DEPORTE
El día en que nadie vio el fuego: cómo un accidente en boxes cambió la historia del automovilismo

En una carrera donde todo parece estar bajo control y los riesgos son parte del espectáculo, un enemigo invisible puso en jaque a pilotos, mecánicos y autoridades. Nadie vio llamas, nadie olió humo, pero de pronto, uno de los mejores corredores del mundo ardía frente a miles de personas sin que casi nadie lo advirtiera.
Así fue como un incendio oculto en una parada de boxes desnudó las debilidades más profundas de la seguridad en el automovilismo y obligó a repensar las reglas para siempre.
La mañana del 24 de mayo de 1981, el Indianapolis Motor Speedway vibraba con las expectativas de miles de fanáticos. Mears, ya consagrado tras su victoria de 1979, buscaba la gloria en la 65ª edición de la carrera.
En la vuelta 58, una parada rutinaria en boxes se convirtió en pesadilla: el mecanismo de abastecimiento de combustible falló y el metanol comenzó a derramarse antes de conectar la manguera. El líquido, sin color ni humo visible al arder, salpicó a los mecánicos y empapó el habitáculo de Mears.
La combustión fue inmediata, pero la naturaleza del fuego de metanol —transparente y sin humo— lo volvió indetectable para los presentes. Mientras Mears ardía de la cintura hacia arriba, ni el público ni parte del equipo advirtieron el peligro real. Solo las reacciones desesperadas del encargado de repostar, que agitó los brazos tras ser alcanzado por las llamas, y el desconcierto general, alertaron que algo grave ocurría junto al muro de boxes.

En medio del caos, Mears intentó salir del auto a toda prisa. Su instinto fue no respirar, temiendo inhalar llamas. Cerró los ojos, saltó fuera del coche e intentó quitarse el casco, pero los guantes dificultaron la maniobra.
Un trabajador de seguridad intentó asistirlo, sin notar que el piloto seguía envuelto en llamas. El desconcierto aumentó cuando parte del personal, incluido un miembro equipado con extintor, se alejó del lugar ante la confusión.
La acción decisiva la tomó Bill Mears, padre del piloto, quien tomó el extintor y sofocó el incendio que consumía el rostro y el torso de Rick. Las consecuencias físicas fueron inmediatas: Mears sufrió quemaduras de primer y segundo grado en la cara, lesiones que requirieron cirugía plástica y lo alejaron de la competencia durante la semana siguiente. Parte de su equipo también fue trasladada al hospital, afectada por quemaduras menos severas.
El testimonio del piloto, reconstruido por People, resume el dramatismo de esos instantes: “Estaba sentado en el coche durante la parada cuando la boquilla se soltó y empezó a rociar combustible. Cuando el fuego entró al habitáculo, no quise respirar por miedo a inhalar las llamas. Cerré los ojos, salté fuera del coche e intenté quitarme el casco, pero los guantes no me lo permitían”.
El casco, recalentado por las llamas, era imposible de sacar sin ayuda. Solo la intervención rápida de su padre evitó consecuencias mayores.

El episodio reveló una fragilidad estructural: la falta de protocolos claros ante emergencias invisibles, la ausencia de entrenamiento específico y la utilización de ropa común por parte del personal de boxes, incapaz de protegerlos ante el fuego de metanol.
La imagen de un piloto ardiendo ante miles de espectadores, sin que nadie pudiera reconocer el peligro ni reaccionar eficazmente, fue suficiente para que el automovilismo estadounidense tomara medidas inmediatas.
“El personal necesita saber qué hacer en estas situaciones y contar con la indumentaria adecuada, porque la ropa normal se quema”, subrayó Mears en People, remarcando la urgencia de profesionalizar la preparación y protección en boxes.
Tras el accidente, la IndyCar y los organizadores de la Indy 500 implementaron cambios drásticos. Se incorporó tinte en el combustible para hacer visibles las llamas, las boquillas de repostaje se rediseñaron para evitar derrames accidentales y se estableció la obligación de que todo el personal de boxes utilizara equipos de protección ignífugos. Estas medidas elevaron el estándar de seguridad y se replicaron en otras categorías del deporte.

Con el paso de los años, estos cambios dejaron de ser una excepción para convertirse en la norma en las competencias internacionales. El recuerdo de aquel incendio invisible persiste en la memoria de los equipos y los pilotos, que hoy asumen cada parada en boxes con una preparación y un equipamiento que entonces eran impensados. El automovilismo aprendió a reconocer los riesgos invisibles y a no subestimarlos jamás.
Lejos de frenar su carrera, Mears volvió a las pistas con la determinación que lo caracterizaba. Tras su primer triunfo en 1979 con el equipo Penske, se consagró nuevamente en Indianápolis en 1984, 1988 y 1991, consolidándose como uno de los grandes nombres de la disciplina.
En 1984, poco después de su segundo título, sufrió un grave accidente en Sanair Speedway que dañó su pie derecho, pero ni eso impidió que siguiera compitiendo al más alto nivel.
Se retiró en diciembre de 1992, a los 41 años, tras más de una década de protagonismo. Su nombre quedó asociado a la superación de adversidades y a una etapa de cambios decisivos en el automovilismo estadounidense.
DEPORTE
Con el 5 a 0 del PSG, estas son las goleadas más abultadas de los últimos años en los clásicos del mundo

El Parque de los Príncipes fue testigo de una jornada histórica durante el pasado domingo. Allí, en su verde césped, el Paris Saint Germain se floreó durante el clásico de Francia y derrotó por 5 a 0 al Olympique de Marsella, consumando así la goleada más importante en la historia del derbi francés. Y si bien cada vez se vuelve más complicado ver resultados tan sorprendentes en partidos cerrados como suelen ser los clásicos, en los últimos años se pueden encontrar algunas goleadas importantes alrededor del mundo.
El antecedente más cercano de un resultado tan abultado en un clásico se dio en el Inter-Milan del 2023, año en que el equipo en el que ya jugaba Lautaro Martínez derrotó por 5 a 1 a un Rossoneri que únicamente pudo festejar en el descuento convertido por Rafael Leao para el 2 a 1 parcial. En aquel mismo año, a unos 1.200 kilómetros, el Liverpool también selló una goleada histórica frente al Manchester United por la 26° fecha de la Premier y que terminó en una vapuleante victoria por 7 a 0 de los dirigidos por Jurgen Klopp.
Más atrás en el tiempo, Alemania fue testigo de dos históricos resultados en su clásico, los cuales se dieron casi de manera consecutiva. El 31 de marzo del 2018, el Bayern Munich le ganó 6 a 0 al Borussia Dortmund por la 28° fecha de la Bundesliga; y un año más tarde, el 6 de abril del 2019, también se impuso de manera contundente frente al BVB y lo derrotó por 5 a 0.
En España, por su parte, aparecen dos icónicos derbis de los últimos años en los que el Barcelona se impuso frente al Real Madrid. El primero se jugó en 2018 y fue victoria por 5 a 1 para los Culés, mientras que en el 2010, en lo que fue una histórica actuación de Lionel Messi, el equipo catalán goleó por 5 a 0 al Merengue.
Las últimas goleadas en el fútbol argentino
Para encontrar un resultado tan abultado en el ámbito local hay que remontarse al 2015, año en que Boca venció por 5 a 0 a River en el Torneo de Verano. Y si bien aparece un 4 a 1 de Independiente a Racing en el 2012, un 4 a 0 que también le propinó el Rojo a la Academia en 2005 y un 4 a 1 de San Lorenzo frente a Huracán en 2008; la última goleada rutilante se dio en el 2006.
Durante el Apertura de aquel año, Estudiantes recibió a Gimnasia en el único de La Plata e hizo historia: le metió siete a un Lobo que terminó cayendo de forma categórica por 7 goles a 0. Es por esto, que el tan poco registro de goleadas en los últimos años del fútbol argentino agiganta aún más el logro del PSG en el Parque de los Príncipes.

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DEPORTE
Luis Enrique responde a un periodista español sobre su futuro en el PSG: ‘Los españoles siempre tocan ahí…’

El PSG cosechó este fin de semana una de esas victorias con las que se ganan títulos. No solo por el resultado, sino por las sensaciones que deja una goleada de escándalo ante el eterno rival. Los de Luis Enrique le endosaron una manita al Olympique de Marsella con un Dembélé en modo Balón de Oro para dejarle claro al Lens -su principal perseguidor- que el campeón de Francia no se achanta.
Más allá de la actuación del exjugador del FC Barcelona, ‘Le Classique’ del fútbol francés dejó varios titulares, como el debut de un Dro que fue presentado como una auténtica estrella o unas declaraciones pospartido de Luis Enrique pronunciándose sobre su futuro.
Preguntado por el ambiente vivido en el Parque de los Príncipes, el técnico asturiano no dudó en rendirse a su afición, que le acogió con los brazos abiertos desde el primer día: «Pudimos marcar más goles, pero es un día muy importante para nuestra afición porque hicimos historia. Es significativo: 5-0, algo que nunca había sucedido. Vimos a los aficionados, es increíble, el nivel de la afición en cada partido. Estamos acostumbrados. Siempre están ahí, en cada partido. Cuando tenemos problemas, están ahí. Es un verdadero placer«.
Contrato hasta 2027
Sus palabras en rueda de prensa demuestran que Luis Enrique está muy a gusto viviendo en la capital francesa, por lo que fue entonces cuando un periodista español aprovechó para abordar el tema de su futuro, que ha sido objeto de rumores en las últimas semanas. El exentrenador azulgrana tiene contrato con el PSG hasta junio de 2027.
Todavía es pronto para hablar de renovación, pero Dani Gil, corresponsal en París de la Cadena COPE, le preguntó si era realista pensar en quedarse más allá de 2027 y si contemplaba esa situación teniendo en cuenta la comunión entre el equipo y la afición.
La respuesta de ‘Lucho’ no dejó indiferente a nadie: «Los españoles siempre tocan ahí… ¡PAM! ¡En la fibra! ¡PAM! Estoy muy feliz en París. Esto es París». Un mensaje corto, pero contundente, con el que mandó un mensaje tanto a su propia afición como a la directiva del PSG: hay Luis Enrique para rato.
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DEPORTE
Los tesoros de San Mamés, el templo del Athletic de Bilbao: del león embalsamado y el histórico ritual a la icónica herencia de Bielsa

En Bilbao, el fútbol atraviesa cada rincón. En los bares y calles está presente el Athletic Club, la institución deportiva más exitosa de la región del País Vasco. Con 127 años de historia se convirtió en el orgullo de los 350 mil habitantes de la ciudad del norte de España. El punto de encuentro para compartir la pasión es el imponente estadio San Mamés, que sobresale con su moderna fachada a metros del río Nervión y alberga a 53.331 espectadores.
La Catedral del Fútbol, como se denomina a un escenario icónico, tiene dentro de sus instalaciones un museo en el que están exhibidos sus tesoros más valiosos. Infobae lo recorrió y descubrió parte de la rica historia del club vasco, que tiene en su palmarés 8 ligas de España y 24 Copas del Rey, siendo el tercero más ganador detrás del Real Madrid y el Barcelona. Además, nunca descendió de la Primera División, registro que comparte con los dos gigantes mencionados.

Dentro del recinto se pueden ver los hitos que fue consiguiendo el Athletic Club a lo largo de su historia en formato de línea de tiempo y con material audiovisual de cada acontecimiento. Una de las particularidades en torno a sus colores tradicionales se remonta a 1910, cuando los directivos viajaron a Inglaterra para comprar las camisetas azules y blancas que utilizaba el equipo. Al no encontrar el modelo específico, debieron conformarse con el uniforme del Southampton FC y adoptaron definitivamente el rojo y blanco a bastones.
En otra de las salas del museo yace otra de las colecciones más excéntricas que no pasa inadvertida: un león embalsamado recibe a los visitantes en uno de los pasillos del estadio. La presencia del animal tiene una curiosa historia detrás y explica el apodo que lleva el equipo albirrojo. Se cuenta que tras el título de liga conseguido por Athletic de Bilbao en la temporada 1982/83, el presidente del Deportivo Alavés y aficionado de la caza, Juan Arregi, le apostó a su par Pedro Aurtenetxe un ejemplar disecado de un león que tenía en su colección. Los bilbaínos finalmente ganaron la Copa de Rey, logrando el “doblete” y Arregi no tuvo más remedio que cumplir con su promesa y hacer efectiva la donación en 1984.

Entre las camisetas más emblemáticas de las leyendas, resalta la del goleador histórico del club e ídolo, Telmo Zarra, que se asoma junto al conjunto deportivo que utilizó Marcelo Bielsa durante su etapa como entrenador del conjunto vasco entre 2011 y 2013. El buzo gris con vivos rojos y verdes del Loco se exhibe en una de las vitrinas cercanas a los trofeos que consiguió el Athletic a lo largo de su historia. El DT argentino es uno de los símbolos del Bilbao, ya que consiguió clasificar al equipo a las finales de la Copa del Rey y de la UEFA Europa League. En esta competencia logró un inolvidable triunfo ante Manchester United en Old Trafford por la ida de octavos de final.

Antes del ingreso al campo de juego se atraviesa el área de prensa, con un amplio salón de conferencias y espacio suficiente para la tarea de los periodistas. En el pasillo de la zona mixta, donde los futbolistas realizan las notas luego de los partidos, están conectados los vestuarios. Otro de los detalles está en el camarín local, que tiene un sector más amplio en una de las esquinas para el capitán del plantel, que actualmente es Iñaki Williams. En las paredes de su espacio se observan cientos de estampillas, una costumbre que quedó instalada luego de la salida de Iker Muniain, uno de los ídolos del club y de reciente paso por San Lorenzo. El ex jugador vasco tenía pegadas un par de figuras religiosas en su locker, pero hoy en día, ese lugar se convirtió en un auténtico santuario y cada futbolista hace su aporte.

Ya dentro del campo de juego, en el pasillo que une a los dos bancos de suplentes se erige el busto de Rafael Moreno Aranzadi, el primer gran ídolo del Athletic de Bilbao, popularmente conocido como Pichichi, mote que se ganó por su baja estatura. Marcó 83 goles entre 1910 y 1921 y ganó cuatro Copas del Rey. Se retiró a los 28 años, se dedicó al arbitraje y falleció prematuramente a los 29. El trofeo al máximo anotador de la temporada de La Liga lleva el apodo de esta leyenda y cada equipo que visita por primera vez el San Mamés, deja una ofrenda floral al lado de su monumento.

Por último, es importante destacar que el San Mamés fue inaugurado el 1913 y a lo largo de los años se le realizaron remodelaciones, como por ejemplo la colocación de un arco de acero en 1953 y obras de modernización para ser sede del Mundial de 1982. Por último, en 2013 se inauguró un nuevo estadio en el mismo sitio. Los trabajos se realizaron por etapas y el Athletic Club nunca perdió la localía. Se levantaron tres tribunas mientras se hacía la demolición de la vieja estructura y luego se construyó el último tramo de la grada sur, donde se ubican los fanáticos más ruidosos. El resultado final fue el techo y la fachada que se ilumina con los colores del equipo cada noche. Fue reconocido como el “mejor edificio deportivo del mundo” en 2015 y albergó las finales de la UEFA Champions League femenina en 2024 y Europa League masculina en 2025. En su horizonte estará ser una de las sedes del Mundial 2030.
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