POLITICA
Cristian Ritondo: “Vamos a apoyar la ley de modernización laboral, pero no el régimen de licencias por enfermedad”

Como integrante del Consejo de Mayo, el ámbito que vio nacer el proyecto de modernización laboral hoy en debate en el Congreso, Cristian Ritondo no duda: el bloque de Pro que preside acompañará la iniciativa en la Cámara de Diputados. Sin embargo, la fidelidad tiene límites y avisó que su tropa no apoyará el nuevo régimen de licencias por enfermedad y accidentes que propuso el Senado en su media sanción.
El jefe del bloque amarillo insiste en que este punto debe revisarse en la Cámara de Diputados y que el texto retorne para su ratificación al Senado. No está de acuerdo en apelar a atajos ni a artilugios de dudosa rigurosidad sólo para apurar la sanción de una ley de semejante relevancia, sostiene.
“Lo correcto es que el texto siga la vía institucional correspondiente y que, ante cualquier modificación introducida por nuestro bloque o por cualquier otro, vuelva al Senado para su revisión”, enfatizó Ritondo. Esta postura, que concilió con sus socios de la UCR, MID y Adelante Buenos Aires, no le deja demasiado margen a la conducción del bloque oficialista en la Cámara de Diputados para votar el texto a libro cerrado. Son 22 diputados claves para el quorum en el recinto.
−En líneas generales, ¿qué postura tendrá su bancada cuando el proyecto se discuta en la Cámara baja?
−Nosotros vamos a acompañar esta reforma, la creemos muy necesaria. Plantea objetivos y uno de ellos es que quienes en la Argentina no tienen un trabajo formal puedan obtenerlo y que esto no le signifique al empleador una carga, un problema, sino una solución para ampliar su dotación. Por eso, un eje central es terminar con un problema crónico, el de los juicios laborales. Las pymes le tienen terror. En este punto estaremos dando una respuesta con este proyecto. Creo que también es una innovación incorporar (a esta ley) a los trabajadores que prestan servicios en plataformas digitales; en nuestro bloque lo hemos trabajado durante mucho tiempo con los propios trabajadores, los dueños de las plataformas, y reunió mucho consenso. Creo que son dos puntos importantes que introduce esta reforma.
−El capítulo referido al nuevo régimen de licencias por enfermedad y accidentes generó revuelo. Las senadoras Andrea Cristina y Victoria Huala, de Pro, dejaron expreso su rechazo a la hora de votar. ¿Qué hará su bloque en Diputados?
−Desde Pro no quedamos conformes con las modificaciones que se incorporaron a último momento en el régimen de licencias dentro de la reforma laboral. Tal como quedó redactado, el artículo puede terminar perjudicando a los trabajadores, especialmente en lo que respecta a licencias por enfermedad, porque reduce niveles de protección que hoy existen. La reducción de los plazos de licencia paga y el cambio en el esquema de remuneración, que deja de garantizar el 100% del salario durante el período de enfermedad, son aspectos que merecen ser revisados. Entendemos la necesidad de ordenar el sistema y evitar abusos, incluso mejorando los mecanismos de control y certificación médica, pero la solución no puede ser recortar derechos de quienes realmente están enfermos. Por eso creemos que este punto debe revisarse en Diputados para lograr una redacción más equilibrada, que brinde previsibilidad y controles adecuados sin afectar la protección del trabajador.
−Si se modifica este artículo o cualquier otro, el proyecto deberá volver a la cámara de origen, lo que conspira contra la intención del Gobierno de apurar la sanción de la ley.
−Respecto del procedimiento, el Gobierno planteó que los cambios podrían instrumentarse dentro de la misma ley, en una ley complementaria o vía reglamentación. Desde nuestra posición, lo correcto es que el texto siga la vía institucional correspondiente y que, ante cualquier modificación introducida por nuestro bloque o por cualquier otro, vuelva al Senado para su revisión. La ley debe salir del Congreso lo más clara posible, sin grises y sin dejar cuestiones centrales libradas a la reglamentación. Desde Pro estamos a disposición para trabajar esta ley con la mayor celeridad posible, de modo que, si debe regresar al Senado, estén dados los tiempos para que pueda tratarse durante el período de extraordinarias.
−¿Su bloque insistirá en incorporar a las billeteras virtuales al servicio de pago de los sueldos? Este punto fue eliminado por el Senado.
−Nosotros ya adelantamos que vamos a defender la libertad de los trabajadores para cobrar su sueldo, y eso implica contemplar expresamente a las billeteras virtuales en la redacción del artículo 35, que modifica el artículo 124 de la Ley de Contrato de Trabajo. Vamos a insistir en ese punto porque creemos que el trabajador debe poder elegir cómo percibir su salario, sin restricciones impuestas por el Estado ni en beneficio de los bancos.
−Otro tema polémico es la financiación de las llamadas “cajas sindicales” con el aporte compulsivo a los gremios. En el Senado su bloque pidió eliminarlo y que se respete el texto original, pero no prosperó. ¿Ustedes van a insistir también sobre este punto en Diputados?
−Tanto radicalismo como nosotros venimos insistiendo en este tema desde hace años. No quedamos conformes con ese punto y creemos que no fue el mejor camino. Dicho esto, somos conscientes de que es un tema complejo y que difícilmente prospere una modificación en esta instancia.
−¿No cree que esta modernización laboral quedará renga si no se pone fin al esquema actual de financiamiento de los gremios?
−Sí, pero insisto en lo que dije al principio: me parece que si logramos que haya una ley atractiva para que las pymes, los empresarios y comerciantes tengan la posibilidad de formalizar más gente, se va a mover el amperímetro del mercado formal de trabajo en la Argentina y, al mismo tiempo, fortalecer el sistema jubilatorio con mayor cantidad de trabajadores aportantes. Si a eso se suma que se va a terminar el miedo por los litigios laborales, bueno, estamos dando un salto de calidad. Lógicamente, no es la mejor ley, no es la ley que nosotros queríamos, no es la que el Gobierno quería originalmente, pero no tenía los votos para aprobarla así como la presentó. Entró en un marco de negociación, lo cual fue muy bienvenido. No es la ley ideal, es la ley que se puede sacar. Lo cierto es que es una reforma largamente pendiente, acá hay un gobierno que está trabajando y nosotros, junto a la UCR, vamos a trabajar para que haya una ley que transforme y que dé la posibilidad a los argentinos de ingresar al mercado laboral, que viene estancado desde hace años.
−¿Usted cree que esta reforma va a crear empleo registrado? En los 90 hubo reformas laborales que proponían, como esta, una reducción de las cargas patronales para fomentar el empleo privado y, recientemente, en la Ley Bases lo mismo. Sin embargo, el marcado laboral sigue estancado.
−Está claro que el sistema como estaba no producía un solo empleo. Con esta reforma hay un cambio. Muchos economistas, muchas pymes, la Unión Industrial Argentina, que trabajó en este proyecto, sostienen que es un paso para fomentar el empleo formal. Es cierto, la UIA esperaba más pero bueno, llegamos a este punto, veamos cómo funciona. Las leyes se pueden cambiar, se pueden mejorar y es la aspiración.
−Después de las elecciones el Gobierno se muestra abierto al diálogo en el Congreso y busca consensos para aprobar sus leyes, aun cediendo en algunas posiciones. El año pasado la relación entre ambos poderes fue por demás conflictiva. ¿Qué cambió?
−Yo creo que el resultado electoral que obtuvo el Gobierno le dio un crédito de la sociedad que le permite, al menos en estos primeros cien días, una mejor relación con sectores de la oposición. Segundo, en esta actitud que viene adoptado el Gobierno ha sido clave un ministro como Diego (Santilli, de Interior), que cultiva el diálogo de manera permanente, tiene experiencia política y buena relación con los gobernadores, con otros con otros parlamentarios. Eso también ayuda mucho. A esto se suma que seguimos estables los mismos sectores que hemos venido acompañando al Gobierno.
−Ahora se va a venir la discusión, en sesiones ordinarias, del acuerdo con los Estados Unidos. Hay sectores, como la industria –entre ellos los laboratorios, las automotrices− que están en alerta. ¿Cree que es conveniente para la Argentina?
−Claro. La Argentina, junto con Venezuela, una de las economías más cerradas de la región. Es una oportunidad, sobre todo porque a la Argentina se le expande un mercado con millones de americanos. Es cierto que hay algunos sectores que están preocupados, sobre todo con la industria china, pero también es cierto que uno de los problemas que tenemos en la Argentina está en algunas provincias, como Buenos Aires, en los impuestos provinciales y municipales.
−Varios economistas y voces de la oposición advierten que, si bien están de acuerdo con que el país se abra comercialmente al mundo, primero el Gobierno debería crear las condiciones para nivelar la cancha en materia impositiva antes de proceder a una apertura tan radical.
−Lógicamente hay diferencias y asimetrías que hay que corregir. Pero debemos decir también que en la Argentina hay grupos que durante décadas tuvieron la vaca atada y que fueron unos privilegiados que nunca tuvieron competencia por funcionar en un mercado cerrado. Este acuerdo ahora les mueve el piso. En cambio, aquellos sectores que son competitivos van a tener una oportunidad única, Estados Unidos ofrece un mercado gigante adonde vender sus productos: el vino de Cuyo, materias primas como el litio, el cobre, petróleo, gas; la industria pesquera, que es muy importante y está creciendo. Solamente en la carne se quintuplica la cuota que podemos exportar a Estados Unidos.
−Solo por un año…
−Sí, está bien, pero todavía no está firmado el convenio. Insisto, es una oportunidad única.
−¿Cómo está la relación entre su espacio y el Gobierno? El año pasado no terminó muy bien.
−A mí no me gustó lo que hizo el oficialismo con la Auditoría General de la Nación (al negarle a Pro un representante en el colegio de auditores) y la causa la voy a seguir. Creo que lo que hicieron fue un mal negocio, tuvieron una mala actitud. Obviamente las relaciones después se recomponen, yo tengo una relación personal con Martín Menem y con Santiago Caputo. Por supuesto está también Diego (Santilli) que es mi amigo, el compañero de la provincia de Buenos Aires.
−¿Coincide con Mauricio Macri en que Pro presentará un candidato presidencial propio en 2027?
−Primero hay que cuidar la idea. Cuidar esta transformación, esta idea de país, de entrar en el mundo, de cómo gobernar, de cuidar el déficit fiscal. Que no nos entusiasme, como ya pasó, que destruyamos la idea. No hay que descartar nada, pero me parece que para eso falta tiempo. Los argentinos están esperando de nosotros, de Pro, que continuemos en nuestro rol de acompañar de manera responsable lo que hay que acompañar, señalando lo que le parece que está mal, dando gobernabilidad. Ese es el rol que nos dio la sociedad. Yo voy a trabajar para recuperar la provincia de Buenos Aires: es imposible pensar que la podemos ganar si vamos separados. Debemos ir juntos en la provincia.
−El problema con el oficialismo ya se plantea en la ciudad de Buenos Aires. El Gobierno le retacea los fondos de coparticipación como ordenó la Corte.
−La cuestión de los fondos es un planteo sustancial en la relación entre Pro y el Gobierno. La ciudad de Buenos Aires es la cuna política de Pro y la vamos a cuidar. Es una responsabilidad central para nosotros, es prioritario. Porque es un modelo de gestión, es la vidriera de la Argentina que ha generado una cantidad de cuadros muy importantes. Esa plata (la de la coparticipación) es de los porteños, y se la robó el kirchnerismo. Entonces, hay que devolverla a la ciudad de Buenos Aires.
−¿Y si el Gobierno no lo hace? ¿O se la gira a cuentagotas?
−Nosotros vamos a estar siempre al lado de Jorge Macri, acompañando y defendiendo lo que le corresponde a la ciudad.
−¿Qué opina de la Oficina de Respuesta Oficial que creó el Gobierno?
−A diferencia del “Nodio” (organismo que montó el gobierno kirchnerista para monitorear y desarticular presuntas noticias falsas), que era una estructura que perseguía y ponía multas, este es un lugar de respuestas oficiales. Lógicamente, el poder que tiene el Estado no se compara al de un periodista. Es cierto que hay que tener el cuidado de resguardar la libertad de prensa. Pero mientras se utilice como hasta ahora, no hay problema. El problema es si se transforma en otra cosa.
−¿El problema no es la censura previa que generan este tipo de políticas? Su espacio político supo cuestionar este tipo de actitudes durante el kirchnerismo.
−A ver, yo no juzgo. Pero no creo que se esté violando la libertad de prensa. Creo que la mayoría de los periodistas en la Argentina tiene la capacidad suficiente para discutirle a esta oficina si ésta se pasa de la raya.
pic.twitter.com/GrOWEQUjZY,February 11, 2026,Laura Serra,Cristian Ritondo,Reforma laboral,Jorge Macri,Conforme a,Cristian Ritondo,,Café de por medio. Ritondo visitó a Santilli y le garantizó el apoyo de Pro a la reforma laboral y la ley penal juvenil,,Cruce entre Pro y LLA. Santilli se refirió al enojo de Ritondo con el Gobierno por los nombramientos en la AGN,,»Falta de códigos». Ritondo se enojó con los libertarios y los acusó de hacer acuerdos con el kirchnerismo por cargos
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Milei y la maratón de “la Piba”, que no termina

La victoria cristalina y pura que creyó alcanzar Patricia Bullrich en el Senado corre el riesgo de escurrirse entre sus dedos. En la madrugada del jueves pasado, la media sanción a la reforma laboral fue una victoria política incuestionable para el Gobierno: un triunfo histórico en una de las reformas más necesarias y más resistidas de las últimas décadas en la Argentina. Con eso, Bullrich sumó una muesca valiosísima en su revólver político. Pero la maratón de “la Piba” contra la casta sindical que le puso aquel apodo a principios de los 2000 todavía no termina: después de casi treinta años del capítulo “la Piba versus los Gordos de la CGT”, la llegada a la meta sigue pendiente, y acaba de complicarse.
Los éxitos políticos se miden en el puro presente. Los triunfos reales y estructurales, en el mediano y largo plazo, cuando las leyes y las decisiones de Gobierno se concretan en resultados palpables. El problema para el Gobierno es que el futuro queda lejos, y en el presente, la taba del triunfo en el Senado se dio vuelta demasiado rápido. La munición gruesa que puede usar la oposición dura para complicar el tratamiento de la “modernización laboral” en la Cámara de Diputados salió del mismo Gobierno. Apenas horas después de terminada la votación por la reforma laboral, cayó el precio del triunfo en el Senado: la polémica por las licencias médicas y la cobertura salarial en caso de enfermedad coparon el centro de la escena.
Una gran pregunta atraviesa la discusión sobre la reforma laboral en su marcha hacia Diputados: ¿quién es el padre de la criatura, es decir, del artículo 44 del Título VII que recortó el salario en caso de enfermedad o accidente? En el Gobierno, arrecia una disputa por la paternidad, pero inversa: nadie pelea por atribuírsela sino por atribuírsela a los otros. La interna libertaria en las más altas esferas está al tope. Y ahora, los Gordos de hoy y de siempre encuentran argumentos para llamar a la huelga general: plantarse en contra de una ley “anti derechos del trabajador”.
El desafío de la gestión de Javier Milei en este momento pasa por la gobernabilidad, pero no la gobernabilidad externa: ése fue el signo dominante de 2025, un Congreso indomable por fallas en la gestión del vínculo oficialismo y oposición. Para el Gobierno, hoy el problema es la gobernabilidad interna, es decir: el gobierno de la interna en el seno del poder libertario. Ese es el rasgo más persistente del modus operandi político de la gestión mileísta: se puede rastrear en 2024 y en 2025, con derivaciones en causas judiciales que investigan corrupción en el Gobierno, y empieza a notarse también este año, aún en días de éxito legislativo como los de la semana pasada. Un pasito pa’ adelante, dos pasitos pa’ atrás: esa parece ser la coreografía a la que se autocondena el mileísmo.
Capacidad cada vez mayor para ordenar la vida política y social detrás de un modelo de reformas estructurales, históricamente impopulares en la Argentina. Del otro lado, incapacidad para ordenar el tironeo por el control de los cotos de poder dentro del Gobierno. El gran problema: esa incapacidad interna termina repercutiendo en la efectividad de la gobernabilidad externa, en este caso, la construcción de obstáculos por parte del oficialismo para confirmar la reforma en Diputados. Por ahí pasa la síntesis.
Es cierto que el mejor socio de Milei es la oposición: un vacío político y una falta de alternativa potable en la otra orilla del escenario político, tanto en la oposición dura como en la más dialoguista. No hay una oposición política organizada y con capacidad de disputar el poder que ordene al Gobierno: Milei no tiene miedo a perder una elección. El monopolio del mercado político y electoral complica la calidad de la gobernabilidad mileísta. Siempre se necesita un enemigo externo y con chances de triunfo para domar las internas oficialistas, y gobernar mejor. La libertad de mercado electoral y la disponibilidad del triunfo electoral mejora la competitividad de oficialismo y oposición. Cualquier hegemonía, aunque sea la nueva hegemonía de tercio, empeora la política.
También es cierto que la oposición dura, el kirchnerismo residual y el peronismo clásico anquilosado, tiene en el Gobierno al mejor socio: los daños políticos que se autoinfligen mantienen viva, al menos, la llamita del calefón kirchnerista y sindical cuando parece que está a punto de quedarse sin gas.
La interna indomable viene cobrándose nombres destacables del oficialismo. En relación al artículo 44, el foco cae sobre Federico Sturzenegger. Su explicación pública sobre ese punto fue el tipping point del artículo 44: el momento en que la discusión saltó de escala y empezó a viralizarse el cuestionamiento. Su estilo de comunicación, una especie de hiperabstracción y fría racionalidad desenganchada de la vida cotidiana, volvió a ponerlo contra la pared de la opinión pública. En el debate en el Senado, la senadora kirchnerista Anabel Fernández Sagasti encontró argumentos atendibles en ese artículo: “Si una persona tiene cáncer de mama, le van a pagar el 75 por ciento del básico”.
“Federico no tiene base política”, decía tres días antes de la votación en el Senado una figura clave de un ministerio mileísta, también clave. Los cuestionamientos sobre su rol en la reforma, con eje en el artículo 44 alimentan esa versión. El ímpetu desregulador de Sturzenegger, su sociedad autoral con Milei para dar la batalla de las ideas liberales en economía y el privilegio de esa cercanía con el Presidente le crean críticos en el Gobierno.
¿Cuándo se hizo la inclusión del artículo de la discordia? Las fuentes son divergentes: la versión que más circula habla de seis minutos antes de la votación, cuando se repartió el proyecto a votar, que sufrió modificaciones hasta último momento. Otros señalan que en realidad el artículo ya estaba incluido en la versión del martes 10. Lo que está claro es que el Gobierno se resiste a abrazar ese artículo. Desde hace días, Bullrich intenta controlar la interpretación y ofrece una corrección al artículo 44 para evitar una contramarcha en Diputados.
En esa interna, Bullrich salió ganadora. Primero, encontró el tono político necesario para una negociación complejísima con sus aliados dialoguistas, con las provincias y con el sindicalismo más duro. En público, la libertaria Bullrich celebró “el consenso” y el espíritu “reformista”. “Salen veintiocho cambios, es el consenso. Es la idea de llegar a un consenso entre los que somos reformistas”, dijo hace una semana. A años luz de la crítica a los tibios y el tono de orden y mano dura. Así, con estrategia casi moncloísta, llegó una victoria clara de la gobernabilidad externa.
Segundo, fue pragmática con la “casta sindical”, y así bajó la intensidad de su resistencia. En la negociación, los benefició con la caja sindical pero los limitó en los acuerdos sectoriales. Tercero, alineó a las distintas terminales de la interna libertaria en función del objetivo común de obtener la media sanción en diputados.
En su relación con la oposición, el Gobierno se anotó triunfos parlamentarios tanto en la media sanción de la reforma laboral como en el caso de la media sanción de la baja de la imputabilidad. Dos proyectos caros a Bullrich.
Bullrich se quedó con el apelativo de “la Piba” cuando fue ministra de Trabajo en el gobierno de De la Rúa. “Los Gordos” de la CGT la definieron así, despectivamente, en esa batalla político sindical. Todo un capítulo de la historia del trabajo en la Argentina. De esa época, 2001, es el encontronazo televisivo entre Bullrich y Hugo Moyano, donde los planteos del debate muestran el estancamiento argentino en un problema endémico: la resistencia del sindicalismo a cualquier reforma y las acusaciones de corrupción y prebendas que pesan sobre esa corporación. La llegada de Milei al poder se explica, en parte, por la persistencia de esa élite sindical, refractaria a cualquier modernización. Falta saber si esta reforma laboral alcanzará su objetivo. Primero, que sea sancionada. Segundo, que cree empleo.
Luciana Vázquez,Reforma laboral,Patricia Bullrich,Federico Sturzenegger,Conforme a,Reforma laboral,,Entrevista. Cristian Ritondo: “Vamos a apoyar la ley de modernización laboral, pero no el régimen de licencias por enfermedad”,,Debate. ¿Cuándo se trata la reforma laboral en Diputados?,,Paro y marcha. La izquierda, piqueteros y gremios combativos activarán protestas callejeras y se diferencian de la CGT
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Reforma laboral: el Gobierno define qué cambios hará con las licencias médicas y el proyecto volvería al Senado

El presidente Javier Milei está cerca de lograr algo que ninguno de sus antecesores pudo conseguir en las últimas décadas, a pesar de que hubo intentos para hacerlo: una reforma laboral integral que modificaría con una sola ley varios aspectos del sistema actual. Sin embargo, en el camino comenzaron a surgir algunos imprevistos que el Gobierno intentará sortear esta semana, mientras crece el conflicto con la cúpula del gremialismo, que endureció su postura sobre este proyecto.
Recientemente, el Consejo Directivo de la CGT confirmó que llevará adelante un paro general de 24 horas -el cuarto contra la gestión libertaria- cuando la Cámara de Diputados trate la iniciativa que ya tiene media sanción del Senado
Sin embargo, en la Casa Rosada miran con especial atención y hasta último momento la decisión que pueda llegar a tomar la Unión Tranviarios Automotor (UTA), que agrupa a los choferes de la gran mayoría de líneas de colectivos que circulan por el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Ese sindicato en particular ya no integra la conducción cegetista por diferencias con la elección del triunvirato y, además, suele no participar de estas medidas de fuerza y se muestra más conciliador.

Las autoridades nacionales consideran que este es un punto clave, ya que si la UTA finalmente no se suma al cese de actividades, muchas de las actividades funcionarían con normalidad y eso podría interpretarse como un respaldo de la población hacia la reforma.
“Tienen que hacer que pare el transporte, porque, de lo contrario, va a quedar en evidencia que los trabajadores no los apoyan”, señaló a Infobae una fuente del Poder Ejecutivo.
La última vez que la CGT convocó a un paro de estas características fue en abril del año pasado, en reclamo a mejoras en las jubilaciones y en contra de las políticas económicas.
En aquel momento, el gremio de los colectivos informó que se iba a adherir, pero finalmente no lo hizo luego de que la Secretaría de Trabajo, del Ministerio de Capital Humano, dictara la conciliación obligatoria.
De todas formas, según una estimación preliminar del Instituto de Economía de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), el costo económico del cese de actividades para el país fue de $208.497 millones, lo que equivalía a aproximadamente USD 194 millones.
Ahora, la UTA volvió a confirmar que se va a plegar a la protesta contra la reforma laboral, pero en Balcarce 50 no descartan que se pueda abrir una negociación y termine habiendo transporte ese día, por lo menos en lo que respecta a los micros.
Sucede que el resto de los medios de movilización también pararán, desde los trenes que son representados por la Unión Ferroviaria, liderada por Sergio Sasia, y La Fraternidad, de Omar Maturano, hasta la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) dirigida por Juan Carlos Schmid, que nuclea a Camioneros, pilotos, aeronavegantes, marítimos, fluviales y personal del subte, entre otros.

En el plano legislativo, uno de los conflictos que surgió en relación al proyecto que se está debatiendo en Diputados es el rechazo que se generó por parte de distintos sectores en torno al artículo 44 de esta iniciativa, que fue agregado a último momento durante la votación en el Senado y regula las licencias médicas por enfermedades o lesiones contraídas fuera del ámbito del trabajo.
Se trata de una idea impulsada principalmente por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que prevé una reducción del salario del empleado en esos casos en lo que tiene que dejar de cumplir sus tareas para hacer reposo, con el objetivo de aliviar la carga del privado.
La medida generó polémica, ya que implicaba, según distintas interpretaciones del texto, que una persona que tiene que someterse a tratamientos oncológicos por padecer de cáncer iba a empezar a percibir el 75% de su sueldo, mientras que otra que se haya quebrado practicando deporte -por citar un ejemplo-, pasaría a percibir el 50 por ciento del mismo.
Ante esta situación, una de las principales referentes del oficialismo, Patricia Bullrich, anunció que el Poder Ejecutivo está estudiando una manera para que esta decisión no alcance a las afecciones “severas, degenerativas”, y siempre que sean “fehacientemente comprobables”.

Tal como precisó este medio, las propias autoridades nacionales reconocen que con este apartado cometieron “una de más”, pero la idea era tener una alternativa para evitar la demora de la sanción final del proyecto, algo que ya parece inevitable.
De acuerdo con lo que precisaron fuentes del oficialismo a este medio, el texto tendrá cambios durante su tratamiento en Diputados, previsto para este jueves.
Al día siguiente, el viernes, Bullrich tendría que conseguir el dictamen para que, cumplida la semana reglamentaria, y sobre el filo del cierre de las extraordinarias, la norma sea votada en el Senado y se convierta en ley en el cierre de la semana que viene, el 27 de febrero.
Esto habría definido la ex ministra de Seguridad cuando visitó durante el feriado de este lunes a Milei en la Quinta de Olivos para conversar sobre las posibilidades que tienen a mano y lo que implicaría cada uno de los caminos.
La cuestión se seguirá discutiendo durante la próxima reunión de la Mesa Política en Casa Rosada, que se llevará adelante esta semana -probablemente el miércoles- para terminar de definir una estrategia legislativa puntual.
Si bien el encuentro todavía no fue convocado formalmente, se espera que en las próximas horas el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, lo organice junto a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Allí estarán también Bullrich, el asesor Santiago Caputo; el ministro del Interior, Diego Santilli; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem.
Este grupo terminaría de definir el futuro del proyecto, que el Gobierno quiere que se apruebe antes del comienzo del Periodo de sesiones ordinarias.
Mesa Política
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Patricia Bullrich aseguró que se corregirá el capítulo de licencias médicas y que la reforma laboral podría volver al Senado

La senadora de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, aseguró este lunes que se corregirá el capítulo de licencias médicas y que la reforma laboral podría volver al Senado.
“Tuvimos un error, porque la ley original no distingue entre enfermedades. Lo reconozco. El error fue no haber aclarado las enfermedades severas”, anticipó en declaraciones a Solo Una Vuelta Más (TN).
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En ese sentido, la presidenta del bloque oficialista sostuvo: “Te puede pasar esto en 210 artículos, porque tomamos la estructura de la vieja ley que no distingue entre un esguince y un cáncer. Ahora lo están trabajando en Diputados y lo están analizando Legal y Técnica. No empañamos la ley, nos hacemos cargo de que lo introdujimos en el debate. Cometimos un error y lo vamos a arreglar”.
La intención del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, es convocar este miércoles a las comisiones de Trabajo y de Presupuesto y Hacienda y, luego, llamar a sesión el jueves al mediodía.
El oficialismo cuenta con el respaldo de sus aliados para aprobar en general la norma que la semana pasada sancionó el Senado. Sin embargo, los pedidos de cambios desde distintos sectores de la oposición ponen en duda la sanción definitiva del proyecto.
Al respecto, Bullrich anticipó: “Si tocamos una coma y vuelve al Senado, tardará una semana más. No sabemos si este jueves van a votar en Diputados. No sé cómo va a ser. Si va rápido a la sesión o no, no sé, es una posibilidad. No sé si vamos a llegar al 1° de marzo”.
“Es bueno reconocer que nos faltó plantear lo de las enfermedades severas. Hoy estamos haciendo una ley colectiva y en eso fuimos recogiendo varias ideas. En Diputados también dijeron que querían intervenir en la ley. Creemos que quedó completa, pero no nos asusta que vuelva al Senado”, afirmó.
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En ese sentido, cerró: “Cuando uno reconoce que tiene que trabajar con otros y se instala un tema desde mi perspectiva, cambiar ese artículo está bien. Es terminar con una mafia que existe, hay cientos de personas presas por certificados médicos truchos en la Argentina. Para nosotros, lograr una ley tan importante ya es un hito y que tenga media sanción también es un hito».
Patricia Bullrich, reforma laboral, enfermedades
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