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Se quedó sin trabajo, le rechazaron un crédito e intentó secuestrar un avión para matar al presidente en 1974

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La llamó Operación Caja de Pandora. Un nombre ampuloso, un objetivo muy ambicioso: matar al presidente de Estados Unidos.

Samuel Byck era un hombre de 44 años que había quedado desocupado y al que el banco le había negado un crédito para emprender un nuevo negocio. Estaba enojado y frustrado. Padecía también de problemas mentales. Adjudicó todos sus males a Richard Nixon, el entonces presidente de Estados Unidos. Y diseñó un plan unipersonal para asesinarlo.

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El 22 de febrero de 1974 secuestraría un avión, obligaría a la tripulación a tomar rumbo hacia Washington y luego lo haría caer en picada sobre la Casa Blanca. De esa manera cometería el magnicidio. Consideraba que la parte más compleja del plan era asegurarse de que, en el momento en que él estrellara el avión, Nixon se encontrara en la Oficina Oval.

A decir verdad, los planes de Byck no eran muy detallados. Ni siquiera había pensado demasiadas alternativas. Había decidido improvisar. Suponía que con un objetivo claro -tener el dominio del avión para dirigirlo a la Casa Blanca- bastaba. En una de las grabaciones que dejó dice que tomaría un avión con algún ardid, una mentira o por la fuerza, sin demasiados detalles. Lo único que tenía claro era que iba a obligar al piloto a dirigirse a Washington, apuntar a la Casa Blanca y, mientras el avión estuviera descendiendo hacia su objetivo, mataría al piloto de un tiro en la nuca y él tomaría su lugar para asegurarse de cumplir con su objetivo.

Leé también: Vivieron 23 años como vecinos ejemplares, pero eran espías rusos: la historia que sacudió EE.UU.

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Samuel Byck era el mayor de cuatro hermanos de una familia pobre del sur de Filadelfia. Dejó el colegio siendo muy joven para trabajar y así ayudar en su hogar. Poco después de los 20 se alistó en el ejército donde permaneció dos años. Después se casó y tuvo cuatro hijos. Pasó por múltiples trabajos. Sufría de problemas mentales. Fue diagnosticado como bipolar. Su esposa lo dejó. Samuel pidió un crédito de 20.000 dólares, pero le fue denegado porque el negocio en el que pensaba usarlo era estrafalario. Ese rechazo que lo dejaba sin horizonte laboral lo terminó de desequilibrar. Se persuadió de que el único responsable de sus males era Richard Nixon. Y decidió asesinarlo. No sólo para vengar sus desgracias personales sino también como un supuesto servicio patriótico: estaba convencido de que era un deber que debía afrontar alguien como él.

En varias reuniones sociales contó que pensaba matar al presidente. Tan insistente fue que sus comentarios llegaron a oídos del FBI, que comenzó a investigarlo, pero muy rápido descartó su peligrosidad. Lo consideró un desequilibrado inofensivo. Descubrieron que había intentado afiliarse a las Black Panther Party y que había enviado largas cartas a referentes judíos de diferentes ámbitos, entre ellos, algún senador, jueces, el director de orquesta Leonard Bernstein y el científico Jonas Salk: un elenco variado.

Byck, por su parte, desde el día en que se autoimpuso la misión comenzó a vigilar a Nixon. Caminaba alrededor de la Casa Blanca, esperaba el paso del auto presidencial, anotaba horarios y rutinas. El día de Navidad lo encontraron en la explanada exterior de la Casa Blanca disfrazado de Papá Noel.

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El 22 de febrero de 1974, Samuel Byck secuestraría un avión, obligaría a la tripulación a tomar rumbo hacia Washington y luego lo haría caer en picada sobre la Casa Blanca. (Foto: AP)

El primer problema que enfrentó fue cómo conseguir un arma. Él estaba impedido de comprar una en el mercado legal. Había amenazado en público al presidente de Estados Unidos y el FBI, aunque lo había desestimado como objetivo a seguir permanentemente, lo había puesto en una lista de vedados. Necesitaba un arma de fuego: nadie secuestra un avión sin al menos un revólver. Se la robó a un amigo y fue el Smith & Wesson que utilizó para sus crímenes.

Desde fines de los años sesenta y hasta los primeros de la década del setenta la práctica de secuestrar aviones fue muy extendida, tuvo un auge que parece inconcebible en estos tiempos: hubo más de 300 casos. Años de virulencia, convulsionados, en el apogeo de la Guerra Fría, con grupos terroristas exigiendo reivindicaciones y liberación de detenidos en cualquier lugar del mundo y también de algunos vivos como el misterioso caso de D.B.Cooper que se lanzó del avión en pleno vuelo y nadie nunca supo si logró sobrevivir con el botín que obtuvo.

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Estos secuestros se hicieron tan habituales que, cuando se convirtieron en un problema serio, se modificó de manera contundente la seguridad aeroportuaria. Byck no había sido original, se inspiró viendo los noticieros. Pero no tuvo en cuenta que la mayoría de los piratas, compraba un pasaje común y procedía a tomar de rehenes a los pasajeros y a la tripulación una vez que ya estaban en el aire.

Al secuestro de los aviones se sumaron otros dos episodios que utilizó como musas. El de un hombre que disparó a decenas de personas desde la terraza de un hotel y al de un helicóptero que aterrizó sin autorización en los jardines de la Casa Blanca.

El entonces presidente de los Estados Unidos Richard Nixon, en 1974. (Foto: AFP)

El entonces presidente de los Estados Unidos Richard Nixon, en 1974. (Foto: AFP)

El 22 de febrero de 1974 Samuel Byck se despertó muy temprano. Tomó su arma, se subió a su auto y se dirigió al aeropuerto Baltimore-Washington. Todavía no había amanecido cuando llegó. Después de estacionar, aprovechó la oscuridad para merodear unos minutos mientras buscaba un lugar para ingresar a la pista sin llamar la atención. Hasta que vio una reja abierta. Apuró el paso, pero antes de atravesarla un policía salió a su paso: no podía caminar rápido porque cargaba una valija de cuero pesada. El hombre le explicó con amabilidad y algo de firmeza que el paso estaba restringido, que sólo podía ir por allí personal autorizado. Byck no insistió; sacó la Smith & Wesson de su cintura y disparó desde muy corta distancia. El guardia murió en el acto. El estampido del disparo fue tapado por el rugido de los motores de los aviones.

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Byck corrió y subió a un DC-9 de Delta Air Lines con destino a Atlanta que estaba en la pista, próximo a despegar. La unidad no fue elegida con premeditación: tan solo fue la que más cerca estaba y tenía sus puertas abiertas. Se dirigió raudo a la cabina —siempre sin despegarse de su valija de cuero— y, blandiendo el arma, amenazó al piloto y al copiloto. Les ordenó despegar de inmediato.

Los hombres trataron de calmarlo. Le dijeron que harían lo que él les pedía, pero que debían cumplir ciertos pasos porque, de otro modo, no sólo no los autorizarían a salir sino que el avión no estaría en condiciones materiales de volar. “¿Qué condiciones?”, gritó desaforado Byck. Le explicaron que era imposible despegar con las puertas abiertas. “¡Que las cierren!”, gritó. El piloto pidió a las azafatas que lo hicieran. Una de las chicas dudó en obedecer. Byck, con una mano —el arma no la soltaba—, abrió con dificultad la valija de cuero y mostró orgulloso su contenido. Era una bomba casera, muy sencilla pero letal: un bidón metálico de dos galones (unos siete litros y medio) de nafta con una mecha que salía de la parte superior. De uno de los bolsillos del saco extrajo un encendedor y lo acercó a la mecha. “Si no cumplen, explotamos todos”, dijo, simulando serenidad. Las azafatas se apuraron a cerrar todo.

Un Douglas DC-9, tal como el que Samuel Byck intentó secuestrar. (Foto: Wikipedia)

Un Douglas DC-9, tal como el que Samuel Byck intentó secuestrar. (Foto: Wikipedia)

Byck apoyó el arma en la nuca del copiloto y ordenó el despegue. Los hombres le mostraron, siempre con paciencia y aplomo, que esa luz roja en el tablero indicaba que los topes de las ruedas todavía estaban puestos y que si el personal de tierra no los retiraba no podrían carretear. Byck no aceptó las explicaciones. Creyó -acaso con razón- que le estaban mintiendo y que dilataban el despegue.

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Mientras el piloto intentaba hablar con la torre de control, el secuestrador les disparó a los dos. Los hirió de gravedad. Quedaron en el piso, desangrándose. Byck no se demoró contemplando su obra. Caminó por el pasillo de la nave y escrutaba a los pasajeros aterrados. Con el arma apuntó a una mujer y le ordenó que lo acompañara a la cabina. Decidió que ella fuera la que manejara el avión, la que intentara el despegue, sin importar sus nulas aptitudes. La mujer nunca había pilotado un avión, había sido elegida al azar por Byck, en medio de la nube de alienación que lo envolvía. Uno de los pasajeros quiso convencerlo de abandonar su aventura. Le dijo que si intentaban volar sin alguien capacitado al mando todos iban a morir. Byck no le contestó, sólo miró la valija y regresó a la cabina.

 Samuel Byck era un hombre de 44 años que había quedado desocupado y al que el banco le había negado un crédito para emprender un nuevo negocio. (Foto: AP)

Samuel Byck era un hombre de 44 años que había quedado desocupado y al que el banco le había negado un crédito para emprender un nuevo negocio. (Foto: AP)

Ya enterados del secuestro de la nave, varios policías se apostaron cerca del avión y en otros sitios estratégicos del aeropuerto. Los equipos Swat estaban en camino. Uno de los policías decidió disparar a las ruedas del tren de aterrizaje para impedir el despegue. Pero las balas no penetraron el caucho apretado y rebotaron; las balas terminaron perforando las alas del avión.

Mientras tanto, los policías habían acercado una manga a una de las puertas del avión. Y comenzaron a disparar para intentar ingresar. Byck desistió del despegue al darse cuenta de que la mujer que había elegido no tenía la menor idea de lo que tenía que hacer y él, menos aún. Escuchó un estruendo dentro del avión. Uno de los disparos había atravesado el grueso vidrio de la puerta. Byck se acercó y comenzó a disparar, a devolver el fuego. Pero cayó al suelo. Dos balazos lo impactaron. Sangraba, estaba muy dolorido pero consciente. Antes de que pudieran abrir la puerta, Samuel Byck se pegó un tiro en la sien. Unos minutos después, lograron ingresar a la nave. Byck todavía respiraba. Estiró una mano hacia el primero que se acercó a él y dijo: “Ayúdeme, por favor”. Después dejó de respirar. La valija con la bomba de nafta había quedado debajo de su cuerpo. El encendedor estaba tirado debajo de un asiento a cuatro o cinco metros de distancia.

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Tumba de Samuel Byck, en el Shalom Memorial Park en Huntingdon Valley, Pennsylvania, Estados Unidos. (Foto: AFP)

Tumba de Samuel Byck, en el Shalom Memorial Park en Huntingdon Valley, Pennsylvania, Estados Unidos. (Foto: AFP)

Los diarios al día siguiente dieron cuenta del intento frustrado de secuestro de un avión. Un avión que ni siquiera había despegado. Tuvo algo más de repercusión por las muertes que produjo. El guardia en tierra y el copiloto que murió en la ambulancia mientras era llevado al hospital. El piloto logró sobrevivir y tiempo después consiguió volver a volar.

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El significado de las acciones de Byck cambió unos días después de su muerte. El periodista Jack Anderson publicó una serie de artículos en The Washington Post que provocaron una enorme conmoción: allí se reveló que el objetivo de Byck era asesinar a Richard Nixon, el presidente de Estados Unidos. Byck había grabado cuatro casetes con sus confesiones y los envió por correo al periodista para que se conocieran las motivaciones de sus actos. Supuso que, cuando el mundo conociera sus argumentos y una vez consumado el magnicidio —nunca consideró que pudiera fallar—, sería erigido en el pedestal de los héroes; hasta debe haber imaginado su perfil tallado en el Monte Rushmore.

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Richard Nixon, Historia, Estados Unidos, Sumario

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Colorado lawyers say court e-file system now makes them certify they won’t assist ICE

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

Attorneys in Colorado are claiming that the state’s court e-file system is requiring them to certify they won’t share personal information to assist ICE or federal immigration enforcement.

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Multiple attorneys on X reported an electronic notification citing the Protect Civil Rights Immigration Status Act, a state law passed in 2025 that prohibits collection or disclosure of information pertaining to immigration status in health care, education and government.

Covenant Law founder Ian Speir posted screenshots of an alleged electronic form that he was required to accept to access Colorado’s court filing system.

BLOCKING ICE COOPERATION FUELED MINNESOTA UNREST, OFFICIALS WARN AS VIRGINIA REVERSES COURSE

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The page in question is not public-facing and appeared to be only accessible by attorneys registered in Colorado, Fox News Digital’s review of the website revealed.

«I certify under penalty of perjury that I will not use or disclose personal identifying information, as defined by [the act] obtained from this database for the purpose of investigating for, participating in, cooperating with, or assisting in federal immigration enforcement, including enforcement of civil immigration laws and 8 U.S.C. Sec. 1325 or 1326, unless required by federal or state law or to comply with a court-issued subpoena, warrant, or order,» the message says, asking attorneys to «accept» or «decline.»

MINNESOTA SUES TRUMP ADMIN OVER SWEEPING IMMIGRATION RAIDS IN TWIN CITIES

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«Colorado is now requiring lawyers in the state, as a condition of logging into its court e-filing system, to promise not to cooperate with federal authorities in enforcing federal immigration law,» Speir said in response on X.

Speir added he doesn’t practice immigration nor criminal law, and nothing in his cases would be relevant to the law. But he «cannot log into the state’s official e-filing system without saluting ‘The Resistance’.»

DHS TORCHES NEW JERSEY’S PROFANE ‘F— ICE ACT’ AS ASSAULTS ON AGENTS SKYROCKET 1,300%

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«I now cannot represent my clients, file lawsuits, access cases, file documents in existing cases,» he said, adding he chose the «accept» option «under protest.»

«The bottom line here is that Colorado seems to be unlawfully coopting private attorneys across the state to further its anti-federal sanctuary policies,» Speir told Fox News Digital later Friday.

Attorney and former law professor Matt Barber added on X that the oath the state expects lawyers to take is «indefensible.»

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The announcement Barber received said the the Colorado Judicial Department deployed an «updated certification process» as of March 30 to comply with the new law.

TRUMP ADMIN SUES ILLINOIS GOV. PRITZKER OVER LAWS SHIELDING MIGRANTS FROM COURTHOUSE ARRESTS

Department of Homeland Security police officers patrol around the Edward Roybal Federal Building in Los Angeles. (Frederic Brown/Getty Images)

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The original implementation was paused in September amid «additional review,» the agency said in its notice.

«The majority of CCE information remains public; this requirement only impacts access to nonpublic personal identifying information as defined by statute,» the agency said in its new terms, adding that attorneys who choose to decline the agreement must complete a «brief certification» to proceed.

«Democrats going back to their Confederacy roots,» another critic quipped, citing a screenshot of the 1956 law outlining «seditious conspiracy» as opposing federal authority by force or «hinder[ing] … execution of any law of the United States.»

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Fox News contributor Guy Benson added, «Big lawsuits: Now.»

CLICK HERE TO DOWNLOAD THE FOX NEWS APP

Fox News Digital reached out to the Colorado Judicial Department, Gov. Jared Polis and the U.S. Department of Homeland Security for comment.

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The 2025 law, authored by Sen. Julie Gonzales, D-Denver, and Sen. Mike Weissman, D-Aurora, also prevents civil arrests of people present at courthouses and «military force[s]» from other states from entering Colorado without executive permission unless acting upon federal orders.

And it repeals requirements that applicants for college admission or driver’s licenses must sign an form pledging they’ve applied for lawful presence in the U.S.

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Cuba comienza a liberar presos después de anunciar un indulto para más de 2.000 personas

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Cuba comenzó a liberar presos este viernes horas después de haber anunciado un indulto a 2.010 personas como «gesto humanitario» por Semana Santa, su segunda medida de este tipo en menos de un mes en medio de la presión de Estados Unidos.

De la cárcel La Lima, en el este de La Habana, salió al amanecer una veintena de detenidos. Los liberados se abrazaron y lloraron con familiares que esperaban fuera de la prisión. «Gracias al Papa», gritaron algunos de ellos que también se persignaron.

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Estas liberaciones ocurren poco después de que el gobierno estadounidense alivió el bloqueo petrolero que estableció en enero sobre Cuba, al permitir esta semana el ingreso de un buque con crudo de Rusia.


El 12 de marzo, el gobierno cubano había anunciado la liberación anticipada de 51 prisioneros como muestra de «buena voluntad» hacia el Vaticano, mediador histórico entre La Habana y Washington.


Estados Unidos dijo estar al tanto de las excarcelaciones y reclamó a La Habana «la liberación inmediata de los cientos de otros valientes patriotas cubanos que permanecen injustamente detenidos», según un portavoz del Departamento de Estado.

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El gobierno cubano no dio los nombres de las personas indultadas ni especificó los delitos que abarca el indulto, pero señaló que las liberaciones tienen en cuenta el tipo de crimen, la conducta en prisión, motivos de salud y el tiempo transcurrido en la cárcel.


«Gracias por esta oportunidad que nos dieron», declaró a la AFP Albis Gaínza, de 46 años, quien purgaba seis años de cárcel por robo y cumplió tres.


«Hace falta que esto siga» y «suelten a más» presos, dijo Gaínza, que afirmó que no pudo dormir desde que se enteró de los indultos.

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Entre los indultados hay «jóvenes, mujeres, adultos mayores de 60 años», así como «extranjeros y ciudadanos cubanos residentes en el exterior», según el texto oficial.


«Esta es una oportunidad que solo la dan una vez en la vida» y «uno ha sufrido demasiado y las madres de uno», dijo Brian Pérez, de 20 años y que cumplía una sanción por lesión.

Damián Fariñas, también de 20 años, dijo que su liberación es «una bendición muy grande» que «llena de felicidad» a su familia. A este joven le faltaban 14 meses para cumplir su pena por robo.

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El indulto descarta a aquellas personas que cometieron delitos de agresión sexual, pederastia con violencia, asesinato, homicidio, drogas, hurto y robo con violencia o fuerza con la utilización de armas», así como «corrupción de menores, delitos contra la autoridad, reincidentes y multirreincidentes».


El grupo de defensa de los derechos humanos Justicia 11J consideró «especialmente preocupante la mención de los llamados ‘delitos contra la autoridad’, que incluyen figuras como atentado, resistencia y desacato».

En un comunicado, esta ONG llamó la atención de que esas figuras delictivas son usadas por las autoridades cubanas para «criminalizar» la actividad opositora.

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Según Justicia 11J, Cuba tiene 775 personas detenidas por razones políticas.

Pasado el mediodía de este viernes, la ONG Cubalex, con sede en Miami, no había podido confirmar la liberación «de ningún preso político», según declaró a la AFP su directora Laritza Diversent.

Cubalex cuestionó la «falta de transparencia en este proceso» y recordó que «históricamente, el uso del indulto en Cuba ha servido como una herramienta de canje político y propaganda, más que como un acto de justicia».

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El presidente Donald Trump no oculta su deseo de un cambio de régimen en Cuba, considerada por Washington una «amenaza excepcional» para la seguridad nacional de Estados Unidos por sus estrechas relaciones con Rusia, China e Irán.

El gobierno del presidente cubano Miguel Díaz-Canel anunció hace dos semanas que mantiene conversaciones con Estados Unidos.


«Hay todo un discurso y una puesta en escena» como si el indulto «no tuviera nada que ver con las negociaciones, cuando claramente sí tiene que ver», dijo a la AFP Andrés Pertierra, historiador de Cuba en la Universidad de Wisconsin, en Estados Unidos.

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Israel prepara el terreno para una nueva ocupación permanente del sur del Líbano: cuáles son los riesgos

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El ejército israelí comenzó este jueves a demoler las casas de aldeas libanesas vecinas a la frontera con Israel, en una maniobra que preanuncia una nueva ocupación permanente del sur del Líbano para crear un área de seguridad contra Hezbollah.

Las viviendas, según fuentes militares citadas por The Jerusalén Post, eran utilizadas por el grupo islámico libanés “como bases para lanzar fuego antitanque y realizar labores de reconocimiento de las fuerzas israelíes”.

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“Hemos ordenado acelerar la destrucción de viviendas libanesas en las aldeas de la línea de contacto para neutralizar las amenazas a las comunidades israelíes, siguiendo el modelo de Beit Hanun y Rafah en Gaza”, dijo el ministro de Defensa, Israel Katz. Ambas ciudades palestinas fueron devastadas después de dos años de guerra contra Hamas.

Katz también ordenó destruir los puentes al sur del río Litani, el nuevo límite que las fuerzas israelíes quieren marcar para este “colchón de seguridad” que buscan crear en la zona para evitar ataques del grupo armado chiíta financiado por Irán.

Se calcula que unas 600.000 personas serán desplazadas de la zona.

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Israel ya ocupó el sur del Líbano durante 18 años, entre 1982 y el año 2000.

Los riesgos de una nueva ocupación israelí permanente del sur del Líbano

Los ataques de Hezbollah contra el norte de Israel no cesan desde el comienzo de la guerra en Irán. Solo este jueves -inicio de la Pascua judía- lanzó 80 cohetes sobre territorio israelí, según la versión oficial.

En tanto, Israel lanzó ataques devastadores sobre Beirut y otras zonas del país que ya causaron la muerte de más de un millar de personas y el desplazamiento de más de un millón de civiles.

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Columnas de humo se levantan en un barrio de la periferia sur de Beirut después de un nuevo ataque israelí. (Foto: REUTERS/Mohamed Azakir)

Ahora, el objetivo es ocupar el área al sur del río Litani que estará controlada mediante vigilancia y potencia de fuego a través de la presencia de tropas terrestres en zonas estratégicas. Representa alrededor del 8% del territorio libanés.

“Existe un riesgo muy serio de una ocupación israelí a largo plazo del sur del Líbano. Los líderes israelíes ya declararon su intención de ampliar la presencia en la zona, al menos hasta el río Litani. Además, obligaron a cientos de miles de personas a abandonar el área y bombardeó la mayoría de los puentes que conectan la zona al sur del Litani con el resto del país. Por lo tanto, se dan todas las condiciones para que Israel implemente una ocupación”, dijo a TN el analista David Wood, especialista en temas libaneses del Crisis Group, una ONG encargada de la resolución de conflictos.

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Leé también: Violencia en Cisjordania: denuncian que colonos israelíes intensificaron los ataques contra civiles palestinos

Para el analista, “la dirigencia israelí no dio una respuesta clara” sobre el tiempo de la ocupación.

“La semana pasada hubo comentarios del ministro de Defensa sugiriendo que Israel implementaría una zona de seguridad en esta área, y que podría mantener esa zona incluso después de que termine la guerra contra Hezbollah, nuevamente, por un período de tiempo indeterminado. Así que, potencialmente, Israel podría mantener una ocupación a largo plazo en el sur del Líbano”, apuntó.

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Según Wood, “las consecuencias serían desastrosas si Israel instituye una ocupación a largo plazo”.

“Israel ya obligó a muchos residentes del sur a dejar atrás sus hogares y huir de sus comunidades. Estas personas ahora están atrapadas. Muchos no tienen ningún lugar a donde ir, ya que no pueden encontrar otros lugares donde vivir. Y por supuesto, además de eso, tampoco saben cuándo podrán regresar a sus hogares”, indicó.

El experto advirtió también sobre el riesgo de que una ocupacióin a largo plazo derive “en la continuación de la resistencia armada en el Líbano”.

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Tropas israelíes en la frontera con el Libano. (Foto: REUTERS/Shir Torem)

Tropas israelíes en la frontera con el Libano. (Foto: REUTERS/Shir Torem)

“Esa resistencia armada podría provenir de Hezbollah o de otros grupos de personas, particularmente del sur, porque Israel les impide regresar a sus hogares ancestrales. Entonces podrían tomar las armas en un esfuerzo por luchar contra la continua presencia de Israel en el Líbano”, advirtió.

Pero analistas militares israelíes están de acuerdo con la ocupación.

“En mi opinión profesional, debemos permanecer en los límites del río Litani e incluso en algunos puntos del lado este, más allá del río Litani”, dijo a The Media Line el experto Gabriel Siboni, coronel de la reserva de las Fuerzas de Defensa e investigador principal del Instituto de Estrategia y Seguridad de Jerusalén.

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Además, afirmó: “Necesitamos ocupar, mantener el control del territorio y purificar el área” erradicando a Hezbollah. “Israel debería permanecer en la zona hasta que creamos que ya no hay ninguna amenaza para nuestras ciudades del norte” del país.

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Sin embargo, otros analistas descreen que la destrucción completa de Hezbollah sea posible.

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“No creo que sea realista esperar la destrucción total de Hezbollah. No es solo un brazo iraní. También es un partido político y un movimiento de masas chiíta libanés que representa los deseos y motivaciones de los chiítas”, alertó Harel Chorev, investigador principal del Centro Moshe Dayan de Estudios de Oriente Medio y África de la Universidad de Tel Aviv.

Según afirmó, “destruirlo por completo exigiría la vida de muchos soldados y una operación extremadamente costosa, de largo alcance e inviable en todos los sentidos”.

En el sur del Líbano, muchos civiles se niegan a abandonar sus hogares. “Nosotros no vamos a irnos, no vamos a irnos de nuestras casas, porque si te vas, no vas a poder volver. Tu casa, tu fortuna y tu vida; todo lo que has acumulado a lo largo de toda la vida y tu trabajo está aquí“, resumió a EFE Mousa Gerges Alhumsi, vicealcalde del pueblo Burj al Malouk.

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Líbano, Israel

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