POLITICA
El claro ganador de un juego de roles

El dispar acatamiento del paro general de la CGT y la aprobación en general que se apresta a dar, esta madrugada, la Cámara de Diputados a la reforma laboral impulsada por el Gobierno expuso con fidelidad el juego de roles que cada uno de los actores políticos interpretó este jueves. Y reflejó cabalmente la correlación de fuerzas que hoy rige en la Argentina.
Como indica una tan pragmática como cínica máxima legislativa, “la oposición se quedó con los gritos y el Gobierno se llevó la ley”. Un ejemplo incontrastable de que nadie tiene el control absoluto de la situación, pero hay un ganador que ejerce un fuerte predominio en la escena pública.
Es un hecho que, en su afán por avanzar con la reforma laboral, demandada por inversores, empresarios y acreedores, y con un alto nivel de apoyo o tolerancia social, la administración libertaria hizo concesiones que les preservan recursos vitales a las cajas sindicales. Y eso, sin embargo, no impidió que la central obrera concretara la cuarta medida de fuerza contra el gobierno de Javier Milei. Un hecho incontrastable que se presta a varias conclusiones, menos definitivas que las que esa foto ofrece.
Para el ala maximalista del oficialismo, la concesión a los sindicatos y el paro de la CGT vienen a conformar un combo muy poco digerible y es causa de cierta frustración y preocupación. En cambio, para el ala pragmática y posibilista −hoy dominante en el Gobierno− es motivo de festejo sin restricciones por el solo y significativo hecho de haber avanzado con reformas que desde la recuperación de la democracia ningún gobierno no peronista había alcanzado.
La película que está filmándose y que se proyectará en el tiempo, sin embargo, ofrece más matices a la hora de las celebraciones y los lamentos.
En primer lugar, el sector maximalista, encabezado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, que pretendía avanzar a motosierra calada sobre los sindicatos y su flujo vital de ingresos, anotó ayer un punto a favor de su posición. Esgrime que ninguna concesión es suficiente para los gremialistas, como lo demuestra el paro general, y que su capacidad obstructiva se ve así preservada al no habérsele tocado el nervio vital de los recursos económicos, lo cual podría tener efectos en un futuro no lejano.
No obstante, deben reconocer los dogmáticos el gran logro efectivo y, también, simbólico que significa que las dos cámaras del Congreso aprueben casi sin contratiempos y por amplia mayoría el proyecto en general. Lo resalta más aún que la iniciativa oficial solo sufriera en su paso por el Congreso la amputación de una insólita reforma en el régimen de licencias por enfermedad y accidentes, introducida de forma irregular y subrepticia en la madrugada previa a la votación en el Senado. Aún cuando provocará la demora en su sanción por el regreso obligado a la Cámara alta. Pero en este punto solo podrían alegar torpeza y excesos propios no imputables a los adversarios.
Los posibilistas, devotos del resultadismo bilardista, resaltan con razón que la ley implica un antes y un después, no solo para la economía y las relaciones laborales, sino también en términos políticos.
El apoyo de gobernadores peronistas, expresado a través del voto de los legisladores que les responden, y la impotencia probada del perokirchnerismo y de la representación parlamentaria sindical para impedir el avance de la reforma son expuestas como trofeos que subrayan la nueva geografía del mapa del poder real del país.
Al respecto, la frustración opositora fue resumida, antes de la votación en Diputados, en una frase por un legislador incapaz de ser sospechado de obrerista, que intentó sin éxito la inclusión de algunas reformas parciales al articulado.
“El Gobierno va a lograr todo lo que quiere gracias a la generación de gobernadores timoratos que le tocó”, expresó el diputado del bloque Provincias Unidas, que votó partido y condicionado por los mandatarios provinciales a los que responden algunos de sus integrantes.
La discusión, sin embargo, no se agota en el resultado del tratamiento y la aprobación de la “ley de modernización laboral”, como le gusta al Gobierno que se la denomine. Tampoco en la estática evaluación de un paro general sin movilización, que tuvo apoyo dispar y en buena medida fue sustentado, como es habitual, por la adhesión de los gremios del transporte.
El debate tampoco puede reducirse a la poco masiva concurrencia de organizaciones políticas, sindicales y sociales antirreformistas que se reunió frente al Congreso. Y mucho menos a los choques de manifestantes con la policía, que, afortunadamente, lejos estuvieron de la virulencia de otras jornadas.
Todas ellas son piezas significativas del rompecabezas dinámico que es la Argentina en proceso de profunda transformación. Pero hay muchas más a tener en cuenta para sacar conclusiones y hacer proyecciones.
Por lo pronto, el telón de fondo que rodeó a uno de los debates más relevantes del Congreso de los últimos años muestra que los logros y las políticas del Gobierno conservan un nivel relevante de aceptación (y tolerancia) social, así como siguen sin asomar espacios en condiciones de cuestionárselos efectivamente. Pero también dejó expuesto que para consolidarse todavía esos avances tienen mucho camino por transitar. Allí radica la preocupación de los maximalistas que no lograron su objetivo de acotar los ingresos sindicales.
Los comentarios formulados respecto de la Argentina de Milei por la vocera del Fondo Monetario Internacional en la mañana de este jueves no pudieron sintetizar mejor el cuadro de situación que muchos aquí observan, incluidos funcionarios del Gobierno.
Al reconocimiento por lo hecho en el plano macroeconómico, por la apertura comercial y por los retoques y avances en materia cambiaria y de acumulación de reservas, Julie Kosack le añadió un toque de atención.
Si bien el llamado de la vocera a “mitigar adecuadamente los costos de transición asociados a estas reformas” está en línea con advertencias anteriores expresadas por el board del mayor acreedor del país, el contexto le da mayores connotaciones.
Para el FMI, la solidez de los apoyos políticos y sociales es la única garantía de la sustentabilidad en el tiempo de las reformas que considera imprescindibles. Cualquier tropiezo que afecte la recuperación económica y la capacidad de repago de su mayor deudor, como es la Argentina, sería un grave problema para sus autoridades. Ya lo padecieron varios predecesores suyos.
El anuncio del cierre de la planta de fabricación de neumáticos Fate, con el consecuente despido de 920 trabajadores en la jornada previa al tratamiento de la reforma laboral en Diputados, le puso nombres, caras y números precisos a esos “costos”.
También reflejó con crudeza la diferencia de velocidades y magnitudes entre la destrucción de lo “viejo” y la construcción de lo “nuevo”. Aun cuando en el caso concreto de Fate pudieran existir muchos otros elementos a considerar respecto de la media adoptada por la empresa de la familia Madanes, lo que llevó al Presidente a instalar la existencia de alguna maniobra conspirativa detrás de esa decisión.
Lo cierto es que la cuestión de la apertura comercial, el nivel del tipo de cambio, el desnivel de la cancha en la que dicen competir los empresarios nacionales y el efecto que todo eso tiene sobre la viabilidad de las compañías nacionales y, en definitiva, sobre el empleo viene siendo uno de los temas dominantes de este mes, en medio del tratamiento de la reforma laboral. A pesar de que el Gobierno los niega y se desgañita por evitar a través de sus voceros oficiales y oficiosos de que se destaquen en la agenda pública.
Más allá de los planteos que integran el compendio de críticas de la oposición más dura y de los sindicatos, esos temas habían sido instalados con fuerza a principios de mes, por el reclamo del CEO del grupo Techint, Paolo Rocca, después de que una de sus empresas perdiera ante una compañía india, con insumos de origen chino, en la licitación privada para la construcción de un gasoducto.
La metralla verbal que le dispararon al empresario ítalo-argentino desde la Casa Rosada por parte del propio Presidente y que fue amplificada por el Palacio de Hacienda y la milicia comunicacional mileísta solo fue el comienzo de una nueva etapa de beligerancia. Así, se rompió definitivamente la pax retórica electoral iniciada por Milei en las vísperas de los comicios de medio término, a los que llegaba atemorizado y de los que, finalmente, salió airoso rescatado por el gobierno de Donald Trump. Ayer se lo recordó en público el presidente estadounidense.
Grandes empresarios recibieron así las mismas toxinas que desde un comienzo le dispensan Milei y los suyos a opositores y, muy especialmente, a periodistas que conservan el espíritu crítico mínimo y esencial para el ejercicio honesto de esta profesión.
Curiosamente (o no), hombres de negocios como Roca y Madanes Quintanilla recibieron en estos días más ataques de funcionarios y comunicadores oficialistas que los dedicados a los sindicalistas. Una vez más toda voz que pueda resonar en los oídos de los adherentes no fanáticos del Gobierno es el objeto principal de los agravios y descalificaciones. Los opositores juegan un rol confirmatorio (principio de revelación, diría Milei), pero los que no se inscriben por pertenencia e identificación en el polo adversario resultan peligrosos para la narrativa oficial. Los votantes blandos y los agnósticos son tan lábiles como cruciales.
Por eso, “conspiradores” y “golpistas” suelen ser algunas de las descalificaciones que el propio Milei les espeta a esos contradictores y con las que, inclusive, ha sabido echar a los gritos de su despacho a algunos interlocutores cuando osaron esbozar algún cuestionamiento.
La igualación que ayer hizo Donald Trump de Milei con el primer ministro húngaro, el populista nacionalista Viktor Orban, tal vez no haya sido otra extravagancia del presidente norteamericano. A pesar de las diferencias ideológicas y económicas que separan al europeo del argentino, ambos parecen compartir algunos tópicos y no solo el gusto por cantar a dúo en reuniones del club de política internacional trumpista.
El tono negativo para el Gobierno que tuvo la conversación en redes desde principio de mes y en la que la cuestión del empleo y la reforma laboral fueron disparadores de las expresiones críticas, según la consultora Ad hoc, no necesariamente es un reflejo fidedigno del clima social, pero en muchos casos suele ser anticipatorio.
Los hechos indeseados de la realidad mencionados, a los que se sumó la recuperación de la centralidad de la inflación y su reflejo en la conversación pública, quizá expliquen la reactualización de la crispación mileísta y el recrudecimiento de los embates contra los contradictores.
El temor al contagio de los reclamos en el sector público (como los de la policía santafesina o los docentes bonaerenses) y a la caída de otras empresas manufactureras está a la orden del día en la agenda de preocupaciones oficiales.
De todas maneras, los logros estadísticos que el Gobierno publicita y los éxitos políticos, como la aprobación de la reforma laboral en las dos cámaras del Congreso, deberían ser motivo suficiente para que en la Casa Rosada y en las cuentas digitales de sus funcionarios y seguidores reinara un clima de satisfacción antes que de confrontación. Pero para el gran ganador del juego de roles no parece ser suficiente. Y tal vez no lo sea.
Claudio Jacquelin,Reforma laboral,Javier Milei,Federico Sturzenegger,Conforme a,Reforma laboral,,»Cristina no estaría presa». Carignano cargó contra Jalil y los gobernadores peronistas que ayudaron al Gobierno,,Milei criticó a Carignano por la polémica de los micrófonos en Diputados,,Incidentes y al menos 7 detenidos. La policía avanzó sobre los manifestantes y dispersó la protesta contra la reforma laboral
POLITICA
Tras el paro, la CGT advirtió que judicializará la reforma laboral si es aprobada

En una entrevista con Infobae en vivo, el secretario general de la CGT, Jorge Sola, confirmó que la organización sindical irá a la Justicia si el Congreso aprueba la reforma laboral. “La vamos a judicializar. Hay dos principios constitucionales que están conculcados: el 14 bis y el de no regresividad de los derechos sociales”, afirmó Sola al ser consultado sobre los próximos pasos del gremio tras la medida de fuerza.
Durante la charla con el equipo de Infobae al Regreso, integrado por Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos, Matías Barbería y Martín Tetaz, Sola defendió la estrategia de la central obrera: “Nuestra responsabilidad es gremial y es la de oponernos a un programa económico y político que no tiene en cuenta a los trabajadores como centro de escena, sino que los pretende como engranaje de un mecanismo de producción”.
La postura de la CGT frente a la reforma: rechazo total y advertencia judicial
El dirigente fue terminante al explicar el motivo del paro nacional y el rechazo a la reforma: “No estamos hablando de un artículo. Estamos hablando del rechazo absoluto a la reforma. Teníamos decidido que cuando se tratara esta reforma, porque la rechazamos en su totalidad, íbamos a llevar adelante la medida de fuerza”.
Sola subrayó que la acción sindical no se limita al Ejecutivo nacional: “No es un paro en contra de un gobierno en particular, sino por este proyecto, que está en un momento de humor social donde la gente está reclamando por el rompimiento del tejido social”.
Consultado sobre si el objetivo de la huelga es influir en el voto de los legisladores, Sola respondió: “Precisamente buscamos llamar la atención a un gobierno que no nos ha aceptado en el diálogo en ningún momento. Hicimos 12 movilizaciones, 4 paros, y no están sentados los trabajadores en un proyecto donde se tratan sus propios intereses”. Defendió la legitimidad de la protesta: “Uno puede expresarse, claro. Lo hemos hecho manteniendo la paz social”.
Los puntos más conflictivos: indemnizaciones, banco de horas y derechos sindicales
Sola detalló los aspectos que la CGT considera más regresivos de la reforma: “No es una modernización, es un título romántico que tiene porque no moderniza. Deroga la ley de teletrabajo, no habla de tecnología ni de robótica, baja derechos, licúa indemnizaciones, limita el derecho de huelga y restringe la militancia del delegado gremial. Además, hay una gran transferencia de recursos por parte de los trabajadores a los empleadores, alrededor de seis mil millones de dólares”.
El secretario general también cuestionó la habilitación de convenios por empresa por debajo del convenio colectivo: “Ese principio de no regresividad de derechos es constitucional. Todo puede ir para arriba, pero no para abajo. Hoy, un empleador puede generar un sindicato por empresa y negociar a la baja. Eso debilita la posición de los trabajadores”.
Sobre el banco de horas, Sola advirtió: “Permite que el empleador, en acuerdo con el trabajador, decida: ‘No te pago horas extra, te las tomás cuando baje la producción’. ¿Quién define cuándo se toman? El empleador. Así el trabajador pierde plata y previsibilidad sobre su vida”.
El futuro del plan de acción y la vía judicial
Al evaluar el resultado del paro, Sola sostuvo: “Fue el más importante de los cuatro que se han hecho en este gobierno. El acatamiento fue muy alto, sobre todo de los trabajadores formales, los nueve millones que tienen representación gremial. Recibimos el acompañamiento de muchas pymes en contra de este proyecto”.
En cuanto al futuro, Sola fue claro: “No termina con esto. La profundización del plan de acción implica decirle al Gobierno y al poder político que lo que han hecho va en contra de cualquier derecho manifestado en la Constitución. Por lo tanto, la vamos a judicializar a esta ley”.
El dirigente fundamentó la decisión de acudir a la Justicia: “Hay dos principios constitucionales que están conculcados: el principio protectorio del derecho del trabajo y el principio de no regresividad de los derechos sociales. El Pacto de San José de Costa Rica lo dice claramente: una vez que tenés un derecho, no podés bajar de ese nivel”.
Infobae te acompaña cada día en YouTube con entrevistas, análisis y la información más destacada, en un formato cercano y dinámico.
• De 7 a 9: Infobae al Amanecer: Nacho Giron, Luciana Rubinska y Belén Escobar
• De 9 a 12: Infobae a las Nueve: Gonzalo Sánchez, Tatiana Schapiro, Ramón Indart y Cecilia Boufflet
• De 12 a 15: Infobae al Mediodia: Maru Duffard, Andrei Serbin Pont, Jimena Grandinetti, Fede Mayol y Facundo Kablan
• De 15 a 18: Infobae a la Tarde: Manu Jove, Maia Jastreblansky y Paula Guardia Bourdin; rotan en la semana Marcos Shaw, Lara López Calvo y Tomás Trapé
• De 18 a 21: Infobae al Regreso: Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos y Matías Barbería; rotan en la semana Gustavo Lazzari, Martín Tetaz y Mica Mendelevich
jorge sola
POLITICA
Del himno peronista de Kelly Olmos al exabrupto de Agustina Propato: las perlitas del debate por la reforma laboral

El debate por la reforma laboral en Diputados no estuvo exento de tensiones, cruces y otras perlitas que supieron adornar la maratónica sesión en el Congreso. La jornada del jueves estuvo atravesada por varios momentos que generaron revuelo tanto dentro del recinto como en las redes sociales. Kelly Olmos, Agustina Propato, Florencia Carignano, Horacio Pietragalla y Rodolfo Tailhade fueron algunos de los protagonistas.
En medio de la sesión, la legisladora de Unión por la Patria y exministra protagonizó una intervención que incluyó el canto de una antigua consigna de la resistencia peronista. Al tomar la palabra, la diputada cuestionó los cambios propuestos en la normativa laboral y la eliminación del Ministerio de Trabajo.
Según planteó, las decisiones del Gobierno orientan la política pública hacia intereses empresarios. “Permite hoy al Gobierno de Milei aprovechar esas oportunidades plenas de Vaca Muerta. Esa es la historia de la Argentina, no una meseta de 50 años, sino un período donde los peronistas construimos y lo único que hacen ustedes es cambiarle el nombre o simplemente destruir la construcción que ha hecho el peronismo”, afirmó.
En su discurso, Olmos sostuvo que la disolución de la cartera laboral y el traspaso de funciones a una secretaría conducida por un abogado vinculado al sector empleador evidencian, a su juicio, el rumbo de las medidas. “Deja claro cuál es el objetivo: para que muy pocas manos se beneficien sobre la base del esfuerzo y hasta el sacrificio del pueblo, como lo están pretendiendo ahora”, expresó.
Y cerró su discurso al evocar su militancia juvenil durante los años de proscripción del peronismo con un cántico: “Me enseñaron mis compañeras y compañeros de la resistencia un himno que a algunos les sonará viejo. ‘Oligarca caballero, prototipo del negrero, que explotaste al obrero sin tenerle compasión. Ha sonado la campana, anunciando un nuevo día para el pueblo que veía en Perón su salvación. ¡Perón, Perón!’”.
Quien también generó revuelo fue la legisladora y pareja de Sergio Berni -exministro de Seguridad bonaerense-, Agustina Propato. Concluida su alocución, incurrió en un exabrupto luego de que su micrófono fuese apagado.
“Ya lo dijo Cristina [Kirchner]: ‘No vienen por restablecer el argentino modelo de mano de obra barata’. Hoy lo están consolidando encapuchados, cerrando el debate y no dando la cara, diciendo que van a los responsables de la Argentina, de la pobreza, de la tristeza, de la marginalidad y del desempleo”, dijo durante su discurso.

Y completó: “Quiero decirles a todos los que hoy acompañen esta ley… Quiero decirles a los que dieron quórum… Quiero decirles a los que sacaron tajada de esta oportunidad que no tengo ninguna duda de que Dios, la patria y el pueblo trabajador se los va a demandar”. Ya sin nada más que decir, y ciertamente ofuscada, Propato se apartó del micrófono con rapidez y soltó a viva voz -mientras era aplaudida por sus compañeros-: “Hijos de puta (sic)”.
En la previa del debate, mientras se definían los lineamientos de la jornada, legisladores de Unión por la Patria expresaron su desacuerdo dentro del recinto con consignas y aplausos. Desde el bloque encabezado por Germán Martínez reprocharon a Menem no haber habilitado una votación nominal tal como habían solicitado.
En ese marco, cuando el titular de la Cámara otorgaba la palabra al salteño Carlos Zapata para un homenaje, un grupo de representantes se dirigió hacia el estrado para plantear su malestar. Entre quienes avanzaron hacia el centro del hemiciclo estuvieron Julia Strada, Jorge Araujo Hernández, Agustín Rossi y Florencia Carignano.

Durante esos minutos de tensión, la diputada nacional y exdirectora de Migraciones quedó registrada en un video mientras retiraba conexiones de una consola de sonido situada frente al área donde trabaja el equipo de taquígrafos. La secuencia comenzó a circular en redes sociales poco después.
Fuentes parlamentarias consultadas por indicaron que el equipo corresponde a “uno de los nodos de audio” y que el esquema funciona de manera interconectada.
El exsecretario de Derechos Humanos protagonizó uno de los momentos más controvertidos de la sesión. Pietragalla entregó una cadena al presidente del cuerpo como forma de protesta contra la iniciativa. “Es una ley que nos retrotrae a la esclavitud”, sostuvo al fundamentar su gesto.
Cuando su compañera de bloque Vanesa Siley iba a hacer uso de la palabra, el diputado solicitó una interrupción que le fue concedida. Allí cuestionó que, en una discusión de esa magnitud, solo pudieran expresarse 40 diputados. “En una ley tan importante tendrían que tener la voz todos los presentes”, afirmó, y reiteró que la reforma implicaba un retroceso en materia de derechos laborales.

Acto seguido, se levantó de su banca y se dirigió al estrado para dejar una cadena metálica sobre el escritorio de Menem, a modo de símbolo. El presidente de la Cámara le advirtió que no podía entregarle ningún objeto y le pidió que respetara el reglamento y retirara lo que había dejado. Pietragalla no volvió al estrado y regresó a su banca entre aplausos de sus compañeros de bloque.
Por la noche, el miembro del bloque Provincias Unidas y representante de Chubut mantuvo un fuerte entredicho con Nicolás Mayoraz, quien presidía la Cámara en reemplazo de Menem. Cuando el legislador oficialista le pidió “ir cerrando” con su discurso, recibió una dura respuesta por parte de Ávila.
“No, voy a hablar porque tengo el derecho de hablar, no porque usted me lo pide. Voy a hablar porque me corresponde, no porque usted me diga qué tengo que hacer. Si no le gusta lo que estoy diciendo, córtelo, apáguelo [el micrófono]. Después vamos a ver qué pasa eh. Vamos a ver qué pasa. Nunca le falté el respeto”, lanzó.
Y completó: “Siempre hablé y siempre escuché a todo el mundo acá. Acá todos saben lo que estamos planteando. La ignorancia no nos puede llevar a que nos equivoquemos. La ignorancia no nos puede llevar a que cometamos un error más. Por eso nosotros vamos a defender nuestra institución”.
La intervención del diputado salteño Pablo Outes durante la sesión por la reforma laboral derivó en un fuerte cruce con el kirchnerista Rodolfo Tailhade. El legislador de Innovación Federal anticipó que votaría a favor de la iniciativa del Gobierno pese a cuestionar la gestión de Javier Milei, lo que generó sorpresa en el recinto. Tailhade, de Unión por la Patria, aprovechó su turno para exponer un antecedente laboral del diputado y lo acusó de haber perdido un juicio contra un empleado que, según afirmó, quedó con el “84% de su cuerpo incapacitado de por vida” mientras trabajaba en una empresa de su propiedad.
El debate se desarrolló en un clima de alta tensión tanto dentro como fuera del Congreso. Mientras oficialismo y oposición protagonizaban discusiones en el recinto por el tratamiento del proyecto, en las inmediaciones del Palacio Legislativo se realizaba una protesta en el marco del paro general convocado por la CGT, con incidentes entre manifestantes y fuerzas de seguridad y varios detenidos.

Durante su exposición, Outes sostuvo que respaldaba la reforma porque la normativa vigente no contemplaba la realidad productiva de las provincias del norte. Señaló que en Salta predominan las pymes y micropymes y cuestionó la falta de políticas de desarrollo industrial para el interior del país. Aseguró que la legislación laboral vigente responde a “otra Argentina” y afirmó que las provincias quedaron postergadas en materia de infraestructura, industrias y universidades.
Pese a reiterar sus críticas al rumbo económico del Gobierno, el diputado confirmó su voto positivo. “Voto a favor, pero el modelo de Milei está fracasando y está abriendo grietas”, expresó. Luego, Tailhade respondió leyendo una nota periodística en la que se menciona un fallo judicial contra Outes por un accidente laboral ocurrido en una empresa vinculada al legislador. El episodio provocó aplausos en la bancada de Unión por la Patria.
El debate por la reforma laboral en Diputados,la diputada nacional y exdirectora de Migraciones,Reforma laboral,Cámara de Diputados,Conforme a,,Debate en Diputados. La acción de Pietragalla para rechazar la reforma laboral: dejó una cadena en el escritorio de Martín Menem,,»Nos van a separar». El video de Milei con Viktor Orbán cantando una canción de Elvis Presley en una reunión del Consejo de Trump,,»¿Estás loca?». El momento en que la diputada Carignano desenchufa micrófonos para interrumpir la sesión,Reforma laboral,,Reforma laboral. La oposición intentó hacer caer la sesión y el oficialismo contraatacó: se aprobaría cerca de la medianoche,,Reforma laboral. Los gremios toman distancia de la izquierda y le exigen a la CGT otro paro general con movilización,,»De por vida». Un diputado defendió la reforma laboral y Tailhade lo acusó de negarle la indemnización a un trabajador que quedó incapacitado
POLITICA
Reforma laboral: ¿qué pasará si la oposición logra voltear el capítulo del fondo de asistencia laboral?

Con los cambios presionados por la oposición aliada y dialoguista, la discusión por la reforma laboral entró en una zona de riesgo. Si la Cámara de Diputados modifica o rechaza este jueves el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), uno de los puntos que más resistencia genera, el proyecto abrirá un escenario complejo para el oficialismo: como cámara de origen, el Senado deberá resolver si insiste con su redacción original o si acepta los cambios.
Como parte de las negociaciones, el Gobierno aceptó eliminar el artículo 44, que regulaba las licencias por enfermedad. Esa modificación ya garantiza que el proyecto vuelva al Senado, pero, como el oficialismo está dispuesto a convalidarlo, la Cámara Alta lo aprobaría sin mayores obstáculos y la reforma quedaría sancionada.
Leé también: La CGT celebró el “alto acatamiento” del paro y advirtió al Gobierno: “Esto recién empieza”
El problema es distinto con el FAL. En la Casa Rosada aseguran que no admitirán modificaciones en ese ni en ningún otro punto. Si Diputados lo rechaza o altera sustancialmente, el Senado podría insistir en su versión original. Esa dinámica demoraría el trámite y el Ejecutivo no podría cumplir con los tiempos políticos fijados para llegar a la apertura de sesiones ordinarias con la reforma laboral convertida en ley. Pero en el peor de los escenarios para el oficialismo, el proyecto podría perder estado parlamentario si se mantuvieran las diferencias entre ambas cámaras.
Qué puede pasar si el Senado no acepta los cambios
De acuerdo con el procedimiento parlamentario, si la Cámara de origen, en ese caso el Senado, rechaza las modificaciones introducidas por la revisora, el proyecto vuelve a Diputados para que insista en su postura o acepte el rechazo. La Cámara Alta solo puede debatir los artículos modificados, no reabrir el resto del texto.
El Senado puede insistir en su redacción original si reúne una mayoría calificada de dos tercios de los presentes. Si acepta los cambios de Diputados, el proyecto queda sancionado con esas modificaciones, como se prevé que suceda con la eliminación del artículo 44. Pero si persisten las diferencias, la iniciativa puede perder estado parlamentario y no volver a tratarse en el mismo año.
En el oficialismo ya habían advertido que, si en Diputados se introducen cambios adicionales a los ya acordados, el Senado no los convalidará. En Balcarce 50 sostienen que la eliminación del artículo 44 fue la concesión necesaria para garantizar la aprobación y que no están dispuestos a reabrir el resto del articulado.
Ese mensaje apunta directamente al FAL. Si el Senado rechazara los cambios de Diputados y la Cámara Baja insistiera, el ida y vuelta legislativo podría extenderse y afectar la hoja de ruta que diseñó el Ejecutivo.
Para la oposición más dura, se abriría así una puerta para que la reforma laboral se caiga, algo que no puedo lograr con los votos en el recinto ni con el paro general y la movilización en la calle.
Qué es el Fondo de Asistencia Laboral
El FAL es un sistema obligatorio que introduce la reforma laboral destinado a financiar indemnizaciones por despido. Se conformará con una contribución del 3% de las remuneraciones que sirven de base para el cálculo de los aportes patronales al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Ese aporte se integrará mensualmente junto con las contribuciones patronales.
Los fondos serán administrados por entidades habilitadas por la Comisión Nacional de Valores (CNV). La normativa aclara que esa derivación no implicará responsabilidad del Estado nacional respecto de las obligaciones del empleador. Además, no se podrán utilizar los recursos para ningún fin distinto al pago de indemnizaciones ni elegir administradoras vinculadas, lo que busca evitar que los fondos financien a la misma empresa o a compañías relacionadas.
En el Gobierno sostienen que la reglamentación fijará qué instrumentos financieros podrán utilizarse, qué riesgos estarán prohibidos y qué niveles mínimos de liquidez deberán mantenerse para asegurar que los fondos respondan ante un despido. “La idea de que se puedan invertir es que la plata no pierda valor. No van a tener carácter de riesgo”, aseguraron desde Casa Rosada.
Leé también: Dura crítica del Gobierno a la CGT por el paro: “Lo único que hacen los sindicalistas es complicarles la vida a los trabajadores”
El esquema prevé beneficios fiscales. Los FAL estarán exentos del Impuesto a las Ganancias y no tributarán IVA, salvo por las comisiones de las administradoras. La contribución del 3% se compensará con una reducción equivalente en las contribuciones patronales destinadas al SIPA.
En el oficialismo niegan que se trate de un sistema similar al de las AFJP y remarcan que los fondos no pertenecen al trabajador, no constituyen capitalización individual ni reemplazan haberes previsionales. Pero pese a esas aclaraciones, el FAL se convirtió en uno de los puntos más sensibles del debate parlamentario. Si Diputados decide modificarlo, el Senado tendrá la última palabra y el desenlace podría definir no solo el contenido, sino también la viabilidad política de toda la reforma.
reforma laboral, indemnizaciones
POLITICA2 días agoReforma laboral bomba: menos indemnización, más horas y despidos más fáciles — el cambio que puede sacudir el empleo en Argentina
POLITICA2 días agoEl Gobierno endurece las medidas de seguridad y control en la marcha prevista contra la reforma laboral en el Congreso
INTERNACIONAL3 días agoHouse Dem’s graphic chicken decapitation ‘horrified’ her college roommates: ‘Blood went everywhere’
















