POLITICA
Murió el intendente de un pueblo de Córdoba al estrellarse con su avioneta en un campo de San Luis

Jorge Grazziano, el intendente de la localidad cordobesa de Reducción, murió este martes luego de que la avioneta que piloteaba se estrellara en un campo de San Luis.
El trágico hecho ocurrió después del mediodía a la altura del kilómetro 674 de la Autopista de las Serranías Puntanas. Las circunstancias del accidente son investigadas por la Justicia Federal y por el momento, no trascendieron detalles.
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Según informaron medios locales, la aeronave -matrícula LV-X917- pertenecía a la víctima, quien fue el único ocupante al momento del fatal suceso.
La zona en donde se estrelló la avioneta está ubicada en un campo de la zona oeste de la Estancia Santa Romana. Allí, acudió personal de Defensa Civil, Bomberos Voluntarios de Villa Mercedes y efectivos policiales, que trabajaron en las primeras pericias.
Noticia que está siendo actualizada.-
Córdoba, San luis, intendente, Avioneta
POLITICA
Reforma laboral: el oficialismo quiere sesionar antes del 13 de febrero y los aliados miran a Luis Caputo

Con un nuevo llamado a sesiones extraordinarias a punto de asomarse -se inicia mañana, hasta fines del corriente mes-, el Gobierno libertario sostiene como sea la idea de sesionar antes del 13 de febrero -11 o 12- para aprobar la reforma laboral en el Senado y girarla a Diputados. El final de este sendero se consumará tras una primera dilación, en diciembre pasado -donde se obtuvo un dictamen de mayoría-, y una reunión clave entre dialoguistas y la jefa oficialista en la Cámara alta, Patricia Bullrich, con varias solicitudes de modificaciones en manos del Ministerio de Economía, es decir, Luis Caputo.
Mientras se aguarda la cumbre entre la ex ministra de Seguridad y los potenciales aliados -no siempre acompañan-, la Casa Rosada busca pulir su estrategia política de cara a semanas trascendentales en el Palacio Legislativo. Lo que está en juego, por fuera del articulado en sí, es la posibilidad de un aterrizaje triunfal de Javier Milei el 1 de marzo próximo, cuando el primer mandatario inaugure el período ordinario de sesiones.
Lo que también quedará demostrado, con el destino final, es si de verdad influyó el leve viraje -sin tocar las “bases” y, sobre todo, las feroces formas- de la estrategia política de Balcarce 50 en relación con el Congreso, luego de tediosos meses -entre 2024 y 2025- en ambas Cámaras, con una oposición que casi toma el control absoluto de la agenda, si de votos se hablase. En especial, en la alta, donde haber ganado tiempo ante oleadas kirchneristas fue algo nunca reconocido por el Ejecutivo. Por un puñado de aventureros poco profesionales que miraron hacia otros objetivos, muchos más cayeron en la volteada. Más que injusto.
Tras varias semanas de una repetida y gastada calesita de “novedades” sobre la reforma laboral, los puntos aún no congeniados entre oficialismo y dialoguistas ya son trillados. En el Senado, La Libertad Avanza tiene más que claro que acordar con gobernadores con terminales en legisladores cerraría la luz verde del proyecto. Con algunos, ya lo hicieron. No obstante, no puede apostar sólo a ello y debe pegotear a revoltosos silvestres provinciales que no responden a una gestión local. El diablo suele acercarse a éstos, que aprovechan el minuto de gloria y se convierten en máquinas de exigir, a veces, barbaridades.

El panorama descripto siempre presenta inconvenientes a la hora de mover piezas en el tablero político. Por un lado, el Gobierno quiso “cerrar” algunos asuntos en diciembre último. Fueron convites discretos. Esto se comprobará en los próximos días y se sabrá hasta dónde “aflojaron” los eventuales ayudantes. Las especulaciones empiezan a picar cerca y nadie quiere, como es lógico, abrir la boca.
Con el foco en mandatarios provinciales, la resistencia principal apunta a la inevitable caída en la coparticipación. Los distritos olvidan recordar que quien más perderá, en este sentido, será la Nación. También es cierto que, al tener los resortes del Estado, dicho hueco sería cubierto de manera ágil. No es lo mismo en el caso del interior. Ya no se trata sólo de pagar sueldos. Por caso, la obra pública ingresó en una fase delicada.
Un ingeniero top, con emprendimientos de todo tipo realizados en al menos un tercio del país, lo definió de esta manera a Infobae el año pasado y reiteró idéntico comentario días atrás: “Si no se hace algo ya se repetirá una pandemia, pero en rutas”. Se habla de reclamos concretos a Bullrich y un ruego a Caputo para reactivar un área dañada y de difícil resolución. Pretender solucionar todo en dos años, a esta altura, es más que primitivo, aunque hay prioridades a repensar.
En caso de destrabar la coparticipación, que implicaría revisar beneficios sobre Ganancias a grandes empresas -dialoguistas prefieren otra clasificación y no dejar al resto afuera-, los aliados quieren plazos más precisos en la potestad laxa que el artículo 212 del dictamen le otorga al Ministerio de Economía para reglamentar, una vez sancionada la ley, varios sistemas incluidos en el proyecto, como el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI, que fue observado) y otras jugadas tributarias. Según confiaron a este medio desde dos despachos, “eso ya se sacó”.
Las situaciones puntuales del mundo laboral parecen encontrarse en segundo o tercer plano. El kirchnerismo casi no reapareció en la Cámara alta, lo cual llamó demasiado la atención. En comparación a debates de los últimos 15-20 años, los movimientos cristinistas fueron mínimos y en modo tortuga. Por eso la atención está puesta en cómo negociará Balcarce 50 y hasta dónde cederá. Si se frenara el texto, sería un “strike dos”, con perfume a tres y “out”. Desde las 15 del martes próximo, en la oficina central de la bancada radical del Senado -comanda el correntino Eduardo Vischi-, habrá novedades. Llega la hora de mostrar las cartas.
POLITICA
Acampes, linchamientos y un incidente diplomático: furor por los shows de BTS, la banda más grande del K-Pop

Considere este comienzo de nota un servicio: si usted, pensaba viajar a Buenos Aires desde alguna provincia o un país limítrofe el fin de semana del 23 al 25 de octubre de este año, le informamos que no va a conseguir pasaje aéreo, ni en micro de larga distancia y que tampoco hay ya, a esta altura, alojamiento disponible. No, no se cambió la fecha ni la sede del Mundial de fútbol. BTS, la banda de K-Pop, tocará en Argentina los días 23 y 24 de octubre. Y la expectativa es colosal.
Tampoco va a conseguir para el día 21 y 22 y no sólo porque hay gente que antes del recital quiere disfrutar de la ciudad. Eso sucede por otra causa: el primer anuncio fue que el show inaugural sería el 22 de octubre pero unos días después se corrió la fecha. Eso generó quejas de miles de fans que ya habían sacado sus pasajes.
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Las entradas todavía no fueron puestas a la venta. Se espera una demanda muy superior a la oferta. Enormemente superior. Cientos de miles de fans quedarán sin su ticket. Tal vez más de un millón. Habrá escenas de dolor, desbordes y desesperación.
Tampoco se sabe aún en qué estadio tendrán lugar los recitales. Por las redes sociales corrieron rumores y hasta datos falsos. Alguien dijo que hasta último momento no se va anunciar el estadio sede para evitar que el público acampe con tanta antelación. Muchos de los que van a instalarse con carpas, bolsas de dormir, termos y mantas es posible que no logren conseguir entradas en la lotería de la venta virtual. Los que sí lo hagan pasarán meses a la intemperie en las inmediaciones del estadio.
Muchos suponen que finalmente el elegido será River Plate por la sofisticación del escenario que ya se sabe será circular, con orientación 360° y que de él saldrán en diagonal cuatro largas pasarelas para que los cantantes penetren, se sumerjan en el público.
Será la primera vez que BTS se presente en Argentina. El único antecedente fue la presencia de Jin cantando un tema con Coldplay en la seguidilla de shows de la banda de Chris Martin en River Plate.
“Soy influencer. Me van a regalar una entrada para BTS” dijo en una de sus transmisiones Spreen. Fue más que una afirmación, una especie de desafío a la Army, como se conoce al conjunto de seguidores de BTS. La Army es el fandom más grande del mundo, acaso el más intenso también: el nombre parece bien puesto porque se trata de un verdadero ejército de fans. En otra transmisión Spreen, provocador, dijo: “Yo si tengo la posibilidad de reclamar mi entrada gratuita para ir a ver BTS, voy a reclamarla. Porque yo disfruto de la vida y de las oportunidades”. Los seguidores de la banda vivieron los dichos de Spreen como un desafío y como una burla a sus esfuerzos por conseguir entradas. Y hasta a sus temores por la posibilidad de quedarse afuera. Primero en el chat de su transmisión, luego en comentarios de las redes sociales, Spreen recibió las quejas y el desprecio de los miembros de la Army.
Es una discusión de larga data que se repite cada vez que llega un artista internacional: los fans del artista se quejan de que las productoras regalan entradas de protocolo a los influencers y dejan afuera a gente que verdaderamente ama a esa cantante o ese grupo y que los sigue fielmente desde hace años. El influencer debe haber pensado que su mayor momento de exposición y polémica ya había pasado, que había tenido lugar cuando a fines de 2004 jugó un minuto para Deportivo Riestra en un partido de la Liga Profesional de Fútbol. Se equivocó. En los días posteriores siguió haciendo referencias a su posibilidad de no pasar por la incertidumbre de conseguir o no lugar en los shows argentinos de BTS y hasta exageró con que “seguro también voy a conseguir gratis para todo mi equipo de seguridad”.
Unos días después, mientras el influencer estaba haciendo compras en un negocio del Barrio Chino de Buenos Aires, una pequeña multitud de fans del septeto coreano se acumuló a la salida del local. Cuando Spreen salió, su equipo de seguridad no pudo evitar que se le tiraran encima y en medio de reproches lo atacaran. Empujones, arañazos, cachetadas, tirones de pelo, alguna patada, varias piñas. Los guardaespaldas lograron meter a Spreen en la combi antes de que fuera linchado. La Army había mostrado su enojo. Y su poder de convocatoria y de fuego.
En México la expectativa es similar a la de Argentina. Con una enorme diferencia: las entradas ya fueron vendidas. La banda se presentará el 7,9 y 10 de mayo en la Ciudad de México.

En pocas horas se agotaron las casi 140.000 entradas. No importó el valor. Sólo el 6% de los que hicieron la fila virtual pudieron obtener su ticket. Hubo casi 2.300.000 personas tratando de conseguir su entrada. Eso generó una gran desazón y enormes enojos.
La venta de los conciertos en el país centroamericano desató quejas, denuncias serias, decepciones y un conato de incidente diplomático. O al menos de diálogo intergubernamental cuyo único tema fue BTS y sus conciertos mexicanos. La presidenta mexicana, Claudia Scheinbaum, en una reciente conferencia de prensa se mostró preocupada por la situación y dijo que tomó cartas en el asunto. Y lo de cartas en este caso debe tomarse literalmente. Envió una misiva oficial al primer ministro de Corea del Sur -su par- pidiéndole que intervenga y convenciera a BTS de poner más fechas en México.
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Scheinbaum declaró que todavía no había recibido una contestación pero que esperaba una respuesta positiva. Los que conocen la hoja de ruta de la banda creen que es muy difícil que puedan agregar más conciertos en su tour; el traslado de los equipos, la sucesión de fechas y el complejo montaje del escenario dificultan la logística. Entre ciudad y ciudad a lo largo de la gira los conciertos están espaciados, al menos, por una semana. En México les quedaría libre el día 8 de mayo para agregar pero en ningún lado se presentarán cuatro noches consecutivas. Esto demuestra que en el mejor de los casos se podría sumar tan solo una fecha.

Otra consecuencia del escándalo mexicano fue que el gobierno azteca puso bajo la lupa a las organizaciones que venden virtualmente entradas para los grandes shows. Y endureció los requisitos y la normativa para las siguientes ocasiones, instó a la transparencia obligando a mostrar sectores del campo y en cuanto crece la ocupación según el ritmo de venta. El cambio más rotundo fue la regulación de la cantidad de dinero que pueden cobrar a los clientes como costo del servicio de venta.
Es necesario aclarar que el de BTS y la expectativa por sus nuevos conciertos no es sólo un fenómeno que ocurre en Latinoamérica. Ocurrió y ocurrirá en cada ciudad norteamericana, sudamericana, europea y asiática en la que se presente el septeto.
¿Por qué semejante furor? ¿A qué se debe la expectativa desmesurada, desbordada?
La banda es la nave insignia del K-Pop, género que arrasa en el mundo. Hace unas pocas semanas anunciaron una gira mundial de 79 fechas. Es su vuelta a los escenarios después de cuatro años de parate forzoso debido a que sus miembros tuvieron que realizar el servicio militar obligatorio coreano de 18 meses, del que casi ningún joven de esa nacionalidad es eximido.
El puntapié inicial será en Goyang, Corea del Sur el 9 de abril. Se desplazarán por el mundo a lo largo de siete meses; luego descansarán unas semanas y en 2027 girarán por Oriente y Oceanía. Se espera que sea la gira más taquillera del año. Billboard calculó que recaudarán más de 1.000 millones de dólares entre la venta de entradas, álbumes, merchandising, licencias e ingresos por streaming. Hasta el momento en cada lugar que se pusieron entradas a la venta, se agotaron en unas pocas horas.
El 20 de marzo sale su nuevo disco, el quinto, que ya todos descuentan que llegará al número 1 de los charts en tiempo récord.
La BTSmania amenaza con ser una ola sin precedentes gracias al impulso de las redes sociales, al FOMO (el miedo a perderse algo), la viralización instantánea que permiten las redes y el interés que genera el K-Pop (un ejemplo: la película Las Guerreras K-Pop estrenada a mediados del año pasado se ha convertido en la más vista globalmente de la historia de Netflix).
RM, Jin, Juga, J-Hope, Jimin,V y Jung Kook son sus integrantes. BTS es una sigla de Bangtan Sonyeondan. La traducción sería algo así como Boy Scouts (o chicos) a Prueba de Balas. Su estilo empezó más emparentado con el hip hop y luego incorporaron múltiples elementos y mixturas que los instaló en el pop y los convirtió en un fenómeno global. Debutaron en 2013. Recién con su segundo disco, en 2016, lograron vender un millón de copias en Corea. Faltaba todavía un tiempo para el salto internacional que dieron recién en 2018. Lograron un récord que sólo ostentaban los Beatles. Fueron el primer grupo desde los de Liverpool en tener cuatro discos en la cima de los charts en menos de dos años. También colocaron cinco de sus canciones como número 1 en Estados Unidos.
El comienzo fue como el de tantos otros. Tanteos, la búsqueda de repetir una fórmula que había funcionado, un buen casting, estrategia de redes. Pero eso no garantiza nada. Es la repetición de una receta. Algo que no suele funcionar. Después vino la explosión producida por circunstancias coyunturales por supuesto pero también -y no en menor medida- por el talento y el carisma de sus integrantes y las buenas canciones.
BTS fue la punta de lanza para que el K-Pop se metiera en todo el mundo, para que se convirtiera en un género muy frecuentado. Y para imponerlo. Muchos sostienen que es la boy band más influyente de la historia. Esas consideraciones, su fortaleza comercial y su impacto cultural parece que sólo se van a acrecentar con la locura que provocará el nuevo disco y la gira mundial. Es posible que se esté gestando un fenómeno como nunca se ha visto antes (la incógnita es cómo reaccionarán los que finalmente no pueden acceder a los shows).
Unos años atrás, además de reconocerlos como una de los artistas más influyentes de la actualidad, la revista Time llevó a BTS a su tapa y nombró a sus integrantes como Príncipes del Mundo.
Está claro que esa denominación perdió vigencia, no alcanza, se quedó corta. Esta gira mundial 2026 convertirá a BTS y a sus siete integrantes en los Reyes del Mundo.
BTS, K-pop, Jin, Música
POLITICA
La batalla por el PJ Bonaerense: el dilema de Kicillof, la jugada de Máximo Kirchner y las diferencias en el MDF

Axel Kicillof puede terminar siendo el próximo presidente del PJ Bonaerense, tal como lo propuso Máximo Kirchner el último jueves por la noche, durante una reunión con dirigentes cercanos. En el entorno más próximo del Gobernador nadie lo niega tajantemente, como lo hacían un puñado de meses atrás, cuando eran los intendentes kicillofistas los que pedían que fuera el mandatario el que se hiciera cargo del partido.
En el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) conviven diferentes posturas sobre lo que debería hacer Kicillof. Es así desde hace tiempo, solo que ahora el líder de La Cámpora salió a desplegar su estrategia en el tablero político y ejerció presión para que el Gobernador tome su posta. Lo que no había hecho nunca desde que el mandatario asumió la conducción de la provincia en el 2019. “La política es dinámica”, dicen en el cristinismo para justificar la propuesta de Kirchner.
En el peronismo se estila, históricamente, que los intendentes y los gobernadores sean los presidentes de los partidos de las localidades que gobiernan. Ricardo Quintela gobierna La Rioja y también el PJ riojano. Lo mismo sucede con Sergio Ziliotto en La Pampa o Gildo Insfrán en Formosa. En Avellaneda lo preside Jorge Ferraresi y en La Matanza Fernando Espinoza. Es una regla con pocas excepciones.
Hubo dos casos puntuales que rompieron esa dinámica: Catamarca y Tucumán. Dos provincias donde gobiernan peronistas que decidieron ser aliados estratégicos de Javier Milei, pero que mantienen ordenada la fuerza política en sus distritos gracias a acuerdos con socios históricos. En Catamarca gobierna Raúl Jalil, pero preside el PJ Lucía Corpacci, cercana a Cristina Kirchner. En Tucumán manda Osvaldo Jaldo y el partido lo conduce Juan Manzur, un enemigo íntimo de su ex compañero de fórmula.

En Buenos Aires la situación fue distinta. La relación entre Kicillof y Kirchner se empezó a deteriorar vertiginosamente a partir del 2021, hasta el punto de no hablarse y evitarse todo lo posible. No hubo un acuerdo interno para que uno gobernara la provincia y otro el PJ. Por eso, este nuevo escenario es un encuentro de contradicciones con el pasado.
“Si Axel acepta ser, la sensación que va a quedar es que terminó haciendo lo que Cristina quería”, reflexionó un intendente que está en el ala dura del MDF, y que espera con ansias, que Kicillof dé muestras más contundentes de que quiere ser jefe, candidato a presidente y terminar, de una vez por todas, la interna con el camporismo. Hay muchos intendentes que le reclaman decisiones más terminantes. Un golpe seco y corto a la realidad actual. El Gobernador tiene otro estilo y otras formas de gestionar el poder. Cada uno con su librito.
Esa es solo una posición interna del kicillofismo. Hay otros dirigentes que, desde hace tiempo, creen que Kicillof debe ser el presidente del PJ Bonarense. Incluso, desde antes de que comience a discutirse la sucesión de Kirchner en el sillón principal del partido. Kicillof nunca quiso ser él mismo el nombre propio que lo suceda. No quería meterse en el barro de la disputa peronista por el control del partido. Tal es así que siempre fueron sus delegados de la primera línea los que negociaron las condiciones del proceso electoral.
El argumento central para que el Gobernador no asuma en el partido es que no quede encerrado en la lógica bonaerense, teniendo en cuenta su decisión de edificar una candidatura presidencial. “Axel tiene que dedicarse a federalizar su construcción política. Su camino es nacional”, fue el argumento que compartieron algunos de los principales dirigentes de su entorno con intendentes que forman parte del MDF. Estrategias, movidas de ajedrez y rencores personales. Todo se mezcla en la licuadora del poder.
Kicillof tiene un dilema por delante. Debe definir si cambia su postura inicial de no ser presidente del PJ, sostiene a Verónica Magario como la principal candidata de su espacio y se dispone a ir a una elección interna, si el cristinismo no avala sus condiciones; o si acepta la propuesta de Máximo Kirchner, asume el poder del partido y trata, por esa vía, de cerrar la interna partidaria.
El problema, en todo caso, es cómo comunica su cambio de postura para que no sea interpretada como una derrota pequeña en la interna de la interna peronista. Un paso hacia atrás en una puja de intereses permanente que el peronismo bonaerense tiene, sin pausa, desde que comenzó el último mandato de Kicillof. Ceder no siempre es una derrota, pero se debe encontrar la forma de expresarla correctamente para que esa no sea la interpretación.
Por estas horas, en el círculo más chico del Gobernador nadie descarta la posibilidad de que termine siendo el presidente del partido. “Quien presida el PJ tiene que apoyar abierta y explícitamente a Axel y las políticas públicas de su gestión. Quien asegura eso es alguien del MDF. Después se discute el nombre”, explicó a Infobae uno de los ministros de su máxima confianza.
Otro funcionario de relación estrecha con el Gobernador se mostró en la misma sintonía. “Conceptualmente el PJ se tiene que ordenar con el gobierno provincial, más allá de los nombres”, sostuvo ante la consulta de este medio. La línea es similar en el primer anillo kicillofista. Como suele suceder. Siempre hay un orden claro en los mensajes que expresan el camino de Kicillof.

Máximo Kirchner jugó una carta importante al pregonar la asunción del Gobernador al PJ Bonaerense. Acepta su ascendencia como principal candidato de la fuerza política para la elección presidencial pero, al mismo tiempo, lo obliga a cambiar su postura inicial para evitar la confrontación interna en el partido y cerrar un nuevo capítulo de la pelea a cielo abierto. En paralelo, y si acepta, Kicillof lograría que sea alguien del MDF el que conduzca el partido y que el partido esté alineado a su gestión completamente. Nadie gana ni pierde definitivamente. Esa es la verdad de la milanesa, como suele decir la ex presidenta de la Nación.
En el cristinismo advierten que Kicillof se enteró de la intención de Kirchner antes de que saliera en los medios. De esa forma, buscan desarticular la queja del kicillofismo sobre que la propuesta nunca llegó por vías formales a La Plata. “La idea de que Magario sea presidenta del PJ no la transmitieron vía fax. Hace tiempo que nos hablamos por los medios”, ironizaron cerca del líder camporista. Rispidices de una familia disfuncional y la aceptación ímplicita de que los canales de diálogo no son fluidos.
“Si Axel acepta presidir el PJ, clausuramos la interna partidaria y empezamos a cicatrizar algunas heridas. Sería sano que eso suceda. Así después abrimos el juego para discutir qué quiere el peronismo como proyecto nacional”, aseguró un dirigente importante de La Cámpora. Esa es la propuesta que le dejaron sobre la mesa al mandatario provincial.
Kicillof y Kirchner juegan, en forma constante, una partida de poder sobre el tablero bonaerense. Como punto de acuerdo el cristinismo solo acepta que sea el Gobernador el presidente del partido. Magario no es prenda de unidad. Si Kicillof sostiene a su compañera de fórmula y el sector de los Kirchner no acepta esa postura, no quedará otro camino que no sea el de ir a una interna partidaria en marzo. Todo puede pasar.
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