POLITICA
Arde la interna libertaria en medio de los festejos por la ley laboral

En su pico de poder, Javier Milei consolida un dispositivo de gobierno dividido en dos grupos en apariencia irreconciliables y que apenas disimulan su rivalidad en ocasiones de vida o muerte.
Karina Milei fracasó por el momento en el plan de concentrar el control de la administración y despojar al asesor Santiago Caputo de las áreas sensibles que domina en la burocracia estatal. Una guerra fría late por detrás del festejo desatado esta semana a partir de los triunfos en el Congreso con la reforma laboral y la baja de la edad de imputabilidad.
El éxito parlamentario requirió una tregua. La acción conjunta de karinistas y caputistas terminó de destrabar la nueva legislación del trabajo. Fue una rosca fatigosa, a mil bandas, en la que se cruzaron gobernadores, lobbistas empresariales y los jerarcas de la CGT, que salvaron in extremis la caja sindical a cambio de atenuar la resistencia callejera. El proyecto definitivo llegó a las bancas de los senadores seis minutos antes de la votación en general. Un ejercicio literal de la doctrina “primero se vota después se lee”.
“La interna está peor que nunca”, sintetiza un funcionario que trata de no pisar campos minados. Legisladores que integran uno y otro sector corroboran que el nuevo orden libertario se parece bastante al precedente. Los bandos antagónicos conviven con la guardia en alto.
La semana había empezado con una muestra de esas tensiones. Karina Milei intervino de manera enfática para convencer a su hermano de no asistir a la gala que se celebraría el martes en Mar-a-Lago, el club de Donald Trump en Palm Beach. El viaje había sido tejido por la diplomacia paralela que gestiona Santiago Caputo con su aliado Leonardo Scatturice, el exespía que crece como empresario símbolo de la era libertaria. Una canal que Karina quisiera obturar.
La cancelación se justificó en que Trump había invitado a Milei el próximo jueves a una cumbre del Consejo por la Paz en Washington. Curioso: para Milei los viajes a Estados Unidos nunca son suficientes. Es cierto que también se juzgó inconveniente que el Presidente estuviera fuera del país durante la sesión por la reforma laboral y con la amenaza de protestas violentas. A la gala concurrió el legislador Agustín Romo, íntimo de Caputo, que aprovechó para estrechar lazos con el trumpismo. En Buenos Aires, los tuiteros del asesor estrella se esmeraban en despreciar –al borde del racismo- al cantante puertorriqueño Bad Bunny por el show latino en el Superbowl que el domingo pasado irritó a Trump. No hay que dejar batalla sin dar.
El lunes la grieta interna tocó otra cima. Fue cuando salieron los procesamientos por sobreprecios y sobornos en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) contra el exdirector Diego Spagnuolo y otras 18 personas. El juez Sebastián Casanello dejó por escrito un bombón envenenado: un de audio en el que uno de los ahora procesados, Pablo Atchabahian, le cuenta a otro, Miguel Calvete, que Spagnuolo había hablado con un tal “Caputito”. Y que debían impedir que el entonces jefe de la Andis cometiera “una torpeza”.
Hay que recordar que Spagnuolo fue grabado mientras decía que existía un esquema de corrupción con las compras de medicamentos para Discapacidad y que lo manejaba Lule Menem, mano derecha de Karina Milei. A la hermana del Presidente la señalaba como destinataria “del 3%” de las supuestas coimas.
El mensaje incluido en el procesamiento judicial parece sugerir que Caputo sabía lo que andaba contando Spagnuolo bastante antes de que se difundieran los audios del escándalo. Atchabahian dice en el audio citado que le iban a avisar a “Rioja” de la situación. ¿Estará hablando de un Menem, el apellido más famoso de esa provincia?
La ira en el campamento karinista era inocultable. Como si aquel párrafo en el escrito de Casanello fuera la prueba de una vieja sospecha de los primos Menem y la Gran Hermana: que Caputo –que tiene en sus manos la Secretaría de Inteligencia- tuvo algo que ver con la difusión de las grabaciones clandestinas de Spagnuolo. Ya sea porque los grabó él, ayudó a difundirlos o, de mínima, no hizo nada para prevenir la crisis de credibilidad más severa que enfrentó este gobierno. En el entorno del asesor siempre lo negaron tajantemente.
El bolillero de Comodoro Py determinó que la causa de Spagnuolo pase ahora a manos del juez Ariel Lijo, fallido candidato de los libertarios para la Corte Suprema. Caputo había sido su promotor para aquella aventura. ¿Mantendrá alguna influencia sobre él? Es curioso que se lo pregunten en despachos relevantes del Gobierno, como si dudaran de la independencia de criterio de un hombre al que quisieron encumbrar en la cúspide del Poder Judicial.
Cualquier sombra de corrupción inquieta a una administración que prometió combatir a una “casta” que condena a la Argentina a la decadencia. Después de la crisis de Andis y el antecedente incómodo de $LIBRA, Karina Milei se mostró activa para cortar a tiempo potenciales alborotos. Pasó a fines de enero con la salida del secretario de Transporte, Luis Pierrini, en medio de sospechas incipientes de desmanejos con los subsidios. Puso a alguien que le responde, Fernando Herrmann.
En los últimos días borró a Demian Reidel, presidente de la empresa estatal Nucleoeléctrica, apuntado desde que salieron a la luz contratos con sobreprecios en las centrales atómicas. Le costó: Reidel es íntimo de Milei. Hacen juntos una tesis que el Presidente describió así hace 8 meses: “Estamos reescribiendo gran parte de la teoría económica. Si nos termina de salir bien, probablemente nos den el Nobel”. Estocolmo puede esperar.
Los movimientos de la causa Andis reavivaron en los karinistas el ansia de limitar a Caputo. Ahora hay otro botín a la vista: la definición del próximo ministro de Justicia. Mariano Cúneo Libarona ya se quiso ir en diciembre y Karina Milei le pidió quedarse un tiempo más para bloquear lo que iba a ser el ascenso casi seguro del número dos, Sebastián Amerio, alfil caputista. El ministro ha dicho en reuniones reservadas que renunciará cuando se apruebe la ley de baja de la edad de imputabilidad; o sea, en cuestión de días.
La cotización de ese puesto va en alza. El Gobierno juntó en la reforma laboral 42 votos en el Senado. Un hito. Con seis más podría hasta designar un miembro de la Corte. Además, hay cerca de 160 vacantes de jueces nacionales por llenar. Por primera vez se puede plantear una operación de esa magnitud -por compleja que aún suene- sin negociar con el kirchnerismo duro.
Cerca de Karina dicen que Amerio no será ministro. Pero ella ha perdido otras guerras recientes, como cuando salió Sergio Neiffert de la SIDE y Caputo pudo elegir al reemplazante. En sus meses de aparente debilidad, el asesor se quedó con el control absoluto de la Agencia de Recaudación (ARCA) y sumó gente en los ministerios de Defensa y Seguridad.
Milei preferiría postergar la definición y que subsista Cúneo en funciones. Ya no habla del “triángulo de hierro” y después de las elecciones de octubre le dio más poder a su hermana, que se quedó con la Jefatura de Gabinete al designar allí a su leal Manuel Adorni. Pero nunca quiso desterrar a Caputo.
“Santiago es quien mejor interpreta cómo pienso”, suele decir Milei, según retrata una fuente que ocupó cargos de relevancia en el Gobierno. “Con Karina tiene una dependencia emocional absoluta, pero Santiago logró con él una conexión intelectual que por momentos parece equivalente”.
Caputo lo alimenta con conceptos para la batalla cultural, una estrategia que Milei considera definitoria de su liderazgo. Es quien inspiró la Oficina de Respuesta Oficial, la cuenta de X que persigue el desprestigio del periodismo profesional al rebatir notas o comentarios mediáticos. La experiencia apenas alienta el consumo irónico: más del 70% de los comentarios a los 18 posteos publicados son burlas o críticas por la inconsistencia de las desmentidas. El asesor hace gala también de pragmatismo y habilidad para moverse en las sombras. Él fue quien terminó de atar el pacto con la cúpula sindical, a la que ya había asistido hace un año cuando un grupo de diputados radicales y del Pro pretendía prohibir la reelección indefinida en los gremios.
Karina Milei y los Menem se proponen evitar cualquier intromisión de su rival interno en la estructura político-electoral de La Libertad Avanza (LLA). Esta misma semana, mientras el Congreso aprobaba reformas, empezaron a trazar la estrategia para ganar la provincia de Buenos Aires en 2027. Intentan impulsar cambios legales (eliminar las PASO, promover la boleta única a nivel gobernador) y garantizar una red territorial fuerte en todos los municipios.
El ministro del Interior, Diego Santilli, sueña con ser el candidato y no se despega de Karina. En la Casa Rosada se menciona que Guillermo Francos, el exjefe de Gabinete, también se ilusiona con esa postulación. Menos opciones le otorgan a Guillermo Montenegro, a quien el karinismo anotó en la libretita negra porque lo acusa de haberse acercado demasiado a las Fuerzas del Cielo, la agrupación de jóvenes caputistas, en la reciente visita que hizo Milei a Mar del Plata. En esa oportunidad hubo un acto estelar en el que fue insultado el delegado bonaerense de Karina, Sebastián Pareja.
A la secretaria general de la Presidencia le fastidian los jugadores solitarios. Dejó saber que no autoriza candidaturas anticipadas. Desde su cercanía sugieren que no le cayó bien la actitud de Patricia Bullrich después de la media sanción de la reforma laboral. La senadora y exministra publicó un spot celebratorio con música de Madonna y cámaras que la seguían a la distancia en las horas previas y durante al debate. Parecía atribuirse de manera excluyente el éxito libertario. “Hizo una de más”, sintetizó un legislador que habla casi a diario con Karina.

Bullrich vive en campaña. Es una constante en su carrera, en la que solo cambia la escudería en la que corre. En el horizonte aparece la opción de pelear la Jefatura de Gobierno de la Ciudad. Pero hay una sortija mayor en juego: la candidatura a vicepresidente, que seguro no será otra vez para Victoria Villarruel. Ilusiones lejanas por ahora, aunque a Karina le atribuyen tener in pectore para ese lugar a Adorni.

Las maquinaciones presuponen un futuro despejado para LLA. La oposición mira el 2027 como si fuera el siglo que viene. Los restos del Pro y la UCR no encuentran aún discursos para diferenciarse del Gobierno. Para los gobernadores el largo plazo consiste en blindar los fondos para pagar los sueldos del próximo mes. Un peronismo desprovisto de liderazgo se regodea en su ingravidez.
Milei enfrenta la trampa del poder que aparenta ser ilimitado. A falta de un enemigo real, las contradicciones se arbitran adentro.
Los triunfos legislativos lo fortalecen, pero también exponen incógnitas válidas. El estancamiento económico acompañado por subas de los precios mayores a las esperadas empieza a horadar, como en un goteo, la popularidad presidencial. Pasó en diciembre y en enero, en estudios como el Índice de Confianza en el Gobierno que elabora la Universidad Di Tella y sondeos de consultoras de primera línea.
Las alianzas legislativas expresadas la última semana son fruto de un toma y daca eficiente, pero carecen de una amalgama firme. Milei ya lo vivió en sus primeros años. Lo fácil que era sacar leyes cuando la economía crecía y al final el Congreso se convirtió en Vietnam cuando tuvo su primer bajón en las encuestas.
Su gobierno no deja de estar en minoría. El ministro de Economía, Luis Caputo, cuenta las monedas para pagar deuda y cumplir con los compromisos de gasto. Por eso no ofreció resistencia a la eliminación del capítulo fiscal de la reforma laboral, que proponía bajar impuestos para las empresas. Trump ayuda, pero tiene que sortear este año unas elecciones endiabladas en noviembre cuyo resultado puede impactar en la Argentina.
La ilusión hegemónica demanda que no florezca el descontento social. Es el verdadero desafío urgente de Milei, más allá de la fiebre reformista. El experimento libertario está poblado de fanáticos que provienen de otros credos, atraídos por el calor popular. Son un poco como los therian: uno los ve tan convencidos, con su hocico y su cola de perro, pero cuesta no sospechar que en el fondo están actuando.
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POLITICA
El sinuoso detrás de escena de los cambios en Justicia y el especial pedido de Milei a Mahiques

Cuando empezaba el fin de semana pasado, Sebastián Amerio, que todavía era secretario de Justicia, habló con el Presidente sobre los rumores que lo dejaban afuera de su cargo. Quiso saber sobre la posible designación de Juan Bautista Mahiques, que hasta ese momento era fiscal general de la Ciudad y candidato blue (ampliaremos) del Gobierno para ocupar la Procuración General, un cargo al que el propio Amerio aspiraba. La arquitectura de la política judicial había estado hasta ahora en manos de Santiago Caputo y nadie desconocía que en estos días Mariano Cúneo Libarona cumpliría el mandato de irse del ministerio de Justicia, un puesto que ocupó simbólicamente en el último año. El poder, se sabe, estaba en manos de Amerio y sobre esa condición tenía decidido influir Karina Milei cuando se confirmara el recambio. No es para menos: laberíntica, obscena, compleja y con intereses cruzados por relaciones de todo tipo, la Justicia es el área más sensible de la política. Al poder sobre la designación de los jueces en un país con casi el 40% de cargos vacantes, se le pueden sumar verticales más sinuosas como el vínculo y la influencia sobre los tribunales que deciden las causas de corrupción. Ahí donde tramitan, por ejemplo, la causa ANDIS y el caso LIBRA.
Amerio dependía políticamente de Caputo pero construyó una relación cercana con Javier Milei. Frente a la pregunta sobre la posible designación de Mahiques, respondió el Presidente: “Ya me preguntó lo mismo Gabriel Anello y le dije que no lo voy a elegir”. El periodista de radio Mitre tiene una relación cercana con Milei y una preocupación por los lazos que vinculan a Mahiques —que es hijo del camarista de Casación que habría festejado su cumpleaños en la casa de Pablo Toviggino— con la AFA. El Presidente tiene una obsesión por Toviggino desde la filtración en el streaming del tesorero de la AFA de las escuchas de Diego Spagnuolo que originaron la causa ANDIS. Amerio y Anello, entonces, le creyeron.
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Sin embargo, en el momento en que dio esa respuesta, el Presidente y su hermana ya tenían la decisión tomada. Mahiques sería el Ministro y Santiago Viola —apoderado de La Libertad Avanza y abogado de confianza de Karina— su segundo. Tres días después, Santiago Caputo se enteraría por los medios de la definición del ministro, del destino de Amerio y del ocaso de su influencia en este área clave del poder. Se abrió así un tsunami de paranoias.
A su alrededor, algunos recordaban la salida de Guillermo Francos, el jefe de Gabinete, cuando después de las elecciones de octubre se sintió revalidado en su puesto a pesar de las internas al pedirle que convocara a los gobernadores a la Casa Rosada. En esa reunión que finalmente sucedió, Milei, Karina y Caputo ya sabían que le pedirían la renuncia 24 horas después. El único que no sabía era Francos. Es un método muy particular del ejercicio del poder, sobre todo cuando no esquiva siquiera a los integrantes de la mesa chica. Para ejemplos, también está Victoria Villarruel que esta semana tuvo un capítulo despampanante en su cruce viral con Luis Petri y que obligó otra vez al Presidente a responder sobre ella y la posibilidad de que renuncie.
Más allá del morbo vincular que tiene toda la operación alrededor de las designaciones en Justicia, el descalabro que produjo quedó a la vista por lo que se vio y lo que no se vio el día después. Antes de la asunción de Mahiques, el Presidente llamó a su asesor a Olivos. Fue ahí donde surgió la posibilidad de ofrecerle a Amerio la Procuración del Tesoro —son los abogados del Estado— un área que manejaba hasta ahora alguien elegido también por Caputo.
El asesor tiene vínculo con Viola, el autor intelectual de Mahiques como candidato, que fue a verlo a su despacho. No es la primera vez que hablaban de Mahiques. El abogado y el propio ministro habían tenido reuniones con el entorno del estratega presidencial para postularse como posible candidato a la Procuración. Es hilar muy fino pero para que se entienda, hay un mundo en común que los conecta a través de Manu Vidal, de íntima confianza de Caputo y exintegrante del PRO porteño en la época en que Mahiques era secretario de Justicia.
Todos los pensamientos apuntan ahora hacia la SIDE, el otro botín caputista impregnado de conexiones con lo judicial. ¿Será otro territorio en pugna? A esta hora, los dos bandos aseguran que nada se moverá en el organismo de Inteligencia. Raro. A los Menem les encanta la idea de pisar los proyectos que tienen que pasar por el Congreso para ratificar modificaciones de la secretaría que fueron ideadas por el equipo del asesor presidencial. En palabras de los protagonistas de esa pelea: “Los dos bandos tenemos la doctrina de la mutua destrucción asegurada”. Una especie de bomba atómica llena de secretos.
Viola al consejo
La interna sigue siendo tan intensa que Mahiques se apuró en designar a Santiago Viola como secretario de Justicia y como representante del Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura —el organismo que elige y destituye a los jueces—, un puesto que ocupaba Amerio y que en el entorno karinista creen que todavía pugna por retener.
La decisión del nuevo ministro de pedirles la renuncia a los jefes de los organismos que estaban bajo su dependencia —Unidad de Información Financiera, Oficina Anticorrupción y la Inspección General de Justicia— busca designar ahí gente de su confianza. Se verán en las próximas horas gestos que apunten a despejar las dudas vinculares de Mahiques con la AFA. Ya eligió al sucesor de la Inspección General de Justicia. Se llama Alejandro Ramírez y en su curriculum consta que litigó contra la AFA y está a favor de las SAD. El próximo paso será resolver el expediente que Cúneo Libarona había guardado en un archivo y ya mandó a pedir: el que había hecho el ahora extitular de la IGJ pidiendo designar veedores en la Asociación de Fútbol Argentino para analizar los estados contables cerrados al 30 de junio del año pasado.
A solas
Mahiques conoció al Presidente ayer a las 11.50, apenas unos minutos antes de pasar a jurar su cargo en el salón Blanco. En el trámite de su designación, vio dos veces a Karina con quien coordinó su llegada al ministerio de Justicia, pero a Milei lo vio antes y sobre todo después de asumir en una reunión de cuarenta minutos después del acto, en la que participaron también la hermana presidencial y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Ahí se tomaron varias decisiones. El Poder Judicial acumula una cantidad delirante de vacantes producto de una acumulación histórica y de la decisión de retirar todas los pliegos que estaban en el Senado enviados por Alberto Fernández. Desde que asumió, Milei no mandó ni un solo pliego a la Camara Alta. Solo por dar algunos números: de los casi mil cargos que hay en la justicia federal, hay 339 puestos vacantes. No hace falta saber matemática para ver el trastorno que estas demoras producen al sistema, más allá de los infinitos vicios que tiene el sistema en sí. De esas vacantes, 203 están a la firma del Presidente para que vayan al recinto. Será ese uno de los próximos movimientos del ministerio. Pero en esa reunión a puertas cerradas se decidió otra cosa: la sugestiva falta de apuro en designar a los jueces de la Corte y al Procurador General de la Nación.
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Después del conflicto, el Presidente pasó a otro tema. Uno que le interesa mucho más y en donde se siente mucho más seguro. La visita a Estados Unidos, el almuerzo con Trump, y sobre todo la Argentina Week en NY en donde lo acompañarán gobernadores y empresarios argentinos, sobre todo del rubro de la energía. Cuando planificaron este evento trascendente desde la Embajada, no podían imaginar el contexto que tendría: vender la imagen argentina en medio de una guerra en Oriente.
Juan Bautista Mahiques, Ministerio de Justicia, Javier Milei
POLITICA
El resurgimiento de la interna y la nueva etapa política que el Gobierno quiere inaugurar cuando Milei vuelva de EEUU

Con el presidente Javier Milei en los Estados Unidos, donde volverá a encontrarse este sábado con Donald Trump, en la Argentina el Gobierno trabaja intensamente en diferentes áreas para comenzar una nueva etapa política cuando el mandatario nacional regrese a Buenos Aires, que iniciará con el impulso de más reformas que están en carpeta.
El contexto no es casual. En Balcarce 50 quieren aprovechar los días afuera del Presidente para bajar los decibeles de una interna que resurgió con los cambios en el Ministerio de Justicia que empoderaron a Karina Milei y dejaron un saldo perdedor para Santiago Caputo. Si bien el desembarco de la hermana presidencial en una cartera clave generó impacto, hacia adentro de la Casa Rosada genera incertidumbre la proyección que abre la maniobra: hasta dónde buscará extender su poder la secretaria general.
Así las cosas, mientras todavía se está terminando de acomodar la nueva estructura a cargo de Juan Bautista Mahiques, la mesa política se volverá a reunir esta semana para definir las próximas iniciativas que se enviarán al Congreso.
La secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzábal Murphy, aceleró los procedimientos de revisión junto al ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, para que la modernización laboral pudiera ser promulgada antes de que el mandatario nacional partiera rumbo a Miami, la primera parada de su gira internacional.
En esa ciudad, Milei participará de una cumbre convocada por Trump para mandatarios de América Latina, con el objetivo de afianzar la relación y tratar de reducir la influencia de China en la región.
El líder libertario participará de un almuerzo de honor organizado por su par republicano y luego será premiado por el comité de la Hispanic Prosperity Gala.
El argentino tenía previsto asistir al evento que organizó esa entidad para mediados de febrero, pero suspendió el viaje a último momento por cuestiones de agenda.
Lo que sucedió en aquel momento fue que Trump lo invitó al primer encuentro de la Junta de La Paz, que se hacía tan solo unos días más tarde. Por lo tanto, priorizó esa visita y suspendió su participación en la otra gala para no estar tanto tiempo fuera del país.
Ahora, Milei se verá nuevamente con el presidente estadounidense, en lo que será su séptimo encuentro con el norteamericano (entre formales e informales) desde el 2023 a esta fecha.
Posteriormente, volará a Nueva York para encabezar la inauguración de la Argentina Week, la convención que reúne a importantes empresarios de todo el mundo y busca atraer inversiones.
Allí, se mostrará con un grupo de gobernadores a los que convocó formalmente, a través de la Cancillería, para que muestren el potencial productivo de sus respectivas provincias.

Estarán Marcelo Orrego (San Juan), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Gustavo Sáenz (Salta), Claudio Vidal (Santa Cruz), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Alfredo Cornejo (Mendoza), Ignacio Torres (Chubut) y Juan Pablo Valdés (Corrientes).
En tanto, al Presidente lo acompañarán su hermana y secretaria general, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; los ministros Luis Caputo (Economía), Federico Sturzenegger (Desregulación y Transformación del Estado), Mario Lugones (Salud) y Pablo Quirno (Relaciones Exteriores). También estarán el titular del Banco Central, Santiago Bausili, y el secretario de Comunicación, Javier Lanari.
Una vez finalizado este evento, el mandatario se trasladará directamente a Chile para la asunción de José Antonio Kast, aunque la comitiva —excepto Karina— podría volver directamente a Buenos Aires.
Ya de regreso, Adorni tiene previsto convocar a una nueva reunión de la mesa política para comenzar a analizar los pasos a seguir en el inicio de estas sesiones ordinarias.

De acuerdo con lo que precisaron a este medio algunos de los integrantes de ese grupo, la idea es ultimar la estrategia para la ley de Glaciares y el financiamiento universitario, las dos iniciativas que impulsará el Gobierno en los próximos días.
El primero de esos proyectos ya tiene media sanción del Senado y está esperando a ser discutido en la Cámara de Diputados. Mientras que el segundo ingresó durante el verano y es una alternativa a una norma similar que vetó meses atrás el Presidente. Sin embargo, el Congreso lo ratificó, por lo que entró en un limbo.
En Infobae en vivo, la periodista Maia Jastreblansky detalló los cambios propuestos por la administración libertaria para encontrar una solución intermedia.
“El proyecto original hablaba de una recomposición presupuestaria desde el año 2024 y de actualizar por IPC. El nuevo solo contempla los gastos de 2026 y prevé una actualización si el índice de precios al consumidor supera el 14,3 %. Es una suerte de cláusula gatillo”, describió.
Además de Adorni y Karina, la mesa política está integrada por los ministros Luis Caputo (Economía) y Diego Santilli (Interior); la jefa de bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el subsecretario de Gestión Administrativa, Eduardo “Lule” Menem; el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt; y el asesor presidencial, Santiago Caputo.

El esquema de la administración nacional todavía se está ordenando luego del reemplazo de Juan Bautista Mahiques por Mariano Cúneo Libarona en el Ministerio de Justicia y todos los cambios que se dieron a partir de esto.
Una de las primeras medidas que tomó el flamante funcionario fue reemplazar a toda la cúpula de la cartera y de los organismos que dependen de él.
De esta manera, se desplazó a quien era el secretario de Justicia, Sebastián Amerio, cercano a Caputo, quien luego de extensas negociaciones fue nombrado en la Procuración del Tesoro.
Las conversaciones para reubicar al dirigente del riñón del estratega político se sucedieron a lo largo de todo el jueves, cuando circularon múltiples versiones, pero se confirmaron recién el viernes.
Incluso, se especuló con la posibilidad de que Amerio pasara a depender de Ibarzábal Murphy, otra funcionaria fiel a Caputo, en lugar de reportar a Mahiques.

De hecho, un primer comunicado que trascendió indicaba que la Procuración iba a trasladarse a la órbita de la Secretaría de Legal y Técnica, pero fue solo un borrador que nunca se publicó oficialmente.
En ese texto, se argumentaba que ese cambio en el organigrama tenía “el objetivo de fortalecer la coordinación estratégica en la defensa jurídica del Estado y acompañar, con mayor cercanía institucional a la Presidencia de la Nación, la estrategia jurídica de este Gobierno”.
Cuando Milei esté de nuevo en la Argentina, es probable que los nuevos funcionarios ya estén plenamente ocupados en sus tareas y que la cúpula libertaria ya haya avanzado con las leyes que impulsará en el corto plazo.
Por su parte, Santilli tiene en mente comenzar la otra semana con una nueva gira por el interior del país para volver a buscar los votos para las reformas, como hizo en la previa de las sesiones extraordinarias.
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POLITICA
Reclamos de la CGT por la reforma laboral, tensión con la industria e interna en Justicia: los frentes abiertos del Gobierno

Con la reforma laboral en vigencia, un nuevo capítulo se abre en el mercado de trabajo argentino, en medio de una disputa creciente entre el Gobierno y el sector industrial por el rumbo de la economía. Mientras el oficialismo defiende la apertura económica y cuestiona el modelo productivo anterior, los empresarios reclaman un período de transición para adaptarse al nuevo escenario.
La ley, aprobada por el Congreso hace el viernes 27 de febrero, comenzó a regir desde el momento en que fue publicada en el Boletín Oficial. Desde entonces, se aplica tanto a los nuevos contratos laborales como a los ya existentes.
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Sin embargo, la implementación inmediata de la norma deja una incógnita relevante: qué jueces serán los encargados de aplicarla. Los jueces laborales nacionales dejaron de recibir nuevas demandas, mientras que el fuero laboral de la Ciudad de Buenos Aires todavía está en etapa de creación. Además, aún falta la reglamentación de algunos aspectos de la reforma.
El Gobierno considera que la modificación del régimen laboral es una condición necesaria para fomentar la creación de empleo. Pero dentro del propio debate económico se reconoce que la reforma por sí sola no garantiza ese resultado. El factor decisivo seguirá siendo el nivel de actividad económica.
Ese punto está en el centro del conflicto entre la Casa Rosada y el sector industrial. La tensión quedó expuesta durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, cuando el presidente Javier Milei calificó a algunos empresarios de “prebendarios”.
El ministro de Economía, Luis Caputo, reforzó esa línea de argumentación. En distintos planteos públicos hizo una defensa del libre mercado y reiteró que el Gobierno mantendrá la política de apertura económica.
Desde la Unión Industrial Argentina (UIA) respondieron con un posicionamiento defensivo del sector. Los industriales sostienen que el Estado debe acompañar el período de transición que implica pasar de un modelo económico cerrado a otro más abierto.
Caputo, por su parte, afirma que el Gobierno acompañará a aquellas industrias que estén dispuestas a competir. Pero al mismo tiempo sostiene que el país no tiene hoy un modelo industrial que valga la pena preservar porque, según su visión, no es suficientemente potente ni genera empleo.
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Debajo de ese malestar oficial con el empresariado también aparece otro desacuerdo de fondo. En el Gobierno creen que parte del sector industrial impulsa una devaluación y se opone a la política de dólar barato que adoptó la administración de Milei.
Los industriales rechazan esa interpretación. Señalan que no pretenden volver al esquema económico anterior, pero advierten que la transición hacia una economía más abierta implica un proceso de normalización complejo.
Según explican, el modelo actual ya no depende de la emisión monetaria ni del gasto público para sostener la actividad. En ese nuevo escenario, las empresas consideran que el desafío pasa por reducir costos —algo que describen como difícil debido al peso de los impuestos— y lograr un abaratamiento del crédito para la producción y el consumo, que todavía se mantiene en niveles elevados.
La interna por el control de Justicia

Mientras la discusión económica dominó el plano público durante la semana, en el terreno político el foco estuvo puesto en la interna dentro del Gobierno por el control del Ministerio de Justicia.
La disputa entre Santiago Caputo y Karina Milei terminó resolviéndose a favor de la hermana del Presidente. El nombramiento de Santiago Viola como nuevo secretario de Justicia reflejó ese desenlace: Viola, apoderado de La Libertad Avanza, conoce a Karina Milei desde la campaña electoral. Además, fue quien acercó al actual fiscal general porteño Juan Bautista Mahiques al primer círculo de poder del oficialismo.
El anterior secretario de Justicia, Sebastián Amerio —alineado con Santiago Caputo— es considerado dentro del Gobierno como un funcionario con capacidad técnica. Por ese motivo le ofrecieron ocupar la Procuración del Tesoro.
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El actual titular de ese organismo, Santiago Castro Videla, está siendo evaluado como posible candidato para integrar la Corte Suprema de Justicia.
En paralelo, el frente judicial también tendrá novedades en los próximos días. La semana próxima el juez Diego Amarante indagará al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, y al dirigente Pablo Toviggino.
El magistrado investiga si ambos cometieron un delito al no entregar al Estado, dentro del plazo legal, los aportes que la Asociación del Fútbol Argentino había retenido a sus empleados y jugadores. Según fuentes del expediente, el juez parece inclinado a procesarlos. De todos modos, la definición final del caso dependerá del avance de la causa, que continúa abierta.
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