POLITICA
Signos de agotamiento del método libertario

El manual político de Javier Milei tuvo desde el principio una sola página. Bajar la inflación, en un país desquiciado por la suba de precios, le daría un dominio irrefutable de sus rivales, a los que podría dominar sin negociar. Las encuestas le dieron la razón. Un sistema político roto se amoldó al humor social y se dividió entre conversos libertarios, colaboradores sumisos y enemigos impotentes.
Fue lindo mientras duró.
Ante la primera tormenta seria que amenaza el proceso de desinflación, Milei enfrenta el peligro en la soledad a la que lo condena el método que eligió para ejercer el poder. El arrojo que hasta hace unos meses parecía abrirle todas las puertas ahora lo induce a derrotas y contratiempos impensados. La “casta” que se apichonaba ante su empuje se atreve a desafiarlo. Los mercados, a los que creía haber enamorado, lo castigan con dosis ingratas de desconfianza.
La última semana, pródiga en traspiés, avivó en el propio seno del Gobierno la discusión sobre si es necesario un replanteo en los métodos. El fracaso en el Senado que cerró el camino a la Corte para Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, la polémica por el discurso presidencial sobre Malvinas y el fallido viaje relámpago a Palm Beach para buscar una foto con Donald Trump comparten como rasgo común la improvisación, la falta de planeamiento estratégico y la sobreestimación de las capacidades propias. Nada que no se hubiera visto en el caso $LIBRA, en la proclama antiliberal de Davos y en la forma en que se comunicó el acuerdo en ciernes con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Milei terminó 2024 con la promesa de que “a partir de ahora solo vienen buenas noticias” y abrió 2025 con un mensaje en redes en el que auguraba “tiempos felices para la Argentina” porque “lo peor ya pasó”. La perspectiva de una guerra comercial, que se materializó esta semana, enturbió el clima casi desde el mismo momento en que se vislumbró que Trump volvía a la Casa Blanca dispuesto a sacudir el mundo.
Bajo amenaza, el gobierno libertario se mostró decidido a sostener el “ancla política” que significa el dólar planchado y la inflación a la baja. Resiste a fuerza de cepo y de reservas lo que llama “una cruzada devaluadora”, a la espera de que el acuerdo con el FMI devuelva el sosiego. Le toca hacerlo con su minoría parlamentaria, sin aliados permanentes y en el umbral de una sucesión de elecciones planteados como de vida o muerte.
Al menos así las entiende Milei. “Es al revés de lo que muchos dicen: no es que quiera acomodar la economía para ganar, sino que cree que no será posible ordenar definitivamente las variables si primero no muestra fortaleza en las urnas”, traduce un funcionario que entra casi a diario a la Casa Rosada.
La ansiedad financiera llevó a Milei a tirarse el piletazo de viajar a Estados Unidos en busca de una reunión informal con Trump. El episodio completo es un retrato de época. El canciller Gerardo Werthein tenía el martes una cita de alta relevancia en Washington con el secretario de Comercio, Howard Lutnick, en la antesala del anuncio de la nueva política arancelaria de Trump. Y se vio también con el secretario de Estado, Marco Rubio. El objetivo no confesado de esa misión era conseguirle a Milei una bilateral en la Casa Blanca con el presidente de los Estados Unidos. Un gesto con el que se pretendía acelerar el acuerdo con el FMI en las condiciones que necesita el Gobierno y aliviar la presión de los mercados.
A Milei le llegó una oferta alternativa. No había disponibilidad para el Salón Oval, pero podía intentar un encuentro informal si iba a Mar-a-Lago, el club privado-residencia de Trump en Palm Beach donde el jueves (como ocurre casi todas las semanas) se celebraba una gala de recaudación de fondos. El presidente de los Estados Unidos tenía previsto pasar a última hora, antes de irse a dormir.
Solo faltaba encontrar una justificación oficial para la aventura que requería un vuelo de 9 horas por tramo a cargo del maldito Estado. Quiso el destino que el evento en la mansión de Trump consistiera en buscar dinero para una iniciativa en la que está asociada Natalia Denegri, la presentadora argentina radicada en Florida, de excelentes contactos en círculos conservadores de la comunidad latina.
Se trata del proyecto Make America Clean Again (MACA), que promueve acciones de limpieza en ciudades afectadas por desastres climáticos y otras desgracias. Además de Denegri, lo motorizan el pastor de origen salvadoreño Glenn Parada y la organización We Found the Blue, cuya misión es conseguir donaciones para departamentos de policía y para la recolección de basura en condados con necesidades.
Una rápida gestión alumbró de improviso el premio “León de la LIbertad”, que en su primera entrega recayó sobre Milei. Hecho a medida.
El “Ball Room” de Mar-a-Lago era un festival de magnates con aspiraciones sociales, oportunistas a la pesca de contactos para hacer negocios y hasta portadores ocultos de mensajes diplomáticos para Trump. Milei se zambulló en ese ambiente como una celebridad.
Lo que ocurrió después entra en una nebulosa sin explicaciones. Milei recibió un poliedro de acrílico de manos del militar retirado John Rourke y el pastor Parada. Dio un discurso en el que prometió adaptarse a lo que pida Trump en términos comerciales y volvió a su mesa a esperar la cita prometida con el presidente. Pero pasaban las horas y el anfitrión no llegaba. Los miembros de la comitiva argentina –Milei, su hermana Karina, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el canciller Werthein- se fueron en medio de escenas de fastidio con los organizadores. Se enteraron de que Trump se había demorado en una escala anterior por la pinchadura de una rueda del helicóptero presidencial. Y entendieron que la reunión (o sea, la foto) no ocurriría.
Parada expresó su molestia: “Cien por cien estaba planeado –dijo el viernes el hombre que le dio el premio a Milei-. Terminando el evento vi que el Presidente se había ido al hotel. El responsable de llevárselo no estuvo bien. Lo vemos mal. Estaba todo planeado para que se vieran”.
Según su relato, Trump llegó cerca de la medianoche. Otro de los anfitriones lo presentó desde el estrado, pero se armó un tumulto en la puerta y el presidente optó por no entrar al salón y retirarse a sus aposentos. “Si Milei hubiera estado se habrían reunido”, insistió Parada. ¿Realidad o una excusa por haber ofrecido algo que no estaba en sus manos?
El fracaso estaba consumado. Milei se tuvo que conformar con publicar un compilado de fotos en la que los asistentes le pedían selfies. “Como un rockstar”, tuiteó Luis Caputo, testigo de la fiesta en plena turbulencia financiera.
Esas fotos desataron olas inesperadas en países lejanos, como Rumania. Periodistas de ese país descubrieron que entre los fans que posaban con Milei estaba el millonario lobbista rumano Dragos Sprinceana, de aceitados vínculos con el trumpismo. Sospecharon que era un emisario del primer ministro socialdemócrata, Marcel Ciolacu, que el viernes confesó que era cierto. Le había pedido que fuera a Mar-a-Lago a abrir un canal con Trump. El presidente de Estados Unidos apoya en Rumania a un candidato de ultraderecha que fue excluido del proceso electoral por la Justicia. No se sabe el destino de la gestión, pero al menos Ciolacu no tuvo que salir de Bucarest. “Los métodos tradicionales de la diplomacia no alcanzan”, declaró, tras jurar que el enviado no gastó dinero público.
Milei volvió al país con el trozo de acrílico más caro de la historia (solo mover el avión presidencial hasta Palm Beach cuesta al menos 500.000 dólares, según cálculos del mercado aeronáutico). La foto que no pudo ser avivó una pregunta incómoda: ¿tan enrevesada está la negociación con el FMI que el Presidente tiene que volar de urgencia a Estados Unidos a rogarle ayuda a Trump? Y a punto seguido: ¿y cómo hay que entender que el encuentro no haya ocurrido?
La experiencia en Palm Beach expuso aún más la sobreactuación de Milei cuando quiso instalar la idea de que la Argentina había recibido un trato de favor en la masiva imposición de aranceles que anunció el miércoles. Friends will be friends, tuiteó, con un video del clásico de Queen. El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, reforzó el mensaje: “Los aranceles más bajos que impuso EEUU para esta nueva etapa son para Argentina. Gracias Milei”. El 10% adicional que Trump les puso a los productos argentinos es el mismo porcentaje que tendrán los brasileños, los colombianos y los chilenos, cuyos gobiernos representan a la izquierda regional.
El racional de Trump con la Argentina y sus vecinos no parece haber sido la amistad, sino la intención de no arrojar a América Latina a los brazos de China. También dio señales de la preocupación por el rol del gigante asiático el enviado especial de Trump para la región, Mauricio Claver-Carone, cuando dijo que Milei debe abandonar el swap de monedas con China si quiere que salga adelante el acuerdo con el FMI. Sonó a una amenaza exagerada –acaso motivada por el encono del funcionario con parte del staff mileísta– pero provocó escozor en el Ministerio de Economía.
El mal paso internacional se combinó con la derrota en el Senado por los pliegos de Lijo y García-Mansilla. Casi un año de gestiones erráticas, empujones y amenazas terminó con una votación abrumadora contra los dos candidatos. Los senadores kirchneristas y radicales vencieron el miedo de pinchar el sueño de Lijo gracias al decreto que emitió Milei al filo del receso legislativo. Les dio la excusa perfecta para votar contra los pliegos sin descalificar al postulante, de cuya idoneidad profesional y moral solo hablaron cuatro de los legisladores durante el debate.
“Este proceso empezó como un cachetazo”, dijo Eduardo Vischi, el jefe de bloque de la UCR, que intentó hasta el último minuto evitarle la derrota al Gobierno. Sufrió el destino que Milei tiene reservado para los que vienen a ofrecerle el corazón. Al final votó en contra de los dos pliegos. Mauricio Macri había condenado a Lijo y a García-Mansilla cuando ordenó a los suyos dar quórum.
Resignado, el Gobierno solo atinó a “repudiar” el resultado en el Senado y acusar a Macri de votar con el kirchnerismo. Este último es un tabú que empieza a romperse a partir del empeño que ponen los libertarios en destratar a quienes ofrecen ayuda.
Macri deja de lado cada vez más la diplomacia para referirse a Milei y los suyos, a quienes acusa abiertamente de estar afectando la economía por su forma de comportarse. Se puso el hombro la campaña del Pro para las elecciones del 18 de mayo, que concibe como un test de supervivencia para el partido amarillo.
El Gobierno respondió al convite con la lógica de riesgo que es su marca registrada. Al postular al portavoz presidencial Manuel Adorni, Milei nacionaliza una disputa distrital y se expone a un mini plebiscito personal. Espera tener listo el acuerdo con el FMI y superado el bache económico antes de la votación. ¿Lo conseguirá? Y si la respuesta fuera no, ¿cuánto ruido puede sumar al barullo económico que el ensayo salga mal?
Otra vez el nudo de la política y la economía. Milei y Caputo se desviven porque el riesgo país salga de la zona roja (este viernes se acercó por primera vez en seis meses a los 1000 puntos básicos) y por frenar la pérdida de reservas. La escalada proteccionista a nivel global trastoca los planes de un gobierno que pregona liberalismo, pero mantiene como “seguro político” un régimen cambiario intervencionista y una política monetaria distorsionada.
Milei, con números de aprobación social todavía altos, se enfrenta al dilema de seguir por el camino que lo llevó al éxito o cambiar de receta para un mundo en transformación. Él, que tanto celebró el triunfo de Trump, descubre el incordio de las plegarias atendidas.
La tempestad que desató la nueva política arancelaria de Estados Unidos golpea con especial fuerza a países con fragilidades estructurales, como la Argentina. Milei todavía espera una mano del “amigo” del Norte, a quien le dedicó elogios como ningún otro líder internacional.
Hasta ahora la política de Friends will be friends no trajo los éxitos esperados. Pero -presión para Werthein, canciller en capilla- el Gobierno no se resigna e insiste con acordar cuanto antes una bilateral en la Casa Blanca. La vigencia del gran Freddy Mercury está fuera de discusión: Show must go on.
POLITICA
Reforma laboral: ¿qué pasará si la oposición logra voltear el capítulo del fondo de asistencia laboral?

Con los cambios presionados por la oposición aliada y dialoguista, la discusión por la reforma laboral entró en una zona de riesgo. Si la Cámara de Diputados modifica o rechaza este jueves el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), uno de los puntos que más resistencia genera, el proyecto abrirá un escenario complejo para el oficialismo: como cámara de origen, el Senado deberá resolver si insiste con su redacción original o si acepta los cambios.
Como parte de las negociaciones, el Gobierno aceptó eliminar el artículo 44, que regulaba las licencias por enfermedad. Esa modificación ya garantiza que el proyecto vuelva al Senado, pero, como el oficialismo está dispuesto a convalidarlo, la Cámara Alta lo aprobaría sin mayores obstáculos y la reforma quedaría sancionada.
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El problema es distinto con el FAL. En la Casa Rosada aseguran que no admitirán modificaciones en ese ni en ningún otro punto. Si Diputados lo rechaza o altera sustancialmente, el Senado podría insistir en su versión original. Esa dinámica demoraría el trámite y el Ejecutivo no podría cumplir con los tiempos políticos fijados para llegar a la apertura de sesiones ordinarias con la reforma laboral convertida en ley. Pero en el peor de los escenarios para el oficialismo, el proyecto podría perder estado parlamentario si se mantuvieran las diferencias entre ambas cámaras.
Qué puede pasar si el Senado no acepta los cambios
De acuerdo con el procedimiento parlamentario, si la Cámara de origen, en ese caso el Senado, rechaza las modificaciones introducidas por la revisora, el proyecto vuelve a Diputados para que insista en su postura o acepte el rechazo. La Cámara Alta solo puede debatir los artículos modificados, no reabrir el resto del texto.
El Senado puede insistir en su redacción original si reúne una mayoría calificada de dos tercios de los presentes. Si acepta los cambios de Diputados, el proyecto queda sancionado con esas modificaciones, como se prevé que suceda con la eliminación del artículo 44. Pero si persisten las diferencias, la iniciativa puede perder estado parlamentario y no volver a tratarse en el mismo año.
En el oficialismo ya habían advertido que, si en Diputados se introducen cambios adicionales a los ya acordados, el Senado no los convalidará. En Balcarce 50 sostienen que la eliminación del artículo 44 fue la concesión necesaria para garantizar la aprobación y que no están dispuestos a reabrir el resto del articulado.
Ese mensaje apunta directamente al FAL. Si el Senado rechazara los cambios de Diputados y la Cámara Baja insistiera, el ida y vuelta legislativo podría extenderse y afectar la hoja de ruta que diseñó el Ejecutivo.
Para la oposición más dura, se abriría así una puerta para que la reforma laboral se caiga, algo que no puedo lograr con los votos en el recinto ni con el paro general y la movilización en la calle.
Qué es el Fondo de Asistencia Laboral
El FAL es un sistema obligatorio que introduce la reforma laboral destinado a financiar indemnizaciones por despido. Se conformará con una contribución del 3% de las remuneraciones que sirven de base para el cálculo de los aportes patronales al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Ese aporte se integrará mensualmente junto con las contribuciones patronales.
Los fondos serán administrados por entidades habilitadas por la Comisión Nacional de Valores (CNV). La normativa aclara que esa derivación no implicará responsabilidad del Estado nacional respecto de las obligaciones del empleador. Además, no se podrán utilizar los recursos para ningún fin distinto al pago de indemnizaciones ni elegir administradoras vinculadas, lo que busca evitar que los fondos financien a la misma empresa o a compañías relacionadas.
En el Gobierno sostienen que la reglamentación fijará qué instrumentos financieros podrán utilizarse, qué riesgos estarán prohibidos y qué niveles mínimos de liquidez deberán mantenerse para asegurar que los fondos respondan ante un despido. “La idea de que se puedan invertir es que la plata no pierda valor. No van a tener carácter de riesgo”, aseguraron desde Casa Rosada.
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El esquema prevé beneficios fiscales. Los FAL estarán exentos del Impuesto a las Ganancias y no tributarán IVA, salvo por las comisiones de las administradoras. La contribución del 3% se compensará con una reducción equivalente en las contribuciones patronales destinadas al SIPA.
En el oficialismo niegan que se trate de un sistema similar al de las AFJP y remarcan que los fondos no pertenecen al trabajador, no constituyen capitalización individual ni reemplazan haberes previsionales. Pero pese a esas aclaraciones, el FAL se convirtió en uno de los puntos más sensibles del debate parlamentario. Si Diputados decide modificarlo, el Senado tendrá la última palabra y el desenlace podría definir no solo el contenido, sino también la viabilidad política de toda la reforma.
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Un diputado defendió la reforma laboral y Tailhade lo acusó de negarle la indemnización a un trabajador incapacitado

La defensa que realizó este jueves el diputado Pablo Outes en plena sesión por la reforma laboral se encontró con una fuerte réplica del diputado kirchnerrista Rodolfo Tailhade que sorpredió en el recinto. Es que el legislador salteño de Innovación Federal sostuvo que votaría a favor de la iniciativa, pese a sus críticas a la gestión de Milei. Cuando tuvo oportunidad, el diputado de Unión por la Patria buscó exponerlo con un antecedente. Lo acusó de perder un juicio laboral contra un empleado que dejó con el “84% de su cuerpo incapacitado de por vida” mientras trabajaba en una fábrica de su propiedad.
La iniciativa del Gobierno generó tensiones dentro y fuera del recinto. Mientras se desataban peleas entre el oficialismo y la oposición por el desarrollo de la sesión, en las inmediaciones del Congreso se desarrollaba una protesta, en medio de altercados entre la policía y los manifestantes, e incluso hubo varios detenidos. Todo bajo el paro general realizado por la Confederación General del Trabajo (CGT).
En su discurso, Outes aseguró que defendía la reforma laboral porque la legislación actual no defendía a las empresas de Salta. “Nuestra provincia está conformada en un 93% por pymes y micropymes. No tuvimos la suerte de tener una sola empresa como Fate. Uno puede recorrer Salta, y seguramente Jujuy y Misiones, y no hemos tenido la posibilidad, en el transcurso de las últimas décadas, de que esta nación vea a los pobladores de las provincias y tenga una política de distribución de industrias nuestras”, argumentó.
Sus palabras fueron recibidas por gritos desde la bancada de Unión por la Patria. “La legislación actual habla de otra Argentina y no tiene en cuenta el contexto de nuestra provincia. Por ese motivo no estamos de acuerdo, porque no considera a los nuestros. Las provincias del interior quedamos postergadas. Y la mirada de corto plazo que están teniendo, inclusive compañeros justicialistas que solo miran el desarrollo de esta gran ciudad, nos dejó a nosotros sin industrias, rutas y universidades”, expresó.
Los gritos aumentaron a punto tal que Luis Petri, en ese momento a cargo de la presidencia del cuerpo, debió intervenir para pedir silencio. “Necesito hablar. Han pasado 50 años desde que se dictó esta ley, la realidad del mundo y la Argentina cambió”, insistió.
Sin embargo, finalizó su discurso con una curiosa afirmación: “Voto a favor, pero no me voy a cansar de repetir, y lo digo con respeto, que el modelo de Milei está fracasando y está abriendo las grietas. Para crecer no solo necesitamos legislación laboral. Necesitamos infraestructura, energía, universidades”. Los gritos de la oposición aumentaron al escuchar sus últimas palabras.
Más tarde, Outes recibió una dura contestación por parte de Tailhade. El diputado de Unión por la Patria usó un breve tiempo de la interrupción a un colega. Así, leyó un artículo del medio local DNI Salta. “Solamente es para leer una noticia a raíz de un discurso de un diputado preopinante que inexplicablemente habló mal de la ley y dijo que la iba a terminar votando porque estaba a favor de las pymes. Bueno, por ahí esta es la razón. Título: ‘Outes, mano derecha de Sáenz, perdió un juicio laboral tras dejar a un trabajador incapacitado de por vida y no querer pagar’”, sentenció.
Según citó Tailhade, la noticia refiere a José Cristian Toledo, un trabajador que recibió una descarga eléctrica trabajando para una empresa de adoquines de Outes.
“Quedó con un 84% de incapacidad en su cuerpo. Pasaron 13 años y Outes desobedeció en todo momento a la Justicia respecto del pago de la indemnización por las irregularidades de su empresa y por someter a sus trabajadores a condiciones pésimas sin protección y en negro”, amplió en su lectura del artículo.
Sus compañeros de bancada lo aplaudieron mientras terminaba su corta exposición.
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El Gobierno designó al administrador que seguirá la reestructuración de IOSFA, la obra social de los militares y los policías

El Gobierno designó este jueves al administrador que se hará cargo de la reestructuración del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA) en medio de la crisis financiera que atraviesa producto de una deuda que ronda los 200 mil millones de pesos.
A través de una comunicación, el ministro de Defensa de la Nación, Carlos Presti, designó al Coronel Mayor Ariel Guzmán como interventor de la entidad. El objetivo es conducir el proceso de planificación y ejecución de la disolución del IOSFA y el traspaso de sus afiliados a la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) y a la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad (OSFFESEG), en un plazo máximo de doce meses.
El anuncio oficial buscó llevar tranquilidad a los más de 500 mil beneficiarios del sistema, al confirmar que, durante el período de transición, el IOSFA continuará brindando la totalidad de sus prestaciones. De acuerdo con lo informado, la cobertura de salud para el personal militar, de seguridad y sus familias se mantendrá sin interrupciones hasta que las nuevas obras sociales estén completamente operativas y en condiciones de asumir sus funciones.
La designación del Coronel Mayor Guzmán forma parte de una estrategia orientada a asegurar un traspaso ordenado, que incluye la adecuación de los sistemas de información y la consolidación de los datos sobre prestaciones, medicamentos y gastos. El Ministerio de Defensa remarcó que estas tareas se realizarán en coordinación con los organismos competentes de los ministerios de Defensa y de Seguridad, y con las autoridades que sean nombradas en OSFA y OSFFESEG. El proceso técnico-administrativo pretende preservar la continuidad de los servicios y proteger a los afiliados frente a la crisis.

Así, se constituye un paso formal dentro de la reorganización del sistema de salud de las Fuerzas Armadas y las Fuerzas de Seguridad Federales, un objetivo que el Ejecutivo considera clave para garantizar la sustentabilidad y el funcionamiento adecuado de las prestaciones médicas y sociales. El diagnóstico oficial señala que la deuda acumulada por la entidad, que alcanza 200 mil millones de pesos, es el resultado de irregularidades detectadas en gestiones anteriores. Esta situación financiera crítica llevó al Gobierno a intervenir en busca de una solución estructural.
Una de las consecuencias más visibles del deterioro institucional se observa en localidades como Punta Alta, donde, según datos de la Asociación de Trabajadores Estatales (ATE), de los 77.000 habitantes, 42.000 dependen de IOSFA y llevan meses sin acceso pleno a servicios básicos de salud. La falta de insumos, demoras en la entrega de medicamentos y suspensión de prácticas médicas afectan de modo directo tanto a personal en actividad como a jubilados y familiares.
Ante este escenario, el ministro Presti mantuvo encuentros con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo, para definir alternativas que permitieran rescatar a IOSFA del colapso. La respuesta política fue la división del organismo y la creación de dos nuevas entidades con autonomía jurídica y financiera.
La flamante Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) funcionará como un ente autárquico bajo la órbita del Ministerio de Defensa, con competencia en todo el territorio nacional. Su misión principal será proporcionar cobertura médico asistencial y social a la totalidad de la población beneficiaria, de acuerdo con el Programa Integral de Prestaciones que apruebe su propio directorio. El decreto de creación establece que las prestaciones de OSFA no podrán ser inferiores al Programa Médico Obligatorio vigente ni a sus futuras actualizaciones.

El directorio de la OSFA estará integrado por representantes de cada una de las fuerzas armadas, lo que, según el Ejecutivo, permitirá una gestión ajustada a las necesidades específicas de cada institución militar. El Ministerio de Defensa tendrá la responsabilidad de fiscalizar y controlar el funcionamiento de la nueva obra social, asumiendo el rol de autoridad de aplicación.
En paralelo, la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad (OSFFESEG) se crea como ente autárquico bajo la dependencia del Ministerio de Seguridad Nacional. Esta nueva entidad tendrá como objetivo central la cobertura de salud y prestaciones sociales para el personal de la Gendarmería Nacional Argentina, la Prefectura Naval Argentina y, eventualmente, otras fuerzas federales que puedan incorporarse en el futuro.
La OSFFESEG contará con un directorio de cinco miembros titulares, todos designados por el Ministerio de Seguridad. La presidencia estará a cargo de una persona con antecedentes técnicos y experiencia en la gestión pública o privada, y el decreto exige que todos los integrantes demuestren competencia en administración y organismos complejos.
Ambas entidades tendrán una estructura financiera sustentada en los aportes personales de los afiliados, contribuciones patronales, cuotas de adherentes, ingresos por ventas de activos, partidas del presupuesto nacional y donaciones. El porcentaje de aportes y contribuciones se calculará sobre todos los conceptos remunerativos y no remunerativos exceptuando asignaciones familiares, viáticos y gastos.

El marco normativo fija que al menos el 80 % de los recursos de OSFA y OSFFESEG deberá destinarse a prestaciones de salud, en tanto que el gasto administrativo y de funcionamiento no podrá superar el 8 %. Si existieran excedentes luego de cubrir las obligaciones de salud y administrativas, hasta un 12 % podría dirigirse a otras prestaciones sociales.
Los directorios tendrán la facultad de aprobar normativas internas, definir estructuras orgánicas, presupuestos anuales, balances, programas médicos y políticas de inversión, así como contratar personal y servicios. Además, ambas obras sociales estarán sometidas a auditorías internas bajo la supervisión de la Sindicatura General de la Nación y deberán cumplir estrictas normas de incompatibilidad para evitar conflictos de interés. Los mandatos de los miembros serán de cuatro años, con posibilidad de reelección, y todos deberán acreditar experiencia y formación en administración y gestión de salud pública o privada.
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