POLITICA
Impronta presidencial: Javier Milei dictó más del doble de decretos que los proyectos que el oficialismo envió al Congreso

La imagen del presidente Javier Milei de espaldas al Congreso, cuando inauguró su mandato en diciembre de 2023, fue la postal que presagió el estilo combativo que caracterizará su relación actual con ambas cámaras. Dos elementos lo confirmaron: en lo que va de su gestión dictó más del doble de decretos de necesidad y urgencia (DNU) que proyectos de ley que presentó en igual período. Segundo, este año hubo casi tantos vetos como cantidad de leyes sancionadas.
En vísperas del debate en la Cámara de Diputados de la reforma de la ley que regula los DNU −para hacerla más restrictiva para el Poder Ejecutivo−, los datos fácticos explican la desesperación del oficialismo por evitar que la oposición le acote el uso de una herramienta clave para su gestión. En estos 21 meses de mandato, Milei dictó 74 DNU; en el mismo lapso presentó 33 proyectos de ley al Congreso. No solo la diferencia entre las cifras llama la atención; lo paradójico es que la mayoría de esas iniciativas está cajoneada por el propio oficialismo en las comisiones que preside.
La predilección de los libertarios por los decretos en detrimento de la sanción de leyes (aunque sean propias) es comparable con el que exhiben con los vetos. Este año el Congreso aprobó apenas once leyes; siete de ellas sufrieron el veto total del presidente. Nunca se vio en la historia democrática reciente semejante raid de vetos.
El oficialismo se victimiza con su debilidad parlamentaria −en ambas cámaras está en franca minoría− y argumenta que el atajo del DNU agiliza la gestión sin necesidad de someterse a farragosas negociaciones en el Congreso. Además, todos los gobiernos −incluso aquellos con mayorías parlamentarias− tuvieron a disposición esta herramienta e hicieron uso (y abuso) de ella, sostiene.
El argumento no deja de ser cierto, pero hay un antecedente que al menos lo pone en tela de juicio: el gobierno de Mauricio Macri y su relación con el Congreso durante los dos primeros años de gestión (2015-2017). Como Milei, el gobierno de Cambiemos asumió con una representación parlamentaria por demás exigua: 92 miembros en Diputados y apenas 16 en el Senado. No muy diferentes al que supo tener Milei antes de perder aliados en ambas cámaras el último tiempo.
Las cifras entre aquel período y el actual son contrastantes. Durante los dos primeros años de gestión de Cambiemos se aprobaron 188 leyes, dos veces y media más que las sancionadas en lo que va del mandato de Milei. En ese lapso, Macri dictó 34 DNU: Milei dictó el doble. En cuanto a vetos, Macri impartió cinco (parciales y totales), en sus cuatro años de gestión; el libertario ya vetó 10 leyes en solo dos años.
¿Cómo se explica que dos gobiernos en franca minoría parlamentaria exhiban números tan distintos? “Es la política, estúpido”, respondería, con un giro en la frase que lo hizo célebre, el expresidente norteamericano Bill Clinton. En efecto, apenas se inauguró el mandato de Cambiemos sus lugartenientes en el Congreso se abocaron a articular una base estable de legisladores aliados que le permita alcanzar la mayoría. Y lo lograron.
Con gestos y dinero fresco a los gobernadores del PJ quebraron las bancadas kirchneristas y propiciaron el surgimiento de un mosaico de votos peronistas −al que se sumó Sergio Massa y su Frente Renovador− abiertos a negociar las leyes claves; en el Senado entronizó a Miguel Pichetto, jefe del bloque peronista-kirchnerista, como principal interlocutor, lo que facilitó la tarea en la cámara más compleja.
Las diferencias están a la vista: Milei, en nombre del sacralizado equilibrio fiscal en las cuentas públicas, abjura de la política del diálogo −aunque no del “toma y daca”−, destrata a quienes le aconsejan apertura y moderación e incumple las promesas a quienes supieron acompañarlo. Una actitud cada vez más endogámica y expulsiva. Las consecuencias a la vista: insistencia de leyes y una seguidilla de decretos rechazados por la oposición.
El politólogo y profesor de la UBA Miguel De Luca advierte estas diferencias. “Todos los presidentes no peronistas desde la recuperación democrática –Ricardo Alfonsín, Fernando De la Rúa, Macri y Milei− tuvieron una situación de minoría sea en una o en ambas cámaras. La diferencia entre Milei y sus antecesores es el estilo del gobierno: la mayoría optó por entablar acuerdos más o menos estables con otras fuerzas. No así Milei, quien optó por coaliciones ad hoc”.
“Para ello –continuó− apeló a dos resortes: el veto, pasible de ser blindado con solo un tercio de ambas cámaras pero que no deja de ser un recurso reactivo que dificulta una agenda proactiva en el Congreso. Segundo, los DNU, que tienen un umbral más bajo para su aprobación que una ley y, por ello, constituyen un atajo inconstitucional”.
En el mismo sentido se expresó el politólogo Martín D’Alessandro. “Es un lugar común de los gobiernos justificarse al decir que los decretos les permiten gestionar de manera más rápida en algunas áreas, pero pierden la confianza que le aportaría el apoyo parlamentario a sus reformas –sostuvo−. La concentración del poder en un Poder Ejecutivo que abusa de los decretos y de los vetos es perjudicial para su propia credibilidad y estabilidad, porque es la evidencia de que puede convencer a muy pocos legisladores”.
DNU y proyectos cajoneados
En la proliferación de DNU de la era Milei hay de todo, como en botica. El más destacable, por su volumen e implicancias, es el DNU 70/23 de desregulación económica. Sin embargo, como en anteriores gobiernos, hay decretos que difícilmente se encuadren en la “necesidad” y “urgencia” que exige la Constitución −como aquel que elimina el descanso para los empleados públicos y el que le cambió el nombre al Centro Cultural Kirchner− y otros que debieron tratarse por ley, como la autorización a la salida y entrada de tropas y las modificaciones presupuestarias.
Sin embargo, el estilo libertario se muestra reactivo al debate legislativo; basta analizar el tendal de proyectos de ley del propio Poder Ejecutivo, algunos presentados con bombos y platillos, que no tuvieron siquiera inicio de debate en comisión, incluso en aquellas presididas por libertarios. Las cifras hablan por sí mismas: de las 33 iniciativas de la Casa Rosada, solo siete fueron sancionadas.
En el cajón del olvido yacen, por ejemplo, la tan promocionada “Ley Horajasca” del ministro más ensalzado por Milei, Federico Sturzenegger; el Régimen Penal Juvenil, cuyos dictámenes esperan desde mayo; la modificación del Código Civil para instrumentar la disolución del vínculo matrimonial en sede administrativa; el régimen de prevención y represión de delitos en espectáculos deportivos y –el más aplaudido de todos– el proyecto para “sacar los dólares del colchón”. Una iniciativa que el presidente de la Comisión de Presupuesto, José Luis Espert, no puso siquiera a consideración.
debate en la Cámara de Diputados de la reforma de la ley que regula los DNU,Laura Serra,Conforme a
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Reforma laboral: Karina Milei y Manuel Adorni planean ir al Senado para presenciar el cierre del debate

Luego de una extensa jornada legislativa en la que el Gobierno puso a prueba los acuerdos a los que llegó con los diferentes sectores políticos, Karina Milei y Manuel Adorni decidieron ir al Congreso para presenciar el cierre del debate por la reforma laboral, en la antesala de la votación del proyecto que recibiría media sanción durante la madrugada.
De acuerdo con lo que precisaron a Infobae fuentes cercanas a los protagonistas, la secretaria general de la Presidencia y el jefe de Gabinete se trasladarían hasta el Senado un poco antes de la medianoche.
De esta manera, se sumarán a otros referentes del oficialismo que se encuentran desde temprano en el lugar, como el ministro del Interior, Diego Santilli; el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
Tal como había anticipado este medio, el propio presidente Javier Milei le había ordenado a los integrantes de la mesa política libertaria instalarse en el recinto durante el tratamiento de la norma, para evitar imprevistos.

Se prevé que el arribo de los funcionarios se dé en el marco de un fuerte operativo de seguridad, debido a que en las inmediaciones del Palacio Legislativo se vienen registrando desde hace horas graves incidentes como consecuencia de los disturbios ocasionados por algunos manifestantes, que incluso arrojaron bombas molotov.
El choque entre la Policía y los agresores provocó hasta el momento que alrededor de seis uniformados terminaran heridos y al menos quince personas fueran detenidas.
Dentro del Congreso, en tanto, los senadores continuaban discutiendo la reforma laboral, la cual tuvo cerca de 28 cambios con respecto al texto original, que fueron aceptados por el Gobierno para conseguir el respaldo de los espacios aliados.
Los últimos legisladores en tomar la palabra serán la radical Silvana Schneider, la peronista Juliana Di Tullio y los libertarios Agustín Monteverde y Ezequiel Atauche.

Para este entonces se prevé que en los palcos ya estarán ubicados la secretaria general y el jefe de Gabinete, quienes supervisarán el cierre y se garantizarán de que estén los votos para la media sanción.
El único integrante de la mesa política que no estará en el Senado será el asesor presidencia, Santiago Caputo, quien se quedó en la Casa Rosada para continuar trabajando desde allí.
Ya por la madrugada, hablarán los jefes de los bloques, entres ellos del Frente PRO, Martín Goerling Lara; de Convicción Federal, Fernando Salino; de la Unión Cívica Radical (UCR), Eduardo Vischi; del Justicialismo, José Mayans, y -finalmente-, de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich.
Las autoridades nacionales confían en que el proyecto será aprobado en general, mientras que durante el tratamiento en particular de los capítulos, se realizarán las modificaciones previamente acordadas con los aliados.
Los gobernadores, empresas, bancos y los gremios fueron los principales beneficiados con los retoques que se hicieron en los últimos días, aunque en algunos casos se matizaron varios puntos de la medida original.

Entre otros puntos, el oficialismo aceptó eliminar el artículo que proponía reducir del 30% al 27% las alícuotas del Impuesto a las Ganancias para sociedades y que afectaba las cajas provinciales.
Asimismo, se confirmó la bancarización y se descartó el uso de billeteras virtuales para el pago de salarios, mientras que la derogación de los estatutos y regímenes especiales entrará en vigencia 180 días después de la sanción de la ley.
En tanto, el aporte solidario a los sindicatos se mantendrá durante dos años, aunque con un tope del 2% (actualmente, algunos gremios perciben hasta el 4 por ciento).
Además, no avanzó el artículo que proponía reducir las cargas patronales para las obras sociales: se mantendrá en 6% y no bajará al 5%, como establecía el proyecto original.
Se incorpora la palabra “especialización” a los programas, cursos o seminarios cuyo otorgamiento o pago debe documentarse contra recibo y se exige que el pago de gastos de sepelio de familiares a cargo del trabajador esté debidamente documentado mediante comprobante.
Antes de ingresar al Senado, Bullrich, se mostró confiada de cara a la sesión, afirmó que el proyecto “ha tenido una participación de todos aquellos que son reformistas, que quieren que el país avance” y aseguró que el oficialismo espera una votación favorable.
Mesa Política
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Reforma laboral: en medio de presiones y negociaciones, el oficialismo se encamina a aprobar el proyecto en general

Sin contratiempos a la vista, aunque con un texto sometido a los vaivenes y tironeos de presiones políticas, económicas y sectoriales, el oficialismo libertario se encamina a conseguir la aprobación de la reforma laboral en el Senado como corolario de un extenso debate en el que casi no hubo lugar para los grises, que dividió al recinto de la Cámara alta entre los que apoyan las modificaciones al marco normativo impulsado por el gobierno de Javier Milei y el kirchnerismo, que las rechaza.
Según pudo saber , la votación en general se espera para después de la medianoche; y la aprobación definitiva, con los cambios que se le introducirán al proyecto en el recinto, para bien avanzada la madrugada.
Esto es así por la estrategia adoptada por el bloque Justicialista que, ante la inminencia de una nueva derrota legislativa a manos de un oficialismo en minoría, adoptó como último recurso extender lo máximo posible el debate, anotándose 19 de los 21 senadores kirchneristas en la lista de oradores.
El texto que finalmente saldrá del Senado en revisión con destino a la Cámara de Diputados es, todavía, un albur. Lo único concreto es que se respetará la eliminación del artículo que reducía el Impuesto a las Ganancias del 35% al 31%, reclamada por los gobernadores provinciales y que terminó por darle a la jefa de los senadores oficialistas, Patricia Bullrich (Capital), los votos que necesitaba para darle luz verde a la reforma laboral en el Senado.
Mientras tanto, el frenesí de las negociaciones siguió durante toda la jornada. Mientras se agotaba la lista de 43 senadores que participaron del debate en general, en el despacho de la jefa del bloque oficialista del Senado se seguían discutiendo modificaciones con funcionarios del Poder Ejecutivo, como el ministro del Interior, Diego Santilli, como protagonistas.
Incluso los cambios anunciados por Bullrich en la tarde del martes como resultado de las extensas negociaciones que mantuvo durante las últimas tres semanas con los representantes de la oposición dialoguista, fueron puestos en duda durante la jornada.
Así, por ejemplo, a media tarde corrió fuerte el rumor, al extremo que llevó a enojar a algunos aliados, de que se daría marcha atrás de manera definitiva con la eliminación de los aportes obligatorios que algunos gremios le cobran de manera compulsiva a los trabajadores.
También hubo fuerte presión a favor de que las billeteras virtuales puedan ser usadas para el pago de los salarios, tal como establecía la versión original del proyecto enviado por el Gobierno al Congreso y que tiene en el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, a su principal impulsor.
Uno de los “nuevos” cambios que se incorporarían al proyecto en el recinto sería la aprobación del convenio firmado entre la Nación y la Ciudad de Buenos Aires para el traspaso del fuero laboral al ámbito porteño. La idea que manejaba Bullrich es incluir la ratificación parlamentaria del acuerdo como un artículo más de la reforma laboral.
La medida es resistida por los magistrados, que se niegan a perder su condición de jueces nacionales y promete convertirse en polémica.
Fuentes legislativas alertaban que no puede tratarse el tema, ya que el proyecto de ley de ratificación del acuerdo que envió el Gobierno al Senado ingresó como un expediente aparte que, además, no se encuentra habilitado para su tratamiento en sesiones extraordinarias.
Gustavo Ybarra,Conforme a
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Milei sigue la sesión por la reforma laboral desde la Quinta de Olivos y envió a funcionarios clave al Senado para asegurar los votos

Javier Milei seguirá desde la quinta de Olivos la sesión del Senado en la que el oficialismo busca darle media sanción a la reforma laboral. El presidente no tiene agenda prevista afuera de la residencia presidencial y mantendrá contacto con los integrantes de la mesa política que se trasladarán al Senado.
Se trata del ministro del Interior, Diego Santilli, del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y del subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem, que trabajan en conjunto con la jefa de bloque de La Libertad Avanza en la Cámara Alta, Patricia Bullrich. En Nación mantienen la postura de que cuentan con el respaldo de 44 senadores para la sesión de hoy.
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Son los funcionarios que encabezaron las negociaciones con los senadores aliados, opositores, gobernadores y sindicatos, que terminaron con más de 28 modificaciones dentro del proyecto final. Se confirmaron también las presencias del jefe de gabinete, Manuel Adorni, y de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, en el Congreso.
En la Casa Rosada evitan anticipar movimientos y sostienen que cualquier decisión dependerá del clima en el recinto y de cómo evolucione la votación en particular. En distintos sectores de Balcarce 50 sostienen además que no está previsto que el asesor Santiago Caputo se involucre en las negociaciones.
El Gobierno monitorea también los avances de la movilización que convocó la Confederación General del Trabajo (CGT) y advierte que no espera tensiones con el operativo antipiquete del Ministerio de Seguridad. “No tenemos indicios de que vaya a haber caos”, agregan.
El Ejecutivo eliminó ayer del proyecto el artículo que contemplaba cambios en el Impuesto a las Ganancias para sociedades -el principal reclamo de los gobernadores por su impacto en la coparticipación- y aceptó una serie de modificaciones en el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), en los aportes sindicales y en el esquema de financiamiento de las obras sociales.
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Bullrich fue la encargada de anunciar los cambios y de coordinar el poroteo con la UCR, el PRO y otros bloques provinciales. La Casa Rosada definió además extender un día las sesiones extraordinarias para llegar con los tiempos del tratamiento de la reforma laboral en la Cámara de Diputados.
En Balcarce 50 buscan que el texto que se apruebe en el Senado sea convalidado luego por Diputados sin modificaciones, para evitar que el proyecto deba volver a la cámara de origen y se dilaten los tiempos. Ponen la mira también sobre la votación de la Ley Penal Juvenil y del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur de este jueves.
Javier Milei, reforma laboral
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