese no es el panorama, deslizan. Para evaluar una estrategia así, el Gobierno tendría que medir menos de un 20%. Un escenario impensado, juran y perjuran los propios.
En cambio, aseguran que Bullrich apunta a integrar la fórmula presidencial con Milei y llegar a una eventual vicepresidencia con “peso propio”, suficiente para negociar cargos dentro de un eventual nuevo gabinete.
De todas formas, la senadora le hace llegar sus críticas al Gobierno. “Sin intenciones de romper”, matiza su entorno. “Lo que más le preocupa es la falta de empatía y la asfixia a la micro”, detallan.
En espejo con los sondeos, la empatía aparece entre los principales demandas que los argentinos buscan en un presidente, de acuerdo con un estudio conjunto de las consultoras La Sastrería y TresPuntoCero.
No es un término que Bullrich utilice de manera aislada. La exministra de Seguridad viene repitiéndolo, de una forma u otra, casi a diario en sus declaraciones a la prensa. De hecho, antes de esta diferencia con la Casa Rosada, había instado al Gobierno a resolver los problemas vinculados con la morosidad.
En discapacidad, la postura de Bullrich, bastante más beligerante que la de las diputadas oficialistas que quedaron expuestas con la maniobra del Gobierno, también encuentra una explicación en los sondeos. Un estudio de Management & Fit del año pasado mostró que, entre los votantes de la legisladora, prevalecía el rechazo a los vetos a las emergencias en discapacidad y educación. Casi un 60% de su electorado los cuestionaba.
A este dato se suma la reciente encuesta de Poliarquía, que detectó que las pérdidas de adhesión más representativas dentro de LLA se dan entre los votantes de Patricia Bullrich en 2023. Su apoyo cayó ocho puntos respecto de agosto.
Sin embargo, hay quienes justifican los desplantes de Bullrich en el desgaste político que suponen controversias como la de Discapacidad. “Está enojada porque ella estaba en la mesa política del martes y no le dijeron nada”, comenta alguien recorre los pasillos del Congreso con la senadora.
Cerca suyo leen esta clase de maniobras como una retroceso en la confianza con los aliados y una traba política en el Senado.
Bajo argumentos similares, la exministra se diferenció de José Luis Espert y le exigió explicaciones urgentes por sus presuntas conexiones con el narcotráfico. Con mayor énfasis se despachó contra el exjefe de Gabinete, Manuel Adorni, a quien le pidió que presentara “lo antes posible” su declaración jurada, en medio de la investigación en su contra por presunto enriquecimiento ilícito.
En esta oportunidad no está claro el destinatario final. Sin embargo, el dardo no estaría dirigido esta vez a Karina Milei, que suele moverse en tándem con Menem, uno de los principales perjudicados por el proyecto de Presupuesto.
Por caso, las sospechas recaen más sobre las áreas de Economía y Salud y, cerca del asesor presidencial, Santiago Caputo.
Mientras tanto, la senadora ya hizo su movida. A la espera de que la mesa chica del Gobierno tome nota. “A la fuerza”, si es necesario, se jactan los íntimos de Bullrich.
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POLITICA
En Avellaneda, Kicillof mostró su construcción federal y fortalece su candidatura con miras a la negociación del peronismo

“No me interesa una construcción a control remoto”. La frase de Kicillof fue un mensaje directo a la discusión interna del peronismo y fue una de las que se destacaron del acto que cerró este sábado en Avellaneda. Con el plenario federal del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, cimentó lo que será su candidatura nacional. Una candidatura que no anunciará, pero que dejará andar. Lo explicó un ministro bonaerense al salir de una de las diez carpas temáticas que formaron parte del plenario previo al acto de cierre en el municipio gobernado por Jorge Ferraresi. El mismo funcionario que apuesta plenamente al mandatario provincial fue contundente: “Está claro después de esto por dónde sigue el curso del movimiento nacional”.
Otro ministro planteó que “Axel ya demostró que puede gobernar con todos adentro”. El posicionamiento evoca la composición del gabinete bonaerense que, pese a la tensión y el ruido interno, cuenta con funcionarios que se reconocen conducidos políticamente tanto por Kicillof, como por Cristina Kirchner o Sergio Massa: fue un mensaje al resto de los sectores del peronismo. Muchos dirigentes que pasaron por Avellaneda coincidieron en que Kicillof tiene que ir al frente de esa construcción. En el escenario, el mandatario provincial planteó que “una alternativa nacional no se construye desde una oficina, por eso venimos recorriendo las provincias”. Otra señal de cómo debe pararse el peronismo con vistas a la elección del año que viene. Hubo varias referencias en este sentido: qué tiene que hacer la oposición.

Aún hay muchos ítems por enfrentar. Las PASO, por ejemplo, son uno de ellos. El clima que sobrevoló en Avellaneda es que el MDF no le escaparía a una primaria. Incluso, en caso de que sea posible, contra Cristina Kirchner. En su discurso, el gobernador defendió su presidencia y dijo que la jefa del Partido Justicialista “está injustamente detenida”. Fue la única mención directa. También sostuvo que la construcción “de una alternativa mejor para todos los argentinos no puede estar basada en el odio ni en la nostalgia”, y que “no alcanza con repetir una experiencia”.
A la misma hora, en el plenario de Juventud del Frente Renovador, hacía su aparición Sergio Massa. El ex ministro de Economía, que no descarta estar en una PASO dentro del peronismo, dijo que “se viene una etapa de renovación en el peronismo y llegó la hora de tomar el bastón de mariscal y de hacerse protagonistas”, también que “no se trata de seguir a un dirigente, esa etapa se terminó”. “Llegó el momento de armar algo en conjunto”, concluyó.

La organización del acto de este sábado en Avellaneda estuvo atenta a destacar el componente federal del encuentro. El presidente de un PJ local aseguró que había intendentes de distintas provincias. “La persona que hoy está en primera línea contra Milei es Axel”, aseguró el intendente de Río Grande, Martín Pérez. “Nosotros estamos acompañando ese proceso y estamos tratando de hacer toda la fuerza posible para que se comprenda que tenemos que salir de una lógica muy bonaerense”.
De Tierra del Fuego al norte del país hubo presencia, según remarcó la estructura del MDF, de militancia orgánica. “Nos avisaban que venían en dos o tres autos”, se entusiasmaba un ministro de peso en la tarde del sábado. Sin embargo, el paso por Misiones semanas atrás dejó sus frutos. Según supo Infobae de uno de los armadores de Kicillof, el gobernador Hugo Passalacqua, puso dos colectivos a disposición. El enviado oficial del mandatario mesopotámico fue Juan “Chun” Barreto, titular de Energía Misiones y exintendente de Montecarlo. En lo que respecta a PBA, la estructura a disposición para el acto fue total. Intendentes, organizaciones sociales y sindicales hicieron su parte.
Kicillof está convencido de su candidatura, pero también de que no es el momento de anunciarla. Seguirá visitando provincias. Lo planteó este sábado. “Vamos a seguir recorriendo la Argentina, vamos a seguir conversando con todos. La solución verdadera es una alternativa nacional que construya un proyecto de país”, esbozó. En distintos pasajes la gente le coreó “Axel presidente”.

El desafío por delante es, primero, salir de la lógica bonaerense. Algo que demandan los intendentes y dirigentes del país que ya juegan dentro del MDF, aunque coyunturalmente les es difícil esquivarlo.
Los intendentes de Buenos Aires estuvieron sobre el escenario. “Vengo a acompañar a Axel Kicillof porque es quien puede encabezar la construcción de una alternativa nacional para recuperar la Argentina”, dijo, por ejemplo, el gesellino Gustavo Barrera. A excepción de Fernando Espinoza (La Matanza), que estuvo ubicado a un costado del atril desde el que hablaron Kicillof y Ferraresi —que era el anfitrión y por eso hizo de orador—, el resto de los intendentes y funcionarios bonaerenses se pararon más bien lejos. Cercanos a Kicillof estuvieron dirigentes del interior del país, además de la vicegobernadora, Verónica Magario, que ingresó al escenario junto con el gobernador. “La idea fue que se rodee de gente de otras provincias”, dijo el intendente de un municipio de peso del conurbano.
Esta semana que inicia, el gobernador buscará escaparse del ruido doméstico que desatará en las próximas horas el acto que lo dejó en las puertas de su candidatura nacional y partirá rumbo a Nueva York. Cinco días para buscar respaldo internacional: está delineado compartir actividad con el alcalde neoyorquino, Zohran Mamdani, y, lo que genera más interés propio aunque menor reverberancia, una reunión con fondos tenedores de la deuda bonaerense.

“No podemos cometer el error de sentarnos a esperar y especular con que el malestar económico resuelva por sí solo el problema político: no cuenten conmigo para esperar sentado, cuenten conmigo para que el año que viene la Argentina tenga una alternativa que nos deje terminar con este modelo y nos permita empezar con una etapa distinta”, fue otro momento de aplausos. Kicillof dijo que había 30 mil personas en la sede de la UTN en Villa Domínico, Avellaneda.
Uno de los dirigentes de confianza del gobernador planteó tras el acto que “la idea” es que haya “unidad” dentro del peronismo, que esa unidad tiene que ser mediante una PASO, pero que no descartaba que “cada cual vaya por su lado”. Eso, admitió, “sería entregarle la reelección a Milei”. En algún momento, pese a que el mandatario haya planteado que la mayoría necesaria para construir una alternativa “no va a surgir de una negociación secreta, de un acuerdo de la cúpula, ni de una rosca de espaldas a la sociedad”, los distintos sectores del peronismo tendrán que sentarse. Cuando eso suceda, el MDF pondrá sobre la mesa su armado nacional y la foto de este sábado.
plenario federan Avellaneda cierre
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