DEPORTE
Paliza histórica: Con gol de Julián Álvarez, Atlético Madrid goleó 4-0 a Barcelona por la semis de la Copa del Rey

Atleti goleó a Barcelona. Foto: EFE
Una noche memorable en el Metropolitano, una lección de ambición, vértigo, contundencia y fútbol, encumbró al Atlético Madrid en un primer tiempo descomunal, en el que destrozó al Barcelona como nadie lo ha hecho en mucho tiempo, sobrepasado, devorado y casi eliminado, pendiente de una hazaña en la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey.
Porque es el Barça, porque se ha ganado todo el crédito con Flick a su mando, aún se le aprecia vida para el segundo encuentro en el Camp Nou. Aún le queda esperanza, porque aún quedan minutos. Es lo único a lo que se puede agarrar el equipo azulgrana, tras su debacle estruendosa del Metropolitano, transformado en una fiesta de proporciones siderales.
El primer tiempo del Atlético Madrid fue para ello. Apoteósico. De los que quedan para el recuerdo, guardado en la memoria del hincha y en la propia historia del Metropolitano, por cómo se desencadenan los acontecimientos, por la impresión que supone en cada uno de los espectadores, por todo lo que surge y emociona, además en noches tan señaladas como ésta. Unas semifinales. Y el Barcelona. Una exhibición, una reivindicación, un hito.
El Atlético descargó toda su ambición, la rebeldía de un grupo que no se conforma con ser secundario. Y es capaz de todo. Desplegado con una intensidad descomunal, pero, sobre todo, preparado al detalle, al milímetro, para el partido que quería. El plan de Simeone trazó el camino. La ejecución de los futbolistas fue sublime: explotó cada debilidad del Barça en la primera parte. Lo encaró y lo machacó, muchas revoluciones por encima de su rival, con ímpetu, precisión y fútbol, con el que desbordó como nunca a su adversario.
Griezmann, mucho más suplente que titular en los últimos tiempos, fue el líder de todo en ataque. La figura por la que transitó la inspiración del Atlético, que desencadenó la tormenta sobre la portería de Joan García. En cada salida, en cada creación, él dibujó el pase definitivo, el remate, el desmarque concreto, el momento justo. Incontestable, como fue omnipresente Koke (lo despidió en pie, aclamado, todo el estadio) o insuperable Llorente… Un partido coral. De muchísimo nivel.
Hay matices, instantes, que condicionan parte del todo. Quizá, el 1-0. Un error tremendo de Joan García, que se excedió de confianza en su control cuando Eric García le cedió un balón atrás. La posición de su pie derecho, demasiado elevado, hace intuir que quería pisarla. Lo cierto es que le pasó por debajo directo a la portería. Y, por más que reaccionó, cuando la alcanzó ya había sobrepasado la línea. Por las dudas, Lookman remachó.
Tan sólo era el minuto 7. Pero el Barça lo había pasado ya mal antes. Presionado por el Atlético, que se volcó sobre campo contrario desde el primer instante, tremenda la ambición, directa la mirada de tú a tú al conjunto azulgrana, entre el rugido del Metropolitano, el equipo de Flick se sintió oprimido, también vulnerable, salvado ya del 1-0 en contra al borde de los tres minutos porque Giuliano no define como Griezmann.
Simeone tenía muy medido el partido. Una lectura extraordinaria. No sólo fue la presión, sino también el registro cuando le tocó ir contracorriente, cuando debió defenderse de la posesión asumida del Barcelona, replegado en un 5-4-1, pero, sobre todo, cuando recuperó el balón para la salida, con los saques en largo de Musso al vértigo de Lookman.
El origen del 2-0, apenas en el minuto 14, está ahí. Cuando el atacante nigeriano controló con finura en el extremo izquierdo, ya en campo contrario, pero se percató de que iba solo contra el mundo. Esperó el apoyo de Julián Álvarez, mientras por el otro lado surgía Nahuel Molina, la sorpresa del once. De un lado a otro hasta la llegada de Griezmann, cuyo suave zurdazo fue definitivo, junto al poste, lejos del foco de Joan García. Gol.
Otro golpetazo para el Barcelona, desubicado sobre el tablero de juego que había ideado el técnico argentino y su Atlético. Tiene calidad de sobra, unos mecanismos indiscutibles y el funcionamiento de un gran equipo, en cualquier escenario, incluso con dos goles en contra, pero no expresaba la amenaza de otras veces. Sumamente expuesto a la goleada.
Cierto que Fermín remató a la media vuelta al larguero, en el tercer saque de esquina por entonces del Barcelona, tanto como que el Atlético voló en ataque. Sus rupturas en velocidad desbordaron la línea alta del Barcelona. Su defensa necesitó correr mucho hacia atrás, siempre tarde, a destiempo. Dos ocasiones más de Griezmann. No acertó.
El 3-0 de Lookman tan sólo en el minuto 33, tremendo también su impacto en apenas tres encuentros, no fue un contragolpe. Fue una jugada desde atrás del Atlético, que cambió el ritmo cuando debió, cuando sorteó por encima -también- a la defensa del Barcelona, con la carrera de Giuliano, pura velocidad; el pase de Julián Álvarez y el remate final. Otro más.
Y fue aún más allá el Atlético Madrid en la primera parte, protegido por la atención y la salida de Musso en el duelo contra Fermín y agrandado hasta límites insospechados por el 4-0 de Julián Álvarez, cuyo zurdazo fue con el alma, con el peso de los once partidos sin marcar y las dudas que lo han perseguido en los últimos meses. La liberación. Era el minuto 47.
Incrédulo, apabullado, deshecho, el Barcelona no sabía dónde mirar. Ni a quién. No había excusa. Ni en sus futbolistas, muchos a la carrera a refugiarse en el vestuario y en el descanso, ni en Flick, incapaz también hasta entonces de cambiar un encuentro que se veía venir desde antes. Desde el 1-0, el 2-0 o incluso el 3-0. Su cambio en el minuto 37, cuando quitó a Casadó por Lewandowski, no varió nada. El joven medio centro salió por la banda hacia el banquillo, desolado, cabreado, abrazado por el técnico. Sin consuelo.
No le salió nada al Barcelona. Ni siquiera cuando marcó gol en el minuto 52. Ya lo había celebrado Cubarsí, en la carrera hacia su campo, contra el tiempo, cuando el VAR detectó una posición dudosa. El fuera de juego fue tan milimétrico para su invalidación que la revisión necesitó más de seis minutos. Tensa espera. No subió al marcador. Otro golpe para el equipo azulgrana, que ya no logró más. ¿Definitivo? Casi. Queda la vuelta. No la jugará Eric García, expulsado con roja directa en el minuto 85 por una patada a Baena.
Atlético Madrid
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Italia venció 2-0 a Irlanda del Norte y quedó muy cerca del Mundial 2026

Tonali anotó uno de los goles de Italia. Foto: EFE
Italia sueña con estar en el Mundial, con volver al torneo más importante del planeta, ese que no disputa desde 2014, tras la victoria que cosechó este jueves ante Irlanda del Norte (2-0) en la semifinal de la repesca, gracias a los tantos de Tonali y Kean en la segunda mitad que descargaron toda la presión acumulada en los últimos días.
El desafío de Italia fue más mental que futbolístico pese a los problemas que aún presenta la ‘Azzurra’ en su manera de jugar, demasiado atenaza por los fracasos recientes, con demasiada presión por una posible nueva eliminación que le deje sin Mundial por tercera edición consecutiva. Pero superó el primer examen. Salió reforzada, más en temas de confianza que tácticos.
Son demasiados alicientes, demasiados aspectos extradeportivos los que maneja un equipo que, pese a ser superior a Irlanda del Norte, un combinado plagado de jugadores de segunda división inglesa, consiguió liberar un poco de ese peso que porta cada vez que salta al terreno de juego, siempre superada por las expectativas de toda su historia.
Dos zarpazos desataron la tensión en Bérgamo, en la casa del Atalanta. Dos jugadas permitieron a Gattuso abrazarse a Buffon y Bonucci en el banquillo. Dos goles, los de Tonali y Kean, en el segundo acto, que dieron un influjo de confianza para Italia en la gran final.
Porque el inicio del duelo, pese al dominio general, no fue nada esperanzador. Irlanda del Norte esperó en su campo. Y con eso le bastó. Muchos problemas exhibió la ‘Nazionale’ para conseguir encontrar un hueco, para generar una jugada clara aunque fuera con un chispazo individual. Solo un cabezazo de Tonali, un tiro de Dimarco que dejó un rechace muy cerca Tonali en el corazón del área y Bastoni de cabeza intimidaron, levemente, la meta norirlandesa.
Demasiada lentitud en la circulación. Demasiado miedo para encarar. Todo una mezcla de presión por la historia reciente y por la falta de empaque de un equipo que, en realidad, por nombres, debería carburar con más facilidad.
El empate sin goles favoreció a Irlanda del Norte al descanso. Las caras de los italianos expresaron terror al túnel de vestuarios. Solo 45 minutos y una eventual prórroga, con la posibilidad de los penaltis, para poder ganar a un equipo claramente inferior.
Pero un error de los británicos permitió a Italia volver a creer en sí misma nada más reanudar. Retegui se quedó solo ante Pierce Charles, meta norirlandés. Un control demasiado largo le alejó del gol. Pero Italia ya encendió al público, ya metió miedo en el cuerpo a su rival.
Kean aprovechó un balón al espacio para sacar un tiro potente. Italia despertó definitivamente. Y un centro de Politano al área provocó el mal despeje de Irlanda del Nort. Tonali, en la frontal, fusiló para encarrilar el duelo en el 56.
A partir de ahí, todo más fácil para la ‘Azzurra’. Se desató y sacó mejor fútbol. Pio Esposito entró para espolear el ataque. Remató el delantero del Inter y solo Hume bajo palos evitó el tanto. La maquinaria ya estaba en marcha. Irlanda se descubrió y fue cuestión de tiempo. Tonali encontró al espacio a Kean. Y el delantero de la ‘Fiore’ marcó un tanto precioso. Control complicado, recorte hacia dentro y definición con la zurda al palo largo en el minuto 80.
Italia superó su primera prueba. Está en la final de la repesca. Sueña con volver a un Mundial tras 12 años de ausencia. El partido decisivo, eso sí, lo jugará fuera de casa.
Italia,Irlanda del Norte
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Videos: los goles y el resumen de la victoria de Italia en el Repechaje Europeo

26/03/2026 18:37hs.
La selección de Italia le gana 2-0 a Irlanda del Norte y se permite dar un paso más en el repechaje UEFA rumbo al Mundial 2026. El autor del primer gol fue Sandro Tonali, que con un derechazo puso en ventaja a los azules a los 11 minutos del ST. Más tarde, a los 35′, Moises Kean amplió el marcador de zurda dentro del área para la tranquilidad de los locales en Bérgamo.
Ahora, el seleccionado italiano irá contra Gales o Bosnia el próximo martes por un lugar en el Mundial.
Los goles y el resumen de Italia vs. Irlanda del Norte
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Italia,Mundial 2026
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Pogba vuelve a marcar… ¡cuatro años después!

La trayectoria de Paul Pogba es digna de admirar y de analizar a partes iguales. El mediocentro, uno de los mayores talentos franceses de los últimos años, no terminó nunca de despegar a nivel de clubes y una serie de lesiones y, sobre todo, la sanción por dopaje, sentenciaron su carrera.
Tras una temporada 24/25 literalmente en blanco y con dos partidos disputados en la anterior campaña 23/24, Pogba fichó en verano por el Mónaco con el objetivo de relanzar una carrera llena de obstáculos desde que abandonara el Manchester United. Porque fue en la Juventus donde la FIFA le castigó con dos años de suspensión por haber dado positivo en testosterona en 2024.
Campeón del mundo con Francia y con una Europa League y tres Serie A en su palmarés, a Pogba pocos le recuerdan ya por sus títulos, pero él prefiere mantener un perfil bajo en su regreso a los terrenos de juego. No lo ha tenido fácil desde que aterrizara en el Principado. Al francés le costó coger ritmo de competición, y en un club de nivel élite y que además participaba en la Champions, la inactividad pasa factura.
Tanto que, después de superar molestias en el muslo, encadenar una lesión de tobillo y disfrutar de minutos en solo tres partidos entre noviembre y diciembre, Pogba volvió a sufrir el enésimo contratiempo. Esta vez en el gemelo, lo que le mantuvo alejado de los terrenos de juego hasta este mismo jueves.
Cuatro años de sequía
«Paul utilizará el parón de selecciones para desarrollarse y retomar los entrenamientos con el equipo. Naturalmente, fijar una fecha de regreso a la competición dependerá de estas dos semanas», dijo el técnico del Mónaco, Sébastien Pocognoli, hace unos días. «Lo reintegraremos al grupo gradualmente y lo ayudaremos a redescubrir la alegría de jugar juntos compartiendo la emoción de la victoria. Ese será el primer paso, y luego lo iremos reincorporando poco a poco a un régimen de entrenamiento con una intensidad similar a la de los partidos», añadió el belga.
Dicho y hecho. Pocognoli le abrió la puerta del grupo progresivamente y Pogba respondió este miércoles con su primer gol en años. Fue en un amistoso aprovechando el parón de selecciones, un encuentro que terminó en derrota del Mónaco frente al Brentford inglés (1-2).
El centrocampista galo fue el autor del único gol monegasco, tras cazar en la frontal del área un rechace de la madera de la portería rival. Pogba la enganchó de primeras para fusilar al portero y anotar su primer tanto… ¡en los últimos cuatro años! Porque el que fuera internacional con Francia no marcaba desde el pasado 8 de febrero de 2022, en el empate del Manchester United frente al Burnley en una Premier League en la que los ‘red devils’ terminarían sextos.
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