CHIMENTOS
Nació en Mendoza, tocó con Drexler y sueña a lo grande: quién es Gala Celia, la argentina que brilla con Ricardo Arjona

En el primer show del guatemalteco en el Movistar Arena, el público ovacionó a Gala Celia
“Y esa mujer que ustedes veían bailar con tanta versatilidad la música del Caribe y que hace percusión, es argentina. ¡Gala!”. Promediando el primero de sus 14 shows en Buenos Aires, Ricardo Arjona presentó a parte de su banda luego de la versión híper tanguera de “Mujer de lujo” y la ovación para Gala Celia fue la segunda en importancia en la gran noche del guatemalteco. Detrás de la suya, claro. Un rato después, en la coda frenética de “Mujeres”, en el repaso protocolar por cada uno de los músicos, volvió a atronar la ovación para la joven: “En las percusiones, Gala, de Argentina”, gritó antes de nombrarse a sí mismo y dar por finalizada la velada.
En esta exhibición multicultural de sus músicos en el formato un paisano de cada pueblo -los hay de Cuba, de México, de Estados Unidos, de Chile, de Guatemala-, Arjona enfatizó el origen de la percusionista ante un público que cayó rendido ante una hija pródiga que no sabía que necesitaba. “Fue espectacular y me dio mucho orgullo”, le confiesa Gala a Teleshow, con los ecos todavía resonando en su corazón. Y se dispone a abrir la puerta a una historia entre dos tierras, en la que el tesón, las convicciones, el talento, la fortuna y las casualidades se confabularon para diseñar este presente que no estaba ni en sus sueños.
Es que Gala Celia se enamoró de la percusión sin darse cuenta. En su Mendoza natal, entre la música del mundo que siempre sonaba en su casa, se le despertó un sentimiento rítmico con un dejo de rebeldía, en una tierra ligada desde siempre a los instrumentos armónicos. Como símbolo de un tiempo de transformaciones, con fenómenos percutivos como el de La Bomba de Tiempo haciendo camino al sonar, ella puso el ojo, y el oído, en la música de África, de Cuba y de otros lugares de Latinoamérica y se dejó llevar por el ritmo.
Gala Celia en un fragmento de Te conozco, junto a Ricardo Arjona en el Movistar Arena (Teleshow)
Un poco por las vueltas de la vida, pero sobre por todo su talento y su intuición, hoy forma parte de uno de los espectáculos más importantes de la región: integra la banda que acompaña a Ricardo Arjona en el colosal tour Lo que el Seco no dijo, que se inició en octubre pasado en Guatemala, que durante mayo dará 14 shows en el Movistar Arena y otros dos en Córdoba, y que planea concluir en diciembre en Ciudad de México. Y en el que su presencia en escena cobra cada vez más importancia.
Para ello Gala se formó en la teoría y en la práctica. En la provincia cuyana estudió la licenciatura con la especialidad en percusión latinoamericana y ya se metió de lleno en cuanto proyecto encontrara. Desde lo afro -su amor a primera escucha-, pasando por la amplia paleta de lo latino y sin descuidar el folklore tradicional argentino. Cuando sintió el impulso definitivo del beat africano, soltó amarras y se instaló en Barcelona, para mirar de frente al continente que la convocaba con sus tambores.
Aquel salto de la cordillera al Mediterráneo cuatro años atrás ocupa un lugar central en su carrera y a la distancia se lee como una corazonada: “Iba a probar suerte, pero suerte mal. Ni papeles tenía en ese momento, había perdido mi nacionalidad española”, confiesa como quien no termina de creer lo que pasó, pero que tenía claros sus objetivos: “Quería formarme en danza y percusión, porque también bailo danzas africanas. El motor principal fue África siempre. Había algo que me llamaba y no sabía bien qué era”, agrega. Y en eso andaba cuando apareció Jorge Drexler. ”Me invitó a participar de su proyecto y empecé a trabajar con él”, suelta con la misma naturalidad con la que surgieron los hechos, como si no quisiera tocar nada de ese pasado que la trajo hasta acá.
Con el uruguayo giró durante un año y le abrió las puertas a formar parte diferentes proyectos tanto en Barcelona como en Madrid. El siguiente desafío grande fue con Manuel Carrasco, un artista que llena cuanto aforo se le presente en España con su esencia pop y sus aires flamencos. En ese proceso se mudó a Madrid y mientras terminaba sus compromisos con el ex Operación Triunfo, empezaba a diseñar su próximo paso. Y en en eso llegó octubre de 2025, con la propuesta que cambió su vida.
—¿Cómo te llega la convocatoria a participar de la gira de Ricardo Arjona?
—Me contactaron directamente. Estaban armando la banda para la gira y a Arjona le llegó mi perfil de Instagram que le compartió una persona que al día de hoy no sé quién es. Y a él le gustó, básicamente. Lo loco es que con Drexler pasó igual. Instagram de repente es el currículum perfecto (risas). Yo no tenía mucha idea de que en el mundo de Arjona podría entrar una percusionista, no era algo que estaba en mi campo visual.
—¿Te pidieron audición o algún tipo de prueba?
—No. Hablé con el mánager, que me mostró las condiciones, pero no me pidieron nada. Fue directamente así. Yo me acababa de mudar a Madrid, y me pidieron llegar al mes a Guatemala, donde conocí a toda la banda, lo conocí a Arjona sin haber hablado ni una palabra con él. Todo se dio así, de un momento para el otro, y me impresiona cómo a veces los artistas ven algo y ya entienden por dónde quieren ir, qué les funciona y qué no, creo que hay mucha intuición en eso y van para adelante.
—¿Es muy distinto tocar para Drexler antes y para Arjona ahora? Son dos artistas que a simple vista parecen bien diferentes, uno más intimista, el otro más espectacular.
—En algún punto, totalmente, sí. Y por otro lado, el impulso de Drexler es ir a lo corporal, a lo visceral de alguna manera, y eso se ve en el disco que acaba de sacar. Entonces la percusión se vuelve muy de la sangre, del cuerpo y del fuego. El mundo de Arjona es bastante distinto conceptualmente por las canciones, pero creo que los dos de alguna manera al final buscan llegar al mismo lugar pero por diferentes caminos.
De vuelta a la era pre Arjona, Gala estaba terminando la gira con Manuel Carrasco y sentía el vacío del día después en el horizonte, la adrenalina de los estadios llenos, la energía del público. Todo eso tenía fecha de vencimiento. “La gira te mantiene muy ocupado y cuando termina es como empezar a activar todo lo que dejaste ahí, medio en pausa”, asegura. El plan, de todas maneras, resultaba alentador. En la lista de espera habían quedado un disco solista en el que sigue trabajando en los ratos libres. Un departamento en Madrid al que acababa de mudarse y casi no pudo habitar. Del otro lado, un contrato de casi dos años, con la seguridad laboral pero ciertos temores a la aventura que la hicieron dudar. Y una propuesta con la que no sabía si iba a poder congeniar: “Le di un par de vueltas al tema, la verdad, porque Arjona es un artista bastante diferente a los que había trabajado antes. Me replanteé varias cosas, lo charlé con amigos hasta que dije que sí”, rememora.

Cuando llegó a Guatemala, la banda a la que se iba a incorporar ya tenía algunos ensayos sobre el lomo. Recién allí conoció a sus actuales compañeros y tuvo una pequeña reunión con Arjona y el manager. La charla la recuerda casi textual, casi medio año después: “Queremos que propongas, te queremos ver al frente. Nos encanta la mujer con el tambor y la percusión y queremos buscar muchos motivos para que la gente te vea. Y queremos que nos propongas cosas todo el tiempo”, le dijeron. Y ella hizo los deberes: “Empecé a buscar algunos huecos que encontraba y lo charlaba con el director musical y con Ricardo, que fue viendo de qué manera incorporar más la percusión. En ese sentido fue genial, porque ellos desde un comienzo estaban superabiertos para que eso sucediera. Y yo más que feliz, porque me encanta mi trabajo.
—¿Cómo es girar con la banda de Ricardo Arjona? ¿Se parece más a un viaje de egresados, a un viaje por trabajo o a un viaje con amigos?
—Es todo eso a la vez y va dependiendo de lo que pase en cada lugar. Llegar a Guatemala fue una locura en el sentido de que cuando empezás a trabajar con grupos nuevos, de repente es como un Gran Hermano, sobre todo en este contexto de gira. Estamos mucho tiempo juntos, en los ensayos y el hotel; y si bien tenés tu habitación, vas al desayuno y te encontrás con todo el mundo y surgen actividades y estás como muy a full todo el tiempo. Entonces, al final lo musical obviamente es importante, la performance y todo lo que cada uno puede dar arriba del escenario. Pero también hay algo de lo vincular, de lo humano y de lo social que entran en juego. Es muy divertido y muy intenso.
—Cómo armás el set para el escenario, teniendo en cuenta la gran cantidad de instrumentos que admite la percusión?
—Cuando empecé a aprender el repertorio, había canciones que sabía lo que pedían, porque si tocamos una salsa claramente voy a necesitar bongó y congas, por ejemplo. Esas son fáciles. Pero como también Arjona tiene mucha balada y canciones que tienen diferentes colores, ahí entran en juego mi subjetividad y lo que me puede llegar a pedir o sugerir el director. Por otro lado, siempre estuvo muy abierta la posibilidad de seguir incorporando y tenemos pendientes de agregar algunos otros instrumentos que entren y salgan, y que yo me pueda mover más en el escenario.

—Esto que decís lo noté en Buenos Aires respecto al primer show en Guatemala. Estás más al frente con la percusión, pero también con la danza y con la voz.
—Es que a medida que va creciendo el repertorio y que nos vamos conociendo, buscamos y aparecen estos momentos. También hay una cuestión de la presencia de todas las mujeres en escena, que nos vamos todas a un escenario más pequeño, y se fueron armando diferentes arreglos musicales para que pudiéramos cantar y bailar más. Ellos sabían que yo bailaba, pero no habíamos encontrado el momento. En mi cabeza de música, salir a bailar significaba dejar de tocar la percusión en un momento importante. Y me dijeron “salí, bailá, no pasa nada, que lo sostengan desde otro lado”. Pude encontrar esos momentos para bailar y cantar además de tocar y está buenísimo, porque lo hace muy dinámico al show, tanto para los que estamos arriba como para los que están abajo del escenario.
Esto que cuenta Gala se advierte en cada cita del tour. Más allá de tener un frontman magnético, y de tratarse de un artista al que la gente va a ver por encima de cualquier motivo, pasan muchas otras cosas en escena. Y esto atiene a los músicos, que a lo largo del concierto tienen sus momentos para lucirse, pero también a las visuales y las pantallas. En el caso de Gala, fue notorio en el primer show en Argentina, donde Arjona la presentó dos veces al público y se llevó una ovación inolvidable.
—¿Qué sentiste en ese momento? El público te aplaudió mucho más que a tus compañeros…
—Fue espectacular (risas). O sea, más allá de la ovación, claramente da mucho orgullo cómo aparece ese nacionalismo argentino que tenemos casi por default. Es muy gratificante la idea de estar acá y la pasión que tenemos no se ve en todos lados. La gente es muy fanática, o si no es fanática igual está ahí dándolo todo. Se siente muy distinto a Estados Unidos, por ejemplo, no sé si es porque soy argentina, pero es otra la energía. Y esto lo dicen artistas de todo el mundo y de diferentes estilos.

—Recién contabas que en Estados Unidos la mayoría del público es latino, inmigrante, que se junta a ver al artista que le recuerda a su país, sea cual fuera. Vos también sos una inmigrante, que se fue a probar suerte a otro destino. ¿Sentís esa conexión con el público?
—Sí, es algo muy emotivo y emocional, porque ves cómo el repertorio toca fibras internas con las que puedo empatizar perfectamente siendo inmigrante. Y por más de que hace cuatro años que estoy fuera de Argentina, es como que apenas siento que he superado la depresión de haber migrado, que es algo normal que pasa, pero que yo no tenía conciencia de que me podía pasar a mí. Entonces, puedo entender perfectamente cómo se siente la gente en el concierto cuando de repente en una canción preciosa como “Mojado”, está hablando de lo que podés llegar a sentir cuando tenés a tu familia tan lejos. Y yo lloro cada vez que tocamos esa canción.
—Trabajar con artistas como Arjona, Drexler y Carrasco es un presente muy diferente al que imaginaste cuatro años atrás, cuando te mudaste a España para estar cerca de esa cultura afro que te había cautivado. ¿Se mantiene ese objetivo o fue cambiando a medida que fuiste descubriendo y experimentando nuevas sonoridades en el camino?
—Va mutando totalmente, aunque puede ser que permanezca alguna esencia dentro de todo. Es gracioso porque justo cuando me llega la propuesta de Arjona, tenía un pasaje a Senegal para ir a estudiar, y tuve que cancelarlo. Eso lo retomaré seguro, porque me inspira y me da muchas herramientas también para trabajar con Arjona, con Drexler, o con quien sea. Y para seguir haciendo mi música.
—¿Estás pensando ya qué pasará cuando termine la gira o vivís el día a día?
—Es un mix. Intento estar ahora en el presente y disfrutarlo. Pero de todas maneras, estoy grabando un disco y me gustaría hacer más cosas con mi música. También hay algunas propuestas que tengo de artistas para trabajar más adelante, pero cuando termine esta gira veré para dónde me muevo. Quiero seguir haciendo mi música y grabando, más allá de las propuestas laborales con artistas grandes que sucedan. Quiero seguir creando mi propio universo musical.
CHIMENTOS
Mora Godoy pasó por Infobae en Vivo y contó que le enseñó a bailar tango a Kristalina Georgieva: “Aprendió en diez minutos”

La bailarina, coreógrafa y empresaria Mora Godoy protagonizó un show privado de tango para Kristalina Georgieva, directora gerenta del Fondo Monetario Internacional (FMI), durante la visita de la funcionaria a Argentina. El evento se realizó en Casa Mora, el espacio de eventos exclusivos de la artista, y derivó en una clase de tango y una conversación mano a mano sobre la realidad del país.
El pedido no llegó a través del Gobierno nacional, sino directamente desde el organismo con sede en Washington. “Me contactaron directamente del Fondo”, relató Godoy en Infobae a la Mañana. La primera llamada generó tal desconcierto que su productora ejecutiva, Adriana, no creyó que fuera real. “La primera vez cortamos”, admitió la artista entre risas. Una vez confirmada la convocatoria, el equipo de Godoy montó un espectáculo diseñado especialmente para la ocasión, con programa impreso para cada invitado, agua personalizada y un vestido con los colores de la bandera argentina.
La organización del evento estuvo marcada por un estricto protocolo de seguridad. “Era un secreto total. No se imaginan lo que fue la organización, porque fue muy exhaustiva”, describió Godoy. El lugar elegido fue Casa Mora, que pertenece a la propia artista y donde, según contó, “hacemos eventos exclusivos”. Georgieva llegó con un equipo de entre doce y catorce personas, traductora incluida, y el show contó con alrededor de diez integrantes del lado de la compañía.
El espectáculo no terminó con el último número. Georgieva, cuyos padres bailaban tango, pidió quedarse a practicar. “Aprendió en diez minutos dos pasos. Y después aprendió dos pasos más: el básico, el ocho, el giro”, contó Godoy. “Me dijo que le gustaba mucho bailar. Que le gustaba mucho, mucho”, agregó, y destacó la facilidad con la que la funcionaria se movió. La clase derivó en una escena de milonga improvisada. “Hicimos un símil milonga, donde a mi compañero yo lo rechazaba, entonces bailaba con ella. Lo que nos reímos. Fue un paso de comedia, fue muy divertido”, recordó la bailarina. Al final de la noche, Georgieva se llevó una libreta de la línea de productos de Mora Godoy. “Dijo: ‘Yo ahora cuando vengo a Argentina vengo con la libreta de tango’”, contó la artista.

La velada, prevista como un evento corto de las siete de la tarde, se extendió por la clase y por la charla que ambas sostuvieron en privado. Godoy le habló a Georgieva de su historia familiar —su abuelo fue obrero, su padre logró recibirse de contador gracias a la educación pública— y le transmitió una visión concreta sobre la situación del país. “Hay una parte de la sociedad que necesita atención inmediata, no a largo plazo”, le dijo. También le agradeció públicamente que el FMI hubiera señalado la necesidad de mejorar los salarios. “No es solamente la inflación”, subrayó Godoy.
La conversación fue de ida y vuelta. Georgieva repreguntó y ahondó en los temas sin limitarse a escuchar de manera protocolar. “No fue una pregunta casual y de compromiso que siguió de largo. Ahondamos en toda la conversación”, describió Godoy. “Fue mano a mano”, destacó la artista, que señaló que la funcionaria le expresó admiración por su carrera y mencionó que ella misma proviene de un país emergente. Las dos hablaron también sobre los desafíos que enfrentan las mujeres para alcanzar posiciones de liderazgo. “Una mujer tiene que trabajar el triple que un hombre para llegar a un lugar importante o al lugar que soy yo en el tango. El triple”, afirmó.
Godoy también le contó a Georgieva sobre las becas de capacitación gratuitas que otorga su compañía. “Hacemos becas de capacitación gratuitas para chicos que nunca podrían acceder a bailar profesionalmente”, explicó, y mencionó que el programa se lleva adelante junto a la Fundación Banco Provincia con un tour por la provincia de Buenos Aires. “Prestó mucha atención en eso que estamos haciendo”, dijo sobre la reacción de la funcionaria.

La artista le contó además su próximo proyecto: Bar Mora Godoy, un café temático de tango que abrirá en el barrio de San Telmo a fin de año. “Le conté que era muy difícil, que estaba buscando cómo conseguir crédito, porque obviamente es costoso”, relató. El espacio tendrá un área de café al frente —accesible para todo público— y un cena show en la parte trasera, con vestidos históricos en exhibición, entre ellos el que usó cuando bailó con el expresidente de Estados Unidos Barack Obama y el del G20. Georgieva le pidió que le avise cuando abra. “Me dijo que quiere venir porque va a ser todo temático de tango con toda mi historia”, contó Godoy.
Sobre su propia situación como empresaria, Godoy fue directa: “Por supuesto que la peleo”. Atribuyó la estabilidad de su marca a decisiones de largo plazo, entre ellas la inversión en bienes raíces. “Gracias al ladrillo sobreviví en la pandemia y gracias al ladrillo pude, con todo eso, sostener una compañía en las épocas de crisis”, explicó. “Si no, me hubiese recontrafundido”, admitió. La artista también le transmitió a Georgieva las dificultades del turismo en Buenos Aires. “Está muy cara. Viene menos turismo que antes”, reconoció, aunque aclaró que la oferta cultural de la ciudad sigue siendo considerable.

La visita de Georgieva a la Argentina se extendió dos días. La directora gerenta del FMI se reunió con el presidente Javier Milei, el ministro de Economía Luis Caputo y el presidente del Banco Central Santiago Bausili, y también visitó Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén. En una conferencia de prensa conjunta con Caputo, Georgieva señaló que la economía argentina muestra “una imagen mucho más sólida” que en 2023.
Godoy presentará su espectáculo La Máquina Tanguera —que combina tango con inteligencia artificial— el viernes 1 de agosto en el Teatro Santa María de Buenos Aires, con todas las localidades agotadas.
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Francesca Icardi se plantó con su papá, Mauro Icardi, le suplicó volver al país y sus fotos, con apenas 11 años, causaron preocupación

Wanda Nara viene pidiendo hace tiempo, por diferentes vías, que Mauro Icardi firme de una vez por todas la documentación para que sus hijas puedan volver al país. Francesca, este viernes comienza su primer día de secundaria y pidió desesperadamente volver al país.
A través de su cuenta oficial de Instagram, la nena apareció y rogó para volver. En un mensaje que va directamente hacia su papá, que se volvió de Milán con la China Suárez, sin resolverlo y para pasar el cumpleaños de Amancio Vicuña, y la niña salió a romper el silencio.
“Quiero volver. Hola, esta es mi cuenta de Instagram oficial”, escribió desde sus redes. Las fotos rápidamente se viralizaron por cómo la niña, de apenas 11 años, manifiesta y exige que por favor su papá le permita volver a estar en su país, con sus amigos, y en su escuela.
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Wanda Nara, Mauro Icardi
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El deslumbrante cambio de look de Guillermina Valdes: “Como la vida misma”

Mientras su peluquero de confianza la peina, Guillermina Valdes muestra su renovado estilo en el cabello. «Con ayudín», rió a la cámara (Video: Instagram)
Después de un año con el cabello corto, Guillermina Valdés decidió regalarse a sí misma un cambio. La empresaria no buscó impresionar a nadie, sino reencontrarse con esa imagen que la definió durante tanto tiempo. El resultado, sin proponérselo, generó sorpresa y admiración entre quienes siguen su carrera, pero la verdadera motivación fue personal: volver al largo y lacio que siempre sintió propio.
La actriz decidió sorprender a sus seguidores con un cambio de imagen que remite a una de las etapas más recordadas de su carrera. Tras un año de lucir el cabello corto, por encima de los hombros, Valdés optó por volver a llevarlo largo y lacio, un estilo que durante mucho tiempo se convirtió en parte de su sello personal. La transformación, realizada por su peluquero de confianza, logró un acabado impecable que no tardó en captar la atención de quienes siguen de cerca cada uno de sus movimientos.
Frente al espejo de la peluquería, mate en mano, la exesposa de Marcelo Tinelli relató el paso a paso de este giro estético. “Y acá andamos @cristianreystyle, tan cambiantes, como la vida misma. Un año de pelo corto, seis colores y aquí otro cambio… con ayudín”, expresó la actriz, dejando en claro que la renovación no solo consiste en lo superficial, sino que refleja etapas y búsquedas personales. La conexión con su peluquero, la elección de volver a una imagen que la identificó durante años y el entusiasmo por mostrar el proceso, demuestran el lugar que ocupa el estilo en la vida cotidiana de Valdés.
Este regreso al largo lacio marca una nueva etapa en su trayectoria pública. Si bien en el último tiempo apostó por un look más cómodo y descontracturado, ahora elige una versión más jugada y actual, sin perder ese toque de elegancia y simpleza que la caracteriza. La decisión de recuperar el largo no responde solo a una tendencia, sino a un deseo de retomar una imagen con la que se sintió siempre cómoda y auténtica. El resultado habla por sí solo: un cabello brillante, perfectamente alisado, que enmarca su rostro y realza su personalidad.
En medio de esta transformación estética, Guillermina atraviesa una época de mayor introspección. Definida por ella misma como una etapa de calma, prioriza el bienestar personal y la paz frente a la vorágine habitual de la vida moderna. El domingo, sorprendió en sus redes sociales con un decálogo de bienestar: “Consejos de domingo” que apuntaron a encontrar relax, calma y autenticidad en la rutina diaria. La actriz compartió una serie de acciones simples que, según su visión, ayudan a reconectar con lo esencial y a desacelerar el ritmo impuesto por la tecnología y la inmediatez.
Entre sus preferencias, Valdés destacó el valor de lo tangible sobre lo digital. Prefiere los libros en papel, disfruta del aroma y la textura que ofrecen los ejemplares físicos, y rescata el placer de subrayar o escribir notas a mano. También opta por entrenar con auriculares con cable, eligiendo la simplicidad y dejando de lado las complicaciones de la tecnología inalámbrica. El agua es su bebida favorita y la toma siempre en vaso de cerámica, alejándose de las botellas plásticas o las bebidas saborizadas. El mate, otro de sus rituales cotidianos, lo prepara en pava tradicional, trayendo a su presente costumbres asociadas al disfrute y la pausa.
La jardinería ocupa un lugar especial en su búsqueda de equilibrio. Dedica tiempo a cuidar plantas, observar su crecimiento y encontrar calma en el contacto con la naturaleza. Valdés también promueve el canto, aunque reconoce no ser afinada, y sube videos a las redes, aun cuando sus hijos la cuestionan. Este gesto revela su decisión de dejar de lado el juicio ajeno y apostar por la alegría espontánea. El amor por los perros y el cuidado personal a través de baños de crema y exfoliantes forman parte de sus pequeños rituales de bienestar, que entiende como fundamentales para el equilibrio emocional.

Buscar propósito personal y apartar pensamientos repetitivos es otra de las claves de su filosofía. Valdés recomienda conectar con el propio sentido antes que dejarse llevar por la ansiedad o la incertidumbre. Compartir lo lindo del día a día, en vez de guardárselo, es una invitación a la generosidad y a ampliar la red de buena energía. Su vida actual gira en torno al bienestar, la armonía familiar y la administración consciente del tiempo. Hace unos meses, eligió viajar al sur de Argentina para alejarse del ritmo acelerado de la ciudad y sumergirse en la tranquilidad de la Patagonia. En Cerro Bayo, junto a sus hijos, disfrutó de caminatas, trekking y deportes de aventura, encontrando en cada jornada un motivo para celebrar la calma y la conexión con la naturaleza.
Cada experiencia, desde el cambio de look hasta los consejos de bienestar, refleja la decisión de Valdés de priorizar la autenticidad y el disfrute presente. El regreso al pelo largo es solo una muestra más de una búsqueda constante por vivir en armonía con su esencia y con los pequeños placeres de la vida cotidiana.
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