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POLITICA

Cristian Jerónimo, uno de los nuevos líderes de la CGT: “No estamos dispuestos a negociar ciegamente la reforma laboral del Gobierno”

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La nueva CGT que acaba de asumir sabe que su gestión estará signada por la reforma laboral que impulsa Javier Milei y que puede terminar en un acuerdo o en una guerra declarada. Lo admitió Cristian Jerónimo, el más joven de los flamantes cotitulares cegetistas, de 41 años. Cuando Infobae le preguntó si la central obrera está más cerca o más lejos de una medida de fuerza por los cambios laborales que se proyectan, respondió: “Depende de la voluntad que tenga este gobierno”.

¿Pero la CGT está dispuesta a negociar la reforma laboral? “Estamos dispuestos no a negociar sino a sentarnos en una mesa -afirmó-. Negociar sería hoy ir ciegamente a discutir algo que están proponiendo ellos. Nosotros también tenemos propuestas».

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Titular del Sindicato de Empleados de la Industria del Vidrio y Afines de la Argentina (SEIVARA), Jerónimo representa a una nueva generación que llega al máximo escalón de la CGT dentro de un sindicalismo que en general se resiste a renovar sus caras y sus métodos. De por sí, un grupo de poderosos gremios rechazaba su llegada al triunvirato, pero, promovida por Gerardo Martínez (UOCRA), inició una paciente de persuasión entre colegas de un amplio espectro sindical que suele estar fuera del radar de la dirigencia más encumbrada.

Ahora, que liderará la CGT junto con Octavio Argüello (Camioneros) y Jorge Sola (Seguro), el dirigente brindó su primera entrevista con un mensaje hacia la interna sindical: “Primero quiero reivindicar el logro que pudimos concretar en el congreso de la CGT, consolidando la unidad de prácticamente todos los sectores; es un mensaje contundente de cara a la sociedad y también al Gobierno de que el movimiento obrero está unido”, dijo.

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“Hago hincapié en esto porque es importante para el desafío que tenemos por delante, que es la discusión que el Gobierno plantea sobre una reforma laboral, que desde nuestra perspectiva es regresiva porque las cosas que dejaron trascender implican una reforma con quita de derechos y estamos totalmente en desacuerdo en eso», advirtió el flamante cosecretario general de la CGT.

Aun así, Jerónimo admitió que “hay un nuevo mundo del trabajo muy vertiginoso, muy dinámico, y está claro que, siendo muy inteligentes y creativos, vamos a tener que construir estratégicamente nuestro propio proyecto porque hoy en la Argentina tenemos prácticamente un 43% de trabajadores en la informalidad”.

¿Usted admite entonces que hay que hacer algún tipo de cambios en la legislación laboral?

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— No, creo que sobre la base del instrumento estratégico que tienen las organizaciones sindicales, que son los convenios colectivos, nosotros estamos dispuestos a discutir. Y no solamente estamos dispuestos sino que hoy sucede. Antes pasaba una vez al año, cuando se sentaban las partes empresarial y sindical, y se ponían de acuerdo. Pero el convenio colectivo no solamente es para discutir salarios, sino que se pueden discutir todo tipo de modernizaciones y actualizaciones. El convenio de mi actividad está modificado en el 2013 y cada vez que entendemos que hay que hacer alguna variación de alguna función en particular se la sumamos porque también es parte de la dinámica y de la tecnificación que viene teniendo nuestra industria. Hay que respetar las herramientas y los instrumentos que ya existen y que demostraron que sirven. ¿Por qué degradarlas?

— ¿Muchos convenios no vienen de los años 70?

— El Gobierno plantea que los convenios colectivos son del año 75, pero no conozco uno que sea de ese año. Por eso tenemos que construir un ámbito de diálogo sincero, sostenible, tripartito, para que que entendamos cuáles son las necesidades y los desafíos que tiene el mundo del trabajo para la Argentina, que tiene una economía particular y un proceso político difícil. Es una cuestión mucho más amplia la que hay que plantear y no solamente siempre se ajusta por el hilo más delgado. Parece que la culpa de lo que le suceda a la Argentina cuando fracasa la política es de los trabajadores o de los sindicatos que interfieren. La culpa es de los políticos que tienen la responsabilidad de llevar el país adelante.

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Mencionó el 43% de trabajadores no registrados, pero ¿para que esos trabajadores pasen al empleo formal no depende de facilitarle la contratación al sector empleador modificando la legislación?

— Sí, en la medida en que no sea regresivo. Desde la CGT y cada institución gremial tenemos que tener la capacidad de pasar a la ofensiva y decir: “¿Quieren discutir la modernización laboral? No hay ningún problema». Hay diferentes partes del mundo en donde se está reduciendo la jornada laboral y acá nos están planteando extender la jornada laboral. Nos plantean discusiones que en el mundo ya están saldadas. Si es una realidad, como muchas veces plantea el Gobierno, que quiere que nos parezcamos más a los países desarrollados, tenemos que empezar por respetar los derechos de los trabajadores.

— ¿Qué puntos de la legislación laboral estarían dispuestos a negociar para generar empleo?

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— No sé si algún punto en particular. Nosotros tenemos equipos técnicos y diputados de extracción sindical. Hay que trabajar para construir una legislación que permita que todos esos trabajadores que hoy están en la informalidad laboral puedan tener un trabajo formal. Hay países, como el caso de España, que tienen una ley sobre el trabajo en las plataformas que funcionó. Hay que copiar las cosas buenas y ver si se puede instrumentar en nuestro país, que tiene una idiosincrasia particular. Pero no podemos invisibilizar a ese 43% que está en la informalidad. La CGT no sólo representa a los trabajadores formales sino que tiene la enorme responsabilidad de representar a todos. En este caso, son trabajadores a los que hay que darles la oportunidad de un trabajo formal para devolverles derechos y condiciones básicas que permiten tener movilidad social ascendente.

Una reunión de trabajo del Consejo de Mayo, con la presencia de la CGT

— ¿Cuál va a ser la estrategia de la CGT ante la reforma laboral? Gerardo Martínez es el representante sindical en el Consejo de Mayo, pero ¿hablarán con los gobernadores y los legisladores para que el proyecto no sea tan duro como quiere el Gobierno?

— Haremos todo lo que nos permita generar masa crítica para que no nos terminen imponiendo algo que vaya en contra de los intereses de lo que representamos, que es el mundo del trabajo. Por ejemplo, hablar con los gobernadores y con legisladores, separando la cuestión ideológica. Tenemos que tener la capacidad de poder hablar con todos y también generando las condiciones básicas para construir desde la CGT una mesa para plantear por qué entendemos que el Gobierno propone una reforma regresiva. Quedó muy claro que cuando este gobierno asumió y quiso imponer el DNU 70 y terminó frenado en la Justicia. La CGT en ese momento accionó muy rápidamente. Y las medidas que tomó el Gobierno en materia laboral no tuvieron ninguna eficacia. Desde quitarle las multas al trabajo en negro hasta crear la figura de un trabajador colaborador que puede tener hasta tres personas o más a cargo, pasando por el Fondo de Cese Laboral que no se implementa prácticamente en ninguna actividad, sacando la UOCRA, que tiene sus particularidades y donde sí funciona. Quedó demostrado que cuando se toman decisiones unilaterales no tienen impacto real en nuestra economía ni en el desarrollo de nuestro país. Todo lo contrario. Se perdieron arriba de 200 mil puestos de trabajo y cerraron 20 mil pymes. Entonces, es un llamado de atención al Gobierno.

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Federico Sturzenegger, Sandra Pettovello y Julio Cordero, a cargo de la reforma laboral del Gobierno

¿En qué sentido?

— Hay que construir mesas que sean tripartitas donde discutamos lo que haya que discutir, pensando en la Argentina por sobre todas las cosas. Nosotros representamos los intereses de los trabajadores, pero también necesitamos que le vaya bien a nuestro país. Y necesitamos que este gobierno tenga una agenda muy concreta en lo que es la producción, el desarrollo y el trabajo, tres ejes vertebrales que la CGT reivindica. Bueno, hasta ahora no vemos esa agenda. Todo lo contrario. Supuestamente somos aliados de Estados Unidos, como plantea el Gobierno. Pero Estados Unidos blinda su economía, su industria nacional, y nosotros hacemos todo al revés con una apertura indiscriminada de productos. Nosotros mismos estamos empujando a romper nuestra matriz productiva. Este gobierno está empujando a romper la matriz productiva de la Argentina.

— ¿No hay temor de que a partir del resultado electoral, con un triunfo contundente de Milei, haya funcionarios como Federico Sturzenegger que quieren una reforma laboral más dura?

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— No, temor no le tenemos a nadie desde el momento en que asumimos los desafíos. Y además no tenemos temor porque tenemos la capacidad suficiente para sentarnos a dar los debates que sean necesarios en cualquier ámbito. Lo que no nos gusta es que nos vengan a imponer las cosas o que algún outsider termine planteando cosas que son ilógicas. Federico Sturzenegger pasó por varios procesos políticos de la Argentina y hasta ahora ha demostrado que no fue muy exitoso.

Hay sindicalistas que pasaron por varios procesos políticos de la Argentina y no fueron exitosos.

— Sí, pero, conociendo a la gran mayoría, a ninguno de los sindicalistas le interesa que le vaya mal a la Argentina. No tenemos algo personal contra el Gobierno. Si mañana viniera y planteara una agenda virtuosa y propositiva, bienvenido sea. El problema es que todo lo que plantea va a contramano ya no de los intereses del sector trabajador, sino de los intereses de la ciudadanía en su conjunto. Tampoco somos ingenuos y desconocemos el apoyo que tuvo en la última elección. Somos muy respetuosos de la voluntad popular, pero no creo que la sociedad le haya dado el voto para confrontar, para que le quite derechos, para que le baje salarios. Antes de ser presidente, Milei planteaba muy claramente: no queremos interferir en las discusiones entre privados. Y el Gobierno hoy interfiere en las discusiones entre privados pisando las paritarias, poniéndole un cepo, pisando las jubilaciones, sacándole indiscriminadamente subsidios a los discapacitados.

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Javier Milei festeja junto a simpatizantes su triunfo en las elecciones del 26 de octubre (Foto: Reuters/Cristina Sille)

— ¿La CGT está más cerca o más lejos de una protesta por la reforma laboral del Gobierno?

— Depende de la voluntad que tenga este gobierno.

Ustedes están dispuestos a negociar.

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— Estamos dispuestos no a negociar sino a sentarnos en una mesa. Negociar sería hoy ir ciegamente a discutir algo que están proponiendo ellos. Nosotros también tenemos propuestas.

Bueno, la CGT está en el Consejo de Mayo.

— Pero todavía de ahí no salió nada concreto. Hasta ahora se habla lo que deja trascender el Gobierno en algunos medios. Nosotros también vamos a encontrar ahí nuestra propia propuesta. No es que nos vamos a sentar a negociar lo que ellos plantean. Queremos discutir todo. Queremos volver a discutir el Impuesto a las Ganancias. ¿Por qué los trabajadores tienen que pagar ganancia cuando estamos peor que antes? Porque no es que los trabajadores estén holgados. Dijeron que nos iban a salir los dólares por las orejas. No está sucediendo eso.

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¿Quiere decir que la CGT busca elaborar su propia propuesta de reforma laboral?

— No, lo que digo es que los sindicatos tienen un instrumento que son los convenios colectivos de trabajo. Sobre esa base nos vamos a apalancar y vamos a seguir discutiendo.

Es decir, ¿aceptaría cualquier cambio siempre que sea a través del convenio colectivo de trabajo acordado entre empresarios y sindicalistas?

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— No lo aceptamos tampoco. Estamos dispuestos a discutirlo. Estamos dispuestos a sentarnos y a debatir. No nos nos vamos a sentar sesgadamente en una mesa con imposiciones. Si nos sentamos en una mesa en un ámbito tripartito, en el cual vamos a discutir con voluntad política de que se definan distintas cuestiones, lo analizaremos puertas adentro. La CGT funciona como un órgano colegiado. No depende de los tres secretarios generales sino del Consejo Directivo y de la mesa chica donde se toman las decisiones.

Gerardo Martínez y Cristian Jerónimo, con la directora del FMI, Kristalina Georgieva

¿Cómo definen una estrategia sindical luego de que Milei fue votado por muchos trabajadores que están afiliados a sus gremios? Ustedes reclaman contra el cepo de las paritarias y por mejores condiciones de trabajo y sus trabajadores votan este gobierno.

— Es que este gobierno es una consecuencia de que algo fracasó. Y si miramos hacia para atrás, los trabajadores tampoco encuentran una alternativa que los vuelva a convencer de que realmente le puede transformar la vida o le genere alguna expectativa distinta. Si nosotros queremos hacer algo distinto con los mismos actores que nos dijeron “Te vamos a sacar adelante” y fracasaron… En Argentina vivimos en democracia, cada uno tiene la libertad de expresarse. En este caso, por lo que fueron los números de la elección, un sector donde seguramente se engloban trabajadores también ha demostrado que prefiere seguir dándole el apoyo a este gobierno. Pero genera una preocupación muy grande el grado de endeudamiento que estamos teniendo porque va a dejar condicionada a la Argentina por muchísimos años. También hay que prestar atención porque hay un gran porcentaje de la sociedad que no está yendo a votar y eso se traduce en frustración. La gente ya no cree que la política le pueda transformar su vida. Bueno, me parece que ahí hay un trabajo por hacer también.

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— Usted mencionó el fracaso de los gobiernos o de partidos políticos. ¿Siente que la CGT y el sindicalismo forma parte de ese fracaso en la Argentina?

— No somos ajenos a que a la Argentina le vaya mal. Todos tenemos un poco de culpa. Es una realidad.

Alberto Fernández, con Héctor Daer y Carlos Acuña durante un acto en la CGT (Foto: Nicolás Stulberg)

— ¿Qué otra autocrítica haría desde el sindicalismo?

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— Creo que en su momento, cuando tuvimos gobiernos que eran más afines a nosotros, no tuvimos la firmeza suficiente para plantearle cuestiones básicas.

— Se refiere al gobierno de Alberto Fernández.

— Exactamente. Por ejemplo, el gobierno de Alberto Fernández, como para plantear cuestiones básicas, decir: “Che, nos estamos equivocando en esto, tenemos que cambiar el rumbo y si no, basta, se acabó”. Más allá de que hubo una pandemia, también hubo errores que son insalvables y los tuvo el presidente en ese momento, que era Alberto Fernández. Entonces, cuando pasás por una cuestión así, con tantos errores consecutivos, con un gobierno que prácticamente no tenía oficialismo porque cuando perdió una elección intermedia le renunció medio gabinete, la sociedad en algún momento te lo devuelve porque no era lo que tanto demandaba. Tenemos de todo para ser un país importante, recursos naturales, mano de obra calificada, tenemos científicos, tenemos Premios Nobel, tuvimos Papas, jugadores de fútbol que se destacan. Con eso, cualquier otro país sería una potencia. Muchas veces nos terminamos autoflagelando y haciéndonos daño a nosotros mismos por estas cuestiones. No podemos construir un diálogo en el cual todos entendamos que necesitamos que le vaya bien a nuestro país. Seguramente todos vamos a tener que ceder algo. Necesitamos que la Argentina vuelva a tener un proyecto de país inclusivo, federal, que vuelva a mirar mucho el interior del país, que estratégicamente construya una agenda a corto, mediano y largo plazo.

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El ministro de Economía, Luis Caputo, y el titular de la UIA, Martín Rappallini

¿Cuál es su mirada sobre el empresariado? Porque algunos dirigentes tienen una mirada más dura del sector empleador y hay otros con una mirada más comprensiva y más proclive el diálogo.

— Es nuestra contraparte natural. El que dice “yo no quiero hablar con los empresarios” tiene que repensar si le gusta lo que hace. Para todos lo que venimos del mundo sindical, nuestra contraparte natural es el sector empresario. Y nos sentamos, discutimos, nos enojamos, pero después tenemos claro que nos tenemos que volver a sentar. Y la CGT, que tiene una representación mucho más amplia, más federal, tiene la responsabilidad de sentarse también en una mesa de diálogo con el sector empresario. Si no, ¿con quién, con quién vamos a hablar? Más allá de que podemos estar más de acuerdo con las cosas que ellos plantean o con los posicionamientos que tienen según los procesos políticos de la Argentina.

— ¿A qué se refiere?

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— Cuando hay un gobierno más cercano al movimiento obrero, el empresariado se acerca más al mundo sindical y cuando tiene un gobierno más liberal, más de derecha, trata de aprovechar y avanzar algunos casilleros para ver cómo puede conseguir mejores beneficios. Si no construimos un equilibrio entre capital y trabajo va a ser muy difícil que la Argentina pueda salir adelante. Son dos actores preponderantes en cualquier matriz productiva. Y si hay algo que el país necesita es que todos nos pongamos de acuerdo y empujemos para el mismo lado.

¿Cómo imagina que será el proceso de recomposición del peronismo con esta nueva CGT? Porque siempre el sindicalismo fue parte de la estrategia del PJ, sobre todo en las elecciones.

— El reservorio ideológico del peronismo descansa en las organizaciones gremiales y ni hablar de la CGT, que es un actor preponderante a la hora del rearmado del peronismo. Hay que darse una discusión muy profunda, barajar y dar de nuevo. Hay un gran porcentaje de la sociedad que está demandando otra cosa. Ya no alcanza con decir: “Nosotros te dimos esto, te dimos aquello, te conseguimos estas conquistas”. La gente aspira a otras cosas. En algún momento hubo un proceso histórico que tuvo la Asignación Universal por Hijo y un montón de beneficios transformadores, pero hoy la gente nos dice: “Todo bien, pero yo quiero otra cosa”.

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¿Por eso perdió el peronismo las elecciones?

— Sí. Creo que en algún momento se construyó un relato de que fue muy difícil salir y que no se dieron las discusiones que se tenían que haber dado en el momento justo. Por ser permeable en algunas cuestiones y por priorizar, en pos de la unidad, el amontonamiento, nos terminó pasando lo que nos pasó. Me siento una persona formada dentro del peronismo, pero tenemos que aggiornarnos, tenemos que modernizar y construir un mensaje que les llegue a los distintos sectores. No podemos solamente hablarle a cierta clase y pensar que no le podemos llegar a otro. El desafío más grande es estar convencidos de que podemos representar a toda la Argentina y que construir una propuesta virtuosa que vuelva a enamorar, con puntos muy concretos para transformar la Argentina. El peronismo va a volver a gobernar la Argentina, pero tiene un gran desafío que es ver cómo se reconstruye de la mejor manera con otros actores. Porque la ficha siempre la tienen los mismos.

— Usted apoyó a Axel Kicillof en las últimas elecciones. ¿Es el mejor candidato del PJ para 2027?

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— No sé, se discutirá en su momento. Sería muy apresurado decirlo ahora y sería cerrarle la puerta a una construcción mucho más grande. Creo que Kicillof va a ser un actor porque gobierna la provincia más importante de la Argentina y es un gobernador que, con todos los problemas financieros que tiene la provincia de Buenos Aires, ha demostrado que tiene cierto grado de gestión, que no es menor, en una provincia con todas las dificultades tiene históricamente. No alcanza con él solo.

— ¿Y Cristina Kirchner? Algunos creen que es un obstáculo para que el peronismo se reconstituya.

— Cristina fue dos veces presidenta y una vez vicepresidenta, tiene una historia en la política argentina y su voz pesa en cualquier armado político. No lo he hablado con ella, pero entiendo que apuesta a que la Argentina vuelva a ser gobernada por el peronismo y, desde el lugar que le toque, va a acompañar.

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Axel Kicillof, con Cristian Jerónimo y otros dirigentes de la CGT, tras la elección bonaerense

— Usted es uno de los dirigentes más jóvenes de la historia que llega al máximo puesto de la CGT. Le ganó Gerardo Martínez, que asumió en 1995 cuando tenía 39 años. ¿Qué tiene en mente para renovar a la CGT y para que tenga más llegada entre los trabajadores?

— Creo que le tenemos que dar una dinámica totalmente distinta y ser muy aperturistas, convocar a todos aquellos sectores que en algún momento se alejaron de la CGT. Hoy en la CGT hay prácticamente 300 gremios que son confederados, pero en Argentina hay muchos más. Hay que ir a buscarlos a todos, convocarlos, que participen, construir mesas sectoriales en la CGT.

¿Para generar propuestas?

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— Exactamente, para generar propuestas sobre los trabajos del futuro, la Inteligencia Artificial, la tecnificación, la robótica, y también para decidir qué es lo que vamos a hacer con nuestros recursos naturales. Creo que la CGT tiene que tener su propio observatorio de estadísticas, tener su propio índice de inflación, su propio instituto de formación y capacitación. Tiene que ser una una central sindical que esté continuamente en movimiento. Cada uno en nuestro sindicato tenemos una dinámica de estar constantemente en movimiento. Eso lo tenemos que trasladar a la CGT, con los matices y las diferencias que puedan existir, pero con un objetivo en común. Nosotros tenemos que ser parte de la solución, en el sentido de que a la Argentina le tiene que ir bien. Y no sólo propositivamente sino que tenemos que demostrarle a la sociedad que somos un sindicalismo de gestión.

El secretario de Trabajo, Julio Cordero, y la CGT, en una reunión realizada en 2024

¿Cómo pueden revertir la mala imagen que tienen en la sociedad, según marcan las encuestas?

— Mayormente, esos sectores que tienen una posición agresiva son muy minúsculos. Tenemos que empezar a mostrar lo que hacemos en nuestras organizaciones y la importancia de estar afiliado a un sindicato. No es solamente por los beneficios, por tener un hotel más o menos, sino saber que tenés derechos, que no te pueden avasallar ni te pueden echar porque se les ocurra. Tenemos que tener la capacidad de demostrar todas las cosas buenas que hacemos y cómo influimos en la vida diaria de las personas. El desafío más grande que tenemos como central sindical es construir acuerdos estratégicos con todos aquellos sectores que nos pueden dar volumen y creatividad, como los sectores académicos, científicos. Tienen que sentir que la CGT es de puertas abiertas. ¿Por qué no pueden venir los chicos de las escuelas a recorrer una central sindical que tiene 95 años de historia? Es parte de la historia argentina. ¿Por qué en “La noche de los museos” la CGT no puede abrir su edificio para que la gente la recorra y lo vea?

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— Los triunviratos de la CGT nunca funcionaron bien y siempre terminaron divididos. ¿Cómo imagina la experiencia junto con Argüello y con Sola?

Las diferencias y los matices existieron en la CGT desde su fundación, en 1930. No es algo que nos tenga que preocupar. Es una institución donde conviven distintas expresiones y no todos piensan de la misma manera. Lo importante es que, aun teniendo diferencias y matices, podamos consolidar una unidad. Si no hay vanidades personales y todos tenemos un objetivo en común, no tendría por qué haber grandes problemas. El objetivo común está muy claro y también cuáles son los intereses que representamos. En lo personal, no quiero construir sobre mi figura sino que mi proceso apunte a poder hacer algo, que pueda hacer algo bueno para los trabajadores, para que podamos dar esta discusión de la reforma laboral sin perder derechos, consolidando esta unidad, dejando una CGT mucho más grande, con más recursos… ¿Por qué no soñar con que la CGT tenga su propia universidad? Apostamos a todas esas cosas, aunque las diferencias pueden existir. Pero tenemos que plantearlas puertas adentro y seguir la agenda que tenemos.

¿Esta CGT va a tener una impronta más dialoguista o más dura? ¿Cómo quiere que sea?

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— Es que no se trata de que sea más dialoguista o más dura. Se trata de la necesidad que demande este momento. Tanto diálogo como sea necesario, tanta lucha como sea necesaria. Apostamos al rol institucional que nos compete para tratar de buscar acuerdos, construyendo la paz social que necesita nuestro país.

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Diputados: el Gobierno retrasa la conformación de la Comisión de Juicio Político mientras avanza el caso $LIBRA

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Mientras la Cámara de Diputados avanzó esta semana en la integración de casi 20 comisiones, una de las más sensibles quedó fuera del cronograma: Juicio Político. El órgano, clave para investigar eventuales responsabilidades del Presidente, la vicepresidenta, el jefe de Gabinete, los ministros y los jueces de la Corte Suprema, sigue sin conformarse en un contexto atravesado por el avance del caso $LIBRA.

En el oficialismo aseguran que la constitución se formalizará en el corto plazo, aunque por ahora los nombres se manejan con hermetismo. La definición, según pudo saber de fuentes oficiales, quedará políticamente en manos de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, y del titular de Diputados, Martín Menem.

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“Alguien de suma confianza”, resumió un dirigente libertario sobre el perfil que buscan para presidir la comisión. Entre los nombres que circulan aparece el jefe del bloque oficialista, Gabriel Bornoroni, aunque la decisión no está cerrada. En el oficialismo evalúan inclinarse por un diputado con formación jurídica, lo que acota el abanico de opciones.

Gabriel Bornoroni, uno de los libertarios que podrían quedar al frente de la Comisión de Juicio PolíticoManuel Cortina

La comisión arrastra, además, un antecedente conflictivo. Durante los dos primeros años de gestión de Javier Milei, nunca llegó a activarse plenamente.

Si bien se integró, la designación de autoridades quedó trabada luego de que el oficialismo impulsara inicialmente a Marcela Pagano para presidirla y, posteriormente, su postulación fuera objetada por el propio entorno presidencial. El conflicto derivó en un enredo administrativo que nunca se resolvió.

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Menem intentó desconocer la integración de Pagano al sostener que su incorporación no se había formalizado, una interpretación que fue rechazada por la mayoría de los integrantes de la comisión. La disputa terminó favoreciendo al oficialismo y el cuerpo nunca se puso en funcionamiento.

La exlibertaria Marcela Pagano Santiago Oroz

El reglamento de Diputados no establece plazos para la conformación de las comisiones, lo que le deja al oficialismo margen para dilatar su puesta en marcha. Aun así, en La Libertad Avanza (LLA) reconocen que buscan anticiparse a un eventual movimiento de la oposición.

Los bloques opositores podrían revocar la delegación que le otorgaron al presidente de la Cámara en la sesión preparatoria y, mediante una resolución, forzar la integración de la comisión y emplazarla a reunirse. Aunque ese escenario hoy aparece lejano, en el oficialismo prefieren evitarlo: avanzar con la integración, pero mantener el control político del cuerpo.

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La comisión debería estar integrada por 31 miembros. Con la actual correlación de fuerzas, 13 corresponderían a LLA, 12 a Unión por la Patria (UP), tres al interbloque Unidos y tres a Fuerzas del Cambio (Pro, UCR y MID). De ese modo, el oficialismo podría reunir una mayoría ajustada de 16 votos con el respaldo de sus aliados.

En la oposición ya suenan algunos nombres: Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica); Mariela Coletta y Juan Brugge (Provincias Unidas); y, por UP, Germán Martínez, Cecilia Moreau, Guillermo Snopek, Eduardo Valdés, Vanesa Siley y Ramiro Gutiérrez.

En paralelo, Diputados avanzó entre lunes y martes con la constitución de comisiones. El dato saliente fue que el oficialismo logró quedarse con la presidencia de dos áreas que hasta ahora controlaba la oposición: Salud y Discapacidad.

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Se trata de comisiones que el año pasado representaron un frente de conflicto para el Gobierno. Desde allí se impulsaron proyectos luego vetados por Milei y ratificados por el Congreso con mayoría agravada, como la emergencia en discapacidad y la ley de salud pediátrica, conocida como “ley Garrahan”.

En Salud, el tucumano Pablo Yedlin (UP) fue reemplazado por el libertario Manuel Quintar, de Salta. En Discapacidad, Daniel Arroyo (UP) dejó la presidencia en manos de Gerardo Huesen (LLA), también tucumano.

Diputados libertarios salen de una reunión en Casa RosadaHernan Zenteno

Los libertarios también se aseguraron el control de Energía y Combustibles, con el mendocino Facundo Correa Llano, y de Legislación General, que quedó a cargo de Santiago Santurio.

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A su vez Pro, en tanto, retuvo la comisión de Educación, encabezada por Alejandro Finocchiaro, un aliado del oficialismo. También quedó en manos de un aliado, el santacruceño José Garrido, la presidencia de Industria.

Por su parte UP mantuvo la conducción de Análisis y Seguimiento de Normas Tributarias y Previsionales (Ariel Rauschenberger), Cultura (Lorena Pokoik), Economía (Julia Strada) y Personas Mayores (Pablo Todero). Mientras que Provincias Unidas se quedó con Transporte (Jorge Rizzotti), Pyme (Pablo Farías) y Comercio (Juan Brugge).


caso $LIBRA,Delfina Celichini,Cámara de Diputados,Conforme a,Cámara de Diputados,,Insólito. Un diputado de Pro compró un rifle de aire comprimido, lo envió al Congreso y activó un operativo de seguridad,,Denunciarán al fiscal. Los diputados acusaron a Milei de ser partícipe necesario de la presunta estafa con $LIBRA,,Caso $LIBRA. La oposición evalúa reactivar la comisión investigadora en Diputados y apunta a los gobernadores

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Qué respuesta dio el diputado que pidió un rifle de aire comprimido por delivery al Congreso

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La mañana de este miércoles en el anexo de la Cámara de Diputados de la Nación dio un giro inesperado cuando el personal de seguridad detectó un rifle de aire comprimido en el escáner de paquetería que ingresaba al Congreso. El paquete, dirigido al despacho de Javier Sánchez Wrba, diputado nacional por la provincia de Buenos Aires del bloque Pro, generó una inmediata activación del protocolo de seguridad.

El incidente se desencadenó cuando un repartidor, con la apariencia habitual de quienes realizan entregas, intentó ingresar el paquete al edificio. El personal de seguridad observó a través de la pantalla del escáner la silueta de un arma, lo que motivó la rápida intervención de los custodios. El joven quedó demorado y el edificio ralentizó su rutina habitual. El nombre de Javier Sánchez Wrba figuraba en el exterior del paquete, lo que llevó a la seguridad a contactarlo de inmediato.

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Al ser notificado, el diputado bonaerense se presentó en el ingreso del anexo y explicó ante los periodistas acreditados que el objeto era un rifle de aire comprimido adquirido para uso recreativo. “Es un rifle de aire comprimido que compré para el campo”, afirmó Sánchez Wrba, y agregó: “Lo iba a retirar personalmente, pero por un error lo mandaron a la oficina”.

La situación se vio reflejada en redes sociales, donde la noticia circuló rápidamente y motivó comentarios de otros diputados, como Esteban Paulón, quien realizó una publicación en la plataforma X que aludía al episodio sin mencionar directamente al legislador del Pro. Ante la repercusión, Sánchez Wrba remarcó: “Es un rifle de aire comprimido, ¿cómo se les ocurre que se van a vender armas de fuego por Mercado Libre?”.

Javier Sánchez Wrba presentó una nota formal ante la presidencia de la Cámara para aclarar la procedencia y el destino del aire comprimido recibido en el Congreso

La presidencia de la Cámara, consultada por Infobae, se refirió a la actuación del equipo de seguridad y buscó disminuir la tensión generada, indicando que el arma “es un juguete y se lo llevó el diputado”.

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En respuesta formal al episodio, Javier Sánchez Wrba dirigió una carta al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, donde aclaró que la compra del aire comprimido se realizó por Mercado Libre y que, por un error logístico, el envío se dirigió a su despacho y no a su domicilio. “Por medio de la presente, me comunico con usted para hacerle saber que compré por MercadoLibre un aire a comprimido de venta libre y de uso recreativo, el cual por error me fue enviado a mi despacho y no a mi domicilio”, señala la nota firmada por Sánchez Wrba, en un documento al que tuvo acceso Infobae.

El diputado adjuntó la factura de compra del producto y dejó constancia de su disposición para cualquier requerimiento adicional que permita despejar malos entendidos. En el texto presentado, Sánchez Wrba sostuvo: “Me encuentro a disposición por cualquier otra prueba que requiera para que no existan malos entendidos; así como puede consultar libremente con el comercio que emitió la factura y que envió la compra”.

Al esclarecer la situación, el legislador tomó el paquete y lo trasladó a la cochera del anexo, donde lo depositó en el baúl de su vehículo.

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Este caso no fue el único episodio reciente relacionado con objetos prohibidos que ingresan por error a las instalaciones del Congreso. Hace dos semanas, en el Senado, se vivió una situación similar cuando el senador Eduardo “Wado” de Pedro, del bloque Justicialista, olvidó un cuchillo de asado en su mochila, la cual fue retenida por la seguridad. El propio senador aclaró el hecho y prometió salames quintero de Mercedes como gesto de agradecimiento al personal de seguridad.

Las autoridades parlamentarias reiteraron la importancia de los controles y protocolos de seguridad, al tiempo que minimizaron la gravedad del suceso, sosteniendo que el rifle de aire comprimido corresponde a un objeto de uso recreativo y de venta libre. El episodio, que interrumpió la rutina habitual en el Congreso, se resolvió con la presentación de la documentación respaldatoria y la aclaración pública por parte del diputado involucrado.

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Un diputado pidió por delivery un rifle de aire comprimido que llegó al Congreso y activó un operativo de seguridad

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El diputado del PRO Javier Sánchez Wrba fue protagonista de un hecho insólito durante la tarde del miércoles cuando recibió en el Congreso un paquete por delivery que llevaba un rifle de aire comprimido y activó un operativo de seguridad.

El legislador pidió el rifle, con fines recreativos, a través de una aplicación de compra online y, según contó, se equivocó de dirección: en vez de poner su domicilio, puso el del Anexo de Diputados.

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Leé también: Mauricio Macri declaró en “Sueños Compartidos”: acusó a Alberto Fernández de presionarlo con los pagos

Cuando el paquete llegó al edificio y fue escaneado, despertó un operativo de seguridad ante el temor de que fuera un arma verdadera.

Javier Sánchez Wrba, diputado nacional Pro. Foto Cámara de Diputados.

Ante los llamados del departamento de Seguridad a las autoridades de la Cámara, el diputado socialista Esteban Paulón, enterado de la situación y del envío al Anexo A del Congreso posteó en redes: “Otro día trancu en Congreso. Parece que un diputado/a compró una escopeta por MELI (Mercado Libre) y pidió que se la envíen a su oficina de… Congreso. Por suerte el dispositivo de seguridad de la Cámara la detectó y evitó que pudiera ser ingresada al Anexo A.”, señaló Paulón.

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Sánchez Wrba tuvo que enviar una carta al presidente de la Cámara, Martín Menem, para aclarar la situación: “Me comunico con usted para hacerle saber que compré por Mercado Libre un aire comprimido de venta libre y de uso recreativo, el cual por error me fue enviado a mi despacho y no a mi domicilio”, escribió el diputado.

Factura del rifle que compró el diputado Javier Sánchez Wrba
Factura del rifle que compró el diputado Javier Sánchez Wrba

También adjuntó una factura con la compra para dejar asentado que se trataba de un rifle con fines recreativo.

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