POLITICA
Natalio Botana: “En el plano verbal estamos viviendo un momento autoritario que me parece preocupante”

“Estamos viviendo una tormenta reaccionaria: no sabemos si es reformista o solo destructiva”, así describe Natalio Botana al actual gobierno de Javier Milei. “Una cosa es reformar el Estado teniendo la visión de que es necesario tener un Estado en forma que provea bienes públicos y otra cosa es reformar el Estado porque lo consideran maligno”, agrega Botana, profesor emérito de la Universidad Torcuato Di Tella.
Se trata de uno de los intelectuales públicos más importantes de la Argentina. Historiador, politólogo y académico, desde hace sesenta años Botana se dedica a estudiar y a escribir sobre liberalismo en la Argentina. Es autor de obras clásicas de la historiografía argentina como La libertad política y su historia, El orden conservador y La experiencia democrática, entre tantas otras. Ahora, acaba de publicar la edición definitiva de La tradición republicana (Edhasa), una referencia ineludible para cualquier historiador que quiera escudriñar las figuras de Domingo Faustino Sarmiento y Juan Bautista Alberdi.
Le preocupa profundamente la violencia verbal y sus posibles escaladas, los discursos de odio e intolerancia generados desde las esferas gubernamentales. Lo dice sin eufemismos: “En el plano verbal estamos viviendo un momento autoritario que me parece preocupante”.
Para Botana, vivimos en “la era de la humillación”. Y la gran tradición liberal que comenzó en el siglo XVIII se construye sobre el principio de la tolerancia. “El principio de la tolerancia significa que no hay humillación; significa que hay diálogo, significa que hay transparencia, significa que hay cordialidad cívica”, concluye.
-Además de historiador y politólogo, has ejercido el periodismo y naciste en una familia de periodistas. Tu tío Natalio Botana fue el fundador del diario Crítica. Hay un recuerdo tuyo muy particular del año 42, el año en que entrás por primera vez a una redacción. ¿Podrías reconstruirlo?
-Sí, puedo reconstruirlo fácilmente. La vieja redacción de Crítica o de eran redacciones de estrépito: el ruido de las máquinas de escribir, el humo, se fumaba mucho y, sobre todo, había una interacción humana permanente. No había ninguna mediación de imagen. Ese aroma a tinta que impregnaba todo era inconfundible.
-Como conferencista has recorrido el país, no solo las grandes ciudades, sino los pequeños pueblos. Y en todos había un diario, un periódico. Esa imagen describe muy bien la Argentina sarmientina porque recordemos que los grandes liberales del siglo XIX que construyeron la Argentina eran, también, periodistas.
-¡Y qué periodistas! Sobre todo, Sarmiento, que fue un periodista paradigmático. Pero la primera parte de tu pregunta es muy interesante porque este país lo integraron el ferrocarril y los diarios, ¿no? Y ese es un recuerdo muy bello. El diario era un medio de comunicación y, sobre todo, de ilustración. Por eso me duele profundamente este ataque injusto, maligno, preñado de odio que se ha dirigido contra los periodistas desde las más altas esferas del gobierno.
«Estamos viviendo una etapa de violencia verbal; lo que yo llamo la tormenta reaccionaria. Y esa violencia verbal está marcada por la barbarie de la palabra»
-Es paradójico, ¿no? Es un discurso que invoca la palabra libertad y lo hace con iracundia y con enojo. Es un discurso que se presume liberal y que al mismo tiempo se muestra muy intolerante con las diferencias. “No odiamos lo suficiente a los periodistas”. ¿Qué te genera esta frase?
-En tiempos de la revolución francesa hay una famosa frase de una mujer: “Ah, la libertad, cuántas cosas se han hecho en tu nombre, ¿no?» Tiene que ver con el período jacobino de la revolución francesa y que en nombre de la libertad se cortaron cabezas. Bueno, no se están cortando cabezas hoy en la Argentina, pero estamos viviendo una etapa de violencia verbal; lo que yo llamo “la tormenta reaccionaria”. Y esa violencia verbal está marcada por la barbarie de la palabra. Me ha satisfecho bastante haber escuchado a León XIV hablar de la guerra de las palabras. Esto significa que esta violencia verbal, esta tormenta reaccionaria, no solo está en la Argentina, está en el mundo occidental. No me imagino que en China haya una tormenta reaccionaria porque es un sistema totalitario. Pero desde Estados Unidos hasta Buenos Aires estamos padeciendo esta tormenta reaccionaria, la violencia de la palabra es común hoy en el presidente de los Estados Unidos y en el presidente de la Argentina.
-La libertad de prensa es la madre de todas las libertades. Uno podría pensar que las relaciones entre los gobiernos y la prensa siempre han sido tirantes y la prensa siempre ha tenido un destino de asedio, de acoso. ¿Ahora es peor? ¿O es parecido a otras épocas?
-Varía según los países. Asombra, por ejemplo, que haya una violencia de tal estrépito en los Estados Unidos. Trump no es el primer presidente de los Estados Unidos que lleva a cabo una presunta restauración conservadora. Pero ha habido otros casos, como el de Reagan, por ejemplo, que respetó la libertad de prensa. De modo tal que en este momento estamos viviendo la radicalización de una tradición. ¿Por qué digo esto? Porque si volvemos un poquito atrás en la Argentina, durante el kirchnerismo, sufrimos este problema de la prensa, este tipo de acosos. Y no hablemos de lo que fue la Argentina de mi juventud o en tiempos del terror, donde prácticamente la libertad de prensa estaba anulada. El peronismo se creó en primer lugar controlando la prensa. Hay una tradición negativa que los demócratas tenemos que prestarle mucha atención. Porque es como un río subterráneo, a veces se aplaca, pero vuelve a la superficie. Y es lo que estamos viviendo en este momento. Me parece interesante y dramático a la vez comprobar una suerte de administración del odio que viene desde los sectores gubernamentales. Acá hay un fenómeno que sí es profundamente novedoso, que es la combinación de esta mutación científico-tecnológica que estamos viviendo en el país y en el mundo -las redes sociales, la inteligencia artificial- con visiones muy reaccionarias y muy antiguas de la política. En este momento hay una sincronía entre el progreso científico-tecnológico y la declinación política y moral. Este fenómeno no se está dando solamente en la Argentina. Es mundial: se está dando en Estados Unidos y en Europa Occidental con una resurrección de los grupos de extrema derecha. Y también desde luego está ocurriendo en la Argentina. «¿Estamos ante una reacción destructiva o estamos ante una reacción reformista? Yo creo que en este momento están predominando estas nociones destructivas de que el Estado como tal es maligno»
-Vamos a hablar de la tormenta reaccionaria. ¿Cómo la describís?
-Aquí tenemos un nuevo liberalismo, que yo no lo llamo liberalismo sino libertarismo y que dice que lo único que importa es la acción espontánea del individuo en el mercado. Evidentemente hay un principio de razón ahí. Solamente a través de los mercados se va creando riqueza. Pero no podemos olvidar que, para tener una buena democracia y para tener una buena república, es fundamental necesitamos un Estado en forma: un Estado que sea reformado, pero que sea capaz de proveer bienes públicos. Y eso en este momento hoy en la Argentina está seriamente en cuestión. Tenemos un presidente que habla pestes del Estado. Dice que es un topo que quiere destruir el Estado. Ahora, si quiere destruir el Estado, ¿a qué tipo de sociedad vamos a llegar? Porque evidentemente no se concibe la tradición republicana y la tradición liberal sin un Estado en forma que contenga y que sea como el marco para la realización de la libertad. En la tradición republicana, ¿cuál era la obsesión de un Sarmiento? Instaurar la República, sí. Instaurar la libertad, sí. Pero fundamentalmente instaurar un Estado. Y eso en este momento está en discusión. Creo que es una discusión en alguna medida válida porque el populismo kirchnerista de los últimos 20 años destruyó el Estado en nombre del Estado. Fue una caricatura de lo que debería ser un Estado. La educación pública, la salud pública, el hospital público, que fue una de las creaciones más notables que tuvo la tradición liberal reformista, a la vuelta del siglo XIX y del siglo XX, todo eso está en cuestión. Entonces, uno se pregunta, ¿se está achicando el Estado? Es positivo. El Estado en la Argentina estaba lleno de privilegios de la peor calaña. Ahora, estoy de acuerdo si se reforma el Estado para instaurar bienes públicos de calidad. Pero no estoy de acuerdo si se reforma el Estado para eliminarlo. La tormenta reaccionaria de los Estados Unidos se hace en nombre de un proteccionismo conservador que está poniendo en jaque a los mercados internacionales. En la Argentina se hace en nombre de un libertarismo derogatorio. Ahora, ¿hasta dónde van a derogar? Porque una cosa es reformar el Estado teniendo la visión de que es necesario tener un Estado en forma que provea bienes públicos y otra cosa es reformar el Estado porque lo consideran maligno. Entonces, ¿estamos ante una reacción destructiva o estamos ante una reacción reformista? Yo creo que en este momento están predominando estas nociones destructivas de que el Estado como tal es maligno.
-En La experiencia democrática afirmás que “no hay libertad sin república y no hay república sin Estado”. Si tenemos un déficit republicano y además hay una ola antiestatista, ¿podemos decir que las libertades podrían correr riesgos?
-Sí, un gran filósofo italiano, Benedetto Croce, a principios del último siglo distinguía entre el liberalismo político y el liberismo, como decía él, que era la libertad de los mercados. Ahora, lo que trato de describir es que muchas veces la libertad de los mercados no coincide con el liberalismo político, coincide con regímenes autoritarios. El ejemplo más cercano que tenemos es el de Chile durante la dictadura de Pinochet. No hubo libertad política, no hubo libertad cultural, hubo persecución. Y a su vez, la libertad de los mercados funcionó y floreció. Algo parecido, pero en un esquema más de economía mixta, ocurre en China, donde evidentemente hay libertad económica para invertir, para vender y para comprar, pero que en un esquema de un Estado autoritario de partido único. Entonces, el arte de la libertad es el arte de radicar la libertad en diferentes esferas. La esfera económica es una ellas. Entonces, eso hay que verlo con mucho cuidado, porque las experiencias históricas en ese sentido son muy negativas. «El problema que yo planteo desde el punto de vista histórico es si este autoritarismo gubernamental, si esta barbaridad de la palabra, va a descender a los actos fácticos, a los actos físicos. Eso no lo sé»
-Milei ha podido sortear diferentes obstáculos y ha logrado una gobernabilidad inesperada y una estabilización inesperada. ¿Crees que hay deslizamientos autoritarios?
-Sí. ¿Cómo no va a haber deslizamientos autoritarios cuando se está insultando de la peor manera a los homosexuales, se está insultando de la peor manera al periodismo, se está insultando de la peor manera a quienes no piensan como las autoridades gubernamentales? Evidentemente, en el plano verbal estamos viviendo un momento autoritario. El problema que yo planteo desde el punto de vista histórico es si este autoritarismo gubernamental, si esta barbaridad de la palabra va a descender a los actos fácticos, a los actos físicos. Eso no lo sé. Lo única enseñanza que podemos tener de experiencias históricas, por ejemplo, el momento previo a la Guerra Civil Española, ya por los años 30 del último siglo, es desalentador porque los odios en una sociedad comienzan por la palabra. Con el agravante de esos odios antes podían ser mediados por una prensa responsable. Pero ahora los odios corren libremente porque se ha producido la mutación civilizatoria: hay una red infinita, y repito la palabra de redes sociales, que transmiten esos odios desde usinas preparadas a tal efecto. Entonces, mi preocupación en este momento es esa. ¿Hasta qué punto estos odios van a impregnar la realidad y llevarnos a enfrentamientos físicos muy desgraciados y muy terribles que hemos tenido en periodos anteriores?
-Vos te referís a esta época como la “era de la humillación”.
-La humillación comienza por la palabra. La humillación comienza en un nivel de pareja, en la familia, la humillación puede comenzar en el tratamiento de padres e hijos. Y la humillación, de nuevo, comienza y se desarrolla en la esfera política. Entonces, claro, la gran tradición liberal que comenzó en el siglo XVIII se construye sobre el principio de la tolerancia. El principio de la tolerancia significa que no hay humillación; significa que hay diálogo, significa que hay transparencia, significa que hay cordialidad cívica. Por todo eso yo creo que hay un riesgo muy grande que se vaya perdiendo, sobre todo cuando se impulsan polarizaciones de la política que van hacia los extremos. Lo que está pasando en el mundo y en la Argentina es que se quiere pulverizar el centro político, que es el único que, en mi opinión, ofrece equilibrio en una república en forma. Me preocupa enormemente que haya una desafección política en la sociedad y que esa sociedad se encoja de hombros, de vuelta en la espalda a la política y se ocupe exclusivamente de sus actividades privadas. Eso en la tradición liberal es muy grande porque hay corrientes que dicen que eso es bueno y hay corrientes entre las cuales yo me inscribo que dicen que no, que eso es preocupante. El repliegue en lo privado es necesario, moderadamente, pero se convierte en algo peligroso si no hay realmente una conexión virtuosa con lo público.
«Ha estallado el viejo sistema de partidos. Y al igual que Perón en 1946 se está construyendo un partido del Estado»
-¿Cómo describirías el liderazgo de Milei?
-Este es un outsider. Y esto me parece muy importante destacarlo. Este hombre ha ascendido al poder sobre la base de la crisis de los partidos políticos. Entonces, como digo en uno de los capítulos de La experiencia democrática, en esta mutación científico-tecnológica hay un problema de mediación entre el ciudadano, la ciudadana y el Estado. Antes, en los otros períodos de la sociedad industrial, estaban los partidos políticos, se los llamaban “partidos de masa”. Ahora, si uno vuelve cuatro años atrás, ¿quién era Milei? Bueno, un joven interesante que se presentó a unas elecciones de diputado nacional y sacó unos votos para tener dos representantes, él y alguien más en la Cámara de Diputados. Ha estallado el viejo sistema de partidos. Y al igual que Perón en 1946 se está construyendo un partido del Estado.
-En la Argentina de Milei hay, todavía, un enorme desconcierto, una gran perplejidad de la oposición.
-Bueno, esto es clave porque sin el desconcierto y la perplejidad de la oposición Milei no hubiese existido. ¿En qué medida la Argentina es capaz de reconstruir una oposición responsable con contenido republicano y en defensa de las libertades tal cual las entiendo? Ese es un interrogante muy grande. Yo creo que no hay que bajar la cabeza, hay que poner manos a la obra, pero la oposición, sobre todo en el espacio no peronista del país, tiene que volver a recuperar el espíritu asociativo y entender que las buenas repúblicas funcionan sobre la base de coaliciones bien hechas. Y para eso es muy sencillo: hay que tomarse un barco, cruzar el río y ver la experiencia que tenemos muy cerca nuestro que es la República Oriental del Uruguay que funciona sobre la base de coaliciones estables.
POLITICA
El Gobierno ultima los detalles de la estrategia para blindar la reforma laboral ante la posible judicialización

Con la media sanción en Senado de la Nación de la reforma laboral, el Gobierno ultima los detalles de la estretegia que desplegará para blindar la norma que obsesiona al presidente Javier Milei ante los potenciales embates judiciales que descartan que ocurrirán. Según confirmó a Infobae una fuente inobjetable involucrada en el diseño de la misma, vaticinan que el caso terminará de definirse en la instancia de la Corte Suprema.
De conquistarse la aprobación completa durante las sesiones extraordinarias y la posterior promulgación por parte del Poder Ejecutivo, en Casa Rosada anticipan que se abrirá una instacia de presentaciones judiciales que, detectan, nacerán de la propia Justicia y de los gremios.
Para hacer frente al accionar judicial, un equipo de legales diseña desde hace meses la estrategia definitiva, que mantienen bajo llave, que utilizarán. En la tarea coordinan la Secretaria de Legal y Técnica, que lidera María Ibarzabal; la Procuración del Tesoro Nacional (PTN), que lleva al frente a Santiago Castro Videla; y el Ministerio de Justicia, en cabeza del secretario, Sebastián Amerio. Todos del riñón del asesor presidencial, Santiago Caputo.
“Estamos trabajando en prevenir la judicialización que sabemos que va a ocurrir. Descontamos que termina en la Corte, afortunadamente solo hay un laboralista”, precisó una voz con acceso al despacho presidencial en alusión al ministro del Máximo Tribunal, el constitucionalista Horacio Rosatti.

Con el antecedente del amparo judicial presentado por los gremios al capítulo laboral de la Ley de Bases, en el oficialismo descuentan que los puntos que mayor conflicto despertarán en el sindicalismo son la prelación de convenios de empresas, item que establece que los acuerdos de empresa de una provincia prevalecerá por sobre uno del ámbito nacional; la limitación de la ultraactividad en los convenios colectivos de trabajo; la redefinición del cálculo de indemnizaciones; entre otras cuestiones.
Asimismo, detectan que el propio Poder Judicial cuestionará la determinación de Nación de transferir la Justicia del Trabajo desde el ámbito nacional a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A través del Decreto 95/2026, el Gobierno le otorgó la potestad al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, para firmar acuerdos de traspaso. El conflicto reside en la disputa por el ejercicio del poder real sobre los tribunales laborales y se originó con la reforma constitucional de 1994, cuando la Ciudad de Buenos Aires adquirió el estatus de autonomía y la facultad de organizar su propio Poder Judicial.
Hasta entonces, el funcionamiento de la Justicia del Trabajo estuvo bajo control Nacional, con jueces y cámaras de apelaciones designados por el Estado, algo que la Corte Suprema sostuvo que debería ser una determinación temporaria. “No corresponde que la justifica intervenga porque está en la Constitución, los fallos de la Corte avalan esto y es el deber ser de un sistema federal”, argumentó una fuente judicial al tanto.

En los últimos años, tras la aprobación en la Legislatura porteña de las leyes que reorganiza la justicia laboral local y que fija un nuevo Código Procesal para el fuero del Trabajo, la Ciudad avanzó con la creación de una Cámara de Apelaciones del Trabajo integrada por seis magistrados y diez juzgados de primera instancia.
En el ecosistema violeta denunciaron que la justicia laboral “ha sido cooptada”, y aseguran que se dedicó a “atentar” contra las pymes. “Estamos a favor de los derechos laborales, pero en contra que 5 jueces digan que la ley no les gusta y apliquen la suya propia”, arremetió un voz calificada.
Pese a que en la previa de la sesión del Senado, la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional (AMFJN) solicitó una audiencia con la jefa de bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich; la vicepresidenta Victoria Villarruel; y representantes de otros bloques, el oficialismo avanzó con su tratamiento en la sesión y obtuvo media sanción a la espera de su aprobación definitiva en Diputados hacia finales de febrero.
En paralelo, en la administración libertaria reafirman la vigencia de la proyecto de “Modernización”, mientras trabajan en los últimos retoques de la hermética estratégia judicial. “Es obvio que van a tratar de pararla, pero no deberían tener éxito. Intentarán discutir todo, con justicia laboral a medida, pero van a perder», sentenció ante Infobae uno de los involucrados.
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POLITICA
Euforia en Olivos por la semana legislativa, la reforma que anunciará Milei y la inquietante frase de Macri

WhatsApp. Apenas se despertó el miércoles, el Presidente ya estaba tranquilo. A las 8 de la mañana, le respondió un mensaje a un dirigente agrario inquieto con el destino de la reforma en el Senado: “Muy tranquilo. Sale”, le escribió. Más de quince horas después, la calma pasó a euforia: a la una y media de la madrugada, desde la Quinta de Olivos, celebraba mirando por televisión y mandando WhatsApps a Patricia Bullrich que a esa hora veía sonar las notificaciones de Milei mientras leía en voz alta los artículos que pasarían a la votación en particular.
Fue el estreno de una organización más ordenada en la cumbre del poder: Karina, Adorni y Santilli desde el balcón, Santiago Caputo moviéndose en sintonía, sincrónicos todos en los objetivos que les tocaba cumplir a cada uno en las negociaciones para lograr los 42 votos de la media sanción. Una foto nueva, sobre todo después del caótico y fallido funcionamiento legislativo que tuvieron hasta la crisis del año pasado y la revitalización después del triunfo electoral. Si esta paz llegó para quedarse, es futurismo. Lo cierto es que envalentonados con los logros, ahora, aceleran.
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Ayer mismo, Karina y Bullrich organizaron los objetivos para las próximas dos semanas que quedan de sesiones extraordinarias: convertir en ley la baja de la edad de imputabilidad, terminar de aprobar el acuerdo Mercosur-Unión Europea, designar embajador a Fernando Iglesias ante Bélgica y la UE y, sobre todo lograr un objetivo que tuvieron que dilatar en la sesión de esta semana: la modificación de la norma que protege los glaciares para habilitar las megainversiones mineras que se anunciaron para provincias como Salta, Mendoza y San Juan, pero en donde no se moverá un dólar hasta que no se reglamente un cambio en la ley.
Estaba planificado que se discutiera en la sesión de esta semana pero Bullrich alertó que así como hay provincias que lo promueven, hay otras que repelen el cambio. Es tocar una fibra extremadamente delicada del impacto ambiental. Los que lo escribieron aseguran que es un cambio menor que no pone en juego el cuidado de los glaciares. Los que lo combaten desconfían muchísimo.
Para el Gobierno, Glaciares es una necesidad tan imperiosa que lo priorizarán por encima de la ley penal juvenil si tienen que elegir una de las batallas para dar en estas dos semanas de extraordinarias que quedan. A pesar de que un debate que interpela mucho más socialmente y en el que los votantes libertarios tienen mayor interés, la Rosada necesita esta modificación a la norma de los Glaciares no sólo por presión de los gobernadores de las provincias mineras sino sobre todo por la presión de Economía donde la quietud del dólar camina en paralelo con otros síntomas menos agradables como la dilación en la llegada de inversiones. 
Si uno repasa en detalle los anuncios del sector minero, es de una escala estrambótica: solo por dar un ejemplo, hay solicitud de ingreso al RIGI, por ejemplo, para un proyecto de 15 mil millones de dólares en San Juan que tiene a las principales operadoras del mundo, la australiana BHP y la canadiense Lundin Mining. Chile tiene el mayor yacimiento de cobre del planeta. Si se concretara todo lo anunciado para Argentina, es como aspirar a otro Vaca Muerta aunque con delicadas preguntas sobre el impacto ambiental. Hay un apuro desde el Gobierno por llegar por lo menos con la media sanción a la PDAC que es la convención mundial más importante del mundo de exploración y minería que se hace en Toronto, Canadá desde el 1 de marzo.
¿Qué dirá el Presidente?
Ese día, es mucho más relevante para Javier Milei por otras razones. Desde ahora y con esta atmósfera triunfalista, ya empezó a pensar junto a Santiago Caputo el discurso de la apertura de sesiones ordinarias del Congreso. Será el tercero y penúltimo de esta gestión. El año pasado estuvo todo envuelto en el acecho de la causa Libra, el expediente judicial que sigue abierto con destino incierto sobre la operación de una criptoestafa con una moneda que promovió el propio Milei. Esta vez, con seguridad repetirá el esquema de repasar los objetivos que considera logrados (inflación, apertura económica, ajuste del gasto público, baja de la edad de imputabilidad, reforma laboral). Usará el triunfo de octubre pasado y el oxígeno de las leyes aprobadas en Extraordinarias y apuntará los dos años que quedan proponiendo una reforma electoral mucho más contundente que las que intentó hasta ahora para aplicarse a partir de 2027.
Es un vector que promueve su asesor y en el que hasta ahora lograron la suspensión de las PASO, por ejemplo, pero no su eliminación. Ese objetivo estará entre los planteos del Presidente junto con cambios en la ley de Financiamiento Político para emparentarla con la norteamericana (con criterios muy distintos sobre origen, montos y justificación de donantes). El Gobierno sueña que la Boleta Única se replique en todas las provincias (aunque eso no sale por ley nacional).
No hablará por supuesto de reelección, pero por debajo es la vertical más presente en la organización de toda la política. Ni hablar adentro del Gobierno donde los clipazos hechos por Lucas Palatnik para modernizar en redes la comunicación de Bullrich, hizo ruido en el despacho de Karina Milei. Nadie espera que la senadora opaque sus ambiciones y el rol de Vice que esperan asignarle en el círculo chico de la Rosada, no necesariamente es el del gusto de la exministra que ya se hizo a la idea de que mejor le quedaría la jefatura de Gobierno donde la hermana presidencial tiene decidido postular a Adorni.
Sobre ese distrito, es interesante prestar atención a los movimientos políticos que están sucediendo después del desembarco operativo de Daniel “el Tano” Angelici -radical, empresario del juego y operador judicial- en la mesa política de Jorge Macri. Además de designar muchos funcionarios, hubo un movimiento muy trascendente en el área más suspicaz de la gestión porteña: la secretaría de desarrollo urbano donde se deciden habilitaciones y autorizaciones a obras y edificios de inversiones multimillonarias en una ciudad tan atractiva como Buenos Aires. Sin mayores explicaciones públicas e intentando un perfil muy bajo, Karina Burijson, de extrema confianza de Jorge Macri desde Vicente López deja ese área y pasa a Corporación Sur y entra Agustina Olivero Majdalani, hija de Silvia, ex número dos de la SIDE y muy cercana a Angelici. Fue un pase con intentos de bajo perfil y tiempismo particular: se anunció hace un mes pero recién se plasmó hoy en el Boletín Oficial. Es el tema principal de conversación de los más acaudalados desarrolladores inmobiliarios de la Ciudad.
El otro terreno político en disputa para las internas que se vienen podría surgir con Santilli, otro expatriado del PRO con proyectos personales que faltan eternidades para saber cómo funcionarán cuando llegue la lejana hora de las definiciones. En ese territorio Sebastián Pareja recibe órdenes de Karina para mantenerlo perimetrado.
En su primer discurso, que dio de espaldas al Congreso el 1 de marzo de 2024, tuvo un capítulo interesante que quedó en el olvido por la transparencia sindical. Ajustarlos a tribunales electorales, lograr que no tengan reelección indefinida, transparentar sus gastos y la riqueza de los popes sindicales. Todo aquello quedó en el olvido cuando los propios libertarios fueron dejando solos al PRO y a la UCR en estos proyectos a partir de distintos acuerdos políticos con los sindicalistas. Esa plasticidad con los principales líderes gremiales se vio también esta semana.
El resultado de la aprobación en general de la “modernización laboral”, una votación que contiene cambios muy relevantes en algunos derechos que tenían los trabajadores, tuvo sobre todo un trabajo quirúrgico sobre la CGT, a la que le entregaron casi todas las batallas que venía dando Federico Sturzenegger, empezando por el bautizado “peaje sindical” que es nada menos que “el aporte solidario”, otro nombre poco preciso para la cuota obligatoria que se le descuenta a los trabajadores que pertenecen a algunos gremios.
Ese monto que el ministro buscaba volver voluntario, seguirá siendo retenido por las empresas y transferido a los gremios con un tope del 2%. Es apenas un ejemplo de muchos. Increíblemente Sturzenegger hizo silencio sobre estas concesiones pero celebró los cambios en las licencias por salud que restringen el monto del sueldo: “Si te lastimaste jugando al fútbol, tu empresa no tiene nada que ver”, escribió al día siguiente.
La billetera de Sur Finanzas
Hubo otra batalla perdida por el ministro en la media sanción y tuvo del otro lado nada menos que a Bullrich que fue quien convenció al Presidente de que habilitar las billeteras electrónicas para el pago de salarios era, cuanto menos, riesgoso.
La senadora tuvo reuniones ásperas con los jugadores más importantes de ese mercado, con el presidente del BCRA y hasta con Milei sosteniendo que en el larguísimo listado de billeteras virtuales habilitadas por el Central no están solo las más usadas y solventes como Mercado Pago sino que aparecen una enorme cantidad de sociedades vinculadas al mundo cripto y hasta Sur Finanzas está registrada.
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O sea, esta financiera, de Ariel Vallejos, que es el centro de una enorme investigación por lavado de dinero vinculado al fútbol y, por lo que se está empezando a descubrir, también a la política, podría haber vehiculizado el pago de salarios si se aprobaba tal cual estaba planteada.
Es curioso porque fue el propio Gobierno el que encabezó la alternativa de incluir a las billeteras en el proyecto. Tan así que reapareció Mauricio Macri en redes reclamando que no veía “modernización” en un proyecto que sostenía a los bancos como únicos pagadores. El proyecto busca ser sancionado esta semana en Diputados y el Gobierno no quiere que se abra la puerta a discusiones. Ritondo está pidiendo cambios. Nadie parece muy preocupado.
Javier Milei, Mauricio Macri
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Tras avanzar con la reforma laboral, el Gobierno ya planifica la reforma electoral

Con los triunfos legislativos de la última semana, el gobierno de Javier Milei, busca seguir la racha y acelerar el tratamiento de la ley de glaciares, el financiamiento universitario y una reforma electoral.
Por ello, el oficialismo quiere conseguir la aprobación de la nueva ley de glaciares en el Senado, antes de que terminen las sesiones extraordinarias y apura el envío de un proyecto de fortalecimiento universitario.
El Gobierno adelantó que no aceptará cambios en la reforma laboral: “La ley es esta”
Además, desde el bloque de La Libertad Avanza (LLA), adelantaron que con el inicio formal de las sesiones en marzo, planea enviar al Congreso un proyecto de reforma electoral, similar al que estaba incluido en la primigenia Ley Ómnibus, que finalmente debió dejarse de lado en las negociaciones políticas.
En Casa Rosada, ya negocian a contrarreloj, para que la reforma laboral sea aprobada en Diputados, tan rápido como pasó por el Senado. De hecho, adelantaron que no aceptarán modificaciones en el texto, para que el trámite sea exprés.
Baja de la edad de imputabilidad: Cúneo Libarona prometió reinserción para menores
Del mismo, modo el oficialismo en el Senado, encabezado por Patricia Bullrich, busca acelerar la aprobación del nuevo Régimen Penal Juvenil, tal y como llegó desde la Cámara baja, para evitar las discusiones con el peronismo.
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