INTERNACIONAL
Pablo Stefanoni: “Estas derechas son de protesta, el progresismo sigue siendo poderoso”

“El progresismo sigue siendo poderoso”, dirá, al final de una larga charla, Pablo Stefanoni, que es Doctor en Historia pero, sobre todo, es el autor de un libro que “la vio” tempranamente. Se tituló ¿La rebeldía se volvió de derecha? y se ocupaba de cómo el antiprogresismo y la anticorrección política construían el sentido común y, decía él, “Por qué la izquierda debería tomarlos en serio”. Era 2021, se terminaba el mandato de Donald Trump y pocos debían imaginar que Javier Milei iba a ser el presidente de la Argentina.

¿La rebeldía se volvió de derecha?
eBook
Pero ahí estaba, desafiante, el libro de Stefanoni. Que miraba la realidad con los dos ojos bien abiertos y escribía: “Estamos ante derechas que le disputan a la izquierda la capacidad de indignarse frente a la realidad y de proponer vías para transformarla”. Decía que estaba en juego la posibilidad de imaginar un futuro, de quién lo imaginaba, de si se caía una idea que había mantenido despierto el corazón de la civilización. La idea de “un futuro mejor”.
Indignación era la palabra, entonces. Enojo. Y quienes proponían “patear el tablero” y enfrentar a las elites no eran “los progresistas” sino, decía Stefanoni, las “derechas alternativas”. Siempre tiene su atractivo la idea de sacudir todo y arrancar de nuevo.
Suena todo a obvio visto ahora, desde este 2025 en que Donald Trump está a la cabeza de los Estados Unidos, promete que ahora sí hará lo que había que hacer y empezó deportando inmigrantes y subiendo tarifas a productos importados. Y que la Argentina está presidida por Javier Milei, que declaró ser el topo que destruye el Estado y opinó que la justicia social es una aberración.
Entonces, desde Francia, donde vive, Stefanoni matiza: “Por lo menos en Occidente el progresismo sigue siendo significativo. La idea de una ola de extrema derecha que se lleva todo por delante no está verificada hoy en la realidad, pero quizás está suficientemente verificada para que cause legítima preocupación”.
Pero ¿qué pasó con el progresismo? De eso vamos a hablar.

-¿Qué es lo que viste y te llevó a estudiar el fenómeno de las nuevas derechas?
-Había varias fenómenos que no encajaban en las lo que eran las derechas tradicionales, que solían estar asociadas a la idea de orden. En el caso de estas derechas se presentaban cuestionando el statu quo y generando inestabilidad, retomando ciertas banderas de inconformismo que tradicionalmente estaban más asociadas a la izquierda.
-¿Te fijaste en Milei?
-En ese momento no pensé que en tan poco tiempo iba a llegar a la presidencia. Me interesaba como un fenómeno casi contracultural y que podía tener alguna expresión política, pero no que fuera a ser ese fenómeno tan aluvional que vimos después. Y me pareció que todos esos cambios en la derecha estaban generando cierta perplejidad en el progresismo, porque era más fácil enfrentarse con derechas al viejo estilo, por decirlo así, hombres blancos, conservadores, acartonados, de saco y corbata, y no con mujeres como una lesbiana en Alemania o una especie de rockstar en Argentina, o con alguien como Donald Trump en Estados Unidos, que interpelaban a sectores de la sociedad de manera muy transversal. Porque esa es otra característica de esta nueva derecha: que conecta con cierto inconformismo social que atraviesa toda la sociedad.
-¿Pero en lo profundo no son conservadores? ¿Por qué canalizarían el inconformismo si no van a ir contra los poderes reales?
-En el pasado había el discurso conservador de la derecha. Iba asociado a una cierta escenificación de eso. Incluso gente que era gay, era gay de clóset, armaba una familia como pantalla, etcétera. En la Argentina ahora tenemos una derecha que dice que es natalista pero ninguno tiene hijos, no están casados… La propia vicepresidenta, Victoria Villarruel, dice: “Soy una chica conservadora”, pero no está casada; antes cualquier chica conservadora a esa edad estaba casada y tenía hijos. Se complejizó un poco ese discurso nacional conservador en muchos casos. Quizás esta derecha alternativa de hoy esté formada por conservadores que no tienen nada que conservar. Es una derecha que es difícil de definir solamente como conservadora, porque lo que genera muchos casos es una cierta alteración del orden constituido, del Estado, de las instituciones…
Estas derechas funcionan todavía como derechas de protesta, más que de gobierno.
-¿No es conservadora porque rompe?
-Viene a patear el tablero y la izquierda, o el progresismo, en muchos casos aparece justamente como más conservadores. Dicen: “bueno, el multilateralismo no estaba tan mal”, o “los derechos laborales no estaban tan mal”. El Estado de Derecho, cierto orden basado en reglas… Se llega a situaciones paradójicas: antes la OTAN era el imperialismo y ahora Trump dice “la vamos a desfinanciar, que la paguen los europeos” Entonces, estamos viviendo un momento de mucha confusión. Algo que descoloca a los actores políticos y al progresismo.
-¿Qué decimos cuando decimos progresismo? ¿De qué estamos hablando?
-El progresismo terminó siendo un término muy amplio que puede abarcar desde la izquierda hasta el liberalismo. En la medida en que el término “izquierda” ha perdido eficacia, quizás el progresismo se volvió como una especie de antítesis del conservadurismo, del neoliberalismo. Pero de manera muy laxa también. Y en cada región tiene sus connotaciones.
-¿Cómo es?
-En Europa, el progresismo está más asociado a la socialdemocracia, por lo menos como cultura política. En el caso estadounidense, bueno, el progresismo son los llamados “liberals”. Que es un término siempre difícil de traducir. En América Latina es complejo porque, cuando se habla del progresismo, estamos hablando muchas veces de populismos de izquierda. En algunos países, quizás más en una tradición socialista democrática como Uruguay, Chile o Brasil, y en otras más de una matriz populista de izquierda como Bolivia, Venezuela, Ecuador y Argentina también.

-¿Con qué valores o qué políticas?
-El kirchnerismo tuvo una vertiente muy propia, que fue la cuestión de tomar un discurso sobre los derechos humanos que no tomaron tanto otros. Pero, por ejemplo, ninguno de esos gobiernos, en la primera etapa, propuso legalizar el aborto. En general todos esos presidentes -o presidentas- se opusieron. Entonces, ahora se habla mucho de “los antiderechos”, pero… En algunos casos, en los últimos años las olas feministas, las mareas verdes, etcétera, fueron modificando también esos procesos políticos. Y algunos de ellos se volvieron más progresistas.
-Estamos en “la batalla cultural”…
-Es que “progresismo” es un término muy amplio, se usa para hablar de todo lo que está opuesto a ciertas formas de conservadurismo. En lo económico es más claro: el progresismo es favorable a la justicia social, por lo menos en el discurso. Y a formas de redistribución económica. Es decir, un espacio que combina reclamos de justicia social con demandas de justicia también en otros ámbitos, como de género, o climático.
-¿Podría pensarse que la “indignación” tiene que ver con que el discurso de justicia social se correspondió con pauperización y precarización?
-Parte de la crisis del progresismo tiene que ver con que dejó de ofrecer, si es que alguna vez ofreció, certezas en el plano económico, propuestas creíbles. Porque los Estados de bienestar fueron más complejos. No es que el progresismo, la izquierda, no tengan propuestas económicas. Tienen, pero no son muy creíbles por distintas razones. En el caso europeo, porque la socialdemocracia llevó adelante políticas de ajuste muy fuerte en los años 2000. Toda esa vía social-liberal justificó muchos de los proyectos neoliberales. Y de globalización, que generó muchas tensiones también en el interior de los países.
-¿Y en América latina?
-En América latina esa ola de izquierda, o esa ola progresista, no logró transformar los modelos de desarrollo y terminó dependiendo mucho del auge de las materias primas y de una política redistributiva que fue limitada, que no fue tan sostenible. Y me parece que ahí claramente hay un déficit de la izquierda y del progresismo sobre temas económicos en un mundo que también es más complejo porque muchos de esos estados de bienestar socialdemócratas se basaban en un tipo de pacto entre el trabajo y el capital anclado el contexto del Estado-nación. Y hoy es mucho más difícil cobrar impuestos a las empresas porque se van, se instalan en otro lado, etcétera.
“El socialismo, el liberalismo, se proyectaban hacia el futuro: eso está cancelado”
-No es sólo batalla cultural, entonces.
-Hay un libro de Martín Gurri, La rebelión del público, que plantea que están en crisis el viejo mundo industrial y las certezas que por lo menos ofrecían los países centrales. Y en los países periféricos estaba la expectativa de llegar a eso. Ya no hay esas certezas materiales, pero también en muchos aspectos simbólicas, culturales. Hoy está en crisis todo, no solo la izquierda. Yo creo que también está en crisis la derecha tradicional. De hecho, en muchos países lo que se ve es que estas nuevas derechas desafían a las derechas más conservadoras, más clásicas. Y por eso es que se ve que todo ese mundo multipolar construido después de la Segunda Guerra, y la globalización impulsada por el neoliberalismo en los 90, están en crisis hoy. Pero también están en cuestión las élites culturales. Hay una crisis de la figura de los intelectuales, de los periodistas. Finalmente, es la gente en las redes la que los puede desafiar. Antes un intelectual, un periodista, tenían un cierto monopolio, una autoridad sobre un tema, un aura para opinar en general.
-Basada en estudios…
-Sí, pero a la vez la democracia implica que todo el mundo tiene derecho a opinar. Y también pasó otra cosa: los intelectuales se “academizaron” y hay menos intelectuales públicos. Toda esa suma de crisis explica en parte el tipo de derecha que tenemos hoy. Que no son las viejas derechas liberales o conservadoras sino derechas mucho más disruptivas. Estos personajes: Milei, Elon Musk, el propio Trump. Son estas derechas que, más que conservar, parece venir a venir a patear el tablero.
-¿Pero lo patean a fondo? ¿O mantienen la estructura económica?
-Hay algo institucional, sobre las instituciones que había construido el poder antes. En los años 90, incluso los neoconservadores, con toda esta idea del fin de la historia y demás, partían de la idea de una combinación de democracia liberal y economía de mercado. Y podían ser más o menos autoritarios los gobiernos en la práctica, pero el discurso era democrático. Hoy ya vemos que eso no es necesario, ya no está esa condición. Hay teóricos neorreaccionarios en Estados Unidos que son muy leídos en el ala más radical del trumpismo, que directamente dicen que la democracia es un sistema subóptimo, que debe ser reemplazado por figuras de tipo neomonárquicas. Como dijo Curtis Yarvin, un neoorreaccionario, Estados Unidos debe perder la fobia a los dictadores. Entonces ya se se dicen cosas que por lo menos no se decían en los 90. Pero sobre todo están los discursos que tratan de capturar el inconformismo social.
-¿De qué están disconformes los disconformes?
-En 2010, 2011, los indignados, de manera general, eran de izquierda. No pasó tanto tiempo y hoy, cuando uno piensa en indignación, piensa cosas como lo que pasó en el Capitolio o las movilizaciones de derecha contra las cuarentenas. Creo que la indignación de la gente hoy pasa por incertidumbres materiales, incluso en los países centrales. Porque no está garantizado que los hijos vivan mejor que los padres… También hay mucha idealización del pasado, en muchos casos: no sé cuán bien vivían los padres o abuelos, porque si te vas un poco atrás, ya era la segunda Guerra Mundial. Pero sí hay una idea de incertidumbre material. En los países centrales, en Europa por ejemplo, hay problemas concretos, como los de los jóvenes con la vivienda, es más complicado acceder. Y hay también crisis del Estado de Bienestar en instituciones concretas como la salud y la educación. Hay estudios sobre el voto a la extrema derecha en Alemania y su relación con la distancia a los servicios de salud. Hay inconformismo en zonas donde la globalización debilitó la industria y hay un montón de gente pauperizada, pasa en el norte de Francia o en el “cinturón de óxido” de Estados Unidos, de donde sale el actual vicepresidente. Entonces, razones materiales y razones culturales.

-¿Por ejemplo?
-Mucha gente reacciona ante la inmigración y el multiculturalismo. La idea de “ya no me reconozco en mi propio país” es un insumo para un inconformismo de derecha. Y hay discursos que machacan sobre eso. Esa idea de “El gran reemplazo”, que dice que la inmigración viene a reemplazar al pueblo y la civilización occidental por población no blanca. En Francia, por ejemplo, el discurso de la derecha sobre la migración era: “Los inmigrantes vienen a robarnos el trabajo”. Ahora es mucho más: “los inmigrantes son vagos que no trabajan y lo que hacen es robarse la plata de mis impuestos a través de políticas sociales, seguros, de desempleo, etcétera”. De manera más general creo que hay una crisis de futuro.
-¿Qué es una crisis de futuro?
-En el pasado el socialismo, el liberalismo, se proyectaban hacia el futuro: eran las dos grandes utopías. Podía ser una utopía socialista o una utopía de mercado, pero incluso hasta los 90 existía la idea de que el futuro iba a ser mejor con el neoliberalismo, con el socialismo también. Eso está bastante cancelado por ahora.
-Escribiste que “si el futuro se clausura y el saber se disocia de la acción transformadora, la oferta discursiva de la izquierda pierde su atractivo”. ¿Por qué la gente no cree que el futuro va a ser mejor?
-Porque la tendencia en estos años parece ser hacia un empeoramiento de las cosas y porque los discursos distópicos se fueron instalando. Puede haber distopías con la idea de la inmigración, con la islamización como horizonte distópico. O el empleo: en el pasado se creía que una mayor robotización iba a ser positiva porque íbamos a tener más tiempo de ocio y hoy, en general, pensamos que más robots nos van a dejar sin trabajo y en la miseria o en situación de precariedad total.
-Luis Alberto Spinetta decía “mañana es mejor”, ahora no estamos seguros…
-Había una idea que la Historia estaba de nuestro lado. De que que la situación era muy sombría, oscura, pero teníamos “el viento de la Historia en las velas”. Que se haya perdido la idea de un futuro mejor parece que alimenta estas derechas que son derechas que tampoco hasta ahora han gobernado salvo de manera muy excepcional. Por ahora no vemos ningún proyecto de estas nuevas derechas materializado. Lo que vimos fue una primera gestión de Trump, una de Bolsonaro, que perdieron después. Y ahora volvió Trump y parece venir con un proyecto más radical, pero todavía está en duda. Entonces, yo creo que estas derechas funcionan todavía como derechas de protesta, más que de gobierno. Ahora están gobernando y vamos a ver. Milei, por ejemplo, tiene un proyecto muy refundacional, pero se enfrenta ahora al valor del dólar, como todos los gobiernos anteriores. Creo que eso es importante, porque si no parece que hay una ola de derecha que viene y se lleva todo por delante. Creo que este gobierno de Trump va a definir mucho si es realmente un modelo exitoso de nueva derecha. Milei también.
-¿No las ves duraderas?
-Quizás dentro de unos años esto haya cambiado, porque no es fácil para esas derechas construir nuevas hegemonías estables. Los sectores progresistas, si bien están en muchos casos desarticulados, derrotados, representan a gran parte de la población. En el caso de la Argentina se ve una forma de derrotismo, pero el progresismo es la mitad de la población. Entonces, apenas encuentran unas banderas, se movilizan: el discurso de Davos, la represión a los jubilados, el golpe del 24 de marzo… Bueno, después tendrá que verse cómo se expresa eso electoralmente. A estas derechas también les cuesta construir mayorías; de hecho en muchos casos lo logran con las derechas tradicionales.
-¿Y Trump?
-En el caso de Trump ahora vemos que sí construyó una mayoría, por eso me parece que mucho se va a jugar ahí, en este modelo, que está en el límite de la democracia y que en muchos aspectos es muy caótico. A la vez hay muchas convergencias entre trumpistas y putinistas. No es solo una cuestión geopolítica, también hay convergencias ideológicas ahí y es verdad que expresan una forma de antiprogresismo muy radical y posiciones antidemocráticas.
-Algunos hablan de que la democracia como sistema está en riesgo.
-Hay todo un modelo ahí en Silicon Valley que es muy antidemocrático y hay toda una utopías ahí. Quizá el único lugar donde quedan utopías sea ahí, en Silicon Valley, con gente como Elon Musk, pero son utopías o distopías. Aparece la idea de recuperar la conquista del espacio, cosas que estaban en las viejas utopías y que se habían estancado. Ahora se privatizaron, de algún modo. Antes eran utopías que llevan adelante los estados:, la conquista del espacio, la llegada a la Luna, etcétera Ahora son mega-ricos que por momentos parecen pensar la conquista del espacio como una especie de plan B para huir de la crisis de este planeta.
-¿Entonces, hay futuro?
-Sí, pero hay que reconstruirlo. Por lo pronto, salir de cierto derrotismo. Hay temas materiales que es necesario abordar, quizás con un poco de más audacia. Y repensar formas de recuperar el espíritu democrático, pero no como veníamos pensándolo en los 90, un poco sin ese espíritu que la vuelve vital. La democracia es un elemento que puede servir para articular una resistencia contra lo que se ve como una derecha que efectivamente es autoritaria. Aunque, claro, también hay izquierdas autoritarias. No sé si hay futuro, pero me parece que en todo caso se ven batallas por defender las conquistas de estos tiempos, que me parece que no fueron pocas.
–
–
asalto al capitolio de estados unidos por simpatizantes,disfraces,gente,interior,seguidores de donald trump
INTERNACIONAL
Ex-Victoria’s Secret CEO’s lawyer caught on hot mic jokingly threatening to ‘kill’ him at Epstein deposition

NEWYou can now listen to Fox News articles!
Ex-Victoria’s Secret mogul Les Wexner’s lawyer was caught on a hot mic jokingly threatening to «kill» him if he continued giving long answers to questions during his deposition on Jeffrey Epstein by the House Oversight Committee.
The moment was caught after the committee released its full, nearly five-hour deposition of 88-year-old Wexner as part of its ongoing probe into Jeffrey Epstein’s network.
Several hours into the deposition, while Wexner was giving a particularly long-winded answer, Wexner’s attorney leaned over to him and whispered in his ear, «I’m going to f—ing kill you if you answer another question with more than five words, okay?»
Both Wexner and his attorney laughed after this statement, indicating Wexner understood it as a joke. The lawyer proceeded to instruct Wexner to «answer the question,» laughing more.
Shortly before this exchange, the attorney had urged Wexner to «answer the question,» saying, «I’m sure we all appreciate the stories, we’re just trying to answer questions that they actually want answered,» referring to the House committee.
EPSTEIN PROBE LEADER COMER SAYS ‘NO ONE IS ABOVE THE LAW’ AFTER EX-PRINCE ANDREW ARREST
Leslie Wexner, founder of Victoria’s Secret and other fashion brands, is named numerous times in the DOJ’s files on Jeffrey Epstein. (Astrid Stawiarz/Getty Images for Fragrance Foundation; Kevin Mazur/Getty Images for Victoria’s Secret; Neil Rasmus/Patrick McMullan via Getty Images)
The Oversight Committee heard from Wexner, a billionaire fashion mogul best known for his work in revolutionizing the Victoria’s Secret store chain, about his involvement with Epstein, whom Wexner characterized as strictly a business associate rather than a close friend.
Despite being named a co-conspirator in a recently uncovered FBI document from 2019, Wexner said that he has never been directly contacted by either the FBI or the Department of Justice. He maintained his total innocence during the deposition, saying, «I was naïve, foolish, and gullible to put any trust in Jeffrey Epstein. He was a con man. And while I was conned, I have done nothing wrong and have nothing to hide. I completely and irrevocably cut ties with Epstein nearly twenty years ago when I learned that he was an abuser, a crook, and a liar.»
The committee stated it was releasing the full deposition with «no spin,» saying, «The American people deserve to see the testimony for themselves—transparency matters.»
Wexner is the founder of L Brands, formerly called The Limited, through which he acquired well-known companies Victoria’s Secret, Bath & Body Works, Express, and Abercrombie & Fitch, among others. He is no longer associated with Victoria’s Secret. He was one of Epstein’s first major clients as a financial advisor, with Epstein being granted power of attorney over Wexner’s vast wealth. Wexner also sold his Manhattan townhouse to Epstein, which was later discovered to be one of the locations where federal authorities accused Epstein of abusing young women and girls under 18.
Despite this, Wexner stated that he always kept his relationship with Epstein as strictly professional, saying, «I don’t think I ever went to lunch, or dinner, a movie or had a cup of coffee with Jeffrey,» adding, «My focus was on my business and on community.»
EXCLUSIVE: EPSTEIN EMAILS RELEASED AS DOJ SAYS NO CRIMINAL OR INAPPROPRIATE CONDUCT BY TRUMP

L Brands founder and former CEO Les Wexner speaks during the company’s investor day at the retailer’s headquarters in New Albany, Ohio, on Nov. 2, 2017. (Adam Cairns/Columbus Dispatch / USA TODAY NETWORK via Imagn Images)
Wexner said he severed ties with Epstein in 2007 after learning of an investigation and discovering that Epstein had misappropriated funds from him and his family. He said a substantial amount of the money was returned.
Wexner also testified that he was not aware of Epstein ever staying at a guesthouse on his New Albany, Ohio, estate, where Maria Farmer is said to have been abused by Epstein and associate Ghislaine Maxwell. He maintained that he only had knowledge of Epstein staying at a nearby neighbor’s residence. Pressed on whether he denies Farmer’s testimony that she was abused on his property, he stated, «I never met her, didn’t know she was here, didn’t know she was abused.»
He categorically denied any knowledge of either Epstein or Maxwell arranging women for prominent individuals. He also categorically denied ever having a sexual encounter with anyone introduced by Maxwell and Epstein or having any sexual relationship with Epstein himself.
He further denied any sexual contact or knowledge of another prominent Epstein victim, Virginia Giuffre.
AG PAM BONDI ANNOUNCES ‘ALL’ EPSTEIN FILES HAVE BEEN RELEASED, LISTING OVER 300 HIGH-PROFILE NAMES

Jeffrey Epstein beside Ghislaine Maxwell. (Patrick McMullan via Getty Images)
Wexner was also asked about his knowledge of Epstein and President Donald Trump’s relationship. He said that he does not think they were friends, but said Epstein «held him out as a friend.»
CLICK HERE TO DOWNLOAD THE FOX NEWS APP
Committee members also questioned Wexner on a note he wrote in a birthday book to Epstein in which he drew breasts with the caption, «Dear Jeffrey, I wanted to get you what you want, so here it is … Your friend, Leslie.»
Wexner confirmed that he wrote the note but dismissed it, saying, «He was a bachelor, so I drew a pair of boobs as kind of a joke, offhandedly, I would say.»
Wexner is the fourth person appearing before the House Oversight Committee in its Epstein probe.
Fox News Digital’s Liz Elkind contributed to this report.
jeffrey epstein,house of representatives politics,ghislaine maxwell
INTERNACIONAL
La mujer que a los 81 años comenzó a hacer CrossFit y hoy sigue levantando pesas a los 96

A los 96 años, Jean Stewart vive en Arizona y realiza ejercicios de fuerza dos veces por semana en un gimnasio local. Decidió asistir a clases de entrenamiento cuando tenía 81 años, tras notar dificultades para realizar tareas cotidianas. Buscaba una solución para recuperar la independencia en su rutina diaria y mejorar su salud física.
La motivación de Stewart surgió al experimentar debilidad y notar que acciones simples, como podar sus rosas, se volvían imposibles. Al cumplir 81 años, leyó sobre un gimnasio especializado en CrossFit para adultos mayores y decidió solicitar ayuda. Ese fue el inicio de una rutina que mantiene hasta hoy y que modificó su vida diaria de manera significativa.
El entrenamiento de fuerza permitió a Stewart volver a tareas que había dejado de hacer. También logró aumentar su capacidad física y mejorar su confianza. Estos cambios le devolvieron la autonomía perdida.
De acuerdo con The Guardian, Stewart tenía experiencia en deportes durante su juventud. Jugó hockey y sóftbol en la escuela, y trabajó para las Girl Scouts durante varios años. Sin embargo, al envejecer, notó cómo su fuerza disminuía y las actividades diarias resultaban cada vez más demandantes.
Según Stewart, la frustración creció al notar que quienes la rodeaban la trataban como una persona incapaz. Por eso, buscó clases que no solo le brindaran actividad física, sino también un espacio para recuperar la confianza. En su primer día en el gimnasio, experimentó nervios y emoción frente a los nuevos desafíos.

Cheryl Cohen, entrenadora y propietaria del gimnasio, diseñó un plan enfocado en movimientos útiles para la vida diaria, como levantarse del suelo o caminar con pesas ligeras. El progreso de Stewart fue gradual, pero constante. En poco tiempo, podía realizar flexiones completas y mantener una plancha el tiempo suficiente para escuchar una historia corta.
El camino para Stewart no estuvo libre de obstáculos. Según la misma fuente, durante estos años enfrentó problemas de salud severos, como una infección por MRSA y las consecuencias de un accidente automovilístico. Estas situaciones la obligaron a interrumpir su rutina y pasar por rehabilitación.
A los 91 años, Stewart sufrió una caída al pasear a su perro y necesitó cirugía por una fractura de cadera. A pesar de estos contratiempos, nunca abandonó el ejercicio. La constancia en su entrenamiento le permitió recuperar la movilidad y la fuerza tras cada incidente.
Cohen, su entrenadora, relató que Stewart mantiene su determinación incluso cuando le ofrecen ayuda en el supermercado. Prefiere cargar por sí misma objetos pesados, como baldes de arena para gatos, para demostrar su independencia.
Actualmente, según contó The Guardian, Stewart no puede realizar levantamientos de peso muerto debido a una condición en la columna, pero sigue entrenando con ejercicios adaptados. Su rutina incluye flexiones elevadas, sentadillas con pesas rusas y el empuje de un trineo con peso. Este entrenamiento le permite continuar con actividades cotidianas, como podar plantas o levantarse del suelo sin asistencia.

Para Stewart, esta rutina resulta esencial para su bienestar. En sus palabras: “Sin el entrenamiento de fuerza no estaría viva”. Ella transmite su entusiasmo por el ejercicio a otras personas mayores y aconseja a los jóvenes que dediquen tiempo a cuidar su salud física.
Stewart es integrante del Desert Fitness Collective, un gimnasio que ofrece clases adaptadas a adultos mayores. Su caso demuestra que el ejercicio regular puede mejorar la calidad de vida, incluso en edades avanzadas.
El ejemplo de Stewart ha inspirado a su entorno y a otras personas mayores que buscan mantener la autonomía. Su historia muestra que la edad avanzada no impide comenzar una rutina física ni recuperar habilidades perdidas con el tiempo. La constancia y la adaptación resultan claves en el proceso de envejecimiento activo.
Según The Guardian, la demanda de clases de entrenamiento para adultos mayores crece en Estados Unidos. Los profesionales del sector observan que el ejercicio no solo mejora la fuerza, sino que también contribuye a la autoestima y la independencia.
La experiencia de Jean Stewart evidencia la importancia de mantenerse activo para conservar la autonomía y la calidad de vida. Su historia confirma que la perseverancia y el entrenamiento de fuerza pueden marcar la diferencia en la vejez.
jean stewart
INTERNACIONAL
El peor momento de la monarquía británica en 400 años: menos mal que la reina Isabel no llegó a ver a su hijo preso por el caso Epstein

La reina Isabel se fue a la tumba con su mantra intacto: “Nunca quejarse, nunca explicar”. Andrés, su hijo favorito, rompió hoy 400 años de historia cuando fue detenido en Wood Farm, una casa del palacio de Sandringham, propiedad del rey Carlos, para explicar inicialmente por qué filtró al pedófilo Jeffrey Epstein documentos de Estado, cuando era enviado de negocios del gobierno británico.
Andrés, quien pasará su 66 cumpleaños bajo custodia, contaba con la confianza absoluta de su madre. La reina, aun enferma, almorzaba o tomaba diariamente el té con su hijo, que vivía a pasos del castillo de Windsor, en el Royal Lodge junto a Fergie, su ex esposa. Ella caminaba con los perros corgis junto a la soberana por los jardines de Frogmore Cottage, frente a la entonces casa del príncipe Harry.
Poco después del desayuno en el día de su cumpleaños, Andrés recibió un golpe en la puerta que esperaba que nunca se produjera. Era la policía británica.
Podrían haberlo convocado a asistir, pero eligieron este método porque tenían pruebas suficientes para incriminarlo y, con él detenido, podrían allanar sus casas en busca de más documentación. Por eso allanaron el Royal Lodge, donde la reina Isabel vivió y pasó su infancia en Windsor y luego vivió la reina madre, y su casa en Wood Farm en Sandringham. En ambos lados recogieron documentación.
El hijo de Isabel II, hermano del rey, fue trasladado en un coche patrulla sin distintivos, preparándose para afrontar las primeras preguntas serias de su vida. Fue arrestado por la Policía del Valle del Támesis bajo sospecha de mala conducta en un cargo público, tras la publicación de archivos que, aparentemente, demostraban que entregó documentos confidenciales a Jeffrey Epstein durante su periodo como enviado comercial británico.
Andrés ya ha sufrido la desgracia de perder su cargo público, su título y su residencia real. No es descabellado pensar que podría enfrentarse a la cárcel y no solo declarar ante el congreso norteamericano sobre Epstein.
Es el peor momento de la monarquía en casi 400 años. Ningún divorcio, ninguna separación, ninguna aventura extramatrimonial de los hijos de la reina se le parece. Incluso la abdicación, tan escandalosa en su día, palidece ante la visión de un hombre nacido príncipe y ahora en una comisaría británica.
Con la confianza de su madre, parcialmente protegido hasta hace poco por su hermano mayor, Andrés ahora se enfrenta a horas solitarias en compañía de la Policía del Valle del Támesis.
Los monárquicos de todo el país habrán tenido la misma idea: menos mal que la reina no está aquí para verlo.
Será un cumpleaños extraño y solitario. Andrés, quien en su día fue un héroe de la Guerra de las Malvinas y un símbolo de los príncipes, habrá escuchado las mismas palabras que cualquier otra persona arrestada: «No tiene que decir nada. Pero podría perjudicar su defensa si no menciona, cuando se le interroga, algo en lo que luego se basará en el tribunal». Tendrá derecho a un abogado de oficio; la policía podrá tomar fotografías y huellas dactilares.
Por primera vez desde su desafortunada entrevista en Newsnight, se enfrentará a preguntas sobre su relación con Epstein y la información que este compartió por correo electrónico. En aquel entonces, la entrevista se realizó en el Palacio de Buckingham. Ahora, será en una comisaría.
Ni el rey ni el palacio fueron informados previamente sobre la detención. La policía de Thames llamó al Ministerio del Interior para avisar antes de la detención y así se filtró a la prensa, que esperaba el allanamiento.
El rey asistió al Fashion Show de Londres y no respondió preguntas sobre su hermano. Lo mismo hizo la reina Camila en Westminster.
El plazo máximo para una detención es de 24 horas, excepto en investigaciones de delitos graves, como asesinato o terrorismo.
Los sospechosos pueden ser puestos en libertad bajo diferentes mecanismos. La «libertad bajo investigación» significa que pueden continuar en libertad a la espera de nuevas investigaciones sin condiciones.
Como alternativa, la policía puede conceder dos tipos de fianza. La «fianza incondicional» puede establecerse con una fecha y hora específicas en las que el sospechoso debe ponerse a disposición. La «fianza condicional» puede añadir requisitos adicionales, como residir en un domicilio específico o presentarse regularmente en una comisaría.
Las directrices establecen que «las condiciones no deben ser irrazonables, excesivamente restrictivas ni punitivas».
POLITICA3 días agoReforma laboral bomba: menos indemnización, más horas y despidos más fáciles — el cambio que puede sacudir el empleo en Argentina
POLITICA3 días agoEl Gobierno endurece las medidas de seguridad y control en la marcha prevista contra la reforma laboral en el Congreso
ECONOMIA2 días agoAyuda Escolar Anual: a cuánto asciende, donde se tramita y quien puede cobrarla


















