POLITICA
Nahuel Gallo reveló detalles del día cuando lo liberaron en Venezuela y de su charla con «Chiqui» Tapia en Argentina

El gendarme Nahuel Gallo reveló hoy, en una entrevista con el periodista Eduardo Feinman, los detalles más íntimos de los 448 días que pasó detenido en Venezuela: desde el momento en que un mensaje privado de WhatsApp desencadenó su arresto hasta el instante en que se reencontró con su hijo, y la charla que tuvo con el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia, ya en suelo argentino.
El suboficial de la Gendarmería Nacional Argentina (GNA) fue detenido el 8 de diciembre de 2024 en San Antonio del Táchira, cuando intentaba cruzar desde Colombia hacia Venezuela para reunirse con su pareja, la venezolana María Alexandra Gómez, y con su hijo Víctor, de un año y cuatro meses en ese momento. Los vuelos directos estaban suspendidos por tensiones diplomáticas entre los dos países, por lo que el tramo fronterizo debió hacerlo por tierra.
En la frontera, agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) —de civil, armados y sin identificación visible— le solicitaron el celular. Gallo accedió, convencido de que no tenía nada que ocultar. El agente abrió el WhatsApp y buscó en el historial de conversaciones una sola palabra: “Maduro”. Encontró un intercambio entre Gallo y Gómez en el que el gendarme comentaba, en tono privado, una foto que su pareja le había enviado sobre la recompensa ofrecida por Estados Unidos por la captura del líder venezolano. “Ese fue el detonante”, reconoció Gallo ante las cámaras.
Lo que siguió fue un traslado a San Cristóbal, donde en una tercera entrevista los agentes encontraron en el celular una foto en la que se veía el logo de la GNA en su campera. Desde ese momento, el trato cambió. Le esposaron los pies y las manos. Le taparon la cabeza. Le dijeron que hablaba mal de su presidente.
Torturas físicas y psicológicas
Durante el reportaje, Gallo admitió haber sufrido torturas físicas durante los interrogatorios en el DGCIM y torturas psicológicas a lo largo de toda la detención en la cárcel de El Rodeo I, en el estado Miranda. En abril, declaró ante el juez federal Sebastián Ramos y el fiscal Carlos Stornelli en una audiencia virtual de más de tres horas, en el marco de la causa que investiga delitos de lesa humanidad cometidos por el régimen venezolano.
Según describió, las condiciones de reclusión fueron una celda sin acceso al sol durante meses, con cucarachas y hormigas, agua con óxido de mineral que endurecía el cabello, y una rutina de sometimiento: a las cinco de la mañana, un grito los obligaba a ponerse de pie, decir su nombre completo y su número de pasaporte. A las nueve de la noche, silencio obligatorio. “A las cinco de la mañana te gritaban mientras todos dormían”, recordó.
También presenció la tortura de un compañero de celda al que sacaron, le echaron gas pimienta, lo esposaron y lo llevaron a lo que los detenidos llamaban “la cama del tiempo”: aislamiento total, desnudo y esposado. El motivo fue haber preguntado cuándo terminaría el cautiverio. “Vos sabés que no es la forma y no podés hacer nada”, dijo Gallo.
Ante la pregunta directa sobre si pensó en quitarse la vida, el gendarme respondió sin rodeos: “Lo pensé, pero no tuve el coraje”. Fue al cumplirse el primer año de detención, cuando vio que otros detenidos venezolanos llevaban cinco o diez años encerrados y ninguna respuesta llegaba desde afuera.
El pabellón de extranjeros y las fichas de ajedrez
Por otro lado, Gallo recordó que compartió el pabellón de extranjeros con detenidos de 35 nacionalidades: peruanos, colombianos, estadounidenses, venezolanos. Para no perder la cordura, corrían, jugaban al ajedrez con fichas fabricadas artesanalmente con jabón derretido y papel higiénico, y hablaban de sus países. Gallo explicaba qué era el mate y la factura; discutía con los peruanos sobre si fue San Martín o Simón Bolívar quien liberó al Perú.
Con el jabón celeste venezolano —de ropa— y el jabón blanco de baño fabricaron también un tablero de ajedrez cuyos cuadros tenían los colores de la bandera argentina. Desde ahí, Gallo pintó esa bandera en la pared del baño. Un compañero colombiano le advirtió que tendría problemas. Los tuvo: la borraron. Pero la había hecho.
La dieta era arepa por la mañana, arroz o fideos al mediodía y arepa otra vez por la noche. Carne vacuna no había. En octubre, tras la liberación de los detenidos colombianos, Gallo hizo una huelga de hambre de dos días para exigir carne. Al día siguiente se la trajeron, aunque la describió como “durísima”.

El día de la liberación
El sábado 1° de marzo de 2026, sostuvo, el director de la cárcel se acercó a su celda y le dijo que se preparara. Gallo pensó que lo trasladaban a otro centro de detención, como ya había ocurrido con detenidos de otros países cuyas negociaciones habían caído. “No la veía la luz de que me iba a ir”, confesó.
Lo trasladaron en camionetas del DGCIM, encapuchado y esposado hacia atrás. Ya en las instalaciones del organismo en Caracas, le dijeron que firmara unos papeles. Gallo se negó hasta que le devolvieran sus pertenencias. El documento que firmó establecía que había tenido acceso a un debido proceso, atención médica, comida y patio.
Al día siguiente, lo llevaron al aeropuerto de La Carlota. Ahí, en una oficina, se encontró con dos dirigentes de la AFA —Luciano Nazzi y Fernando “Gaucho” Vilas Casares, secretario de ceremonial y protocolo— y con Jorge Jiménez, presidente de la Asociación de Fútbol de Venezuela. Jiménez le explicó que su liberación había sido producto de una negociación con Tapia.
En el vuelo de regreso, sostuvo que habló con los dos dirigentes de la AFA sobre la selección argentina. Llegó a Buenos Aires sin terminar de procesar lo que había pasado. El encuentro con Tapia fue semanas después, en la cancha de Boca Juniors, durante el amistoso de la selección argentina contra Zambia. “Le agradecí, le dije: ‘Muchísimas gracias por su gestión’. Hasta ahí nomás y listo”, contó.
POLITICA
Quirno reclamó el cese de la explotación británica y pidió negociar por Malvinas tras la advertencia de Burnham

El canciller Pablo Quirno respondió ante la Asamblea General de las Naciones Unidas a las palabras del primer ministro británico, Andy Burnham, quien aseguró que el Reino Unido estaba dispuesto a defender su dominio sobre las Islas Malvinas. Frente a esto, pidió un freno a la explotación petrolera aprobada unilateralmente y llamó a reabrir las negociaciones.
“En respuesta a lo expresado por el señor Primer Ministro del Reino Unido sobre la cuestión de las Islas Malvinas, deseo recordar que las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, y los espacios marítimos circundantes son parte integrante del territorio nacional argentino”, afirmó al inicio de su discurso.
Tras las declaraciones de Burnham, en donde afirmó que el Reino Unido se mantendrá firme ante “cualquier amenaza” al derecho de los territorios británicos a seguir siéndolo, entre ellos las Malvinas, la Cancillería elevó un pedido a la ONU para solicitar el derecho a réplica en el recinto. Así, esta medida obligó a los representantes británicos a presentarse en la sala y escuchar la postura argentina.
En este contexto, Quirno negó que el Reino Unido tuviera derechos soberanos sobre los archipiélagos y las áreas marítimas que los rodean, debido a que se tratan de territorios argentinos bajo ocupación ilegal británica desde enero de 1833.
Según expresó, aquella acción quebrantó la integridad territorial argentina, con el objetivo de desplazar a las autoridades y a la población nacional que se encontraban establecidas en las islas. Asimismo, indicó que la estrategia de la Corona inglesa fue sustituir a esa población “por súbditos británicos”.
“Este acto, realizado en tiempo de paz y contrario al derecho internacional de la época, nunca fue consentido por la República Argentina, que formuló protestas diplomáticas inmediatas y sostenidas hasta el presente”, apuntó el canciller al hacer referencia al histórico reclamo nacional sobre la soberanía de las islas.
En este sentido, remarcó que la controversia de soberanía entre ambos países está reconocida por las Naciones Unidas y por otros organismos internacionales. Asimismo, subrayó que estos organismos instan “a los gobiernos de la República Argentina y del Reino Unido a reanudar las negociaciones a fin de encontrar una solución pacífica y duradera a la disputa como vía para descolonizar el territorio”.
De acuerdo con las declaraciones a las que tuvo acceso Infobae, Quirno indicó que el Comité Especial de Descolonización volvió a pronunciarse en ese sentido en junio de este año y expresó que el Gobierno argentino mantiene su disposición a iniciar “negociaciones bilaterales sustantivas” con Londres, en línea con la resolución de la ONU.

“Nuestro país reafirma su compromiso con la solución pacífica de controversias, con un multilateralismo eficaz y con un orden mundial basado en reglas”, destacó el ministro de Relaciones Exteriores argentino.
De la misma manera, instó al Reino Unido a cumplir sus compromisos en materia de descolonización y cuestionó las decisiones unilaterales adoptadas mientras la controversia permanece sin resolver. Un reclamo que fue en línea con el repudio del presidente Javier Milei y el anuncio de sanciones a las empresas petroleras extranjeras (de origen británico e israelí) que planean extraer los recursos naturales de la cuenca norte de las Islas Malvinas.
En línea con esto, Quirno recordó que la Resolución 31/49 de la Asamblea General —de cuya aprobación se cumplirán 50 años en los próximos días— exhortó a ambas partes a no introducir cambios unilaterales en la situación de las islas durante el proceso recomendado por las Naciones Unidas.
“Las partes en una disputa deben abstenerse de introducir modificaciones unilaterales en la situación mientras la disputa está pendiente de solución”, señaló el canciller, al referirse a ese principio. Tras volver a defender el derecho a reclamar por la soberanía de las islas, Quirno concluyó: “Por historia y por derecho, las Malvinas son argentinas”.
POLITICA
El respaldo de Trump a Milei en la cumbre del Escudo de las Américas: “Tuvimos una gran victoria en la Argentina”

Javier Milei volvió a recibir un respaldo público de Donald Trump durante la segunda reunión del Escudo de las Américas, la alianza sobre seguridad regional impulsada por la Casa Blanca. En plena cumbre realizada en la sede de las Naciones Unidas, el presidente estadounidense destacó a su par argentino al recordar sus triunfos electorales.
“Tuvimos una gran victoria en la Argentina… bueno, ya hace un tiempo de eso, y por partida doble”, afirmó Trump durante su discurso ante los mandatarios de la región, mientras dirigía la mirada hacia Milei. El republicano repasaba una serie de victorias políticas de aliados latinoamericanos cuando hizo esa referencia al presidente argentino.
El encuentro se realizó en la Room 6 de la ONU y reunió a representantes de los 15 países que integran el Escudo de las Américas, una iniciativa lanzada por Trump para coordinar acciones contra el crimen organizado transnacional y reforzar la cooperación en materia de seguridad. Aunque la Casa Blanca había previsto una participación más extensa, el mandatario estadounidense permaneció unos 14 minutos en la reunión.
Trump estuvo acompañado por el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; el representante comercial, Jamieson Greer; y el asesor de Seguridad Nacional, Stephen Miller, entre otros funcionarios de alto rango. La presencia de ese equipo reflejó la relevancia que la administración republicana le asigna a la estrategia hemisférica.
POLITICA
ADEPA advierte sobre posibles impactos negativos para la libertad de prensa en el proyecto de ley de soberanía

La Asociación De Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) remitirá a los miembros del Congreso un análisis jurídico del proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, en el que pondrá el foco en aspectos que podrían causar un impacto negativo en el ejercicio de la libertad de expresión y de prensa.
En un comunicado, ADEPA destacó: “La protección de la soberanía y de la integridad democrática frente a eventuales injerencias extranjeras constituye un objetivo legítimo. Pero las normas destinadas a ese fin deben ser precisas y claramente delimitadas, de modo que permitan perseguir conductas ilícitas concretas sin alcanzar expresiones legítimamente protegidas. Entendemos en ese sentido que hay espacio para corregir y mejorar el texto propuesto”.
El proyecto en cuestión, enviado la semana pasada al Congreso por el Poder Ejecutivo, incorpora el artículo 225 bis al Código Penal, en el que propone castigar con prisión de 5 a 12 años (de 8 a 15 si hay coerción) a quien, financiado u ordenado por un Estado u organización extranjera, “procure alterar procesos electorales o manipular la opinión pública mediante campañas coordinadas de desinformación masiva”.
El análisis de ADEPA advierte sobre la amplitud de conceptos como “desinformación”, “manipular la opinión pública”, “campaña coordinada”, “alterar procesos electorales” y otros que podrían generar incertidumbre sobre el alcance de la norma y efectos inhibitorios sobre periodistas y medios.
“ADEPA considera conveniente que cualquier regulación se concentre en conductas objetivamente identificables —como operaciones clandestinas de interferencia, financiamiento encubierto, suplantación, falsificación, coerción o manipulación de infraestructura electoral— y no aspectos subjetivos que podrían ser utilizados para cuestionar o perseguir contenidos u opiniones”, continúa el comunicado.
Y concluye: “Proteger la soberanía y la integridad democrática también implica preservar una prensa libre y un debate público abierto y plural”.
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