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Nació en Mendoza, tocó con Drexler y sueña a lo grande: quién es Gala Celia, la argentina que brilla con Ricardo Arjona

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En el primer show del guatemalteco en el Movistar Arena, el público ovacionó a Gala Celia

“Y esa mujer que ustedes veían bailar con tanta versatilidad la música del Caribe y que hace percusión, es argentina. ¡Gala!”. Promediando el primero de sus 14 shows en Buenos Aires, Ricardo Arjona presentó a parte de su banda luego de la versión híper tanguera de “Mujer de lujo” y la ovación para Gala Celia fue la segunda en importancia en la gran noche del guatemalteco. Detrás de la suya, claro. Un rato después, en la coda frenética de “Mujeres”, en el repaso protocolar por cada uno de los músicos, volvió a atronar la ovación para la joven: “En las percusiones, Gala, de Argentina”, gritó antes de nombrarse a sí mismo y dar por finalizada la velada.

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En esta exhibición multicultural de sus músicos en el formato un paisano de cada pueblo -los hay de Cuba, de México, de Estados Unidos, de Chile, de Guatemala-, Arjona enfatizó el origen de la percusionista ante un público que cayó rendido ante una hija pródiga que no sabía que necesitaba. “Fue espectacular y me dio mucho orgullo”, le confiesa Gala a Teleshow, con los ecos todavía resonando en su corazón. Y se dispone a abrir la puerta a una historia entre dos tierras, en la que el tesón, las convicciones, el talento, la fortuna y las casualidades se confabularon para diseñar este presente que no estaba ni en sus sueños.

Es que Gala Celia se enamoró de la percusión sin darse cuenta. En su Mendoza natal, entre la música del mundo que siempre sonaba en su casa, se le despertó un sentimiento rítmico con un dejo de rebeldía, en una tierra ligada desde siempre a los instrumentos armónicos. Como símbolo de un tiempo de transformaciones, con fenómenos percutivos como el de La Bomba de Tiempo haciendo camino al sonar, ella puso el ojo, y el oído, en la música de África, de Cuba y de otros lugares de Latinoamérica y se dejó llevar por el ritmo.

Gala Celia en un fragmento de Te conozco, junto a Ricardo Arjona en el Movistar Arena (Teleshow)

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Un poco por las vueltas de la vida, pero sobre por todo su talento y su intuición, hoy forma parte de uno de los espectáculos más importantes de la región: integra la banda que acompaña a Ricardo Arjona en el colosal tour Lo que el Seco no dijo, que se inició en octubre pasado en Guatemala, que durante mayo dará 14 shows en el Movistar Arena y otros dos en Córdoba, y que planea concluir en diciembre en Ciudad de México. Y en el que su presencia en escena cobra cada vez más importancia.

Para ello Gala se formó en la teoría y en la práctica. En la provincia cuyana estudió la licenciatura con la especialidad en percusión latinoamericana y ya se metió de lleno en cuanto proyecto encontrara. Desde lo afro -su amor a primera escucha-, pasando por la amplia paleta de lo latino y sin descuidar el folklore tradicional argentino. Cuando sintió el impulso definitivo del beat africano, soltó amarras y se instaló en Barcelona, para mirar de frente al continente que la convocaba con sus tambores.

Aquel salto de la cordillera al Mediterráneo cuatro años atrás ocupa un lugar central en su carrera y a la distancia se lee como una corazonada: “Iba a probar suerte, pero suerte mal. Ni papeles tenía en ese momento, había perdido mi nacionalidad española”, confiesa como quien no termina de creer lo que pasó, pero que tenía claros sus objetivos: “Quería formarme en danza y percusión, porque también bailo danzas africanas. El motor principal fue África siempre. Había algo que me llamaba y no sabía bien qué era”, agrega. Y en eso andaba cuando apareció Jorge Drexler. ”Me invitó a participar de su proyecto y empecé a trabajar con él”, suelta con la misma naturalidad con la que surgieron los hechos, como si no quisiera tocar nada de ese pasado que la trajo hasta acá.

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Gala Celia giró con Jorge Drexler ni bien puso un pie en Barcelona: (Gentileza Gala Celia)

Con el uruguayo giró durante un año y le abrió las puertas a formar parte diferentes proyectos tanto en Barcelona como en Madrid. El siguiente desafío grande fue con Manuel Carrasco, un artista que llena cuanto aforo se le presente en España con su esencia pop y sus aires flamencos. En ese proceso se mudó a Madrid y mientras terminaba sus compromisos con el ex Operación Triunfo, empezaba a diseñar su próximo paso. Y en en eso llegó octubre de 2025, con la propuesta que cambió su vida.

—¿Cómo te llega la convocatoria a participar de la gira de Ricardo Arjona?

—Me contactaron directamente. Estaban armando la banda para la gira y a Arjona le llegó mi perfil de Instagram que le compartió una persona que al día de hoy no sé quién es. Y a él le gustó, básicamente. Lo loco es que con Drexler pasó igual. Instagram de repente es el currículum perfecto (risas). Yo no tenía mucha idea de que en el mundo de Arjona podría entrar una percusionista, no era algo que estaba en mi campo visual.

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—¿Te pidieron audición o algún tipo de prueba?

—No. Hablé con el mánager, que me mostró las condiciones, pero no me pidieron nada. Fue directamente así. Yo me acababa de mudar a Madrid, y me pidieron llegar al mes a Guatemala, donde conocí a toda la banda, lo conocí a Arjona sin haber hablado ni una palabra con él. Todo se dio así, de un momento para el otro, y me impresiona cómo a veces los artistas ven algo y ya entienden por dónde quieren ir, qué les funciona y qué no, creo que hay mucha intuición en eso y van para adelante.

La ovación final a Gala Celia en el show de Arjona en el Movistar Arena (Teleshow)

—¿Es muy distinto tocar para Drexler antes y para Arjona ahora? Son dos artistas que a simple vista parecen bien diferentes, uno más intimista, el otro más espectacular.

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—En algún punto, totalmente, sí. Y por otro lado, el impulso de Drexler es ir a lo corporal, a lo visceral de alguna manera, y eso se ve en el disco que acaba de sacar. Entonces la percusión se vuelve muy de la sangre, del cuerpo y del fuego. El mundo de Arjona es bastante distinto conceptualmente por las canciones, pero creo que los dos de alguna manera al final buscan llegar al mismo lugar pero por diferentes caminos.

De vuelta a la era pre Arjona, Gala estaba terminando la gira con Manuel Carrasco y sentía el vacío del día después en el horizonte, la adrenalina de los estadios llenos, la energía del público. Todo eso tenía fecha de vencimiento. “La gira te mantiene muy ocupado y cuando termina es como empezar a activar todo lo que dejaste ahí, medio en pausa”, asegura. El plan, de todas maneras, resultaba alentador. En la lista de espera habían quedado un disco solista en el que sigue trabajando en los ratos libres. Un departamento en Madrid al que acababa de mudarse y casi no pudo habitar. Del otro lado, un contrato de casi dos años, con la seguridad laboral pero ciertos temores a la aventura que la hicieron dudar. Y una propuesta con la que no sabía si iba a poder congeniar: “Le di un par de vueltas al tema, la verdad, porque Arjona es un artista bastante diferente a los que había trabajado antes. Me replanteé varias cosas, lo charlé con amigos hasta que dije que sí”, rememora.

Ricardo Arjona dio el primero de sus 14 shows en Buenos Aires
Gala Celia detrás de su set de percusión, respaldando la performance de Ricardo Arjona (RSFOTOS)

Cuando llegó a Guatemala, la banda a la que se iba a incorporar ya tenía algunos ensayos sobre el lomo. Recién allí conoció a sus actuales compañeros y tuvo una pequeña reunión con Arjona y el manager. La charla la recuerda casi textual, casi medio año después: “Queremos que propongas, te queremos ver al frente. Nos encanta la mujer con el tambor y la percusión y queremos buscar muchos motivos para que la gente te vea. Y queremos que nos propongas cosas todo el tiempo”, le dijeron. Y ella hizo los deberes: “Empecé a buscar algunos huecos que encontraba y lo charlaba con el director musical y con Ricardo, que fue viendo de qué manera incorporar más la percusión. En ese sentido fue genial, porque ellos desde un comienzo estaban superabiertos para que eso sucediera. Y yo más que feliz, porque me encanta mi trabajo.

—¿Cómo es girar con la banda de Ricardo Arjona? ¿Se parece más a un viaje de egresados, a un viaje por trabajo o a un viaje con amigos?

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—Es todo eso a la vez y va dependiendo de lo que pase en cada lugar. Llegar a Guatemala fue una locura en el sentido de que cuando empezás a trabajar con grupos nuevos, de repente es como un Gran Hermano, sobre todo en este contexto de gira. Estamos mucho tiempo juntos, en los ensayos y el hotel; y si bien tenés tu habitación, vas al desayuno y te encontrás con todo el mundo y surgen actividades y estás como muy a full todo el tiempo. Entonces, al final lo musical obviamente es importante, la performance y todo lo que cada uno puede dar arriba del escenario. Pero también hay algo de lo vincular, de lo humano y de lo social que entran en juego. Es muy divertido y muy intenso.

—Cómo armás el set para el escenario, teniendo en cuenta la gran cantidad de instrumentos que admite la percusión?

—Cuando empecé a aprender el repertorio, había canciones que sabía lo que pedían, porque si tocamos una salsa claramente voy a necesitar bongó y congas, por ejemplo. Esas son fáciles. Pero como también Arjona tiene mucha balada y canciones que tienen diferentes colores, ahí entran en juego mi subjetividad y lo que me puede llegar a pedir o sugerir el director. Por otro lado, siempre estuvo muy abierta la posibilidad de seguir incorporando y tenemos pendientes de agregar algunos otros instrumentos que entren y salgan, y que yo me pueda mover más en el escenario.

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Gala Celia percusionista Ricardo Arjona
El recorrido internacional de Gala Celia incluye colaboraciones con artistas como Jorge Drexler y Manuel Carrasco antes de sumarse a la banda de Arjona (instagram.com/intherfolks)

—Esto que decís lo noté en Buenos Aires respecto al primer show en Guatemala. Estás más al frente con la percusión, pero también con la danza y con la voz.

—Es que a medida que va creciendo el repertorio y que nos vamos conociendo, buscamos y aparecen estos momentos. También hay una cuestión de la presencia de todas las mujeres en escena, que nos vamos todas a un escenario más pequeño, y se fueron armando diferentes arreglos musicales para que pudiéramos cantar y bailar más. Ellos sabían que yo bailaba, pero no habíamos encontrado el momento. En mi cabeza de música, salir a bailar significaba dejar de tocar la percusión en un momento importante. Y me dijeron “salí, bailá, no pasa nada, que lo sostengan desde otro lado”. Pude encontrar esos momentos para bailar y cantar además de tocar y está buenísimo, porque lo hace muy dinámico al show, tanto para los que estamos arriba como para los que están abajo del escenario.

Esto que cuenta Gala se advierte en cada cita del tour. Más allá de tener un frontman magnético, y de tratarse de un artista al que la gente va a ver por encima de cualquier motivo, pasan muchas otras cosas en escena. Y esto atiene a los músicos, que a lo largo del concierto tienen sus momentos para lucirse, pero también a las visuales y las pantallas. En el caso de Gala, fue notorio en el primer show en Argentina, donde Arjona la presentó dos veces al público y se llevó una ovación inolvidable.

—¿Qué sentiste en ese momento? El público te aplaudió mucho más que a tus compañeros…

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—Fue espectacular (risas). O sea, más allá de la ovación, claramente da mucho orgullo cómo aparece ese nacionalismo argentino que tenemos casi por default. Es muy gratificante la idea de estar acá y la pasión que tenemos no se ve en todos lados. La gente es muy fanática, o si no es fanática igual está ahí dándolo todo. Se siente muy distinto a Estados Unidos, por ejemplo, no sé si es porque soy argentina, pero es otra la energía. Y esto lo dicen artistas de todo el mundo y de diferentes estilos.

Gala Celia percusionista Ricardo Arjona
Con proyectos propios en marcha, Gala Celia compagina su carrera solista y la grabación de un disco con su participación en giras internacionales (instagram.com/intherfolks)

—Recién contabas que en Estados Unidos la mayoría del público es latino, inmigrante, que se junta a ver al artista que le recuerda a su país, sea cual fuera. Vos también sos una inmigrante, que se fue a probar suerte a otro destino. ¿Sentís esa conexión con el público?

—Sí, es algo muy emotivo y emocional, porque ves cómo el repertorio toca fibras internas con las que puedo empatizar perfectamente siendo inmigrante. Y por más de que hace cuatro años que estoy fuera de Argentina, es como que apenas siento que he superado la depresión de haber migrado, que es algo normal que pasa, pero que yo no tenía conciencia de que me podía pasar a mí. Entonces, puedo entender perfectamente cómo se siente la gente en el concierto cuando de repente en una canción preciosa como “Mojado”, está hablando de lo que podés llegar a sentir cuando tenés a tu familia tan lejos. Y yo lloro cada vez que tocamos esa canción.

—Trabajar con artistas como Arjona, Drexler y Carrasco es un presente muy diferente al que imaginaste cuatro años atrás, cuando te mudaste a España para estar cerca de esa cultura afro que te había cautivado. ¿Se mantiene ese objetivo o fue cambiando a medida que fuiste descubriendo y experimentando nuevas sonoridades en el camino?

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—Va mutando totalmente, aunque puede ser que permanezca alguna esencia dentro de todo. Es gracioso porque justo cuando me llega la propuesta de Arjona, tenía un pasaje a Senegal para ir a estudiar, y tuve que cancelarlo. Eso lo retomaré seguro, porque me inspira y me da muchas herramientas también para trabajar con Arjona, con Drexler, o con quien sea. Y para seguir haciendo mi música.

—¿Estás pensando ya qué pasará cuando termine la gira o vivís el día a día?

—Es un mix. Intento estar ahora en el presente y disfrutarlo. Pero de todas maneras, estoy grabando un disco y me gustaría hacer más cosas con mi música. También hay algunas propuestas que tengo de artistas para trabajar más adelante, pero cuando termine esta gira veré para dónde me muevo. Quiero seguir haciendo mi música y grabando, más allá de las propuestas laborales con artistas grandes que sucedan. Quiero seguir creando mi propio universo musical.

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CHIMENTOS

Pity Álvarez habló luego de su crisis nerviosa: “Me va a explotar la cabeza”

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En una comunicación telefónica, el cantante expresó su preocupación por su situación actual.

Este martes por la mañana, Cristian Pity Álvarez habló desde el Hospital Tornú, donde permanece internado desde el 23 de septiembre mientras atraviesa el juicio por el crimen de Cristian Maximiliano Díaz. En una comunicación telefónica con La Mañana con Moria, el histórico líder de Viejas Locas e Intoxicados se refirió al momento que atraviesa, habló de su situación judicial, explicó qué ocurrió antes de su internación y contó por qué la música continúa siendo el principal espacio en el que logra sentirse bien. También aseguró que podría recibir el alta “hoy o mañana”, aunque aclaró que llevaba varios días atravesado por preocupaciones que le impedían descansar.

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La conversación comenzó cuando el cantante explicó que necesitaba hablar sobre el juicio en el que se encuentra involucrado, las fechas que suspendió y los proyectos musicales que continúa desarrollando. Según relató, la acumulación de asuntos terminó por llevarlo a un estado de colapso: “Es como que tengo en la cabeza… Si no fuera por esto del juicio, me va a explotar la cabeza, voy a dejar una mancha en la pared que diga: ‘Arte’ y seguro algún boludo va a hacer cuadernos”, expresó.

El Pity aseguró que no recordaba con claridad lo que había sucedido el día previo. “Me pasó que el lunes colapsé, no sé. Tengo tantas cosas en la cabeza que me agarró así como un brote psicótico. La verdad que yo no me acuerdo de nada”, relató. El músico explicó que tampoco podía reconstruir el momento en que salió de su casa ni el traslado al hospital. “Me dicen de cuando me trajeron acá, de cuando salí de mi casa. No me acuerdo de nada”, sostuvo.

Para describir la sensación de saturación que atravesó, utilizó una imagen vinculada con el exceso de voces y estímulos. “Cuando tus ocho hijos te hablan a la vez y no los podés escuchar a todos”. Después aseguró que en ese momento se encontraba mejor. “Ahora estoy en una cama en un hospital y puede ser que, si no me mienten, voy a poder salir hoy o mañana y estoy bien”, afirmó.

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Álvarez también contó que durante la internación durmió varios días seguidos y que luego comenzó a tener dificultades para volver a descansar. “Bajé en cuatro o cinco días. En realidad, dormí como cinco o seis días y hace tres días que no puedo dormir, volviendo a pensar en las cosas que me vienen preocupando”.

Asi intento escaparse Pity Alvarez del hospital Tornú

Cuando le preguntaron qué necesitaba para sentirse bien, el músico fue directo. “Yo lo que necesito para estar bien es tener la tranquilidad de seguir con mi grupo, es lo que más me gusta. Yo cuando hago música me transformo”, expresó. Reconoció que tenía días malos, como cualquier persona, y que a veces debía enfrentarse a situaciones que lo alteraban, pero remarcó que el escenario y el trabajo con sus compañeros representaban un lugar fundamental para él.

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También se refirió a las personas que dudaban de su estado y cuestionaban que pudiera presentarse durante horas en un escenario, recordar sus canciones y sostener un recital, mientras atravesaba dificultades para enfrentar el proceso judicial. Ante esas críticas de estar realizando “un acting”, el Pity sentenció: “Yo no me voy a declarar inocente porque afronto los sucesos que pasaron”.

Sin embargo, explicó que el funcionamiento de un artista durante un show no podía compararse con su desempeño fuera del escenario. Y comparó con la profesión de Moria: “Cuando salís al teatro de revistas, brillás, ¿no? Pero cuando estás en el camarín te vas a fijar en la cartera y te olvidaste el perfume, que es tan importante para vos. O te olvidaste, qué sé yo, el registro en Banfield”, señaló.

A partir de esa comparación, describió lo que ocurría cuando comenzaba un recital. “Cuando nosotros hacemos arte, no te digo que lo hacemos de memoria, porque si fuera de memoria sería feo, porque sería siempre igual. Pero pinta algo tan lindo que primero le empezás tirando vos a la gente, la gente te lo devuelve, vos se lo volvés a dar. Es como una pelota inflable que va y viene. Un feedback”, explicó.

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El músico sostuvo que no necesitaba ayuda para cantar sus canciones. “Yo no tengo que andarme poniendo un televisorcito para acordarme las letras, porque esos son como mis hijastros”, dijo. Luego aclaró que las canciones eran composiciones propias y que podía interpretarlas de principio a fin. “Las compuse y te puedo cantar cualquier letra en este momento de punta a punta”, aseguró.

Para demostrarlo, Moria le pidió que cantara algo y Pity apeló a uno de sus clásicos, modificado para la ocasión: “Me gusta cómo te vestís y cómo andás. Me gusta tu pelo, tu cuerpo. Me gustaría poderte bañar. Y te estoy hablando, Moria, porque me gustás mucho”.

Pity Álvarez se retira de los tribunales

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Más adelante, Álvarez relató que hizo luego de la situación que terminó con su internación. “Después de que pasó todo eso, me senté y les di clase de ética”. Según explicó, el abogado discutía con la directora del lugar y con una secretaria, mientras varias personas hablaban al mismo tiempo. Esa situación lo alteró y decidió intervenir. “Y dije: ‘Amigos, ¿no pueden hablar más bajito y pidiendo la palabra?’. Porque estaban hablando como cuatro personas juntas y a mí me estaban volviendo loco”, recordó.

El Pity reconoció que la interacción social podía resultarle difícil cuando varias personas hablaban al mismo tiempo. Sin embargo, diferenció esa situación de lo que ocurría durante sus presentaciones. “Yo estoy en el mejor momento de mi vida, Moria”, afirmó más adelante. La frase sorprendió por el contexto de la internación y del juicio, pero Álvarez explicó que había atravesado cambios importantes en los últimos tiempos.

En ese sentido, recordó el período en el que estuvo detenido y afirmó que dejó una de sus adicciones. “Cuando estuve en cana dejé de fumar pasta base, que era lo que me rompía las pelotas. Tal vez habrá estado bien estar un tiempito ahí, porque me ayudó”, sostuvo. Luego agregó que continuó con ese proceso durante dos meses después de recuperar la libertad y que, a partir de entonces, comenzó a observar algunas situaciones con mayor claridad.

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El músico también habló de las interpretaciones que otras personas hicieron sobre su comportamiento. “Me quisieron hacer pisar el palito como que iba a ser un cachivache”, afirmó. Según explicó, quienes lo fueron a ver a Córdoba habrían esperado encontrarlo en otra situación, pero cambiaron de opinión cuando comprobaron que podía interpretar sus canciones sin olvidarse las letras.

“Como vieron que no fui un cachivache, se fueron para el otro lado. Dijeron: ‘¿Cómo este muchacho puede dar treinta y tres temas sin olvidarse la letra, manteniendo un ritmo sin altibajos y no puede ir a juicio?’”, relató. Para el Pity, esas críticas no comprendían la naturaleza del arte ni la manera en que un músico podía desenvolverse arriba de un escenario.

Antes de finalizar, Álvarez habló sobre la organización de sus fechas y la importancia que tenía para él cuidar cada detalle de sus presentaciones. “Termina una fecha y me tomo dos días y empieza la otra, aunque falte un mes y medio”, explicó. Luego enumeró algunos de los aspectos que consideraba centrales para preparar un show: “Lo que manejo de mis fechas es el arte, sonido, luces, campo de batalla, estrategias para que los chicos estemos bien”.

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También mencionó las pruebas de sonido, la seguridad del público y la necesidad de que quienes asistieran pudieran disfrutar de un buen momento. “Que sea un lindo momento para todos, que estemos juntos, prueba de sonido, seguridad de la gente que va. Que todo sea hermoso”, señaló.

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CHIMENTOS

El ruego desesperado de una de las ex de Daniel Osvaldo en el momento más delicado de su internación: “Por favor, dejen de…”

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Las alarmas siguen encendidas por Daniel Osvaldo, que a sus apenas 40 años quedó internado en terapia intensiva, con sus pulmones comprometidos. Osvaldo ingresó al hospital con un tremendo dolor en el tórax que derivó en un derrame pleural con pus y líquido, por lo que debió ser operado. 

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 Al ex futbolista lo intervinieron quirúrgicamente y ahora su familia asegura que está estable y lúcido en el Hospital Bicentenario de Monte Grande luego de un derrotero por varios centros de salud desde que empezó con sus dolencias. Y en medio de este cuadro delicado, Ana Oertlinger, ex de Osvaldo y mamá de su hijo mayor, Gianluca, rompió el silencio.

Oertlinger se pronunció en redes con un pedido contundente. Decidida a poner freno a las constantes consultas en este momento tan sensible, la mujer publicó un tweet donde dejó en claro que no está dispuesta a brindar información sobre el padre de su hijo de 19 años. 

“A periodistas y productores: por favor les pido que dejen de llamarme y mandar mensajes. Realmente no tengo nada que decir o aportar”, arrancó Ana, y cerró: “Sepan comprender que es muy incómodo que me pregunten por algo tan delicado como la salud de mi exmarido y padre de mi hijo. Respetemos el momento. Gracias”.

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LAS FUERTES DENUNCIAS DE ANA OERTLINGER CONTRA DANIEL OSVALDO

Vale destacar que Oertlinger fue la primera ex pareja de Daniel Osvaldo en exponer públicamente al ex deportista por no cumplir con sus responsabilidades con su hijo. Ana apeló a los medios y a las redes para manifestar que el padre no pasaba un peso para la manutención de Gianluca.

«11 de abril. Querido diario: empiezo a sospechar que este muchacho tiene problemas con las fechas. Quizás necesita una agenda para anotarse cuándo debería depositar la cuota alimentaria. ¡Debe estar muy ocupado para recordar todas sus responsabilidades!», gatilló furiosa Ana Oertlinger en 2023 en Twitter, una de las tantas veces en la que remarcó las faltas de Dani Stone. 

A pesar de haber tenido varios roces en un primer momento, hoy la relación de Ana y Jimena Barón es muy buena y cercana, cuidando el vínculo de sus respectivos hijos, que se llevan bárbaro y comparten vacaciones y demás eventos familiares. 

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El viaje en familia de Sol Pérez con su hijo Marco por los parques de Disney: “La felicidad es total”

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Sol Pérez posa junto a su esposo Guido Mazzoni y su hijo Marco frente al castillo de Magic Kingdom durante sus vacaciones familiares

Sol Pérez y Guido Mazzoni compartieron las postales de unas vacaciones familiares junto a su hijo Marco, de un año y medio, y los padres de ambos, un viaje que comenzó en Punta Cana y continuó en los parques de Disney. Lejos de las producciones y las agendas laborales, la pareja mostró una secuencia de imágenes centradas en la convivencia de tres generaciones y en la reacción del niño frente a las primeras experiencias del recorrido.

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“Un poco de todo lo que estuvo pasando estos días. La felicidad es total… no sabíamos si a Marco le iba a parecer un buen plan y la verdad que estamos todos fascinados”, escribió Pérez al acompañar el álbum que reunió escenas cotidianas, paseos y retratos grupales.

Un niño pequeño de pie en el centro de una calle asfaltada flanqueada por palmeras altas y fachadas de edificios de estilo vintage
Marco, hijo de la conductora Sol Pérez y Guido Mazzoni, posa en medio de una avenida del parque temático Disney

El centro de cada publicación fue Marco. En una de las imágenes se lo ve de pie frente a un gran acuario, atento al movimiento de los peces detrás del vidrio. Lleva una remera y un short con estampas de Mickey Mouse, además de sandalias azules, un vestuario que anticipó el clima de los días en los parques. En otra postal aparece sentado en su cochecito, con un pequeño ventilador incorporado para acompañar las caminatas bajo las altas temperaturas de Florida.

La pareja no se limitó a mostrar las atracciones más reconocibles. También eligió retratar los intervalos del viaje, aquellos momentos que suelen definir unas vacaciones con un niño pequeño: las pausas para comer, los traslados, las caminatas con el cochecito y las siestas. En una foto, Guido aparece recostado junto a Marco durante un descanso; en otra, los tres posan juntos en un sector de vegetación y esculturas inspiradas en animales.

Un hombre, una mujer y un niño pequeño posan frente a una figura gigante del personaje Woody en una zona temática con el letrero Toy Story Land
Sol Pérez y su esposo Guido Mazzoni posan junto a su hijo Marco en el área temática Toy Story Land

Las fotos permiten reconstruir un itinerario que pasó por distintos escenarios de Disney World, desde el castillo de Cenicienta hasta espacios ligados a Toy Story. En las tomas familiares, Sol y Guido se mostraron con ropa cómoda, preparada para una jornada extensa: musculosas, shorts, zapatillas y gorras para resguardarse del sol.

Uno de los retratos los muestra con Marco en brazos frente a una gran escultura de un árbol con relieves de animales. En otra imagen, el niño observa un sector de agua y vegetación mientras sus padres lo acompañan a corta distancia. La propuesta no se concentró solo en las fotos de rigor sino en que Marco pudiera recorrer los espacios a su propio ritmo.

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Una mujer y un hombre sonríen sosteniendo a un bebé frente a una escultura de madera y un gran árbol decorativo al aire libre
Sol Pérez y su esposo Guido Mazzoni posan con su hijo Marco frente al Árbol de la Vida

El pequeño también tuvo su momento frente a una gran figura de Woody, el personaje de Toy Story. Sol y Guido posaron con él delante de la instalación, mientras Marco miraba hacia otro punto. Esa espontaneidad se repite en varias de las postales: más que buscar una imagen perfecta, la familia dejó registro de las expresiones del niño, sus pausas y su curiosidad durante los paseos.

También se lo vio solo sobre una avenida ambientada como un estudio de cine, con palmeras, carteles temáticos y edificios de estética hollywoodense. Con su conjunto de Mickey y calzado verde, Marco quedó en el centro de una fotografía que mostró la dimensión del parque desde la perspectiva de un niño de un año y medio.

Un niño pequeño con ropa blanca decorada con un personaje animado permanece de pie frente a un acuario rodeado de rocas y plantas
Marco, el hijo de Sol Pérez y Guido Mazzoni, posa frente a un gran acuario durante un paseo familiar por Disney

El viaje tuvo una particularidad que atravesó cada tramo: Sol Pérez y Guido Mazzoni decidieron incluir a los cuatro abuelos. En las fotografías compartidas por la modelo aparecen los padres de ella y los de su marido durante una comida en un restaurante, todos reunidos alrededor de una mesa.

Un grupo de adultos y un bebé sonríen sentados a una mesa de madera con botellas y vasos en un restaurante
Sol Pérez y su esposo Guido Mazzoni comparten una comida en un restaurante junto a su hijo Marco y los abuelos en un alto del viaje

En otro registro, Guido posa junto a Sol durante una pausa al aire libre. Ella viste una musculosa blanca y lleva el pelo recogido, mientras él usa gorro, lentes de sol y una remera sin mangas. Detrás de ambos, se distingue el cochecito de Marco, el gran protagonista de este viaje.

La presencia de los abuelos permitió ampliar la experiencia más allá de la pareja y su hijo. En las postales no se observa una división entre adultos y niños: todos forman parte de los mismos almuerzos, las caminatas y las esperas. El viaje parece haber tenido como eje la construcción de recuerdos compartidos, con Marco como anfitrión involuntario de cada parada.

Un hombre con sombrero negro en primer plano, una mujer sentada al fondo sosteniendo un peluche y un bebé en un cochecito negro
Guido Mazzoni posa junto a Sol Pérez y su hijo Marco durante un paseo familiar en el parque temático Disney.

Antes de llegar a Disney, la familia pasó por Punta Cana, el primer destino de unas vacaciones que combinaron playa, descanso y actividades para todas las edades. La segunda parte del recorrido cambió por completo el paisaje: palmeras, castillos, escenarios de películas, figuras de personajes y amplias avenidas temáticas reemplazaron el entorno caribeño.

En las fotos tomadas frente al castillo, Sol y Guido aparecen sonrientes junto a su hijo, que en una de las postales lleva un sombrero oscuro. En otra, Marco ocupa el centro de la escena delante de una calle ambientada, mientras los visitantes caminan a la distancia. Las imágenes dejan ver que la familia aprovechó cada rincón como una postal, aunque el foco se mantuvo en las reacciones del niño.

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Un hombre acostado en el suelo y un bebé sentado frente a un tractor de juguete verde en una sala frente a un televisor
El pequeño Marco, hijo de Sol Pérez, juega en el suelo con un tractor de juguete en compañía de su abuelo.

La frase de Sol sintetizó el balance de la experiencia. La pareja tenía dudas sobre cómo recibiría Marco un plan de esta magnitud y, según contó la conductora, el resultado superó las expectativas. Entre juguetes, personajes, pausas familiares y fotos con los abuelos, las vacaciones tuvieron un protagonista claro.



Sol Pérez,Guido Mazzoni,Magic Kingdom,Walt Disney World

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